La insuficiencia cardiaca (IC) continúa siendo uno de los grandes retos de la cardiología actual, con más de 64 millones de personas afectadas en todo el mundo. Su prevalencia continúa aumentando debido al envejecimiento poblacional, la mayor supervivencia tras eventos cardiovasculares y el mejor reconocimiento de la IC con fracción de eyección preservada. A pesar de los avances terapéuticos recientes, la mortalidad y el riesgo de hospitalización siguen siendo elevados.
El registro ESC HF III ofrece una visión contemporánea de la IC en Europa. En este estudio se incluyeron 10.130 pacientes procedentes de 220 centros de Cardiología de 41 países entre 2018 y 2020, con el objetivo de evaluar el pronóstico de la IC según el contexto clínico (IC aguda hospitalaria frente a IC crónica con seguimiento ambulatorio) y según la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI). El seguimiento fue superior a un año, con una mediana de 376 días. Del total de pacientes, el 39% fueron incluidos tras un episodio de IC aguda, mientras que el 61% procedían de consultas ambulatorias. En cuanto al fenotipo, el 58% presentaba fracción de eyección reducida, el 17% ligeramente reducida y el 25% preservada.
Los pacientes hospitalizados por IC aguda mostraban un perfil clínico más desfavorable: mayor edad, peor clase funcional, mayor carga de comorbilidad y niveles significativamente más elevados de péptidos natriuréticos. En este grupo, la mortalidad intrahospitalaria fue del 5,1%, con una estancia mediana de unos nueve días.
Se evaluó el pronóstico de los pacientes tras un episodio de IC aguda o en el contexto de IC crónica en seguimiento ambulatorio durante un periodo superior a un año (mediana de 376 días). La mortalidad por cualquier causa fue claramente mayor tras un episodio de IC aguda que en los pacientes ambulatorios. De hecho, el riesgo de muerte y de muerte cardiovascular fue más de tres veces superior en los pacientes dados de alta tras un ingreso por IC aguda en comparación con aquellos evaluados en consultas, aunque parte de este exceso de riesgo se explica tras ajustar por la mayor gravedad clínica y la carga de comorbilidades.
En cuanto a la FEVI, los pacientes con fracción reducida presentaron mayor riesgo de muerte cardiovascular, mortalidad global y hospitalización que aquellos con fracción preservada, incluso tras ajustar por múltiples variables clínicas. Además, los pacientes con FEVI ligeramente reducida mostraron un comportamiento más cercano al de la fracción reducida que al de la preservada, lo que refuerza la estrategia actual de considerar terapias neurohormonales en este grupo.
El riesgo de rehospitalización por IC también fue elevado. Aproximadamente el 44% de los pacientes con IC aguda y FEVI reducida presentaron al menos una rehospitalización durante el año de seguimiento, frente al 21% de los pacientes con fracción reducida seguidos de forma ambulatoria. Independientemente de la FEVI, el riesgo de reingreso fue aproximadamente el doble tras un episodio de descompensación aguda.
El estudio presenta varias limitaciones que deben tenerse en cuenta al interpretar los resultados. En primer lugar, en una proporción relevante de pacientes se perdió el seguimiento (36% de los pacientes dados de alta tras un episodio de IC aguda y el 26% de la IC crónica con seguimiento ambulatorio), lo que podría infraestimar la incidencia real de eventos. Además, al tratarse de un registro realizado fundamentalmente en centros cardiológicos, es posible que la población incluida sea relativamente más joven y con mayor utilización de tratamiento médico optimizado que en otros ámbitos asistenciales. Por último, el seguimiento no incluyó visitas protocolizadas y algunos eventos como el momento exacto de las hospitalizaciones no pudieron analizarse mediante modelos de tiempo hasta el evento.
En conclusión, los datos del registro ESC HF III confirman que la IC continúa asociándose a una elevada carga de eventos clínicos en la práctica real. El pronóstico es especialmente desfavorable tras un episodio de IC aguda y en los pacientes con fracción de eyección reducida, lo que subraya la necesidad de mejorar las estrategias terapéuticas y de seguimiento en estos pacientes.
Referencias:
- Eur Heart J. - Outcomes of heart failure with reduced, mildly reduced, or preserved ejection fraction: the ESC HF III registry
Mario Galván Ruiz
Médico adjunto de Cardiología dedicado a la Insuficiencia Cardiaca y Trasplante Cardiaco. Miembro de la Unidad Cardiorrenal (Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín).















































