La enfermedad renal crónica (ERC) es una de las principales barreras para optimizar el tratamiento de la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida (IC-FEr). En un breve vídeo de la serie 10 años cambiando el paradigma de la IC-FEr, Nicolás Manito revisa un interesante artículo publicado en Cardiorenal Medicine que propone un algoritmo práctico para iniciar y titular las terapias según el grado de función renal. El mensaje es claro: la ERC no debe ser un motivo para renunciar a los tratamientos modificadores del pronóstico, sino para monitorizar mejor y personalizar las decisiones.
Entre las ideas más útiles destacan que la optimización precoz se traduce en un mejor pronóstico, que debemos tratar al paciente y no solo los valores de creatinina o filtrado glomerular, y que es fundamental reconocer el "pseudoempeoramiento" renal, un incremento inicial de la creatinina que puede responder a cambios hemodinámicos esperables y no implica necesariamente un daño renal real.
El algoritmo también invita a pensar en aquellos pacientes con ERC en los que la hipotensión, la hiperpotasemia o el deterioro de la función renal dificultan iniciar o titular los cuatro pilares terapéuticos. En este contexto, vericiguat emerge como una opción a considerar, ya que su perfil de seguridad renal y hemodinámico permite incorporarlo en pacientes recientemente descompensados en los que otras estrategias pueden encontrar mayores limitaciones.
Accede al vídeo aquí: Insuficiencia cardiaca: claves prácticas para hipotensión y función renal



















