La pericarditis, una enfermedad inflamatoria del pericardio, se presenta con diversas manifestaciones clínicas y patológicas. Representa aproximadamente el 5% de las consultas por dolor torácico en servicios de urgencias. Esta guía concisa, redactada por el American College of Cardiology (ACC), tiene como objetivo unificar criterios diagnósticos y terapéuticos, incorporando las más recientes evidencias clínicas y técnicas de imagen multimodal para mejorar el cuidado del paciente.
Anatomía y fisiología del pericardio
El pericardio consta de dos capas: una externa fibrosa y otra interna serosa. Su función incluye la limitación de la distensión cardíaca, facilitación del acoplamiento ventricular y una acción de lubricación que reduce la fricción durante el ciclo cardíaco. Aunque su ausencia no altera gravemente la función cardíaca, su papel es relevante en el mantenimiento de la homeostasis hemodinámica.
Etiologías de la pericarditis
Las causas de pericarditis son variadas. En países de altos ingresos predominan las etiologías idiopáticas y virales, mientras que en regiones de bajos ingresos destaca la tuberculosis. Otras causas incluyen enfermedades autoinmunes, neoplasias, radioterapia, intervenciones cardíacas, trauma, enfermedades metabólicas, y causas medicamentosas.
Fisiopatología de la inflamación pericárdica
El proceso inflamatorio se inicia con el daño a las células mesoteliales que desencadena la activación del inflamasoma, liberando interleucinas proinflamatorias como IL-1β. Esto activa cascadas inmunitarias tanto innatas como adaptativas, generando un fenotipo clínico variable y justificando enfoques terapéuticos inmunomoduladores dirigidos.
Imagenología multimodal
El abordaje imagenológico incluye ecocardiografía transtorácica, resonancia magnética cardíaca y tomografía computarizada cardíaca. La ecocardiografía es la herramienta inicial para evaluar derrames, signos de constricción o miopericarditis. La resonancia aporta precisión diagnóstica para detectar inflamación activa mediante realce tardío con gadolinio y edema. La tomografía es útil para visualizar calcificaciones pericárdicas.
Centros de excelencia en enfermedades pericárdicas
Los centros especializados proporcionan atención integral a pacientes con pericarditis recurrente, constrictiva o de etiología compleja. Estos centros integran recursos como reumatología, enfermedades infecciosas, cirugía cardiotorácica, y farmacología especializada. Mejoran los resultados clínicos, reducen las hospitalizaciones y permiten acceso a terapias avanzadas y ensayos clínicos.
Criterios diagnósticos de pericarditis
Se requiere dolor torácico pleurítico o clínicamente sugestivo más al menos uno de los siguientes:
- Roce pericárdico
- Alteraciones electrocardiográficas (elevación difusa del ST, depresión del PR)
- Marcadores inflamatorios elevados (PCR, velocidad de sedimentación globular)
- Derrame pericárdico nuevo o en aumento
- Imagen de inflamación pericárdica en resonancia o tomografía
Se clasifica en aguda (<4-6 semanas), incesante (>4-6 semanas sin remisión), recurrente (nuevo episodio tras al menos 4-6 semanas libres de síntomas) y crónica (>3 meses).
Evaluación clínica y por imagen
Se recomienda evaluación clínica exhaustiva, pruebas de laboratorio, ECG y uso sistemático de imagen multimodal. La ecocardiografía permite identificar derrames, signos de taponamiento, y función miocárdica. La resonancia debe utilizarse para casos complicados o recurrentes, y la tomografía en contextos preoperatorios o diagnóstico diferencial.
Manejo terapéutico
El tratamiento inicial incluye colchicina y antiinflamatorios no esteroideos o aspirina. Se recomienda restricción de ejercicio físico. En casos refractarios se utilizan corticosteroides de baja dosis y agentes anti-IL-1 (rilonacept, anakinra, goflikicept). La pericardiectomía se reserva para pericarditis refractaria o constrictiva.
Complicaciones de la pericarditis
Las principales complicaciones incluyen:
- Derrame pericárdico: Acumulación de líquido >50 mL. Puede requerir drenaje en presencia de taponamiento.
- Taponamiento cardíaco: Urgencia médica con compromiso hemodinámico. Diagnóstico por ecocardiografía.
- Pericarditis constrictiva: Pérdida de elasticidad pericárdica con disfunción diastólica. Puede ser reversible si es inflamatoria o irreversible si hay calcificación.
- Pericarditis en pacientes oncológicos: Frecuente y multifactorial, requiere abordaje especializado.
Conclusión
La pericarditis requiere un enfoque multidisciplinario, guiado por criterios clínicos precisos y uso apropiado de imagenología. Las estrategias terapéuticas deben adaptarse al fenotipo inflamatorio del paciente, priorizando colchicina y antiinflamatorios en fases agudas, y recurriendo a agentes biológicos y pericardiectomía en casos refractarios. Los centros especializados mejoran el pronóstico en cuadros complejos, representando el modelo ideal de atención.
Referencias:




























