El estudio asignado a comentar menciona diversos puntos enfocados al tratamiento de distintos espectros de la evolución de cardiopatía isquémica, que combina el estado crónico al cual se presenta un episodio en carácter agudo, sin embargo aún a su progreso, coexiste cronicidad. Siendo el enfoque a evaluar en este estudio.
Se presenta la analítica dirigida a el momento oportuno en el cual debiese someterse a revascularización total cada paciente, para lo que identifico como relevancia y criterios a tomar en cuenta en conjunto con cada operador y caso clínico individualizado.
Como aporte a las recomendaciones sugeridas considero de beneficio muy importante en la toma de decisiones la anatomía coronaria. No solamente el evaluar arteria y territorio afectado. La evidencia de mayor solidez y respaldo clínico hace determinar que en casos de cardiopatía crítica que comprometa la función cardiovascular en esta dimensión, el identificar la lesión causante de infarto haga considerar existencia de colateralidad y evaluar el tipo de lesión, para fines de explicación enfatizando como el tercio que se encuentra afectado y vascularidad dependiente de vasos principales. Si bien, aún desarrollando colateralidad ciertas lesiones pueden causar infarto de manera aguda en el momento de revascularizar de manera total o pretender hacerlo, la existencia de estos hallazgos puede cambiar el margen, técnica y tiempo en el cual se establezca la estrategia de reperfusión.
En otro ámbito de relevancia al llevar a cabo el tratamiento elegido, puede verse influenciado en primera instancia por la accesibilidad de herramientas disponibles en cada centro de atención. A lo que se añade la existencia de comorbilidades que condicionen reservar técnicas que puedan ser poco toleradas. De tener en cuenta complicaciones como lesión renal o agudización. Viabilidad vascular periférica para realizar de manera fluida y con baja probabilidad de complicaciones asociadas al acceso vascular. Respecto al uso de FFr, considero que su utilidad destaca de manera principal al cuestionarse el efecto y beneficio de tratar cierto tipo de lesión que pueda generar controversia de manera convencional, en el contexto de esta crónico, excluyendo así la presentación aguda como infarto. No obstante, podría seleccionarse como herramienta de amplio margen para favorecer el tratamiento en revascularización temprana, pudiendo establecer como punto de acción 45 días como máximo.
En el grupo que se destino a recibir resolución completa, podría observarse mayor utilidad, sin embargo considero que como punto a evaluar para próximo análisis clínicos debería considerarse determinar temporalidad para realizar el total de tratamiento.
Como aporte a futuros grupos a evaluar, sería de utilidad considerar estrategia según vaso principal con mayor afectación en cada paciente en conjunto con criterios tales como, antecedente de intervenciones coronarias percutáneas, la existencia de reestenosis intrastent que aunque ha permitido disminuir discretamente puede presentarse como punto desfavorable incluir el grupo de pacientes que se han sometido en cierta temporalidad previa a conducta terapéutica de manera quirúrgica. Partiendo de que pocos pacientes pueden presentar estos hallazgos clínicos, son factores de los que se puede optar por algún nuevo determinante al momento de buscar la resolución.
Enfocado a las recomendaciones, destaco la visión mostrada para definir espacios terapéuticos de mayor beneficio en los pacientes. Como auxiliares que a mi criterio deben permanecer de manera fija, es el estatificar según hallazgos de afectación coronaria y repercusión hemodinámica una herramienta de utilidad que tenga como propósito el ofrecer al tratante evaluación de función sistólica y propiedades de viabilidad miocárdica para el seguimiento, sea medición ecocardiográfica u optar por dispositivos de mayor precisión en el sentido de estimación de fracción de eyección y características anatómicas valvulares y en cavidades dentro de grupos seleccionados. Así mismo, la importancia de pretender resolución temprana del territorio vascular causante de infarto y de manera oportuna, discernir si reintervenir en hospitalización actual al optimizar condiciones y excluir la presencia de complicaciones o realizar procedimiento total en un periodo menor a cierto tiempo (45 días). No mantener de manera rutinaria el uso de auxiliares como FFR, ya que sería difícil estandarizarlo por motivo de accesibilidad, como mejor enfoque de abordaje, identificar subgrupos en los que exista mayor utilidad, como en lesiones de alta complejidad identificadas en resolución de infarto y considerarse para segunda intervención, así como otros métodos enfocados a integrar de manera precisa anatomía coronaria. Por la presentación heterogénea dentro de las variables anatómicas, es un tema de alta relevancia, del cual se prevé alta aproximación que se dirige a nuevas propuestas con objetivos principales que aporten a reducir complicaciones agudas y en mediano plazo como el fracaso y deterioro de función sistólica, arritmias, complicaciones en cavidades, insuficiencia valvular y mortalidad.
Referencias:
Mauricio Flores













































