El evolocumab se autorizó en España en agosto de 2015. Diez años después, ningún otro hipolipemiante inyectable acumula tantos pacientes aleatorizados ni tantos años de exposición continuada: desde las primeras extensiones abiertas hasta un estudio de más de doce mil pacientes seguidos casi cinco años. El recorrido no ha sido una sucesión de éxitos: precisamente por eso merece contarse entero.
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Evolocumab: 10 años de evidencia que transformaron la cardiología preventiva
La pieza que cierra la década es el estudio VESALIUS-CV [1], un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo que llevó el evolocumab a pacientes de alto riesgo que todavía no habían sufrido un infarto ni un ictus. Publicado en The New England Journal of Medicine, es el trabajo más grande realizado hasta hoy con un inhibidor de PCSK9 fuera de la prevención secundaria clásica y obliga a repensar dónde empieza el tratamiento intensivo del colesterol LDL.
En este artículo:
- El punto de partida en 2015
- Cuánto colesterol LDL baja el evolocumab y durante cuánto tiempo
- El estudio FOURIER: el beneficio existe y crece con el tiempo
- La placa y la seguridad: GLAGOV y EBBINGHAUS
- El estudio VESALIUS-CV: evitar el primer evento
- Una década en cifras
- El estudio AMUNDSEN y el factor tiempo
- Qué dicen las guías y qué financia el sistema
- Lo que la suma de los datos no puede decir
El punto de partida en 2015
A mediados de la década pasada el arsenal hipolipemiante estaba prácticamente agotado. La estatina de alta intensidad era el pilar, la ezetimiba añadía un escalón modesto y el paciente que no llegaba al objetivo simplemente se quedaba fuera. En prevención secundaria eso significaba una cifra incómoda de personas con enfermedad coronaria conocida y un colesterol LDL por encima de 100 mg/dL sin ninguna opción razonable que ofrecerles.
La genética señalaba el camino. Las personas portadoras de variantes con pérdida de función en el gen PCSK9 tienen concentraciones de colesterol LDL más bajas de por vida y menos enfermedad coronaria, sin que se les conozca ningún perjuicio asociado. Esa observación abrió la puerta a los anticuerpos monoclonales dirigidos contra la proteína, capaces de reducir el colesterol LDL en torno a un 60%. Lo que faltaba en 2015 no era potencia, sino la demostración de que ese descenso se traducía en menos infartos.
Cuánto colesterol LDL baja el evolocumab y durante cuánto tiempo
El primer dato robusto llegó con el estudio OSLER [3], que reunió a 4.465 pacientes procedentes de doce estudios previos y los siguió una mediana de 11,1 meses. El colesterol LDL bajó un 61%, de una mediana de 120 mg/dL a 48 mg/dL. En un análisis preespecificado pero exploratorio, la tasa de eventos cardiovasculares al año pasó del 2,18% al 0,95% (HR 0,47; IC 95% 0,28-0,78). Era una señal, no una prueba.
La magnitud del descenso se confirmó después a gran escala. En el estudio FOURIER, con una mediana basal de 92 mg/dL, el colesterol LDL cayó un 59% a las 48 semanas hasta una mediana de 30 mg/dL. El 87% de los tratados quedó por debajo de 70 mg/dL, el 67% por debajo de 40 y el 42% por debajo de 25 mg/dL. En el brazo placebo esas cifras fueron del 18%, el 0,5% y menos del 0,1%.
La pregunta que quedaba era la duración. La extensión abierta del estudio FOURIER [6], con 6.635 pacientes y una mediana de cinco años adicionales, alcanzó una exposición máxima de 8,4 años. A las doce semanas de la extensión la mediana de colesterol LDL era de 30 mg/dL, con un 63,2% de los pacientes por debajo de 40 mg/dL. El efecto no se desgasta con los años.
El estudio FOURIER: el beneficio existe y crece con el tiempo
El estudio FOURIER [2] aleatorizó a 27.564 pacientes con enfermedad cardiovascular aterosclerótica establecida y colesterol LDL de 70 mg/dL o superior en tratamiento con estatina. Con una mediana de seguimiento de 2,2 años, la variable principal combinada, que incluía muerte cardiovascular, infarto, ictus, hospitalización por angina inestable y revascularización coronaria, ocurrió en el 9,8% del grupo de evolocumab frente al 11,3% del grupo placebo (HR 0,85; IC 95% 0,79-0,92). La variable secundaria clave, formada por muerte cardiovascular, infarto o ictus, bajó del 7,4% al 5,9% (HR 0,80; IC 95% 0,73-0,88).
Los componentes se comportaron de forma desigual: ese detalle es el que da forma a todo lo que vino después. El infarto se redujo del 4,6% al 3,4% (HR 0,73) y el ictus del 1,9% al 1,5% (HR 0,79). En cambio, no hubo ningún efecto sobre la mortalidad cardiovascular (1,8% frente a 1,7%; HR 1,05) ni sobre la mortalidad total (3,2% frente a 3,1%; HR 1,04).
El hallazgo más útil del trabajo no fue una cifra, sino una pendiente: la reducción del riesgo pasó del 12% en el primer año al 19% a partir del segundo. En la variable secundaria clave subió del 16% al 25%. En la extensión abierta, los pacientes que habían recibido evolocumab desde el principio mantuvieron un 15% menos de riesgo en la variable principal (HR 0,85; IC 95% 0,75-0,96), un 20% menos en la secundaria clave (HR 0,80; IC 95% 0,68-0,93) y un 23% menos de muerte cardiovascular (HR 0,77; IC 95% 0,60-0,99) frente a quienes empezaron el fármaco dos años más tarde. Dos años de retraso dejaron huella medible ocho años después.
La placa y la seguridad: GLAGOV y EBBINGHAUS
El estudio GLAGOV [4] respondió a la pregunta anatómica con ecografía intravascular en 968 pacientes tratados, de los que 846 tuvieron imagen evaluable a las 78 semanas. Con un colesterol LDL medio ponderado en el tiempo de 36,6 mg/dL frente a 93,0 mg/dL, el volumen porcentual de ateroma aumentó un 0,05% con placebo y descendió un 0,95% con evolocumab (diferencia −1,0%; IC 95% −1,8 a −0,64). Hubo regresión de la placa en el 64,3% de los tratados frente al 47,3% del grupo placebo.
La seguridad era la otra incógnita, sobre todo por el temor a que concentraciones muy bajas de colesterol afectaran a la función cognitiva. En el estudio FOURIER, los eventos adversos graves fueron idénticos (24,8% frente a 24,7%), los eventos musculares similares (5,0% frente a 4,8%), los casos adjudicados de diabetes de nueva aparición del 8,1% frente al 7,7% y los eventos neurocognitivos del 1,6% frente al 1,5%. Solo las reacciones en el lugar de inyección fueron más frecuentes (2,1% frente a 1,6%).
El estudio EBBINGHAUS [5] fue más lejos y midió la función cognitiva de forma prospectiva en 1.204 pacientes durante una mediana de 19 meses, con una batería de pruebas específica. No hubo diferencias en la variable principal de función ejecutiva ni en memoria de trabajo, memoria episódica o velocidad psicomotora. Tampoco se encontró asociación entre las concentraciones de colesterol LDL alcanzadas y el rendimiento cognitivo. En la extensión abierta, con más de ocho años de exposición, la incidencia de acontecimientos adversos graves, eventos musculares, diabetes de nueva aparición, ictus hemorrágico y eventos neurocognitivos no superó la del brazo placebo del estudio original ni aumentó con el paso del tiempo.
El estudio VESALIUS-CV: evitar el primer evento
Con la eficacia y la seguridad resueltas en prevención secundaria, quedaba la frontera de verdad: el paciente de alto riesgo que aún no ha tenido su primer evento mayor. El estudio VESALIUS-CV aleatorizó a 12.257 pacientes en 774 centros de 33 países, con edad mediana de 66 años, un 43% de mujeres y una mediana de colesterol LDL basal de 122 mg/dL. Todos partían de un colesterol LDL de al menos 90 mg/dL pese a tratamiento optimizado: el 92% tomaba algún hipolipemiante, el 68% una estatina de alta intensidad, el 20% ezetimiba y el 13% no toleraba las estatinas.
Conviene respetar cómo definió el estudio a sus pacientes, porque de ahí depende leer bien el resultado. No los llamó «prevención primaria», sino pacientes sin infarto ni ictus previos. Dos tercios tenían aterosclerosis documentada, con un 45% de enfermedad coronaria, un 17% de enfermedad arterial periférica y un 10% de enfermedad cerebrovascular. Cerca del 60% tenía diabetes y un tercio del total eran pacientes con diabetes de alto riesgo sin aterosclerosis cualificante. Es una población intermedia, situada entre las dos casillas clásicas.
Tras una mediana de 4,6 años, la variable principal de tres componentes, que agrupaba muerte coronaria, infarto e ictus isquémico, ocurrió en el 6,2% del grupo de evolocumab frente al 8,0% del grupo placebo (HR 0,75; IC 95% 0,65-0,86). La variable de cuatro componentes, que añadía la revascularización guiada por isquemia, pasó del 16,2% al 13,4% (HR 0,81; IC 95% 0,73-0,89). El infarto se redujo un 36% (2,7% frente a 4,1%; HR 0,64) y la revascularización un 21%. En el subestudio de lípidos, la mediana de colesterol LDL a las 48 semanas fue de 45 mg/dL con evolocumab y de 109 mg/dL con placebo.
El apartado de mortalidad merece leerse con cuidado. La jerarquía estadística preespecificada se rompió en la muerte coronaria, que no alcanzó significación (1,9% frente a 2,1%; HR 0,89; IC 95% 0,68-1,16), de modo que todo lo que viene después es formalmente exploratorio. Con esa cautela, la muerte cardiovascular fue del 2,8% frente al 3,6% (HR 0,79) y la mortalidad por cualquier causa del 7,9% frente al 9,7% (HR 0,80). Un análisis preespecificado de mortalidad [7] publicado en Circulation en agosto de 2026 desglosó las 973 muertes registradas y confirmó la coherencia del efecto en muerte cardiovascular (HR 0,79), no cardiovascular (HR 0,85; IC 95% 0,71-1,01) y de causa indeterminada (HR 0,64). Los autores modelizaron la mortalidad no cardiovascular y la atribuyeron en buena medida a haber evitado infartos, ictus y revascularizaciones que, cuando ocurren, arrastran otras causas de muerte por detrás.
Una década en cifras
| Estudio | Población | cLDL alcanzado | Resultado principal |
|---|---|---|---|
| OSLER (2015) | 4.465 pacientes de estudios previos | 48 mg/dL (−61%) | Eventos al año, 0,95% frente a 2,18% (exploratorio) |
| GLAGOV (2016) | 968 pacientes con imagen coronaria | 36,6 mg/dL de media | Regresión de placa en el 64,3% frente al 47,3% |
| FOURIER (2017) | 27.564 con enfermedad establecida | 30 mg/dL | Variable principal 9,8% frente a 11,3% (HR 0,85) |
| FOURIER-OLE (2022) | 6.635 que continuaron abiertos | 30 mg/dL hasta 8,4 años | Muerte cardiovascular HR 0,77 a favor del inicio precoz |
| VESALIUS-CV (2025) | 12.257 sin infarto ni ictus previos | 45 mg/dL | Variable de tres componentes 6,2% frente a 8,0% (HR 0,75) |
| AMUNDSEN (2026) | 2.161 con infarto tratado con angioplastia | 16 mg/dL a las 6 semanas | Sin diferencia clínica al año (OR 0,94) |
El estudio AMUNDSEN y el factor tiempo
La década se cierra con un resultado que conviene no maquillar. El estudio AMUNDSEN [8], publicado en JAMA a finales de agosto de 2026, aleatorizó a 2.161 pacientes con infarto agudo de alto riesgo tratados con angioplastia a recibir evolocumab antes de la reperfusión o el tratamiento habitual. El resultado lipídico fue rotundo: el 81,6% alcanzó el objetivo combinado de colesterol LDL por debajo de 55 mg/dL con descenso de al menos el 50% a los doce meses, frente al 39,6% del grupo control, con una mediana de 16 mg/dL a las seis semanas frente a 56 mg/dL.
El resultado clínico fue plano. Muerte o ingreso cardiovascular no programado al año ocurrió en el 14,6% frente al 15,4% (OR ajustada 0,94; IC 95% 0,73-1,19). Un año de seguimiento no basta para que un descenso del colesterol LDL se traduzca en menos eventos, algo que ya sugerían la pendiente del estudio FOURIER y el retraso observado en los estudios de estatinas. El mensaje no es que empezar pronto sea inútil, sino que el beneficio de bajar el colesterol LDL se cobra en años, no en meses, y que no cabe esperar de estos fármacos un efecto agudo sobre la placa recién rota.
Qué dicen las guías y qué financia el sistema
Las guías ESC/EAS de 2019 [9] fijaron para el paciente de muy alto riesgo un objetivo de colesterol LDL por debajo de 55 mg/dL con un descenso de al menos el 50% respecto al valor basal. En prevención secundaria esa recomendación es de clase I con nivel de evidencia A; en prevención primaria de muy alto riesgo sin hipercolesterolemia familiar, el mismo objetivo es clase I con nivel de evidencia C. Para añadir un inhibidor de PCSK9 cuando no se alcanza el objetivo con estatina a dosis máxima tolerada más ezetimiba, la recomendación es clase I nivel A en prevención secundaria y clase IIb nivel C en prevención primaria sin hipercolesterolemia familiar.
Esa diferencia de nivel entre A y C es justamente el hueco que llenaba el estudio VESALIUS-CV. Conviene señalar que la actualización dirigida ESC/EAS de 2025 [10] se publicó en octubre de ese año, un mes antes de que se presentara el estudio, así que mantiene sin cambios las recomendaciones de 2019 sobre los anticuerpos anti-PCSK9. El documento vigente es, en este punto concreto, anterior a los datos.
En cuanto al acceso, la ficha técnica española autoriza el evolocumab a dosis de 140 mg cada dos semanas o 420 mg mensuales. La indicación de reducción del riesgo cardiovascular queda reservada a la enfermedad cardiovascular aterosclerótica establecida, definida como infarto de miocardio, ictus o enfermedad arterial periférica. La financiación pública sigue el informe de posicionamiento terapéutico de la AEMPS de 2020, que la reconoce en hipercolesterolemia familiar homocigótica o heterocigótica y en enfermedad cardiovascular establecida, entendida como cardiopatía isquémica, enfermedad cerebrovascular isquémica o enfermedad arterial periférica, siempre con colesterol LDL superior a 100 mg/dL pese a la dosis máxima tolerada de estatina. Traducido al perfil del estudio VESALIUS-CV: el paciente con enfermedad coronaria documentada aunque nunca haya infartado encaja en el criterio, mientras que el paciente con diabetes de alto riesgo sin aterosclerosis conocida, que era un tercio del estudio, hoy queda fuera. Merece la pena tenerlo presente antes de plantear la indicación. Para el detalle práctico de la prescripción está la ficha de evolocumab de CardioTeca.
Lo que la suma de los datos no puede decir
Diez años de estudios permiten afirmar tres cosas con bastante solidez: el evolocumab baja el colesterol LDL alrededor de un 60% y lo mantiene bajo durante al menos ocho años, ese descenso reduce infartos y revascularizaciones de forma proporcional a la magnitud y a la duración de la exposición, y el perfil de seguridad no ha mostrado sorpresas ni siquiera con concentraciones de colesterol por debajo de 25 mg/dL. Lo que la suma de los estudios no permite decidir es a quién tratar.
- Ningún estudio ha comparado empezar pronto con empezar tarde en el mismo paciente. La comparación entre el estudio original y su extensión abierta se aproxima, pero no es aleatorizada para esa pregunta. Sabemos que retrasar cuesta, no cuánto cuesta exactamente.
- La población del estudio VESALIUS-CV era en un 93% de raza blanca, un dato que los propios autores reconocen como limitación. La extrapolación a nuestra población hispanohablante es razonable por fisiopatología, no por representación directa.
- El umbral de entrada era un colesterol LDL de 90 mg/dL o superior. Nada de lo publicado responde qué ocurre por debajo de esa cifra en pacientes de riesgo comparable, que en nuestras consultas son mayoría.
- El coste de oportunidad no se mide en los estudios. Antes de plantear un inyectable conviene comprobar que el escalón oral está realmente agotado y que la adherencia se ha verificado, no supuesto.
Los estudios VICTORION-1 PREVENT y CORALreef Outcomes, ambos en marcha con poblaciones que solapan con la del estudio VESALIUS-CV, deberían afinar el mapa en los próximos años.
Mensajes clave
- El evolocumab reduce el colesterol LDL entre un 55% y un 61% de forma sostenida, con exposición documentada de hasta 8,4 años sin señales nuevas de seguridad.
- En el estudio FOURIER el beneficio clínico creció con el tiempo, del 12% en el primer año al 19% después, un patrón coherente con lo observado en los estudios de estatinas.
- El estudio VESALIUS-CV extiende el beneficio a pacientes de alto riesgo sin infarto ni ictus previos: 25% menos de eventos mayores y 20% menos de mortalidad total a 4,6 años, esta última como hallazgo exploratorio.
- El estudio AMUNDSEN muestra que llevar el colesterol LDL a 16 mg/dL en seis semanas no cambia el pronóstico al año: el beneficio necesita tiempo.
- En España la financiación pública exige enfermedad aterosclerótica establecida o hipercolesterolemia familiar, con colesterol LDL superior a 100 mg/dL pese al tratamiento oral máximo.
Relevancia y aplicación clínica
Lo que ha cambiado en diez años no es la potencia del fármaco, que se conocía desde el principio, sino nuestra idea de dónde colocarlo. La lectura de CardioTeca es que el eje relevante ya no es la dicotomía entre prevención primaria y secundaria, sino la carga acumulada de colesterol LDL a lo largo del tiempo. Un paciente de 66 años con enfermedad coronaria documentada, diabetes y un colesterol LDL de 120 mg/dL pese a estatina de alta intensidad tiene por delante décadas de exposición: llamarlo «prevención primaria» porque nunca ha infartado describe su historia, no su riesgo.
En la práctica diaria, eso se traduce en tres gestos concretos. Revisar el perfil lipídico de los pacientes con enfermedad coronaria conocida sin evento previo, que son los que más a menudo se quedan sin escalar el tratamiento. Comprobar si el escalón oral está realmente agotado antes de plantear el inyectable, porque el criterio de financiación se pierde en cuanto el colesterol LDL baja de 100 mg/dL. No esperar del inyectable un efecto inmediato, ni descartarlo porque el primer año no se note. Puede resultar útil revisar también los resultados detallados del estudio VESALIUS-CV y el análisis en pacientes con intervención coronaria percutánea previa, que retrata bien al paciente coronario sin infarto.
Diez años de estudios con evolocumab, del estudio FOURIER al estudio VESALIUS-CV, dejan una conclusión que ordena bien la consulta: en el paciente de alto riesgo con colesterol LDL persistentemente elevado, cada año de exposición cuenta y el momento de decidir es antes del primer evento, no después.
Preguntas frecuentes
¿El evolocumab sirve en pacientes que nunca han tenido un infarto?
Sí, con matices. El estudio VESALIUS-CV demostró un 25% menos de eventos mayores en pacientes con aterosclerosis o diabetes de alto riesgo sin infarto ni ictus previos. En España, la financiación pública exige enfermedad aterosclerótica establecida o hipercolesterolemia familiar, de modo que no todo ese perfil tiene acceso.
¿Cuánto baja el colesterol LDL un inhibidor de PCSK9?
Alrededor de un 60% sobre el tratamiento previo. En el estudio FOURIER la mediana pasó de 92 a 30 mg/dL y en el subestudio de lípidos del estudio VESALIUS-CV de 115 a 45 mg/dL. El efecto se mantiene sin desgaste durante años.
¿Es seguro tener el colesterol LDL por debajo de 30 mg/dL?
Los datos disponibles no han detectado problemas. En el estudio FOURIER, el 42% de los tratados quedó por debajo de 25 mg/dL sin exceso de eventos musculares, diabetes o alteraciones cognitivas. El estudio EBBINGHAUS lo confirmó con pruebas cognitivas específicas. La extensión abierta llega hasta 8,4 años de exposición sin señales nuevas.
¿Por qué el beneficio tarda en aparecer?
Porque el mecanismo es la reducción acumulada de la exposición arterial al colesterol. En el estudio FOURIER la reducción del riesgo pasó del 12% en el primer año al 19% después. En el estudio AMUNDSEN, un descenso espectacular del colesterol LDL no modificó el pronóstico a los doce meses.
Bibliografía recomendada
- Bohula EA, Marston NA, Bhatia AK, De Ferrari GM, Leiter LA, Nicolau JC, et al. Evolocumab in patients without a previous myocardial infarction or stroke. N Engl J Med. 2026;394(2):117-127. PMID 41211925
- Sabatine MS, Giugliano RP, Keech AC, Honarpour N, Wiviott SD, Murphy SA, et al. Evolocumab and clinical outcomes in patients with cardiovascular disease. N Engl J Med. 2017;376(18):1713-1722. PMID 28304224
- Sabatine MS, Giugliano RP, Wiviott SD, Raal FJ, Blom DJ, Robinson J, et al. Efficacy and safety of evolocumab in reducing lipids and cardiovascular events. N Engl J Med. 2015;372(16):1500-1509. PMID 25773607
- Nicholls SJ, Puri R, Anderson T, Ballantyne CM, Cho L, Kastelein JJ, et al. Effect of evolocumab on progression of coronary disease in statin-treated patients: the GLAGOV randomized clinical trial. JAMA. 2016;316(22):2373-2384. PMID 27846344
- Giugliano RP, Mach F, Zavitz K, Kurtz C, Im K, Kanevsky E, et al. Cognitive function in a randomized trial of evolocumab. N Engl J Med. 2017;377(7):633-643. PMID 28813214
- O'Donoghue ML, Giugliano RP, Wiviott SD, Atar D, Keech A, Kuder JF, et al. Long-term evolocumab in patients with established atherosclerotic cardiovascular disease. Circulation. 2022;146(15):1109-1119. PMID 36031810
- Giugliano RP, Bohula EA, Bellavia A, De Ferrari GM, Leiter LA, Nicolau JC, et al. Effects of evolocumab on mortality outcomes in patients without previous myocardial infarction or stroke: a prespecified analysis of the VESALIUS-CV randomized clinical trial. Circulation. 2026. PMID 42670293
- Montalescot G, Ferrari E, Souteyrand G, Bouleti C, Range G, Batias-Moreau L, et al. LDL cholesterol lowering with evolocumab before percutaneous coronary intervention for acute myocardial infarction: the AMUNDSEN randomized clinical trial. JAMA. 2026. PMID 42666092
- Mach F, Baigent C, Catapano AL, Koskinas KC, Casula M, Badimon L, et al. 2019 ESC/EAS guidelines for the management of dyslipidaemias: lipid modification to reduce cardiovascular risk. Eur Heart J. 2020;41(1):111-188. PMID 31504418
- Mach F, Koskinas KC, Roeters van Lennep JE, Tokgözoğlu L, Badimon L, Baigent C, et al. 2025 focused update of the 2019 ESC/EAS guidelines for the management of dyslipidaemias. Atherosclerosis. 2025;409:120479. PMID 40885687
Ramón Bover Freire











































