Del 19 al 22 de mayo, el Palais des Congrès de París volvió a concentrar a la comunidad de cardiología intervencionista en EuroPCR 2026, con 166 ensayos de última hora repartidos en 18 sesiones. Los directores del curso destacaron tres estudios mayores, pero el grueso clínico estuvo, como siempre, en las sesiones hotline: revascularización antes del implante valvular aórtico, supervivencia a largo plazo del tronco común, cierre de orejuela frente a anticoagulación, válvula tricúspide, calcio coronario y antiagregación tras síndrome coronario agudo. Te resumimos lo que de verdad puede cambiar tu práctica, con la lectura clínica de cada dato.
Los tres grandes: TAVI, tronco común y orejuela
El primer protagonista fue un metaanálisis de datos individuales de cuatro ensayos aleatorizados (ACTIVATION, FAITAVI, NOTION-3 y TCW) sobre la revascularización coronaria en pacientes con estenosis aórtica grave y enfermedad coronaria remitidos para implante percutáneo de válvula aórtica (TAVI). Sobre 1.050 pacientes, 694 fueron asignados a intervención coronaria percutánea (ICP) y 356 a tratamiento médico óptimo; dentro del brazo de ICP, 439 se guiaron por reserva fraccional de flujo (FFR) y 255 solo por angiografía. La ICP previa al TAVI redujo de forma modesta los eventos cardiovasculares mayores (alrededor de un 30% en términos relativos), un beneficio impulsado sobre todo por menos revascularizaciones no planificadas, y la estrategia guiada por fisiología se comportó mejor que la guiada solo por angiografía.
¿Y qué significa esto? En el paciente con estenosis aórtica grave, a menudo estable, sin angina y con riesgo hemorrágico elevado, no toda lesión coronaria merece tratarse antes del TAVI. La señal apunta a una ICP selectiva e informada por FFR, no a revascularizar por reflejo anatómico. Es un cambio de mentalidad respecto al viejo concepto quirúrgico de «puentear todo lo que se ve».
El segundo gran ensayo fue el metaanálisis de datos individuales de SYNTAX, PRECOMBAT, NOBLE y EXCEL sobre mortalidad a largo plazo en enfermedad de tronco común izquierdo, presentado por Brian Bergmark. Con 4.394 pacientes considerados aptos para ambas estrategias (edad media 66 años, 25% diabéticos, puntuación SYNTAX media de 25, guía por ecografía intravascular en el 71% de las ICP), la mortalidad por cualquier causa fue prácticamente idéntica: 23,5% con ICP y stent farmacoactivo frente a 23,1% con cirugía de derivación coronaria (CABG). El análisis por periodos no mostró penalización tardía de la ICP: entre 0 y 5 años, 11,2% frente a 10,3% (cociente de riesgos 1,09; IC 95% 0,91–1,31); entre 5 y 10 años, 13,8% frente a 14,3% (cociente de riesgos 0,96; IC 95% 0,77–1,20). Estos hallazgos prolongan los del análisis reconstruido de datos individuales publicado en JACC en 2026.
¿Y qué significa esto? La controversia sobre el «mejor» tratamiento del tronco común queda en buena medida desactivada en el paciente de complejidad anatómica baja-moderada apto para ambas opciones: la supervivencia a diez años es superponible. La decisión vuelve donde debe estar, en el Heart Team y en una conversación informada con el paciente, en lugar de en una guerra de trincheras entre intervencionistas y cirujanos.
El tercer estudio mayor fue un subanálisis preespecificado por edad del ensayo CHAMPION-AF, que comparó el cierre percutáneo de la orejuela izquierda con anticoagulantes orales directos (ACOD) en pacientes con fibrilación auricular (FA) candidatos a anticoagulación. En el ensayo global (3.000 pacientes, edad media 72 años, CHA2DS2-VASc medio 3,5), la variable combinada de muerte cardiovascular, ictus o embolia sistémica a tres años fue no inferior (5,7% con cierre frente a 4,8% con ACOD), con menos hemorragias no relacionadas con el procedimiento en el brazo de cierre (10,9% frente a 19,0%). El subanálisis demostró que ni la eficacia ni la seguridad relativas se modificaban con la edad.
¿Y qué significa esto? La edad por sí sola no debería excluir el cierre de orejuela en el candidato adecuado. Conviene, eso sí, interpretar con cautela un análisis de subgrupos, con menor potencia que el análisis principal, y recordar la divergencia con el ensayo CLOSURE-AF: la decisión sigue siendo individualizada y compartida.
| Ensayo mayor | Población | Hallazgo principal | Lectura clínica |
|---|---|---|---|
| Revascularización en TAVI (ACTIVATION, FAITAVI, NOTION-3, TCW) | 1.050 pacientes con estenosis aórtica grave y coronariopatía | ICP previa: reducción modesta de eventos; ventaja de la guía por FFR | ICP selectiva e informada por fisiología, no sistemática |
| Tronco común a 10 años (SYNTAX, PRECOMBAT, NOBLE, EXCEL) | 4.394 pacientes aptos para ICP y CABG | Mortalidad 23,5% ICP frente a 23,1% CABG, sin diferencias | Decisión del Heart Team; ambas estrategias válidas |
| CHAMPION-AF, subanálisis por edad | 3.000 pacientes con FA candidatos a anticoagulación | Eficacia y seguridad del cierre frente a ACOD no varían con la edad | La edad no excluye el cierre de orejuela |
Válvula aórtica: prótesis contemporáneas y daño cardíaco
En el bloque estructural, el ensayo LANDMARK aportó los resultados a dos años de una nueva válvula percutánea balón-expandible frente a las prótesis contemporáneas establecidas. Sobre 768 pacientes de bajo riesgo (mediana de puntuación STS del 2,6%) en 31 centros de 16 países, la supervivencia libre de la variable combinada (muerte por cualquier causa, ictus y hospitalización relacionada con la válvula o el procedimiento) fue del 79,1% frente al 81,9%, sin diferencias significativas (p=0,39), confirmando la no inferioridad a medio plazo.
¿Y qué significa esto? El abanico de prótesis percutáneas sigue ampliándose con dispositivos no inferiores en eficacia y seguridad. La disponibilidad de tamaños intermedios, que permite ajustar mejor la prótesis a la anatomía del anillo, es una promesa cuya traducción en durabilidad habrá que confirmar con seguimientos más largos.
Completaron el bloque los cinco años del UK TAVI y un análisis sobre la incidencia y evolución del daño cardíaco en la estenosis aórtica grave asintomática, una línea que refuerza la idea de que el deterioro estructural progresa de forma silente antes de los síntomas y obliga a repensar el momento óptimo de la intervención.
Válvula tricúspide: la reparación borde a borde se consolida
La tricúspide tuvo sesión propia. Los datos a dos años del ensayo pivotal TRILUMINATE, ya publicados, mostraron una reducción sostenida de la insuficiencia tricuspídea, mejoría mantenida de la calidad de vida (incremento medio del cuestionario KCCQ superior a 15 puntos) y una disminución de las hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca de en torno al 28% frente al tratamiento médico, pese al elevado cruce de pacientes permitido tras el primer año. El registro de práctica real bRIGHT y los datos del registro EuroTR con la puntuación TRI-SCORE para estimar el riesgo de mortalidad, junto al registro FATE sobre el fracaso del procedimiento, ayudan a perfilar a quién y cuándo tratar.
¿Y qué significa esto? La reparación borde a borde tricuspídea percutánea deja de ser una técnica puramente sintomática: hay señal de beneficio en hospitalizaciones. La selección del paciente, apoyada en herramientas de riesgo como TRI-SCORE, será determinante para no tratar tarde ni en exceso.
Calcio coronario: litotricia, aterectomía y láser
El calcio coronario fue uno de los focos del curso, con un nuevo laboratorio de habilidades dedicado. El ensayo aleatorizado ICARE-OFDI comparó la litotricia intravascular con la aterectomía rotacional usando el área mínima del stent por imagen de coherencia óptica como variable de eficacia, y la sesión incluyó datos del registro FRACTURE sobre un sistema de litotricia basado en tecnología láser y del estudio EMPOWER CAD en mujeres con arterias calcificadas tratadas con litotricia.
¿Y qué significa esto? Disponemos de un arsenal creciente para modificar la placa calcificada, pero la pregunta práctica sigue siendo cuál usar y cuándo. La imagen intracoronaria deja de ser un lujo para convertirse en la brújula que decide la estrategia de preparación de la lesión y verifica la expansión final del stent.
Antiagregación en el síndrome coronario agudo
En antiagregación, el subanálisis COMPLEX del ensayo NEO-MINDSET analizó si la complejidad anatómica de la ICP modifica el efecto de la monoterapia con un inhibidor potente del receptor P2Y12 frente a la doble antiagregación tras un síndrome coronario agudo (SCA). Sobre 3.410 pacientes de 50 centros brasileños, la complejidad del procedimiento no modificó el efecto del tratamiento: no hubo diferencias significativas en eventos isquémicos. El análisis principal del ensayo ya había sugerido que, en el SCA sin elevación del segmento ST, la monoterapia es una opción razonable, con isquemia similar y menos hemorragias, mientras que en el infarto con elevación del ST conviene más prudencia.
¿Y qué significa esto? La retirada precoz de la aspirina dejando un inhibidor potente del P2Y12 no parece peligrosa por el mero hecho de que la ICP haya sido compleja. La presentación clínica del SCA, más que la complejidad anatómica, debería guiar la decisión.
Tromboembolismo pulmonar: trombectomía frente a fibrinólisis dirigida
La sesión de cierre incluyó un metaanálisis que comparó la trombectomía mecánica con la fibrinólisis dirigida por catéter en el tromboembolismo pulmonar, integrando la evidencia de los ensayos PEERLESS, STORM-PE e HI-PEITHO. El debate gira en torno al equilibrio entre la extracción inmediata del trombo y las complejidades del acceso de gran calibre y el riesgo hemorrágico.
¿Y qué significa esto? Para el paciente con tromboembolismo pulmonar de riesgo intermedio, el reto no es solo demostrar que una técnica funciona, sino seleccionar el fenotipo que realmente se beneficia de una intervención percutánea frente a la anticoagulación. La equipos de respuesta al tromboembolismo pulmonar ganan protagonismo.
Conclusión
EuroPCR 2026 deja un mensaje coherente: en el tronco común la supervivencia a largo plazo iguala ICP y cirugía, en el TAVI la revascularización debe ser selectiva y guiada por fisiología, y el cierre de orejuela mantiene su papel con independencia de la edad. A ello se suman la consolidación de la reparación tricuspídea, la madurez del tratamiento del calcio coronario y una antiagregación cada vez más a medida del SCA. Para el cardiólogo general y para el especialista no cardiólogo, la lectura de EuroPCR 2026 es clara: la decisión individualizada y multidisciplinar, apoyada en ensayos como CHAMPION-AF, NEO-MINDSET o el metaanálisis de tronco común, gana terreno frente a los automatismos de hace una década.
Referencias:
- EuroPCR 2026. - EuroPCR 2026
Ramón Bover Freire

















































