
Origen, tipos de dispositivos y estrategias de comercialización
Se presentó una actualización sobre las nuevas formas de tabaquismo, tema de gran preocupación por el desconocimiento generalizado sobre sus riesgos. Los dispositivos electrónicos para vapear se originaron en China a principios de los años 2000, cuando un farmacéutico desarrolló el primer cigarrillo electrónico buscando una alternativa menos perjudicial al tabaco convencional. La expansión a Estados Unidos y Europa fue rápida, y las grandes compañías tabacaleras identificaron un nuevo mercado millonario que podían comercializar por internet sin las restricciones del tabaco tradicional.
Se describieron dos categorías principales de dispositivos. Los productos de tabaco calentado (como IQOS) calientan tabaco real a 200-300°C sin alcanzar los 800°C del cigarrillo convencional, evitando la combustión completa pero liberando vapor con sustancias tóxicas mediante pirólisis parcial. Los dispositivos susceptibles de liberar nicotina (vapeadores o cigarrillos electrónicos) no contienen tabaco sino líquidos con o sin nicotina en un tanque que se calienta mediante resistencia. Se han desarrollado múltiples generaciones: desde los cigarrillos electrónicos desechables de primera generación, pasando por los vapeadores de segunda generación con líquidos saborizados, los box mods o tanques de tercera generación (con control de voltaje y temperatura), hasta los pod systems de cuarta generación con forma de pendrive USB.
Se destacó el caso del dispositivo JUUL, que generó gran polémica en Estados Unidos al diseñarse específicamente para jóvenes, comercializarse masivamente en TikTok e Instagram, y contener sales de nicotina con absorción mucho más rápida que la nicotina convencional a concentraciones tres veces superiores a una caja de tabaco, causando adicción masiva en adolescentes. También se mencionaron otras formas: cachimbas o shishas electrónicas (con carbón que libera metales pesados, equivalente a 100 caladas de cigarrillo convencional por sesión), y las bolsas de nicotina SNUS (solo reguladas en Suecia, con concentraciones muy superiores de nicotina, vendidas en envases similares a cajas de gominolas, causando intoxicaciones en niños y quemaduras en encías).
Se analizó la preocupante estrategia publicitaria dirigida específicamente a población joven. Mientras el consumo de tabaco convencional ha descendido en los últimos 30 años, el consumo de vapeadores se ha triplicado desde 2014, con casi uno de cada dos estudiantes de secundaria habiendo probado o consumiendo habitualmente vapeadores, iniciándose a los 12 años. Las tabacaleras emplean publicidad con influencers de millones de seguidores, diseños atractivos con personajes de dibujos animados, sabores como sandía o melón (95% de ingredientes sin etiquetar), tiendas con estética tipo Apple, patrocinios deportivos (Fórmula 1), y mensajes de que son productos saludables. El marketing es tan efectivo que los vapeadores se regalan en comuniones y cumpleaños de niños de 8-10 años.
Composición química, efectos en la salud y epidemia EVALI
Se revisó la composición de estos dispositivos y sus efectos adversos. Además de la nicotina con sus efectos conocidos, contienen glicerina vegetal y propilenglicol que mediante pirólisis parcial generan sustancias tóxicas, especialmente acroleína (cancerígena con gran efecto sobre epitelio respiratorio). Las compañías modifican la molécula de nicotina creando 6-metil-nicotina con efectos idénticos pero evitando etiquetado como perjudicial. Algunos productos contienen derivados cannabinoides o Kratom (planta asiática manipulada como agonista opioide), causando intoxicaciones graves en Estados Unidos y Reino Unido.
A nivel respiratorio, aunque faltan estudios a largo plazo como los que tardaron 50 años en demostrar la asociación tabaco-cáncer de pulmón, ya existen evidencias de obstrucción en vía aérea periférica, aumento de resistencias y liberación de sustancias cancerígenas. Se destacó el síndrome EVALI (enfermedad pulmonar asociada a vapeadores), que antes de la pandemia COVID-19 causó casos de distrés respiratorio en jóvenes previamente sanos en Estados Unidos. Las broncoscopias revelaron concentraciones muy altas de acetato de vitamina E, causando neumonías lipídicas y por hipersensibilidad, lo que llevó a prohibir esta sustancia en vapeadores.
A nivel cardiovascular, según revisión de Circulation 2023, los dispositivos con nicotina tienen efectos conocidos por liberación de catecolaminas y activación simpática (taquicardia, hipertensión). Existen líneas de investigación activas sobre dispositivos sin nicotina que liberan acroleína y otros oxidantes, demostrándose disfunción endotelial vascular, activación de agregación plaquetaria y mayor riesgo trombótico. El impacto es especialmente preocupante en población joven que inicia consumo a edades tempranas.
Eficacia para cesación tabáquica y regulación actual
Respecto a su utilidad para dejar de fumar, no existen estudios suficientes que demuestren eficacia real. Los estudios disponibles comparan fumadores con cigarrillos electrónicos con nicotina a 6 meses, observándose que los pacientes dejan el tabaco convencional pero desarrollan adicción a los dispositivos electrónicos. La dependencia tabáquica tiene componentes físicos, psicológicos, sociales y gestuales; si no se elimina el dispositivo en sí, es muy difícil desengancharse. Los resultados muestran que solo un porcentaje muy pequeño deja de fumar definitivamente con ayuda de cigarrillos electrónicos, muchos regresan al tabaco convencional tras un tiempo, y otros se convierten en fumadores duales (vapean y fuman simultáneamente). En adolescentes, el patrón típico es iniciarse con cigarrillos electrónicos percibidos como inofensivos y posteriormente enganchar con tabaco convencional.
La regulación española se actualizó recientemente en septiembre mediante modificación del Real Decreto 2017, equiparando el tabaco calentado a cigarrillos convencionales: obligación de mensajes de advertencia, restricción de aromatizantes (solo sabor a tabaco), empaquetado genérico específico con listado de partículas, y primera regulación de bolsas de nicotina. El anteproyecto de ley del tabaco pendiente de aprobación incluye prohibición de fumar en terrazas, legislación específica de vapeadores, prohibición de venta y consumo a menores de 18 años, y restricciones publicitarias.
Finalmente, se mencionó el impacto medioambiental: muchos dispositivos son desechables sin normativa clara de reciclaje, conteniendo baterías de litio y altas concentraciones de nicotina, generando un problema ambiental emergente. El mensaje principal fue la necesidad de concienciar sobre los riesgos reales de estos dispositivos, especialmente en población joven, desmontando el mito de que son alternativas seguras al tabaco convencional.
Elena García Castillo


























