Contexto clínico
La aterosclerosis coronaria suele iniciarse temprano y progresar de forma silenciosa durante décadas, lo que abre una ventana para la prevención y, en fases seleccionadas, para intentar estabilizar o incluso inducir una regresión parcial de la carga de placa. La disponibilidad de técnicas de imagen que permiten caracterizar y cuantificar la placa ha desplazado parte del foco desde el control de factores de riesgo hacia la evaluación directa de la enfermedad en la pared arterial. Aun así, persisten incertidumbres relevantes: no existe un vínculo mecanístico completamente demostrado entre cambios observados por imagen y beneficio clínico, y la magnitud absoluta de la regresión de volumen suele ser pequeña a nivel poblacional.
Fisiopatología de progresión y regresión de la placa
La disfunción endotelial, favorecida por dislipidaemia, hipertensión, tabaquismo y diabetes, es un paso temprano que facilita el reclutamiento de células inflamatorias. El descenso del óxido nítrico y el aumento de especies reactivas de oxígeno favorecen la oxidación de LDL. Monocitos que migran a la íntima se diferencian a macrófagos y, junto con células musculares lisas, captan lípidos formando células espumosas, perpetuando la inflamación. La proliferación y migración de células musculares lisas contribuye a la formación de una tapa fibrosa sobre un núcleo lipídico que puede evolucionar a núcleo necrótico, especialmente cuando fallan procesos de aclaramiento celular como la eferocitosis. La hipoxia del núcleo promueve neovasos frágiles y hemorragia intraplaca; la muerte celular y la reparación crónica pueden favorecer calcificación.
En los síndromes coronarios agudos, una proporción importante se relaciona con fisura o rotura de placa y trombosis, aunque también existe trombosis sin rotura (erosión) sobre endotelio denudado con tapa intacta. Tras la trombosis, la curación implica degradación del trombo, reparación tisular y reendotelización. En un marco de regresión o estabilización favorable, se describen menor estrés oxidativo y activación macrofágica, menor activación endotelial y reclutamiento leucocitario, reducción de la actividad de factores protrombóticos y de inhibidores de la fibrinólisis, y un papel relevante del transporte reverso de colesterol, donde la funcionalidad de HDL puede ser más importante que su aumento aislado en plasma.
Cómo medir la aterosclerosis: qué aporta cada técnica
Imagen no invasiva periférica
La ecografía vascular se utilizó durante años apoyándose en el grosor íntima-media carotídeo, pero este parámetro no es un buen sustituto de aterosclerosis ni mejora de forma consistente la estratificación sobre los factores de riesgo tradicionales. En cambio, la identificación y cuantificación directa de placa en carótida y femoral puede reclasificar riesgo. La ecografía vascular tridimensional permite cuantificación más precisa y, mediante herramientas semiautomáticas, reduce tiempos de análisis, lo que resulta atractivo cuando se busca monitorizar dinámica de placa como variable sustituta en prevención primaria.
Otras técnicas como TC, resonancia magnética y PET pueden aportar información adicional sobre carga y vulnerabilidad carotídea. La PET con 18F-FDG se asocia a actividad metabólica inflamatoria, aunque con exposición a radiación ionizante, con dosis efectiva típica de 5–10mSv en PET/TC.
El TC coronario en la práctica
El TC coronario se ha consolidado como herramienta no invasiva para identificar, caracterizar y cuantificar aterosclerosis coronaria, con alta resolución espacial y temporal y dosis de radiación baja (1–5mSv) en un solo latido en equipos modernos. Frente a la angiografía coronaria invasiva, tiene menor tasa de complicaciones mayores (0,05% frente a 1,0%) y permite valorar pared y luz. Además de la estenosis, puede describir morfología, composición y rasgos de vulnerabilidad. Se recomienda categorizar la severidad de estenosis (mínima <25%, leve 25–49%, moderada 50–69%, severa 70–99%, oclusión total 100%) y acompañar una clasificación cualitativa básica (calcificada, no calcificada o mixta).
El calcio coronario puede cuantificarse en TC sin contraste (por volumen o masa) y es frecuente el uso del score de Agatston como aproximación inicial. Sin embargo, el calcio no informa sobre placa lipídica, que se ha asociado a pronóstico. Existen puntuaciones semicuantitativas de carga (por ejemplo, de segmentos afectados), aunque con limitaciones de reproducibilidad y sin capturar bien tipo y localización. La cuantificación volumétrica de placa en el TC coronario correlaciona con IVUS. En cuanto a pronóstico, la detección de rasgos de alto riesgo (remodelado positivo, placa de baja atenuación y signo de “napkin ring”) y la cuantificación de placa aportan valor predictivo. En SCOT-HEART, una carga de placa de baja atenuación >4% se asoció a un riesgo de infarto de miocardio posterior casi cinco veces mayor, independientemente de puntuaciones clínicas, calcio y estenosis por área.
Para seguimiento seriado, la falta de protocolos estandarizados de adquisición y análisis puede limitar la precisión. Umbrales fijos de atenuación para componentes no calcificados pueden introducir variabilidad (por ejemplo, por voltaje del tubo y atenuación del contraste luminal), y las herramientas semiautomáticas requieren todavía corrección humana. Se han propuesto métricas como el índice de atenuación de grasa perivascular como marcador de inflamación coronaria, especialmente útil en ausencia de enfermedad obstructiva. La inteligencia artificial puede automatizar segmentación, tipificación de placa, cuantificación de calcio y evaluación de inflamación, pero requiere validación rigurosa, control de sesgos y evaluación de impacto real en decisiones, resultados y costes.
Imagen invasiva y técnicas híbridas
La angiografía coronaria invasiva caracteriza estenosis luminal, pero no visualiza directamente la placa. En cambio, IVUS y OCT permiten evaluación anatómica intraluminal con cuantificación de placa. IVUS ofrece resolución axial aproximada de 100–200micras con buena penetración para calcificación y remodelado; OCT aporta resolución mayor (del orden de 10–20micras) a costa de menor penetración. En PET coronaria, 18F-FDG no ofrece información consistente de inflamación coronaria, pero existen trazadores alternativos; destaca 18F-fluoruro para actividad de microcalcificación, asociado a progresión del calcio y eventos. La PET puede detectar cambios de actividad antes de cambios anatómicos evidentes, aunque con retos técnicos (movimiento cardíaco y respiratorio, resolución limitada y exposición a radiación).
Tratamientos con efecto sobre la placa: qué se ha observado
Hipolipemiantes: estatinas y más allá
Las estatinas son la familia con más evidencia de modificación de placa. Más allá de reducir LDL, se han descrito efectos sobre composición: aumento del grosor de la tapa fibrosa, reducción de contenido macrofágico y del núcleo lipídico, y aumento de colágeno y células musculares lisas, coherente con mayor estabilidad. En estudios de imagen, se repite un patrón: reducción de volúmenes no calcificados y de baja atenuación, incremento de componente calcificado y reducciones modestas del volumen total, con relación dosis-dependiente y ligada al descenso de LDL. Un metaanálisis amplio sugirió que la regresión coronaria se asocia a LDL <80mg/dL y HDL >45mg/dL.
Con ezetimiba añadida a estatina, los resultados han sido heterogéneos entre poblaciones estables y tras síndrome coronario agudo, aunque metaanálisis recientes apoyan mayor regresión con terapia combinada frente a estatina sola. Los inhibidores de PCSK9 muestran señales consistentes de regresión en estudios con IVUS/OCT y también en el TC coronario en hipercolesterolemia familiar. Por ejemplo, con evolocumab se observaron reducciones en porcentaje de volumen de ateroma y volumen total de ateroma frente a placebo, y con alirocumab tras infarto agudo se describió una reducción mayor del cambio medio de porcentaje de volumen de ateroma en arterias no relacionadas con el infarto (−2,13% frente a −0,92%; diferencia −1,21%).
Entre omega-3, el eicosapentaenoico (EPA) ha mostrado efectos sobre composición y, en algunos estudios, regresión de componentes de placa. En análisis intravasculares se describió reducción de volumen lipídico (18,5 ± 1,3 a 15,0 ± 1,5mm3) e incremento de volumen fibroso (22,9 ± 0,8 a 25,6 ± 1,1mm3). En EVAPORATE, se notificó regresión del 17% en volumen de placa de baja atenuación con EPA, frente a un incremento del 109% con aceite placebo. En contraste, otros ensayos no mostraron diferencias, lo que subraya variabilidad entre estudios.
Inflamación: señales en placa y límites actuales
Las terapias antiinflamatorias han mostrado, en conjunto, regresiones pequeñas de volumen, aunque pueden modular actividad inflamatoria intraplaca, especialmente en placas de alto riesgo. En un estudio con psoriasis moderada-grave tratada con biológicos, se observó menor progresión coronaria durante un seguimiento medio de 13 meses. Con colchicina en síndrome coronario agudo reciente se asoció reducción de volumen de placa de baja atenuación en el TC coronario, pero otros estudios no encontraron cambios detectables en parámetros de composición medidos por OCT, con resultados dispares según el ensayo. Además, existen líneas de investigación en marcha sobre dianas como receptores de leucotrienos, formulaciones de metotrexato dirigidas y bloqueo del receptor de IL-6.
Hipertensión y diabetes: impacto directo más modesto
Los antihipertensivos mejoran el pronóstico por control tensional, pero hay pocos datos de efecto directo sobre la aterosclerosis coronaria. En estudios con IVUS, aliskiren mostró una regresión leve no significativa y olmesartán no demostró regresión, aunque con una tendencia no significativa hacia estabilización. En CAMELOT se describió ausencia de progresión con amlodipino, mientras que con enalapril se observó progresión sin significación y con perindopril no se objetivaron cambios relevantes en progresión.
En antidiabéticos, el efecto directo sobre placa suele limitarse a frenar progresión más que inducir regresión. En PERISCOPE, pioglitazona se asoció a cambios metabólicos que correlacionaron con progresión más lenta frente a glimepirida y se describió una regresión mínima del porcentaje de volumen de ateroma (−0,16% con pioglitazona frente a +0,73% con glimepirida a 3 años). En APPROACH, rosiglitazona no redujo progresión frente a placebo. Con DPP-4, sitagliptina se asoció a menor aumento de porcentaje de volumen de ateroma que el tratamiento estándar (1,64% frente a 5,12%) sin evidencia de regresión; alogliptina mostró una regresión mínima pero significativa en un grupo pequeño. Con liraglutide (arGLP-1) se describió aumento de volumen de placa fibrosa, compatible con estabilización, pero con aumento de volumen total. También se ha señalado un posible papel de iSGLT2 en reducir la prevalencia de rasgos de placa de alto riesgo, y se mencionan estudios en curso con arGLP-1 e iSGLT2 para definir mejor sus efectos directos.
Mensajes clave
- La regresión de placa existe, pero suele ser modesta; los cambios de composición pueden ser tan relevantes como el volumen.
- Las estatinas muestran el patrón más consistente: menos placa no calcificada y de baja atenuación, más componente calcificado, con efecto ligado a descenso de LDL.
- PCSK9 aportan señales sólidas de regresión en estudios de imagen; ezetimiba añade un beneficio variable según el contexto clínico.
- El TC coronario permite cuantificar placa y rasgos de alto riesgo; la estandarización es crítica para seguimiento seriado.
- Antiinflamatorios y antidiabéticos tienden a modular actividad y progresión más que a producir regresión marcada; la evidencia sigue creciendo.
Relevancia clínica
La evaluación centrada en la placa puede complementar la estratificación basada en factores de riesgo. La identificación de rasgos de alto riesgo y la cuantificación de componentes como la placa de baja atenuación aportan información pronóstica incremental. Sin embargo, la interpretación clínica exige prudencia: cambios por imagen no siempre se traducen de forma directa en reducción de eventos, y las diferencias absolutas de volumen suelen ser pequeñas, por lo que el contexto clínico y el tratamiento global del riesgo siguen siendo esenciales.
Aplicación práctica
- Seleccionar la técnica: el TC coronario es útil para caracterización y cuantificación no invasiva; IVUS/OCT se reservan para escenarios invasivos donde se busca detalle anatómico.
- Enfocar el objetivo: además del volumen total, valorar composición (no calcificada, fibrolipídica, baja atenuación, calcificada) y rasgos de vulnerabilidad.
- Optimizar tratamiento hipolipemiante: priorizar estrategias con mayor evidencia de modificación de placa (estatinas de alta intensidad y, según el perfil, intensificación con ezetimiba y/o PCSK9).
- Interpretar con estandarización: si se plantea seguimiento, minimizar variabilidad técnica y usar análisis consistentes; reconocer límites de herramientas semiautomáticas.
- Abordar riesgo residual: integrar control tensional y metabólico; considerar que antiinflamación y terapias antidiabéticas tienen efectos directos más modestos sobre placa, aunque pueden aportar estabilización.
Impacto en la práctica clínica
La combinación de imagen avanzada y terapias dirigidas puede remodelar la prevención y el manejo del síndrome coronario crónico, al permitir detectar enfermedad subclínica, identificar fenotipos de mayor riesgo y monitorizar respuesta. Hoy, el mayor soporte recae en el eje hipolipemiante, mientras que el resto de familias (antiinflamatorios, antihipertensivos, antidiabéticos) muestran un impacto directo más limitado o inconsistente sobre regresión, aunque con potencial para estabilización y reducción de actividad inflamatoria. El desafío para la adopción clínica generalizada es consolidar protocolos, automatización fiable y evidencia que conecte cambios por imagen con decisiones coste-efectivas y resultados clínicos.
Referencias:
- Eur J Prev Cardiol. - Therapies leading to coronary atherosclerosis plaque regression: a scientific statement of the European Association of Preventive Cardiology, the European Association of Cardiovascular Imaging of the ESC, the ESC Working Group on Atherosclerosis and Vascular Biology, and the ESC Working Group on Cardiovascular Pharmacotherapy Part 1: Atherosclerosis Pathophysiology and Imaging Evaluation
- Eur J Prev Cardiol. - Therapies leading to coronary atherosclerosis plaque regression: a scientific statement of the European Association of Preventive Cardiology, the European Association of Cardiovascular Imaging of the ESC, the ESC Working Group on Atherosclerosis and Vascular Biology, and the ESC Working Group on Cardiovascular Pharmacotherapy Part 2—drugs’ specific effect on atherosclerosis
Ramón Bover Freire

































