Contexto
La infección por el virus de la gripe constituye un desencadenante reconocido de eventos cardiovasculares agudos. La respuesta inflamatoria sistémica, la activación protrombótica, la disfunción endotelial, el desequilibrio autonómico y el aumento del estrés metabólico asociados a la infección pueden favorecer la aparición de infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca y arritmias.
En este contexto, la vacunación antigripal ha dejado de considerarse exclusivamente una medida de prevención infecciosa y ha comenzado a contemplarse como una posible intervención de prevención cardiovascular. Ensayos clínicos y estudios observacionales previos han mostrado una reducción de los eventos cardiovasculares mayores y de la mortalidad en pacientes vacunados con enfermedad cardiovascular establecida. Sin embargo, sus posibles beneficios cardiovasculares en poblaciones más amplias y, específicamente, su papel en la prevención de la fibrilación auricular (FA) de nueva aparición están menos establecidos. Aunque algunos estudios retrospectivos han sugerido una menor incidencia de FA entre las personas vacunadas, los ensayos clínicos sobre vacunación antigripal no han evaluado específicamente la FA incidente como objetivo principal.
Para abordar esta laguna en la evidencia, Fauchier et al. (2026) realizaron un estudio observacional retrospectivo en una amplia cohorte no seleccionada de adultos procedentes de la práctica clínica habitual, con el objetivo de evaluar la asociación entre la vacunación antigripal y la incidencia de fibrilación auricular y otros eventos cardiovasculares mayores. Sus resultados, publicados recientemente en European Heart Journal, son objeto de la presente revisión.
Metodología
Se realizó un estudio de cohortes observacional retrospectivo a partir de la red federada internacional TriNetX Global Collaborative Network, que reúne historias clínicas electrónicas anonimizadas de más de 150 millones de pacientes procedentes de más de 170 organizaciones sanitarias. Aunque incluye centros de diferentes regiones, la mayoría de los pacientes procedieron de sistemas sanitarios norteamericanos.
Se seleccionaron adultos mayores de edad que hubieran acudido a una consulta rutinaria de salud entre enero y diciembre de 2022. Para garantizar una información basal suficiente, se exigió disponer de datos sobre medicación, índice de masa corporal y filtrado glomerular durante los seis meses anteriores.
La exposición se definió como la administración documentada de una vacuna antigripal durante los 12 meses previos a la visita índice. El grupo comparador estuvo constituido por pacientes sin ningún registro previo de vacunación antigripal en su historia clínica electrónica. El seguimiento comenzó al día siguiente de la visita índice y se prolongó durante un máximo de tres años, hasta el fallecimiento, la última atención sanitaria registrada o el final de la disponibilidad de datos.
Los autores emplearon un diseño de emulación de ensayo clínico y realizaron un emparejamiento 1:1 mediante puntuación de propensión. El modelo incluyó 65 variables basales: características demográficas, factores socioeconómicos y psicosociales, comorbilidades cardiovasculares y no cardiovasculares, antecedentes de enfermedad cardiovascular, tratamientos farmacológicos y parámetros analíticos.
El objetivo principal fue la aparición de FA incidente, definida como un nuevo diagnóstico codificado de FA durante el seguimiento en pacientes sin antecedentes de esta arritmia. También se analizaron mortalidad por cualquier causa, infarto de miocardio incidente, ictus isquémico o embolia sistémica, insuficiencia cardiaca incidente, hospitalización por insuficiencia cardiaca, hospitalización por causas cardiovasculares, taquicardia o flutter auricular y necesidad de cardioversión.
Resultados
Inicialmente se identificaron 1.128.237 pacientes: 138.449 con vacunación antigripal documentada y 989.788 sin vacunación registrada. Tras el emparejamiento se obtuvieron dos grupos bien equilibrados de 138.444 pacientes cada uno, con un total de 276.888 participantes. La edad media fue de 53 años, el 57% eran mujeres y todas las diferencias estandarizadas entre los grupos fueron inferiores a 0,10. El seguimiento medio fue de 2,7 ± 0,7 años.
La vacunación antigripal se asoció con un riesgo significativamente menor de FA incidente. La tasa anualizada fue del 0,89% entre los vacunados y del 1,12% entre los no vacunados, con una reducción relativa del riesgo del 20% (HR 0,80; IC 95%: 0,76-0,84; p < 0,0001).
La magnitud absoluta de la asociación fue, no obstante, modesta: aproximadamente 0,2 puntos porcentuales por año y alrededor de 0,5 puntos durante todo el seguimiento, por lo que su relevancia clínica a nivel individual debe interpretarse con cautela.
La vacunación también se asoció con menor riesgo de:
- Mortalidad por cualquier causa: HR 0,85 (IC 95%: 0,82-0,89).
- Infarto de miocardio incidente: HR 0,91 (IC 95%: 0,86-0,97).
- Insuficiencia cardiaca incidente: HR 0,92 (IC 95%: 0,88-0,96).
- Taquicardia o flutter auricular: HR 0,91 (IC 95%: 0,86-0,97).
- Cardioversión: HR 0,90 (IC 95%: 0,82-0,98).
- Hospitalización cardiovascular: HR 0,97 (IC 95%: 0,95-0,99).
No se encontraron diferencias estadísticamente significativas en el riesgo de ictus isquémico o embolia sistémica ni en la hospitalización específicamente motivada por insuficiencia cardiaca.
La asociación con una menor incidencia de FA fue consistente en menores y mayores de 60 años, así como en pacientes con y sin cardiopatía isquémica o insuficiencia cardiaca basal. No se observó una interacción significativa por edad ni por presencia de enfermedad cardiovascular, por lo que los resultados no permiten identificar un subgrupo concreto con un efecto diferencial.
Para reducir el posible sesgo del “usuario saludable”, los autores efectuaron un análisis de sensibilidad incorporando otros indicadores de adherencia a medidas preventivas, como la vacunación antineumocócica y frente al herpes zóster, el cribado de cáncer colorrectal y la determinación de PSA. Los resultados apenas se modificaron. Además, los desenlaces de falsificación mostraron asociaciones mucho más próximas a la neutralidad, aunque estas estrategias no eliminan completamente la posibilidad de confusión residual.
Interpretación y relevancia clínica
Los resultados respaldan la hipótesis de que la prevención de la gripe podría reducir la exposición a estímulos inflamatorios, autonómicos y protrombóticos capaces de favorecer el inicio de la FA. La magnitud del efecto observado fue, no obstante, modesto. Los autores lo atribuyen a las características de la población analizada: amplia, no seleccionada y con tasas basales de eventos inferiores a las de los ensayos aleatorizados realizados en poblaciones de alto riesgo, en las que además concurren otras estrategias preventivas establecidas. No obstante, argumentan que la vacunación no debe concebirse como una intervención aislada dirigida a la prevención de la FA, sino como un componente de una estrategia de prevención cardiovascular integral. Desde esta perspectiva poblacional, y considerando la elevada prevalencia de la FA, el favorable perfil de seguridad, el bajo coste y la escalabilidad de la vacunación, incluso reducciones modestas del riesgo relativo pueden traducirse en un beneficio clínicamente relevante.
Fortalezas
La principal fortaleza del estudio es su gran tamaño muestral, junto con un emparejamiento amplio de las características basales y varios análisis de sensibilidad. Además, traslada a una población adulta relativamente joven y no seleccionada una posible ventaja cardiovascular de la vacunación previamente descrita sobre todo en pacientes de alto riesgo.
Limitaciones
Se trata de un estudio observacional y, por tanto, no demuestra que la vacuna sea la causa directa de la reducción de FA. La ausencia de vacunación registrada no garantiza que el paciente no hubiera sido vacunado fuera de los centros participantes. Tampoco se conocían la formulación o dosis de la vacuna, la vacunación repetida durante el seguimiento ni la incidencia real de gripe. Por otra parte, la FA se identificó mediante diagnósticos clínicos codificados y no mediante monitorización continua, por lo que es probable que se infradiagnosticaran episodios asintomáticos. Los eventos tampoco fueron adjudicados de forma centralizada.
Conclusión
En una amplia cohorte de práctica clínica real, la vacunación antigripal se asoció con un menor riesgo de FA incidente y varios desenlaces cardiovasculares, con resultados consistentes en subgrupos clínicamente relevantes. Estos hallazgos respaldan el papel de la inflamación y la infección como moduladores del riesgo de FA y apoyan la consideración de la vacunación antigripal como parte de una estrategia integral de prevención cardiovascular.
Referencias:
Carmen Cristina Álvarez Suárez
Residente de Cardiología en el Hospital Universitario Lucus Augusti (Lugo).
















































