La aterosclerosis es una enfermedad crónica progresiva impulsada principalmente por la acumulación de lipoproteínas que contienen apolipoproteína B (apoB) en las paredes arteriales. Estas partículas, que incluyen lipoproteínas de baja densidad (LDL), lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL), lipoproteínas de densidad intermedia (IDL), los quilomicrones y sus remanentes, y lipoproteína(a) [Lp(a)], desempeñan un papel clave en el desarrollo de la enfermedad coronaria (EC). La concentración de apoB en plasma refleja el número total de estas partículas aterogénicas. Aunque tradicionalmente se ha utilizado el colesterol LDL como marcador de riesgo, estudios recientes sugieren que la cantidad total de partículas que contienen apoB (apoB-P) es un mejor indicador del riesgo mediado por lipoproteínas.
Objetivo del estudio
El objetivo principal del estudio fue investigar si el tipo y el tamaño de las partículas que contienen apoB añaden valor predictivo para la EC más allá del conteo total de apoB-P. Además, se evaluó la contribución de Lp(a) al riesgo de EC de manera independiente del conteo de apoB-P.
Metodología
Se realizó un análisis prospectivo utilizando datos de 207.368 participantes del UK Biobank sin antecedentes de enfermedades ateroscleróticas, diabetes o tratamiento hipolipemiante al inicio del estudio. Las mediciones lipoproteicas se llevaron a cabo mediante espectroscopía de resonancia magnética nuclear (RMN) y ensayos inmunoturbidimétricos. Se evaluó la asociación entre diferentes parámetros lipídicos (conteo de apoB-P, concentraciones de lipoproteínas individuales, subclases por tamaño, diámetro promedio de las partículas y Lp(a)) con la incidencia de EC durante un seguimiento medio de 13,7 años.
Resultados principales
Conteo total de apoB-P
Un incremento de una desviación estándar (DE) en el conteo de apoB-P medida por RMN se asoció con un 34% mayor riesgo de EC (razón de riesgo [RR]: 1,34; IC 95%: 1,31-1,37). Resultados similares se observaron para apoB medido por técnicas convencionales (RR: 1,33; IC 95%: 1,30-1,36).
Tipo de partículas: VLDL vs LDL
Aunque las partículas de VLDL mostraron mayor riesgo por partícula (RR por 100 nmol/L: 1,22; IC 95%: 1,11-1,34) en comparación con LDL (RR: 1,07; IC 95%: 1,05-1,08), esta diferencia se diluyó al considerar su abundancia relativa (LDL representa el 91% y VLDL el 9% del total de apoB-P). Esto resultó en RR por 1-DE de 1,09 para VLDL y 1,24 para LDL.
Tamaño de las partículas
El diámetro promedio de las partículas VLDL y LDL, así como sus subclases de tamaño, no se asociaron con el riesgo de EC tras ajustar por el conteo de apoB-P. Solo las VLDL pequeñas y muy pequeñas mostraron asociaciones significativas en participantes con bajos niveles de apoB-P.
Lp(a)
Una DE más alta en el conteo de Lp(a) (72 nmol/L) se asoció con un aumento del 20% en el riesgo de EC (RR: 1,20; IC 95%: 1,18-1,22), relación que se mantuvo tras ajustar por apoB-P (RR: 1,18; IC 95%: 1,16-1,20). El incremento de riesgo por 100 nmol/L de Lp(a) fue 3,3 veces mayor que el de apoB-P.
Implicaciones clínicas
El estudio confirma que el riesgo aterogénico mediado por lípidos se refleja de forma más precisa mediante el conteo total de apoB-P y que este riesgo es en gran medida independiente del tipo o tamaño de las partículas. Sin embargo, Lp(a) contribuye de manera aditiva e independiente al riesgo de EC, por lo que su evaluación junto con apoB-P es crucial para una valoración completa del riesgo.
El uso del conteo de apoB-P y Lp(a) mejora la predicción del riesgo coronario respecto a modelos que solo utilizan factores clínicos o que incluyen solo apoB-P. La inclusión de Lp(a) en los modelos incrementó significativamente el área bajo la curva a 0,774 en comparación con 0,769 usando solo apoB-P (P < 0,001).
Conclusión
Este estudio proporciona evidencia robusta de que la evaluación del riesgo aterogénico debe centrarse en el conteo total de apoB-P y en la cuantificación de Lp(a), sin necesidad de considerar el tipo o tamaño de las partículas que contienen apoB. La determinación conjunta de ambos marcadores lipídicos representa una estrategia superior para la estratificación del riesgo en prevención primaria de la enfermedad coronaria.
La aplicabilidad de estos hallazgos debe extenderse a nuevas guías clínicas, especialmente dado el desarrollo de terapias dirigidas a Lp(a) y lipoproteínas ricas en triglicéridos. Futuras investigaciones deberán validar estos resultados en poblaciones de prevención secundaria y en otros grupos étnicos, así como examinar el impacto de la intervención terapéutica en pacientes con niveles elevados de VLDL y Lp(a).
Referencias:



































