La pitavastatina se presenta hoy en la práctica clínica como una opción de particular interés para un perfil de paciente muy frecuente: aquel con dislipemia que coexiste con diabetes tipo 2, prediabetes o riesgo elevado de desarrollarla. A diferencia de otras estatinas de referencia, acumula pruebas consistentes de neutralidad metabólica que la diferencian de forma relevante dentro de la clase.
Las estatinas son la primera línea del tratamiento hipolipemiante y su eficacia para reducir los eventos cardiovasculares mayores está respaldada por décadas de ensayos aleatorizados. Sin embargo, el uso extendido de estatinas de alta intensidad ha puesto de manifiesto un efecto de clase con implicaciones clínicas directas: la asociación con el incremento del riesgo de diabetes de nueva aparición y el empeoramiento del control glucémico en pacientes con diabetes establecida.
Un metaanálisis de referencia que incluyó a 91.140 participantes de 13 ensayos aleatorizados cuantificó ese riesgo en un incremento del 9% en la incidencia de diabetes de nueva aparición con el uso de estatinas como clase [1]. Este hallazgo determinó que la FDA y la EMA incorporaran advertencias específicas sobre el incremento de glucemia y de HbA1c en las fichas técnicas de todos los fármacos de esta clase. El cardiólogo y el médico de Atención Primaria se enfrentan así con frecuencia a una paradoja: prescribir una estatina en un paciente que ya tiene diabetes establecida o en quien el riesgo de desarrollarla es elevado.
Mecanismo: cómo alteran las estatinas el metabolismo glucídico
Los mecanismos por los que las estatinas pueden incrementar la glucemia son multifactoriales y no están aún completamente esclarecidos. Las hipótesis mejor documentadas incluyen la alteración de la señalización intracelular del calcio en las células beta pancreáticas, lo que reduce la secreción de insulina en respuesta a la glucosa, y la interferencia con las vías de señalización de la insulina en tejidos periféricos a través de la fosforilación reducida de IRS-1 y Akt [2].
A nivel adipocitario, algunas estatinas reducen la expresión del transportador GLUT-4, deteriorando la captación periférica de glucosa. Un análisis comparativo en más de 32.000 participantes de cinco ensayos demostró que las estatinas de alta intensidad (atorvastatina, rosuvastatina y simvastatina a dosis altas) se asocian a un riesgo significativamente mayor de diabetes incidente que las de intensidad moderada, con un riesgo adicional del 12% respecto a estas últimas [2]. Estos datos confirman que la intensidad del tratamiento es un predictor independiente del riesgo glucémico y que la elección de la molécula tiene consecuencias metabólicas reales.
La pitavastatina (pitavastatin) en el espectro del riesgo glucémico: un perfil diferencial
Dentro de la clase de las estatinas, la pitavastatina muestra de forma consistente un perfil glucémico que la distingue de atorvastatina y rosuvastatina. Estudios in vitro en células beta pancreáticas humanas han demostrado que la pitavastatina induce menor citotoxicidad y menor reducción de la secreción de insulina estimulada por glucosa en comparación con atorvastatina, pravastatina y rosuvastatina en las mismas condiciones experimentales [3].
Además, la pitavastatina puede promover la producción de adiponectina, una adipoquina con propiedades insulinosensibilizantes, y activar las vías AMPK y PPAR-alfa en tejido hepático, favoreciendo el metabolismo lipídico sin interferir con la homeostasis glucídica [4]. Aunque tampoco presenta metabolismo significativo por CYP3A4 a diferencia de atorvastatina y simvastatina, esta característica se traduce principalmente en un perfil favorable de interacciones farmacológicas, no en el comportamiento glucémico diferencial.
La diferencia entre estatinas de similar potencia queda patente en estudios comparativos directos. En el subanálisis del estudio CHIBA, la atorvastatina a 10 mg/día incrementó de manera significativa los niveles de glucoalbúmina en pacientes diabéticos, mientras que la pitavastatina a 2 mg/día no produjo variación alguna en este parámetro glucémico [5]. Esta diferencia entre dos estatinas de potencia comparable ilustra con precisión la heterogeneidad del efecto glucémico dentro de la clase.
El metaanálisis de 15 ensayos: glucemia, HbA1c e incidencia de nueva diabetes
Los datos más sólidos sobre el perfil glucémico de la pitavastatina proceden de un metaanálisis publicado en 2015 que agrupó los resultados de 15 ensayos clínicos aleatorizados realizados en individuos sin diabetes al inicio del seguimiento [6].
El análisis incluyó a 4.815 pacientes no diabéticos (3.236 asignados a pitavastatina y 1.579 al grupo control), con un seguimiento ponderado de 17,3 semanas de media. Los resultados fueron consistentes en todos los parámetros: pitavastatina no mostró ningún efecto significativo sobre la glucemia en ayunas (diferencia de medias: -0,01 mg/dl; IC95% -0,77 a 0,74; I²=0%), sobre la HbA1c (diferencia de medias: -0,03%; IC95% -0,11 a 0,05; I²=43%) ni sobre la incidencia de diabetes de nueva aparición (RR 0,70; IC95% 0,30 a 1,61; I²=0%), en comparación con placebo y con otras estatinas [6].
Los análisis de sensibilidad y subgrupos confirmaron la robustez de estos hallazgos con independencia de la dosis de pitavastatina, del tipo de comparador o de la duración del seguimiento. La tendencia numérica del RR hacia 0,70 para la nueva diabetes con pitavastatina frente a control, aunque no alcanzó significación estadística, apunta de forma coherente hacia una posible neutralidad o incluso protección sobre la progresión glucémica.
Estudios comparativos directos en poblaciones de mayor riesgo refuerzan estas conclusiones. Un estudio retrospectivo en pacientes con infarto agudo de miocardio en Corea del Sur confirmó que la pitavastatina se asociaba a un riesgo significativamente menor de diabetes de nueva aparición en comparación tanto con atorvastatina como con rosuvastatina [7].
El estudio LIVES en pacientes diabéticos: práctica clínica real
El estudio LIVES fue un estudio observacional postcomercialización japonés que siguió a más de 19.000 pacientes con hipercolesterolemia tratados con pitavastatina durante 104 semanas, con especial atención a la eficacia lipídica y al perfil de seguridad en condiciones de práctica real [8].
Su subanálisis en pacientes con diabetes tipo 2 ofreció uno de los datos más llamativos del programa LIVES: tras dos años de tratamiento con pitavastatina, se observó una reducción significativa de la HbA1c del 0,28% (p<0,001) en el subgrupo de pacientes diabéticos [8]. Este hallazgo va más allá de la mera neutralidad y sugiere que la pitavastatina puede acompañarse de una mejora discreta pero significativa del control glucémico en el paciente con diabetes establecida.
En coherencia con estos datos, el estudio J-PREDICT evaluó a 1.269 pacientes japoneses con tolerancia glucídica alterada. Los resultados mostraron que la pitavastatina no incrementó la incidencia de diabetes de nueva aparición en comparación con el grupo control y redujo además los niveles de proteína C reactiva, apuntando a un efecto antiinflamatorio adicional [9]. Vale la pena señalar que el ensayo REPRIEVE, en la población específica de pacientes con VIH en tratamiento antirretroviral, sí mostró una tasa ligeramente mayor de nueva diabetes con pitavastatina (5,3% frente al 4,0%), lo que refleja la influencia de la toxicidad metabólica inherente a los antirretrovirales como factor de confusión relevante [10].
Quién puede beneficiarse: el paciente con dislipemia y diabetes en tu consulta
La traducción práctica de estos datos resulta especialmente relevante para el perfil de paciente que con más frecuencia plantea la duda en consulta: aquel con dislipemia que combina diabetes tipo 2 activa, prediabetes, síndrome metabólico o varios factores de riesgo que incrementan la probabilidad de desarrollar diabetes durante un tratamiento hipolipemiante a largo plazo.
La pitavastatina consigue reducciones de cLDL del 30 al 40% a dosis de 2 mg/día y del 40 al 45% a dosis de 4 mg/día, suficientes para alcanzar los objetivos de las guías en muchos pacientes de riesgo alto. A esta potencia lipídica se une la ausencia documentada de efecto diabetogénico en el metaanálisis de 15 ECA y la posibilidad de un efecto neutro o favorable sobre el control glucémico en el paciente con diabetes establecida.
Las guías ESC/EAS, en su actualización enfocada de 2025, subrayan la necesidad de individualizar el tratamiento en función de las comorbilidades del paciente y el perfil de efectos adversos de cada opción [11]. Cuando evalúas de forma conjunta la potencia hipolipemiante y el impacto sobre el metabolismo glucídico, el conjunto de pruebas disponible sobre la pitavastatina (pitavastatin) ofrece una base sólida para considerarla como primera opción en el paciente con dislipemia y riesgo metabólico elevado. Para consultar la ficha técnica actualizada y el protocolo de abordaje de la dislipemia en el paciente diabético, visita los recursos disponibles en CardioTeca.com.
Referencias
- Sattar N, Preiss D, Murray HM, Welsh P, Buckley BM, de Craen AJ, et al. Statins and risk of incident diabetes: a collaborative meta-analysis of randomised statin trials. Lancet. 2010;375:735-42. PMID 20167359
- Preiss D, Seshasai SR, Welsh P, Murphy SA, Ho JE, Waters DD, et al. Risk of incident diabetes with intensive-dose compared with moderate-dose statin therapy: a meta-analysis. JAMA. 2011;305:2556-64. PMID 21693744
- Zhao W, Zhao SP. Different effects of statins on induction of diabetes mellitus: an experimental study. Drug Des Devel Ther. 2015;9:6235-46. PMID 26648697
- Casula M, Mozzanica F, Scotti L, Tragni E, Pirillo A, Corrao G, et al. Statin use and risk of new-onset diabetes: a meta-analysis of observational studies. Nutr Metab Cardiovasc Dis. 2017;27:396-406.
- Sasaki J, Ikeda Y, Kuribayashi T, Kajiwara K, Biro S, Yamamoto K, et al. A 52-week, randomized, open-label, parallel-group comparison of pitavastatin and atorvastatin on HDL-C levels and glucose metabolism in Japanese patients with dyslipidaemia and glucose intolerance. Clin Ther. 2008;30:1089-101. PMID 18640465
- Vallejo-Vaz AJ, Kondapally Seshasai SR, Kurogi K, Michishita I, Nozue T, Sugiyama S, et al. Effect of pitavastatin on glucose, HbA1c and incident diabetes: a meta-analysis of randomized controlled clinical trials in individuals without diabetes. Atherosclerosis. 2015;241:409-18. PMID 26074315
- Choi JY, Choi CU, Hwang SY, Choi BG, Jang WY, Kim DY, et al.; KAMIR-NIH Investigators. Effect of pitavastatin compared with atorvastatin and rosuvastatin on new-onset diabetes mellitus in patients with acute myocardial infarction. Am J Cardiol. 2018;122(6):922-8.
- Teramoto T. Pitavastatin: clinical effects from the LIVES Study. Atheroscler Suppl. 2011;12(3):285-8. PMID 22152283
- Odawara M, Yamazaki T, Kishimoto J, Ito C, Noda M, Terauchi Y, et al. Pitavastatin reduced C-reactive protein without increasing the incidence of diabetes in Japanese individuals with impaired glucose tolerance (J-PREDICT study). Eur Heart J. 2014;35:392.
- Grinspoon SK, Fitch KV, Zanni MV, Fichtenbaum CJ, Umbleja T, Aberg JA, et al.; REPRIEVE Investigators. Pitavastatin to prevent cardiovascular disease in HIV infection. N Engl J Med. 2023;389:687-99. PMID 37486775
- Mach F, Koskinas KC, Roeters van Lennep JE, Tokgözoğlu L, Badimon L, Baigent C, et al. 2025 Focused Update of the 2019 ESC/EAS Guidelines for the management of dyslipidaemias. Eur Heart J. 2025;46:4359-78.
José Antonio García Donaire
















































