El ultrasonido cardiaco se ha consolidado como herramienta esencial a pie de cama para el diagnóstico y la monitorización en urgencias y cuidados críticos. El consenso clínico conjunto de la Asociación Europea de Imagen Cardiovascular, la Association for Acute CardioVascular Care y la European Association of Cardiothoracic Anaesthesia and Intensive Care ofrece un marco práctico y multidisciplinar para su uso, integrando la valoración cardiaca con ecografía pulmonar y ecografías de órgano para comprender la hemodinámica del paciente en tiempo real. El documento aborda desde el shock cardiogénico y sus complicaciones mecánicas hasta la regurgitación valvular aguda, el taponamiento cardiaco, la embolia pulmonar, los síndromes aórticos agudos y la parada cardiaca, además de definir itinerarios formativos, niveles de competencia y estándares de gobernanza. Asimismo, anticipa un papel transformador de la inteligencia artificial, el big data y la conectividad hospitalaria.
Objetivos y alcance del consenso
El objetivo principal es proporcionar una guía operativa para aplicar el ultrasonido cardiaco en emergencias cardiovasculares y en cuidados críticos, actualizando recomendaciones previas y extendiendo su alcance a escenarios de cuidados intensivos. El texto define cuándo y cómo realizar las exploraciones, cómo interpretar los hallazgos y cómo integrarlos en decisiones clínicas urgentes. Se incide en un enfoque fisiopatológico y en la formación y acreditación para una práctica segura y de alta calidad.
Consideraciones generales y terminología
La rentabilidad diagnóstica depende del equipo (desde dispositivos de bolsillo hasta plataformas avanzadas), del nivel de experiencia (exploraciones focales frente a estudios completos) y del contexto clínico (urgencias, unidad coronaria, unidad de cuidados intensivos). El documento estandariza definiciones como “ecocardiografía de emergencia”, “ultrasonido focal cardiaco” y “ultrasonido a pie de cama”, y subraya que el tipo y complejidad de la imagen depende tanto de la pericia del operador como del entorno asistencial.
Los dispositivos portátiles de mano han evolucionado con 2D, Doppler color, pulsado e incluso algoritmos de inteligencia artificial capaces de generar informes básicos a partir de pocas vistas, lo que impulsa su uso para cribado rápido y complemento de la exploración física. Aun así, no sustituyen a los equipos de carro cuando se precisan estudios complejos. En pacientes con síndrome coronario agudo hospitalizados, la ecografía de mano mostró resultados comparables a la ecocardiografía transtorácica en tiempos más cortos, con impacto relevante en la conducta clínica.
Enfoque fisiopatológico: del diagnóstico inmediato al soporte de decisiones
Shock cardiogénico por infarto agudo de miocardio
La evaluación funcional no puede retrasar la reperfusión, pero el ultrasonido cardiaco aporta información crítica para diagnóstico, estratificación y detección de complicaciones. La FEVI, aunque ubicua, presenta limitaciones en escenarios de contracción asincrónica o isquemia sutil. Parámetros simples como el desplazamiento sistólico del anillo mitral y la velocidad tisular longitudinal, junto con el Doppler transmitral, detectan disfunción subclínica; la deformación miocárdica (strain) identifica acortamiento pos-sistólico y disincronía incluso con FEVI preservada y tiene valor pronóstico, donde un GLS mayor de -15% precozmente se asocia a peores resultados. La interpretación del strain exige cautela por la influencia de la carga, la geometría, la fibrosis y comorbilidades.
El tiempo isovolumétrico total y la función longitudinal pronostican el destete de soporte extracorpóreo venoarterial cuando el shock cardiogénico exige ECMO. La ausencia de hipercontractilidad en segmentos remotos y la disinergia a distancia sugieren enfermedad multivaso. La evaluación diastólica (tiempos de desaceleración, patrones restrictivos) y la regurgitación mitral isquémica aportan valor pronóstico; la deformación de la aurícula izquierda se correlaciona con presión auricular elevada, superando a E/e’ en determinados escenarios.
La disfunción del ventrículo derecho agrava el pronóstico. Cuando la fracción de eyección del ventrículo derecho es difícil de estimar, excursión del anillo tricuspídeo y velocidad S’ tisular ofrecen mediciones reproducibles; la deformación libre de la pared del ventrículo derecho y la deformación global del ventrículo derecho tras revascularización pueden superar a índices convencionales en la predicción de mortalidad intrahospitalaria.
Mensaje clave: el ultrasonido cardiaco guía diagnóstico, valoración funcional, búsqueda de complicaciones y pronóstico en shock cardiogénico por infarto, sin demorar la reperfusión.
Complicaciones mecánicas del infarto
Ruptura septal ventricular. Provoca cortocircuito izquierda-derecha y sobrecarga de volumen del ventrículo derecho; el Doppler continuo con gradientes transventriculares bajos se asocia a peor compromiso hemodinámico. La presencia de cortocircuito derecha-izquierda en diástole indica disfunción grave del ventrículo derecho y predice alta mortalidad. La visualización requiere múltiples planos, a menudo fuera de los ejes estándar, y mapeo Doppler color y pulsado.
Ruptura de músculo papilar. Suele afectar al músculo papilar posterior y genera regurgitación mitral aguda severa con edema pulmonar y shock cardiogénico. La clave diagnóstica es la imagen bidimensional de un segmento tendinoso móvil adherido a valvas en aleteo; el Doppler color puede subestimar la gravedad por orificios amplios y jets laminares. La ecocardiografía transesofágica y la tridimensional amplían la información anatómica en casos difíciles.
Rotura de pared libre y pseudoaneurisma. La rotura aguda puede causar hemopericardio, taponamiento y muerte súbita; en supervivientes inmediatos, la ecografía muestra derrame pericárdico con signos de taponamiento. Las formas subagudas, que alcanzan hasta el 40%, cursan con derrame e hipotensión de grado variable; el uso de contraste permite demostrar comunicación activa hacia el pericardio. El pseudoaneurisma, con cuello estrecho y pared sin miocardio, requiere reparación urgente por alto riesgo de rotura y debe diferenciarse de un aneurisma verdadero.
Mensaje clave: la ecocardiografía es la mejor prueba a pie de cama para detectar rotura de pared libre y pseudoaneurisma, ruptura septal y ruptura papilar, y para explicar un soplo nuevo o la inestabilidad hemodinámica tras infarto.
Descompensación aguda de la insuficiencia cardiaca crónica
La congestión condiciona el pronóstico; diferenciar agudización de insuficiencia crónica frente a insuficiencia de novo guía la terapéutica. El estudio Doppler permite estimar gasto cardiaco, potencia cardiaca y hemodinámica pulmonar, con buena correlación con técnicas invasivas. Índices como el cociente entre excursión tricuspídea y presión arterial pulmonar (desacoplamiento ventrículo derecho-arteria pulmonar) y el producto TAPSE × gradiente de regurgitación tricuspídea ayudan a fenotipar el predominio izquierdo, derecho o biventricular. La integración con ecografía pulmonar y la puntuación VExUS mejora la evaluación de congestión y perfusión multiorgánica y aporta valor pronóstico.
Regurgitación mitral aguda
La ecocardiografía transesofágica es superior para definir anatomía y cuantificar gravedad, especialmente con jets excéntricos (efecto Coandă). En agudo, el ventrículo izquierdo puede mantener tamaño y contractilidad normales o estar hiperdinámico; perfiles triangulares con igualación rápida de presiones auriculoventriculares sugieren regurgitación muy severa. La presencia de un hallazgo estructural claro (por ejemplo, valva en aleteo con punta en aurícula durante la sístole) orienta a regurgitación severa aunque el color la subestime.
Regurgitación aórtica aguda
Situación menos frecuente pero potencialmente mortal. El ventrículo izquierdo suele tener tamaño normal e hipercinesia, a diferencia de la cronicidad. La vena contracta >6 mm indica regurgitación severa; un semitiempo de presión <200 ms y señal densa en Doppler continuo sugieren gravedad, igual que la inversión holodiastólica de flujo en aorta torácica y abdominal. La transesofágica y la transtorácica son esenciales en el manejo perioperatorio.
Trombosis de prótesis valvular y disfunción protésica aguda
La obstrucción protésica se sospecha cuando el gradiente medio supera el esperado para el modelo. La ecocardiografía debe valorar movilidad de oclusores, gradientes y parámetros independientes del flujo como el área efectiva u el índice de velocidad Doppler; en prótesis aórticas, un tiempo de aceleración >95 ms y un cociente AT/ET >0,32 discriminan obstrucción con alta exactitud. La ecocardiografía transesofágica guía la trombólisis aguda al estimar tamaño y movilidad del trombo.
Todas las prótesis muestran pequeños jets “de firma” fisiológicos; distinguirlos de regurgitaciones patológicas agudas (dehiscencia, fugas paravalvulares amplias, trombosis/pannus, endocarditis) requiere multiplanos y, con frecuencia, abordaje transesofágico y tridimensional. En prótesis mitrales, las sombras desde el ápex pueden ocultar la insuficiencia y obligan a usar paraesternales y subcostales; en TAVI, alinear el Doppler continuo es complejo, pero la transesofágica sigue aportando información sobre vegetaciones o abscesos.
Mensajes clave: la señal cardinal de obstrucción protésica es la movilidad limitada o ausente de los oclusores con gradiente medio elevado; la transesofágica supera a la transtorácica, especialmente en mitral; no siempre es posible diferenciar trombo de pannus solo con ecocardiografía.
Shock mixto cardiogénico y vasoplégico
Frecuente en unidades cardiacas modernas. En sepsis, la vasoplejía inicial cursa con cavidades pequeñas e hipercinesia biventricular; la disfunción sistólica (detectable con parámetros longitudinales o GLS) y la diastólica son frecuentes y se asocian a mortalidad. La disfunción del ventrículo derecho empeora el pronóstico y suele revertir en 7–10 días; la reevaluación seriada es útil para guiar tratamiento. Existen fórmulas no invasivas para estimar resistencias vasculares sistémicas con correlación prometedora con la medición invasiva.
Shock obstructivo: taponamiento, neumotórax a tensión, incremento agudo de poscarga del ventrículo derecho y obstrucción del tracto de salida del ventrículo izquierdo
Taponamiento cardiaco. La ecocardiografía respalda el diagnóstico clínico al demostrar derrame y fisiología de taponamiento: colapso auricular derecho precoz y colapso diastólico del ventrículo derecho, variación respiratoria marcada de flujos mitral y tricuspídeo y vena cava inferior pletórica. Tras cirugía cardiaca, los derrames localizados y los coágulos dificultan los signos clásicos, requiriendo planos fuera de eje y, a menudo, transesofágica. La pericardiocentesis guiada por ecografía es segura y eficaz.
Incremento agudo de poscarga del ventrículo derecho por embolia pulmonar. Dilatación del ventrículo derecho con abombamiento septal izquierdo indica sobrecarga de presión; TAPSE <15 mm, velocidad S’ <10 cm/s y deformación longitudinal libre del ventrículo derecho >-20% se asocian con peor rendimiento, y un cociente TAPSE/presión sistólica pulmonar <0,4 predice deterioro. El “signo 60/60” (tiempo de aceleración pulmonar <60 ms con presión pulmonar <60 mmHg) es específico, aunque poco sensible. En inestabilidad hemodinámica la ecocardiografía guía tratamiento cuando la angio-TC no es posible.
Obstrucción dinámica del tracto de salida del ventrículo izquierdo. En hipovolemia severa, miocardiopatía hipertrófica o síndrome de Takotsubo, el Doppler continuo muestra señal sistólica en “daga”; la regurgitación mitral por movimiento anterior sistólico suele ser excéntrica y dirigida hacia la pared posterolateral auricular. Identificarla obliga a optimizar precarga y reducir hipercontractilidad/taquicardia.
Condiciones clínicas especiales
Miocardiopatía periparto. Suele mostrar dilatación y disfunción sistólica global del ventrículo izquierdo, alteración del llenado diastólico y, a veces, insuficiencia mitral funcional; la afectación del ventrículo derecho agrava el pronóstico. El GLS puede detectar disfunción incluso con reducciones leves de FEVI, y la seriación ayuda a diferenciarla de otras etiologías del periodo periparto.
Miocarditis aguda. La ecocardiografía es recomendada al inicio, aunque su sensibilidad es limitada y no descarta el diagnóstico. Puede mostrar dilatación y disfunción ventricular, aumento del grosor por edema, alteraciones segmentarias y afectación pericárdica; el fenotipo fulminante cursa con cavidades pequeñas y pared engrosada por edema. El GLS añade valor diagnóstico y pronóstico, aunque no es específico.
Síndrome de Takotsubo. El fenotipo más habitual es el abombamiento apical con hipercinesia basal; el fenotipo mesoventricular es el segundo en frecuencia. El patrón supera la distribución de una sola coronaria; el strain confirma la alteración circunferencial del retorcimiento. La afectación del ventrículo derecho empeora la evolución (el “signo de McConnell invertido” limita la utilidad de TAPSE; valorar strain libre del ventrículo derecho si es posible). Son complicaciones frecuentes la obstrucción dinámica del tracto de salida del ventrículo izquierdo (12–25%), el movimiento anterior sistólico de la válvula mitral (≈15%) y los trombos murales.
Síndromes aórticos agudos
La valoración sistemática debe incluir todas las ventanas disponibles para visualizar la aorta torácica y abdominal. La sensibilidad de la ecocardiografía transtorácica para disección ascendente es del 78–90%, pero cae al 31–55% para la descendente; por ello, la transesofágica y la tomografía con contraste suelen ser necesarias. La combinación con dímero D ayuda a priorizar casos de alta probabilidad. La ecocardiografía identifica colgajo intimal, engrosamiento localizado, diferencia de luces verdadera/falsa (por patrón de flujo y movimiento del colgajo) y signos de gravedad como derrame pericárdico en tipo A, que obliga a cirugía urgente.
Mensajes clave: en dolor torácico con inestabilidad, la presencia de regurgitación aórtica nueva o derrame pericárdico debe disparar la sospecha de disección tipo A; no puede descartarse con transtorácica sola.
Parada cardiaca y situaciones peri-parada
El ultrasonido cardiaco aporta información en tiempo real durante el soporte vital avanzado, permite identificar causas reversibles (taponamiento, hipovolemia grave, embolia pulmonar, infarto), monitorizar la eficacia de compresiones (por ejemplo, con velocidad-tiempo en tracto de salida) y guiar la canulación y el manejo del soporte mecánico extracorpóreo. Debe realizarse en las pausas de chequeo de pulso sin interferir con las compresiones; la transesofágica focal facilita imágenes continuas sin interrumpir maniobras. Tras el retorno de circulación espontánea, es clave revaluar etiologías, especialmente en ritmos no desfibrilables.
Integración multimodal: pulmón y congestión venosa
La combinación de ecografía pulmonar con ultrasonido cardiaco mejora notablemente la precisión diagnóstica en la congestión y la estratificación de riesgo. La presencia de múltiples líneas B difusas y bilaterales es muy específica de insuficiencia respiratoria de origen cardiogénico. La valoración de la congestión venosa multiorgánica mediante VExUS añade información pronóstica, aunque los patrones venosos varían con la fisiopatología y el predominio de fallo izquierdo o derecho.
Formación, competencia y mantenimiento
El consenso propone dos niveles de competencia en ecocardiografía de emergencia y de cuidados críticos: operador básico independiente y operador avanzado. El nivel avanzado exige capacitación equivalente a la definida por EACVI para ecocardiografía avanzada (incluida experticia en transesofágica y contraste), certificación individual y responsabilidades en educación, supervisión, control de calidad y establecimiento de servicios institucionales. La competencia debe certificarse formalmente; actualmente, EACVI ofrece certificaciones por modalidad y acreditación de laboratorios, y prepara certificación específica para ecografía focal cardiaca.
Para mantener la competencia, se considera razonable la exposición anual a 50 casos de emergencia (discutidos, realizados y/o interpretados) con mezcla diversa para operadores básicos (cardiólogos y no cardiólogos). En ecocardiografía avanzada de críticos, se proponen 75–100 ecocardiogramas al año en pacientes críticos, igualmente con casuística variada. La reacreditación se apoya en práctica continuada y educación médica continuada conforme a requisitos establecidos para transtorácica y transesofágica.
Gobernanza y aspectos médico-legales
El documento subraya la necesidad de estructuras de gobernanza que reduzcan errores diagnósticos y consoliden una práctica de calidad: protocolos, supervisión continua, definición clara de competencias, reacreditación, trazabilidad de estudios, tiempos de respuesta y una cultura de seguridad. Se proponen marcos prácticos (por ejemplo, enfoques sistemáticos para minimizar fallos) y se anima a la acreditación de laboratorios, que se asocia a entornos favorables para ofrecer servicios de alto estándar en todas las modalidades, incluida la ecocardiografía de emergencia y de críticos.
Tecnología portátil y futuro del ultrasonido cardiaco
Los dispositivos de mano, ya integrados en la práctica, potencian el acceso y la rapidez. La inteligencia artificial promete aumentar la precisión diagnóstica, automatizar mediciones e incluso proporcionar interpretaciones completas con alta exactitud, reducir la carga cognitiva y estandarizar informes. El big data facilitará modelos predictivos y analítica poblacional; la Internet de las Cosas permitirá integrar la ecografía con otros sistemas de monitorización, acelerando decisiones y mejorando resultados. Estas innovaciones apoyarán la formación con simulaciones y retroalimentación personalizada, democratizando la calidad de la interpretación ecocardiográfica en entornos de urgencias y críticos.
Recomendaciones operativas por escenarios clínicos
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Infarto agudo y shock cardiogénico: incorpore valoración longitudinal precoz y strain cuando sea viable; priorice la reperfusión; busque complicaciones mecánicas ante soplo nuevo o inestabilidad (planos fuera de eje y Doppler).
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Insuficiencia cardiaca aguda descompensada: combine hemodinámica Doppler con ecografía pulmonar y VExUS para dirigir diuresis, vasodilatación y soporte; utilice índices del ventrículo derecho para fenotipado.
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Regurgitación valvular aguda: transesofágica de elección para anatomía y cuantificación; en aórtica aguda, valore vena contracta, semitiempo de presión y flujos aórticos holodiastólicos; prepare manejo quirúrgico urgente si procede.
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Prótesis valvulares: confirme obstrucción con parámetros dependientes e independientes de flujo (incluidos AT y AT/ET); use transesofágica para guiar trombólisis y para dehiscencias o fugas paravalvulares.
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Shock mixto: reevalúe diariamente; priorice el reconocimiento de vasoplejía, reserve catéter de arteria pulmonar para dudas hemodinámicas y use estimaciones no invasivas de resistencias cuando ayuden a titular terapia.
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Taponamiento: diagnostique y guíe pericardiocentesis con seguridad; recuerde que derrames pequeños de instauración rápida pueden tamponar.
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Embolia pulmonar inestable: la ecocardiografía a pie de cama orienta terapia cuando la angio-TC no es factible; valore tamaño y función del ventrículo derecho y considere signos específicos.
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Obstrucción dinámica del tracto de salida: identifíquela con Doppler en “daga” y ajuste volumen y cronotropismo/inotropía.
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Síndromes aórticos agudos: no descarte disección con transtorácica sola; complemente con transesofágica/TC y vigile signos de alto riesgo como derrame pericárdico en tipo A.
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Parada cardiaca: realice exploraciones en las pausas de compresión; considere transesofágica focal para imágenes continuas; identifique causas reversibles y monitorice la eficacia de compresiones.
Consejos de calidad y seguridad
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Estandarice protocolos por escenario clínico, con listas de verificación y rutas de derivación a operadores avanzados.
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Documente y revise de forma sistemática valores clave (por ejemplo, FEVI, GLS cuando sea posible, dimensiones y función del ventrículo derecho, gradientes valvulares, índices hemodinámicos) y su evolución seriada.
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Elija la ventana adecuada: combine paraesternal, apical, subcostal y suprasternal; ante prótesis mitral, añada subcostal/paraesternal y priorice transesofágica.
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No retrase intervenciones críticas: la imagen no debe posponer la reperfusión en el infarto ni el control quirúrgico en disección tipo A o en regurgitación valvular aguda inestable.
Conclusiones
El ultrasonido cardiaco, integrado con ecografía pulmonar y evaluación de congestión venosa, es una piedra angular en la atención cardiovascular de emergencia y en críticos. Su valor reside en un enfoque fisiopatológico que contextualiza mediciones y tendencias con el soporte respiratorio/circulatorio en curso. La adopción de estándares de formación y gobernanza garantiza práctica segura y homogénea, mientras que la tecnología portátil y la inteligencia artificial amplían el acceso, estandarizan la calidad e impulsan decisiones más rápidas y precisas. Implementar estas recomendaciones mejorará la precisión diagnóstica, optimizará recursos y, en última instancia, los resultados de los pacientes más graves.
Preguntas frecuentes para la práctica diaria
¿Cuándo usar transesofágica de entrada?
Cuando la transtorácica sea subóptima y la información cambie la conducta inmediata: sospecha de complicación mecánica del infarto, disfunción protésica/obstrucción, regurgitación valvular aguda, taponamiento posquirúrgico y durante parada cardiaca para imágenes continuas sin interrumpir compresiones.
¿Qué cortes mínimos priorizar en inestabilidad hemodinámica?
Paraesternal largo y corto, apical de cuatro cámaras, subcostal cuatro cámaras y subcostal vena cava; añada suprasternal si sospecha síndrome aórtico.
¿Qué parámetros simples no debo olvidar?
FEVI contextualizada, función longitudinal del ventrículo izquierdo y derecho (desplazamientos anulares/velocidades tisulares), gradientes valvulares, signos de taponamiento, tamaño del ventrículo derecho con septum en D y, si es posible, GLS.
¿Con qué frecuencia debo reevaluar al paciente crítico?
En shock mixto, se recomienda evaluación diaria para guiar terapia y pronóstico; en parada cardiaca, inmediatamente después del retorno de circulación; en insuficiencia cardiaca congestiva, según la respuesta clínica y la estrategia de descongestión.
Referencias:


































