Qué aporta este estudio
Este es un análisis secundario prespecificado del ensayo CRESCENT, realizado en tres hospitales públicos de Singapur, con reclutamiento entre el 1 de octubre de 2019 y el 5 de diciembre de 2022 (n = 220, etnia china exclusiva), que había establecido la no inferioridad del dispositivo de avance mandibular (DAM) frente al CPAP para reducir la presión arterial (PA) ambulatoria de 24 horas en pacientes con apnea obstructiva del sueño (AOS) moderada-severa, hipertensión y riesgo cardiovascular elevado. Este análisis secundario avanza sobre una pregunta más acotada: ¿la presencia de enfermedad cardiovascular aterosclerótica establecida modifica cuál de los dos tratamientos reduce más la PA? Los autores definen ASCVD como enfermedad coronaria significativa y/o antecedente de ACV/AIT.
La respuesta, con las reservas propias de todo análisis de subgrupos, es afirmativa. En el 66% de la cohorte que tenía ASCVD (145/220), el DAM superó al CPAP en PA sistólica de 24 h (−3,41 mmHg; IC95% −6,56 a −0,27; p = 0,028) y, sobre todo, en PA sistólica de sueño (−5,13 mmHg; IC95% −9,36 a −0,91; p = 0,018), con interacción tratamiento-por-ASCVD estadísticamente significativa para este último parámetro (p = 0,034). En el 34% sin ASCVD no hubo diferencia alguna entre dispositivos. La somnolencia diurna excesiva (escala de Epworth) y los biomarcadores (NT-proBNP, troponina T-us, PCR-us) no mostraron heterogeneidad por ASCVD: el hallazgo se limita a la PA nocturna y no se replica en somnolencia ni en biomarcadores, lo que orienta a un mecanismo hemodinámico específico y no a una ventaja general del DAM sobre el CPAP.
Plausibilidad fisiopatológica
El mecanismo que proponen los autores es plausible y se apoya en literatura previa sobre HTA secundaria: los pacientes con ASCVD tienen mayor tono simpático basal, mayor rigidez arterial y un patrón non-dipper o dipper inverso más prevalente, lo que los hace más vulnerables a las oscilaciones hemodinámicas de cada evento obstructivo (presión intratorácica negativa, microdespertares, descarga catecolaminérgica). El DAM, al estabilizar estructuralmente la vía aérea sin depender de una interfaz que el paciente pueda retirarse durante la noche —a diferencia de la máscara del CPAP—, lograría mayor "dosis efectiva" de tratamiento por mejor adherencia real, aun cuando el CPAP siga siendo superior en reducir el índice de apnea-hipopnea en términos absolutos. Es una hipótesis de adherencia diferencial más que de superioridad mecánica del DAM, y los propios autores lo reconocen al ajustar por uso nocturno promedio sin que el efecto desaparezca.
Limitaciones metodológicas
- Tamaño de subgrupo y multiplicidad. Es un análisis secundario de un ensayo diseñado para otra pregunta (no inferioridad global). De las nueve variables de PA evaluadas, solo una interacción fue significativa (PAS de sueño). Sin corrección por comparaciones múltiples, esto pesa como hallazgo generador de hipótesis, no como evidencia confirmatoria.
- Población. El subgrupo con ASCVD tiene una proporción de varones aún mayor que la del resto de la cohorte (93% vs. 71% en el subgrupo sin ASCVD), y un fenotipo craneofacial que predispone a colapsabilidad de vía aérea superior con menor obesidad. Esto es exactamente el escenario donde el DAM tiene mejor rendimiento descrito en metaanálisis previos de fenotipos respondedores. Extrapolar a una población con obesidad más severa o composición corporal distinta (buena parte de nuestros pacientes con AOS e HTA resistente) requiere cautela.
- PA ya controlada al ingreso. Los participantes entraron al estudio con PA media basal de 24 h de ~95 mmHg y sistólica de ~125 mmHg, ya bajo tratamiento con una mediana de dos fármacos antihipertensivos. Esto importa porque la magnitud del efecto de cualquier intervención sobre la PA —farmacológica o no— tiende a escalar con el nivel de PA de partida: cuanto más alta la PA basal, mayor la reducción absoluta esperable, y viceversa. Las diferencias de 3-5 mmHg que reporta el estudio se dieron entonces sobre una PA ya relativamente controlada; no sabemos si esa misma diferencia entre DAM y CPAP se mantendría, se ampliaría o se diluiría en HTA no controlada o en AOS sin tratamiento previo, que es el escenario más habitual en la práctica de guardia y consultorio.
- Sin outcomes duros. No hay eventos cardiovasculares ni seguimiento a largo plazo; la inferencia de beneficio clínico se apoya en la extrapolación epidemiológica de que cada 5 mmHg de PAS se asocia a ~10% de reducción relativa de eventos mayores, lo cual es válido para intervenciones farmacológicas sostenidas y no necesariamente transferible sin más a un efecto diferencial entre dos dispositivos para apnea.
- Medición de adherencia no comparable. DAM y CPAP se monitorizaron con tecnologías distintas (chip de compliance dental vs. telemonitoreo en la nube), lo que limita la comparación directa de "dosis" de tratamiento entre grupos.
Relevancia para nuestra práctica
La Guía ESC 2024 sobre el manejo de la PA elevada y la hipertensión incluye al AOS entre las causas de hipertensión secundaria que ameritan cribado activo cuando hay signos, síntomas o antecedentes sugestivos (recomendación Clase I, Nivel B), y señala que hasta el 60% de los pacientes con hipertensión resistente presentan características de AOS. El cribado se plantea especialmente en todo paciente con HTA resistente y en quienes muestran patrón non-dipper o dipper inverso en la MAPA, sobre todo si coexiste obesidad; la ausencia de síntomas típicos no lo descarta. El diagnóstico se confirma con polisomnografía nocturna ambulatoria (o una versión simplificada) con índice de apnea-hipopnea >5, clasificando severidad en leve (<15), moderado (15-30) y grave (>30). El resumen visual de la guía (figura 15) incluye al DAM entre los tratamientos reconocidos de la AOS, junto con pérdida de peso y CPAP; sin embargo, cuando la guía desarrolla específicamente el algoritmo de manejo de la hipertensión secundaria a AOS (sección 9.14.5), solo indica CPAP para AOS moderado-grave, y ante intolerancia deriva a evaluación otorrinolaringológica — sin mencionar al DAM en ese punto.
Sobre ese marco, el hallazgo de Ou et al. cobra un matiz distinto: no se trata de elegir entre dos opciones que la guía coloca en pie de igualdad, sino de evidencia a favor de sumar al DAM como alternativa formal en el subgrupo con ASCVD. El cribado no cambia; lo que este estudio sugiere es ampliar el arsenal terapéutico disponible en el subgrupo de mayor riesgo cardiovascular, más que orientar una elección entre alternativas ya equivalentes — con la salvedad de que es evidencia de un único análisis secundario.
Nivel de certeza
Lo sólido es la asociación bidireccional AOS-HTA (hasta 60% de los resistentes con rasgos de AOS) y que la Guía ESC 2024 recomienda CPAP para AOS moderado-grave en su algoritmo de manejo de HTA secundaria, sin mencionar al DAM en ese punto específico, aunque sí lo incluye en su resumen general de tratamientos para la AOS. Que la ASCVD module el efecto comparativo DAM vs. CPAP sobre la PA nocturna es, en cambio, un hallazgo hipótesis-generador: proviene de un único análisis secundario, en una población étnica y clínicamente particular, sin corrección por multiplicidad y sin outcomes duros. La sugerencia de los propios autores de que el DAM "podría considerarse de primera línea" en AOS con ASCVD, sobre todo en poblaciones del este asiático, va más allá de lo que este diseño permite establecer por sí solo — conviene leerla como una hipótesis a confirmar en estudios futuros, más que como una recomendación de práctica ya validada.
Referencias:
- Eur J Prev Cardiol. - Atherosclerotic cardiovascular disease modifies ambulatory blood pressure response to mandibular advancement device vs. CPAP in obstructive sleep apnoea (ASCVD modifies BP response to OSA therapy)
María Cristina Priotti

















































