Comentario de los Autores: Vicente Martín Sánchez y Sergio Cinza Sanjurjo
Avanzar hacia una medicina personalizada de mayor precisión es uno de los retos de la Atención Primaria del siglo XXI. Incorporar biomarcadores sencillos, económicos y de fácil acceso en la práctica clínica diaria puede mejorar la capacidad predictiva de las tablas de riesgo cardiovascular. El ácido úrico (AU) es el principal antioxidante de nuestro organismo, pero traspasados unos umbrales se convierte, de manera intracelular, en un factor promotor de inflamación y aterogénesis. Esos umbrales pueden variar en función del sexo y de la edad.
El estudio IBERICAN es una cohorte de pacientes de Atención Primaria que analiza los factores de riesgo cardiovascular y renal. El artículo que nos ocupa incluyó 4.290 pacientes sin enfermedad cardiovascular previa con una mediana de 2,6 años de seguimiento acumulando 11.997 pacientes-año. Se estableció como hiperuricemia niveles ≥6 mg/dl en mujeres y ≥7 mg/dl en varones. Los pacientes fueron distribuidos en cuartiles según los niveles de AU para cada sexo. Se estimaron los Hazard Ratios (aHR) mediante modelos multivariante de Cox estratificando por sexo y grupos de edad (≥50 años en mujeres y ≥65 años en hombres).
Los resultados publicados presentan un comportamiento diferente del AU en la incidencia de eventos cardiovasculares mayores (MACE) en función del sexo y de la edad. En los hombres, la HU no se asoció de manera clara con la incidencia de MACE y en el análisis por cuartiles el AU se comportó como un potencial factor protector en los menores de 65 años (aHR = 0.79; IC 95% = 0.54–1.11; p-trend = 0.171). Por el contrario, en las mujeres de 50 años o más, se observó una tendencia de mayor riesgo en el caso de HU (aHR = 1.53; 95% CI = 0.92–2.55; p = 0.105) que se confirmó como estadísticamente significativa en el análisis por cuartiles, donde el riesgo de MACE aumentó un 32% por cada cuartil de incremento en los niveles de urato (aHR = 1.32; 95% CI = 1.07–1.62; p-trend = 0.01).
Estos resultados sugieren la necesidad de interpretar los niveles de AU de manera individualizada y sobre todo teniendo en cuenta el sexo y la edad. En el caso de las mujeres postmenopáusicas el AU puede ser un biomarcador a tener en cuenta para estratificar el riesgo cardiovascular. Fisiopatológicamente las diferencias observadas tienen su justificación en la pérdida del efecto uricosúrico de los estrógenos en la menopausia.
Los resultados expuestos en el artículo deben de ser interpretados con cautela y confirmados con nuevos estudios. El bajo número de MACE y un seguimiento de menos de tres años de mediana dan como resultados intervalos de confianza amplios.
Sin embargo, el presente estudio nos puede ayudar a personalizar la práctica clínica en atención primaria mediante el uso de un biomarcador barato y accesible. Y en el corto plazo prestar atención a los niveles de AU en las mujeres de 50 o más años priorizando la reducción de esos niveles mediante estilos de vida saludable
Referencias:
- Eur J Prev Cardiol. - Prognostic value of hyperuricaemia for cardiovascular events in primary care: sex-specific analysis from the IBERICAN cohort
Vicente Martín Sánchez
Sergio Cinza Sanjurjo



















































