El uso de cigarrillos electrónicos con nicotina se ha convertido en una de las principales vías de adicción en los jóvenes de entre 16 y 25 años. En 2024, se reportó que el 7,8% de los estudiantes de secundaria y el 24,1% de los adultos jóvenes usaron cigarrillos electrónicos en los últimos 30 días. Una proporción significativa de estos usuarios nunca ha fumado cigarrillos combustibles de forma regular, lo que indica una dependencia exclusiva de la nicotina vaporizada. Frente a este panorama, se ha identificado la necesidad de tratamientos farmacológicos eficaces y seguros que apoyen el cese del vapeo en esta población.
Vareniclina, un agonista parcial de los receptores nicotínicos a4b2, ha demostrado cierta eficacia en adultos para el cese del vapeo, aunque los datos en poblaciones jóvenes son escasos. Este estudio se propuso evaluar la eficacia y seguridad de la vareniclina, combinada con consejo conductual breve y apoyo mediante mensajes de texto, en el abandono del vapeo de nicotina en jóvenes que no fuman tabaco de manera regular.
Diseño del estudio y participantes
Se realizó un ensayo clínico aleatorizado de tres grupos en un único estado de Estados Unidos entre junio de 2022 y mayo de 2024. Participaron jóvenes de 16 a 25 años que vapeaban nicotina al menos cinco días por semana, no fumaban cigarrillos combustibles de manera regular y deseaban reducir o dejar de vapear. Se excluyó a quienes usaron farmacoterapia para dejar de fumar recientemente o presentaban condiciones psiquiátricas o médicas inestables.
Los 261 participantes fueron asignados aleatoriamente en proporción 1:1:1 a uno de los siguientes grupos: vareniclina con consejo conductual semanal y apoyo por mensajes de texto (n = 88), placebo con consejo y apoyo por mensajes de texto (n = 87), o cuidado habitual mejorado consistente solo en apoyo por mensajes de texto (n = 86). Todos los grupos recibieron referencia a "This is Quitting" (TIQ), un programa gratuito de mensajes de texto para cese del vapeo.
Intervenciones
La vareniclina se tituló a 1 mg dos veces al día durante una semana y se administró por 12 semanas. El placebo era idéntico en apariencia. El consejo conductual consistió en sesiones semanales de 20 minutos mediante Zoom, basadas en intervenciones cognitivo-conductuales adaptadas para jóvenes. La adherencia a la medicación fue monitoreada con recuento de pastillas y videos de automedicación grabados por los participantes.
El uso de TIQ fue reportado por los participantes en cada visita. La participación en TIQ fue mayor en el grupo de cuidado habitual mejorado (74%) comparado con los grupos de intervención (41% vareniclina y 36% placebo).
Resultados principales
La tasa de abstinencia continua bioverificada durante las semanas 9 a 12 (final del tratamiento) fue del 51% en el grupo de vareniclina frente al 14% en el grupo placebo (razón de probabilidades ajustada: 6,5; IC del 95%, 3,0-14,1; P < 0,001). En el seguimiento a 24 semanas, las tasas fueron del 28% frente al 7%, respectivamente (razón de probabilidades ajustada: 6,0; IC del 95%, 2,1-16,9; P < 0,001).
En comparación con el grupo de cuidado habitual mejorado, la vareniclina mostró tasas significativamente mayores de abstinencia tanto en semanas 9 a 12 (51% vs 6%) como en semanas 9 a 24 (28% vs 4%). No se encontraron diferencias significativas entre placebo y cuidado habitual mejorado.
Resultados secundarios
Los participantes tratados con vareniclina reportaron menores niveles de síntomas de abstinencia de nicotina (escala de Minnesota), menor deseo de vapear (cuestionario de antojo) y menor angustia general (cuestionario de síntomas de ánimo y ansiedad) en comparación con el grupo placebo. Estos hallazgos fueron estadísticamente significativos.
Seguridad y efectos adversos
La vareniclina fue generalmente bien tolerada. Los eventos adversos más comunes fueron náuseas (58%), sueños vívidos (39%) e insomnio (31%). Solo el 2% de los participantes del grupo vareniclina y el 1% del grupo placebo suspendieron la medicación debido a efectos adversos. No se registraron eventos adversos graves relacionados con el fármaco.
Las tasas de eventos adversos neuropsiquiátricos no difirieron significativamente entre los grupos, incluso en una población donde más del 60% reportó antecedentes de trastornos psiquiátricos. La progresión al consumo regular de tabaco combustible fue rara (2%) y no ocurrió en quienes lograron la abstinencia del vapeo.
Conclusión
Este ensayo clínico es el primero en demostrar que la vareniclina, combinada con consejo conductual y apoyo por mensajes de texto, es efectiva y bien tolerada para el cese del vapeo en jóvenes que no fuman tabaco regularmente. La intervención superó significativamente tanto al placebo como al cuidado habitual mejorado en la promoción de la abstinencia.
Estos hallazgos son altamente relevantes para el diseño de estrategias de salud pública, pues la mayoría de los jóvenes que desarrollan adicción a la nicotina vaporizada desean dejar de vapear y no tienen antecedentes de tabaquismo. La vareniclina representa una opción terapéutica válida, eficaz y segura para esta población emergente.
Los resultados refuerzan la necesidad de implementar intervenciones combinadas y accesibles, adaptadas a las necesidades y preferencias de los jóvenes, para enfrentar la creciente epidemia de vapeo en adolescentes y adultos jóvenes. La incorporación de estrategias remotas y flexibles, como el consejo por videoconferencia y los recordatorios por mensajes de texto, puede aumentar la adherencia y eficacia de los tratamientos.
Referencias:












































