Comentario de la Autora: Ana María Cebrián-Cuenca
Soy médico de familia y una de las 14 autoras de este artículo, en el que hemos participado especialistas de diez países y de perfiles muy distintos (endocrinología, diabetología, cardiología, medicina interna y atención primaria). Lo cuento porque creo que ese punto de partida ya dice algo: la detección precoz de insuficiencia cardiaca en diabetes no es un problema de un solo escalón asistencial, sino de toda la cadena que va desde que un paciente con diabetes entra en mi consulta hasta que, si hace falta, llega a la vuestra.
Hasta un 22% de las personas con diabetes conviven ya con insuficiencia cardiaca, y tienden a progresar más rápido desde la disfunción asintomática (estadio B) hasta la enfermedad sintomática. La Asociación Americana de Diabetes lleva años recomendando medir NT-proBNP anualmente en estos pacientes precisamente para adelantarnos a ese salto, pero en la práctica esa recomendación apenas se aplica de forma sistemática. En el artículo comparamos cómo se está (o no se está) llevando esto a cabo en distintos países: los puntos de corte de NT-proBNP que usa cada consenso local (en España, 75, 150 y 300 pg/mL según la edad), las poblaciones diana, y qué hace que un circuito de cribado funcione en la práctica real y no solo sobre el papel.
Creo que esto interesa a cardiología no solo como mapa comparado, sino como argumento concreto: un circuito bien diseñado entre primaria, endocrinología y cardiología cambia el momento en que un paciente con diabetes llega a vuestra consulta, y probablemente cambia también con qué llega. Espero que sirva para seguir afinando esa conversación entre niveles asistenciales, que es la que al final determina si la detección precoz se queda en la guía o llega de verdad al paciente.
Referencias:
- J Gen Intern Med. - Translating Guidelines into Practice: Implementation of NT-proBNP Testing for Early Heart Failure Detection in Diabetes, a Narrative Review
Ana María Cebrián-Cuenca

































