La dislipemia aterogénica reúne tres alteraciones: lipoproteínas ricas en triglicéridos elevadas, colesterol HDL bajo y más partículas LDL pequeñas y densas. Es el perfil lipídico de la resistencia a la insulina, frecuente en la obesidad, el síndrome metabólico, la diabetes tipo 2, el síndrome del ovario poliquístico y la enfermedad renal crónica. El Grupo COR (Colesterol Remanente) de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA) ha actualizado en septiembre de 2026 su documento de consenso sobre dislipemia aterogénica, en el que recuerda que, según los estudios españoles y europeos, esta dislipemia sigue infradiagnosticada, infratratada y mal controlada [1].
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Consenso SEA 2026 de dislipemia aterogénica: colesterol no HDL, apoB y cuándo añadir icosapento de etilo o fenofibrato
El documento sustituye al consenso de 2019 del mismo grupo de trabajo, que entonces se llamaba Grupo de Dislipemia Aterogénica. El texto de 2026 diagnostica con el colesterol no HDL y la apolipoproteína B (apoB) según el riesgo cardiovascular e incorpora el icosapento de etilo (icosapent ethyl) a su algoritmo para la prevención secundaria. El fenofibrato (fenofibrate) queda para supuestos concretos según la prevención y la cifra de triglicéridos, con la apoB como medida de su eficacia. El grupo declara que ha recibido financiación de Italfármaco para asesoramiento científico y que el contenido se elaboró sin financiación ni influencia de ningún laboratorio.
En este artículo:
- El punto de partida: el consenso de 2019 y las guías europeas
- Cómo se diagnostica la dislipemia aterogénica en el consenso SEA 2026
- Por qué los fibratos no son intercambiables
- El algoritmo de tratamiento por categorías de riesgo
- El consenso frente a las guías europea y estadounidense
- Qué cambia respecto a la versión anterior
El punto de partida: el consenso de 2019 y las guías europeas
El consenso de 2019 definía la dislipidemia aterogénica, el término que usaba entonces, con seis criterios; entre ellos, triglicéridos por encima de 150 mg/dL, colesterol HDL por debajo de 40 mg/dL en hombres y de 45 mg/dL en mujeres y un cociente triglicéridos/HDL por encima de 2 como marcador indirecto de partículas LDL pequeñas y densas [2]. Fijaba objetivos secundarios de triglicéridos y de colesterol HDL y, en el paciente de riesgo muy alto, con diabetes o con enfermedad cardiovascular, asociaba de entrada fenofibrato a la estatina. Los ácidos grasos omega-3 quedaban para quien no pudiera tomar el fibrato.
La guía de dislipemias de la Sociedad Europea de Cardiología y la Sociedad Europea de Aterosclerosis (ESC/EAS) de 2019 dedica cuatro recomendaciones a la hipertrigliceridemia [3]. La estatina es el primer fármaco en el paciente de alto riesgo con triglicéridos por encima de 200 mg/dL (recomendación de clase I con nivel de evidencia B). En el riesgo alto o superior, con triglicéridos entre 135 y 499 mg/dL pese a la estatina, debe considerarse el icosapento de etilo a 2 g dos veces al día (clase IIa, nivel de evidencia B). El fenofibrato o el bezafibrato pueden considerarse junto a la estatina cuando el colesterol LDL está en objetivo y los triglicéridos superan los 200 mg/dL, tanto en prevención primaria (clase IIb, nivel de evidencia B) como en el paciente de alto riesgo (clase IIb, nivel de evidencia C).
El documento de 2026 apoya su algoritmo en dos estudios de signo contrario. El estudio REDUCE-IT, publicado en noviembre de 2018, comparó icosapento de etilo 2 g dos veces al día con placebo en 8.179 pacientes tratados con estatina, con triglicéridos entre 135 y 499 mg/dL y colesterol LDL entre 41 y 100 mg/dL; el 70,7% estaba en prevención secundaria y el resto tenía diabetes y al menos otro factor de riesgo [4]. Con una mediana de seguimiento de 4,9 años, la variable principal (muerte cardiovascular, infarto no mortal, ictus no mortal, revascularización coronaria o angina inestable) se produjo en el 17,2% frente al 22,0% (cociente de riesgos instantáneos 0,75; IC 95%: 0,68-0,83).
El estudio PROMINENT, publicado en 2022, probó el pemafibrato en 10.497 pacientes con diabetes tipo 2, triglicéridos entre 200 y 499 mg/dL y colesterol HDL de 40 mg/dL o menos. No redujo los episodios cardiovasculares (cociente de riesgos instantáneos 1,03; IC 95%: 0,91-1,15) pese a bajar los triglicéridos un 26,2% frente a placebo [5].
La actualización de 2025 de la guía ESC/EAS mantiene la estatina como primer fármaco y reformula la recomendación del icosapento de etilo: dosis altas en pacientes de riesgo alto o muy alto con triglicéridos en ayunas entre 135 y 499 mg/dL pese a la estatina (clase IIa, nivel de evidencia B) [6]. Respalda las recomendaciones de clase IIb de 2019 para el fenofibrato y el bezafibrato. Recoge además que, en los pacientes tratados con estatina, los fibratos no han reducido los episodios cardiovasculares mayores ni la mortalidad total y que la reducción del infarto no mortal solo apareció en los análisis de subgrupos con dislipemia aterogénica.
Cómo se diagnostica la dislipemia aterogénica en el consenso SEA 2026
Según el documento, este fenotipo se asocia a un riesgo de enfermedad cardiovascular 2 a 3 veces superior al de la población general. El consenso lo considera además responsable del riesgo residual de origen lipídico en los pacientes tratados con estatinas, incluso con el colesterol LDL controlado. CardioTeca ya repasó el papel de la dislipemia aterogénica en el riesgo residual cuando el colesterol LDL está en objetivo.
El consenso adopta los criterios diagnósticos del documento de la EAS de 2025 sobre la estadificación clínica de los trastornos metabólicos [7]. Esos criterios reúnen una cifra de triglicéridos y umbrales de colesterol no HDL y de apoB que bajan cuando sube el riesgo cardiovascular.
| Parámetro lipídico | Riesgo cardiovascular moderado | Riesgo cardiovascular alto |
|---|---|---|
| Triglicéridos en ayunas | ≥150 mg/dL (≥177 mg/dL sin ayuno) | ≥150 mg/dL (≥177 mg/dL sin ayuno) |
| Colesterol no HDL | ≥130 mg/dL | ≥100 mg/dL |
| Apolipoproteína B | ≥100 mg/dL | ≥80 mg/dL |
En estos pacientes, según el consenso, el colesterol LDL no basta para estimar el riesgo. El colesterol no HDL se obtiene restando el colesterol HDL del colesterol total, pero la hipertrigliceridemia altera la precisión con que se mide el colesterol HDL; además, la correlación entre colesterol LDL y colesterol no HDL disminuye a medida que suben los triglicéridos. La apoB informa del número total de partículas aterogénicas y no requiere ayuno, por lo que el documento recomienda cuantificarla y aplicar los puntos de corte de la guía ESC/EAS 2019. Esa guía recomienda medir el colesterol no HDL y la apoB para estimar el riesgo, sobre todo con triglicéridos altos, diabetes, obesidad o colesterol LDL muy bajo (recomendación de clase I con nivel de evidencia C para cada uno).
Para casos seleccionados, el documento considera útil el perfil de lipoproteínas por resonancia magnética nuclear, que informa del número, el tamaño y la composición de las partículas. Dedica además un apartado a dos proteínas que inhiben la lipoproteinlipasa, la apoC-III y la proteína 3 relacionada con la angiopoyetina (ANGPTL3). En el estudio ARIC, la ANGPTL3 predijo episodios cardiovasculares con independencia de los factores de riesgo tradicionales. Los portadores de mutaciones con pérdida de función en sus genes eliminan más deprisa las lipoproteínas ricas en triglicéridos en la fase posprandial.
Por qué los fibratos no son intercambiables
Los fibratos reducen los triglicéridos a través del receptor activado por el proliferador de peroxisomas alfa (PPAR-α), pero sus resultados clínicos no han sido uniformes. Según resume el documento, en la época anterior a las estatinas dos estudios con gemfibrozilo en monoterapia, el estudio HHS (Helsinki Heart Study) en prevención primaria y el estudio VA-HIT en prevención secundaria, redujeron los episodios cardiovasculares. Los estudios posteriores con bezafibrato (BIP) y con fenofibrato (FIELD y ACCORD) no mostraron beneficio en la población global, aunque sí en los subgrupos con dislipemia aterogénica o con alguno de sus componentes.
En el estudio ACCORD, añadir fenofibrato a la simvastatina en 5.518 pacientes con diabetes tipo 2 no redujo la variable principal (cociente de riesgos instantáneos 0,92; IC 95%: 0,79-1,08) en 4,7 años de seguimiento medio [8]. En el subgrupo con triglicéridos de 204 mg/dL o más y colesterol HDL de 34 mg/dL o menos, la variable principal se produjo en el 12,4% con fenofibrato frente al 17,3% con placebo; en el resto de los pacientes fue del 10,1% en los dos grupos. La interacción no alcanzó la significación estadística (P=0,057). El mismo análisis encontró una interacción por sexo (P=0,01): en las mujeres, la variable principal fue del 9,1% con fenofibrato frente al 6,6% con placebo.
En el estudio PROMINENT, el pemafibrato, un modulador selectivo de PPAR-α, redujo frente a placebo los triglicéridos un 26,2%, el colesterol remanente un 25,6% y la apoC-III un 27,6%. Al mismo tiempo aumentó el colesterol LDL un 12,3% y la apoB un 4,8%, sin cambio en el colesterol no HDL. Para el consenso, esa es la causa probable del resultado neutro: la reducción del riesgo en la dislipemia aterogénica solo se alcanza cuando el descenso de los triglicéridos se acompaña de un descenso paralelo de la apoB. Los autores del estudio PROMINENT escriben que sus datos no permiten descartar que el aumento de la apoB y del colesterol LDL anulara cualquier beneficio.
El documento añade que los fibratos tampoco actúan igual sobre el perfil lipídico. En el metaanálisis de 63 ensayos aleatorizados que cita, el fenofibrato redujo la apoB en 24,9 mg/dL frente a placebo y el pemafibrato no la modificó de forma significativa (−2,5 mg/dL). Añadidos a una estatina, el fenofibrato fue el único que redujo la apoB (−10,4 mg/dL); con el gemfibrozilo y el pemafibrato no hubo efecto significativo [9]. Con esos datos, el consenso considera el fenofibrato el fibrato de elección para combinar con estatinas, por su perfil de seguridad y por su efecto sobre la apoB.
El documento recuerda también que el gemfibrozilo está contraindicado con las estatinas por el riesgo de toxicidad muscular. Su ficha técnica española precisa el alcance: contraindica el uso concomitante con simvastatina y con rosuvastatina de 40 mg, y establece que debe evitarse su combinación con cualquier estatina [10]. El pemafibrato no figura entre los medicamentos autorizados en el registro de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.
El algoritmo de tratamiento por categorías de riesgo
El primer paso del algoritmo son los cambios del estilo de vida: dieta saludable con las calorías adecuadas para controlar el peso, supresión del alcohol, ejercicio físico y abandono del tabaco. Para la dieta, el documento remite a las recomendaciones nutricionales que publicó el grupo de trabajo de la SEA en 2023 y que considera vigentes. Después, el tratamiento farmacológico depende de la categoría de riesgo y de las cifras de colesterol no HDL o de apoB.
| Riesgo cardiovascular | Umbral de colesterol no HDL o apoB | Tratamiento hipolipemiante | Fármaco para los triglicéridos |
|---|---|---|---|
| Moderado | Colesterol no HDL ≥130 mg/dL o apoB ≥100 mg/dL | Intensificar los cambios del estilo de vida y valorar los modificadores del riesgo | El algoritmo no lo contempla |
| Alto | Colesterol no HDL ≥100 mg/dL o apoB ≥80 mg/dL | Estatina de alta intensidad | Triglicéridos >200 mg/dL: considerar fenofibrato |
| Muy alto | Colesterol no HDL ≥85 mg/dL o apoB ≥65 mg/dL | Estatina más ezetimiba, ácido bempedoico o tratamientos frente a PCSK9, solos o combinados | Prevención secundaria con triglicéridos de 135 a 499 mg/dL: icosapento de etilo 2 g cada 12 horas. Prevención secundaria con triglicéridos >500 mg/dL o prevención primaria con triglicéridos >200 mg/dL: considerar fenofibrato |
| Extremo | Colesterol no HDL ≥70 mg/dL o apoB ≥55 mg/dL | Estatina más ezetimiba, ácido bempedoico o tratamientos frente a PCSK9, solos o combinados | Triglicéridos de 135 a 499 mg/dL: icosapento de etilo 2 g cada 12 horas. Triglicéridos ≥500 mg/dL: fenofibrato |
En el riesgo alto, muy alto y extremo, el tratamiento empieza con una estatina de alta intensidad, sola o combinada, hasta alcanzar el colesterol no HDL o la apoB recomendados; la combinación responde a la exigencia de reducir además el colesterol LDL al menos un 50% respecto al valor basal. Solo después el paciente pasa a ser candidato a un fármaco para los triglicéridos.
Icosapento de etilo (icosapent ethyl) en la prevención secundaria
El consenso considera el icosapento de etilo el único fármaco que ha demostrado reducir el riesgo cardiovascular en pacientes con enfermedad cardiovascular, o con diabetes y otros factores de riesgo, tratados con estatinas, con colesterol LDL de 100 mg/dL o menos y triglicéridos entre 135 y 499 mg/dL. En el algoritmo lo sitúa en la prevención secundaria del riesgo muy alto y en el riesgo extremo. En el estudio REDUCE-IT, el beneficio fue similar con cualquier cifra basal de triglicéridos y con cualquier cifra alcanzada al año. El documento señala que sus mecanismos no están aclarados.
La dosis, según la ficha técnica autorizada en España, es de dos cápsulas de 998 mg dos veces al día [11]. En el estudio REDUCE-IT, la hospitalización por fibrilación o flutter auricular fue del 3,1% con icosapento de etilo frente al 2,1% con placebo; la de hemorragias graves, del 2,7% frente al 2,1% (P=0,06). La ficha técnica pide vigilar los signos de fibrilación o flutter auricular, sobre todo si hay antecedentes, y controlar periódicamente a quienes lo toman con antiagregantes o anticoagulantes por el riesgo de hemorragia. La ficha práctica del icosapento de etilo recoge el resto de los detalles de uso.
El documento recuerda que en España el icosapento de etilo solo está financiado en pacientes con enfermedad cardiovascular. Según el buscador de financiación del Ministerio de Sanidad, desde septiembre de 2023 se dispensa con visado a adultos con enfermedad aterosclerótica establecida y riesgo alto [12]. Exige además colesterol LDL por encima de 40 mg/dL y hasta 100 mg/dL, y triglicéridos que sigan por encima de 150 mg/dL pese a estatinas u otros hipolipemiantes a las dosis máximas toleradas.
Fenofibrato (fenofibrate) con la apoB como control
El fenofibrato aparece en tres puntos del algoritmo: en el riesgo alto con triglicéridos por encima de 200 mg/dL; en el riesgo muy alto, en prevención primaria con triglicéridos por encima de 200 mg/dL o en prevención secundaria por encima de 500 mg/dL; y en el riesgo extremo con triglicéridos de 500 mg/dL o más. Una vez iniciado, el documento propone valorar su eficacia por el descenso de la apoB y, con base en el estudio REDUCE-IT, considera aconsejable una reducción de al menos el 10%.
El umbral del 10% procede, por tanto, de un estudio que evaluó el icosapento de etilo. En el estudio REDUCE-IT, a los dos años, la apoB bajó un 2,5% desde el valor basal en el grupo de icosapento de etilo y subió un 7,8% en el grupo placebo, que llevaba aceite mineral; la diferencia entre grupos fue del 9,7%. El documento no cita ningún estudio con desenlaces clínicos que haya evaluado el ajuste del fenofibrato según la respuesta de la apoB.
La ficha técnica española del fenofibrato de 145 mg autoriza su uso junto a una estatina en la hiperlipidemia mixta de pacientes con riesgo cardiovascular elevado cuando los triglicéridos y el colesterol HDL no se controlan debidamente [13]. No debe usarse con un filtrado glomerular estimado por debajo de 30 mL/min/1,73 m²; entre 30 y 59 mL/min/1,73 m², la dosis no debe superar 100 mg de la formulación estándar o 67 mg de la micronizada al día. La ficha práctica del fenofibrato detalla las presentaciones y el seguimiento.
El consenso frente a las guías europea y estadounidense
La guía de dislipemia del American College of Cardiology y la American Heart Association (ACC/AHA), publicada en 2026 con otras nueve sociedades, llega a posiciones distintas sobre los dos fármacos [14]. Para el icosapento de etilo, considera que añadirlo puede ser razonable (recomendación de clase 2b con nivel de evidencia B-R). Lo acota a mayores de 50 años con enfermedad cardiovascular aterosclerótica, o con diabetes y al menos otro factor de riesgo, con triglicéridos entre 150 y 499 mg/dL y colesterol LDL por debajo de 100 mg/dL con la estatina a la dosis máxima tolerada. La guía ESC/EAS le da clase IIa con nivel de evidencia B en el riesgo alto o muy alto con triglicéridos entre 135 y 499 mg/dL.
Sobre los fibratos, la guía estadounidense recoge que no aportan una reducción adicional del riesgo cardiovascular cuando se añaden a una estatina. Solo los recomienda, junto con los ácidos grasos omega-3 de prescripción, en la hipertrigliceridemia grave (triglicéridos de 500 mg/dL o más) para bajar los triglicéridos y reducir el riesgo de pancreatitis (clase 2a, nivel de evidencia B-NR). En la enfermedad cardiovascular aterosclerótica con triglicéridos persistentemente elevados, colesterol LDL de 55 mg/dL o más y colesterol no HDL de 85 mg/dL o más pese a la estatina a la dosis máxima tolerada, su recomendación es intensificar el descenso del colesterol LDL (clase 1, nivel de evidencia B-R).
La diapositiva reúne la posición de los tres documentos sobre el icosapento de etilo y los fibratos.
Los tres documentos coinciden en dos puntos: la estatina es el primer fármaco y, con triglicéridos altos, el colesterol no HDL o la apoB informan mejor que el colesterol LDL. La guía estadounidense lo formula como preferencia por el colesterol no HDL o la apoB para guiar las decisiones clínicas cuando los triglicéridos son de 150 mg/dL o más (clase 2a, nivel de evidencia B-NR).
Qué cambia respecto a la versión anterior
- El diagnóstico. Los seis criterios de 2019, con el colesterol HDL entre ellos, dan paso a los umbrales de triglicéridos, colesterol no HDL y apoB de la EAS, que varían con el riesgo. El colesterol HDL bajo sigue en la definición del fenotipo y encabeza el algoritmo, pero no figura en la tabla de criterios. Los estándares de la SEA de 2024 todavía definían la dislipemia aterogénica por triglicéridos por encima de 150 mg/dL y colesterol HDL bajo [15].
- Los objetivos. Desaparecen los objetivos secundarios de triglicéridos y de colesterol HDL; la respuesta al fenofibrato se mide por la apoB.
- El riesgo moderado. En 2019 el algoritmo añadía la estatina a la intensificación del estilo de vida; en 2026 pide intensificar el estilo de vida y valorar los modificadores del riesgo de la actualización de 2025 de la guía ESC/EAS. Entre ellos figuran los antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular precoz, la obesidad, las enfermedades inflamatorias crónicas, la proteína C reactiva de alta sensibilidad persistentemente por encima de 2 mg/L y la lipoproteína(a) por encima de 50 mg/dL.
- El fenofibrato. Deja de asociarse de entrada a la estatina en el riesgo muy alto y pasa a considerarse en prevención primaria con triglicéridos por encima de 200 mg/dL y en prevención secundaria por encima de 500 mg/dL.
- El icosapento de etilo. Los ácidos grasos omega-3 eran en 2019 la alternativa para quien no podía tomar un fibrato; en 2026, el icosapento de etilo forma parte del algoritmo en la prevención secundaria.
- El descenso del colesterol LDL. En el riesgo muy alto y extremo, el algoritmo parte de la combinación de estatina con ezetimiba, ácido bempedoico o tratamientos frente a PCSK9.
- Una categoría de riesgo extremo, con umbrales de 70 mg/dL de colesterol no HDL y de 55 mg/dL de apoB.
El documento deja varias cuestiones abiertas. La tabla de criterios diagnósticos no precisa si deben cumplirse los tres umbrales o basta con uno. La categoría de riesgo extremo no se define en el texto. La guía ESC/EAS 2019 no la emplea como categoría, aunque contempla un objetivo de colesterol LDL por debajo de 40 mg/dL (clase IIb, nivel de evidencia B) para quien sufre un segundo episodio vascular en dos años pese a la estatina a la dosis máxima tolerada.
Por último, los fármacos dirigidos contra la apoC-III y la ANGPTL3 se han estudiado sobre todo en la hipertrigliceridemia grave. El olezarsén, autorizado en España para el síndrome de quilomicronemia familiar confirmado genéticamente, redujo los triglicéridos en la hipertrigliceridemia moderada en el estudio ESSENCE-TIMI 73b [16] y, en la grave, también la pancreatitis aguda en los estudios CORE-TIMI 72a y CORE2-TIMI 72b [17]. En ninguno de ellos la variable principal eran los episodios cardiovasculares. El consenso señala que hacen falta estudios diseñados para saber si estas dianas reducen el riesgo cardiovascular residual en la dislipemia aterogénica.
Mensajes clave
- El consenso SEA 2026 diagnostica la dislipemia aterogénica con triglicéridos en ayunas de 150 mg/dL o más y umbrales de colesterol no HDL (130 o 100 mg/dL) y de apoB (100 u 80 mg/dL) según el riesgo cardiovascular sea moderado o alto.
- El tratamiento empieza por el estilo de vida y la estatina de alta intensidad, sola o combinada con ezetimiba, ácido bempedoico o tratamientos frente a PCSK9, en cuatro categorías de riesgo, la última de ellas extrema.
- En prevención secundaria con triglicéridos entre 135 y 499 mg/dL, el documento propone icosapento de etilo 2 g cada 12 horas; en el estudio REDUCE-IT, la variable principal fue del 17,2% frente al 22,0% con placebo.
- El fenofibrato se considera con triglicéridos por encima de 200 mg/dL en prevención primaria y por encima de 500 mg/dL en prevención secundaria (500 o más en el riesgo extremo), y su eficacia se valora por un descenso de la apoB de al menos el 10%.
- La guía ACC/AHA 2026 da al icosapento de etilo una recomendación de clase 2b y reserva los fibratos para la hipertrigliceridemia grave; la guía ESC/EAS mantiene la clase IIa para el primero y la IIb para el fenofibrato y el bezafibrato.
Importancia y aplicación clínica
El documento da un orden a una situación frecuente en la consulta: el paciente con estatina, colesterol LDL cerca del objetivo y triglicéridos altos. Los umbrales de colesterol no HDL y de apoB según el riesgo sustituyen a los antiguos objetivos de triglicéridos y colesterol HDL. El colesterol no HDL sale del perfil lipídico habitual y la apoB no requiere ayuno, aunque el documento reconoce que todavía no se mide de forma generalizada.
Antes de añadir un fármaco para los triglicéridos, el algoritmo exige tratar el colesterol LDL con la intensidad que pide la categoría de riesgo, lo que en el riesgo muy alto y extremo supone con frecuencia una combinación. Después, en prevención secundaria con triglicéridos entre 135 y 499 mg/dL, propone el icosapento de etilo, que es además la situación en la que está financiado en España. En prevención primaria con triglicéridos por encima de 200 mg/dL propone el fenofibrato, juzgado por la apoB, porque según sus conclusiones bajar los triglicéridos sin reducir la apoB no disminuye el riesgo cardiovascular.
Quien consulte la guía ACC/AHA 2026 encontrará el icosapento de etilo con una recomendación de clase 2b y los fibratos limitados a la hipertrigliceridemia grave. Los estándares de la SEA toman como referencia la guía ESC/EAS, cuya actualización de 2025 mantiene la clase IIa para el icosapento de etilo y la IIb para el fenofibrato y el bezafibrato.
En la dislipemia aterogénica, el consenso SEA 2026 sitúa el colesterol no HDL y la apoB en el centro del diagnóstico y del seguimiento. Reserva el icosapento de etilo (icosapent ethyl) para la prevención secundaria con triglicéridos entre 135 y 499 mg/dL y el fenofibrato (fenofibrate) para supuestos concretos, siempre después de tratar el colesterol LDL con la intensidad que exige el riesgo cardiovascular.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la dislipemia aterogénica y cómo se diagnostica?
Es la combinación de lipoproteínas ricas en triglicéridos elevadas, colesterol HDL bajo y partículas LDL pequeñas y densas, propia de la resistencia a la insulina. El consenso SEA 2026 la diagnostica con triglicéridos en ayunas de 150 mg/dL o más (177 mg/dL o más sin ayuno), colesterol no HDL de 130 o 100 mg/dL y apoB de 100 u 80 mg/dL, según el riesgo cardiovascular sea moderado o alto.
¿Cuándo se añade icosapento de etilo a la estatina?
En el algoritmo del consenso, en dos situaciones: la prevención secundaria del riesgo muy alto con triglicéridos entre 135 y 499 mg/dL, una vez tratado el colesterol LDL, y el riesgo extremo con las mismas cifras de triglicéridos. La dosis de la ficha técnica es de dos cápsulas de 998 mg dos veces al día. En España está financiado con visado en la enfermedad aterosclerótica establecida.
¿Se puede combinar un fibrato con una estatina?
El fenofibrato sí: su ficha técnica autoriza la combinación en la hiperlipidemia mixta de riesgo cardiovascular elevado; el consenso lo considera el fibrato de elección para asociar a las estatinas. La ficha técnica del gemfibrozilo contraindica su uso con simvastatina y con rosuvastatina de 40 mg y establece que debe evitarse con cualquier estatina.
¿Qué cifras de colesterol no HDL y apoB hay que buscar en la dislipemia aterogénica?
Los umbrales del algoritmo coinciden con los objetivos secundarios de la guía ESC/EAS 2019 en el riesgo moderado, alto y muy alto: colesterol no HDL por debajo de 130, 100 y 85 mg/dL; apoB por debajo de 100, 80 y 65 mg/dL. Para el riesgo extremo, el consenso fija 70 mg/dL de colesterol no HDL y 55 mg/dL de apoB.
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