En la pericarditis aguda, el electrocardiograma (ECG) muestra una elevación difusa y cóncava del segmento ST con descenso del segmento PR: la guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2025 recoge la elevación difusa del ST en el 20%-60% de los casos y advierte de que un ECG normal al llegar no descarta la enfermedad [1]. Según la quinta definición universal del infarto, de 2026, esa elevación suele ser difusa, sin limitarse al territorio de una arteria coronaria y sin cambios recíprocos, a diferencia de la oclusión coronaria [2]; si aun así quedan dudas, la guía ESC 2025 recomienda la coronariografía o el TC coronario, según la probabilidad clínica, cuando se sospecha un síndrome coronario agudo (clase I, nivel de evidencia C). Esta píldora reúne qué se ve en el ECG, cómo evoluciona, cómo se distingue del infarto, de la repolarización precoz y de la miocarditis y qué hacer en urgencias, con esas dos fuentes, un estudio multicéntrico español que comparó el ECG de 79 pericarditis y 71 infartos [3] y los casos del Aula ECG de Javier Higueras.
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ECG en la pericarditis aguda: elevación difusa del ST, descenso del PR, fases y diferencias con el infarto
1 Qué se ve en el ECG de la pericarditis aguda
La guía ESC 2025 cuenta el ECG (descenso del PR y elevación difusa del ST) entre los criterios adicionales de la pericarditis. El diagnóstico es definitivo con una presentación clínica compatible, habitualmente un dolor torácico pleurítico que mejora al sentarse e inclinarse hacia delante, y más de un criterio adicional (roce pericárdico, ECG, proteína C reactiva elevada, derrame pericárdico nuevo o que aumenta, o edema o realce tardío del pericardio en la resonancia); con uno solo, es posible. El consenso del American College of Cardiology (ACC) de 2025 usa el mismo criterio del ECG y lo encuentra hasta en el 60% de los casos [4]. Las dos están resumidas en CardioTeca: la guía ESC 2025 de miocarditis y pericarditis y el consenso ACC 2025 de pericarditis.
El pericardio no genera actividad eléctrica: según la guía ESC 2025, los cambios del ECG indican que el miocardio subepicárdico también está inflamado y obligan a pensar en una miocarditis asociada y a descartarla. Son más frecuentes al principio y pueden serlo más en los pacientes jóvenes; el descenso difuso del PR es el hallazgo precoz clásico.
| Hallazgo | Cómo se ve en la pericarditis aguda |
|---|---|
| Elevación del ST | Difusa, en más de un territorio y sin seguir el de una arteria coronaria; cóncava («en guirnalda»), en todas o casi todas las derivaciones salvo aVR |
| Descenso del PR | Signo precoz; se mide frente al segmento TP, la línea que va del final de la onda T al comienzo de la P siguiente |
| aVR | El PR elevado y el ST descendido |
| Descenso del ST en otras derivaciones | Sin cambios recíprocos; un descenso del ST fuera de aVR y V1 orienta al infarto |
| Onda T | Puede invertirse en una fase posterior; la inversión de la T y el descenso del ST son menos frecuentes que en la isquemia |
| Frecuencia y ritmo | Tiende a ser alta, a veces con taquicardia sinusal; puede aparecer una fibrilación auricular |
| Voltaje del QRS | Bajo, con alternancia eléctrica, si hay un derrame grande |
En el estudio de Rossello, de casos y controles, con 150 pacientes con dolor torácico y elevación del ST atendidos en cuatro hospitales españoles (79 con pericarditis aguda y 71 con infarto y oclusión coronaria documentada en la coronariografía urgente), la pericarditis tuvo más derivaciones con el ST elevado (6,1 de media frente a 4,8) y con el PR descendido (3,1 frente a 1,5), menos con el ST descendido (2,1 frente a 3,9) y, en aVR, el punto J más bajo (−0,08 mV frente a −0,02 mV). Dónde medir el desnivel lo explica Javier Higueras en ¿Dónde miro para medir la elevación o el descenso del ST?
El signo de Spodick es la inclinación descendente del segmento TP, la línea de base entre el final de la onda T y la P siguiente. En un estudio retrospectivo de casos y controles se asoció a la pericarditis, pero apareció también en algunos infartos; ningún signo fue patognomónico. Los que más orientaron al infarto fueron el descenso del ST fuera de V1 y aVR, una elevación del ST mayor en III que en II y la ausencia de descenso del PR [5].
En el caso del Aula ECG de febrero de 2022, el de un paciente de 38 años con dolor torácico que aumentaba al inspirar hondo, Javier Higueras describe una pericarditis aguda típica: ritmo sinusal a casi 90 lpm, elevación cóncava del ST en todas las derivaciones salvo aVR y descenso del PR, sobre todo en las inferiores.
2 Pericarditis o infarto con elevación del ST: cómo se distinguen en el ECG
Según la quinta definición universal del infarto, en la oclusión coronaria la elevación del ST suele ser regional y con descenso recíproco; en la pericarditis o la repolarización precoz suele ser difusa o global y sin cambios recíprocos. Las recomendaciones de 2009 de la American Heart Association, el American College of Cardiology Foundation y la Heart Rhythm Society (AHA/ACCF/HRS) sobre la isquemia aguda describen la elevación en más de una región como propia de la pericarditis que afecta a gran parte de la superficie epicárdica [6]. Las demás causas de elevación del ST, con el dato que separa cada una del infarto, están en la píldora de ECG ¿Qué otras patologías producen elevación de ST además del infarto?, de Javier Higueras.
| Diagnóstico | Elevación del ST | PR y aVR | Lo que la acompaña |
|---|---|---|---|
| Pericarditis aguda | Difusa, en más de un territorio, cóncava | PR descendido en varias derivaciones; en aVR, PR elevado y ST descendido | Sin descenso recíproco fuera de aVR y V1; sin ondas Q; la T puede invertirse más tarde; dolor pleurítico, roce, proteína C reactiva elevada |
| Infarto con elevación del ST | Regional, en el territorio de una arteria; a menudo convexa u horizontal; en el inferior, mayor en III que en II | PR descendido en menos derivaciones o sin descenso | Descenso recíproco del ST; ondas Q patológicas (40 ms o más, o el 25% o más de la R) y T invertida con la evolución |
| Repolarización precoz | Punto J elevado 1 mm o más en dos derivaciones inferiores o laterales contiguas, cóncava, con onda J o empastamiento al final del QRS | Sin descenso del PR | Persona joven, a menudo deportista, con bradicardia y sin síntomas; el trazado no cambia en ECG sucesivos |
| Miocarditis | Cualquier patrón: cambios del ST y de la T o una elevación que imita un infarto sin seguir el territorio de una coronaria | Puede haber descenso del PR | Troponina elevada; ondas Q, bloqueos AV, bloqueo de rama derecha, arritmias ventriculares o un QT largo; un ECG normal no la descarta |
El estudio de Rossello añadió dos datos que no dependen del ST: en las derivaciones con la máxima elevación, el infarto alargó el QRS (85,9 frente a 81,3 ms en las derivaciones sin desnivel) y acortó el QT; la pericarditis, no. Con estos datos y los clásicos, su modelo tuvo una sensibilidad del 85,9% y una especificidad del 85,3%, medido sobre el ECG ampliado al doble y sin una validación clínica definitiva, según sus autores.
Ante la duda, manda la clínica: Javier Higueras activaría el código infarto ante este trazado con un dolor anginoso típico y no con uno pleurítico; con dudas, pediría un ecocardiograma y activaría el código si muestra alteraciones de la contractilidad o si no se puede hacer. Con bloqueo de rama izquierda o marcapasos, la oclusión se busca con la calculadora de los criterios de Sgarbossa y de Smith.
La guía ESC 2025 considera el síndrome coronario agudo el principal diagnóstico diferencial de la pericarditis y la miocarditis. Una elevación del ST regional, con descenso recíproco, mayor en III que en II o convexa, se trata como un infarto hasta que no se demuestre lo contrario, aunque el dolor parezca pericárdico.
3 Fases del ECG en la pericarditis: cómo evoluciona el trazado
La guía ESC 2025 no define estadios: describe cambios muy dinámicos, que evolucionan en horas o días con una progresión muy distinta entre pacientes; lo habitual es que el ST se normalice. La descripción clásica en cuatro estadios se atribuye a David Spodick, que en 1973 situó el descenso del PR sobre todo en los estadios 1 y 2, cuando puede hacer que parezca elevado un ST cuyo punto J ya está en la línea de base, y las ondas T invertidas en el estadio 3 [7].
| Estadio | Qué se ve en el ECG |
|---|---|
| 1 | Elevación difusa del ST con descenso del PR |
| 2 | El punto J vuelve a la línea de base; el PR puede seguir descendido |
| 3 | Ondas T invertidas |
| 4 | El trazado se normaliza |
En urgencias el ECG puede llegar en cualquier fase. La guía ESC 2023 de síndromes coronarios agudos recomienda repetir el ECG de 12 derivaciones si los síntomas reaparecen o hay incertidumbre diagnóstica (clase I, nivel de evidencia C) [8]. Javier Higueras añade en el Aula que, con el tratamiento, el ECG de una pericarditis tiene que normalizarse tras pasar por varias fases: si los síntomas se van y el trazado sigue igual, lo más probable es que no fuera una pericarditis.
4 Repolarización precoz y miocarditis: los otros dos diagnósticos del ST difuso
La guía ESC 2022 de arritmias ventriculares define el patrón de repolarización precoz como una elevación del punto J de 1 mm o más en dos o más derivaciones inferiores o laterales contiguas (clase I, nivel de evidencia C). Lo considera casi siempre benigno, presente en el 5,8% de los adultos y más frecuente en varones jóvenes y deportistas. No recomienda estudiar de forma sistemática a quien lo tiene sin síntomas (clase III, nivel C) [9]. Qué hacer con este patrón está en las páginas sobre la repolarización precoz y sobre un ECG con ese patrón.
Javier Higueras advierte en el Aula de que a menudo los dos trazados son indistinguibles. A favor de la repolarización precoz: bradicardia, muesca al final del QRS (onda J), ausencia de síntomas y un ECG que no cambia. A favor de la pericarditis: frecuencias más altas, descenso del PR, dolor, signos de inflamación (leucocitosis, proteína C reactiva elevada o roce) y un ECG que evoluciona hasta normalizarse. Cuenta también el coste del error: tuvo un paciente al que se habían atribuido ocho pericarditis en un año que no lo eran.
La miocarditis puede dar cualquier ECG. Según la guía ESC 2025, en la miocarditis aguda el ECG es normal en torno al 15% de los pacientes; lo más frecuente es la elevación del ST (57,5%), seguida de otros cambios del ST y de la T (23,5%) y de los bloqueos de la conducción (10%). En la pericarditis, la troponina se eleva en el 20%-30% de los casos por una miocarditis asociada: sin una disfunción ventricular izquierda nueva es una miopericarditis, que se trata como una pericarditis; con una disfunción nueva, regional o global, una perimiocarditis, que se trata como una miocarditis. En el estudio de Rossello, 34 de las 79 pericarditis tenían una troponina de al menos cuatro veces el límite superior normal, con la fracción de eyección conservada.
Javier Higueras lo resume en el Aula: la miocarditis puede dar un ECG normal, uno igual al de una pericarditis o uno que imita un infarto, siga o no el territorio de una coronaria. En un caso de 2013, en un varón de 32 años, cursó con ondas Q inferiores y complejos QS en casi todas las precordiales.
5 Derrame, taponamiento y arritmias: lo que el ECG añade a la gravedad
Según la guía ESC 2025, un derrame grande o una afectación miocárdica extensa pueden bajar el voltaje del QRS; con un derrame grande puede aparecer además alternancia eléctrica, un cambio de amplitud del QRS de un latido a otro porque el corazón oscila dentro del líquido. Javier Higueras define en el Aula el bajo voltaje como un QRS de menos de 5 mm (un cuadrado grande) en las derivaciones de los miembros y de menos de 10 mm en las precordiales.
En el taponamiento, la misma guía describe en el ECG taquicardia, voltajes bajos del QRS y alternancia eléctrica; en la exploración, hipotensión (por debajo de 90 mmHg en el taponamiento agudo), presión venosa yugular elevada, pulso paradójico (un descenso de la presión sistólica de al menos 10 mmHg en la inspiración) y tonos cardiacos apagados. En la pericarditis viral o idiopática es raro (1%-2% de los casos) y más frecuente cuando la causa no es idiopática (20%). En el caso del Aula de 2016, el de un paciente de 76 años con disnea, Javier Higueras describe bajo voltaje y alternancia eléctrica y, como primera sospecha, un derrame pericárdico grave:
Con un ECG de pericarditis, taquicardia y un síncope, Javier Higueras pide en el Aula un ecocardiograma para descartar un derrame que esté taponando al paciente; en otro caso, el de un derrame de 3,5 cm con microvoltaje, advierte de que forzar el diurético sin sospechar el derrame puede acelerar el taponamiento.
La fibrilación auricular puede aparecer en la pericarditis, sobre todo en pacientes predispuestos; las arritmias ventriculares son más propias de la miocarditis. Según la guía ESC 2025, los bloqueos AV y los trastornos de la conducción intraventricular (sobre todo el bloqueo de rama derecha) pueden asociarse a presentaciones más graves; en la miocarditis, un QRS de más de 120 ms en el ECG inicial se asocia a más mortalidad o trasplante cardiaco.
En la guía ESC 2025, el bloqueo AV de alto grado, la taquicardia o fibrilación ventricular sostenida y el síncope son criterios de miocarditis de alto riesgo; el taponamiento o un derrame de más de 20 mm, de pericarditis de alto riesgo. En los dos casos recomienda el ingreso. Un QRS de más de 120 ms y el bloqueo de rama derecha se asocian a las formas más graves.
6 Qué hacer en urgencias: qué pedir, cuándo ingresar y cuándo pensar en un taponamiento
Si la elevación del ST puede ser un infarto, se actúa como tal. La guía ESC 2023 recomienda registrar e interpretar el ECG en menos de 10 minutos desde el primer contacto médico (clase I, nivel de evidencia B), monitorizar el ECG con un desfibrilador disponible ante la sospecha de infarto con elevación del ST (clase I, nivel B) y la reperfusión en el diagnóstico de trabajo de infarto con elevación del ST con 12 horas de síntomas o menos (clase I, nivel A). Si se sospecha un síndrome coronario agudo, la guía ESC 2025 prefiere la coronariografía cuando la probabilidad es alta.
En toda sospecha de pericarditis o de miocarditis, la guía ESC 2025 recomienda una evaluación completa (clase I, nivel C): anamnesis, exploración, radiografía de tórax, biomarcadores (troponina de alta sensibilidad, proteína C reactiva y NT-proBNP), ECG y ecocardiograma. El ecocardiograma busca el derrame, presente hasta en el 60% de los casos y criterio diagnóstico si es nuevo o aumenta, los signos de taponamiento y la función ventricular, que orienta a una miocarditis; en un primer episodio es normal en el 40%-50%. La troponina ultrasensible y sus algoritmos están en la píldora de la troponina ultrasensible en urgencias.
La misma guía recomienda ingresar a los pacientes con pericarditis de alto riesgo (clase I, nivel B) y con miocarditis de riesgo intermedio o alto (clase I, nivel C); en la miocarditis de bajo riesgo, considerar el ingreso (clase IIa, nivel C). Sin criterios de alto riesgo, la pericarditis puede seguirse de forma ambulatoria, con una revisión en 1 o 2 semanas; según la guía, alrededor del 25% de las pericarditis agudas tiene al menos un criterio de mal pronóstico y necesita ingreso.
| Situación | Criterios clínicos y de imagen | Qué se hace |
|---|---|---|
| Pericarditis de alto riesgo | Signos de taponamiento, fiebre de más de 38 °C, pericarditis efusivo-constrictiva, fracaso de los antiinflamatorios no esteroideos o pericarditis incesante; derrame de más de 20 mm en telediástole o realce tardío pericárdico extenso en la resonancia | Ingreso para vigilancia y tratamiento (I, B) y búsqueda de la causa |
| Pericarditis de riesgo intermedio | Signos de insuficiencia cardiaca derecha; derrame de 10 a 20 mm o fisiología constrictiva | No es de alto riesgo: según el texto de la guía, seguimiento ambulatorio estrecho, con revisión en 1 o 2 semanas |
| Pericarditis de bajo riesgo | Respuesta al tratamiento en 1 o 2 semanas; derrame ausente o ligero | Seguimiento ambulatorio con revisión en 1 o 2 semanas |
| Miocarditis de riesgo alto o intermedio | Alto: insuficiencia cardiaca aguda o shock, disnea de clase III-IV refractaria, parada o síncope, taquicardia o fibrilación ventricular sostenida, bloqueo AV de alto grado; fracción de eyección nueva de menos del 40% o realce tardío extenso. Intermedio: disnea nueva o progresiva, arritmias ventriculares no sostenidas, troponina que persiste o vuelve a subir; fracción de eyección nueva del 41%-49% o alteraciones de la contractilidad | Ingreso (I, C) |
| Miocarditis de bajo riesgo | Síntomas estables o escasos; fracción de eyección del 50% o más, sin realce tardío o con realce en menos de 2 segmentos | Considerar el ingreso (IIa, C) |
La tabla 16 de la guía, con los indicadores de una causa no viral y de complicaciones, añade como criterio mayor el comienzo subagudo y, como menores, la miocarditis asociada, la inmunodepresión, el traumatismo y el tratamiento anticoagulante oral. Ante un taponamiento, la guía indica el ingreso y la pericardiocentesis urgente según la situación clínica; el procedimiento está en la página sobre el taponamiento cardiaco. El tratamiento antiinflamatorio, con sus pautas, está en la página de pericarditis: diagnóstico, estratificación del riesgo y tratamiento. La guía interactiva de miocarditis y pericarditis ESC 2025 aplica estos criterios caso a caso. Los demás trazados que no pueden esperar en la guardia están en el ECG en urgencias, del ESPACIO de ECG de CardioTeca.
Un ECG normal no descarta una pericarditis ni una miocarditis. Un ECG típico de pericarditis tampoco descarta un infarto. El diagnóstico se apoya en el dolor, el roce, la proteína C reactiva, la troponina y el ecocardiograma, y se revisa con ECG seriados.
7 Practica con estos ECG del Aula
Cada caso del Aula ECG de CardioTeca tiene su trazado, la discusión de los lectores y la solución de Javier Higueras. Estos diez repasan lo que cuenta esta píldora:
- Pericarditis aguda en un paciente de 38 años con dolor que aumenta al inspirar: elevación cóncava del ST y descenso del PR.
- Pericarditis aguda en un varón de 60 años sin roce ni derrame: elevación del ST salvo en III y aVR.
- Pericarditis en un paciente de 70 años ingresado por una sepsis, con taquicardia sinusal a 120 lpm.
- Pericarditis con síncope: descartar un taponamiento.
- Miopericarditis en un varón de 21 años con bradicardia y troponina muy elevada.
- Miocarditis que imita un infarto, con coronarias sin lesiones.
- Repolarización precoz diagnosticada de pericarditis en un deportista de 22 años.
- Repolarización precoz en un ciclista de 21 años con bradicardia y onda J.
- Bajo voltaje y alternancia eléctrica por un derrame pericárdico grave.
- Derrame pericárdico de 3,5 cm con fibrilación auricular y microvoltaje.
Hay más casos, ordenados por diagnóstico, en el atlas de ECG del ESPACIO de ECG.
Resumen de conceptos clave
| Concepto | Qué saber | Dato clave |
|---|---|---|
| ECG típico | Elevación difusa y cóncava del ST con descenso del PR; en aVR, PR elevado y ST descendido | Elevación difusa del ST en el 20%-60% (ESC 2025) |
| Frente al infarto | Difusa y sin cambios recíprocos frente a regional con descenso recíproco | 6,1 frente a 4,8 derivaciones con el ST elevado (estudio de Rossello) |
| Datos a favor del infarto | Descenso del ST fuera de V1 y aVR, ST mayor en III que en II, ST convexo, ausencia de descenso del PR | Con sospecha de síndrome coronario agudo, coronariografía o TC coronario (ESC 2025, I, C) |
| Repolarización precoz | Punto J elevado 1 mm o más en dos derivaciones inferiores o laterales, bradicardia, onda J, sin síntomas | 5,8% de los adultos (ESC 2022) |
| Miocarditis | Cualquier patrón; troponina elevada | ECG normal en un 15% de las miocarditis agudas |
| Derrame grande y taponamiento | Bajo voltaje, alternancia eléctrica y taquicardia | Derrame de más de 20 mm: pericarditis de alto riesgo |
| Ingreso | Pericarditis de alto riesgo; miocarditis de riesgo intermedio o alto | Clase I: nivel B en la pericarditis y nivel C en la miocarditis (ESC 2025) |
| Evolución | Cambios dinámicos en horas o días; un ECG normal no la descarta | Cuatro estadios clásicos de Spodick |
Preguntas frecuentes
¿Cómo es el ECG de una pericarditis aguda (EKG o electro)?
En el electrocardiograma (EKG o electro), la pericarditis aguda da una elevación difusa y cóncava del segmento ST en casi todas las derivaciones, con descenso del segmento PR, un hallazgo precoz clásico; en aVR, el PR está elevado y el ST descendido; fuera de aVR y V1 no hay descenso recíproco del ST. La guía ESC 2025 recoge la elevación difusa del ST en el 20%-60% de los casos, más al principio; un ECG normal no descarta la enfermedad. Como el pericardio no genera actividad eléctrica, estos cambios indican que el miocardio subepicárdico también está inflamado y obligan a descartar una miocarditis. La frecuencia tiende a ser alta, a veces con taquicardia sinusal; un derrame grande añade bajo voltaje y alternancia eléctrica.
¿Cómo se distingue una pericarditis de un infarto en el ECG?
En la pericarditis la elevación del ST es difusa, en más de un territorio, cóncava y sin cambios recíprocos salvo en aVR y V1, con descenso del PR; en el infarto es regional, sigue el territorio de una arteria y suele acompañarse de descenso recíproco del ST, según la quinta definición universal del infarto. En un estudio de urgencias, los datos que más orientaron al infarto fueron el descenso del ST fuera de V1 y aVR, una elevación mayor en III que en II y la ausencia de descenso del PR, y un ST convexo u horizontal también lo distinguió; en un estudio español de 150 pacientes, la pericarditis tuvo 6,1 derivaciones con el ST elevado de media frente a 4,8 en el infarto y menos derivaciones con el ST descendido. Ningún signo es patognomónico: con dudas se actúa como ante un infarto y, si se sospecha un síndrome coronario agudo, la guía ESC 2025 recomienda la coronariografía o el TC coronario (clase I, nivel de evidencia C).
¿Cuáles son las fases del ECG en la pericarditis?
La descripción clásica, de David Spodick, tiene cuatro estadios: en el 1, elevación difusa del ST con descenso del PR; en el 2, el punto J vuelve a la línea de base y el PR puede seguir descendido; en el 3, ondas T invertidas; en el 4, el trazado se normaliza. La guía ESC 2025 no define estadios: describe cambios muy dinámicos, que evolucionan en horas o días con una progresión distinta en cada paciente. Un ECG normal al llegar no descarta la enfermedad. En urgencias el ECG se repite si los síntomas reaparecen o hay dudas diagnósticas. Según Javier Higueras, si con el tratamiento los síntomas desaparecen y el ECG sigue igual, hay que pensar en una repolarización precoz.
¿Cómo se diferencia la pericarditis de la repolarización precoz en el ECG?
Las dos pueden dar una elevación cóncava y difusa del ST: a menudo los trazados son indistinguibles. A favor de la pericarditis están el descenso del PR, la taquicardia o una frecuencia alta, el dolor pleurítico, el roce, la proteína C reactiva elevada y un ECG que cambia con los días. A favor de la repolarización precoz, la bradicardia, la muesca al final del QRS (onda J), la ausencia de síntomas y un trazado que no cambia en ECG sucesivos; la guía ESC 2022 la define como una elevación del punto J de 1 mm o más en dos derivaciones inferiores o laterales contiguas, presente en el 5,8% de los adultos, sobre todo varones jóvenes y deportistas. Según Javier Higueras, diagnosticar de pericarditis una repolarización precoz hace que el paciente vuelva a recibir ese diagnóstico en cada ECG posterior.
¿Qué cambios produce el derrame pericárdico en el ECG?
Un derrame grande puede bajar el voltaje del QRS (bajo voltaje: menos de 5 mm en las derivaciones de los miembros y menos de 10 mm en las precordiales) y producir alternancia eléctrica, un cambio de amplitud del QRS de un latido a otro porque el corazón oscila dentro del líquido. En el taponamiento se añade la taquicardia, con hipotensión, presión venosa yugular elevada, pulso paradójico y tonos cardiacos apagados. Según la guía ESC 2025, un derrame de más de 20 mm en telediástole o los signos de taponamiento definen una pericarditis de alto riesgo, que se ingresa. El taponamiento se trata con una pericardiocentesis urgente según la situación clínica.
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