Precaución con los refrescos con edulcorantes artificiales

La utilización de variadas sustancias con finalidad edulcorante con intención de evitar el consumo de azúcar en ciertos refrescos, podría no ser tan saludable como se creía en un principio, según señalan nuevos datos que apuntan a que algunos de ellos podrían favorecer el desarrollo de obesidad, diabetes, síndrome metabólico, HTA y enfermedades cardiovasculares.

Un trabajo reciente, el estudio prospectivo Swithers, muestra un elevado riesgo de aumento de peso y obesidad, síndrome metabólico, diabetes tipo 2, enfermedad coronaria e hipertensión en personas que consumían bebidas con edulcorantes artificiales.

No obstante, hay que señalar la dificultad para comparar concluyentemente la magnitud del aumento del riesgo con el de los participantes que consumieron bebidas endulzadas con azúcar, en parte debido a las diferencias en la ingesta entre los grupos.

Los participantes que consumían regularmente edulcorantes artificiales tendían a tener mayores índices de masa corporal (IMC basales) en comparación con los participantes que no lo hicieron. El análisis que evaluó por separado el riesgo entre los que no tenían sobrepeso o eran obesos al inicio del estudio encontraron que el riesgo de tener sobrepeso u obesidad, diabetes tipo 2, y experimentar episodios vasculares también aumentaron aun cuando se consideraba un IMC basal anormal.

Además, Swithers revisó dos estudios de intervención. El primero encontró que en niños de peso normal que consumen edulcorantes artificiales puede haber disminución de la ganancia de peso en comparación con aquellos que consumen bebidas azucaradas. Sin embargo, el mencionado estudio no comparó niños que consumían edulcorantes artificiales con aquellos que consumen bebidas sin azúcar. En el segundo estudio, adultos con sobrepeso y obesidad, que sustituyen el agua o las edulcorantes artificiales para tomar bebidas con azúcar no tuvieron mayor pérdida de peso a los seis meses que un grupo de control. La ingesta de edulcorantes artificiales no se asoció con una mejora de la glucosa en ayunas, que sí mejoró con la ingesta de agua en su lugar.

Al parecer, las respuestas del cerebro se alteran en las personas que consumen edulcorantes artificiales en comparación con aquellos que consumen edulcorantes calóricos. En estudios de imagen del cerebro humano, se ha observado cómo la sacarosa activa áreas del cerebro dopaminérgico, involucrado con la recompensa, pero con la sucralosa, por ejemplo, no es así. La sucralosa también reduce la activación de otras vías relacionadas con el sabor en comparación con la sacarosa.

Además, varios estudios en humanos han encontrado que la liberación típica de hormonas incluyendo insulina, y marcadores de la homeostasis de la glucosa postprandial que se observa con el azúcar no se produce igual después de la ingestión de edulcorantes artificiales.

Por tanto, los resultados actuales sugieren que seamos cautos sobre el uso general de edulcorantes en la dieta, independientemente de si el edulcorante proporciona energía directamente o no.


Enlaces:

  1. Medscape.com - Caution" warranted if consuming artificial sweeteners »


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