Cuando le pides un TC coronario a un paciente y vuelve con una puntuación de calcio por encima de 400 unidades Agatston, sabes dos cosas. La primera, que ese paciente tiene un riesgo cardiovascular alto y hay que tratarlo en consecuencia. La segunda, más incómoda, es que sobre el calcio en sí no puedes hacer nada: intensificas las estatinas, controlas la presión y los factores de riesgo, y el calcio sigue subiendo año tras año. El estudio DANCODE, publicado en Circulation [1], es el primer trabajo que consigue frenar esa progresión de forma significativa en pacientes con calcificación coronaria grave.
Lo hace con dos vitaminas de venta libre, menaquinona-7 (vitamina K2) y colecalciferol (vitamina D3), y el resultado es positivo. Pero la distancia entre «frenar el calcio coronario en una imagen» y «evitar un infarto» sigue siendo enorme. Merece la pena entender exactamente qué demuestra y qué no.
En este artículo:
- Por qué hacía falta este estudio
- Cómo se hizo el estudio DANCODE
- Cuánto frenó la progresión del calcio coronario
- Qué pasó con la composición de la placa
- Seguridad, biomarcadores y eventos
- Lo que el estudio DANCODE todavía no responde
Por qué hacía falta este estudio
La puntuación de calcio coronario es uno de los predictores de riesgo más sólidos que tenemos, y su progresión también predice eventos. En la cohorte MESA, entre quienes ya tenían calcio en el TC basal, cada 100 unidades Agatston de progresión anual se asociaron a un riesgo de eventos coronarios un 20% mayor, y quienes progresaban 300 unidades o más al año multiplicaban por 3,8 su riesgo [6].
El mecanismo por el que la vitamina K podría intervenir es conocido desde hace años. La proteína Gla de la matriz es el inhibidor más potente de la calcificación de la pared vascular, y necesita vitamina K para carboxilarse y volverse activa. Cuando falta vitamina K, circula en su forma inactiva, la llamada proteína Gla de la matriz desfosforilada y no carboxilada, que se comporta como marcador de esa vía averiada. De ahí la hipótesis de que suplementar vitamina K2 pueda frenar la mineralización arterial.
Los dos intentos previos habían dejado un resultado ambiguo. El mismo grupo danés aleatorizó a 365 varones con calcificación valvular aórtica a esta misma combinación de vitaminas durante 24 meses y no encontró ningún efecto sobre la variable que buscaba: la progresión de la calcificación de la válvula fue de 275 frente a 292 unidades, con una diferencia de sólo 17 unidades (IC 95% -86 a 53) [3]. Al analizar después las coronarias de esos mismos 304 participantes sin cardiopatía isquémica previa, el resultado global tampoco fue significativo, pero apareció una señal en quienes partían de un calcio coronario de 400 unidades o más: 288 frente a 380 unidades de progresión, una diferencia de 92 unidades con una p de 0,047 [2].
Esa señal de subgrupo es exactamente la hipótesis que el estudio DANCODE fue a confirmar, con una población escogida a propósito para ello y con potencia estadística calculada sobre esas mismas cifras.
Cómo se hizo el estudio DANCODE
Es un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, realizado en tres hospitales daneses, con el plan de análisis estadístico depositado antes de aleatorizar al primer paciente. Se incluyeron 398 personas con una puntuación de calcio coronario igual o superior a 400 unidades Agatston, localizadas a través de un registro cardíaco entre quienes se habían hecho un TC por sospecha clínica de enfermedad coronaria. Ninguno venía de un programa de cribado poblacional.
La población es la que uno esperaría en una consulta de prevención de alto riesgo: mediana de 71 años, un 30% de mujeres, calcio coronario mediano de 903 unidades Agatston y un 44% con más de 1.000 unidades. El 87% tomaba estatinas. Se excluyó a quienes ya habían sido revascularizados, a quienes tomaban antagonistas de la vitamina K y a los que tenían trastornos de la coagulación o del metabolismo del calcio y el fósforo. La fibrilación auricular y los anticoagulantes orales directos no eran motivo de exclusión.
El grupo activo recibió 720 µg diarios de menaquinona-7 más 25 µg de colecalciferol, que equivalen a 1.000 UI, durante 24 meses. Conviene retener esa dosis de vitamina K2, porque está muy por encima de cualquier aporte dietético habitual. Se hicieron TC sin contraste al inicio, a los 12 y a los 24 meses, y TC con contraste al inicio y a los 24 meses en un subgrupo. Las tabletas las suministraron los fabricantes del suplemento, sin ningún otro papel en el diseño ni en el análisis.
Cuánto frenó la progresión del calcio coronario
A los 24 meses, el calcio coronario aumentó 196 unidades Agatston (IC 95% 178 a 214) en el grupo de vitaminas y 248 unidades (IC 95% 225 a 271) con placebo. La diferencia fue de -52 unidades (IC 95% -79 a -24; p<0,001), lo que supone un 21% menos de progresión.
Ahora conviene poner esa cifra en escala. Partiendo de una puntuación media estimada de 1.184 unidades, el calcio subió hasta 1.432 con placebo y hasta 1.380 con las vitaminas. Dicho en términos relativos, la carga de calcio aumentó un 23% en dos años con placebo y un 18% con el tratamiento. Frenar, frena; detener, no detiene.
Hay un segundo matiz que importa: a los doce meses no había ninguna diferencia entre los dos grupos (-20 unidades; IC 95% -49 a 8). Todo el efecto se acumula en el segundo año. Quien empiece a tomar estas vitaminas pensando en repetirse el TC al año se va a llevar una decepción, y quien diseñe el próximo estudio tendrá que contar con seguimientos largos.
El efecto fue consistente en todos los subgrupos preespecificados: en mujeres (-61 unidades) y en varones (-47), y tanto en quienes partían de 400 a 999 unidades (-39) como en quienes superaban las 1.000 (-70), sin interacción significativa en ninguno de los dos casos. También se mantuvo al ajustar por el calcio basal y por el tratamiento con estatinas, y al repetir el análisis con la puntuación transformada logarítmicamente.
Puestos uno al lado del otro, los tres estudios aleatorizados de vitamina K2 sobre calcio coronario cuentan una historia coherente:
| Estudio | Quiénes | Qué recibieron | Progresión del calcio |
|---|---|---|---|
| DANCODE (2026) | 398 con calcio ≥400 UA, 30% mujeres | K2 720 µg y D3 25 µg, 24 meses | 196 frente a 248 UA; -52 UA (p<0,001) |
| Subestudio de AVADEC (2023) | 304 varones sin cardiopatía isquémica | K2 720 µg y D 25 µg, 24 meses | 203 frente a 254 UA; -51 UA (p=0,089) |
| VitaK-CAC (2026) | 180 con calcio de 50 a 400 UA | K2 360 µg, 24 meses | 135 a 184 frente a 145 a 214 UA (p=0,02) |
El subestudio de AVADEC no llegó a la significación en el conjunto, pero su estimación puntual es prácticamente la misma que la del estudio DANCODE. El VitaK-CAC, con la mitad de dosis y en pacientes con calcificación mucho más leve, también apunta en la misma dirección [4]. Tres estudios independientes que señalan al mismo sitio es más de lo que suele tenerse.
Qué pasó con la composición de la placa
Esta parte del estudio es la que más matiza y la que más limitaciones tiene. Se analizó la composición de la placa con TC con contraste en 143 participantes, y sólo en aquellos con calcio por debajo de 1.000 unidades, porque por encima de esa cifra el artefacto de floración hace la medida poco fiable.
En ese subgrupo, el volumen de placa calcificada progresó menos con el tratamiento (-7,8 mm³; IC 95% -13,5 a -2,2; p=0,007), pero el volumen total de placa no cambió de forma significativa (-9,5 mm³; p=0,336) y el volumen de placa no calcificada tampoco (-1,8 mm³; p=0,846). El volumen de placa de baja atenuación, que es el componente más asociado a eventos, se mantuvo igual en ambos grupos.
La lectura correcta es doble. Por un lado, es tranquilizador: frenar la calcificación no se acompañó de un aumento de la placa blanda, que era el temor teórico. Por otro, es insuficiente: con 143 pacientes y análisis restringidos a los de menor carga de calcio, este apartado no permite concluir que el fenotipo de placa resultante sea mejor. Sólo permite decir que no parece peor.
Seguridad, biomarcadores y eventos
El marcador que demuestra que la intervención hizo lo que debía hacer es la proteína Gla de la matriz inactiva, que bajó de forma marcada en el grupo tratado y subió ligeramente con placebo, con una diferencia entre grupos de 264 pmol/L (p<0,001). La 25-hidroxivitamina D subió 25 nmol/L, como cabía esperar. No hubo cambios relevantes en calcio, fosfato, hormona paratiroidea, INR ni función renal.
En cuanto a la seguridad clínica, los números son pequeños y hay que leerlos como lo que son. Los eventos cardiovasculares mayores fueron 2 en el grupo activo y 3 con placebo. Hubo una muerte, en el grupo placebo. No se registró ninguna hemorragia grave en ninguno de los dos brazos, un dato relevante cuando se administra vitamina K a personas mayores de las que una quinta parte tomaba anticoagulantes orales directos. Hubo 5 cánceres incidentes en el grupo activo y 9 con placebo, sin diferencia significativa. Los abandonos por efectos secundarios fueron 3 y 1, todos leves e inespecíficos.
Con 24 meses de seguimiento y menos de una decena de eventos en total, esto es un perfil de tolerabilidad aceptable, no una demostración de seguridad a largo plazo.
Lo que el estudio DANCODE todavía no responde
Hay una trampa conceptual en el corazón de este trabajo que los propios autores señalan con honestidad, y que conviene explicitar antes de que nadie empiece a recomendar suplementos en la consulta.
La puntuación de Agatston no mide sólo cuánto calcio hay: multiplica el área de cada placa por un factor que crece con la densidad del calcio. Y resulta que la densidad y el volumen tiran en direcciones opuestas. En la cohorte MESA, con ambos parámetros en el mismo modelo, el volumen de calcio se asoció a más riesgo coronario (HR 1,81 por desviación estándar) mientras que la densidad se asoció a menos riesgo (HR 0,73; IC 95% 0,58 a 0,91) [5]. La calcificación densa y madura es un signo de placa estabilizada, no de placa peligrosa.
Eso significa que una puntuación de Agatston más baja puede corresponder a menos placa, que sería bueno, o a una calcificación menos densa sobre la misma placa, que no lo sería. El estudio DANCODE no midió la densidad por separado, y no puede distinguir entre esas dos posibilidades. Es la misma razón por la que las estatinas, que reducen los eventos sin discusión, aumentan paradójicamente la puntuación de calcio: consolidan la placa y la vuelven más densa.
A esto se suma la magnitud real del efecto. La diferencia acumulada en dos años fue de 52 unidades Agatston, es decir, unas 26 unidades al año, en una población cuya carga media de calcio ronda las 1.400 unidades. Es una diferencia mucho menor que los umbrales de progresión que en MESA multiplicaban el riesgo. Puede que una intervención mantenida durante diez años acumule algo clínicamente relevante, pero eso hoy es una hipótesis, no un dato.
Y está lo que dicen las guías vigentes, que en este punto son inequívocas:
El uso de suplementos no prescritos o dietéticos, incluidos el aceite de pescado, los ácidos grasos omega-3 o las vitaminas, no está recomendado en pacientes con enfermedad coronaria crónica, dada la ausencia de beneficio en la reducción de eventos cardiovasculares.
Guía AHA/ACC 2023 de enfermedad coronaria crónica
El estudio DANCODE no contradice esa frase, porque no midió eventos. Lo que hace es abrir la puerta a que alguien diseñe el estudio que sí pueda contradecirla.
Mensajes clave
- En pacientes con calcio coronario igual o superior a 400 unidades Agatston, la combinación de menaquinona-7 720 µg y colecalciferol 25 µg redujo la progresión del calcio coronario en 52 unidades a los 24 meses, un 21% menos que con placebo.
- El efecto no existía a los 12 meses y sólo apareció en el segundo año, con una magnitud modesta: la carga de calcio creció un 18% en lugar de un 23%.
- Frenar la calcificación no se acompañó de más placa no calcificada, lo cual es tranquilizador, pero el análisis de composición de placa incluyó sólo a 143 pacientes.
- La progresión del calcio coronario no está validada como variable subrogada de eventos, y una puntuación de Agatston más baja no equivale necesariamente a menos riesgo, porque el calcio denso se asocia a placa más estable.
- El tratamiento fue bien tolerado a dos años, sin hemorragias graves ni alteraciones del metabolismo del calcio, pero no hay datos de seguridad ni de eficacia clínica más allá de ese plazo.
Relevancia y aplicación clínica
Con lo que hay hoy sobre la mesa, no hay motivo para empezar a recomendar vitamina K2 con vitamina D3 a un paciente con calcio coronario alto. Lo que sí cambia es la conversación cuando el paciente llega preguntando, porque llegará: es un suplemento de venta libre, el titular es atractivo y la noticia ha salido publicada en una revista de primera línea. La respuesta razonable es que se ha demostrado que la vía es modificable, que el efecto sobre la imagen es real pero pequeño, que no sabemos si eso se traduce en menos infartos y que, a dos años, no se han visto problemas de seguridad.
Lo que sí debe seguir haciéndose es lo de siempre, y hacerlo bien. Un paciente con más de 400 unidades Agatston está en una categoría de riesgo que obliga a ser agresivo con el colesterol LDL y con el resto de factores modificables, y ahí sí hay decisiones con respaldo sólido que tomar. El error sería que el interés por un suplemento desplazara la atención de lo que de verdad reduce eventos.
Para la investigación, en cambio, este trabajo importa bastante. Es la primera prueba aleatorizada convincente de que la vía de la proteína Gla de la matriz es modificable en humanos y de que esa modificación se refleja en la imagen coronaria. El siguiente paso obvio son estudios más largos, con desenlaces clínicos, con medida separada del volumen y la densidad del calcio, y diseñados para separar lo que aporta la menaquinona-7 de lo que aporta el colecalciferol, porque el estudio DANCODE las administró siempre juntas y no puede repartir el mérito entre ellas.
Preguntas frecuentes
¿La vitamina K2 sirve para limpiar las arterias?
No. El estudio DANCODE muestra que la calcificación coronaria siguió aumentando en los dos grupos, sólo que algo menos con las vitaminas. No hubo regresión de la placa ni del calcio en ningún momento, y no existe ningún dato que respalde la idea de eliminar calcio de las arterias con suplementos.
¿Puedo tomar vitamina K2 si estoy anticoagulado?
Depende del anticoagulante. Quienes toman antagonistas de la vitamina K quedaron excluidos del estudio, porque la vitamina K2 interfiere directamente con su mecanismo de acción. En quienes tomaban anticoagulantes orales directos, que eran alrededor de una quinta parte de los participantes, no se observaron hemorragias graves ni una respuesta distinta al tratamiento.
¿Qué significa tener un calcio coronario mayor de 400?
Que existe enfermedad coronaria aterosclerótica establecida y que el riesgo de eventos es alto, independientemente de que haya o no síntomas. Es una situación que justifica tratamiento preventivo intensivo, sobre todo del colesterol LDL, y no una indicación de suplementos vitamínicos.
¿Por qué las estatinas aumentan el calcio coronario si son beneficiosas?
Porque la puntuación de Agatston pondera al alza el calcio más denso, y las estatinas favorecen que la placa pierda lípido y se consolide en calcificación densa. Ese cambio se lee como una puntuación más alta y corresponde, sin embargo, a una placa más estable. Es la razón principal por la que la progresión del calcio no puede tomarse como sustituto directo del riesgo de eventos.
Bibliografía recomendada
- Hasific S, Øvrehus KA, Mejldal A, Hosbond S, Lambrechtsen J, Kumarathurai P, et al. Vitamin K2 and D3 supplementation in patients with severe coronary artery calcification: the DANCODE trial. Circulation. 2026. PMID 42661461
- Hasific S, Oevrehus KA, Lindholt JS, Mejldal A, Dey D, Dahl JS, et al. Effects of vitamin K2 and D supplementation on coronary artery disease in men: a RCT. JACC Adv. 2023;2(9):100643. PMID 38938724
- Diederichsen ACP, Lindholt JS, Möller S, Øvrehus KA, Auscher S, Lambrechtsen J, et al. Vitamin K2 and D in patients with aortic valve calcification: a randomized double-blinded clinical trial. Circulation. 2022;145(18):1387-1397. PMID 35465686
- Vossen LM, de Leeuw PW, Schurgers LJ, Heuts S, Adriaans BP, de Haan C, et al. Two years of menaquinone-7 supplementation and coronary artery calcification: a randomized clinical trial. JAMA Cardiol. 2026;11(8):719-726. PMID 42268593
- Criqui MH, Denenberg JO, Ix JH, McClelland RL, Wassel CL, Rifkin DE, et al. Calcium density of coronary artery plaque and risk of incident cardiovascular events. JAMA. 2014;311(3):271-278. PMID 24247483
- Budoff MJ, Young R, Lopez VA, Kronmal RA, Nasir K, Blumenthal RS, et al. Progression of coronary calcium and incident coronary heart disease events: MESA. J Am Coll Cardiol. 2013;61(12):1231-1239. PMID 23500326
- Virani SS, Newby LK, Arnold SV, Bittner V, Brewer LC, Demeter SH, et al. 2023 AHA/ACC/ACCP/ASPC/NLA/PCNA guideline for the management of patients with chronic coronary disease. Circulation. 2023;148(9):e9-e119. PMID 37471501
Ramón Bover Freire







































