Tras la publicación de VICTOR, muchos se quedaron con un mensaje sencillo: ensayo neutral, resultado negativo. El viewpoint de Ambrosy propone otra lectura: quizá el problema no es el fármaco, sino cómo interpretamos los datos.
VICTOR no redujo el endpoint clásico (muerte CV o ingreso por IC) en una población con HFrEF estable, muy bien tratada y de bajo riesgo: casi la mitad sin ingresos previos y con alta tasa de cuádruple terapia. En este contexto, demostrar un beneficio incremental no es fácil.
Sin embargo, más allá del endpoint primario, emergen señales relevantes. Vericiguat atenúa la progresión de NT-proBNP, sugiriendo un efecto sostenido sobre el remodelado , y reduce los eventos de empeoramiento ambulatorio, que representan la mayoría de descompensaciones y tienen impacto pronóstico. Al incluir estos eventos, el beneficio se vuelve significativo.
Además, se observa una señal consistente —aunque no confirmatoria— de reducción de mortalidad, reforzada por análisis combinados con VICTORIA, con efectos coherentes a lo largo del espectro de riesgo.
El mensaje de Ambrosy es claro: vericiguat no encaja bien como “quinto fármaco de rescate”. Su perfil hemodinámico neutro, buena tolerancia y ausencia de impacto renal o electrolítico lo hacen especialmente útil cuando otras terapias son difíciles de optimizar. En este contexto, el autor plantea que la evidencia acumulada podría justificar un reposicionamiento en guías (al menos clase IIa) y cuestiona una lectura excesivamente estricta del endpoint primario.
Más que un ensayo negativo, VICTOR puede interpretarse como un recordatorio: en insuficiencia cardiaca, no todo lo relevante cabe en un único endpoint.
Referencias:
- ESC Heart Failure. - Vericiguat in heart failure with reduced ejection fraction: not vanity, but vindication
María Melendo-Viu




















