Comentario del Autor: Alberto Aimo
¿De dónde surgió la idea de este estudio?
En la práctica clínica existe un consenso creciente en que las indicaciones estándar de terapia de resincronización cardiaca (TRC) deberían aplicarse también a los pacientes con miocardiopatía amiloide por transtiretina (ATTR-CM). Al mismo tiempo, la ATTR-CM tiene una fisiopatología distinta con marcada rigidez ventricular y disfunción diastólica, mientras que la disfunción sistólica suele aparecer solo en fases más avanzadas. Esto planteaba una pregunta muy práctica: incluso si hay ensanchamiento del QRS y disincronía, ¿la TRC produciría un remodelado significativo y un beneficio clínico en un ventrículo infiltrado y “rígido”, y sería este beneficio comparable al observado en la miocardiopatía dilatada, donde el sustrato y la fisiopatología son distintos? Dado que la evidencia disponible era limitada y procedía sobre todo de experiencias pequeñas y de un solo centro, quisimos reunir datos más sólidos del “mundo real”. Por eso diseñamos un estudio observacional multicéntrico, con participación de centros de Europa y Estados Unidos, para caracterizar mejor la respuesta y los desenlaces tras la TRC en la ATTR-CM.
¿Por qué es relevante su trabajo?
Analizamos una cohorte de 101 pacientes con ATTR-CM tratados con TRC y los comparamos con un grupo emparejado de pacientes con insuficiencia cardiaca sin amiloidosis, equilibrando factores clave como edad, sexo, la estrategia de dispositivo (TRC-P/TRC-D/estimulación fisiológica) y si el implante fue de novo o un upgrade a TRC. A pesar del diferente sustrato miocárdico, los pacientes con ATTR-CM lograron una resincronización eléctrica temprana y mostraron una mejoría precoz de la FEVI comparable a la de los controles. Aunque el pronóstico global siguió siendo peor en la ATTR-CM —como cabía esperar por la enfermedad subyacente—, la mejoría temprana de la FEVI ayudó a identificar a los pacientes con una evolución más favorable.
¿Cuáles son las implicaciones clínicas?
En primer lugar, la ATTR-CM no debería considerarse un motivo para no indicar TRC cuando se cumplen los criterios estándar (p. ej., QRS ancho y FEVI ≤35%). En segundo lugar, reevaluar la respuesta de forma temprana tras el implante (incluida la ecocardiografía) puede ser especialmente útil en ATTR-CM, tanto para documentar el beneficio como para apoyar la estratificación del riesgo. Por último, la TRC debe entenderse como un componente de un enfoque integrado: puede mejorar la sincronía eléctrica y la función cardiaca en pacientes seleccionados, pero no sustituye a la terapia modificadora de la enfermedad ni al manejo integral de la insuficiencia cardiaca.
Referencias:
- J Am Heart Assoc. - Cardiac Resynchronization Therapy, Remodeling, and Outcome in Patients With Amyloid Transthyretin Cardiomyopathy
Alberto Aimo

























