Corazón artificial total en insuficiencia cardiaca avanzada: qué demuestra y qué no el estudio EFICAS

Hay un grupo de pacientes con insuficiencia cardiaca avanzada al que el algoritmo terapéutico deja sin salida: los que tienen fallo biventricular verdadero, o una anatomía que impide implantar una asistencia ventricular izquierda, y siguen esperando un corazón que no llega. Para ellos, el corazón artificial total lleva cuarenta años siendo la respuesta teórica y, a la vez, la que peores números ha dado. El estudio EFICAS, publicado en European Heart Journal [1], es la evaluación prospectiva multicéntrica más grande hecha hasta ahora con un corazón artificial total bioprotésico como puente al trasplante.

Son 55 pacientes implantados en diez centros franceses entre diciembre de 2022 y mayo de 2025, con un 49,1% en perfil INTERMACS 1-2 y un 36% con oxigenador extracorpóreo venoarterial en el momento de la cirugía. La variable principal se alcanzó en el 72,7%. La cifra es llamativa, y la parte interesante de este trabajo está justo en entender contra qué se comparó, qué complicaciones aparecieron y a qué paciente concreto de tu consulta le cambia algo.

En este artículo:

  1. Lo que sabíamos hasta ahora
  2. Quién entró en el estudio EFICAS
  3. Qué se midió y qué salió
  4. El 38% no es un grupo control
  5. Hemocompatibilidad: el punto donde cambian las cosas
  6. Las complicaciones que sí hubo
  7. De la cama al pasillo: función y calidad de vida
  8. Cómo se compara con el corazón artificial total anterior
  9. El fabricante entró en liquidación mientras el estudio se escribía
  10. ¿Qué cambia en la práctica clínica?

Lo que sabíamos hasta ahora

La guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca recomienda el soporte circulatorio mecánico duradero con asistencia ventricular izquierda con clase I y nivel de evidencia C, y el trasplante cardiaco también con clase I y nivel de evidencia C. Al corazón artificial total le dedica una sola frase: en el fallo biventricular o en situaciones anatómicas especiales, dice, se emplea ocasionalmente un corazón artificial total o una asistencia biventricular implantable. Ninguna recomendación propia, ninguna clase, ningún nivel. Esa frase resume cuarenta años de resultados insuficientes.

El problema es que la misma guía sitúa la disfunción grave del ventrículo derecho pese a euvolemia como contraindicación absoluta de la asistencia izquierda. Es decir: el algoritmo identifica con precisión a un paciente al que no puede ofrecer nada duradero. Con asistencia izquierda de levitación magnética la supervivencia alcanza el 79% a dos años y el 58,4% a cinco, cifras comparables a las del trasplante; pero ese paciente no es candidato.

Lo que había para él era el corazón artificial total neumático de flujo pulsátil y frecuencia fija. Las cifras de las tres series contemporáneas más grandes son coherentes entre sí y modestas. En el registro INTERMACS, con 450 pacientes, la supervivencia fue del 62% a seis meses y del 53% al año, con un 22,7% de ictus a seis meses y sólo un 24% de altas hospitalarias con el dispositivo [2]. En 217 pacientes de seis centros norteamericanos de alto volumen, la supervivencia fue del 63% a seis meses, con un 20,7% de ictus, un 11% de hemorragia intracraneal, un 34,1% de hemólisis y sólo un 37% de pacientes que pudieron irse a casa [3]. En una serie alemana de 196 pacientes seguidos durante veinte años, la supervivencia con el dispositivo cayó al 41% a los seis meses y al 34% al año, con un 39,3% de eventos neurológicos [4]. Y esa plataforma perdió además su marcado CE, de modo que en Europa la opción dejó de existir en la práctica.

Frente a eso, el dispositivo del estudio EFICAS parte de una idea distinta y antigua: si las bioprótesis valvulares apenas dan trombosis, quizá una bomba construida con esos mismos materiales tampoco la dé. Es un corazón artificial total pulsátil, de accionamiento electrohidráulico, con superficies en contacto con la sangre de pericardio bovino tratado con glutaraldehído y válvulas biológicas, y con sensores de presión que ajustan solos la frecuencia y el volumen sistólico según la precarga. Los dos primeros casos publicados en 2015 sobrevivieron 74 y 270 días, los dos murieron por fallo del dispositivo, y en ninguno hubo hemólisis ni trombo macroscópico, incluso tras un periodo de 50 días sin anticoagulación en el primero [5]. Once años después, ese es el concepto que se ha puesto a prueba en serie.

Quién entró en el estudio EFICAS

El estudio EFICAS es un trabajo prospectivo, multicéntrico e intervencionista de un solo brazo, sin aleatorización, realizado en diez centros que concentraban alrededor del 60% de los trasplantes cardiacos de Francia durante el periodo. Los criterios de entrada son la parte más útil para la consulta, porque definen con umbrales concretos a quién se consideró no candidato a una asistencia izquierda.

Hacían falta al menos dos de los siguientes signos de fallo derecho, o una taquicardia ventricular sostenida refractaria, o una fisiología restrictiva o constrictiva:

Parámetro Umbral exigido
Fracción de eyección del ventrículo derecho ≤30%
Cambio de área fraccional del ventrículo derecho <35%
Índice de trabajo sistólico del ventrículo derecho ≤0,25 mmHg·L/m²
TAPSE ≤14 mm
Cociente de diámetros telediastólicos ventrículo derecho / izquierdo >0,72
Presión venosa central >15 mmHg o congestión hepática persistente
Cociente presión venosa central / presión capilar pulmonar >0,63
Índice de pulsatilidad de la arteria pulmonar <2
Insuficiencia tricuspídea grado 4

Además, todos debían estar con inotrópicos o tener un índice cardiaco menor de 2,2 L/min/m², y estar en lista de trasplante o con una contraindicación temporal. Quedaban fuera los que tuvieran bilirrubina total superior a 2,65 mg/dL, filtrado glomerular menor de 30 mL/min/1,73 m² fuera de diálisis, más de 21 días de soporte periférico, un ictus en los tres meses previos o una amiloidosis de cadenas ligeras documentada.

La cohorte resultante es de verdad crítica. Mediana de edad 56 años, con una fracción de eyección del ventrículo izquierdo del 20%, un TAPSE de 12 mm, una presión capilar pulmonar de 22 mmHg y un NT-proBNP de 6.095 ng/L. Veintisiete pacientes (49,1%) estaban en perfil INTERMACS 1-2 y veinte (36%) llevaban oxigenador extracorpóreo venoarterial, con una mediana de 10 días de soporte previo. Quince (27,3%) no estaban en lista activa por una contraindicación temporal: hipertensión pulmonar en cinco, infección activa en tres, astenia grave en tres, índice de masa corporal igual o superior a 37 kg/m² en dos, tumor cardiaco en uno y falta de adherencia en uno. La etiología era miocardiopatía dilatada no isquémica en 24 (43,6%) y cardiopatía isquémica en 15 (27,3%), con nueve casos de anatomías imposibles para una asistencia izquierda: seis roturas septales isquémicas, dos displasias arritmogénicas del ventrículo derecho y una transposición corregida congénitamente.

Hay un dato que conviene subrayar: de los 55 pacientes, sólo uno era mujer. La compatibilidad anatómica se comprobaba con un modelo tridimensional del TC torácico evaluado antes de la inclusión, y los propios autores lo atribuyen a la forma y el tamaño del dispositivo. No es un sesgo de reclutamiento: es una limitación física de la prótesis, la misma que ya se documentó en 2015, cuando el TC de 110 pacientes mostró que el modelo entonces disponible encajaba en el 84% de los varones y en el 16% de las mujeres.

Qué se midió y qué salió

La variable principal combinada era estar vivo a 180 días, libre de ictus discapacitante, libre de malfunción que obligara a reoperar (recambio del dispositivo o trasplante urgente) y libre de trasplante electivo. Se alcanzó en 40 de 55 pacientes (72,7%; IC 95% 57,1-85,1), superando el umbral prefijado del 38% con una p menor de 0,0001. La estimación de Kaplan-Meier de supervivencia libre de eventos a 180 días fue del 72% (IC 95% 60-86).

Conviene desmenuzar ese 72,7%, porque la variable es combinada y mezcla dos situaciones muy distintas: a los 180 días, 25 pacientes seguían vivos con su dispositivo original y 15 habían sido trasplantados de forma electiva, con una mediana de 126 días hasta el trasplante. Los 15 que no alcanzaron la variable se reparten en 12 muertes, 2 recambios de dispositivo y 1 trasplante urgente por malfunción.

El análisis de resultados en competencia a 180 días deja la foto completa: 47,3% vivos con el dispositivo, 30,9% trasplantados y 21,8% fallecidos. La mediana de soporte fue de 179 días y no se perdió ningún paciente en el seguimiento.

Un hallazgo que merece atención: la supervivencia no difirió según la situación previa. Fue del 84% (IC 95% 70-100) en los que venían con oxigenador extracorpóreo frente al 71% (56-90) en los que no (p=0,5), y del 78% (63-95) en perfil INTERMACS 1-2 frente al 75% (59-96) en perfil 3-4 (p=0,95). Con 55 pacientes estos análisis exploratorios no tienen potencia para descartar diferencias reales, pero apuntan en una dirección poco intuitiva: el deterioro hemodinámico previo no marcó el pronóstico como lo hace con otras estrategias.

El 38% no es un grupo control

Aquí está la clave para leer bien este trabajo. El 38% con el que se comparó el 72,7% no es un brazo control ni una cohorte real: es una cifra construida con lápiz y papel. Los autores partieron de una supervivencia publicada del 54% a 180 días con el corazón artificial total neumático, le restaron un 16% estimado de ictus discapacitantes y asumieron cero malfunciones que exigieran recambio o trasplante urgente. De ahí sale el 38%.

Los propios autores lo reconocen con una franqueza que se agradece: no disponían de datos individuales sobre la relación entre ictus y mortalidad, de modo que el umbral descansa sobre supuestos y debe interpretarse como una aproximación. Suposiciones distintas darían un umbral distinto y, con él, otra potencia estadística. Además, ese 38% no descontaba los fallos del dispositivo, que sí penalizan al brazo del estudio.

Qué se puede concluir, entonces. Que en 55 pacientes sin alternativa duradera, un corazón artificial total bioprotésico consiguió que casi tres de cada cuatro llegaran a los seis meses vivos, sin ictus discapacitante y sin necesitar una reoperación urgente. Eso es un resultado real y valioso. Lo que no se puede concluir es que este dispositivo sea superior a otro, porque nadie los ha comparado cara a cara y las poblaciones de las series históricas eran distintas y estaban más graves.

Hemocompatibilidad: el punto donde cambian las cosas

Si este trabajo aporta algo genuinamente nuevo, está en el perfil hematológico, que era precisamente la hipótesis fundacional del dispositivo.

No hubo un solo caso de hemólisis. La hemoglobina libre en plasma se mantuvo en medianas de 30 a 50 mg/L durante todo el seguimiento, con el límite superior de la normalidad en 200 mg/L. Compáralo con el 34,1% de hemólisis de la serie norteamericana de corazón artificial total neumático y entenderás por qué los autores insisten en este punto.

A 180 días, el 96% de los pacientes permanecía libre de ictus discapacitante. Hubo dos ictus mortales (3,6%): uno isquémico, considerado relacionado con el procedimiento, y uno hemorrágico, atribuido al procedimiento y posiblemente al dispositivo. Además, dos ictus isquémicos no discapacitantes (3,6%).

El patrón hemorrágico es igual de característico. Hubo hemorragia mayor en 22 pacientes (40%) durante los primeros 30 días, con reintervención por sangrado en 9 (16,4%), una cifra comparable al 15,2% de la serie de referencia con el dispositivo anterior. Pero no se registró ni una sola hemorragia mayor más allá del primer mes, y la hemorragia digestiva se limitó a dos pacientes (3,6%), frente al 20-25% descrito con el corazón artificial total neumático. Es exactamente el patrón que cabría esperar si el sangrado tardío de las asistencias de flujo continuo depende de la pérdida de pulsatilidad.

Y todo esto con una pauta antitrombótica sorprendentemente ligera: heparina no fraccionada intravenosa en el 96,4% desde una mediana de 2 días, heparina de bajo peso molecular subcutánea en el 84,5% a una dosis mediana de 16.000 UI desde el día 21, y aspirina en el 78,2% a 75 mg diarios desde el día 20. Ningún antagonista de la vitamina K. Para quien haya seguido pacientes con asistencia ventricular y su equilibrio permanente entre trombo y sangrado, este dato es el que más llama la atención de todo el estudio EFICAS.

Las complicaciones que sí hubo

No sería honesto contar sólo la mitad buena. El precio de esta estrategia se paga en el primer mes y es alto.

El derrame pericárdico que exigió reintervención o drenaje afectó a 22 pacientes (40%) en los primeros 30 días, con una mediana de 14 días, y a otros 6 (10,9%) después. Es una cifra muy superior al 12,9% de la serie contemporánea con el dispositivo anterior. Los autores lo explican por la monitorización continua de una presión mediastínica sustitutiva y por el TC repetido, que detectan derrames en su mayoría asintomáticos y llevan a drenarlos. Es una explicación plausible, pero también significa que el protocolo genera reintervenciones que otro protocolo no habría hecho.

La infección mayor afectó a 22 pacientes (40%) en el primer mes y a 16 (29,1%) después. Hubo nueve casos de mediastinitis, manejados con lavado quirúrgico, drenaje y antibióticos o antifúngicos, sin retirar ni recambiar el dispositivo en ningún caso. Tres de esos pacientes murieron en el contexto de un fallo multiorgánico; el resto llegó al trasplante, pero sólo uno alcanzó una supervivencia prolongada, y los autores apuntan que la mediastinitis previa pudo contribuir a las complicaciones postrasplante. La infección del cable percutáneo afectó al 7,3%.

La insuficiencia respiratoria apareció en el 27,3% durante el primer mes y bajó al 9,1% después. Ocho pacientes necesitaron oxigenador extracorpóreo venovenoso transitorio por edema pulmonar, la mayoría de ellos con oxigenador venoarterial previo (75%) o hipertensión pulmonar grave (25%). Es un aviso concreto: al salir de circulación extracorpórea, el pulmón de estos pacientes es el eslabón frágil.

La disfunción renal grave apareció en 21 pacientes (38,2%) el primer mes. De los 47 evaluables, 19 (40%) necesitaron terapia renal sustitutiva transitoria y 4 (9%) prolongada. A los 180 días sólo un paciente dependía de forma permanente de diálisis y 24 seguían vivos con soporte y sin terapia renal. La creatinina se normalizó en la mayoría antes de los 90 días y la bilirrubina descendió a valores normales durante el primer mes. La recuperación de la función de los órganos es real y bastante rápida.

Quedan las once malfunciones mayores del dispositivo, y no son un detalle menor. Ocho afectaron a la prótesis: una obligó a un oxigenador transitorio, una provocó un edema pulmonar resuelto médicamente, dos exigieron recambio, una llevó a un trasplante urgente y tres fueron mortales. Otras tres afectaron al equipamiento externo, incluida una desconexión del cable que resultó mortal. En total, cuatro de las doce muertes se debieron a un fallo del dispositivo. Los autores señalan que los problemas se investigaron y se corrigieron durante el estudio mediante actualizaciones de software, lo que es a la vez tranquilizador y revelador: la fiabilidad estaba mejorando sobre la marcha.

De la cama al pasillo: función y calidad de vida

El 96% de los pacientes estaba en clase funcional NYHA III-IV al inicio y el 92% de los supervivientes había pasado a NYHA I-II a los 180 días. Cuarenta y dos pacientes (76,3%) fueron dados de alta tras una mediana de 54 días de ingreso, aunque sólo cuatro (9,5%) directamente a su domicilio y el resto a centros de rehabilitación. Antes de cumplirse los 180 días, los pacientes habían pasado una media de 92 días fuera del hospital.

El dato del test de la marcha de 6 minutos necesita una precisión que no aparece en el resumen del trabajo y que sólo se ve mirando la figura: la mediana basal era de 0 metros. La mitad de la cohorte no podía caminar nada. Sobre esa base, la mediana subió 190 metros a los 3 meses y 305 metros a los 6. Sin conocer el punto de partida, un incremento de 305 metros parece una mejoría funcional espectacular; sabiéndolo, lo que describe es el paso de la cama al pasillo, que en estos pacientes ya es mucho.

La calidad de vida medida con la escala visual analógica del EQ-5D-5L subió de una mediana de 50 puntos al inicio a 72,5 a los 90 días y 80 a los 180. Ahora bien, estas cifras corresponden sólo a los supervivientes que completaron cada evaluación, y los propios autores advierten del sesgo de superviviente: a los 6 meses el test de la marcha se comparó de forma pareada en 21 pacientes y la calidad de vida en 26, de los 55 iniciales.

Cómo se compara con el corazón artificial total anterior

Poniendo las tres series una al lado de otra se entiende mejor la magnitud de lo que se mide, siempre con la advertencia de que las poblaciones no son comparables y de que ninguna comparación entre ellas es una comparación directa.

Variable Estudio EFICAS (n=55) Series de corazón artificial total neumático
Perfil INTERMACS 1-2 49,1% 80% (registro) · 79% (multicéntrico)
Oxigenador extracorpóreo previo 36,4% 20,9% (registro) · 25% (multicéntrico)
Supervivencia a 6 meses 78,2% (12 muertes de 55) 62% (registro) · 63% (multicéntrico) · 41% (serie de 20 años)
Libres de ictus discapacitante a 180 días 96% 22,7% de ictus a 6 meses (registro)
Hemólisis 0% 34,1% (multicéntrico)
Hemorragia digestiva 3,6% ~20% a 6 meses (registro) · 24,6% (serie de 20 años)
Alta hospitalaria con el dispositivo 76,3% 24% (registro) · 37% (multicéntrico)

La diferencia de perfil INTERMACS es sustancial y va en contra del estudio EFICAS al leer las cifras de complicaciones, pero a favor al leer las de supervivencia: sus pacientes estaban graves, aunque menos graves que los del registro y los de la serie multicéntrica. En cambio, la proporción con oxigenador extracorpóreo previo era mayor. Y hay un factor que ninguna tabla recoge: en el registro, la supervivencia al año fue del 64,8% en los centros con más de diez implantes frente al 36,7% en los de menos. La experiencia del centro pesa tanto como el dispositivo.

El fabricante entró en liquidación mientras el estudio se escribía

Este dato no está en el artículo científico y es imprescindible para leerlo con criterio. El estudio, financiado y patrocinado por el fabricante con una subvención pública francesa para tecnología médica innovadora, reclutó hasta mayo de 2025. Un mes después, el 1 de julio de 2025, el Tribunal des Activités Économiques de Versalles puso a la empresa en procedimiento concursal. El 1 de diciembre de 2025 aprobó un plan de cesión a favor de una sociedad de nueva creación, que desde entonces opera la actividad. Y el 6 de enero de 2026 se pronunció la liquidación judicial de la sociedad original, con su exclusión del mercado bursátil.

Es decir: el dispositivo tiene marcado CE bajo el reglamento europeo de productos sanitarios, la tecnología ha cambiado de manos y sigue desarrollándose, pero la continuidad industrial de un corazón artificial total no es un asunto administrativo lejano. Un paciente portador depende de recambios, de repuestos del equipo externo, de actualizaciones de software y de soporte técnico durante meses o años. Esto no invalida ni un solo dato del estudio EFICAS, pero cambia por completo la conversación que un equipo de insuficiencia cardiaca avanzada tendría hoy sobre incorporarlo a su cartera.

¿Qué cambia en la práctica clínica?

Empecemos por lo que no cambia. Ningún paciente candidato a una asistencia ventricular izquierda debe recibir un corazón artificial total: la asistencia izquierda tiene una recomendación de clase I y unos resultados a dos y cinco años que el corazón artificial total no ha demostrado nunca. La indicación es y sigue siendo la de un paciente concreto y poco frecuente, aquel a quien el fallo derecho o la anatomía dejan fuera de la asistencia izquierda.

Lo que sí cambia es la conversación sobre ese paciente. Hasta ahora, cuando el equipo de insuficiencia cardiaca avanzada identificaba un fallo biventricular refractario, la respuesta implícita era que no había puente y que tocaba esperar un corazón con soporte temporal, con la mortalidad en lista que eso supone. El estudio EFICAS demuestra que existe una alternativa con la que casi tres de cada cuatro pacientes llegan a los seis meses, tres de cada cuatro salen del hospital y ninguno desarrolla hemólisis. Eso justifica plantear la derivación antes, no después, porque los criterios de exclusión del estudio son precisamente los del daño irreversible: bilirrubina por encima de 2,65 mg/dL, filtrado glomerular por debajo de 30 mL/min/1,73 m², más de 21 días de soporte periférico. Si tu paciente ya ha cruzado esos umbrales, la ventana se ha cerrado. Aquí puedes repasar cuándo y cómo derivar a un centro de trasplante sin retrasos.

Y hay tres reservas que conviene tener presentes al leer estos resultados:

  • El umbral de comparación era una construcción aritmética, no un grupo de pacientes. El estudio demuestra que el dispositivo funciona; no demuestra superioridad sobre nada.
  • La prótesis excluye de hecho a casi todas las mujeres: una sola de 55 pacientes. Mientras la anatomía del dispositivo no cambie, esta no es una opción realista para la mitad de la población.
  • Cuatro de las doce muertes se debieron a fallos del dispositivo. El equipo de ingeniería fue corrigiendo los problemas durante el estudio, lo que sugiere que la fiabilidad todavía estaba madurando cuando se midieron estos resultados.

En España, con 390 trasplantes cardiacos en 2025 (máximo histórico, un 12% más que el año anterior, y con un 35% procedentes de donación en asistolia), la presión sobre la lista de espera es algo menor que en otros entornos europeos. Aun así, el paciente con fallo biventricular y anatomía hostil sigue existiendo en cada unidad de insuficiencia cardiaca avanzada, y sigue sin tener puente. Si quieres profundizar en cómo se sitúan hoy las distintas estrategias, tenemos un análisis comparativo de trasplante cardiaco frente a dispositivos de asistencia ventricular izquierda y otro sobre cómo diagnosticar y tratar el shock cardiogénico con impacto en la supervivencia.

Mensajes clave

  • En 55 pacientes con insuficiencia cardiaca biventricular avanzada refractaria y sin opción de asistencia ventricular izquierda, un corazón artificial total bioprotésico alcanzó la variable principal a 180 días en el 72,7% (IC 95% 57,1-85,1), con un 21,8% de mortalidad y un 30,9% de trasplantes electivos.
  • El perfil hemocompatible es el hallazgo más sólido: cero casos de hemólisis, 96% libre de ictus discapacitante, ninguna hemorragia mayor más allá del primer mes y sólo un 3,6% de hemorragia digestiva, con heparina de bajo peso molecular y aspirina, sin antagonistas de la vitamina K.
  • El precio se paga pronto: un 40% de derrames pericárdicos que exigieron drenaje y un 40% de infecciones mayores en los primeros 30 días, con nueve mediastinitis, y once malfunciones mayores del dispositivo que causaron cuatro de las doce muertes.
  • El umbral del 38% con el que se comparó no era un grupo control, sino una cifra derivada de series históricas restando un porcentaje estimado de ictus. Superarlo demuestra eficacia, no superioridad.
  • Sólo una de los 55 pacientes era mujer, por la forma y el tamaño del dispositivo, y el fabricante original entró en liquidación judicial en enero de 2026, con la actividad transferida a una sociedad nueva.

Relevancia y aplicación clínica

Lo que este trabajo aporta a tu práctica no es un cambio de algoritmo, sino la desaparición de una excusa. Cuando identifiques un paciente con fallo biventricular refractario, taquicardia ventricular incesante sobre un sustrato intratable o una anatomía que impide la asistencia izquierda, ya no puedes concluir que no hay nada que ofrecerle: existe una estrategia medida en un estudio prospectivo multicéntrico, con desenlaces adjudicados por un comité independiente y con un seguimiento completo, sin ningún paciente perdido.

La consecuencia práctica más importante es de calendario. Los criterios que excluían a un paciente del estudio EFICAS son los del daño de órgano establecido, y esos umbrales se cruzan en días, no en meses. La decisión de derivar a un centro con programa de soporte circulatorio duradero se toma cuando la bilirrubina todavía es de 0,9 mg/dL y el filtrado glomerular de 58 mL/min/1,73 m², que son las medianas de esta cohorte, no cuando ya se han duplicado. Esto no es distinto de lo que ya sabemos sobre el resto de terapias avanzadas, pero aquí el margen es más estrecho, porque hablamos de pacientes que llevan una mediana de diez días con oxigenador extracorpóreo cuando se plantea el implante.

Queda por resolver lo que ningún estudio de un solo brazo puede contestar: si este corazón artificial total bioprotésico mejora los desenlaces frente a una asistencia biventricular, cuánto tiempo aguanta la prótesis más allá de los seis meses, si su fiabilidad ha madurado lo suficiente y si el dispositivo podrá rediseñarse para caber en una mujer de talla media. Mientras tanto, el estudio EFICAS deja establecido que la hipótesis bioprotésica funcionaba: en un corazón artificial total construido con pericardio bovino y con flujo pulsátil autorregulado, la hemólisis y la trombosis dejan de ser el problema que definió a esta tecnología durante cuatro décadas.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un corazón artificial total y en qué se diferencia de una asistencia ventricular?
Una asistencia ventricular es una bomba que ayuda a un ventrículo que sigue existiendo. Un corazón artificial total sustituye por completo los dos ventrículos y las cuatro válvulas, que se extirpan en la cirugía. Por eso sólo se plantea cuando el fallo es biventricular o cuando la anatomía impide implantar una asistencia.

¿A qué paciente se le puede plantear hoy un corazón artificial total?
Al que tiene insuficiencia cardiaca biventricular avanzada refractaria y no es candidato a asistencia ventricular izquierda, está en lista de trasplante o tiene una contraindicación temporal, y todavía no ha desarrollado daño irreversible de otros órganos. En el estudio EFICAS quedaban fuera los que tenían bilirrubina superior a 2,65 mg/dL o filtrado glomerular inferior a 30 mL/min/1,73 m².

¿Hace falta anticoagular a un portador de un corazón artificial total bioprotésico?
Sí, pero con una pauta más ligera de lo habitual en soporte circulatorio. En este estudio se usó heparina no fraccionada intravenosa al principio, heparina de bajo peso molecular subcutánea desde una mediana de 21 días y aspirina a 75 mg diarios, sin ningún antagonista de la vitamina K, y no se registró hemólisis ni hemorragia mayor después del primer mes.

¿Puede un paciente irse a casa con un corazón artificial total?
En el estudio EFICAS el 76,3% recibió el alta hospitalaria tras una mediana de 54 días, aunque la mayoría a centros de rehabilitación y sólo un 9,5% directamente a su domicilio. Los pacientes pasaron una media de 92 días fuera del hospital antes de cumplirse los 180 días de seguimiento.

Bibliografía recomendada

  1. Vincentelli A, Martin AC, Guihaire J, Bouchot O, Lebreton G, Pozzi M, et al. Auto-regulated bioprosthetic total artificial heart as bridge to transplantation: the EFICAS study. Eur Heart J. 2026. PMID 42670784
  2. Arabia FA, Cantor RS, Koehl DA, Kasirajan V, Gregoric I, Moriguchi JD, et al. Interagency registry for mechanically assisted circulatory support report on the total artificial heart. J Heart Lung Transplant. 2018;37(11):1304-1312. PMID 29802083
  3. Carrier M, Moriguchi J, Shah KB, Anyanwu AC, Mahr C, Skipper E, et al. Outcomes after heart transplantation and total artificial heart implantation: a multicenter study. J Heart Lung Transplant. 2021;40(3):220-228. PMID 33341359
  4. Razumov A, Burri M, Zittermann A, Radakovic D, Lauenroth V, Rojas SV, et al. Outcomes after SynCardia temporary total artificial heart implantation: a 20-year single-center experience in 196 patients. Artif Organs. 2025;49(2):266-275. PMID 39283166
  5. Carpentier A, Latrémouille C, Cholley B, Smadja DM, Roussel JC, Boissier E, et al. First clinical use of a bioprosthetic total artificial heart: report of two cases. Lancet. 2015;386(10003):1556-1563. PMID 26231456
  6. Mehra MR, Goldstein DJ, Cleveland JC, Cowger JA, Hall S, Salerno CT, et al. Five-year outcomes in patients with fully magnetically levitated vs axial-flow left ventricular assist devices in the MOMENTUM 3 randomized trial. JAMA. 2022;328(12):1233-1242. PMID 36074476
  7. Køber L, Adamo M, Ruwald AC, Tomasoni D, Anderson LJ, Andersson C, et al. 2026 ESC Guidelines for the management of heart failure. Eur Heart J. 2026. PMID 42661420

 

Dr. Ramón Bover Freire

Ramón Bover Freire

Cardiólogo en el H. Clínico San Carlos de Madrid. Coordinador Unidad de Prevención y Rehabilitación Cardiaca. Diplomado en Estadística en Ciencias de la Salud por la Universidad Autónoma de Barcelona. ESADE Executive Education “Dirección de Servicios Integrados de Salud”.

@RamonBover

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