Lo mejor del 2025 en imagen cardiovascular

Lo mejor del 2025 en imagen cardiovascular

El año 2025 ha sido testigo de una notable aceleración en el campo de la imagen cardiovascular, consolidando nuevas tecnologías y refinando las aplicaciones de las técnicas existentes. Este informe tiene como propósito sintetizar los avances, consensos y publicaciones más influyentes que han marcado el panorama clínico durante este período. Desde la aplicación de la inteligencia artificial en la electrocardiografía hasta la expansión del ultrasonido portátil, estos desarrollos están redefiniendo de manera fundamental el diagnóstico, la estratificación de riesgo y el seguimiento de los pacientes con patologías cardíacas, permitiendo una medicina más precisa y personalizada.

Avances y aplicaciones clave en ecocardiografía

La ecocardiografía, lejos de ser una modalidad estática, continúa su evolución como una de las herramientas más versátiles y fundamentales en cardiología. Los avances de 2025 han sido estratégicos, fortaleciendo su papel en áreas críticas como el manejo de la insuficiencia cardíaca en todas sus fases, la guía de procedimientos de intervencionismo estructural cada vez más complejos y la democratización del diagnóstico gracias a la tecnología portátil. Estos desarrollos subrayan su capacidad para adaptarse y responder a las necesidades clínicas emergentes.

El rol central de la ecocardiografía en la insuficiencia cardíaca

El manejo de la insuficiencia cardíaca (IC) se ha beneficiado enormemente de los refinamientos en la ecocardiografía, que permiten una caracterización fenotípica y hemodinámica más precisa.

En la IC avanzada, se ha consolidado un enfoque de imagen multimodal como estándar de atención. La evaluación ecocardiográfica va más allá de la fracción de eyección, requiriendo la medición de parámetros clave de la función ventricular, la hemodinámica y la interdependencia ventricular para guiar decisiones terapéuticas complejas, como la indicación de asistencia mecánica o trasplante.

Para la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (HFpEF), las publicaciones de 2025 han clarificado las indicaciones para solicitar un ecocardiograma de esfuerzo y estudios hemodinámicos invasivos, herramientas esenciales para desenmascarar la disfunción diastólica y la incompetencia cronotrópica. Adicionalmente, la grasa epicárdica ha emergido como un nuevo marcador de imagen con relevancia pronóstica y fisiopatológica, asociándose con el estado funcional y los perfiles hemodinámicos de estos pacientes.

Finalmente, la insuficiencia cardíaca derecha ha recibido una atención específica, con directrices claras sobre las claves diagnósticas y de seguimiento mediante ecocardiografía. Se han estandarizado los parámetros para evaluar la estructura y función del ventrículo derecho, lo que resulta crucial para el manejo de esta condición a menudo subestimada.

La ecocardiografía como guía en el intervencionismo estructural y la cirugía

La ecocardiografía se ha consolidado como una herramienta indispensable en el quirófano y el laboratorio de hemodinámica, siendo fundamental para la planificación, guía en tiempo real y evaluación de resultados de procedimientos complejos.

Las recomendaciones y consensos de 2025 destacan las siguientes aplicaciones:

  • Ecocardiografía intracardiaca: Su uso se ha definido con mayor precisión en el intervencionismo estructural, siendo una alternativa o complemento crucial a la ecocardiografía transesofágica para guiar procedimientos como el cierre de defectos septales o la ablación de arritmias, mejorando la seguridad y eficacia.
  • Ecocardiograma transesofágico intraoperatorio: El consenso de la AHA 2025 ha actualizado las directrices para su uso sistemático en la cirugía cardíaca en adultos. Este documento estandariza las vistas, las mediciones y los protocolos de comunicación entre el ecocardiografista y el equipo quirúrgico.
  • Seguimiento post-TAVI: Los protocolos del Heart Valve Collaboratory han sido actualizados para estandarizar la vigilancia ecocardiográfica de pacientes sometidos a un implante de válvula aórtica transcatéter (TAVI), definiendo los intervalos de seguimiento y los parámetros clave para detectar precozmente la disfunción protésica.

La era del ultrasonido portátil: el ecógrafo de bolsillo

La miniaturización de la tecnología de ultrasonido ha revolucionado la práctica clínica, llevando la capacidad diagnóstica de la ecocardiografía desde el laboratorio de imagen hasta la consulta o la cabecera del paciente. El impacto de los ecógrafos de bolsillo (Point-of-Care Ultrasound, POCUS) se ha expandido notablemente en 2025.

Ámbitos de aplicación del ecógrafo de bolsillo (POCUS) e impacto clínico
Ámbito de AplicaciónImpacto Clínico
Exploración cardiovascular general Facilita la detección precoz de patologías estructurales y valvulares directamente en la consulta de atención primaria o medicina interna, optimizando el triaje de pacientes y agilizando las derivaciones a cardiología.
Manejo de pacientes ambulatorios con IC-FEp Permite una evaluación rápida y no invasiva de la congestión (pulmonar y sistémica) en pacientes crónicos, ajustando el tratamiento diurético de forma más precisa y personalizada durante las visitas de seguimiento.

Esta ubicuidad de la imagen en el punto de atención genera un volumen de datos sin precedentes, creando el escenario perfecto para la irrupción de la inteligencia artificial, que promete no solo gestionar esta información, sino extraer de ella conocimientos hasta ahora invisibles.

Inteligencia artificial: potenciando el diagnóstico cardiovascular desde el ECG hasta la ecocardiografía

El electrocardiograma (ECG), la herramienta diagnóstica más antigua de la cardiología, está experimentando un notable resurgimiento impulsado por la aplicación de algoritmos de aprendizaje profundo (deep learning). Sin embargo, el impacto de la inteligencia artificial (IA) trasciende una única modalidad. Estas innovaciones no solo automatizan tareas repetitivas, sino que también extraen información diagnóstica oculta en las señales eléctricas del corazón y en las imágenes cardíacas, mejorando significativamente la precisión y la eficiencia del flujo de trabajo clínico.

Las contribuciones clave de 2025 en este campo incluyen:

  1. Corrección de informes automáticos de ECG: Se ha puesto de manifiesto la magnitud del error en los diagnósticos automatizados del ECG, con estudios que muestran que 1 de cada 3 informes requiere corrección por parte de un médico. Este hallazgo subraya la importancia crítica de la supervisión humana experta y la necesidad de desarrollar algoritmos más fiables y transparentes.
  2. Detección de cardiopatía estructural desde el ECG: El estudio PRESENT-SHD ha introducido un innovador algoritmo capaz de detectar cardiopatías estructurales significativas basándose únicamente en las imágenes del electrocardiograma. Este avance abre la puerta a un cribado poblacional no invasivo, de bajo coste y altamente accesible para identificar pacientes en riesgo que requieran estudios de imagen más avanzados.
  3. Aumento de la precisión en la ecocardiografía: El impacto de la IA no se limita al ECG. Un claro ejemplo es el desarrollo de un modelo de aprendizaje profundo para identificar el prolapso de la válvula mitral directamente desde el ecocardiograma. Esta aplicación demuestra que la IA está transformando también la interpretación de imágenes complejas, aumentando la capacidad del clínico para detectar patologías sutiles y estandarizar la interpretación.

La creciente sofisticación de estos algoritmos, tanto en el análisis de señales eléctricas (ECG) como en la interpretación de imágenes (ecocardiografía), se alinea con el desarrollo de otras técnicas avanzadas para el análisis miocárdico detallado y la gestión de poblaciones de pacientes cada vez más complejas.

Nuevas fronteras en la caracterización miocárdica y la cardio-oncología

La práctica clínica moderna exige ir más allá de los parámetros tradicionales como la fracción de eyección para comprender la salud del miocardio. Las nuevas técnicas de imagen permiten una detección más precoz de la disfunción miocárdica subclínica y facilitan una gestión más segura de pacientes con comorbilidades complejas, como aquellos sometidos a tratamientos oncológicos potencialmente cardiotóxicos.

Técnicas avanzadas para la detección precoz de la disfunción miocárdica

La evaluación del myocardial strain (deformación miocárdica) se ha consolidado como una herramienta de gran relevancia clínica. Los análisis de 2025 han profundizado en su teoría, su aplicación práctica actual y su prometedor futuro como un biomarcador de imagen sensible para detectar daño miocárdico antes de que la función sistólica global se deteriore. En esta línea, tecnologías emergentes como MyoStrain y MyoStress han demostrado un valor añadido significativo. Sus fundamentos, basados en un análisis más detallado de la mecánica miocárdica, han sido respaldados por evidencia creciente que avala su aplicación práctica para la detección precoz de la disfunción del miocardio en diversos escenarios clínicos.

La imagen cardíaca como pilar de la cardio-oncología

La imagen cardíaca desempeña un papel crucial en la prevención, detección y manejo de la cardiotoxicidad inducida por los tratamientos contra el cáncer. Las directrices y recomendaciones de 2025 han reforzado la necesidad de un enfoque proactivo y estandarizado.

Las recomendaciones clave incluyen:

  • Vigilancia durante el tratamiento: Se han establecido estrategias claras para vigilar la función cardíaca en pacientes que reciben quimioterapia e inmunoterapia. Estos protocolos incluyen una evaluación basal y seguimientos seriados con ecocardiografía y medición del strain para detectar signos tempranos de disfunción ventricular.
  • Guía Británica: Se ha publicado una guía específica sobre el uso de la ecocardiografía transtorácica en adultos con cáncer tratados con antraciclinas y/o trastuzumab. Este documento proporciona pautas prácticas sobre cuándo y cómo realizar el seguimiento, definiendo umbrales de intervención para minimizar el riesgo cardiovascular sin comprometer el tratamiento oncológico.

La necesidad de protocolos estandarizados en un campo tan específico como la cardio-oncología refleja una tendencia más amplia hacia la estandarización de la práctica mediante guías y documentos de consenso, que garantizan una atención de alta calidad en otros escenarios clínicos de alto impacto.

Consensos y guías prácticas que definen el estándar de atención

Los documentos de consenso y las guías prácticas son fundamentales para estandarizar la práctica clínica, reducir la variabilidad injustificada y garantizar una atención al paciente basada en la mejor evidencia disponible. Los consensos publicados en 2025 han abordado escenarios clínicos específicos donde la imagen cardiovascular es determinante para la toma de decisiones, aportando claridad y recomendaciones pragmáticas.

Principales consensos y guías prácticas (2025)
Documento de ConsensoPoblación/Escenario ClínicoRecomendación Principal y su Impacto Práctico
Consenso EAPC-ESC Deportistas con hallazgos anómalos en el electrocardiograma Proporciona una guía práctica para el clínico que permite diferenciar los hallazgos electrocardiográficos benignos, relacionados con la adaptación fisiológica al ejercicio, de aquellos que sugieren una patología subyacente y requieren una investigación más profunda.
Consenso Clínico sobre AngioTC Pacientes con sospecha de embolia pulmonar aguda Define el papel central del AngioTC de tórax y establece un protocolo estandarizado para su realización e interpretación, asegurando un diagnóstico rápido, preciso y seguro en una condición de alta mortalidad.
Consenso EACVI–ACVC–EACTAIC Uso del ultrasonido cardiaco en urgencias y cuidados críticos Ofrece claves prácticas y algoritmos simplificados para el uso del ultrasonido a la cabecera del paciente (POCUS), facilitando la toma de decisiones rápidas sobre el estado hemodinámico, la función cardíaca y la presencia de derrame pericárdico.

Estos documentos reflejan un esfuerzo continuo por traducir la evidencia científica en protocolos aplicables, una tendencia que se observa en todos los avances del año.

Conclusión: Perspectivas e implicaciones para la práctica clínica

El año 2025 ha consolidado varias tendencias transversales que están modelando el futuro de la imagen cardiovascular. No se trata de avances aislados, sino de una evolución convergente hacia una práctica más inteligente, accesible y especializada. Las tres corrientes más importantes identificadas en este informe son:

  1. La integración creciente de la inteligencia artificial, que no solo está revitalizando herramientas clásicas como el ECG para un cribado más eficaz, sino también aumentando la precisión en modalidades de imagen complejas como la ecocardiografía para mejorar la consistencia diagnóstica.
  2. El avance imparable hacia la miniaturización y portabilidad de la tecnología, ejemplificado por el ecógrafo de bolsillo, que está democratizando el acceso a la imagen y extendiendo su uso más allá de los laboratorios especializados, hasta la propia cabecera del paciente.
  3. La especialización de la imagen en subcampos de alta complejidad, como la insuficiencia cardíaca avanzada, el intervencionismo estructural y la cardio-oncología, donde las técnicas de imagen avanzadas son indispensables para guiar terapias sofisticadas y monitorizar a poblaciones de alto riesgo.

En conjunto, estos avances capacitan al profesional sanitario para ofrecer una atención más personalizada, precisa y eficiente, sentando las bases para la próxima generación de diagnósticos y tratamientos en la medicina cardiovascular.

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