Introducción
La insuficiencia tricuspídea (IT) relacionada con dispositivos intracardiacos (CIED) es un problema creciente, asociado a mayor morbimortalidad y a un manejo clínico complejo. La presencia de cables puede producir IT por daño valvular directo, “impingement”, “tethering” o cambios geométricos del ventrículo derecho. Las opciones terapéuticas son limitadas: la extracción percutánea de electrodos conlleva riesgos significativos y el edge-to-edge tricuspídeo (T-TEER) es a menudo inviable cuando la anatomía está severamente alterada por los cables. En este contexto, el reemplazo valvular tricuspídeo transcatéter (TTVR) emerge como una alternativa prometedora, aunque la evidencia en pacientes con CIED sigue siendo escasa.
El estudio de So et al. (JACC Asia, 2025) “Transjugular Transcatheter Tricuspid Valve Replacement in Patients With Cardiac Implantable Electronic Devices” evalúa por primera vez, en una cohorte internacional amplia, los resultados del TTVR vía transyugular con el dispositivo LuX-Valve Plus en pacientes con IT severa y presencia de cables ventriculares. Su objetivo es analizar la eficacia, seguridad y el impacto del “lead jailing” sobre la función del CIED.
Diseño del estudio
Se trata de un estudio retrospectivo multicéntrico, realizado en 17 centros internacionales, que incluyó a 99 pacientes con IT severa/masiva/torrencial, sintomática, no candidatos adecuados a T-TEER y que requirieron TTVR entre 2022 y 2024. De ellos, 36 (36,4%) eran portadores de un dispositivo intracardíaco.
Los objetivos primarios fueron el éxito intraprocedimiento y la reducción de IT post-TTVR según criterios TVARC. Entre los secundarios se incluyeron: mortalidad a 30 días, cambio en clase funcional NYHA, aparición de leaks paravalvulares (PVL), necesidad de reintervención y evaluación detallada de parámetros del CIED durante el seguimiento.
Resultados principales
El grupo con CIED presentaba basalmente mayor comorbilidades (antecedentes de infarto agudo de miocardio, cirugía cardíaca previa y diabetes), y un riesgo quirúrgica mayor respecto el grupo no CIED (EuroSCORE II (7 % ( 3.9-10.5) vs 4.1 % ( 2-3-6.0); p 0.02).
En referencia a la reducción de la insuficiencia tricúspide, no se observaron diferencias en las tasas de éxito intraprocedimiento según los criterios TVARC entre los pacientes con CIED vs no CIED: 91,7% vs 95,2%; p = 0,781, ni en el éxito clínico a 30 días: 90,3% frente a 90,9%; p > 0,999). Adicionalmente, no se encontraron diferencias significativas en cuanto al tiempo de procedimiento (155 (128-164) min vs 124 (87-160) min; p = 0,108) ni complicaciones mayores (8,3% vs 3,2%; p = 0,350).
Los pacientes portadores de CIED presentaron con mayor frecuencia cirugía no programada y reintervención a los 6 meses, siendo dicha diferencia no significativa (11.5% vs 3.3%; p = 0.160). Adicionalmente, los pacientes con CEID presentaron mayor porcentaje significativo de fuga paravalvular (PVL), en su mayoría leves y localizadas junto al cable ventricular (67.7% vs 24.5%; p < 0.001), sin impacto clínico en la la calidad de vida de los pacientes. El porcentaje de PVL severo fue bajo y similar entre ambos grupos.
Finalmente, tras un seguimiento mediano de 3,3 meses, ningún paciente requirió extracción o recambio de electrodo. Únicamente un 9,1% presentó empeoramiento de umbrales o sensibilidad, manejados exclusivamente mediante reprogramación y sin necesidad de intervención invasiva.
Implicaciones clínicas
Este trabajo ofrece evidencia sólida de que el TTVR transyugular es una opción terapéutica viable, eficaz y segura en pacientes con IT severa portadores de CIED, un escenario históricamente difícil de tratar. La presencia de cables no compromete el éxito del procedimiento ni la reducción de IT, y el riesgo de disfunción del CIED es bajo y en su mayoría solucionable sin recurrir a extracción.
Los datos apoyan la integración del TTVR en el algoritmo terapéutico de la IT severa con CIED, especialmente en anatomías desfavorables para T-TEER y en pacientes de alto riesgo quirúrgico.
Limitaciones
El carácter retrospectivo y el uso compasivo limitan la generalización de los resultados. La ausencia de core-lab, la heterogeneidad anatómica y la falta de pruebas de imagen previas y posteriores estandarizadas dificultan el análisis mecánico del PVL y de la interacción electrodo-valva. Además, el seguimiento es aún breve para valorar el impacto a largo plazo sobre durabilidad, riesgo infeccioso o disfunción diferida del electrodo.
Conclusión
El estudio de So et al. demuestra que el TTVR transyugular proporciona una reducción robusta de IT y una mejora significativa de la clase funcional en pacientes complejos portadores de CIED, sin comprometer la integridad de los electrodos. Aunque se observa una mayor tasa de PVL leve, el impacto clínico es limitado y la seguridad global del procedimiento es comparable al de pacientes sin CIED. Estos resultados respaldan el uso del TTVR como alternativa terapéutica en casos seleccionados y refuerzan la necesidad de estudios prospectivos y con seguimiento prolongado para consolidar su papel en esta población.
Referencias:
- JACC: ASIA. - Transjugular Transcatheter Tricuspid Valve Replacement in Patients With Cardiac Implantable Electronic Devices
Joan Llevadot Sesmilo



















































