Nuevas perspectivas futuras de la Imagen Multimodalidad

Comentario del Autor: Dra. Leticia Fernández-Friera

En los últimos años, hemos asistido a una verdadera revolución en el campo de la imagen cardiovascular. La posibilidad de disponer de nuevas técnicas y la necesidad de profundizar en el diagnóstico molecular de las enfermedades cardiovasculares para desarrollar terapias preventivas han impulsado su crecimiento y expansión a distintas unidades de especialización cardiaca. Hasta hace poco tiempo, únicamente se disponía de la ecocardiografía para establecer el diagnóstico por imagen. Sin embargo, en las últimas décadas, la introducción de la tomografía multidetector, la resonancia magnética cardiaca, la tomografía por emisión de positrones y los equipos híbridos anatómico-funcionales han permitido ampliar sus aplicaciones clínicas y han convertido a la imagen en una herramienta imprescindible en el manejo del paciente cardiológico.


Nuevas perspectivas futuras de la Imagen Multimodalidad

Nuestro artículo se centra en describir los aspectos más importantes dónde la imagen puede jugar un papel fundamental en un futuro próximo. En el ámbito de la prevención y promoción de la salud, podemos destacar la importancia de la imagen a la hora de detectar en fases iniciales la ateroesclerosis o miocardiopatías en poblaciones de riesgo. La capacidad de diagnosticar precozmente procesos patológicos que no tienen tratamiento en fases tardías permite modificar estilos de vida o iniciar medidas preventivas que podrían enlentecer el curso de la enfermedad. De igual forma, la posibilidad de monitorizar la progresión de la enfermedad y conocer el pronóstico puede ayudar a la toma de decisiones terapéuticas. También, es posible evaluar nuevas terapias utilizando las técnicas de imagen, como por ejemplo, aplicadas a la reducción del tamaño del infarto en la cardiopatía isquémica, a la reducción de la fibrosis en la insuficiencia cardiaca o para la evaluación no invasiva de la hipertensión pulmonar.

Un aspecto innovador y aún por desarrollar en la práctica clínica, es la imagen molecular y la tecnología híbrida. La imagen molecular nos permite identificar in vivo mecanismos fisiopatológicos implicados en las enfermedades cardiovasculares. Mediante sondas radioactivas dirigidas específicamente a las moléculas diana que queremos identificar y tecnología de imagen sensible al radiotrazador, es posible caracterizar y cuantificar de forma no invasiva procesos que ocurren a nivel celular o molecular. Las principales aplicaciones clínicas de esta tecnología son la evaluación del metabolismo cardiaco utilizando la glucosa marcada con flúor (18FDG), la inflamación de la placa de ateroma para evaluar su vulnerabilidad a romperse (sondas dirigidas a macrófagos) y el remodelado ventricular post-infarto (sondas dirigidas a moléculas inflamatorias). La tecnología híbrida son plataformas que integran distintas modalidades de imagen que proporcionan por un lado información anatómica (TC/RM) y por otro, información funcional-metabólica (PET/SPECT). La gran ventaja de estos equipos es la posibilidad de fusionar las imágenes anatómicas y funcionales con una superposición perfecta para optimizar su interpretación. Sin embargo, es necesario todavía definir los pacientes candidatos, establecer el significado clínico de las imágenes y evaluar el coste-efectividad de estas técnicas.

Los grandes avances tecnológicos de la imagen han favorecido su utilización en los laboratorios de electrofisiología y hemodinámica y en los quirófanos, de forma que hoy en día múltiples procedimientos se apoyan en su utilización. Asimismo, la posibilidad de obtener más información de una misma imagen y la mayor disponibilidad de estas técnicas, hacen que su uso se haya extendido a otros ámbitos fuera de la Cardiología, implicando a profesionales dentro del campo de la Radiología, Urgencias o Medicina Interna.

En nuestra opinión, la imagen cardiovascular tal y como se entiende hoy en día y como apunta a ser en el futuro, es una disciplina multimodalidad que abarca distintos profesionales sanitarios y subespecialidades cardiacas. Es fundamental una nueva orientación de la formación en imagen para conocer todas sus posibilidades, incluyendo nuevas indicaciones clínicas, ventajas y limitaciones de cada modalidad de imagen, con el fin de hacer uso inteligente de este nuevo arsenal tecnológico del que disponemos.


Enlaces:

  1. PubMed - Imaginando el futuro del diagnóstico por imagen »

Sobre el Autor

Dra. Leticia Fernández-Friera

Leticia Fernández-Friera es licenciada en Medicina por la Universidad de Oviedo, realizó la especialidad en Cardiología en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander y obtuvo el grado de doctora con la calificación de Cum Laude por la Universidad de Cantabria con el trabajo “Tomografía Cardiaca Multidetector en la Valoración del Dolor Torácico Agudo: Valor Diagnóstico del Score de Calcio Coronario”.

Ha completado su formación en ecocardiografía en el Massachusetts General Hospital, Harvard Medical School de Boston y se ha especializado en tomografía computarizada multidetector y resonancia magnética cardiaca en el Mount Sinaí Hospital de New York tras realizar un fellowship de 2 años.

Su implicación con la investigación translacional la ha llevado a ser miembro asociado de la Fundación Leducq, grupo de investigación internacional enfocado al estudio de valvulopatía mitral.

Actualmente, trabaja en el Departamento de Ateroesclerosis, Epidemiología e Imagen No Invasiva del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y realiza su actividad clínica en el Hospital Universitario de Montepríncipe, Centro Integral de Enfermedades Cardiovasculares (CEIC) en el área de imagen avanzada.

Entre sus principales líneas de investigación, destacan la evaluación del área en riesgo en modelos animales de isquemia-reperfusión mediante RM, el estudio de la ateroesclerosis mediante técnicas de imagen no invasivas en el marco del proyecto PESA, con especial participación en imagen avanzada con equipos híbridos de PET/RM, la evaluación no invasiva de hipertensión pulmonar y los efectos de terapias cardioprotectoras sobre el tamaño del infarto con participación en el ensayo METOCARD. Su dedicación e interés por la investigación se ha visto reflejado en más de 30 trabajos publicados, múltiples capítulos de libros, destacando su participación como editora en el “Manual de Imagen en Cardiología” y su participación activa en cursos formativos.



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