El foramen oval permeable (FOP) está presente en alrededor de uno de cada cuatro adultos y con frecuencia es un hallazgo incidental. En un paciente joven con un ictus sin otra causa puede ser el origen de una embolia paradójica. Los estudios aleatorizados publicados desde 2017 demostraron que cerrarlo por vía percutánea reduce la recurrencia en pacientes seleccionados. La Sociedad Europea de Cardiología (ESC) no tiene una guía de práctica clínica sobre el FOP: el documento europeo de referencia es un documento de posición interdisciplinar de 2019, ampliado en 2021, al que se suma la guía de la European Stroke Organisation (ESO) de 2024. Esta píldora reúne cómo se diagnostica el foramen oval permeable, cómo se estima si causó el ictus, qué demostraron los estudios de cierre, qué recomiendan las guías europeas y americanas, qué papel tiene el tratamiento médico y qué hacer en la migraña, el buceo, la hipoxemia y la cirugía [1, 2, 3].
Resumen en audio · 2 minutos
Foramen oval permeable: cuándo cerrarlo, cuándo basta el tratamiento médico y qué dicen las guías
1 Qué es el foramen oval permeable y por qué se asocia al ictus
Durante la vida fetal, el foramen oval permite que la sangre oxigenada de la placenta pase de la aurícula derecha a la izquierda sin atravesar los pulmones. Al nacer, la presión de la aurícula izquierda empuja el septum primum contra el septum secundum y el orificio se sella durante el primer año de vida. En alrededor del 25% de las personas los bordes no llegan a fusionarse y queda un FOP [4]. Esa comunicación permanece cerrada mientras la presión de la aurícula izquierda supera a la de la derecha y se abre cuando la derecha sube, como ocurre con la maniobra de Valsalva.
La guía de la ESO describe tres mecanismos por los que el FOP puede causar un ictus: la embolia paradójica de un trombo venoso que pasa a la circulación sistémica, la formación de un trombo dentro del propio FOP y las arritmias auriculares. Según esa guía, el FOP interviene en el 10% de los ictus de los pacientes de 18 a 60 años [3].
La asociación se apoya en estudios de casos y controles. En un metaanálisis de 23 de ellos, la odds ratio de tener un FOP en el ictus criptogénico frente al ictus de causa conocida fue de 2,9 (IC 95%: 2,1 a 4,0): de 5,1 por debajo de los 55 años y de 2,0 a partir de esa edad. Con esas cifras, los autores estimaron que el FOP era un hallazgo incidental en el 33% de los ictus criptogénicos con FOP, en el 20% de los pacientes jóvenes y en el 48% de los mayores [5]. El documento de posición europeo recoge la consecuencia práctica: la presencia de otros factores de riesgo no descarta que el FOP sea la causa, pero el papel causal es más probable en pacientes jóvenes y sin factores de riesgo (declaración fuerte, nivel B) [1].
Aneurisma del septo interauricular: excursión del septum primum de al menos 10 mm desde el plano del septo hacia una de las aurículas [3].
Cortocircuito grande: más de 20 microburbujas en la aurícula izquierda en los tres ciclos cardiacos siguientes a la opacificación de la derecha en el ecocardiograma con contraste, o más de 10 señales en el Doppler transcraneal [3].
El documento de posición europeo asocia el aneurisma del septo, la magnitud del cortocircuito y la hipermovilidad del septo al papel causal del FOP (declaración fuerte, nivel A); el tamaño del FOP, la red de Chiari y la válvula de Eustaquio, con una declaración condicional de nivel C [1].
Una embolia pulmonar o una trombosis venosa profunda (TVP) simultáneas sugieren con fuerza que el FOP es la causa (declaración fuerte, nivel C). La inmovilización, un viaje largo, un esfuerzo con maniobra de Valsalva justo antes del ictus y la apnea obstructiva del sueño con ictus al despertar también se asocian al papel causal (condicional, nivel C) [1]. La ESO añade como datos de alta probabilidad clínica una embolia no cerebral, la trombofilia venosa, la migraña con aura y la enfermedad descompresiva en buceadores [3]. El documento de consenso de la ESC sobre el ictus embólico de origen indeterminado (ESUS) indica que no hay pruebas de calidad para hacer una ecografía venosa sistemática [6].
2 Cómo se diagnostica el foramen oval permeable
El diagnóstico se basa en ver pasar microburbujas de suero salino agitado de la aurícula derecha a la izquierda, en reposo y con maniobras de provocación. Se usan tres técnicas: el ecocardiograma transtorácico con contraste (ETT-c), el ecocardiograma transesofágico con contraste (ETE-c) y el Doppler transcraneal con contraste (DTC-c) [3].
Las dos síntesis europeas coinciden en que el DTC-c es la técnica más sensible y en que el ETT-c detecta peor los cortocircuitos pequeños, aunque sus cifras difieren. Tomando el ETE-c como referencia, el metaanálisis de la ESO dio al DTC-c una sensibilidad del 96% y una especificidad del 90% (34 estudios, 3.133 pacientes). Para el ETT-c fueron del 71% y del 99% (19 estudios, 2.575 pacientes) [3]. En el metaanálisis del documento de posición europeo, el DTC-c alcanzó un 94% de sensibilidad y un 92% de especificidad (29 estudios, 2.751 pacientes); el ETT-c, un 88% y un 82% (13 estudios, 1.360 pacientes) [1].
| Técnica | Qué aporta | Limitaciones |
|---|---|---|
| DTC-c | La mayor sensibilidad (96%) y cuantificación del cortocircuito en señales | Necesita ventana ósea craneal y no distingue un cortocircuito cardiaco de uno extracardiaco |
| ETT-c | Accesible y no invasivo; gradúa el cortocircuito por el número de burbujas | Sensibilidad del 71%, menor en los cortocircuitos pequeños |
| ETE-c | Anatomía del septo: aneurisma, tamaño del FOP, otros defectos, válvula de Eustaquio y red de Chiari | Semiinvasivo; exige operadores con experiencia y metodología estricta; durante la prueba es difícil hacer una Valsalva adecuada |
El documento de posición europeo recomienda combinar técnicas para alcanzar la máxima precisión (declaración fuerte, nivel A) y empezar por la más sensible (fuerte, nivel C). Considera el DTC-c más sensible que el ETT-c como primera prueba (condicional, nivel A) y pide que el ETE-c lo hagan operadores con experiencia y que se use para estratificar el riesgo (fuerte, nivel C) [1]. La ESO no formula una recomendación basada en pruebas, por su calidad muy baja. Por consenso aconseja protocolos locales que combinen las tres técnicas, el DTC-c cuando el ETT-c o el ETE-c no son concluyentes y el ETE-c para estudiar la anatomía cuando se confirma el cortocircuito [3]. La Academia Americana de Neurología (AAN) propone ETT y después ETE con contraste, con y sin maniobra de Valsalva (nivel B). Admite el DTC-c como cribado, sin que evite los ecocardiogramas (nivel C) [7].
Según el documento de posición europeo, la dificultad para hacer una maniobra de Valsalva adecuada durante el ETE explica probablemente que su sensibilidad frente a la autopsia, la cirugía o el cateterismo no sea completa [1]. En CardioTeca comentamos el estudio BUBBLE, sobre la maniobra de Valsalva guiada por manómetro para detectar cortocircuitos derecha-izquierda.
3 Índice RoPE y clasificación PASCAL: cuándo el FOP es la causa probable
Antes de atribuir un ictus al FOP hay que descartar otras causas. La AAN pide neuroimagen, estudio vascular cervical e intracraneal con angio-RM o angio-TC (nivel B) y ECG (nivel A). En los pacientes con riesgo de fibrilación auricular (FA) añade una monitorización prolongada del ritmo de al menos 28 días (nivel B) [7]. El documento de posición europeo recomienda ECG y telemetría o Holter de 24 horas a todos (declaración fuerte, nivel B). Propone valorar un Holter implantable por encima de los 65 años, entre los 55 y los 64 años con riesgo de FA y por debajo de los 55 con dos o más factores de alto riesgo de FA (condicional, nivel C), con un registro de al menos seis meses antes de decidir el cierre o la anticoagulación permanente (condicional, nivel B) [1]. La ESO aconseja por consenso un Holter o telemetría de 24 horas antes del cierre entre los 18 y los 60 años y un Holter implantable por encima de los 60 [3].
En el estudio CLOSURE I, había otra explicación posible en 20 de las 23 recurrencias del grupo de cierre y en 22 de las 29 del grupo de tratamiento médico: FA de nueva aparición, trombo en la aurícula izquierda, infarto lacunar con factores de riesgo o ateroma del arco aórtico, entre otras [8]. En el seguimiento a largo plazo del estudio RESPECT, 13 de las 46 recurrencias (28%) tuvieron un mecanismo ajeno al FOP [9]. La AAN recomienda no ofrecer el cierre de forma rutinaria si se identifica un mecanismo alternativo de mayor riesgo (nivel B) [7].
El índice RoPE
El índice RoPE (Risk of Paradoxical Embolism) se desarrolló con 3.023 pacientes con ictus criptogénico de ocho bases de datos. Si el FOP es más frecuente en un grupo de pacientes con ictus criptogénico que en la población general, la diferencia permite estimar qué proporción de esos FOP son causales. El índice identifica, con datos clínicos sencillos, a los pacientes en los que es más probable encontrar un FOP [10].
| Característica | Puntos |
|---|---|
| Sin antecedente de hipertensión | 1 |
| Sin antecedente de diabetes | 1 |
| Sin antecedente de ictus o AIT | 1 |
| No fumador | 1 |
| Infarto cortical en la neuroimagen | 1 |
| Edad de 18 a 29 años | 5 |
| Edad de 30 a 39 años | 4 |
| Edad de 40 a 49 años | 3 |
| Edad de 50 a 59 años | 2 |
| Edad de 60 a 69 años | 1 |
| Edad de más de 70 años | 0 |
En la cohorte de derivación, la prevalencia de FOP pasó del 23% con 0 a 3 puntos al 73% con 9 o 10 puntos, lo que corresponde a una fracción atribuible al FOP de alrededor del 0% y del 90%. El riesgo de ictus o AIT recurrente a dos años con tratamiento médico siguió la dirección contraria: 20% en el estrato más bajo y 2% en el más alto [10]. Los autores del metaanálisis SCOPE lo relacionan con el perfil de los pacientes con RoPE bajo, mayores y con más factores de riesgo vascular, en los que es más probable que el ictus tenga otro mecanismo, como una FA oculta [11].
La clasificación PASCAL
La clasificación PASCAL (PFO-Associated Stroke Causal Likelihood) combina el índice RoPE con los dos rasgos anatómicos de alto riesgo, el cortocircuito grande y el aneurisma del septo. Se aplicó en el metaanálisis SCOPE, que reunió los datos individuales de 3.740 pacientes de los seis estudios aleatorizados de cierre, con una mediana de seguimiento de 57 meses [11]. En CardioTeca repasamos cómo se construyó la escala PASCAL y qué añadió al índice RoPE.
| Categoría | Criterios | Ictus isquémico, HR (IC 95%) | Balance a cinco años |
|---|---|---|---|
| Improbable | RoPE <7 sin cortocircuito grande ni aneurisma del septo | 1,14 (0,53 a 2,46) | Sin reducción del ictus (−0,4%) y 4,6% más FA |
| Posible | RoPE ≥7 o un rasgo anatómico de alto riesgo, sin los dos | 0,38 (0,22 a 0,65) | 3,4% menos ictus y 1,1% más FA |
| Probable | RoPE ≥7 con cortocircuito grande o aneurisma del septo | 0,10 (0,03 a 0,35) | 2,5% menos ictus y 1,3% más FA |
En la actualización a cinco años, con un seguimiento medio de 4,2 años, el 37,0% de los pacientes de los estudios eran PASCAL probable, el 48,4% posible y el 14,6% improbable. En la categoría improbable, la FA siguió apareciendo de forma continuada hasta el quinto año y el 41,9% de los casos fueron graves, frente al 22,0% en la posible y el 12,9% en la probable. Los autores concluyen que el cierre tiene un beneficio neto en las categorías posible y probable; en la improbable, el balance es un daño neto [12].
Con los datos del metaanálisis SCOPE, el efecto del cierre dependió de la anatomía. Con cortocircuito grande y aneurisma del septo (605 pacientes), la HR fue de 0,15 (0,06 a 0,35) y la reducción absoluta del riesgo de ictus a cinco años, del 7,1%: hay que cerrar 14 FOP para evitar un ictus en ese plazo. Con cortocircuito pequeño y sin aneurisma (1.501 pacientes), la HR fue de 0,68 (0,41 a 1,13) y la reducción absoluta, del 1,0%, con un número necesario a tratar de 98 [13].
El documento de consenso de la ESC sobre ESUS considera que, por debajo de los 60 años, un ictus con PASCAL posible o probable y sin otra fuente embólica probable puede atribuirse al FOP y deja de clasificarse como ESUS [6].
La diapositiva reúne el efecto del cierre en cada categoría de la clasificación PASCAL [11, 12].
4 Estudios de cierre percutáneo: CLOSE, REDUCE, RESPECT y DEFENSE-PFO
El estudio CLOSURE I, publicado en 2012, y el estudio PC, publicado en 2013, no alcanzaron su objetivo principal. El estudio CLOSURE I incluyó 909 pacientes de 18 a 60 años con ictus o AIT y probó un dispositivo de tipo paraguas que ya no se usa en la práctica clínica [8, 11]. A dos años, su objetivo combinado se produjo en el 5,5% con cierre y en el 6,8% con tratamiento médico (HR 0,78; IC 95%: 0,45 a 1,35) [8]. En el estudio PC, con 414 pacientes menores de 60 años, fue del 3,4% frente al 5,2% (HR 0,63; 0,24 a 1,62). La tasa de eventos del estudio PC fue menor de la mitad de la prevista y su potencia quedó por debajo del 40% [14].
Entre 2017 y 2018 se publicaron cuatro estudios con resultado favorable al cierre: el seguimiento a largo plazo del estudio RESPECT y los estudios CLOSE, REDUCE y DEFENSE-PFO [9, 15, 16, 17]. Los estudios CLOSE y DEFENSE-PFO solo incluyeron FOP con rasgos anatómicos de alto riesgo; en el estudio REDUCE, el 81% de los pacientes tenía un cortocircuito moderado o grande [16].
| Estudio | Pacientes | Seguimiento | Ictus, cierre frente a tratamiento médico |
|---|---|---|---|
| CLOSURE I (2012) | 909; 18 a 60 años; ictus o AIT | 2 años | 2,9% frente a 3,1%; HR 0,90 (0,41 a 1,98) |
| PC (2013) | 414; menores de 60 años; ictus, AIT o embolia periférica | 4,1 años | 0,5% frente a 2,4%; HR 0,20 (0,02 a 1,72) |
| RESPECT, largo plazo (2017) | 980; 18 a 60 años; ictus | 5,9 años | 0,58 frente a 1,07 por 100 pacientes-año; HR 0,55 (0,31 a 0,999) |
| CLOSE (2017) | 473 en la comparación con antiagregación; 16 a 60 años; aneurisma del septo o cortocircuito grande | 5,3 años | 0 frente a 14 ictus; HR 0,03 (0,00 a 0,26) |
| REDUCE (2017) | 664; 18 a 59 años; ictus | 3,2 años | 1,4% frente a 5,4%; HR 0,23 (0,09 a 0,62) |
| DEFENSE-PFO (2018) | 120; FOP de alto riesgo; sin límite de edad | 2,8 años; tasas a 2 años | 0% frente a 10,5% (p=0,023) |
En el metaanálisis SCOPE, la tasa de ictus isquémico recurrente fue de 0,47 por 100 pacientes-año con cierre y de 1,09 con tratamiento médico (HR ajustada 0,41; IC 95%: 0,28 a 0,60), con una reducción absoluta del 1,72% a dos años. Al excluir el estudio CLOSURE I, la HR fue de 0,32 (0,20 a 0,51) [11]. El metaanálisis de la AAN, con los estudios RESPECT, CLOSE, REDUCE y PC, calculó una reducción absoluta del 3,4% a cinco años: hay que cerrar 29 FOP para evitar un ictus en ese plazo [7]. El número necesario a tratar a cinco años fue de 20 en el estudio CLOSE, de alrededor de 25 en el estudio REDUCE y de 42 en el estudio RESPECT [9, 15, 18].
Con una mediana de seguimiento de 5,0 años, el ictus isquémico recurrente se produjo en el 1,8% de los pacientes con cierre y en el 5,4% con antiagregación (HR 0,31; IC 95%: 0,13 a 0,76). La FA o el flúter aparecieron en el 6,8% frente al 0,4%; en el 2,7% del grupo de cierre duraron 30 días o más [18].
Los cuatro estudios con resultado favorable incluyeron solo ictus isquémicos; el AIT fue evento de inclusión en los estudios CLOSURE I y PC. La guía AHA/ASA de 2021 señala que los estudios con resultado positivo excluyeron los ictus lacunares [19]. La edad máxima fue de 59 o 60 años, salvo en el estudio DEFENSE-PFO, que no tenía límite y aleatorizó pacientes de hasta 66 años [1]. Los estudios CLOSE, REDUCE y RESPECT no exigieron monitorización prolongada del ritmo antes de la inclusión; el estudio DEFENSE-PFO sí pidió Holter o monitorización prolongada [9, 15, 16, 17].
5 Qué recomiendan las guías sobre el cierre del foramen oval permeable
El FOP en las guías de la ESC
La guía ESC/EACTS 2025 de valvulopatías no menciona el FOP en ningún apartado [20]. La guía ESC 2020 de cardiopatías congénitas del adulto lo aborda solo en la anomalía de Ebstein. Recomienda cerrar la comunicación interauricular o el FOP durante la cirugía tricuspídea si se prevé que se tolere desde el punto de vista hemodinámico (clase I, nivel de evidencia C). Tras una embolia sistémica documentada, probablemente paradójica, debe considerarse el cierre percutáneo aislado (IIa, C). Puede considerarse si la cianosis, con saturación en reposo inferior al 90%, es el problema principal (IIb, C). En ambos casos, antes hay que descartar que el cierre eleve la presión de la aurícula derecha o reduzca el gasto cardiaco [21].
Los documentos europeos de referencia son dos. El primero es el documento de posición interdisciplinar promovido por la Asociación Europea de Intervencionismo Cardiovascular Percutáneo (EAPCI) de la ESC con ocho sociedades científicas europeas: su primera parte, de 2019, trata el ictus y la embolia sistémica; la segunda, de 2021, la enfermedad descompresiva, la migraña, la desaturación arterial y otras situaciones de alto riesgo [1, 2]. El segundo es la guía de la ESO de 2024 [3]. En el ictus también se usan la guía AHA/ASA de 2021 [19], la actualización de la AAN de 2020 [7] y la guía de la Society for Cardiovascular Angiography and Interventions (SCAI) de 2022 [22].
Entre 18 y 60 años
Las guías coinciden en ofrecer el cierre a los pacientes de hasta 60 años con un ictus isquémico sin otra causa y un FOP con alta probabilidad de ser causal. Difieren en la fuerza de la recomendación y en cómo definen esa probabilidad.
| Documento | Pacientes | Recomendación | Fuerza y calidad o nivel |
|---|---|---|---|
| ESO 2024 | 18 a 60 años, ictus asociado al FOP sin otra causa | Cierre con antiagregación en pacientes seleccionados | Fuerte a favor; calidad alta |
| ESO 2024 | 18 a 60 años, PASCAL posible o probable | Cierre con antiagregación | Fuerte a favor; calidad moderada |
| ESO 2024 | 18 a 60 años, PASCAL improbable | No cerrar, salvo alta probabilidad clínica de papel causal | Débil en contra; calidad baja |
| Documento de posición europeo 2019 | 18 a 65 años, ictus, AIT o embolia sistémica criptogénicos con alta probabilidad de papel causal | Cierre percutáneo en pacientes cuidadosamente seleccionados | Declaración fuerte a favor |
| AHA/ASA 2021 | 18 a 60 años, ictus no lacunar de causa no determinada y FOP con rasgos de alto riesgo | Es razonable el cierre con antiagregación a largo plazo frente a la antiagregación sola | Clase 2a; nivel B-R |
| AHA/ASA 2021 | La misma población, sin rasgos de alto riesgo | El beneficio del cierre no está bien establecido | Clase 2b; nivel C-LD |
| AAN 2020 | Menores de 60 años, infarto de aspecto embólico sin otro mecanismo | Se puede recomendar el cierre tras informar al paciente | Nivel C |
| SCAI 2022 | 18 a 60 años, ictus asociado al FOP | Cierre con antiagregación frente a antiagregación sola, sea cual sea la anatomía | Fuerte; certeza moderada |
El documento de posición europeo extiende la edad hasta los 65 años e incluye el AIT y la embolia sistémica criptogénicos [1]; la ESO no consideró el AIT como evento índice [3]. La AHA/ASA pide que la decisión la tomen juntos el paciente, el cardiólogo y el neurólogo (clase 1, nivel C-EO) [19]. La SCAI recomienda el cierre con independencia de la anatomía y sugiere también cerrar tras una embolia sistémica sin otra causa (condicional, certeza muy baja) [22]. La ESO, en cambio, sugiere no cerrar en la categoría PASCAL improbable salvo que haya datos clínicos de alta probabilidad, como una embolia no cerebral, una TVP o una embolia pulmonar cercanas al ictus, una maniobra de Valsalva al inicio o una inmovilización o un viaje recientes. Entre los 13 y los 17 años, la ESO sugiere por consenso el cierre en pacientes seleccionados según la anatomía [3].
El algoritmo resume la secuencia de decisión que se deriva de la guía de la ESO de 2024 [3].
Mayores de 60 años
Por encima de los 60 años no hay estudios aleatorizados y las guías no coinciden. La ESO no formula recomendación: por consenso aconseja incluir a estos pacientes en estudios o registros y, si no es posible, decidir con la clasificación PASCAL y el juicio clínico [3]. El documento de posición europeo admite el cierre caso a caso por encima de los 65 años [1]. La AAN permite ofrecerlo entre los 60 y los 65 años a pacientes con muy pocos factores de riesgo vascular y sin otro mecanismo tras un estudio completo con monitorización prolongada (nivel C) [7]. La SCAI sugiere el cierre frente a la antiagregación a partir de los 60 años (condicional, certeza muy baja) [22]. El texto de la guía AHA/ASA, en cambio, indica que en pacientes mayores el cierre debería hacerse raramente y solo en circunstancias clínicas muy poco habituales [19].
Los datos disponibles son observacionales. En una revisión sistemática que incluyó la cohorte poblacional OxVasc de Oxford, la recurrencia de ictus con tratamiento médico en pacientes con AIT o ictus criptogénico y FOP fue de 3,27 por 100 pacientes-año en las cohortes con edad media de 60 años o más. El FOP se asoció a más recurrencia solo a partir de los 65 años (odds ratio 2,5; 1,4 a 4,2) [23]. En un registro coreano de 437 pacientes de 60 años o más, tras emparejar por propensión, el cierre se asoció a menos ictus o AIT (HR 0,45; 0,24 a 0,84); para el ictus solo, la HR fue de 0,58 (0,30 a 1,12). La FA a cinco años fue del 9,6% con cierre y del 4,5% sin él [24]. En beneficiarios de Medicare mayores de 60 años, la tasa de ictus fue de 1,65 frente a 2,66 por 100 pacientes-año (HR 0,62; 0,44 a 0,88), con más enfermedad tromboembólica venosa (1,86% frente a 0,37%) y más FA (1,41% frente a 0,64%) en los primeros 30 días [25]. Ese análisis usa datos administrativos que no separan el FOP de la comunicación interauricular ni recogen la anatomía; lo financió un fabricante de dispositivos [25]. La revisión de JAMA de 2025 advierte de posibles sesgos a favor del dispositivo en los dos estudios, como el sesgo de tiempo inmortal [4].
Dos estudios aleatorizados en marcha incluyen a estos pacientes, según su registro en ClinicalTrials.gov. El estudio CLOSE-2 (NCT05387954), en Francia, compara tres estrategias en 792 pacientes de 60 a 80 años con cortocircuito grande o aneurisma del septo: cierre seguido de antiagregación, anticoagulación oral directa y antiagregación sola. La recogida de su variable principal debe terminar en julio de 2031. El estudio STOP (NCT05907694), en Canadá, compara cierre más tratamiento médico con tratamiento médico solo en 714 pacientes mayores de 60 años, con esa fecha prevista en octubre de 2027.
Cierre quirúrgico
Según el documento de posición europeo, no hay indicación actual de cierre quirúrgico del FOP como tratamiento de primera línea. El cierre de un FOP incidental suele hacerse durante una cirugía valvular o, en casos raros, durante una cirugía indicada por otra enfermedad en la que participa el FOP, como un trombo a caballo en el FOP. De forma excepcional se recurre a la cirugía ante complicaciones del cierre percutáneo que no se pueden resolver por vía percutánea [1].
En la cirugía cardiaca, cerrar un FOP descubierto durante la intervención se asoció a más ictus durante el ingreso. En 13.092 pacientes de cirugía cardiaca con ecocardiograma transesofágico intraoperatorio, se encontró un FOP no conocido en el 17% y se reparó en el 28% de ellos. Tras emparejar, el ictus durante el ingreso fue más frecuente con el FOP reparado que sin reparar (2,8% frente a 1,2%; odds ratio 2,47; 1,02 a 6,00), sin diferencias en la supervivencia a largo plazo. Los autores concluyen que estos datos desaconsejan el cierre quirúrgico sistemático del FOP incidental [26].
6 Tratamiento médico y seguimiento tras el cierre del foramen oval permeable
Antiagregación o anticoagulación
El tratamiento médico del FOP asociado a un ictus es la prevención secundaria con antiagregantes o con anticoagulantes, en quien no es candidato al cierre o lo rechaza; ningún fármaco cierra el FOP. En los estudios aleatorizados, el cierre con antiagregación redujo el ictus frente a la antiagregación sola. La comparación entre anticoagulación y antiagregación no tiene una respuesta firme.
En el estudio CLOSE, la anticoagulación oral (93% con antagonistas de la vitamina K) registró 3 ictus frente a 7 con antiagregación (HR 0,44; IC 95%: 0,11 a 1,48), sin potencia suficiente para demostrar diferencias. Las hemorragias mayores fueron del 5,3% frente al 2,3% [15]. En el subgrupo con FOP del estudio NAVIGATE ESUS, el rivaroxabán frente al ácido acetilsalicílico (AAS) dio una HR de 0,54 (0,22 a 1,36) para el ictus recurrente [27]. Un metaanálisis de estudios de ESUS encontró, en los 1.961 pacientes con FOP de seis estudios, menos ictus con anticoagulación (3,2% frente a 5,5%; riesgo relativo 0,59; 0,35 a 0,98). El efecto se concentró en los estudios con antagonistas de la vitamina K (riesgo relativo 0,37; 0,14 a 1,00); en los de anticoagulantes orales directos, el riesgo relativo fue de 0,69 (0,40 a 1,20) [28]. El metaanálisis de la ESO, con 1.562 pacientes, dio un riesgo relativo de 0,76 (0,43 a 1,32) para la recurrencia y de 1,63 (0,77 a 3,43) para la hemorragia mayor [3].
La ESO no formula recomendación sobre anticoagulación frente a antiagregación y aconseja individualizar en quien rechaza el cierre. En el texto sugiere no anticoagular a largo plazo salvo otra indicación y, con PASCAL posible o probable, prefiere el cierre con antiagregación a la anticoagulación prolongada (débil, calidad baja) [3]. El documento de posición europeo propone antagonistas de la vitamina K a largo plazo si el riesgo hemorrágico es bajo, se prevé buena adherencia y se garantiza el control. En los demás casos, o si el riesgo de recurrencia es bajo, propone antiagregación (declaración condicional). No se pronuncia sobre los anticoagulantes orales directos [1]. La AAN acepta las dos opciones (nivel C) [7] y la AHA/ASA considera desconocido el beneficio del cierre frente a la warfarina (clase 2b, nivel C-LD) [19].
Las fichas técnicas españolas del rivaroxabán, el apixabán, el dabigatrán y el edoxabán autorizan la prevención del ictus en la FA no valvular y el tratamiento y la prevención de recurrencias de la TVP y la embolia pulmonar. La prevención secundaria del ictus asociado al FOP, sin FA ni enfermedad tromboembólica venosa, no figura entre sus indicaciones.
Cuando el paciente necesita anticoagulación indefinida por otra causa, como una trombofilia definida o una TVP o embolia pulmonar no provocadas, la AAN indica que la eficacia de añadir el cierre no se puede confirmar ni refutar (nivel B) [7]. La SCAI sugiere cerrar además de anticoagular (condicional, certeza muy baja) [22]. El documento de posición europeo no recomienda el estudio sistemático de trombofilia para indicar anticoagulación permanente (declaración fuerte, nivel C) [1].
Antiagregación después del cierre
Los estudios usaron pautas distintas: doble antiagregación durante tres meses en el estudio CLOSE, un mes de doble antiagregación seguido de cinco meses de AAS en el estudio RESPECT y seis meses o más de doble antiagregación en el estudio DEFENSE-PFO [9, 15, 17]. El documento de posición europeo propone doble antiagregación durante 1 a 6 meses (condicional, nivel A) y un antiagregante durante al menos cinco años (condicional, nivel C). Más allá de los cinco años, la decisión depende del riesgo de ictus por otras causas y del riesgo hemorrágico (fuerte, nivel C). La elección del antiagregante es empírica (fuerte, nivel A) [1]. La ESO llega por consenso a la misma pauta [3]; la SCAI no hace recomendación sobre la duración de la doble antiagregación más allá del primer mes [22].
Sobre la suspensión solo hay datos observacionales. En el registro italiano PROLONG, con 940 pacientes con cierre eficaz y una media de seguimiento de 14 años, se comparó retirar toda la antiagregación en los primeros 12 meses con mantener un antiagregante. La tasa de eventos isquémicos fue del 3,1% con la suspensión y del 4,3% con la continuación (HR ajustada 1,19; 0,55 a 2,59); la de hemorragia mayor, del 0,9% y del 2,8% (HR ajustada 0,24; 0,07 a 0,75) [29]. Los autores lo presentan como un análisis exploratorio y generador de hipótesis. El estudio HALTI (NCT04475510) evalúa la suspensión a los 12 meses en menores de 60 años.
Complicaciones y fibrilación auricular
El metaanálisis de la AAN estimó un 3,9% de complicaciones del procedimiento [7]. En el estudio CLOSE, las complicaciones mayores del procedimiento o del dispositivo afectaron al 5,9% de los pacientes, casi todas arritmias auriculares [15]. En el estudio REDUCE, los acontecimientos adversos graves relacionados con el procedimiento fueron del 2,5% y la trombosis del dispositivo, del 0,5%; al año, el 94,5% de los pacientes no tenía cortocircuito residual grande [16]. En el registro PROLONG, la trombosis del dispositivo afectó al 0,3%, siempre en los seis primeros meses [29]. El documento de posición europeo describe la erosión de la pared auricular como un hallazgo anecdótico [1].
La FA es la complicación más frecuente. En el metaanálisis SCOPE apareció en el 5,0% de los pacientes con cierre y en el 1,1% con tratamiento médico (riesgo relativo 4,54); el 46% de los episodios fueron transitorios y se limitaron a los primeros 45 días. Más allá de ese periodo, la FA se registró en el 2,4% frente al 0,8% (riesgo relativo 2,60) [11]. En un metaanálisis de estudios aleatorizados y observacionales, la tasa tras el cierre fue de 27,2 por 100 pacientes-año en los primeros 45 días y de 1,3 después [30]. En un estudio nacional danés de cohortes, el riesgo de FA a cinco años fue del 7,8% tras el cierre frente al 3,1% en pacientes con FOP no cerrado; a partir del tercer mes fue del 2,7% frente al 3,0% (HR ajustada 0,7; 0,3 a 1,7) [31].
Con un Holter implantable en todos los pacientes, el estudio AFLOAT detectó arritmias auriculares de al menos 30 segundos en el 28,4% durante los seis meses siguientes al cierre, el 86,8% de ellas en el primer mes. La flecainida no las previno: 26,8% frente a 25,4% en los tres primeros meses [32]. Puedes repasar el diseño en el artículo de CardioTeca sobre el estudio AFLOAT y la flecainida tras el cierre del foramen oval permeable.
No está definido si hay que anticoagular la FA que aparece en torno al procedimiento: el metaanálisis de Chen y Thijs y la revisión de JAMA de 2025 la señalan como pregunta sin resolver [4, 30]. En la categoría PASCAL improbable, la FA detectada después del día 45 fue más frecuente y más a menudo grave [12].
Cortocircuito residual, trombosis venosa y riesgo a largo plazo
En 2.362 cierres de tres centros italianos, el Doppler transcraneal detectó cortocircuito residual al año o más en el 8,8%, significativo en el 3,6%. Fue más frecuente con dispositivos de más de 25 mm (13,9% frente a 6,6%). Su cierre percutáneo tuvo éxito en 84 de los 94 pacientes en que se intentó (89,4%) [33]. En una cohorte prospectiva de 1.078 pacientes, el cortocircuito residual se asoció a más ictus o AIT (2,32 frente a 0,75 por 100 pacientes-año; HR 3,05; 1,65 a 5,62), sobre todo cuando era moderado o grande (HR 4,50) [34]. El documento de posición europeo, anterior a ese estudio, consideraba que su valor pronóstico no podía deducirse de los datos disponibles [1].
La enfermedad tromboembólica venosa también fue más frecuente tras el cierre: 1,4% frente a 0,5% en el metaanálisis SCOPE (riesgo relativo 2,59) [11]. En el estudio RESPECT, la embolia pulmonar fue de 0,41 frente a 0,11 por 100 pacientes-año. Los pacientes con TVP previa, el 4% del grupo de cierre, sumaron el 25% de los eventos venosos [9].
El cierre no iguala el riesgo de ictus con el de la población general. En los 1.162 cierres realizados en Dinamarca entre 2008 y 2021, el riesgo de ictus isquémico fue del 1,4% al año y del 2,5% a los cuatro años, frente al 0,1% y el 0,4% en controles de la población general (HR ajustada 6,3; 3,1 a 12,6). La diabetes tipo 2, el hipertiroidismo, el tratamiento con antagonistas del calcio y dos o más ictus o AIT previos se asociaron a recurrencia [35]. La revisión de JAMA de 2025 recuerda que, tras el cierre, hay que controlar los factores de riesgo vascular [4].
Ecocardiograma transtorácico antes del alta. Doppler transcraneal con contraste al menos una vez a partir de los seis meses y cada año si persiste el cortocircuito. Ecocardiograma con contraste si el cortocircuito residual es grave, si hay recurrencia o si aparecen síntomas (condicional, nivel C). Profilaxis antibiótica en cualquier procedimiento invasivo durante los seis primeros meses (condicional, nivel C) [1].
7 Foramen oval permeable más allá del ictus: migraña, buceo, hipoxemia y cirugía
Migraña
Según el documento de posición europeo, la asociación entre FOP y migraña se apoya en una prevalencia de FOP más alta en la migraña, sobre todo con aura, y en la mejoría observada en pacientes a los que se cerró el FOP por otros motivos. Sin embargo, los estudios aleatorizados MIST, PRIMA y PREMIUM y sus metaanálisis no mostraron diferencias estadísticamente significativas en el objetivo principal, en la proporción de respondedores ni en la desaparición completa de la migraña [2]. El análisis conjunto de los datos individuales de los estudios PRIMA y PREMIUM, con 337 pacientes y publicado el mismo año, sí encontró diferencias en otras medidas: el cierre redujo más los días de migraña al mes (−3,1 frente a −1,9) y se asoció a más desapariciones completas de la migraña (9% frente a 0,7%). La proporción de pacientes con al menos un 50% menos de crisis fue del 38% frente al 29% (p=0,13). El efecto se concentró en la migraña con aura [36].
El documento de posición europeo recomienda tratar la migraña con los tratamientos habituales y reservar el cierre para estudios clínicos o uso compasivo en la migraña con aura [2]. La SCAI sugiere no cerrar de forma rutinaria (condicional, certeza moderada), aunque admite que un paciente con migraña incapacitante y refractaria que dé más valor al beneficio incierto puede elegir el cierre [22].
El estudio COMPETE, publicado en 2026, aleatorizó a 1.000 pacientes con migraña y FOP de 39 centros de China a AAS 300 mg al día, clopidogrel 75 mg al día, rivaroxabán 20 mg al día o metoprolol 25 mg cada 12 horas, durante 12 semanas. La proporción de pacientes con al menos un 50% menos de días o crisis de migraña fue del 61,8% con metoprolol, del 61,7% con AAS, del 66,8% con clopidogrel y del 78,4% con rivaroxabán, el único superior al control [37]. Era un estudio abierto, de 12 semanas, en población de Asia oriental y con una cuarta parte de pacientes con aura. Los autores señalan que la dosis de metoprolol fue inferior a la de 100 a 200 mg diarios habitual en los países occidentales y presentan el estudio como generador de hipótesis [37].
La prevención de la migraña no figura entre las indicaciones autorizadas del rivaroxabán ni del clopidogrel en sus fichas técnicas españolas. El metoprolol sí tiene autorizada la profilaxis de la migraña.
Buceo
En el metaanálisis del documento de posición europeo, el cortocircuito derecha-izquierda se asoció a enfermedad descompresiva con una odds ratio de 5,63 [2]. En el estudio DIVER-PFO, una cohorte prospectiva coreana de 100 buceadores con más de 50 inmersiones al año, la enfermedad descompresiva afectó al 28,3% de los que tenían un FOP de alto riesgo (8,4 episodios por 10.000 inmersiones), al 7,5% de los que tenían un FOP de bajo riesgo y a ninguno de los que no tenían FOP [38].
Ni el documento de posición europeo ni la declaración conjunta de 2025 de las sociedades de medicina del buceo SPUMS y UKDMC recomiendan buscar el FOP de forma sistemática en buceadores [2, 39]. El documento europeo indica buscarlo tras una enfermedad descompresiva sin factores de riesgo evidentes. Ante un FOP descubierto de forma incidental, no prohíbe el buceo convencional, aunque desaconseja las inmersiones recreativas de alto riesgo. Propone el cierre, con decisión compartida, solo si los cambios de conducta y de técnica de buceo no son posibles o no son eficaces [2]. La SCAI sugiere no cerrar de forma rutinaria tras una enfermedad descompresiva (condicional, certeza muy baja) [22].
Para quien tiene un cortocircuito relevante, la declaración de 2025 plantea tres opciones: dejar de bucear, bucear de forma conservadora (no más de 15 m, una inmersión al día, mezclas enriquecidas en oxígeno con tablas de aire, paradas de seguridad más largas, sin esfuerzo ni Valsalva forzada en las tres horas siguientes) o cerrar el FOP. Tras el cierre, hay que confirmar con un ecocardiograma con burbujas, al menos tres meses después, que el cortocircuito se ha reducido o ha desaparecido. No se vuelve a bucear hasta confirmarlo y hasta suspender los antiagregantes potentes; el AAS a dosis bajas es aceptable [39].
Hipoxemia y platipnea-ortodesoxia
La platipnea-ortodesoxia, disnea y desaturación en bipedestación que mejoran al tumbarse, tiene en el FOP su causa más frecuente, aunque hay que descartar otras causas cardiacas y extracardiacas. El documento de posición europeo pide estudiar el cortocircuito con burbujas en decúbito y en bipedestación. Una válvula de Eustaquio prominente puede dar un falso negativo con la inyección por una vena del brazo; en ese caso se valora la inyección femoral [2]. El documento define la hipoxemia como una saturación inferior al 90% o una PaO2 inferior a 60 mmHg. Recomienda valorar al paciente al menos con un cardiólogo y un neumólogo y, siempre que sea posible, obtener pruebas invasivas del papel del FOP [2].
En su metaanálisis, la saturación arterial aumentó 9,6 puntos tras el cierre en la platipnea-ortodesoxia y 9,8 en la desaturación de esfuerzo, con heterogeneidad grave entre los estudios. No recomienda cerrar de forma rutinaria, con hipertensión pulmonar crónica grave ni sin pruebas claras de que el FOP explique la desaturación [2]. La SCAI sugiere el cierre en la platipnea-ortodesoxia tras descartar otras causas de hipoxemia (condicional, certeza muy baja) [22].
Embolia pulmonar, cirugía no cardiaca y neurocirugía
En una cohorte prospectiva francesa de pacientes con embolia pulmonar aguda estudiados con ETT con contraste y resonancia magnética cerebral, el infarto cerebral reciente, silente o sintomático, apareció en el 21,4% de los que tenían FOP y en el 5,5% de los que no lo tenían (riesgo relativo 3,90; 1,62 a 8,67). Los autores señalan que el cribado sistemático del FOP en la embolia pulmonar está por definir [40].
En 150.198 pacientes de cirugía no cardiaca de tres hospitales de Boston, los 1.540 con FOP diagnosticado antes de la operación tuvieron más ictus isquémico a 30 días (3,2% frente a 0,5%; odds ratio ajustada 2,66; 1,96 a 3,63) [41]. En la neurocirugía en posición sentada, el documento de posición europeo señala el riesgo de embolia gaseosa paradójica en los portadores de FOP; la experiencia con el cierre previo a la intervención procede de series muy limitadas [2].
Resumen de conceptos clave
| Concepto | Dato clave | Fuente |
|---|---|---|
| Prevalencia | Alrededor del 25% de los adultos | Revisión de JAMA 2025 |
| Guías de la ESC | Sin guía sobre el FOP; la de valvulopatías de 2025 no lo trata y la de cardiopatías congénitas lo aborda solo en la anomalía de Ebstein | Guías ESC/EACTS 2025 y ESC 2020 |
| Diagnóstico | DTC-c, la técnica más sensible; ETE-c para la anatomía | ESO 2024 y documento de posición europeo 2019 |
| Probabilidad de FOP causal | Clasificación PASCAL: índice RoPE ≥7, cortocircuito grande y aneurisma del septo | Metaanálisis SCOPE |
| Efecto del cierre | Ictus 0,47 frente a 1,09 por 100 pacientes-año (HR 0,41) | Metaanálisis SCOPE |
| PASCAL improbable | Sin reducción del ictus y 4,6% más FA a cinco años | Análisis PASCAL a cinco años, JAMA Neurology 2026 |
| 18 a 60 años | Cierre con antiagregación, recomendación fuerte con PASCAL posible o probable | ESO 2024 |
| Mayores de 60 años | Sin recomendación basada en pruebas; estudios CLOSE-2 y STOP en marcha | ESO 2024 |
| Tratamiento médico | Antiagregación o anticoagulación; la ESO no recomienda una sobre otra | ESO 2024 |
| Tras el cierre | Doble antiagregación 1 a 6 meses y un antiagregante al menos cinco años | Documento de posición europeo 2019 |
| FA tras el cierre | 5,0% frente a 1,1%; el 46% de los episodios, limitados a los primeros 45 días | Metaanálisis SCOPE |
| Migraña | Cierre solo en estudios clínicos o uso compasivo en la migraña con aura | Documento de posición europeo 2021 |
Preguntas frecuentes
¿Qué es el foramen oval permeable y cuándo es peligroso?
Es la persistencia, después del nacimiento, de la comunicación fetal entre las dos aurículas, que no llega a sellarse en alrededor de uno de cada cuatro adultos. Con frecuencia es un hallazgo incidental. Puede causar un ictus por embolia paradójica, sobre todo en menores de 60 años sin factores de riesgo vascular y con un cortocircuito grande o un aneurisma del septo interauricular. También se asocia a enfermedad descompresiva en buceadores y es la causa más frecuente de platipnea-ortodesoxia.
¿Cuándo está indicado cerrar el foramen oval permeable?
Tras un ictus isquémico sin otra causa en pacientes de 18 a 60 años con alta probabilidad de que el FOP sea causal. La guía de la ESO de 2024 recomienda con fuerza el cierre con antiagregación cuando la clasificación PASCAL es posible o probable, es decir, con un índice RoPE ≥7, un cortocircuito grande o un aneurisma del septo; en la categoría improbable sugiere no cerrar salvo alta sospecha clínica. El documento de posición europeo de 2019 extiende la indicación hasta los 65 años e incluye el AIT y la embolia sistémica criptogénicos. Fuera del ictus, la SCAI sugiere el cierre en la platipnea-ortodesoxia y en la embolia sistémica sin otra causa.
¿Hay tratamiento médico para el foramen oval permeable?
Sí, aunque no cierra el FOP: consiste en prevenir un nuevo ictus con antiagregantes o anticoagulantes cuando no se indica el cierre o el paciente lo rechaza. En los estudios aleatorizados, el cierre con antiagregación redujo más el ictus que la antiagregación sola. Entre anticoagular y antiagregar no hay una respuesta firme: en el estudio CLOSE, la anticoagulación registró 3 ictus frente a 7 con antiagregación, sin potencia para demostrar diferencias y con más hemorragias mayores (5,3% frente a 2,3%). La ESO no recomienda una opción sobre otra y aconseja individualizar. Los anticoagulantes orales directos no tienen esta indicación en su ficha técnica.
¿Se cierra el foramen oval permeable en mayores de 60 años?
No hay estudios aleatorizados por encima de los 60 años y las guías no coinciden. La ESO no formula recomendación: aconseja incluir a estos pacientes en estudios o registros o, si no es posible, decidir con la clasificación PASCAL y el juicio clínico. Propone además un Holter implantable. La SCAI sugiere el cierre con certeza muy baja, la AAN lo admite entre los 60 y los 65 años con muy pocos factores de riesgo vascular y el texto de la guía AHA/ASA indica que debería hacerse raramente. Los estudios CLOSE-2, con pacientes de 60 a 80 años, y STOP, con mayores de 60, están en marcha.
¿Hay que cerrar el foramen oval permeable en la migraña o para bucear?
En la migraña, no de forma rutinaria. Los estudios aleatorizados de cierre no alcanzaron su objetivo principal; el documento de posición europeo reserva el cierre para estudios clínicos o uso compasivo en la migraña con aura y la SCAI sugiere no cerrar de forma rutinaria. En buceadores no se recomienda buscar un FOP de forma sistemática, sino tras una enfermedad descompresiva sin otra explicación. Si hay un cortocircuito relevante, las opciones son dejar de bucear, bucear de forma conservadora o cerrar el FOP cuando los cambios de conducta y de técnica no son posibles o no son eficaces. Después del cierre hay que confirmar con un ecocardiograma con burbujas que el cortocircuito se ha reducido o ha desaparecido antes de volver a bucear.
¿Qué guía de la ESC trata el foramen oval permeable?
La ESC no tiene una guía de práctica clínica sobre el FOP. La guía ESC/EACTS 2025 de valvulopatías no lo menciona y la guía ESC 2020 de cardiopatías congénitas del adulto lo trata solo en la anomalía de Ebstein. El documento europeo de referencia es el documento de posición interdisciplinar promovido por la EAPCI, asociación de la ESC, con ocho sociedades científicas europeas: la parte I, de 2019, trata el ictus y la embolia sistémica; la parte II, de 2021, la enfermedad descompresiva, la migraña, la desaturación arterial y otras situaciones de alto riesgo. Para el ictus se suma la guía de la ESO de 2024. La ESC incluye además el FOP en su documento de consenso de 2024 sobre el ESUS.
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El foramen oval permeable está presente en uno de cada cuatro adultos y su cierre percutáneo reduce la recurrencia del ictus en pacientes de 18 a 60 años con alta probabilidad de embolia paradójica según la clasificación PASCAL. La guía de la ESO de 2024 y el documento de posición europeo recomiendan en ellos el cierre con antiagregación; por encima de los 60 años, la ESO no formula una recomendación basada en pruebas. El tratamiento médico con antiagregantes o anticoagulantes es la alternativa; las guías no establecen cuál de los dos es preferible. Fuera del ictus, el cierre del foramen oval permeable se valora en la platipnea-ortodesoxia y en buceadores con enfermedad descompresiva cuando no bastan los cambios en la forma de bucear; en la migraña no se recomienda de forma rutinaria.


















































