El hombre que cambió el infarto: vida y legado de Eugene Braunwald (1929-2026)

El último artículo que firmó Eugene Braunwald apareció en la revista Heart Rhythm en abril de 2026, pocas semanas antes de su muerte. Llevaba 72 años publicando sin interrupción y no había señal alguna de que pensara detenerse. Esa imagen, la del científico con el trabajo sobre la mesa hasta el final, resume quizás mejor que ningún galardón lo que fue este hombre: el cardiólogo más influyente del siglo XX, el arquitecto de la medicina cardiovascular contemporánea, el padre de la cardiología moderna.

Eugene Braunwald falleció el 22 de abril de 2026 en Weston, Massachusetts, rodeado de su familia. Tenía 96 años. En las horas siguientes, la Sociedad Europea de Cardiología, el American College of Cardiology, la American Heart Association y el National Heart, Lung and Blood Institute publicaron homenajes casi simultáneos. Pocas muertes en el mundo de la medicina habían generado antes tanta respuesta coordinada y tan sentida.

Viena, 1938: cuando los nazis apagaron una infancia

Eugene Braunwald nació el 15 de agosto de 1929 en Viena, en el seno de una familia judía de clase media. Su padre dirigía un negocio mayorista de ropa; su madre llevaba a los hijos a pasear junto al canal del Danubio los fines de semana. Él tomaba clases de piano y de inglés. Era un niño feliz en una ciudad que, en cuestión de meses, dejaría de serlo para él.

En 1938, tras la anexión de Austria por la Alemania nazi, la familia Braunwald huyó con lo puesto. Pasaron por Suiza y por el norte de Inglaterra, donde Eugene y su hermano Jack vivieron brevemente en una granja rural, antes de embarcarse hacia Nueva York en 1939. Tenía nueve años. Décadas después, en entrevistas y conferencias, Braunwald recordaría aquella etapa no con amargura, sino como el primer gran moldeador de su carácter: la capacidad de adaptarse, de empezar de cero, de trabajar con rigor cuando todo lo demás falla.

En Nueva York acabó el bachillerato como el mejor de su promoción. En la Universidad de Nueva York (NYU) estudió ciencias y después medicina, siendo el alumno más joven admitido en su clase y, al mismo tiempo, el último en ser aceptado, ya que las cuotas de la época limitaban el ingreso de estudiantes judíos. Se graduó en 1952 con las calificaciones más altas de la promoción y el premio de investigación para estudiantes. En las aulas había conocido a Nina Starr, que sería su primera esposa, su compañera de vida y su colega científica.

De Columbia al NIH: los años formativos de Eugene Braunwald

Braunwald completó su residencia de medicina interna en el Johns Hopkins Hospital y su formación en cardiología en el Mount Sinai de Nueva York. Fue decisivo el período que pasó como investigador posdoctoral en el laboratorio de André Cournand en la Universidad de Columbia, pionero de la cateterización cardíaca y futuro Premio Nobel de Fisiología o Medicina. Ese contacto temprano con la hemodinámica invasiva marcaría para siempre su estilo científico: medir, cuantificar, observar antes de concluir.

En 1955 se incorporó al National Heart Institute, hoy conocido como NHLBI, en Bethesda. En pocos años ascendió a jefe de cardiología y, más tarde, a director clínico del instituto. Allí, en pasillos que él mismo recordaría décadas después como frecuentados por tres futuros Premios Nobel, publicó en 1954 su primer gran artículo en Circulation Research. No sería el último.

El "error" que descubrió la miocardiopatía hipertrófica

En 1958, siendo un joven investigador en el NIH, Braunwald recomendó operar a un paciente cuyos registros sugerían una obstrucción congénita al tracto de salida del ventrículo izquierdo. El cirujano Andrew Glenn Morrow abrió el tórax y no encontró ninguna obstrucción. Llamó a Braunwald al quirófano. "Gene, has metido la pata", le dijo Morrow, según el propio Braunwald relató en una entrevista con la AHA en 2024.

Dos meses después, el mismo escenario se repitió con otro paciente. Lejos de minimizar el error, Braunwald y Morrow decidieron investigarlo a fondo. Lo que encontraron cambiaría la cardiología: aquellos pacientes no tenían una obstrucción fija, sino una obstrucción dinámica, variable, dependiente de las condiciones hemodinámicas del momento. Era una enfermedad nueva, no descrita. Hoy la llamamos miocardiopatía hipertrófica (MCH).

En 1964, ambos publicaron en Circulation una monografía de 213 páginas que definía la MCH como una entidad clínica única, con criterios diagnósticos, fisiopatología y opciones terapéuticas. Décadas después, Martin Maron, uno de los máximos expertos mundiales en MCH, describiría a aquellos dos hombres como "Lewis y Clark explorando territorio desconocido, sin imagen cardiovascular que les guiara, capaces de ensamblar todas las piezas de una enfermedad compleja de una forma que sigue siendo válida hoy" [1].

El tiempo es músculo: la idea de Eugene Braunwald que salvó millones de vidas

Si hubiera que elegir una sola aportación de Braunwald a la medicina, muchos escogerían esta: demostrar que el infarto de miocardio no es un evento instantáneo. En los años sesenta, la visión dominante era que, al ocluirse una arteria coronaria, el músculo cardíaco irrigado por ella moría de forma irreversible en cuestión de minutos. Nada había que hacer, salvo esperar y consolar.

Braunwald observó algo diferente. Analizando electrocardiogramas de pacientes con infarto agudo, advirtió que los cambios eléctricos evolucionaban a lo largo de horas, no de segundos. Sospechó que el proceso era dinámico y que, si se intervenía a tiempo, podría limitarse el daño. Su trabajo, publicado en Circulation en 1971, demostró que el tamaño del infarto es modificable y que la intervención precoz puede salvar miocardio amenazado [2].

De ese principio nacería el concepto de "el tiempo es músculo", uno de los pilares de la medicina de urgencias cardiovasculares. De ese principio nacerían también la trombólisis, la angioplastia primaria y todos los sistemas de activación del código infarto que hoy permiten que los pacientes lleguen en minutos a una sala de hemodinámica. Cada minuto que un equipo gana contra el reloj para abrir una arteria ocluida es, en parte, herencia directa de Eugene Braunwald.

Harvard, el Brigham y la revolución de los ensayos clínicos

En 1969, Braunwald aceptó la dirección fundacional del departamento de medicina de la recién creada Universidad de California en San Diego. En 1972 dio el salto a Harvard, donde asumió la dirección del departamento de medicina del Peter Bent Brigham Hospital, hoy conocido como Brigham and Women's Hospital. Ocuparía ese cargo durante 24 años, transformando la institución en uno de los centros académicos de referencia mundial. En 2019, el hospital bautizó una torre de 16 plantas con su nombre.

En 1984 fundó el grupo TIMI (Thrombolysis In Myocardial Infarction), la organización de investigación clínica que definiría el estándar de los grandes ensayos cardiovasculares. El primer estudio TIMI comparó el activador tisular del plasminógeno (tPA) con la estreptocinasa en el infarto agudo y demostró la superioridad del tPA, contribuyendo directamente a su aprobación por la FDA [3]. Ese solo hallazgo habría bastado para una carrera ilustre.

Pero el grupo TIMI no se detuvo. Con más de 70 ensayos aleatorizados y más de 400.000 pacientes incluidos a lo largo de cuatro décadas, TIMI demostró que los inhibidores de la enzima conversora de angiotensina (IECA) reducen la mortalidad tras un infarto en un 19%, estableció el beneficio de reducir intensivamente el colesterol LDL con estatinas y sentó las bases del abordaje contemporáneo del síndrome coronario agudo [4]. "TIMI inició todo el ecosistema de los grandes ensayos clínicos en cardiología", describiría años después uno de sus colaboradores más cercanos.

El libro que estudió una generación entera de cardiólogos

En 1980, Braunwald publicó la primera edición de Braunwald's Heart Disease, el manual de cardiología que durante décadas ha sido la referencia universal de la especialidad. Hoy va por su 13.ª edición y sigue siendo el texto estándar en la formación de cardiólogos en todo el mundo. Paralelamente, fue editor de Harrison's Principles of Internal Medicine durante 12 ediciones consecutivas, el manual de referencia para todos los médicos en formación, independientemente de su especialidad.

Su nombre aparece en la portada de los libros que estudiaron varias generaciones de internistas, cardiólogos y médicos de familia en todo el mundo. No es un detalle menor: Braunwald no solo avanzó el conocimiento; también decidió cómo se transmitía ese conocimiento a quienes vendrían después.

1.800 artículos, el más citado de la cardiología, y un detalle sobre los Premios Nobel

Science Watch lo clasificó como el autor más citado de la historia de la cardiología. A lo largo de 74 años de carrera firmó más de 1.800 publicaciones. Su último trabajo apareció en Heart Rhythm en el mismo mes de su fallecimiento, en abril de 2026, 72 años después de su primer artículo en 1954. Murió tal como vivió: con una idea sobre la mesa.

Hay una anécdota que circula entre cardiólogos desde hace años y que merece ser recogida aquí. En el año 2000, todos los Premios Nobel vivos de Fisiología o Medicina fueron preguntados por quién había contribuido más a la práctica de la cardiología en los últimos años. Solo un nombre apareció en todas y cada una de las respuestas: Braunwald. No fue consultado previamente. No hubo campaña ni aparato institucional. Fue, simplemente, el veredicto de los mejores científicos del mundo.

Nina, la cirujana pionera, y la dimensión humana

Nina Starr fue mucho más que la esposa de Braunwald. Fue la primera cirujana cardíaca certificada de los Estados Unidos, una investigadora brillante por derecho propio que exploró junto a él los mecanismos de la isquemia miocárdica y el concepto de arteria coronaria abierta. Se conocieron de estudiantes en NYU, se casaron en 1952 y compartieron décadas de trabajo científico y vida familiar. Cuando Nina falleció en 1992, Braunwald institucionalizó su memoria: el Premio Nina Starr Braunwald para mujeres extraordinarias en cirugía cardiotorácica lleva su nombre en el NHLBI desde entonces.

Braunwald se casó en segundas nupcias con Elaine Smith, exdirectora de operaciones del Brigham and Women's Hospital, con quien compartió los últimos 32 años de su vida. Le sobreviven tres hijas, dos de ellas médicas, siete nietos y cuatro bisnietos.

El mentor que formó a toda una generación

Poco antes de cumplir 96 años, la doctora Stacey Rosen, entonces presidenta entrante de la American Heart Association, le pidió a Braunwald ayuda para preparar su discurso presidencial sobre enfermedad cardiovascular en mujeres. Nunca se habían visto. Aun así, Braunwald no se limitó a responder de memoria: bajó de la estantería un libro de texto de 1956, localizó una página concreta sobre factores endocrinos, la fotocopió y marcó tres fragmentos con corchetes. Después, hablaron durante 90 minutos. Al final, fue él quien empezó a hacerle preguntas, "agudas, penetrantes", según recordó Rosen. "Quería que fuera una conversación. Qué mente tan especial."

Valentin Fuster resumió así a su amigo de décadas: "Era pragmático y observador de todo lo que evolucionaba en medicina. Podía predecir el futuro y, en la mayoría de los casos, acertaba." La American Heart Association instituyó en 1999 el Premio Eugene Braunwald al Mentoraje Académico, que se concede anualmente. La Sociedad Europea de Cardiología le otorgó su Medalla de Oro en 2004. El American College of Cardiology le reconoció con sus galardones de Científico Distinguido y de Trayectoria Vital. La Asociación de Insuficiencia Cardíaca de la ESC celebra cada año, en su congreso, la "Eugene Braunwald Lecture".

La historia de un colaborador que le entregó un capítulo encuadernado en un archivador de 15 centímetros, con 1.500 referencias y 30 figuras, se ha convertido en leyenda entre quienes pasaron por su laboratorio. Braunwald lo leyó todo, llamó al autor a su despacho y abrió el archivador en la única fila de una tabla que necesitaba más respaldo bibliográfico. "Esa era su mente científica", recordó años después el colaborador. No era perfeccionismo arbitrario: era rigor al servicio del paciente.

Lo que queda de Braunwald en cada paciente cardíaco de hoy

Cuando un paciente llega a urgencias con un infarto agudo y el equipo activa el protocolo de cateterismo emergente, está aplicando un principio que Eugene Braunwald formuló hace más de cinco décadas. Cuando un médico prescribe un IECA o una estatina tras un infarto, está siguiendo pruebas generadas en gran parte por el grupo TIMI. Cuando un residente de cardiología abre Braunwald's Heart Disease para entender la fisiopatología de la insuficiencia cardíaca, está leyendo un libro que él concibió, escribió y mantuvo actualizado durante 45 años.

El padre de la cardiología moderna, Eugene Braunwald (1929-2026), no dejó solo artículos, libros y ensayos clínicos. Dejó una forma de entender la medicina cardiovascular: basada en pruebas, orientada al paciente, rigurosa en el método y abierta siempre a la siguiente pregunta. Esa forma de pensar vive en cada cardiólogo que él formó, en cada protocolo clínico que lleva su huella sin llevar su firma. Murió el 22 de abril de 2026, rodeado de su familia, en paz, con el último artículo recién entregado.

Referencias

  1. Braunwald E, Lambrew CT, Rockoff SD, Ross J Jr, Morrow AG. Idiopathic hypertrophic subaortic stenosis. I. A description of the disease based upon an analysis of 64 patients. Circulation. 1964;29(5 Suppl):1-213.
  2. Maroko PR, Kjekshus JK, Sobel BE, Watanabe T, Covell JW, Ross J Jr, Braunwald E. Factors influencing infarct size following experimental coronary artery occlusions. Circulation. 1971;43:67-82.
  3. The TIMI Study Group. The Thrombolysis in Myocardial Infarction (TIMI) trial. N Engl J Med. 1985;312(14):932-6.
  4. Cannon CP, Braunwald E, McCabe CH, et al. Intensive versus moderate lipid lowering with statins after acute coronary syndromes. N Engl J Med. 2004;350(15):1495-504.
  5. Lee TH. Eugene Braunwald and the Rise of Modern Medicine. Cambridge (MA): Harvard University Press; 2013.
  6. American College of Cardiology. In Memoriam: Eugene Braunwald, MD, MACC [Internet]. Washington D.C.: ACC; 2026 [citado 9 may 2026]. Disponible en: https://www.acc.org/
  7. European Society of Cardiology. ESC pays tribute to Professor Eugene Braunwald (1929-2026) [Internet]. Sophia Antipolis: ESC; 2026 [citado 9 may 2026]. Disponible en: https://www.escardio.org/
  8. Eugene Braunwald. - Wikipedia.org - Eugene Braunwald

 

Dr. Ramón Bover Freire

Ramón Bover Freire

Cardiólogo en el H. Clínico San Carlos de Madrid. Coordinador Unidad de Prevención y Rehabilitación Cardiaca. Diplomado en Estadística en Ciencias de la Salud por la Universidad Autónoma de Barcelona. ESADE Executive Education “Dirección de Servicios Integrados de Salud”.

@RamonBover

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