Life's Essential 8 y riesgo cardiorrenal en prevención secundaria: estudio del UK Biobank

En prevención secundaria damos por descontado el tratamiento farmacológico, pero el riesgo residual sigue siendo alto y buena parte de él vive fuera de la receta. La puntuación Life's Essential 8 de la American Heart Association resume en un solo número esos ocho factores modificables: dieta, actividad física, exposición a la nicotina, sueño, índice de masa corporal, colesterol no-HDL, glucemia y presión arterial. Un análisis de cohorte prospectiva publicado en JACC: Advances [1] aplica esa puntuación a lo que peor toleran nuestros pacientes con aterosclerosis: la suma de eventos cardiovasculares y deterioro renal.

El interés del estudio del UK Biobank no está en confirmar que quien se cuida más va mejor. Está en dos cosas menos obvias: cuál de los ocho componentes carga con la mayor parte del riesgo atribuible cuando el paciente ya está tratado, y hasta dónde puede llegar un paciente con enfermedad aterosclerótica establecida si logra optimizarlos todos.

En este artículo:

  1. Lo que sabíamos hasta ahora
  2. A quién se siguió y durante cuánto tiempo
  3. Life's Essential 8 y riesgo cardiovascular y renal
  4. El componente que más pesa es la glucemia
  5. Por qué casi nadie llega a la puntuación óptima
  6. Cuando el riesgo se acerca al de quien no tiene aterosclerosis
  7. Limitaciones que conviene tener presentes
  8. ¿Qué cambia en la práctica clínica?

Lo que sabíamos hasta ahora

La American Heart Association actualizó en 2022 su constructo de salud cardiovascular y sustituyó los siete factores anteriores por ocho, con una novedad importante: cada componente pasó a puntuarse de 0 a 100 en lugar de clasificarse como bueno, intermedio o malo [2]. La puntuación global es la media no ponderada de los ocho, y se agrupa en salud cardiovascular alta (80-100), moderada (50-79) y baja (0-49).

En población general el respaldo es sólido. Una revisión sistemática con metaanálisis de 34 estudios observacionales y 1.786.664 participantes, con un seguimiento medio de 11,6 años, encontró que una puntuación alta frente a una baja se asociaba a un riesgo de enfermedad cardiovascular con un cociente de riesgos de 0,47 (IC 95% 0,39-0,56), de mortalidad total de 0,54 (0,43-0,69) y de mortalidad cardiovascular de 0,37 (0,26-0,52) [3].

En el riñón ocurre algo parecido: en 147.988 participantes del UK Biobank sin enfermedad cardiovascular ni renal al inicio, la salud cardiovascular alta frente a la baja se asoció a un 57% menos de enfermedad renal crónica incidente (HR 0,43; 0,35-0,53) [4].

El hueco estaba justo donde más nos interesa. Casi toda esa información procede de personas sin enfermedad cardiovascular conocida, y en el metaanálisis citado la prevención secundaria no aparece como categoría propia. Puedes leer en CardioTeca cómo se plantea llevar esta puntuación a la consulta desde la atención primaria, según el consenso de la American Heart Association.

A quién se siguió y cómo se midió

Se partió de 27.296 participantes del UK Biobank con enfermedad cardiovascular aterosclerótica al inicio, definida por enfermedad coronaria, infarto de miocardio, ictus o arteriopatía periférica. Tras excluir a 3.328 con enfermedad renal crónica basal y a 13.715 sin datos suficientes para calcular la puntuación, quedaron 10.253 pacientes. La edad media era de 61,6 ± 6,2 años y el 75,8% eran varones.

El reparto por categorías dice mucho por sí solo: sólo 946 pacientes (9,2%) tenían salud cardiovascular alta, frente a 8.467 (82,6%) con moderada y 840 (8,2%) con baja. Las puntuaciones medias de cada grupo fueron 83,6 ± 3,1, 66,3 ± 7,6 y 43,6 ± 5,2.

Los perfiles basales se separaban con claridad. Entre quienes tenían salud cardiovascular baja frente a alta, la diabetes afectaba al 44,2% frente al 1,8%, la hipertensión al 86,1% frente al 53,5%, el índice de masa corporal medio era de 33,8 ± 5,5 frente a 24,5 ± 2,7 kg/m² y el tabaquismo activo llegaba al 11,4% frente al 0%. La actividad física dibujaba el contraste más marcado: 330 frente a 2.301 minutos MET por semana.

Las variables principales fueron los eventos cardiovasculares adversos mayores (MACE: muerte cardiovascular, infarto no mortal e ictus no mortal) y la enfermedad renal crónica incidente. Se emplearon modelos de Fine-Gray con riesgos competitivos, de los que salen razones de riesgos de subdistribución (sHR), con ajuste por edad, sexo, etnia, consumo de alcohol, privación socioeconómica, situación laboral, renta, estudios, proteína C reactiva ultrasensible, filtrado glomerular estimado, insuficiencia cardíaca basal, inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona, betabloqueantes, antiagregantes, cirugía cardiovascular previa y años desde el diagnóstico.

Life's Essential 8 y riesgo cardiovascular y renal

Durante una mediana de 13,3 años (Q1-Q3 12,4-14,2) se registraron 2.069 MACE, con una incidencia acumulada del 23,0% (IC 95% 22,0-24,1), y 1.290 casos de enfermedad renal crónica, con una incidencia acumulada del 14,3% (13,4-15,2).

Las tasas por 1.000 personas-año escalonan bien el riesgo. Para MACE fueron de 9,73 en salud cardiovascular alta, 16,24 en moderada y 27,60 en baja. Para enfermedad renal crónica, de 5,41, 10,06 y 18,06 respectivamente.

En el modelo completamente ajustado, cada 10 puntos más de Life's Essential 8 se asociaron a un 21% menos de MACE (sHR 0,79; 0,75-0,83) y a un 21% menos de enfermedad renal crónica (sHR 0,79; 0,73-0,84). Comparadas con la salud cardiovascular alta, la moderada mostró un 59% más de MACE (sHR 1,59; 1,25-2,02) y un 44% más de enfermedad renal (sHR 1,44; 1,04-1,99; p = 0,029), y la baja un 168% más de MACE (sHR 2,68; 2,02-3,56) y un 134% más de enfermedad renal (sHR 2,34; 1,57-3,48).

Los componentes del compuesto se movieron en la misma dirección. Por cada 10 puntos, el infarto bajó un 19% (sHR 0,81; 0,75-0,88), el ictus un 17% (sHR 0,83; 0,74-0,92) y la muerte cardiovascular un 21% (sHR 0,79; 0,74-0,84). En el extremo desfavorable, la salud cardiovascular baja frente a la alta multiplicó por 2,20 el infarto (1,45-3,35), por 3,41 el ictus (1,61-7,26) y por 2,83 la muerte cardiovascular (1,91-4,19).

En el análisis por subgrupos la asociación se mantuvo consistente en edad, obesidad, proteína C reactiva, colesterol LDL, renta, privación, hipertensión, diabetes y uso de estatinas o betabloqueantes. La única interacción con magnitud clínica apreciable fue por sexo para MACE (p de interacción = 0,029): el beneficio por cada 10 puntos fue mayor en mujeres (sHR 0,71; 0,62-0,81) que en varones (0,81; 0,77-0,85).

El componente que más pesa es la glucemia

Aquí está la aportación diferencial del trabajo. Al dicotomizar cada componente en óptimo (puntuación ≥80) o subóptimo (<80) y calcular la fracción atribuible poblacional, el reparto no se parece al de prevención primaria.

Componente Proporción con nivel subóptimo Fracción atribuible a MACE Fracción atribuible a enfermedad renal
Glucemia 39,32% 10,5% (5,6-15,1); p = 0,003 15,1% (8,9-21,7); p = 0,003
Nicotina 55,77% 6,9% (1,2-13,3); p = 0,027 11,1% (1,7-19,5); p = 0,027
Actividad física 19,72% 3,1% (0,5-5,5); p = 0,033 1,0%; p = 0,58
Presión arterial 84,68% 6,5%; p = 0,31 0,7%; p = 0,97
Sueño 27,97% 2,7%; p = 0,11 0,6%; p = 0,71
Índice de masa corporal 81,91% -0,2%; p = 0,99 5,6%; p = 0,59
Colesterol no-HDL 39,45% 1,1%; p = 0,66 0,7%; p = 0,79
Dieta 93,25% 2,7%; p = 0,81 -20,0%; p = 0,22

Sólo tres componentes alcanzaron significación estadística, y sólo dos lo hicieron para las dos variables a la vez: glucemia y nicotina. El resto quedó en cifras compatibles con el azar, incluidos dos que en prevención primaria pesan mucho: el índice de masa corporal y la presión arterial. La fracción negativa de la dieta para el riñón, con un intervalo que va de -55,1% a 9,6%, es ruido estadístico y no debe leerse como un efecto.

El contraste con prevención primaria es llamativo. En los 147.988 participantes del UK Biobank sin enfermedad cardiovascular ni renal, el componente con mayor fracción atribuible para la enfermedad renal fue precisamente el índice de masa corporal, con un 24,6% (18,8-30,2) [4]. En prevención secundaria ese peso se desvanece y lo hereda la glucemia. Los autores lo atribuyen a la alta proporción de pacientes tratados con estatinas y antihipertensivos, que aplana la variabilidad de los lípidos y de la presión arterial dentro de la cohorte.

Por qué casi nadie llega a la puntuación óptima

Antes de traducir esas fracciones atribuibles a objetivos de consulta conviene mirar cómo está construida la puntuación, porque en prevención secundaria varios componentes tienen un techo que hace imposible alcanzar el umbral de óptimo [2].

Componente Techo real en un paciente de prevención secundaria ¿Llega al umbral de óptimo (≥80)?
Glucemia Diabetes con HbA1c <7,0%: 40 puntos, el máximo posible con diabetes No, en ningún caso
Nicotina Exfumador de 5 años o más: 75 puntos No; sólo puntúa 100 quien nunca ha fumado
Presión arterial Cifras <120/80 mmHg con tratamiento: 100 menos 20 puntos de penalización Justo, y sólo con cifras óptimas
Colesterol no-HDL No-HDL <130 mg/dL con tratamiento: 100 menos 20 puntos Justo, y sólo por debajo de ese umbral

Las consecuencias son directas. Un paciente con diabetes no puede tener el componente de glucemia en nivel óptimo por bien controlado que esté, así que en una cohorte con hasta un 44,2% de diabetes en el grupo de peor salud cardiovascular, la dicotomía óptimo o subóptimo del componente glucémico separa en buena medida a quien tiene diabetes de quien no la tiene.

Eso no invalida el hallazgo, pero cambia su lectura: la fracción atribuible a la glucemia mide sobre todo el peso de la diabetes como enfermedad, no sólo el de un control glucémico mejorable.

Con la nicotina pasa algo parecido en sentido inverso. Como un exfumador de más de cinco años se queda en 75 puntos, el nivel óptimo equivale a no haber fumado nunca. La fracción atribuible del 6,9% para MACE y del 11,1% para enfermedad renal refleja, por tanto, el peso de haber fumado alguna vez, que ya no es modificable, y no sólo el de seguir fumando hoy.

Y la penalización de 20 puntos por tener la cifra tratada explica que el 84,68% de esta cohorte tuviera la presión arterial en nivel subóptimo pese a que el 78-85% tomaba antihipertensivos. Cuando casi todo el mundo está en el mismo lado de la línea, ese componente pierde capacidad de discriminar, y su fracción atribuible se acerca a cero por construcción y no por falta de importancia clínica.

Cuando el riesgo se acerca al de quien no tiene aterosclerosis

El tercer análisis es el que da el titular. Se emparejaron 8.072 pacientes con aterosclerosis con 16.545 participantes sin ella, en proporción 1:2, por edad, sexo, estudios, etnia, renta, privación, puntuación Life's Essential 8 e insuficiencia cardíaca basal.

Frente a los participantes sin aterosclerosis, los pacientes con puntuación baja tuvieron un riesgo de MACE 2,38 veces mayor (2,00-2,83) y de enfermedad renal 1,99 veces mayor (1,58-2,51). Con puntuación moderada, el exceso bajó a 1,51 (1,36-1,67) y 1,17 (1,02-1,34). Y con puntuación alta, las razones de riesgo fueron de 0,83 (0,58-1,20; p = 0,33) para MACE y 0,69 (0,42-1,13; p = 0,14) para enfermedad renal: dejaron de diferenciarse estadísticamente.

El mismo escalonamiento apareció al contar componentes controlados. Con dos o menos, el exceso de MACE fue de 1,84 (1,62-2,10); con tres, de 1,65 (1,46-1,86); con cuatro, de 1,42 (1,25-1,62); y con cinco o más, de 1,13 (0,96-1,34). Para la enfermedad renal, cinco o más componentes controlados dieron 0,89 (0,71-1,11).

Conviene leer esa cifra con dos cautelas. La primera es de precisión: el grupo de puntuación alta emparejado tenía 30 eventos en 336 pacientes, y su intervalo de confianza llega hasta 1,20. «No diferente» no es «equivalente»; con esos números el estudio no puede descartar un exceso de riesgo del 20%.

La segunda cautela es de comparador: tras el emparejamiento, la tasa de MACE de los participantes sin aterosclerosis subió de 4,16 a 8,50 por 1.000 personas-año, porque el emparejamiento seleccionó a personas mayores y de más riesgo. El listón con el que se compara no es el de la población general sana.

Limitaciones que conviene tener presentes

Es un estudio observacional y no puede establecer causalidad. Los propios autores reconocen que faltan variables clínicas relevantes en el emparejamiento, como la gravedad de la aterosclerosis basal, el detalle de las comorbilidades, la intensidad del tratamiento y los biomarcadores.

La puntuación se midió una sola vez, al inicio, y no se actualizó durante trece años de seguimiento. Ese punto tiene respuesta parcial en otros trabajos: en la cohorte Framingham Offspring, la salud cardiovascular acumulada a lo largo de exploraciones sucesivas durante la mediana edad se asoció a la enfermedad cardiovascular y a la muerte posteriores con cocientes de riesgo de entre 0,16 y 0,45 comparando el cuartil superior con el inferior [6]. Medir una vez infravalora, probablemente, lo que importa mantener el hábito.

Dieta, actividad física y sueño se recogieron por cuestionario autodeclarado, con el sesgo de recuerdo que eso arrastra. Y la cohorte del UK Biobank es mayoritariamente de etnia blanca y con sesgo de voluntario sano, así que la extrapolación a otras poblaciones exige prudencia. Las fracciones atribuibles, además, asumen causalidad, control adecuado de la confusión y que se pudiera corregir un componente sin tocar los demás, tres supuestos que no se cumplen del todo.

¿Qué cambia en la práctica clínica?

Lo que esto significa en nuestro entorno clínico es, sobre todo, un cambio de foco en la consulta de revisión. En un paciente con enfermedad coronaria ya tratado con estatina de alta intensidad, antiagregante y un inhibidor del sistema renina-angiotensina-aldosterona, los dos componentes que quedan con recorrido medible son el metabolismo hidrocarbonado y el tabaco. No porque el colesterol o la presión arterial hayan dejado de importar, sino porque en esa población ya están tratados y su variabilidad residual es pequeña.

La segunda lectura es sobre la magnitud de lo que cabe esperar. Cuando en un trabajo con pacientes con fibrilación auricular del mismo biobanco se simuló que todos los que tenían menos de 50 puntos subían 20, la reducción estimada fue del 10% para la mortalidad total y del 7% para los eventos cardiovasculares [5].

Es un beneficio real y nada despreciable a escala poblacional, pero muy lejos de lo que sugiere el 168% de exceso de riesgo del grupo de peor puntuación, que refleja también todo lo que arrastra consigo una vida con más diabetes, más obesidad y menos ejercicio.

La tercera es organizativa. Que sólo el 9,2% de estos pacientes alcanzara una puntuación alta señala un margen enorme, y también la dificultad de conseguirlo: cambiar ocho cosas a la vez no funciona. El propio documento de la American Heart Association recomienda escoger un componente cada vez, empezando por el que más motive al paciente [2]. La estructura que ya existe para hacer eso de forma sistemática es la rehabilitación cardíaca, cuyos componentes esenciales revisó la American Heart Association en 2024.

Y una última, para la consulta compartida con nefrología: el riñón responde a la puntuación con la misma pendiente que el corazón, un 21% menos de riesgo por cada 10 puntos en las dos variables. En un paciente ateroesclerótico, vigilar el filtrado glomerular y la albuminuria no es una tarea añadida sino parte del mismo problema.

Mensajes clave

  • En 10.253 pacientes con aterosclerosis establecida seguidos 13,3 años, cada 10 puntos más de Life's Essential 8 se asociaron a un 21% menos de eventos cardiovasculares mayores y a un 21% menos de enfermedad renal crónica.
  • Sólo el 9,2% alcanzaba una puntuación alta. En ese grupo, el riesgo cardiovascular y renal dejó de distinguirse estadísticamente del de personas sin aterosclerosis emparejadas, aunque con intervalos amplios que no permiten hablar de equivalencia.
  • La glucemia fue el componente con mayor fracción atribuible, con un 10,5% de los eventos cardiovasculares y un 15,1% de los renales, seguida de la exposición a la nicotina con un 6,9% y un 11,1%.
  • El índice de masa corporal, la presión arterial y el colesterol no-HDL no aportaron fracción atribuible significativa, en parte porque en prevención secundaria la puntuación penaliza tener la cifra tratada y casi todos lo están.
  • Un paciente con diabetes no puede alcanzar el nivel óptimo del componente glucémico por definición de la escala, un detalle que conviene tener presente al interpretar el resultado principal.

Relevancia y aplicación clínica

El valor práctico de este trabajo no está en descubrir que los hábitos importan, algo que ya sabíamos, sino en ordenar dónde queda margen cuando el tratamiento farmacológico ya está optimizado. En la consulta de prevención secundaria, el metabolismo hidrocarbonado y el tabaco son los dos frentes con mayor rendimiento esperable, y la actividad física, con una fracción atribuible menor pero significativa, el tercero.

Conviene resistir la tentación de convertir la puntuación en un objetivo terapéutico. Es una herramienta de medida y de conversación, no un umbral que perseguir: el paciente con diabetes tratada tiene el componente glucémico topado en 40 puntos, y el exfumador de diez años lo tiene topado en 75, sin que nada de lo que haga a partir de ahora pueda moverlo. Lo que sí funciona es usarla como mapa para elegir un frente cada vez.

Aplicar Life's Essential 8 en pacientes con enfermedad cardiovascular aterosclerótica , tal como muestra este estudio del UK Biobank, significa en la práctica revisar en cada visita la HbA1c, el consumo de tabaco y los minutos semanales de actividad física con la misma sistemática con que revisas el colesterol LDL, y hacerlo mirando también el filtrado glomerular, porque el riesgo cardiovascular y el renal se mueven en esta cohorte exactamente a la par.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Life's Essential 8 y cómo se calcula?
Es la puntuación de salud cardiovascular de la American Heart Association. Suma ocho componentes: dieta, actividad física, exposición a la nicotina, sueño, índice de masa corporal, colesterol no-HDL, glucemia y presión arterial. Cada uno se puntúa de 0 a 100 y la puntuación global es la media no ponderada: 80-100 es alta, 50-79 moderada y 0-49 baja.

¿Sirve Life's Essential 8 en pacientes que ya han tenido un infarto o un ictus?
Sí. En este estudio del UK Biobank, con 10.253 pacientes con aterosclerosis establecida, cada 10 puntos más se asociaron a un 21% menos de eventos cardiovasculares mayores y a un 21% menos de enfermedad renal crónica, con un escalonamiento claro entre las tres categorías.

¿Puede un paciente con diabetes alcanzar una puntuación alta?
Puede alcanzar una puntuación global alta, pero no el nivel óptimo del componente glucémico: la escala asigna un máximo de 40 puntos sobre 100 a la diabetes bien controlada, con HbA1c por debajo del 7%. Es una limitación de la escala, no del paciente, y conviene tenerla en cuenta al interpretar sus resultados.

¿Mejorar los hábitos elimina el riesgo añadido de tener aterosclerosis?
Los datos no permiten afirmarlo. En el grupo con puntuación alta el riesgo dejó de diferenciarse del de personas sin aterosclerosis, pero con sólo 30 eventos en 336 pacientes el intervalo de confianza llega hasta un 20% de exceso. Lo prudente es decir que el exceso se atenúa mucho, no que desaparece.

Bibliografía recomendada

  1. Lu X, Yuan Z, Yuan G, Huang Z, Huang H, Ling Y, et al. Life's Essential 8 Score and Cardiovascular-Kidney Outcomes in ASCVD: A UK Biobank Prospective Cohort Study. JACC Adv. 2026;103238. PMID 42670737
  2. Lloyd-Jones DM, Allen NB, Anderson CAM, Black T, Brewer LC, Foraker RE, et al. Life's Essential 8: Updating and Enhancing the American Heart Association's Construct of Cardiovascular Health: A Presidential Advisory From the American Heart Association. Circulation. 2022;146(5):e18-e43. PMID 35766027
  3. Sebastian SA, Shah Y, Paul H, Arsene C. Life's Essential 8 and the risk of cardiovascular disease: a systematic review and meta-analysis. Eur J Prev Cardiol. 2025;32(5):358-373. PMID 39171613
  4. Tang R, Wang X, Li X, Ma H, Liang Z, Heianza Y, et al. Adherence to Life's Essential 8 and incident chronic kidney disease: a prospective study of 147,988 UK Biobank participants. Am J Clin Nutr. 2023;118(4):804-811. PMID 37604298
  5. Fitzhugh CJ, Jones H, Foweather L, Buckley BJR. Life's Essential 8 score and 10-year cardiovascular outcomes in atrial fibrillation: A UK Biobank analysis with simulated lifestyle improvement. Am J Prev Cardiol. 2026;25:101399. PMID 41624502
  6. Xanthakis V, Prescott B, Ning H, Krishnan V, Lloyd-Jones DM. Relating Cumulative Life's Essential 8 Score With Cardiovascular Disease and Death: The Framingham Heart Study. JACC Adv. 2026;5(5):102706. PMID 41996786
  7. Ren Y, Cai Z, Guo C, Zhang Y, Xu H, Liu L, et al. Associations Between Life's Essential 8 and Chronic Kidney Disease. J Am Heart Assoc. 2023;12(24):e030564. PMID 38063194

 

Dr. Ramón Bover Freire

Ramón Bover Freire

Cardiólogo en el H. Clínico San Carlos de Madrid. Coordinador Unidad de Prevención y Rehabilitación Cardiaca. Diplomado en Estadística en Ciencias de la Salud por la Universidad Autónoma de Barcelona. ESADE Executive Education “Dirección de Servicios Integrados de Salud”.

@RamonBover

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