La disfunción cardíaca inducida por sepsis (SIMD) es una de las principales causas de inestabilidad hemodinámica y mortalidad en el paciente séptico. No se trata solo de una depresión transitoria de la contractilidad, sino de una alteración compleja que integra disfunción mitocondrial, estrés oxidativo, desregulación del calcio, muerte celular inflamatoria y daño estructural miocárdico. En este escenario, los microARNs (miRNAs) emergen como reguladores postranscripcionales centrales que modulan de forma simultánea múltiples vías críticas del cardiomiocito séptico.
Durante la sepsis, la activación sistémica por citocinas (TNF-α, IL-1β, IL-6) reprograma el perfil de expresión de miRNAs en el miocardio. Estos miRNAs regulan directamente la función mitocondrial, alterando la fosforilación oxidativa, reduciendo la producción de ATP y favoreciendo la generación excesiva de especies reactivas de oxígeno. El resultado es una crisis energética miocárdica que compromete el acoplamiento excitación–contracción. De forma paralela, los miRNAs interfieren con la homeostasis del calcio al modular la SERCA2a, los canales de calcio tipo L y el retículo sarcoplásmico, generando sobrecarga citosólica de Ca²⁺, arritmias y depresión contráctil.
Un aspecto clave es su papel en la muerte celular. Los miRNAs controlan tanto la apoptosis como la piroptosis del cardiomiocito mediante la regulación de la familia Bcl-2, caspasas, NLRP3 y gasdermina D. Esto explica por qué la SIMD no es solo funcional, sino también estructural, con pérdida real de masa miocárdica viable. Además, los miRNAs participan en la desorganización del citoesqueleto y de la matriz extracelular, favoreciendo edema intersticial y rigidez ventricular con compromiso sistólico y diastólico.
Desde el punto de vista diagnóstico, los miRNAs circulantes representan una nueva generación de biomarcadores cardíacos en sepsis. Son estables en plasma, detectables de forma precoz y reflejan disfunción molecular antes de que se eleve la troponina o el BNP. Perfiles específicos de miRNAs se asocian con gravedad de la SIMD, necesidad de vasopresores y mortalidad, lo que abre la puerta a una estratificación temprana de riesgo.
En términos terapéuticos, la modulación dirigida de miRNAs (antagomiRs o miméticos) ofrece un horizonte de cardioprotección de precisión en sepsis, aunque aún enfrenta retos de seguridad, especificidad tisular y sistemas de entrega. El valor clínico central del texto es claro: la SIMD es una enfermedad molecularmente regulada, y los miRNAs son hoy uno de los nodos más prometedores para su diagnóstico temprano y futura intervención dirigida.
Referencias:
- Front Cardiovasc Med. - MicroRNAs as regulators of cardiac dysfunction in sepsis: pathogenesis and diagnostic potential
Jhan Saavedra Torres


























