La evaluación inicial de la embolia pulmonar (EP) aguda en adultos combina tres pilares: probabilidad clínica pretest, D-dímero y pruebas de imagen. El objetivo es confirmar o descartar EP con seguridad, evitando exploraciones innecesarias y, a la vez, identificar de forma precoz a los pacientes con mayor riesgo de complicaciones a corto plazo.
Evaluación clínica y probabilidad pretest
El primer paso es estimar la probabilidad clínica de EP mediante herramientas validadas (como el Wells, la Geneva revisada o el juicio clínico estructurado). Estas reglas integran datos de anamnesis y exploración para clasificar al paciente en grupos de probabilidad y guiar el uso racional de pruebas complementarias.
La probabilidad pretest no solo orienta el diagnóstico, sino que condiciona la interpretación del D-dímero y la indicación de imagen. En la práctica, la estrategia más eficiente es reservar la imagen para quienes no cumplen criterios de exclusión segura o presentan mayor sospecha clínica.
D-dímero: ajuste por edad y algoritmo YEARS
En pacientes adultos con probabilidad clínica baja o intermedia, un D-dímero ajustado por edad por debajo del umbral (edad ×10μg/L en ensayos equivalentes de fibrinógeno) excluye eficazmente la EP y evita la necesidad de pruebas de imagen.
Además, el algoritmo YEARS puede ser útil para identificar a qué pacientes no se les debe realizar imagen para descartar EP. YEARS se apoya en criterios clínicos sencillos (como signos de trombosis venosa profunda, hemoptisis o considerar la EP como diagnóstico más probable) y ajusta el umbral de D-dímero según su presencia.
En embarazo, puede considerarse el YEARS adaptado a gestación para seleccionar de forma segura a las pacientes que no requieren imagen. En gestantes con síntomas en extremidades inferiores y ecografía de compresión positiva, el enfoque permite tratar con anticoagulación sin necesidad obligatoria de angio-TC pulmonar (CTPA) en determinados escenarios.
Pruebas de imagen: qué aporta cada técnica
La imagen es esencial para el diagnóstico, pero siempre debe interpretarse en el contexto de la probabilidad pretest. La angio-TC pulmonar se considera el estándar para el diagnóstico de EP por su amplia disponibilidad y buen rendimiento diagnóstico. Además, puede aportar información complementaria relevante, como hallazgos alternativos y datos indirectos sobre el ventrículo derecho.
La gammagrafía de ventilación/perfusión (incluida la modalidad SPECT) es una alternativa útil, especialmente en pacientes que no pueden someterse a angio-TC. La V/Q SPECT muestra buena reproducibilidad y especificidad en la detección de EP.
En cambio, si el paciente tiene angio-TC negativa o una V/Q SPECT normal, no resulta útil añadir ecografía venosa de miembros inferiores como paso rutinario para continuar la evaluación diagnóstica de EP.
Categorías clínicas AHA/ACC: clasificación y significado práctico
La guía propone una clasificación clínica AHA/ACC de la EP aguda que integra variables de gravedad hemodinámica, disfunción del ventrículo derecho, lesión miocárdica y puntuaciones de severidad clínica. Esta categorización facilita una comunicación homogénea y ayuda a alinear el nivel de monitorización y la intensidad terapéutica con el riesgo.
Un elemento relevante es el modificador respiratorio (R), que se añade cuando existe hipoxemia o taquipnea, o cuando se precisa oxígeno suplementario. Este modificador refuerza la necesidad de valorar la carga clínica real del episodio más allá de la presión arterial.
Dentro de la EP con hipotensión, la guía distingue entre situaciones de hipotensión transitoria que responde a fluidoterapia y no se acompaña de hipoperfusión o disfunción de órgano diana, frente a escenarios con marcadores de hipoperfusión o disfunción orgánica (por ejemplo, lesión renal aguda o lactato persistentemente elevado), que sugieren un perfil de riesgo más alto.
Estratificación pronóstica en pacientes hemodinámicamente estables
En pacientes con EP hemodinámicamente estables y categorías clínicas intermedias, la guía considera razonable utilizar una puntuación validada específica de EP para identificar a quienes tienen mayor riesgo de eventos adversos a corto plazo. Como alternativa, el National Early Warning Score (NEWS/NEWS2) puede ser razonable para la misma finalidad.
Entre las herramientas de uso extendido figuran PESI y sPESI, así como escalas que incorporan disfunción del ventrículo derecho y biomarcadores. Estas puntuaciones ayudan a decidir el entorno asistencial (p. ej., alta precoz seleccionada frente a hospitalización) y a priorizar la intensidad de la vigilancia clínica.
Hallazgos de interés para secuelas
En pacientes con EP confirmada, informar de rasgos crónicos en la angio-TC puede ser útil para identificar a quienes podrían tener mayor riesgo de secuelas clínicas posteriores, incluyendo deterioro persistente relacionado con EP.
Mensajes clave
- Probabilidad pretest + D-dímero + imagen es la secuencia central para diagnosticar EP con seguridad.
- En probabilidad baja/intermedia, el D-dímero ajustado por edad puede evitar imagen cuando está por debajo del umbral.
- El algoritmo YEARS (y su adaptación en embarazo) ayuda a seleccionar pacientes en los que no es necesaria imagen.
- La clasificación AHA/ACC y el modificador R estructuran la gravedad y mejoran la toma de decisiones.
Relevancia clínica
Aplicar estrategias de exclusión segura basadas en probabilidad clínica y D-dímero reduce pruebas de imagen innecesarias sin comprometer la seguridad. Paralelamente, clasificar la EP con criterios clínicos homogéneos permite anticipar complicaciones y ajustar el nivel de vigilancia.
Aplicación práctica
- Estima la probabilidad clínica pretest con una regla validada o juicio clínico estructurado.
- Si la probabilidad es baja o intermedia, utiliza D-dímero ajustado por edad o una estrategia YEARS para decidir si necesitas imagen.
- Si procede imagen, prioriza angio-TC pulmonar; considera V/Q SPECT si la angio-TC no es posible.
- Con EP confirmada, clasifica según categorías AHA/ACC y valora puntuaciones (PESI/sPESI u otras) para estimar riesgo a corto plazo.
Impacto en la práctica clínica
Una estrategia diagnóstica escalonada y estandarizada mejora la eficiencia asistencial, reduce exposición a radiación y contrastes cuando no son necesarios, y facilita decisiones coherentes sobre alta, ingreso y nivel de monitorización mediante una estratificación pronóstica reproducible.
Referencias:
- GuíaExpress TEP 2026: Parte 2 - Manejo agudo de la embolia pulmonar
- GuíaExpress TEP 2026: Parte 3 - Seguimiento, anticoagulación a largo plazo y secuelas




















