La ablación con campo pulsado (PFA, por sus siglas en inglés) destruye el miocardio por electroporación, con pulsos eléctricos de alto voltaje y de microsegundos de duración. La Heart Rhythm Society (HRS) y la Asociación Europea del Ritmo Cardiaco (EHRA) han publicado en Heart Rhythm la declaración científica HRS/EHRA 2026 sobre ablación con campo pulsado, que repasa sus bases físicas, el procedimiento, sus complicaciones y su uso fuera de la fibrilación auricular (FA) [1].
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Ablación con campo pulsado: qué recomienda la declaración HRS/EHRA 2026 y cómo prevenir sus complicaciones
El documento, publicado en línea en febrero de 2026 y en el número de septiembre de la revista, aclara que no es una guía formal. Su comité de redacción, de once miembros, votó 33 recomendaciones y publica el recuento de cada votación. Entre ellas, propone el campo pulsado como energía inicial preferente para aislar las venas pulmonares (8 de 11 votos), sugiere la radiofrecuencia en los istmos próximos a las arterias coronarias (9 de 11) y recomienda que el número de aplicaciones sea el mínimo razonable para limitar la hemólisis (10 de 11).
En este artículo:
- Lo que sabíamos hasta ahora sobre la ablación con campo pulsado
- La declaración HRS/EHRA 2026: quién la firma y cómo se votaron sus recomendaciones
- Bases físicas: electroporación, profundidad de la lesión y calor
- Energía preferente, anestesia y fármacos durante el procedimiento
- Cómo conseguir un aislamiento duradero de las venas pulmonares
- Más allá de las venas pulmonares: pared posterior, vena cava superior e istmos
- Seguridad de la ablación con campo pulsado: hemólisis, espasmo coronario y complicaciones tardías
- El campo pulsado fuera de la fibrilación auricular
- Lo que el comité pide a la industria y a la investigación
- Cómo implementarlo en nuestra práctica clínica
Lo que sabíamos hasta ahora sobre la ablación con campo pulsado
La guía de 2024 de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) sobre FA recomienda la ablación con catéter como opción de primera línea, dentro de una decisión compartida con el paciente, en la FA paroxística (clase I, nivel de evidencia A) y en la FA paroxística o persistente resistente o intolerante a los antiarrítmicos (clase I, nivel de evidencia A) [2]. La guía menciona la ablación con campo pulsado entre las tecnologías emergentes y cita el estudio ADVENT [3], pero no hace ninguna recomendación sobre la fuente de energía.
El documento de consenso de 2024 de la EHRA, la HRS, la Asia Pacific Heart Rhythm Society y la Latin American Heart Rhythm Society sobre ablación de FA dedicaba un apartado al campo pulsado y constataba que la crioablación y la radiofrecuencia seguían siendo las energías predominantes en todo el mundo [4]. De los estudios aleatorizados, solo el estudio ADVENT estaba publicado; los estudios SINGLE SHOT CHAMPION y BEAT PAROX-AF, que el consenso llamaba BEAT AF, estaban en marcha.
Con la publicación posterior del estudio SINGLE SHOT CHAMPION [5] y del estudio BEAT PAROX-AF [6], son tres los estudios aleatorizados en FA paroxística con el mismo catéter de campo pulsado, de cinco brazos o «pentaspline». Cada uno usó un comparador distinto y una vigilancia del ritmo distinta.
| Estudio | Comparador y pacientes | Vigilancia del ritmo | Resultado principal a 12 meses |
|---|---|---|---|
| ADVENT | Radiofrecuencia o crioablación; 607 pacientes | Holter de 72 horas a los 6 y 12 meses y registros telefónicos semanales | Éxito del tratamiento: 73,3% frente a 71,3% (no inferior). Eventos adversos graves del dispositivo o del procedimiento: 2,1% frente a 1,5% |
| SINGLE SHOT CHAMPION | Crioablación; 210 pacientes | Monitor cardiaco implantable en todos los pacientes | Recurrencia entre los días 91 y 365: 37,1% frente a 50,7% (no inferior; superior con p = 0,046). Complicaciones graves del procedimiento: 1,0% frente a 1,9% |
| BEAT PAROX-AF | Radiofrecuencia con fuerza de contacto y protocolo CLOSE; 289 pacientes | Electrocardiogramas, Holter de 24 horas y registros semanales de una derivación | Éxito tras un solo procedimiento: 77,2% frente a 77,6% (sin superioridad). Eventos adversos graves del procedimiento: 3,4% frente a 7,6% |
En los tres estudios, el procedimiento fue más corto con campo pulsado: 106 frente a 123 minutos de media en ADVENT, 55 frente a 73 en SINGLE SHOT CHAMPION y 59 frente a 98 en BEAT PAROX-AF. El tiempo de fluoroscopia fue mayor con campo pulsado en ADVENT (21 frente a 14 minutos) y en BEAT PAROX-AF (12 frente a 7). La superioridad del estudio SINGLE SHOT CHAMPION, el único con monitor implantable en todos los pacientes, procede de dos centros suizos; sus autores la describen como limítrofe.
En la práctica clínica, el registro MANIFEST-17K reunió a 17.642 pacientes tratados con ese mismo catéter en 106 centros [7]. Las complicaciones mayores afectaron al 0,98%, sin complicaciones esofágicas, estenosis de venas pulmonares ni parálisis frénica persistente. Los autores describieron dos complicaciones inesperadas de la técnica: espasmo coronario en el 0,14% (25 pacientes) e insuficiencia renal aguda por hemólisis con necesidad de hemodiálisis en el 0,03% (5 pacientes). Los cinco tenían FA persistente y habían recibido un conjunto amplio de lesiones, con 143 ± 27 aplicaciones de media. CardioTeca repasó este registro, junto al MANIFEST-US, en lo que 42.000 pacientes en la vida real enseñan sobre la seguridad de la ablación con campo pulsado.
La declaración HRS/EHRA 2026: quién la firma y cómo se votaron sus recomendaciones
La HRS elaboró la declaración en colaboración con la EHRA, que la ha refrendado. La firman once autores, con Atul Verma y Mélèze Hocini como copresidentes. Se hizo sin financiación comercial; las relaciones con la industria de los autores y de los revisores se declaran en dos anexos. La HRS revisa la vigencia de sus documentos científicos cada dos a cinco años.
El texto aclara que no es una guía formal y no asigna clases de recomendación ni niveles de evidencia. El comité redactó recomendaciones a partir del contenido del documento y las votó: 20 empiezan por «recomendamos» y 13 por «sugerimos». Doce se aprobaron por unanimidad y 20 con entre 8 y 10 votos de 11; solo una, con 5 votos, no alcanzó la mayoría. Para cada una se publica el recuento y, cuando hubo votos en contra, los puntos que se discutieron. Aunque el título habla de arritmias cardiacas, las autorizaciones de los sistemas y casi toda la experiencia clínica corresponden a la ablación de la FA.
Bases físicas: electroporación, profundidad de la lesión y calor
Cuando una célula se expone a un campo eléctrico de intensidad y duración suficientes, su membrana se vuelve permeable. Si la alteración es suficiente, la célula muere (electroporación irreversible); si no, se recupera (electroporación reversible). El campo es máximo junto al catéter y cae con rapidez con la distancia. Según la declaración, el umbral letal para el tejido cardiaco se sitúa entre 300 y 700 V/cm. Ese umbral desciende al aumentar la duración de los pulsos, su número y el número de trenes. La mayoría de los sistemas actuales producen lesiones de 4 a 7 mm de profundidad, una cifra parecida a la de la ablación térmica.
Casi todos los sistemas comercializados usan pulsos bifásicos cortos, de 1.500 a 3.000 V medidos desde la línea de base hasta el pico. Los pulsos monofásicos son más eficaces para electroporar, pero producen más contracción muscular, dolor y electrólisis. La liberación bipolar, entre electrodos del mismo catéter, crea lesiones amplias y poco profundas; la monopolar, hacia un parche cutáneo, crea lesiones más profundas con más captura neuromuscular. Por eso el documento advierte de que el voltaje por sí solo no permite comparar sistemas, porque las demás características de los pulsos y el diseño del catéter influyen mucho en el campo y en la lesión.
La ablación con campo pulsado genera algo de calor. En la mayoría de los sistemas, la temperatura del tejido sube entre 3 y 10 °C, por debajo de los 50 °C que producen necrosis por coagulación. Si los trenes de pulsos no se espacian lo suficiente, el calor se acumula y aparecen microburbujas, desnaturalización de proteínas y coágulos. El perfil térmico depende del diseño del catéter, sobre todo de los bordes de los electrodos. La declaración señala que los sistemas deberían reducir al mínimo la formación de microburbujas.
A diferencia de la energía térmica, el campo pulsado conserva la matriz extracelular y la vascularización del tejido. Por eso las lesiones de estructuras vecinas, como la capa muscular del esófago, se reparan en pocas semanas a partir de células progenitoras. El aturdimiento del nervio frénico suele recuperarse en minutos u horas. Según el documento, la ablación endocárdica no parece destruir de forma permanente los plexos ganglionares autonómicos; los estudios muestran una ausencia de FA similar a la de la ablación térmica con menos denervación, lo que para los autores indica que el aislamiento permanente de las venas pesa más que la denervación.
Energía preferente, anestesia y fármacos durante el procedimiento
La primera recomendación del documento propone que el campo pulsado sea la energía inicial preferente en los pacientes que se someten a aislamiento de las venas pulmonares (8 de 11 votos). En la discusión se recordó que la radiofrecuencia y la crioablación se usan desde hace años y siguen teniendo su lugar. El texto añade que todo paciente con indicación de ablación de FA debería considerarse también para campo pulsado y que la técnica podría ampliar la ablación a pacientes de más edad, en fases más tempranas de la enfermedad o con insuficiencia cardiaca.
En cuanto a la sedación, el comité recomienda hacer el procedimiento preferentemente con anestesia general y considera la sedación profunda una alternativa razonable (9 de 11 votos); los desacuerdos vinieron de miembros de regiones donde la anestesia general no está siempre disponible. La anestesia general suprime la contracción muscular, los movimientos y la tos, lo que estabiliza el catéter, pero no evita las respuestas vagales. Según la declaración, la sedación profunda es la opción más usada hasta ahora con el catéter de cinco brazos. El único estudio aleatorizado sobre sedación que recoge el documento, el estudio COOPERATIVE-PFA, encontró menos complicaciones de la sedación, sobre todo hipoxemia e hipotensión, con remimazolam y ketamina que con pautas de propofol y opioides.
El comité sugiere lidocaína intravenosa (0,5 a 1 mg/kg) para reducir la tos cuando se usa sedación profunda (8 de 11 votos), aunque su uso se ha estudiado poco. También sugiere un anticolinérgico profiláctico, atropina 0,5 mg o glicopirronio 0,2 a 0,4 mg, para evitar las reacciones vagales (8 de 11), con atención a sus contraindicaciones (glaucoma, obstrucción urinaria, estenosis pilórica) y a la retención urinaria con dosis altas. La declaración indica que debe haber estimulación auricular y ventricular disponible por si aparecen pausas o asistolia de origen vagal. Empezar por las venas pulmonares derechas para reducir las reacciones vagales fue la única propuesta que no alcanzó la mayoría (5 de 11). El texto recoge un estudio multicéntrico de 80 procedimientos en el que hubo respuestas vagales en el 78% de los pacientes cuando se empezaba por la vena superior izquierda y en el 13% cuando se empezaba por la superior derecha.
Cómo conseguir un aislamiento duradero de las venas pulmonares
La durabilidad del aislamiento en la práctica suele ser menor que en los estudios con remapeo obligatorio. La declaración recoge que, en los pacientes del registro europeo EU-PORIA a los que se hizo una segunda ablación, el 29% de las venas estaban reconectadas. El documento lo atribuye a un contacto insuficiente entre catéter y tejido, a pocas aplicaciones o a un solapamiento escaso de las lesiones. Añadir aplicaciones mejora la durabilidad, pero aumenta la hemólisis.
El comité votó tres recomendaciones sobre la técnica: optimizar el contacto antes de aplicar la energía (11 de 11 votos), solapar las lesiones alrededor de un 50% (11 de 11) y mantener el número total de lesiones en el mínimo razonable para lograr el aislamiento con los menores efectos adversos, como la hemólisis (10 de 11). Con el catéter a 2-4 mm del tejido la lesión es parcial; a más distancia casi no se forma. Para comprobar el contacto, el comité sugiere la ecocardiografía intracardiaca donde esté disponible (8 de 11); el desacuerdo, de nuevo, vino de regiones donde no lo está. El beneficio del mapeo electroanatómico en el aislamiento con catéteres de disparo único no está demostrado; su utilidad aumenta cuando se ablaciona fuera de las venas. Los campos eléctricos que muestran hoy los sistemas de mapeo son representaciones gráficas que no se basan en modelos de cálculo del campo.
Los criterios de éxito agudo de la energía térmica no se trasladan bien al campo pulsado. El aturdimiento del miocardio hace desaparecer los electrogramas aunque la lesión no sea definitiva. Además, las lesiones tardan de 7 a 14 días en madurar. Por eso el comité sugiere que no es necesario un periodo de espera tras el aislamiento (8 de 11 votos) ni una prueba farmacológica con adenosina (9 de 11); en la discusión se señaló que la isoprenalina puede servir para inducir focos desencadenantes fuera de las venas pulmonares.
Más allá de las venas pulmonares: pared posterior, vena cava superior e istmos
Con el campo pulsado, añadir lesiones fuera de las venas alarga poco el procedimiento; el aislamiento de la pared posterior de la aurícula izquierda se ha extendido con rapidez. La declaración recoge que los estudios que lo compararon con el aislamiento exclusivo de las venas pulmonares no mostraron más supervivencia libre de arritmias, que en el estudio ADVANTAGE AF fase 2 la tasa de ictus fue del 1,2% y que la decisión debe individualizarse. Después de su publicación, el estudio aleatorizado PIFPAF-PFA tampoco redujo de forma significativa las recurrencias al añadir el aislamiento de la pared posterior en la FA persistente [8], como CardioTeca explicó en el análisis del estudio PIFPAF-PFA.
El aislamiento de la vena cava superior es factible. La declaración recoge que colocar el catéter con ecocardiografía intracardiaca en la unión con la aurícula derecha reduce el riesgo de disfunción del nódulo sinusal y de lesión frénica. No se han descrito complicaciones permanentes, aunque la dosis óptima no está definida.
El istmo cavotricuspídeo y la línea posterior del istmo mitral discurren junto a la coronaria derecha y a la circunfleja. Sin nitroglicerina, la ablación del istmo cavotricuspídeo con campo pulsado produce un espasmo moderado o grave, casi siempre subclínico, en el 80-100% de los pacientes, según los estudios que recoge la declaración. En el istmo mitral, el espasmo apareció en 7 de 9 pacientes cuando la línea se trazó en posición superior, más cerca de la circunfleja, y en ninguno cuando se trazó en posición inferior. El bloqueo agudo tampoco garantiza el crónico con los catéteres grandes diseñados para las venas pulmonares: en un estudio con remapeo a los tres meses, el bloqueo de la línea mitral persistía solo en el 5,5% de los pacientes.
El comité sugiere preferir la radiofrecuencia en el istmo cavotricuspídeo y en la línea mitral posterior (9 de 11 votos), por ejemplo con un catéter de doble energía o con un segundo catéter, a costa de un procedimiento más caro. Si se usa campo pulsado cerca de las coronarias, recomienda nitroglicerina intravenosa en dosis altas (10 de 11): un bolo de 3 mg seguido de bolos de 2 mg. La pauta procede de un estudio en el que, sin nitroglicerina, 4 de 5 pacientes presentaron espasmo moderado o grave de la coronaria derecha al ablacionar el istmo cavotricuspídeo [9]. Con un bolo de 3 mg en la aurícula derecha, a través de la vaina, un minuto antes de la primera aplicación y bolos de 2 mg cada 2 minutos, hasta 9 mg, ninguno de sus 10 pacientes tuvo espasmo grave; la hipotensión se contrarrestó con fenilefrina. En la discusión del comité se señaló que la dosis óptima no está clara y que la nitroglicerina puede no evitar todos los espasmos.
Cuando se ablaciona cerca de las coronarias, el comité recomienda además monitorizar la hemodinámica y el segmento ST con un electrocardiograma de 12 derivaciones (11 de 11 votos) y tener acceso urgente a una coronariografía (11 de 11). También sugiere seguir a largo plazo a los pacientes con un espasmo grave para descartar una lesión coronaria tardía (9 de 11). En pacientes con enfermedad coronaria multivaso conocida, el texto indica que debe evitarse el campo pulsado cerca de las arterias coronarias. Para el documento, la forma más segura de prevenir el espasmo es no aplicar la energía sobre una coronaria ni cerca de ella, a menos de unos 6,5 mm del electrodo, una distancia que depende de cada sistema.
Seguridad de la ablación con campo pulsado: hemólisis, espasmo coronario y complicaciones tardías
La declaración compara las complicaciones publicadas con cada energía en estudios aleatorizados y grandes registros. Los valores son intervalos entre estudios con definiciones y poblaciones distintas.
| Complicación | Radiofrecuencia | Crioablación | Campo pulsado |
|---|---|---|---|
| Taponamiento cardiaco | 0-1,3% | 0-1,9% | 0-0,7% |
| Estenosis de venas pulmonares | 0-1,4% | 0% | 0% |
| Lesión permanente del nervio frénico | 0-0,16% | 0-2,7% | 0-0,4% |
| Fístula auriculoesofágica | 0-0,04% | 0-0,01% | 0% |
| Complicaciones vasculares mayores | 0-4,3% | 0-1,9% | 0-0,3% |
| Ictus o accidente isquémico transitorio | 0-0,5% | 0-0,9% | 0-0,95% |
| Muerte en los primeros 30 días | 0-0,1% | 0-0,5% | 0-0,3% |
| Espasmo coronario | No recogido | No recogido | 0-0,14% |
| Hemólisis o hemoglobinuria | No recogido | Casos aislados | 0,03-0,4% |
La estenosis de venas pulmonares tras crioablación se ha descrito en series pequeñas, pero no en los estudios aleatorizados ni en los registros que resume la tabla.
La declaración sitúa la hemólisis entre las complicaciones más específicas del campo pulsado. Los pulsos rompen más hematíes que la energía térmica. La hemoglobina libre, el hemo y el hierro activan vías inflamatorias y oxidativas. Cuando la hemólisis supera la capacidad de la haptoglobina y la hemopexina, se activan las plaquetas y el complemento, lo que puede favorecer la trombosis. La hemoglobina libre capta además óxido nítrico, lo que favorece la vasoconstricción y podría contribuir a los espasmos tardíos. La hemoglobinuria puede dañar los túbulos renales. La hemoglobina libre en plasma sube de inmediato: una cifra superior a 0,5 g/L indica hemólisis grave; la haptoglobina, la bilirrubina y la hemoglobina en orina cambian horas después y pueden seguir alteradas durante días.
Su intensidad depende del diseño del catéter, del número de electrodos expuestos a la sangre, del número de aplicaciones y del contacto con el tejido: con buen contacto, queda menos sangre dentro del campo eléctrico. Los pacientes con insuficiencia renal previa y los portadores de prótesis valvulares mecánicas, que ya tienen algo de hemólisis, pueden tener más riesgo de lesión renal. El comité recomienda elegir un sistema que reduzca al mínimo la hemólisis (8 de 11 votos). En pacientes con riesgo de lesión renal que reciban muchas aplicaciones, sugiere administrar de 1 a 2 L de suero intravenoso (8 de 11). Cuando se aplican muchas lesiones, sugiere medir la hemoglobina libre en plasma nada más terminar y la creatinina, la hemoglobina, la haptoglobina y la bilirrubina en los cinco días siguientes (8 de 11). En la discusión se señaló que la sobrecarga de volumen puede prolongar el ingreso y que medir los marcadores quizá no cambie el tratamiento. La hidratación protege el riñón, pero no evita la activación plaquetaria ni el déficit de óxido nítrico.
El espasmo coronario también puede aparecer lejos de las coronarias. En el registro MANIFEST-17K hubo 25 espasmos. Veintidós fueron de proximidad, con el catéter junto a una coronaria, sobre todo al ablacionar el istmo mitral o el cavotricuspídeo. Los otros 3 fueron generalizados y aparecieron durante el aislamiento de las venas pulmonares.
La declaración dedica un apartado a las complicaciones tardías. Una serie de siete centros internacionales reunió, entre 6.721 procedimientos consecutivos con distintos sistemas de campo pulsado, a 11 pacientes con complicaciones isquémicas o arrítmicas con riesgo vital, un 0,16% [10]. Nueve habían recibido ablación más allá de las venas pulmonares, a menudo de la pared posterior. Cinco presentaron elevación tardía del ST, con una mediana de 20 minutos tras la última aplicación. Otros dos tuvieron fibrilación ventricular durante el procedimiento y dos más, respuestas vagales prolongadas. Dos pacientes murieron de forma súbita a los 3 y a los 22 días; en total fallecieron cuatro. Los eventos aparecieron entre 2 minutos y 22 días después de la última aplicación. En la mayoría de los casos isquémicos no había enfermedad coronaria obstructiva. Los autores no pueden confirmar ni descartar que el campo pulsado causara las muertes súbitas tardías, que también pueden ocurrir tras la ablación térmica.
El comité recomienda interrogar los dispositivos cardiacos implantables antes y después del procedimiento (10 de 11 votos) y reprogramar a los pacientes en riesgo, como los dependientes del marcapasos o los portadores de desfibrilador (11 de 11). Sugiere que el campo pulsado puede usarse en portadores de implantes metálicos intracardiacos, como prótesis valvulares, dispositivos de cierre de orejuela o stents, evitando la proximidad o el contacto durante la aplicación (10 de 11): el metal modifica el campo, puede calentar el tejido vecino y, con liberación bipolar, provocar arcos eléctricos. Se ha observado inhibición transitoria de la estimulación ventricular.
Según el comité, no es necesario vigilar de forma rutinaria la función del nervio frénico durante la ablación endocárdica (10 de 11 votos) ni monitorizar la temperatura esofágica, enfriar o desplazar el esófago (11 de 11). Sí recomienda no acumular aplicaciones rápidas junto al esófago o al nervio frénico (10 de 11), porque el perfil térmico varía entre sistemas. En los estudios clínicos no se ha descrito ninguna fístula auriculoesofágica, aunque algunos catéteres elevan la temperatura del esófago y pueden lesionar su capa muscular, que se repara. Tampoco hay señal de estenosis de venas pulmonares: en el estudio ADVENT, el área de las venas se redujo un 0,9% con campo pulsado y un 12,0% con energía térmica.
Las vainas de algunos sistemas son más gruesas, de hasta 17 Fr de diámetro externo, lo que aumenta el riesgo vascular y de embolia gaseosa en los intercambios de catéter. El comité recomienda la punción vascular guiada por ecografía (11 de 11 votos) y una gestión meticulosa de las vainas, con lavado y sellado con heparina (11 de 11). También recomienda administrar heparina tras el acceso vascular, antes de la punción transeptal, para mantener un tiempo de coagulación activado de al menos 300 segundos durante todo el procedimiento (11 de 11 en las dos recomendaciones). El procedimiento se hace con anticoagulación oral sin interrumpir, con un anticoagulante oral de acción directa. Según el documento, las tasas de ictus son similares a las de la ablación térmica.
Por último, el documento señala que la facilidad de la técnica puede llevar a ablacionar de más. Las troponinas suben más tras el campo pulsado que tras la radiofrecuencia, por más ablación, por lesiones más grandes o por miocardio aturdido que después se recupera. La conservación de la matriz extracelular parece proteger la función auricular izquierda, con mejor recuperación de la deformación (strain) auricular, pero el documento advierte de que no se puede descartar un síndrome de aurícula izquierda rígida a largo plazo.
El campo pulsado fuera de la fibrilación auricular
En la taquicardia ventricular, el campo pulsado penetra mejor que la radiofrecuencia en la cicatriz, que contiene grasa y colágeno, pero lograr lesiones profundas sin que sean demasiado anchas sigue sin resolverse. La experiencia es inicial. En el registro AVAAR, con 126 pacientes tratados con un catéter de punta reticular de doble energía, hubo complicaciones mayores en el 5,9%; tras una media de 5,6 meses no habían recurrido el 78% de las extrasístoles ventriculares, el 70% de las taquicardias ventriculares y el 100% de las fibrilaciones ventriculares, según los datos que recoge la declaración.
En la taquicardia supraventricular, un estudio de 40 pacientes con taquicardia intranodal logró el éxito agudo en todos y ninguna recurrencia a los seis meses, pero el 17,5% presentó bloqueo auriculoventricular completo transitorio. En otro estudio multicéntrico, con 158 pacientes en China, el éxito agudo fue del 99,4% y un paciente tuvo bloqueo completo transitorio. El documento de la EHRA sobre campo pulsado publicado en abril de 2026 recuerda que la radiofrecuencia es muy eficaz y segura en estas taquicardias y que los datos con campo pulsado todavía son escasos [11].
Lo que el comité pide a la industria y a la investigación
El comité señala que los fabricantes modifican las formas de onda y los catéteres sin publicarlo, de modo que no se sabe si un paciente tratado en 2020 y otro en 2025 con el mismo sistema recibieron la misma energía. Pide que las publicaciones informen como mínimo de la amplitud del pulso, la configuración de los electrodos (bipolar o monopolar), el tiempo activo de cada tren con el número de trenes y sus pausas, la energía total y el ciclo de trabajo. Pide además que los registros anoten la versión del catéter y de la forma de onda.
Recomienda también pruebas de laboratorio armonizadas para medir el perfil térmico, la hemólisis, la estimulación muscular y la profundidad de las lesiones de cada sistema nuevo (11 de 11 votos). Para los primeros estudios en humanos, recomienda un remapeo protocolizado de las venas, evaluado por investigadores independientes y enmascarados (8 de 11 en cada caso). La HRS ha puesto en marcha un registro de campo pulsado apoyado en inteligencia artificial para la vigilancia de los sistemas tras su autorización.
Cómo implementarlo en nuestra práctica clínica
La declaración está escrita para el laboratorio de electrofisiología, pero varias de sus recomendaciones afectan al cardiólogo que deriva y sigue al paciente.
- La indicación no cambia. Quién se beneficia de una ablación sigue definido por la guía ESC 2024; la declaración se ocupa de la energía y del procedimiento. Al informar al paciente, los riesgos propios del campo pulsado, como la hemólisis o el espasmo coronario, se suman a los generales de la ablación.
- Antes del procedimiento. La anticoagulación oral se mantiene sin interrumpir. La insuficiencia renal previa y las prótesis mecánicas pueden aumentar el riesgo de lesión renal por hemólisis; identificarlas permite al laboratorio limitar las aplicaciones o hidratar al paciente. Los marcapasos y desfibriladores se revisan antes y después y, si hace falta, se reprograman. Una prótesis valvular o un dispositivo de cierre de orejuela no contraindican la técnica. En la enfermedad coronaria multivaso, el documento pide evitar el campo pulsado cerca de las coronarias.
- Después del procedimiento. Si atiendes a un paciente en las horas o los días siguientes, el dolor torácico, los cambios del ST, el síncope o las arritmias ventriculares obligan a descartar un espasmo coronario tardío, sobre todo si la ablación incluyó la pared posterior o los istmos. La orina oscura o la oliguria orientan a hemólisis con lesión renal. Estas complicaciones pueden aparecer días después, también en pacientes dados de alta el mismo día, una práctica que regula el consenso de la EHRA para el alta hospitalaria el mismo día tras una ablación.
- Lo que depende del entorno. La preferencia por la anestesia general y el uso de la ecocardiografía intracardiaca dependen de la disponibilidad de cada centro; los votos en contra procedían de miembros de regiones donde no están disponibles. El documento de la EHRA respalda también el campo pulsado como tecnología de primera línea para aislar las venas pulmonares, pero considera igual de viables la anestesia general y la sedación profunda. Propone además que un periodo inicial de exclusión (blanking) de un mes puede ser razonable para las decisiones clínicas.
Mensajes clave
- La declaración HRS/EHRA 2026 no es una guía formal: su comité votó 33 recomendaciones y publica cada recuento. Propone el campo pulsado como energía inicial preferente para aislar las venas pulmonares (8 de 11 votos).
- En tres estudios aleatorizados en FA paroxística, el campo pulsado tuvo una eficacia al menos similar a la de la radiofrecuencia y la crioablación, con superioridad solo frente a la crioablación en el estudio SINGLE SHOT CHAMPION y procedimientos más cortos en los tres.
- En el istmo cavotricuspídeo y en la línea mitral posterior, el comité sugiere radiofrecuencia por el riesgo de espasmo coronario; si se usa campo pulsado, nitroglicerina intravenosa en dosis altas, monitorización del ST y acceso urgente a coronariografía.
- La hemólisis depende del sistema, del contacto y del número de aplicaciones: el comité pide las mínimas razonables, marcadores de hemólisis cuando se aplican muchas y sueroterapia si además hay riesgo renal.
- Las complicaciones isquémicas y arrítmicas tardías afectaron al 0,16% en una serie de 6.721 procedimientos y aparecieron entre minutos y días después; los casos compartían un número alto de aplicaciones, a menudo con aislamiento de la pared posterior.
Importancia y aplicación clínica
La declaración HRS/EHRA 2026 reúne lo que se sabe del campo pulsado, con el que se han tratado cientos de miles de pacientes desde 2021. En la FA paroxística, la técnica ofrece una eficacia al menos similar a la térmica, procedimientos más cortos y menos daño a las estructuras vecinas. Tiene complicaciones propias, como la hemólisis, el espasmo coronario y los eventos tardíos, cuya frecuencia depende del sistema, del número de aplicaciones y de la zona que se ablaciona.
Para el cardiólogo clínico, sus recomendaciones se traducen en tres tareas: mantener la anticoagulación, identificar antes del procedimiento a los pacientes con más riesgo de lesión renal o de interacción con dispositivos y reconocer después del alta los síntomas de espasmo coronario tardío y de hemólisis. Buena parte de las recomendaciones se apoya en series observacionales y en el consenso de once expertos, con votaciones divididas en algunos puntos. El propio documento pide registros y estudios que comparen los sistemas entre sí.
La ablación con campo pulsado queda propuesta por la declaración científica HRS/EHRA 2026 como energía inicial preferente para el aislamiento de las venas pulmonares en la fibrilación auricular, con precauciones específicas cerca de las arterias coronarias y frente a la hemólisis.
Preguntas frecuentes
¿La ablación con campo pulsado es más eficaz que la radiofrecuencia o la crioablación?
En la FA paroxística, su eficacia fue similar a la de la energía térmica en el estudio ADVENT y a la de una radiofrecuencia optimizada en el estudio BEAT PAROX-AF. En el estudio SINGLE SHOT CHAMPION, con monitor implantable, la recurrencia fue menor que con crioablación (37,1% frente a 50,7%). La declaración HRS/EHRA 2026 considera que su eficacia es por ahora no inferior a la térmica y que sus ventajas son la rapidez y la seguridad para las estructuras vecinas.
¿Qué complicaciones son propias de la ablación con campo pulsado?
Las más específicas son la hemólisis, que puede causar insuficiencia renal aguda (en el registro MANIFEST-17K, el 0,03% de los pacientes necesitó hemodiálisis), y el espasmo coronario, que en ese registro afectó al 0,14%, sobre todo al ablacionar cerca de las coronarias. Las respuestas vagales son además más intensas que con la energía térmica. Una serie de 6.721 procedimientos describió complicaciones isquémicas y arrítmicas tardías con riesgo vital en el 0,16%.
¿Hace falta anestesia general para la ablación con campo pulsado?
El comité de la declaración HRS/EHRA 2026 recomienda la anestesia general como opción preferente y considera la sedación profunda una alternativa razonable (9 de 11 votos). El documento de la EHRA de 2026 considera viables las dos. La anestesia general evita los movimientos y la tos, pero no las reacciones vagales.
¿Se puede hacer en pacientes con marcapasos, desfibrilador o implantes metálicos?
Sí. El comité recomienda interrogar el dispositivo antes y después del procedimiento y reprogramar a los pacientes dependientes del marcapasos o portadores de desfibrilador. Con prótesis valvulares, dispositivos de cierre de orejuela o stents, sugiere evitar la proximidad o el contacto del catéter durante la aplicación.
Bibliografía recomendada
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