El trabajo de Huang et al., publicado en JACC Case Reports, describe lo que los autores presentan como el primer trasplante cardiaco humano realizado sin ningún periodo de isquemia global, manteniendo el injerto en perfusión normotérmica continua y en actividad electromecánica desde la explantación hasta la implantación. Se trata de un caso clínico con un fuerte componente técnico y conceptual, que obliga a reflexionar sobre el modelo actual de preservación cardiaca.
Resumen detallado del caso
El receptor era un varón de 67 años con insuficiencia cardiaca avanzada secundaria a miocardiopatía dilatada no isquémica. Presentaba dilatación biventricular significativa, fracción de eyección del ventrículo izquierdo entre 16 y 27 por ciento según ecocardiografía y resonancia magnética, fibrosis mesomiocárdica septal y subepicárdica lateral e inferior, y elevación de NT-proBNP. Ingresó en situación de descompensación progresiva y precisó soporte con balón de contrapulsación intraaórtico antes del trasplante.
El donante fue un varón de 29 años en muerte encefálica tras traumatismo craneoencefálico, sin parada cardiaca previa, con función ventricular normal y fracción de eyección del 70 por ciento en ecocardiografía transesofágica, y troponina normal. Desde el punto de vista funcional, se trataba de un donante óptimo.
El elemento diferencial del procedimiento fue la ausencia completa de cardioplejia y de parada cardiaca en ningún momento. En el donante, tras heparinización sistémica, se realizó canulación de la raíz aórtica para perfusión arterial, del ápex ventricular izquierdo para drenaje, y de la orejuela derecha para drenaje venoso. Se inició circulación extracorpórea antes del clampaje y el corazón fue explantado en latido bajo perfusión continua.
Posteriormente, el injerto se conectó a un sistema modificado de circulación extracorpórea que incluía oxigenador de membrana, filtros leucocitarios y arteriales, intercambiador térmico y control automatizado de flujo. Se mantuvo perfusión coronaria superior a 500 mL por minuto, ritmo sinusal entre 60 y 100 latidos por minuto y temperatura fisiológica. El tiempo total bajo perfusión continua fue de 63 minutos.
En el receptor, tras explantación del corazón nativo, el injerto se implantó aún en latido. Las anastomosis auricular izquierda, aórtica, cava inferior, cava superior y pulmonar se realizaron con el corazón contrayéndose. El tiempo de clampaje fue de 64 minutos y el destete de circulación extracorpórea fue satisfactorio. La ecocardiografía intraoperatoria mostró función biventricular excelente.
El postoperatorio inmediato estuvo marcado por complicaciones metabólicas significativas: acidosis láctica severa con lactato de 13,5 mmol/L, insuficiencia renal aguda con oliguria, hiperpotasemia e inestabilidad hemodinámica que requirió altas dosis de vasopresores. Los autores atribuyen estos hallazgos a la acumulación de metabolitos durante la perfusión ex vivo y a la liberación de potasio secundaria a hemólisis en el circuito extracorpóreo. No fue necesario iniciar terapia renal sustitutiva y el paciente evolucionó favorablemente. En el seguimiento a cuatro años, la fracción de eyección se mantuvo por encima del 65 por ciento, sin episodios de rechazo, vasculopatía del injerto ni eventos mayores.
Comentario y contextualización
El trasplante cardiaco convencional implica inevitablemente un periodo de isquemia fría, cardioplejia y posterior reperfusión, con el consiguiente riesgo de lesión por isquemia-reperfusión. Incluso las estrategias más avanzadas, como la perfusión normotérmica ex vivo, reducen la isquemia fría pero no eliminan completamente la agresión asociada a la parada y al reinicio de la perfusión.
La técnica descrita propone un cambio conceptual relevante: pasar de la preservación del órgano a su sostenimiento fisiológico continuo, evitando cualquier intervalo de isquemia global. Desde el punto de vista fisiopatológico, la hipótesis es atractiva, especialmente en relación con la disfunción primaria del injerto y el uso de donantes marginales.
Sin embargo, el caso presenta limitaciones claras. Se trata de un único paciente, con un donante óptimo y no marginal. El sistema de perfusión no es portátil, lo que restringe su aplicabilidad logística. La fase extracorpórea con el corazón expuesto al ambiente plantea potencial riesgo de embolismo aéreo. Además, las alteraciones metabólicas precoces sugieren que la ausencia de isquemia no elimina por sí misma el impacto sistémico del circuito extracorpóreo ni la acumulación de productos metabólicos.
En el contexto global, el principal problema del trasplante cardiaco sigue siendo la escasez de donantes. La expansión actual del pool se basa en donación tras parada circulatoria, perfusión regional normotérmica y optimización de criterios de aceptación. En España, con aproximadamente 300-320 trasplantes cardiacos anuales (390 en 2025) y resultados excelentes a uno y cinco años, cualquier innovación debe demostrar no solo viabilidad técnica, sino superioridad clínica, reproducibilidad y coste-efectividad.
Es probable que el mayor potencial de esta estrategia no esté en el donante estándar, sino en escenarios de alto riesgo: donantes con función límite, tiempos prolongados de traslado o situaciones en las que se busque minimizar al máximo la disfunción primaria del injerto. No obstante, esto requerirá validación en series amplias y desarrollo tecnológico adicional, especialmente en términos de portabilidad e integración con sistemas de depuración metabólica.
Conclusiones
El caso demuestra que el trasplante cardiaco sin ningún periodo de isquemia global es técnicamente posible y puede asociarse a excelente función del injerto a medio plazo. Representa un avance conceptual relevante al redefinir el paradigma de preservación cardiaca.
Sin embargo, no modifica de forma inmediata la práctica clínica ni ha demostrado superioridad frente a las estrategias actuales de perfusión normotérmica. Su verdadero impacto dependerá de su reproducibilidad, simplificación técnica y capacidad para mejorar resultados en donantes marginales y escenarios complejos.
Más que una revolución inmediata, este trabajo debe interpretarse como un hito técnico que abre una línea de investigación prometedora en la fisiología del injerto y en la optimización del trasplante cardiaco en la próxima década.
Referencias:
- JACC Case Reports. - Scientific and Technical Considerations of the World's First Beating Heart Transplantation in a Human: An Operator's View
Jorge Salamanca Viloria

































