Comentario de los Autores: Mattia Basile y Alfonso Jurado Román
Los nódulos calcificados coronarios representan una de las formas más complejas de calcificación para la PCI. En este contexto, el tratamiento con stents farmacoactivos (SFA) puede asociarse a expansión subóptima, mala aposición y eventos recurrentes, en parte por la propia biología del nódulo y por la posibilidad de protrusión tardía a través de los struts.
En los últimos años, la litotricia intravascular (LIV) ha aportado una herramienta eficaz para la modificación de placa calcificada, también en este escenario. Sin embargo, la gran pregunta sigue abierta: una vez modificado el nódulo con LIV, ¿cuál es la mejor estrategia “definitiva”? En otras palabras, ¿conviene implantar un SFA o es preferible una estrategia “leave-nothing-behind” con balón farmacoactivo (BFA) en lesiones donde un stent puede quedar condicionado por la calcificación nodular?
El DEBSCAN-IVL nace precisamente para responder a esta duda con evidencia aleatorizada. Se trata de un ensayo clínico multicéntrico, prospectivo, aleatorizado, de no inferioridad, en 10 centros de alto volumen, que incluirá 128 pacientes con lesión de novo por nódulo calcificado confirmada por imagen intracoronaria (tomografía de coherencia óptica preferentemente, ultrasonido intravascular como alternativa), en vasos de 2.5 a 4.0 mm. Tras preparación con LIV, los pacientes se randomizan 1:1 a BFA o SFA, con una estratificación relevante por morfología del nódulo (eruptivo vs no eruptivo), buscando balancear un sustrato que podría comportarse de forma diferente.
Los coprimary endpoints son dos medidas angiográficas robustas y muy pertinentes para esta comparación: late lumen loss (LLL) y net luminal gain, evaluados en el seguimiento angiográfico a 9 ± 1 meses por un core lab independiente. Se añaden endpoints secundarios procedimentales, angiográficos y clínicos, con adjudicación por un Clinical Events Committee. El seguimiento clínico está previsto a 1 mes, 1 año y 2 años, y los endpoints clínicos se consideran exploratorios (el estudio no está dimensionado para detectar diferencias clínicas).
Desde el punto de vista práctico, el protocolo incorpora elementos “del mundo real” sin perder rigor: se permite predilatación si el balón de LIV no cruza y, si es necesario para facilitar el cruce, técnicas adyuvantes como aterectomía quedan contempladas. Además, en el brazo BFA se admite conversión a SFA ante disección limitante de flujo o estenosis residual significativa, documentando los motivos del cruce.
¿Por qué es importante este ensayo? Porque, si la hipótesis se confirma, podríamos disponer por primera vez de evidencia aleatorizada que apoye una estrategia sin metal tras una preparación adecuada del nódulo con LIV, potencialmente reduciendo limitaciones vinculadas a la mala aposición o expansión del stent en este sustrato. Al mismo tiempo, si SFA resulta superior en términos de LLL o ganancia luminal, también ofrecerá una guía clara para estandarizar la práctica.
En resumen, DEBSCAN-IVL aborda una pregunta muy concreta, muy clínica y muy relevante: tras LIV en nódulos calcificados, BFA o SFA? Su diseño, con endpoints angiográficos medibles, core lab independiente, adjudicación centralizada y estratificación por morfología del nódulo, lo convierte en un estudio con capacidad real de cambiar la forma en que tratamos estas lesiones complejas.
Referencias:
- REC: Interventional Cardiology. - DEB or DES for the treatment of calcified nodules after intravascular lithotripsy: the DEBSCAN-IVL trial design
Mattia Basile
Alfonso Jurado Román



















































