Incentivar de forma activa el autocuidado de los pacientes con insuficiencia cardiaca y diabetes podría suponer un importante ahorro económico, principalmente en gastos relacionados con ingresos por descompensación, manteniendo la percepción de una buena calidad de vida.


Importancia del autocuidado en pacientes con Insuficiencia Cardiaca y Diabetes. El pobre gasta dos veces su herencia

Diabetes Mellitus e insuficiencia cardiaca son dos entidades en las que la participación del paciente y su entorno son primordiales. Desde un punto de vista económico, se compara una intervención activa de autocuidado con el manejo estándar. Se presentan los datos de 134 pacientes con Insuficiencia cardica y diabetes mellitus, seguidos de forma prospectiva durante 6 meses.

Se trataba de una intervención perfectamente estructurada, individualizada y centrada en el paciente; con varios puntos claros:

  1. proporcionar la educación y habilidades necesarias para el autocuidado de la insuficiencia cardiaca y del pacientes, abarcando todos los aspectos de la enfermedad (dietas, fármacos, alarmas…)
  2. fomentar la actividad física,
  3. aumentar la autoeficacia del paciente en el manejo de ambas entidades,
  4. facilitar la toma de decisiones durante el tratamiento si aparecen síntomas y el contacto con el sistema en caso necesario.

Una enfermera de investigación coordina el programa, con material informativo estructurado, amplio y claro y contactos frecuentes para reforzar los conocimientos. Los resultados planteados sugieren una tendencia positiva a fomentar el autocuidado. Desde el punto de vista económico, el coste de esta intervención se estima en unos 130,67 $, una cantidad más llamativa cuando se compara con una diferencia de costes calculada entre el grupo de intervención y el grupo control: de unos 7.641$ (9.065 $ vs. 16712 $, p=0,21). El estudio sí refleja diferencia significativas entre los dos grupos en la duración de la estancia por ingreso hospitalario (3 vs 7,3 días; p<0,044).

El artículo traduce unos resultados prometedores, pero tiene algunos aspectos a considerar. El primero se relaciona con la extrapolación de los resultados a toda la población de pacientes con insuficiencia Cardiaca-Diabetes. El número de pacientes participantes al final era de 134. Pero por diferentes motivos 606 enfermos reclutables, fueron excluidos o rechazaron la intervención. Cuando se ha sido muy limitante en la selección de los enfermos, traspasar los resultados del estudio a la población de cualquier consulta o unidad de insuficiencia cardiaca podría resultar complicado. La población participante mostraba en su mayoría un grado funcional III (50%), pero la edad media de los mismo era de 57 años, más joven de lo que vemos habitualmente en nuestras consultas.

Por otra parte, aunque la reducción de costes es muy llamativa, no resulta estadísticamente significativa. La mayoría del coste se debe a la hospitalización de estos pacientes y el estudio fallaba en demostrar disminución del número de ingresos y consultas a urgencias, quedando limitada la eficacia (desde el punto de vista estadístico) a la reducción de la estancia hospitalaria, notable en cuanto al número de días.

En cualquier caso, no se observaba una pérdida de calidad de vida ajustada por años de vida en los 6 meses de seguimiento. Este dato ínterpretado conjuntamente con los datos de los costes de la intervención confieren más peso al beneficio de la intervención activa en el autocuidado del paciente.


Referencias:

  1. J Card Fail. An Economic Evaluation of a Self-Care Intervention in Persons With Heart Failure and Diabetes.

Comentario del Dr. Jesús A. Perea Egido

Dr. Jesús A. Perea Egido

Cardiólogo. Responsable de la consulta de Insuficiencia Cardiaca. Hospital Universitario de Getafe.

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