Alimentos ultraprocesados y enfermedad cardiovascular según la declaración ESC 2026

Impacto de alimentos ultraprocesados

Los alimentos ultraprocesados constituyen una fracción creciente de la dieta global y se han convertido en una preocupación prioritaria para la salud pública. En España, su compra casi triplicó entre 1990 y 2010. En países como los Países Bajos o el Reino Unido representan entre el 54% y el 61% de la ingesta energética total. Este cambio en los patrones dietéticos tiene consecuencias directas para la cardiología: un creciente cuerpo de datos epidemiológicos señala que su consumo se asocia con mayor riesgo cardiovascular, a menudo con independencia de la calidad nutricional global de la dieta.

La Sociedad Europea de Cardiología (ESC) ha publicado una declaración de consenso clínico elaborada por un grupo multidisciplinar de expertos europeos, con el objetivo de incorporar la evaluación de los alimentos ultraprocesados a la práctica cardiológica habitual. El documento parte de una revisión sistemática de la literatura disponible hasta julio de 2025 y ofrece recomendaciones prácticas aplicables en la consulta diaria.

Qué son los alimentos ultraprocesados: la clasificación Nova

La clasificación Nova, desarrollada en 2009 y ampliamente utilizada en estudios epidemiológicos y debates de política sanitaria, divide los alimentos y bebidas en cuatro grupos según el grado y la finalidad del procesamiento industrial, con independencia de su composición nutricional. Los alimentos del grupo 4, los ultraprocesados, son formulaciones industriales elaboradas a partir de fuentes baratas de energía y nutrientes combinadas con aditivos cosméticos y compuestos neoformados, con escaso contenido en alimentos íntegros. Son ejemplos habituales las bebidas azucaradas, los aperitivos envasados, los cereales de desayuno procesados, los platos preparados y las carnes procesadas.

Un hallazgo clave de la investigación reciente es que el impacto negativo de estos alimentos no se explica únicamente por su composición nutricional desfavorable. Más de 75 estudios prospectivos han documentado asociaciones con mayor riesgo de enfermedades crónicas incluso después de ajustar por energía total, azúcar, sal y grasas saturadas. Factores no nutritivos, como ciertos aditivos alimentarios y contaminantes derivados del procesamiento o el envasado, también desempeñan un papel relevante en estas asociaciones.

Alimentos ultraprocesados y factores de riesgo cardiovascular

La revisión sistemática que sustenta esta declaración identifica asociaciones consistentes entre el consumo elevado de alimentos ultraprocesados y los principales factores de riesgo cardiometabólico.

Obesidad. Seis cohortes prospectivas y tres ensayos aleatorizados reportaron asociación directa con el riesgo de sobrepeso y obesidad, con cocientes de riesgo de entre 1,09 y 1,61 al comparar los extremos de consumo. Consumir más de 50 g/día elevó el riesgo de obesidad abdominal hasta un 61%. Los mecanismos implicados incluyen mayor densidad energética, reducción de la saciedad y posibles efectos sobre la señalización intestino-cerebro.

Diabetes tipo 2. Nueve cohortes de distintos países encontraron asociaciones consistentes, con cocientes de riesgo para la diabetes tipo 2 de entre 1,13 (IC 95% 1,03–1,23) y 1,80 (IC 95% 1,47–2,20). El riesgo de prediabetes resultó un 24% más elevado en los consumidores más altos (HR 1,24; IC 95% 1,04–1,49). El alto contenido en azúcares añadidos, la escasa aportación de fibra y la presencia de aditivos con potencial efecto disruptor endocrino son los mecanismos propuestos.

Hipertensión arterial. Cuatro de cinco estudios prospectivos reportaron asociación positiva, con estimaciones de riesgo de entre 1,20 y 1,35. El alto contenido en sodio, azúcares y grasas poco saludables, junto a efectos sobre la microbiota intestinal y el estrés oxidativo, contribuyen a este vínculo, aunque el volumen de pruebas disponibles es todavía modesto.

Dislipemia. Dos cohortes prospectivas documentaron mayor riesgo de hipertrigliceridemia y colesterol HDL bajo. La hipertrigliceridemia aislada se incrementó un 30% en una de ellas y más del doble en la otra. Las grasas trans y saturadas abundantes en los ultraprocesados promueven perfiles lipídicos aterogénicos, con elevación del LDL, reducción del HDL y mayor proporción de partículas LDL pequeñas y densas.

Esteatosis hepática metabólica y enfermedad renal crónica. Cinco estudios prospectivos encontraron asociación directa con el riesgo de enfermedad hepática grasa metabólica, con cocientes de riesgo de entre 1,26 y 1,48. Otras cinco cohortes documentaron mayor incidencia de enfermedad renal crónica en consumidores elevados, con un exceso de riesgo de hasta el 74% en adultos mayores (OR 1,74; IC 95% 1,14–2,66).

Alimentos ultraprocesados y desenlaces cardiovasculares clínicos

Fibrilación auricular. Un estudio prospectivo sobre 121.300 participantes del UK Biobank, con un seguimiento mediano de 8,8 años y 4.579 casos de fibrilación auricular (FA) incidente, encontró un incremento del 5% en el riesgo de FA por cada 10% de aumento en el consumo absoluto de ultraprocesados. Los participantes del cuartil superior presentaron un 13% más de riesgo que los del inferior (HR 1,13; IC 95% 1,02–1,24). La reducción del aporte de potasio en estas dietas puede contribuir al riesgo arritmogénico, especialmente en pacientes con disfunción ventricular izquierda.

Insuficiencia cardíaca. Los datos son inconsistentes. El estudio Framingham Offspring documentó un 5% más de riesgo de insuficiencia cardíaca congestiva por cada ración diaria adicional de ultraprocesados, mientras que el estudio PURE, con más de 130.000 participantes de cinco continentes, no detectó asociación significativa (HR 1,04; IC 95% 0,98–1,10). La declaración concluye que se precisan más estudios para establecer este vínculo de forma definitiva.

Cardiopatía isquémica. Las pruebas son más sólidas en este ámbito. El estudio ARIC (13.548 adultos de 45 a 65 años) documentó un 19% más de riesgo de cardiopatía coronaria (HR 1,19; IC 95% 1,05–1,35) en el cuartil superior frente al inferior. La cohorte NutriNet-Santé (105.159 adultos) asoció cada 10% de incremento en la ingesta con un 12% más de riesgo de enfermedad cardiovascular global y un 13% más de cardiopatía coronaria. Tres grandes cohortes prospectivas estadounidenses, con más de 200.000 participantes en conjunto, confirmaron un exceso de riesgo del 11% para la enfermedad cardiovascular global y del 16% para la coronaria.

Mortalidad cardiovascular. Trece estudios prospectivos han analizado esta variable. Nueve de ellos, incluidas cohortes con hasta 357.000 participantes, encontraron un incremento del riesgo de muerte cardiovascular de entre el 9% y el 65% en los mayores consumidores. Un estudio italiano en pacientes con enfermedad cardiovascular establecida observó un 65% más de riesgo de mortalidad cardiovascular (HR 1,65; IC 95% 1,07–2,55) en quienes más los consumían, con una relación dosis-respuesta lineal.

Mecanismos biológicos implicados

El procesamiento industrial puede generar compuestos con potencial efecto nocivo: productos finales de glicación avanzada, acrilamida y ácidos grasos trans industriales. Algunos aditivos cosméticos frecuentes en estos alimentos (edulcorantes, emulsionantes, espesantes) han mostrado en estudios experimentales efectos sobre la microbiota intestinal y las vías inflamatorias. La larga vida útil característica de muchos ultraprocesados se asocia además a mayor probabilidad de migración de contaminantes del envase, como bisfenoles, ftalatos o microplásticos, con potencial impacto cardiometabólico.

Estos mecanismos aportan plausibilidad biológica a las asociaciones epidemiológicas observadas. La declaración señala, sin embargo, que la ausencia de ensayos aleatorizados con variables duras de resultado cardiovascular constituye la principal limitación de la base de pruebas actual, y que las asociaciones observacionales deben interpretarse con la debida precaución respecto a posibles factores de confusión residuales.

Consejo clínico práctico en cardiología

La declaración propone un abordaje escalonado para integrar la evaluación del consumo de alimentos ultraprocesados en la anamnesis dietética habitual sin prolongar significativamente la consulta. El primer paso es el cribado sistemático: preguntar directamente por la frecuencia y la cantidad de consumo de productos envasados, listos para comer o de larga vida útil. Los pacientes con factores de riesgo cardiovascular o cardiometabólico establecidos son la prioridad de esta evaluación.

El consejo debe ser claro, libre de tecnicismos y apoyarse en herramientas visuales que muestren el aspecto real de los productos. Las sustituciones propuestas deben ser factibles: cambiar bebidas azucaradas por agua, yogures azucarados por yogur natural, o aperitivos envasados por alimentos mínimamente procesados. La intensidad del consejo debe adaptarse al contexto: mayor énfasis en la reducción en prevención secundaria y pacientes de alto riesgo; concienciación progresiva en prevención primaria.

La intervención sobre ultraprocesados debe complementar, no sustituir, el abordaje de los factores de riesgo cardiovascular establecidos. Cuando los recursos lo permitan, la derivación a consultas especializadas de nutrición y la aplicación de técnicas de entrevista motivacional refuerzan la adherencia a largo plazo.

Mensajes clave

  • El consumo elevado de alimentos ultraprocesados se asocia de forma consistente con obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipemia, esteatosis hepática metabólica y enfermedad renal crónica, factores que median el riesgo cardiovascular a largo plazo.
  • Múltiples cohortes de gran tamaño documentan mayor riesgo de cardiopatía coronaria, enfermedad cardiovascular global y mortalidad cardiovascular en los mayores consumidores; las pruebas para fibrilación auricular e insuficiencia cardíaca son iniciales pero prometedoras.
  • El impacto negativo no se explica únicamente por la composición nutricional: aditivos cosméticos, contaminantes derivados del procesamiento y alteraciones de la matriz alimentaria contribuyen también al riesgo cardiometabólico.
  • La clasificación Nova es el sistema de referencia para identificar ultraprocesados y comunicarlos de forma comprensible al paciente; es complementaria al Nutri-Score, no intercambiable con él.
  • La ESC recomienda incorporar el cribado del consumo de ultraprocesados a la evaluación dietética rutinaria en cardiología, con un abordaje breve, práctico e individualizado que no desplace el tratamiento de los factores de riesgo cardiovascular establecidos.

Relevancia y aplicación clínica

Esta declaración de consenso de la ESC sitúa los alimentos ultraprocesados como un factor de riesgo cardiovascular modificable emergente que merece atención sistemática en la consulta del cardiólogo. Incorporar el grado de procesamiento industrial como dimensión del análisis dietético supera los modelos nutricionales tradicionales centrados en nutrientes aislados y ofrece una visión más completa de la relación entre dieta y salud cardiovascular.

En la práctica diaria, la aplicación es inmediata: dos o tres preguntas directas sobre el consumo de productos envasados, el apoyo en recursos visuales y la propuesta de alternativas concretas bastan para integrar este consejo sin alargar la consulta de forma significativa. El contexto socioeconómico y el entorno alimentario del paciente deben tenerse en cuenta al personalizar las recomendaciones, ya que condicionan las posibilidades reales de cambio.

La transversalidad clínica de esta declaración es notable. La asociación entre ultraprocesados y enfermedad renal crónica, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico hace que sus recomendaciones sean igualmente aplicables en nefrología, endocrinología y medicina interna. La colaboración interprofesional y la integración de profesionales de la nutrición en los equipos de prevención cardiovascular refuerzan el impacto de estas intervenciones.

La reducción del consumo de alimentos ultraprocesados representa una intervención dietética de bajo coste, alta escalabilidad y creciente respaldo científico para reducir la carga de enfermedad cardiovascular. Su incorporación sistemática a la evaluación cardiológica habitual, tal como propone la ESC en esta declaración de consenso, es hoy una recomendación clínica respaldada por datos y aplicable en cualquier consulta de cardiología orientada a la prevención cardiovascular.

Referencias:

  1. Eur Heart J. - Ultra-processed foods, lifestyle management, and cardiovascular diseases: A clinical consensus statement of the European Society of Cardiology Council for Cardiology Practice and the European Association of Preventive Cardiology of the European Society of Cardiology

 

Dr. Ramón Bover Freire

Ramón Bover Freire

Cardiólogo en el H. Clínico San Carlos de Madrid. Coordinador Unidad de Prevención y Rehabilitación Cardiaca. Diplomado en Estadística en Ciencias de la Salud por la Universidad Autónoma de Barcelona. ESADE Executive Education “Dirección de Servicios Integrados de Salud”.

@RamonBover

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