La prevención de las enfermedades cardiovasculares es un campo dinámico, en constante evolución, donde el progreso científico redefine continuamente las mejores prácticas clínicas. Los hallazgos publicados a lo largo de 2025 señalan un cambio de paradigma claro: estamos transitando desde un modelo reactivo y generalista hacia enfoques más personalizados, tecnológicamente integrados y proactivos. La convergencia de la salud digital, los biomarcadores moleculares y una comprensión más profunda de los factores de estilo de vida nos obliga a repensar nuestras estrategias. Por tanto, es de una importancia estratégica fundamental sintetizar estas tendencias emergentes para delinear una agenda de investigación clínica coherente y con visión de futuro que pueda traducir estos avances en mejoras tangibles para la salud de la población.
El principio rector de la prevención cardiovascular sigue siendo la intervención temprana, un concepto reforzado por la evidencia de que “cuanto antes empieces a cuidarte, mejor” (21-11-2025). La magnitud del problema persiste, impulsada por factores de riesgo bien establecidos como la presión arterial, la dieta inadecuada y los niveles elevados de colesterol LDL, a los que se suman determinantes ambientales como la contaminación (13-10-2025). Abordar esta carga de enfermedad de manera efectiva exige innovación y una investigación rigurosa que valide nuevas herramientas y estrategias.
En este contexto, la presente propuesta articula tres ejes de investigación prioritarios que emergen de la evidencia más reciente. El primero de ellos se centra en la revolución digital y su potencial para transformar la atención al paciente cardíaco, especialmente en el ámbito de la rehabilitación.
Eje de investigación I: La digitalización de la rehabilitación cardíaca
La rehabilitación cardíaca es un pilar fundamental en la prevención secundaria, pero su implementación se enfrenta a barreras significativas de acceso, adherencia y continuidad. La rehabilitación cardíaca digital y los modelos de telerehabilitación han surgido como soluciones estratégicas para superar estos obstáculos, ofreciendo flexibilidad, accesibilidad y un potencial sin precedentes para mejorar la adherencia a largo plazo. La evidencia de 2025 consolida esta área como un campo maduro para la investigación de implementación a gran escala.
Los avances recientes definen un nuevo “estado del arte” en este dominio. El análisis de los resultados a largo plazo de la rehabilitación cardíaca digital (21-10-2025) sugiere que sus beneficios pueden ser sostenibles, mientras que el Consenso 2025 de la EAPC, ACNAP y el grupo e-Cardio de la ESC (24-09-2025) establece un marco formal para la implementación de la telerehabilitación y los modelos híbridos, combinando componentes presenciales y remotos. Estos modelos no solo buscan replicar los beneficios de la rehabilitación tradicional, sino también potenciar la recuperación funcional a través de mecanismos que mejoran el compromiso del paciente y la personalización del tratamiento (13-11-2025). La convergencia de estos hallazgos indica que el futuro de la rehabilitación cardíaca es flexible, centrado en el paciente y habilitado por la tecnología.
A pesar de estos progresos, persisten importantes brechas de conocimiento que deben ser abordadas para optimizar su implementación y garantizar la equidad en el acceso. Las siguientes preguntas de investigación son prioritarias:
- ¿Cuál es la costo-efectividad de los modelos de rehabilitación cardíaca híbridos en comparación con los programas exclusivamente presenciales o remotos en diferentes sistemas de salud?
- ¿Qué estrategias y componentes digitales (ej. gamificación, monitorización remota, coaching virtual) son más eficaces para mantener la adherencia a largo plazo en distintos perfiles de pacientes (edad, nivel socioeconómico, comorbilidades)?
- ¿Cómo se pueden integrar de manera efectiva los datos generados por las plataformas de telerehabilitación en la historia clínica electrónica para facilitar una toma de decisiones clínicas proactiva?
- ¿Son los resultados clínicos y funcionales de la telerehabilitación no inferiores a los de la rehabilitación tradicional en poblaciones de alto riesgo o con baja competencia digital?
La innovación tecnológica no solo está transformando la forma en que brindamos atención, sino también cómo detectamos el riesgo, lo que nos lleva a la exploración de nuevos y prometedores biomarcadores.
Eje de investigación II: Biomarcadores emergentes para la estratificación del riesgo
La estratificación precisa del riesgo es la piedra angular de la prevención cardiovascular personalizada. Si bien los marcadores tradicionales son fundamentales, su capacidad para identificar a individuos con riesgo residual o para predecir eventos a corto plazo es limitada. Se necesita investigación para lograr una estratificación más allá de los scores de riesgo tradicionales. La investigación de 2025 ha puesto de relieve el potencial de nuevos biomarcadores para ofrecer una detección más temprana y mecanística del riesgo, mejorando así la utilidad clínica incremental de nuestras herramientas pronósticas.
El análisis de la evidencia reciente revela dos candidatos particularmente prometedores con potencial para la validación pronóstica y la traslación clínica:
- Monóxido de Carbono (CO) espirado: La medición no invasiva del CO en el aliento se investiga como un potencial “nuevo biomarcador de riesgo en el infarto de miocardio” (06-11-2025). Se postula que el CO, un conocido subproducto del estrés oxidativo y la degradación del hemo —procesos implicados en la fisiopatología de la isquemia miocárdica—, podría servir como marcador de estos procesos patológicos. Su medición podría ofrecer una ventana rápida y de bajo costo para identificar a pacientes con mayor vulnerabilidad o daño tisular subclínico, complementando los marcadores séricos tradicionales.
- Genes sépticos: La evidencia emergente sugiere que la expresión de ciertos genes asociados a la respuesta inflamatoria sistémica podría predecir el desarrollo futuro de insuficiencia cardíaca (23-09-2025). La hipótesis subyacente es que esta firma genética refleja una desregulación inmunitaria persistente que conduce a una remodelación cardíaca adversa. Su identificación podría permitir estratificar a pacientes tras una infección severa o con estados proinflamatorios crónicos, guiando una vigilancia y terapia cardioprotectora más intensiva.
Estos hallazgos abren avenidas de investigación cruciales que podrían cambiar la práctica clínica. Proponemos las siguientes líneas de investigación futuras:
- Estudios de validación a gran escala para establecer los puntos de corte diagnósticos y pronósticos del CO espirado en pacientes con síndrome coronario agudo, correlacionando sus niveles con la extensión del infarto, la función ventricular y los resultados clínicos a largo plazo.
- Estudios de cohorte prospectivos para validar la firma de “genes sépticos” como predictor de nueva insuficiencia cardíaca en poblaciones de alto riesgo (ej. supervivientes de sepsis, pacientes con enfermedad inflamatoria crónica), y explorar si esta firma puede ser modificada por intervenciones antiinflamatorias.
Más allá de los marcadores biológicos que podemos medir, es imperativo profundizar en la comprensión de los factores conductuales y de estilo de vida que modulan el riesgo cardiovascular.
Eje de investigación III: Optimización del estilo de vida a través de la medicina circadiana y el ejercicio
El estilo de vida es un determinante fundamental de la salud cardiovascular. Sin embargo, la investigación moderna se está moviendo más allá del simple análisis de actividades aisladas para centrarse en los patrones integrales y el timing de estos comportamientos. La evidencia de 2025 subraya la importancia estratégica de investigar los patrones de actividad física y la sincronización circadiana para desarrollar intervenciones preventivas más efectivas, personalizadas e integrales.
El fitness cardiorrespiratorio como parámetro pronóstico fundamental
La evidencia reciente consolida al ejercicio no solo como una intervención, sino como un potente marcador diagnóstico y pronóstico. El concepto del fitness cardiorrespiratorio como un “signo vital olvidado” (08-12-2025) gana tracción, argumentando que su medición objetiva es un predictor de salud, longevidad y multimorbilidad más potente que muchos factores de riesgo tradicionales. Asimismo, se ha demostrado que el nivel de ejercicio realizado antes de una hospitalización es un predictor robusto de un mejor pronóstico en pacientes con insuficiencia cardíaca (22-10-2025), destacando el valor de la “reserva funcional” acumulada.
Hacia una prescripción de ejercicio estratificada: patrones de acumulación y poblaciones especiales
La investigación va más allá de la cantidad total de ejercicio, demostrando que los patrones de acumulación de pasos a lo largo del día pueden tener un impacto cardiovascular independiente (01-12-2025). Además, se enfatiza la necesidad de enfoques diferenciados, con documentos de posicionamiento que abordan las particularidades del ejercicio para la salud cardiovascular de la mujer (03-12-2025) y su rol como herramienta terapéutica infrautilizada en pacientes con fibrilación auricular (10-11-2025).
La frontera de la medicina circadiana
La “Guía circadiana para cardiólogos” (07-11-2025) representa una nueva frontera en la prevención. Este enfoque postula que la salud cardiovascular no solo depende de qué hacemos (dieta, ejercicio), sino de cuándo lo hacemos. La sincronización adecuada de la exposición a la luz, los horarios de sueño, las comidas y la actividad física con nuestros ritmos circadianos internos es fundamental para la homeostasis metabólica y vascular. La desincronización (ej. trabajo por turnos, patrones de sueño irregulares) emerge como un factor de riesgo independiente.
Brechas de conocimiento y preguntas de investigación
| Evidencia actual | Pregunta de investigación propuesta |
|---|---|
| El fitness cardiorrespiratorio (CRF) es un “signo vital” que predice la longevidad. | ¿Cuáles son las estrategias más costo-efectivas para implementar la medición rutinaria del CRF en la atención primaria y cómo utilizar esta información para personalizar las prescripciones de ejercicio? |
| La “Guía circadiana” sugiere que el timing de la luz, el sueño, la comida y el ejercicio es clave. | ¿Un ensayo clínico que compare una intervención de estilo de vida estándar con una intervención “circadianamente sincronizada” puede reducir los marcadores de riesgo cardiometabólico en mayor medida? |
| Los patrones de acumulación de pasos, no solo el total diario, impactan la salud cardiovascular. | ¿Qué patrones específicos de actividad física (ej. periodos cortos y frecuentes vs. uno largo) son óptimos para mejorar el control de la presión arterial y la sensibilidad a la insulina en adultos sedentarios? |
La integración de la tecnología, los biomarcadores y un enfoque sofisticado del estilo de vida nos permite ahora sintetizar estas áreas para proponer las líneas de investigación más prioritarias y transformadoras.
Síntesis y propuesta de líneas de investigación prioritarias
La evidencia acumulada en 2025 demuestra que el futuro de la prevención cardiovascular reside en la convergencia de tres ejes fundamentales: la digitalización para una atención más accesible y continua, la biología molecular para una estratificación de riesgo más precisa, y una comprensión profunda del estilo de vida que integra no solo la actividad, sino también sus patrones y su sincronización circadiana. La sinergia entre estos dominios define un nuevo paradigma de atención proactiva y personalizada.
A partir del análisis integral de los temas abordados, proponemos las siguientes cinco líneas de investigación clínica como las más prometedoras y de mayor impacto potencial para el próximo lustro:
- Ensayo clínico aleatorizado para comparar la eficacia a largo plazo de modelos de telerehabilitación cardíaca híbrida versus presencial en pacientes post-infarto de miocardio, utilizando como endpoint primario un compuesto de eventos cardiovasculares mayores (MACE) y como endpoints secundarios clave la calidad de vida y la costo-efectividad.
- Justificación: Esta investigación es crucial para generar la evidencia de nivel I necesaria para la adopción y el reembolso de la telerehabilitación en los sistemas de salud públicos. Sus resultados podrían informar una actualización de las guías de práctica clínica de la ESC/AHA sobre prevención secundaria.
- Estudio de cohorte prospectivo para validar la utilidad clínica incremental del monóxido de carbono (CO) espirado y los perfiles genéticos de sepsis en la predicción de insuficiencia cardíaca y eventos isquémicos en poblaciones de alto riesgo (pacientes post-SCA y supervivientes de sepsis), evaluando su valor añadido sobre scores de riesgo establecidos.
- Justificación: Validar estos biomarcadores podría revolucionar la estratificación del riesgo, permitiendo una detección no invasiva y temprana de procesos fisiopatológicos clave. Estos hallazgos podrían integrarse en futuras guías clínicas para guiar intervenciones preventivas antes de que se manifieste la enfermedad.
- Ensayo clínico para evaluar el impacto de una intervención de estilo de vida basada en la “Guía Circadiana” en pacientes con síndrome metabólico, comparándola con consejos estándar y midiendo como co-endpoints primarios los cambios en la presión arterial ambulatoria de 24 horas y la HbA1c.
- Justificación: Esta línea movería la medicina del estilo de vida de recomendaciones generales a prescripciones personalizadas basadas en el tiempo. Una evidencia sólida en esta área podría transformar las políticas de salud pública y las recomendaciones de estilo de vida en las principales guías clínicas.
- Estudio de implementación multicéntrico para integrar la evaluación del fitness cardiorrespiratorio (CRF) como un “quinto signo vital” en la práctica de atención primaria, analizando su impacto en las tasas de prescripción de ejercicio y la modificación de factores de riesgo cardiovascular a un año en una población de prevención primaria.
- Justificación: A pesar de su valor pronóstico, el CRF está infrautilizado. Esta investigación se centraría en superar las barreras para su implementación, pudiendo sentar las bases para rediseñar las vías clínicas preventivas y los incentivos del sistema de salud para priorizar la capacidad funcional.
- Ensayo clínico aleatorizado en pacientes con hipertensión arterial grado 1 y prediabetes para determinar los patrones óptimos de acumulación de actividad física, utilizando monitorización continua para comparar series cortas y frecuentes versus sesiones prolongadas, con cambios en la presión arterial ambulatoria de 24 horas y en la HbA1c como co-endpoints primarios.
- Justificación: Este estudio refinaría las recomendaciones de ejercicio más allá de simples metas de volumen, proporcionando una guía basada en evidencia sobre “cómo” acumular actividad. Sus resultados tienen el potencial de matizar las guías de actividad física de la OMS y la ESC para una mayor eficacia en poblaciones específicas.
Estas líneas de investigación abordan las preguntas más apremiantes que surgen de la evidencia actual y preparan el terreno para las conclusiones finales sobre la futura dirección del campo.
Conclusión: Hacia una prevención cardiovascular personalizada y proactiva
La visión que emerge de la evidencia de 2025 es clara: la próxima era de la prevención cardiovascular será definida por su capacidad para ser profundamente personalizada, proactiva y participativa. Hemos delineado una propuesta de investigación centrada en la convergencia de la tecnología digital, la biología molecular y las ciencias del comportamiento, que en conjunto tienen el poder de transformar nuestro enfoque actual, pasando de la gestión de la enfermedad establecida a la anticipación y mitigación del riesgo a lo largo de toda la vida.
La investigación futura debe centrarse de manera inequívoca en la integración de estas áreas. La telerehabilitación, los biomarcadores no invasivos como el CO espirado, las firmas genéticas de riesgo y las intervenciones de estilo de vida optimizadas según los ritmos circadianos no son avances aislados, sino componentes interconectados de un ecosistema de salud más inteligente y centrado en el individuo.
Al seguir estas líneas de investigación prioritarias, tenemos el potencial no solo de refinar las guías clínicas, sino de cambiar fundamentalmente la trayectoria de la enfermedad cardiovascular. La implementación exitosa de estos avances promete reducir la carga de morbilidad, mejorar la calidad de vida de millones de personas y construir un futuro más saludable y resiliente. El trabajo que comencemos hoy transformará los resultados clínicos y la salud pública en la próxima década.


































