Serie "5 minutos de Oro" con José Luis Górriz sobre la disfunción renal en pacientes isquémicos con síndrome cardiorrenal; organizada por la Unidad de IC Avanzada y Trasplante del Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia.
La disfunción renal es común en pacientes con insuficiencia cardíaca, especialmente en aquellos con afección isquémica. Este vínculo se debe a la interdependencia entre el corazón y los riñones, donde el fallo de uno impacta al otro a través de mecanismos como la activación del sistema renina-angiotensina y la respuesta inflamatoria, que agravan la isquemia y la disfunción renal.
En pacientes cardiorrenales, la congestión es un factor crítico que debe manejarse cuidadosamente mediante diuréticos. Sin embargo, el uso excesivo o insuficiente de diuréticos puede empeorar la función renal. A medida que se ajustan las dosis, es esencial monitorear biomarcadores y evaluar la condición clínica para determinar si un deterioro renal es funcional o representa un riesgo.
Un punto clave es que un incremento en la creatinina no siempre indica un pronóstico negativo. Si la disfunción renal se asocia con una reducción de congestión y mejora clínica, puede considerarse un signo positivo. En cambio, si el deterioro renal persiste sin mejora en la congestión, puede ser necesario ajustar el tratamiento.
Las infecciones y ciertos medicamentos, como antiinflamatorios, también pueden afectar la función renal. Es importante mantener la administración de fármacos cardioprotectores, evitando la suspensión, excepto en casos de hipotensión severa o hiperkalemia.
En conclusión, el manejo de la disfunción renal en pacientes isquémicos requiere una estrategia personalizada y ajustada a través de monitoreo continuo, evitando la suspensión innecesaria de tratamientos beneficiosos y priorizando el balance entre el control de la congestión y la protección renal.
























