El uso de inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona (RAASi), que incluyen los inhibidores del sistema renina-angiotensina (RASi) y los antagonistas del receptor de mineralocorticoides (MRA), constituye la piedra angular del tratamiento para la protección cardiorrenal, especialmente en pacientes con insuficiencia cardíaca (IC) y enfermedad renal crónica (ERC). No obstante, la hiperpotasemia (potasio sérico > 5,0 mmol/L) representa una de las complicaciones más relevantes, limitando la optimización de estas terapias y provocando frecuentemente la reducción de dosis o la interrupción permanente del tratamiento, lo que impacta negativamente en el pronóstico a largo plazo. Si bien los quelantes de potasio de primera generación, como el poliestireno sulfonato sódico, se han utilizado durante décadas, la aparición de quelantes de segunda generación (patiromer y ciclosilicato de circonio y sodio) ofrece un perfil de seguridad superior que podría facilitar la persistencia del tratamiento médico óptimo.
Con estas premisas, a través de la base de datos sueca DEMONSTRATE, se evaluó si el uso de quelantes de potasio de segunda generación se asociaba con una mayor persistencia de la terapia con RAASi en pacientes con ERC no dependiente de diálisis y/o IC. Adicionalmente, el estudio se propuso analizar la relación entre el mantenimiento de los RAASi y eventos clínicos, incluyendo la mortalidad por todas las causas, las hospitalizaciones y los eventos cardiovasculares mayores de tres puntos (3P-MACE: muerte cardiovascular, infarto de miocardio o accidente cerebrovascular).
El análisis incluyó 7.913 episodios de tratamiento en 6.232 pacientes, con una mediana de edad de 74 años y una alta prevalencia de comorbilidades cardiovasculares. Los hallazgos principales fueron:
- Persistencia del tratamiento: A los 6 meses del inicio del quelante, los usuarios de fármacos de segunda generación mostraron una probabilidad significativamente mayor de mantener su terapia basal. Específicamente, el 76,3% mantuvo los RASi (frente al 66,4% con quelantes de primera generación) y el 57,5% mantuvo los MRA (frente al 48,1% del grupo de primera generación).
- Resultados clínicos: Tras aplicar un ajuste por puntuación de propensión, el mantenimiento de los RASi se asoció con una reducción del 23% en la mortalidad por todas las causas (HR: 0,77; IC 95%: 0,68–0,87) y una reducción del 23% en las hospitalizaciones (HR: 0,77; IC 95%: 0,72–0,83).
- MACE y perfil del paciente: No se observaron diferencias significativas en la incidencia de 3P-MACE entre los grupos. Es notable que los pacientes que recibieron quelantes de segunda generación eran generalmente más jóvenes y presentaban un uso más frecuente de terapias contemporáneas como ARNi y SGLT2i.
Se puede concluir, que el presente estudio demuestra que los quelantes de potasio de segunda generación se asocian con una mayor persistencia de las terapias cardioprotectoras (RAASi/MRA) en la práctica clínica real. Dado que el mantenimiento de estas terapias se vincula directamente con una menor mortalidad y tasa de hospitalización, el manejo proactivo de la hiperpotasemia mediante estos nuevos fármacos surge como una estrategia terapéutica clave para optimizar el tratamiento médico en pacientes con IC y alto riesgo de hiperpotasemia. Estos resultados subrayan el papel de los quelantes modernos no solo como un tratamiento para la hiperpotasemia aguda, sino como facilitadores de la terapia crónica que mejora el pronóstico del paciente.
Referencias:
Julia Seller Moya





















































