Bloque I · Práctica clínica
1 La molécula: quién es, qué hace y por qué importa
La amilorida lleva autorizada desde 1967 y probablemente sea el fármaco más infravalorado de la panoplia cardiovascular. Su clasificación habitual como «diurético ahorrador de potasio» es técnicamente correcta pero editorialmente injusta: la agrupa con la espironolactona y el triamtereno bajo un epígrafe funcional que esconde lo que realmente la hace singular. Mientras la espironolactona actúa sobre el receptor mineralocorticoide y el triamtereno bloquea el ENaC con menor selectividad, la amilorida es el inhibidor directo más específico del canal de sodio epitelial (ENaC) de uso clínico establecido. Esa especificidad no es un tecnicismo farmacológico: tiene consecuencias prácticas concretas en tres escenarios donde el ENaC está activado de forma independiente de la aldosterona y donde la espironolactona sencillamente no funciona.
Tres datos resumen el perfil de beneficio que justifica reivindicar a la amilorida en la práctica actual. En hipertensión resistente, el ensayo SPARE (JAMA 2025) demostró una reducción de presión sistólica de 13,6 mmHg, no inferior a los 14,7 mmHg de la espironolactona, y con un perfil de tolerabilidad que no incluye ginecomastia ni alteraciones del ciclo menstrual. En el síndrome de Liddle, es el único tratamiento farmacológico eficaz, porque la espironolactona es inactiva frente a un ENaC constitutivamente abierto por una mutación, no por exceso de aldosterona. En el síndrome nefrótico, los datos mecanísticos y el ensayo piloto AMILOR (Acta Physiologica 2024) apuntan a un papel como diurético de primera línea al actuar sobre el punto exacto donde la proteinuria activa la retención de sodio. Tres situaciones, un mismo mecanismo, un fármaco que merece ser conocido con la profundidad que su biología justifica.
Si ya utilizas la amilorida en combinación con tiazida para proteger el potasio, lo que sigue te ayudará a entender cuándo merece ser protagonista y no solo complemento. Si nunca has recurrido a ella más allá del edema cardíaco de guardia, la evidencia del bloque II probablemente cambiará esa situación.
Diurético ahorrador de potasio · Bloqueante directo del canal de sodio epitelial (ENaC) · Código ATC: C03DB01 (monoterapia) / C03EA01 (combinación con tiazida)
Bloqueo directo del ENaC en la cara luminal de las células principales del túbulo distal y conducto colector, independiente de la aldosterona. A dosis altas: inhibición adicional del intercambiador Na⁺/H⁺ (NHE) y del intercambiador Na⁺/Ca²⁺
Oral. En España, únicamente disponible en combinación con hidroclorotiazida (5 mg/50 mg o 2,5 mg/25 mg). La monoterapia no está autorizada en nuestro país y requiere uso fuera de indicación
Combinación con HCTZ: inicio 5 mg/día; máximo 10 mg/día. HTA resistente (fuera de indicación, dosis de estudios): 10 mg/día; máximo 20 mg/día. Inicio de acción: 2-4 h. Duración: 24 h
Edema de origen cardíaco · Cirrosis hepática con ascitis y edema · Hipertensión arterial en pacientes con riesgo de depleción potásica · Siempre en combinación fija con hidroclorotiazida
SPARE (JAMA 2025) · PATHWAY-2 mecanismos subestudio 3 (Lancet 2018) · PATHWAY-2 principal (Lancet 2015) · AMILOR pilot (Acta Physiol 2024)
2 Indicaciones aprobadas y perfil del candidato ideal
En España, la amilorida no está disponible como monoterapia: todas las presentaciones registradas en la AEMPS la combinan con hidroclorotiazida. Las indicaciones aprobadas en ficha técnica son tres:
- Edema de origen cardíaco: retención de líquidos por insuficiencia cardíaca, donde la amilorida añadida a la tiazida protege el potasio en pacientes que reciben glucósidos cardíacos o que tienen riesgo de arritmias.
- Cirrosis hepática con ascitis y edema: habitualmente se prefiere la espironolactona como primer ahorrador de potasio en la cirrosis, pero la amilorida es una alternativa cuando aquella no se tolera. La American Association for the Study of Liver Diseases respalda su uso en ascitis refractaria.
- Hipertensión arterial en pacientes con riesgo de depleción potásica: indicación preventiva del déficit de potasio al añadir un diurético tiazídico en pacientes digitalizados, con arritmias o con hipopotasemia basal.
| Perfil clínico | Razón principal del beneficio | Ensayo / fuente de soporte |
|---|---|---|
| HTA resistente verdadera (triple terapia RAS + BCC + tiazida sin control) | ENaC activado por exceso de volumen / aldosteronismo subclínico; eficacia equiparable a espironolactona sin efectos hormonales | SPARE (JAMA 2025); PATHWAY-2 subestudio 3 (Lancet 2018) |
| HTA resistente con intolerancia a espironolactona (ginecomastia, irregularidades menstruales) | Mismo mecanismo de retención de sodio, sin actividad antiandrogénica ni progestacional | SPARE (JAMA 2025); revisión ACC 2025 |
| Síndrome de Liddle (hipertensión joven, hipopotasemia, renina y aldosterona bajas, historia familiar) | Único fármaco eficaz: bloquea directamente el ENaC constitutivamente activo por mutación de ganancia de función; la espironolactona no actúa | Revisiones Orphanet, CUN; guía AEMPS |
| Síndrome nefrótico con edema resistente y proteinuria elevada | ENaC activado por proteasas urinarias (plasmina, uroquinasa) independientemente de la aldosterona; la amilorida bloquea el canal y la urocinasa luminal | AMILOR pilot (Acta Physiol 2024); revisión KDIGO |
| IC con hipopotasemia inducida por diuréticos de asa o tiazidas en paciente digitalizado | Corrección del déficit de potasio sin requerir suplementos; prevención de arritmias por hipopotasemia | Ficha técnica AEMPS |
| Poliuria por litio (diabetes insípida nefrogénica inducida por litio) | El litio entra a las células principales a través del ENaC; bloquearlo reduce la acumulación intratubular de litio y la inhibición de acuaporinas | StatPearls 2024; estudios observacionales |
Tienes delante a un paciente de 30-40 años con hipertensión de difícil control, hipopotasemia persistente, renina y aldosterona bajas, y antecedentes familiares de hipertensión precoz o ictus joven. No hay causa secundaria obvia. Ese perfil describe el síndrome de Liddle hasta que se demuestre lo contrario. Pide estudio genético (genes SCNN1B y SCNN1G), añade amilorida y una dieta hiposódica, y comprueba la respuesta: la presión baja, el potasio se normaliza y el diagnóstico se confirma funcionalmente. La espironolactona en ese paciente no funciona, y prescribirla sin diagnóstico retrasa la solución.
3 Dosificación, inicio del tratamiento y técnica de administración
Presentaciones disponibles en España y dosis autorizadas
La única forma de prescribir amilorida autorizada en España es la combinación fija con hidroclorotiazida. Esta circunstancia es clínicamente relevante: cuando necesitas amilorida sola, como en la hipertensión resistente donde ya se ha añadido una tiazida al triple fármaco basal, técnicamente estás en un uso fuera de indicación. Es importante que lo conozcas para documentarlo adecuadamente y para explicar la situación al paciente.
| Fase | Dosis | Duración mínima antes de ajustar | Nota clínica |
|---|---|---|---|
| Inicio | 2,5 mg / 25 mg al día | 1-2 semanas | Preferible en ancianos, IRC leve o pacientes con K⁺ en el límite superior |
| Dosis habitual | 5 mg / 50 mg al día | 2-4 semanas | Dosis estándar para edema cardíaco e hipertensión; determinar por respuesta diurética y K⁺ sérico |
| Dosis máxima autorizada | 10 mg / 100 mg al día | Solo si respuesta insuficiente | No superar esta dosis. En HTA resistente (fuera de indicación), algunos estudios utilizan hasta 20 mg de amilorida sola, con monitorización estricta |
Instrucciones de administración
- Vía: oral, comprimidos.
- Frecuencia: una vez al día, preferiblemente por la mañana para evitar nicturia.
- Con o sin alimentos: se recomienda tomar con alimentos o leche para reducir molestias gastrointestinales. Los alimentos no alteran significativamente la biodisponibilidad.
- Comprimido fraccionable: el comprimido puede dividirse en dos mitades iguales, lo que permite ajustar la dosis a 2,5 mg / 25 mg sin necesitar presentación específica.
Dosis olvidada
Si el paciente olvida una dosis, debe tomarla en cuanto lo recuerde, siempre que queden al menos 6 horas para la siguiente dosis habitual. Si falta menos tiempo, se salta esa dosis y continúa con el horario normal. Nunca debe doblar la dosis para compensar el olvido.
Una vez que el edema se estabiliza y el peso del paciente se normaliza, la dosis de mantenimiento puede (y debe) ser inferior a la necesaria para la diuresis inicial. En el paciente cirrótico, la reducción gradual es especialmente importante para minimizar el riesgo de encefalopatía hepática y alteraciones electrolíticas. Programa siempre una revisión a las 2-4 semanas del inicio para ajustar la dosis y revisar el ionograma.
En el paciente con hipertensión resistente verdadera (ya en triple terapia con SRAA + BCC + tiazida), necesitas un cuarto fármaco. El ensayo SPARE demuestra que la amilorida a 5-10 mg/día es una opción tan eficaz como la espironolactona. Si el paciente es varón y temes la ginecomastia, o si es mujer en edad fértil y la espironolactona preocupa por interferencias hormonales, la amilorida es la opción de elección. Recuerda que en España tendrás que usar la combinación con tiazida (que ya tiene en el tratamiento base) o gestionar el uso compasivo de la monoterapia. Documenta el motivo clínico con claridad.
Consideraciones nutricionales
Dado que la amilorida retiene potasio, el paciente debe evitar una ingesta excesiva de alimentos ricos en potasio durante el tratamiento (plátano, naranja, aguacate, frutos secos, legumbres). No se trata de prohibirlos, sino de no añadirlos de forma deliberada como sustituto de suplementos de potasio. Simultáneamente, la restricción de sodio refuerza el efecto antihipertensivo y diurético: recuérdasela al paciente en cada visita.
4 Efectos adversos y cómo gestionarlos
Hipercaliemia: el adversario principal
La hipercaliemia es el efecto adverso de mayor relevancia clínica y el principal motivo de discontinuación. Al bloquear el ENaC, la amilorida reduce la electronegatividad del lumen tubular, lo que disminuye la secreción de potasio por los canales ROMK de la membrana basolateral. El riesgo es dosis-dependiente y se amplifica en presencia de insuficiencia renal, diabetes, edad avanzada y uso concomitante de fármacos que elevan el potasio.
Monitoriza el K⁺ sérico: al inicio del tratamiento (1-2 semanas), al ajustar la dosis y posteriormente cada 3-6 meses. Si K⁺ > 5,5 mEq/L, suspende inmediatamente y no reinicies. Si K⁺ entre 5,0 y 5,5 mEq/L, reduce la dosis y acorta el intervalo de revisión.
Revisa la medicación concomitante: IECA, ARA-II, sacubitrilo/valsartán, ISGLT2, AINEs, ciclosporina, tacrolimus, trimetoprima y pentamidina elevan el potasio. La combinación con cualquiera de ellos requiere monitorización más estrecha.
Instruye al paciente: calambres musculares, debilidad generalizada o palpitaciones deben consultarse antes de la próxima cita. Parecen inespecíficos, pero en un paciente con amilorida son señales de alerta electrolítica hasta que se demuestre lo contrario.
Otros efectos adversos relevantes
| Efecto adverso | Frecuencia | Mecanismo / comentario |
|---|---|---|
| Hipercaliemia | Frecuente (especialmente con FG reducido) | Bloqueo ENaC, reducción de secreción tubular de K⁺. Puede ser grave y silente. Monitorización obligatoria. |
| Hiponatremia | Poco frecuente (más frecuente por el componente HCTZ) | Aumento de retención hídrica relativa; el componente tiazídico es el responsable principal. |
| Náuseas, dispepsia, dolor abdominal | Poco frecuente | Molestia gastrointestinal directa. Se minimiza tomando el fármaco con alimentos. |
| Cefalea, mareo | Poco frecuente | Relacionados con el efecto antihipertensivo, especialmente al inicio. No requiere ajuste salvo hipotensión ortostática mantenida. |
| Hipotensión ortostática | Poco frecuente | Se potencia con alcohol, barbitúricos y narcóticos. Precaución en ancianos. |
| Alcalosis hipoclorémica | Poco frecuente (asociada al componente HCTZ) | La amilorida por sí misma tiende a la acidosis leve; la hiponatremia hipoclorémica es principalmente tiazídica. |
| Exacerbación de lupus eritematoso sistémico | Raro (asociado al componente HCTZ) | Vigilar en pacientes con enfermedad autoinmune de base. |
| Hiperuricemia / gota | Poco frecuente (asociado al componente HCTZ) | La hidroclorotiazida compite con el ácido úrico en la secreción tubular. Monitorizar en pacientes con hiperuricemia basal o historia de gota. |
La espironolactona tiene actividad antiandrogénica y progestacional derivada de su unión cruzada a los receptores de hormonas sexuales, especialmente en varones: la ginecomastia afecta al 5-10% de los tratados a largo plazo, puede ser dolorosa y es motivo frecuente de abandono. La amilorida carece de esta actividad hormonal cruzada porque su sitio de unión es el canal iónico luminal, no un receptor nuclear. En el ensayo SPARE, ningún paciente del grupo amilorida presentó ginecomastia. Este dato no es trivial: en un paciente hipertenso resistente que deberá tomar el cuarto fármaco de por vida, la tolerabilidad a largo plazo determina la adherencia tanto o más que la eficacia a 12 semanas.
5 Contraindicaciones y precauciones relevantes
Hipercaliemia: potasio sérico > 5,5 mEq/L en el momento de la prescripción.
Insuficiencia renal grave: anuria, insuficiencia renal aguda, enfermedad renal progresiva grave (FG < 30 mL/min/1,73 m² de forma orientativa).
Nefropatía diabética: riesgo elevado de hipercaliemia grave por defecto en la excreción renal de potasio.
Uso concomitante de otros ahorradores de potasio (triamtereno, espironolactona, eplerenona) o suplementos de potasio: asociación que provoca una elevación rápida y grave del potasio sérico.
Hipersensibilidad a amilorida, a hidroclorotiazida o a sulfonamidas (para la presentación combinada).
Hipersensibilidad a sulfonamidas: relevante para el componente hidroclorotiazida de la combinación.
Precauciones de especial relevancia clínica
- Insuficiencia renal moderada (FG 30-60 mL/min): se puede usar con precaución, reduciendo la dosis a la mitad y monitorizando el potasio más frecuentemente (cada 1-2 semanas al inicio).
- Insuficiencia hepática grave: riesgo de alteraciones electrolíticas que pueden precipitar encefalopatía. Monitorización estricta; iniciar con dosis bajas.
- Diabetes mellitus: los diuréticos tiazídicos del componente combinado pueden deteriorar el control glucémico. Ajuste de dosis de antidiabéticos si es necesario. La nefropatía diabética es una contraindicación absoluta.
- Embarazo y lactancia: la amilorida atraviesa la placenta. No se recomienda durante el embarazo, especialmente en el tercer trimestre. Suspender la lactancia si el tratamiento es imprescindible.
- Ancianos: mayor riesgo de hipercaliemia, hipotensión ortostática y deterioro renal. Iniciar con la dosis mínima y revisar el ionograma en las primeras semanas.
- IECA / ARA-II / iSACUBi: la combinación con estos fármacos aumenta significativamente el riesgo de hipercaliemia. Si es imprescindible (hipopotasemia grave documentada), utilizar con monitorización frecuente del potasio.
- AINEs: reducen el efecto natriurético y pueden aumentar el riesgo de hipercaliemia. Evitar si es posible; si no, monitorización estrecha del potasio.
- Litio: la amilorida (y especialmente el componente HCTZ) reduce el aclaramiento renal del litio, aumentando su toxicidad. Si es necesaria la combinación, vigilar niveles de litio.
La ficha técnica española especifica que pacientes con BUN > 30 mg/100 ml o creatinina sérica > 1,5 mg/100 ml (equivalente a unos 133 μmol/L) deben tratarse solo bajo control estricto de electrolitos. Antes de iniciar la amilorida en un paciente con función renal comprometida, realiza una analítica basal con ionograma completo y determina el filtrado glomerular. No estimes la función renal por la creatinina aislada: un anciano con creatinina de 1,3 mg/dL puede tener un FG de 35 mL/min que te sitúa en la zona de precaución extrema.
6 Combinaciones farmacológicas y perspectivas por especialidad
Amilorida + diurético tiazídico (la combinación estándar)
Es la combinación registrada en España y la base de toda la experiencia clínica autorizada. La lógica es sencilla y elegante: los diuréticos tiazídicos actúan en el túbulo distal proximal y provocan hipopotasemia al aumentar el flujo de sodio hacia el túbulo colector, donde la electronegatividad luminal arrastra la secreción de potasio. La amilorida bloquea el ENaC en ese punto distal, neutralizando la pérdida de potasio sin mermar el efecto natriurético de la tiazida, que actúa en un segmento diferente. El resultado neto es una natriuresis potenciada con un balance de potasio más estable. En estudios clínicos, esta combinación reduce los niveles de potasio urinario y sérico en comparación con la tiazida sola, con un perfil de tolerabilidad superior.
Amilorida + diurético de asa (edema refractario)
En el edema refractario cardíaco o nefrótico, añadir amilorida a un diurético de asa representa una estrategia de bloqueo secuencial del nefrón que ataca dos puntos de reabsorción de sodio simultáneamente: el asa de Henle (diurético de asa) y el túbulo colector (amilorida). Esta estrategia es especialmente racional en el síndrome nefrótico, donde el ENaC activado por proteasas representa el principal mecanismo de retención de sodio distal. La combinación requiere monitorización electrolítica cuidadosa: el riesgo de hipopotasemia por el diurético de asa se compensa pero puede convertirse en hipercaliemia si la función renal se deteriora.
Amilorida y fármacos bloqueantes del SRAA (cuarta línea en HTA resistente)
En el paciente con hipertensión resistente en triple terapia (bloqueante SRAA + BCC + tiazida), añadir amilorida representa la cuarta línea basada en evidencia de grado I. Esta combinación requiere especial cautela con el potasio porque el bloqueante del SRAA ya reduce la secreción de aldosterona, y al sumar amilorida se bloquean los dos mecanismos principales de excreción renal de potasio. Monitoriza el K⁺ a las 1-2 semanas del inicio. Si el potasio supera 5,5 mEq/L, suspende la amilorida antes de reducir el SRAA, que tiene mayor beneficio pronóstico en la mayoría de estos pacientes.
Perspectiva del cardiólogo clínico
El cardiólogo encuentra a la amilorida principalmente en dos contextos: el control del potasio en la insuficiencia cardíaca tratada con diuréticos de asa y la hipertensión resistente. En el primer contexto, la evidencia apoya el uso de antagonistas del receptor mineralocorticoide (espironolactona o eplerenona) para reducir la mortalidad en la IC con fracción de eyección reducida; la amilorida no tiene evidencia de impacto en mortalidad en IC y no debe sustituir a los ARM con indicación establecida. Sin embargo, sí puede ser útil en el paciente con IC e hipopotasemia que no tolera los ARM. En la hipertensión resistente, el SPARE (2025) la posiciona como alternativa real a la espironolactona cuando esta no se tolera, con el aval adicional de los subestudios del PATHWAY-2.
Perspectiva del nefrólogo
El nefrólogo es quien más puede rentabilizar la biología única de la amilorida. En el síndrome nefrótico, la retención de sodio es en gran parte independiente de la aldosterona y mediada por la activación proteolítica del ENaC, lo que hace del bloqueo directo de este canal la intervención más racional. Además, en la insuficiencia renal moderada (FG 30-60 mL/min), la amilorida sigue siendo usable con precaución, mientras que la espironolactona a dosis plenas tiene un riesgo de hipercaliemia comparable o superior en esa franja. La amilorida también es la respuesta definitiva al síndrome de Liddle, una entidad que el nefrólogo diagnostica con mayor frecuencia que cualquier otra especialidad.
Perspectiva del endocrinólogo / internista
El endocrinólogo se encontrará con la amilorida principalmente en el diagnóstico diferencial de la hipertensión secundaria de baja renina. La supresión de renina y aldosterona en contexto de hipopotasemia plantea el diagnóstico diferencial entre síndrome de Liddle, seudohiperaldosteronismo primario (ingesta de regaliz), síndrome de aparente exceso de mineralocorticoides y otras entidades. En el síndrome de Liddle, la respuesta favorable a amilorida y la ausencia de respuesta a espironolactona son un elemento diagnóstico funcional de primer orden, antes incluso de la confirmación genética.
La combinación amilorida/hidroclorotiazida está incluida en la prestación farmacéutica del Sistema Nacional de Salud para sus indicaciones aprobadas. La principal limitación de accesibilidad es la ausencia de la monoterapia de amilorida en el registro de la AEMPS: para los usos en hipertensión resistente o síndrome nefrótico donde se necesita amilorida sola, el clínico debe documentar el uso fuera de indicación y, en su caso, tramitar el uso de medicamentos extranjeros (cuando la monoterapia esté disponible en otro país de la UE) o gestionar la fórmula magistral, según las circunstancias del paciente y el centro. Esta barrera burocrática es real y no debe subestimarse en la planificación del tratamiento.
Bloque II · Farmacología y evidencia
7 Efectos más allá del mecanismo principal: ENaC en múltiples tejidos
El canal de sodio epitelial no es exclusivo del riñón. El ENaC se expresa en la membrana apical de las células epiteliales de múltiples tejidos: pulmón, colon, glándulas sudoríparas, conductos salivares, endotelio vascular, piel y placenta. Esta distribución amplia explica por qué la amilorida ha sido explorada en contextos que van mucho más allá de la diuresis.
| Factor / sistema | Efecto observado | Fuente y magnitud |
|---|---|---|
| Presión arterial central | Reducción de PAS central de 7,68 mmHg tras 4 semanas de monoterapia en prehipertensos | Siddiqui et al. J Hum Hypertens 2014 (n=17) |
| Rigidez arterial | Reducción de la velocidad de onda de pulso carótida-radial de 0,72 m/s | Siddiqui et al. J Hum Hypertens 2014 |
| Función endotelial | Aumento de la dilatación mediada por flujo (FMD) de 2,2% tras 4 semanas | Siddiqui et al. J Hum Hypertens 2014 |
| Sistema renina-angiotensina-aldosterona | Aumento reactivo de aldosterona sérica (5,85 ng/dL) por la retención de sodio bloqueada | Siddiqui et al. J Hum Hypertens 2014 |
| Vía aérea (ENaC pulmonar) | ENaC pulmonar regula la hidratación del moco. Investigada en fibrosis quística como potencial agente mucolítico inhalado. Resultados inconsistentes en ensayos clínicos | Revisión ScienceDirect; estudios fase II en fibrosis quística |
| Proteasas urinarias | Inhibición de la urocinasa (uPA) luminal, reduciendo la activación de plasminógeno a plasmina y la activación proteolítica del ENaC en el síndrome nefrótico | Staehr et al. Am J Physiol 2015; Svenningsen et al. J Physiol 2015 |
| ENaC endotelial vascular | Se especula que la sobrexpresión de ENaC vascular contribuye a la rigidez de la pared arterial; la inhibición podría tener efectos vasoprotectores independientes de la presión | Revisión AJH 2007; Bhave y Bhave |
| Canales ASIC (acid-sensing ion channels) | La amilorida bloquea los ASIC (IC50 10-60 μM), canales activados por acidosis. Exploratorio en dolor neuropático y acidosis tisular | ScienceDirect; revisión preclínica |
| Intercambiador Na⁺/H⁺ (NHE) | A dosis altas (> 10 mg), inhibición parcial del NHE con potencial efecto cardioprotector en la isquemia-reperfusión (aunque los ensayos clínicos con inhibidores NHE específicos han sido negativos) | Revisión AJH 2007 |
En el ensayo clínico abierto de Siddiqui et al. (2014), 17 adultos jóvenes con prehipertensión y un IMC medio de 28,5 kg/m² recibieron 10 mg/día de amilorida durante 4 semanas. La PAS periférica se redujo en 7,06 mmHg, la PAS central en 7,68 mmHg y la velocidad de onda de pulso carótida-radial (VOP) en 0,72 m/s. La dilatación mediada por flujo aumentó en 2,2%. Estos datos sugieren que el bloqueo del ENaC no solo reduce la presión de forma hidrostática, sino que podría mejorar la función vascular directamente. La limitación principal del estudio es el escaso tamaño muestral y la ausencia de comparador.
8 Mecanismo de acción en profundidad: el ENaC y su biología
Estructura y función del canal ENaC
El canal de sodio epitelial (ENaC) es una proteína heteromérica formada por tres subunidades homólogas: alfa (α), beta (β) y gamma (γ), codificadas respectivamente por los genes SCNN1A, SCNN1B y SCNN1G, todos ellos en el cromosoma 16p. Cada subunidad tiene dos dominios transmembrana, un dominio extracelular globular y extremos amino- y carboxilo-terminales cortos en el citoplasma. La configuración funcional requiere la expresión simultánea de las tres subunidades. El canal opera en modo pasivo: el gradiente electroquímico creado por la Na⁺/K⁺-ATPasa basolateral mantiene la electronegatividad intracelular que impulsa al sodio a entrar desde el lumen tubular.
Regulación fisiológica del ENaC
La aldosterona es el principal regulador del ENaC en condiciones normales: al unirse al receptor mineralocorticoide, activa la transcripción de SGK1 (serum and glucocorticoid-regulated kinase 1), que fosforila y estabiliza el ENaC en la membrana apical al bloquear su internalización mediada por Nedd4-2 (una E3 ubiquitina ligasa). El resultado es más canales activos en la superficie celular y mayor reabsorción de sodio. La insulina, el IGF-1 y la vasopresina también activan el ENaC por vías independientes. La regulación negativa depende de la ubiquitinación del ENaC (mediante la vía Nedd4-2) y de su ulterior endocitosis y degradación en el proteasoma.
Mecanismo de inhibición por amilorida
La amilorida actúa directamente en el poro del canal ENaC desde la cara luminal. Entra al lumen tubular por filtración glomerular y secretada activamente, alcanzando concentraciones luminales de 10-20 μmol/L que son suficientes para inhibir el ENaC con afinidad elevada (Ki de 0,1 a 1 μM). Su acción es competitiva con el sodio a nivel del sitio de unión en el poro del canal: al ocupar ese sitio, impide el paso de iones Na⁺ sin necesidad de interactuar con el receptor mineralocorticoide ni con ninguna vía intracelular de señalización. Esta independencia de la aldosterona es el elemento definitorio: la amilorida funciona igual si la aldosterona está alta, baja o es indetectable.
La espironolactona actúa inhibiendo la síntesis de las proteínas que activan el ENaC (fundamentalmente SGK1 y la síntesis de subunidades). Si el ENaC está constitutivamente activo por una mutación que impide su internalización (síndrome de Liddle), la reducción de la señal aldosterónica no cambia nada: el canal sigue abierto en la membrana. La amilorida, al actuar directamente en el poro desde el lumen, no necesita que la señal intracelular esté intacta ni que el mecanismo de síntesis sea relevante. Bloquea el paso del sodio con independencia de por qué el canal está ahí. Este concepto es la clave para entender todos los usos donde la amilorida supera a la espironolactona.
Consecuencias sobre el potasio y el eje renina-aldosterona
Al bloquear la entrada de sodio a las células principales, la amilorida reduce la electronegatividad eléctrica del lumen tubular, lo que disminuye la fuerza impulsora para la secreción de potasio a través de los canales ROMK (renal outer medullary potassium channel) y de la secreción de hidrógeno a través de las bombas H⁺-ATPasa de las células intercaladas. Consecuencias: retención de potasio, retención de hidrógeno (tendencia a la acidosis leve) y natriuresis. Como compensación reactiva, la retención de sodio bloqueada reduce la presión y el volumen sanguíneo, lo que activa el sistema renina-angiotensina y puede elevar los niveles de aldosterona, aunque sin efecto funcional sobre un ENaC bloqueado por amilorida.
9 SPARE (2025): la primera comparación directa con espironolactona
Diseño y población
El ensayo SPARE (SPironolactone versus Amiloride for Treatment of REsistant Hypertension) es el primer ensayo clínico aleatorizado que compara directamente amilorida con espironolactona como cuarto fármaco en la hipertensión resistente. Publicado en JAMA en junio de 2025, fue un estudio prospectivo, abierto, con evaluación de criterios de valoración enmascarada (open-label, blinded endpoint), realizado en 14 centros de Corea del Sur. Se reclutaron 118 pacientes con presión sistólica en domicilio igual o superior a 130 mmHg tras un período de rodaje de 4 semanas con la triple combinación fija (ARA-II + BCC + tiazida). Se excluyeron pacientes con filtrado glomerular estimado inferior a 50 mL/min/1,73 m².
Los 118 pacientes se aleatorizaron 1:1 a espironolactona 12,5 mg/día o amilorida 5 mg/día. Si la presión en domicilio se mantenía por encima de 130 mmHg y el K⁺ sérico era inferior a 5,0 mmol/L a las 4 semanas, la dosis se doblaba (espironolactona a 25 mg, amilorida a 10 mg). La duración total fue de 12 semanas. El criterio de valoración principal fue el cambio en la PAS en domicilio respecto al basal. El margen predefinido de no inferioridad fue de 4,4 mmHg.
Resultados principales
PAS en domicilio a 12 semanas: amilorida -13,6 mmHg vs. espironolactona -14,7 mmHg. Diferencia intergrupos: -0,68 mmHg (IC 90%: -3,50 a 2,14), dentro del margen de no inferioridad predefinido de 4,4 mmHg.
Control de PAS (<130 mmHg en domicilio): 66,1% con amilorida vs. 55,2% con espironolactona (diferencia no significativa).
Control de PAS (<130 mmHg en consulta): 57,1% vs. 60,3%.
PAS matutina y vespertina: sin diferencias entre grupos.
Seguridad: un caso de hipercaliemia con discontinuación en el grupo amilorida. Ningún caso de ginecomastia en ninguno de los dos grupos (a las dosis bajas utilizadas).
Conclusión: amilorida no inferior a espironolactona para la reducción de PAS en domicilio a 12 semanas en HTA resistente verdadera.
Implicación clínica práctica
El SPARE tiene varias limitaciones que debes conocer antes de generalizar sus conclusiones. Primera: las dosis utilizadas fueron bajas (espironolactona 12,5-25 mg, amilorida 5-10 mg) y no se compararon dosis más altas. Segunda: el contexto geográfico (Corea del Sur) puede no ser directamente extrapolable a la práctica española, aunque el perfil de paciente con hipertensión resistente es similar. Tercera: el seguimiento fue de solo 12 semanas, insuficiente para valorar beneficio cardiovascular a largo plazo. Cuarta: se excluyeron pacientes con ERC moderada-grave, los que probablemente más hipercaliemia sufrirían.
Con esas limitaciones sobre la mesa, el mensaje práctico del SPARE es claro: si el paciente con hipertensión resistente tiene intolerancia a la espironolactona (ginecomastia, alteraciones menstruales), la amilorida es ahora la alternativa con mayor nivel de evidencia disponible. La editorial de JAMA que acompañó la publicación del SPARE es igualmente honesta: alrededor del 40-45% de los pacientes con hipertensión resistente verdadera no alcanzará el objetivo de presión ni con espironolactona ni con amilorida, lo que señala la necesidad de desarrollar nuevas opciones terapéuticas.
10 PATHWAY-2 (2015 y 2018): el contexto de la hipertensión resistente
El ensayo principal PATHWAY-2 (Lancet, 2015)
El PATHWAY-2 es el ensayo que estableció a la espironolactona como el cuarto fármaco de elección en la hipertensión resistente y, de forma indirecta, el que abrió el camino para el interés en la amilorida. Fue un ensayo cruzado, aleatorizado y doble ciego, realizado en 14 centros del Reino Unido sobre 314 pacientes con HTA resistente. Cada paciente recibió durante 12 semanas cada uno de los cuatro tratamientos (placebo, espironolactona 25-50 mg, bisoprolol 5-10 mg y doxazosina 4-8 mg), en orden aleatorio. El criterio principal fue el cambio en la PAS en domicilio.
Los resultados posicionaron a la espironolactona como el fármaco más eficaz, superando al placebo, al bisoprolol y a la doxazosina. El análisis de los mecanismos reveló que la HTA resistente era con frecuencia un estado de retención de sal mediado por aldosterona inapropiada (aldosteronismo subclínico), lo que explicaba la superioridad del antagonista mineralocorticoide.
El subestudio 3 del PATHWAY-2 (Lancet, 2018): la amilorida entra en escena
Al terminar la fase principal del PATHWAY-2, los investigadores ofrecieron a 146 pacientes la posibilidad de participar en una extensión abierta con amilorida 10-20 mg/día durante 6-12 semanas adicionales. No fue un ensayo aleatorizado de comparación directa, sino una extensión prospectiva de brazo único.
Reducción de PAS clínica con amilorida 10 mg: -20,4 mmHg (IC 95%: 18,3 a 22,5).
Reducción de PAS clínica con espironolactona 25 mg en el ensayo cruzado ciego: -18,3 mmHg (IC 95%: 16,2 a 20,5).
Interpretación: la magnitud del efecto hipotensor fue comparable, aunque la comparación no era directa y el contexto abierto introduce sesgo de medición.
Conclusión de los autores: «La amilorida parece ser un antihipertensivo tan eficaz como la espironolactona y podría ofrecer un tratamiento sustituto de la hipertensión resistente.»
Este subestudio fue el detonante de los esfuerzos posteriores por obtener evidencia aleatorizada directa, que finalmente llegó con el SPARE en 2025. La limitación metodológica del PATHWAY-2 subestudio 3, que los propios autores reconocen explícitamente, es la ausencia de aleatorización y enmascaramiento, lo que lo convierte en dato generador de hipótesis, no en evidencia definitiva.
11 Síndrome de Liddle y síndrome nefrótico: dos nichos propios donde la amilorida es insustituible
Síndrome de Liddle: cuando el canal está constitutivamente abierto
El síndrome de Liddle es una canalopatía autosómica dominante causada por mutaciones de ganancia de función en los genes SCNN1B y SCNN1G (subunidades beta y gamma del ENaC, respectivamente), localizados en el cromosoma 16p12-p13. Las mutaciones se producen en el motivo PY del extremo C-terminal de estas subunidades, que es la región de interacción con la ubiquitina ligasa Nedd4-2. Al perder este motivo de ubiquitinación, el ENaC no puede ser internalizado desde la membrana apical y queda constitutivamente expresado, reabsorbiendo sodio de forma continua e independiente de la aldosterona. Los niveles plasmáticos de aldosterona y renina están suprimidos como consecuencia del exceso de volumen, pero la supresión de aldosterona no reduce la actividad del canal mutado.
Clínicamente, el síndrome de Liddle debuta con hipertensión de inicio precoz (a veces en la segunda o tercera década), hipopotasemia, alcalosis metabólica, niveles bajos de renina y aldosterona, y antecedentes familiares positivos. El diagnóstico definitivo requiere confirmación genética, aunque la respuesta terapéutica diferencial es un elemento diagnóstico funcional de primer orden: la amilorida normaliza la presión y el potasio; la espironolactona no tiene ningún efecto, porque no hay aldosterona que antagonizar.
Ante un paciente joven con hipertensión difícil de controlar, hipopotasemia, aldosterona baja y sin causa secundaria obvia, solicita el estudio genético del ENaC y empieza amilorida. La respuesta positiva (normalización de la presión y el potasio en 4-6 semanas) confirma funcionalmente el diagnóstico antes de que llegue el resultado genético. El síndrome de Liddle es infrecuente pero no excepcional: las series más amplias estiman una prevalencia de en torno al 1-3% de las hipertensiones resistentes de inicio joven. El diagnóstico cambia radicalmente el tratamiento de por vida y tiene implicaciones para el cribado familiar.
Síndrome nefrótico: el ENaC activado por proteasas
En el síndrome nefrótico, la retención masiva de sodio y el edema se deben en parte a un mecanismo que escapa a los abordajes diuréticos clásicos. Los estudios de los últimos dos decenios, en modelos animales y en muestras humanas, han demostrado que las proteínas filtradas anormalmente a través de la barrera glomerular dañada llegan al lumen tubular distal e incluyen proteasas como la plasmina, la uroquinasa (uPA) y la catepsina B. Estas proteasas activan proteolíticamente el ENaC al escindir la subunidad gamma (γENaC) en sitios específicos, lo que aumenta la conductancia unitaria del canal y eleva la reabsorción de sodio en el túbulo colector. Este mecanismo es completamente independiente de la aldosterona: el SRAA está habitualmente suprimido en el síndrome nefrótico, lo que explica por qué los IECA y la espironolactona tienen una eficacia limitada en el edema nefrótico.
La amilorida actúa en el síndrome nefrótico en dos niveles: primero, bloquea directamente el ENaC activado por las proteasas; segundo, alcanzando la orina tubular, inhibe la uroquinasa luminal, reduciendo la conversión de plasminógeno filtrado a plasmina activa y atenuando la cascada de activación del ENaC en el origen.
El estudio AMILOR (Amiloride versus furosemide for the treatment of edema in nephrotic syndrome) fue un ensayo clínico piloto aleatorizado publicado en Acta Physiologica en 2024 por Schork et al. (Universidad de Tubinga, Alemania). Comparó amilorida en monoterapia frente a furosemida como tratamiento de primera línea del edema nefrótico. Los resultados preliminares demostraron que la amilorida era eficaz para reducir el edema en pacientes nefróticos, apoyando la hipótesis de que el bloqueo del ENaC es un abordaje racional en este contexto. La limitación principal es el tamaño muestral reducido, propio de un estudio piloto. Un ensayo definitivo con mayor potencia estadística está siendo diseñado.
La implicación práctica inmediata es que en el paciente con síndrome nefrótico y edema resistente a los diuréticos de asa, una estrategia de bloqueo secuencial del nefrón que incluya amilorida (o triamtereno) tiene una base mecanística sólida y datos clínicos crecientes. La guía KDIGO menciona la amilorida como terapia complementaria útil. Además, en el paciente nefrótico con renina y aldosterona suprimidas, la espironolactona tiene lógicamente una eficacia reducida, lo que refuerza la preferencia por la amilorida en ese perfil.
Tabla resumen · Amilorida de un vistazo
| Aspecto | Dato clave | Fuente |
|---|---|---|
| Mecanismo | Bloqueo directo del ENaC en la cara luminal del túbulo distal y conducto colector. Independiente de la aldosterona | Farmacología clínica establecida |
| Dosis estándar | 5 mg/día en combinación con HCTZ. Máximo autorizado: 10 mg/día. En HTA resistente (fuera de indicación): 5-20 mg/día de amilorida sola | Ficha técnica AEMPS; SPARE 2025 |
| Eficacia en HTA resistente | Reducción de PAS en domicilio de 13,6 mmHg. No inferior a espironolactona (diferencia: -0,68 mmHg; IC 90%: -3,50 a 2,14) | SPARE (JAMA 2025) |
| Control de PAS <130 mmHg | 66,1% con amilorida vs. 55,2% con espironolactona (no significativo) | SPARE (JAMA 2025) |
| Eficacia en PATHWAY-2 subestudio | Reducción PAS clínica 20,4 mmHg (IC 95%: 18,3 a 22,5) con amilorida 10 mg en contexto abierto | PATHWAY-2 subestudio 3 (Lancet 2018) |
| Efecto sobre el potasio | Retención de potasio; reduce la excreción urinaria de K⁺. Riesgo de hipercaliemia dose-dependiente | Ficha técnica AEMPS; SPARE 2025 |
| Indicación clave específica | Síndrome de Liddle (tratamiento de elección; espironolactona ineficaz). Síndrome nefrótico (activación proteolítica del ENaC) | Orphanet; AMILOR 2024; KDIGO |
| Principal efecto adverso | Hipercaliemia. Monitorizar K⁺ sérico a las 1-2 semanas del inicio y periódicamente | Ficha técnica AEMPS |
| Ventaja vs. espironolactona | Sin ginecomastia, sin efectos hormonales (antiandrogénicos/progestacionales). Eficaz independientemente de los niveles de aldosterona | SPARE 2025; farmacología mecanística |
| Contraindicación principal | Hipercaliemia (>5,5 mEq/L), insuficiencia renal grave (FG <30 mL/min), nefropatía diabética | Ficha técnica AEMPS |
| Disponibilidad en España | Solo en combinación fija con HCTZ (5/50 mg o 2,5/25 mg). La monoterapia no está autorizada por la AEMPS | CIMA-AEMPS |
Preguntas frecuentes sobre amilorida
Referencias bibliográficas principales
- Lee CJ, Ihm SH, Shin DH, et al. Spironolactone vs Amiloride for Resistant Hypertension: A Randomized Clinical Trial. JAMA. 2025;333(23):2073-2082. SPARE.
- Williams B, MacDonald TM, Morant SV, et al. Endocrine and haemodynamic changes in resistant hypertension, and blood pressure responses to spironolactone or amiloride: the PATHWAY-2 mechanisms substudies. Lancet Diabetes Endocrinol. 2018;6(5):373-381. PATHWAY-2 mecanismos subestudios.
- Williams B, MacDonald TM, Morant S, et al. Spironolactone versus placebo, bisoprolol, and doxazosin to determine the optimal treatment for drug-resistant hypertension (PATHWAY-2): a randomised, double-blind, crossover trial. Lancet. 2015;386(10008):2059-2068. PATHWAY-2.
- Schork A, Vogel E, Bohnert BN, et al. Amiloride versus furosemide for the treatment of edema in patients with nephrotic syndrome: a pilot study (AMILOR). Acta Physiol (Oxf). 2024;240(8):e14183. AMILOR.
- Hinrichs GR, Jensen BL. Optimizing diuretic treatment of patients with edema and nephrotic syndrome. Acta Physiol (Oxf). 2024;240(8):e14195.
- Hinrichs GR, Jensen BL, Svenningsen P. Proteasuria—The impact of active urinary proteases on sodium retention in nephrotic syndrome. Curr Opin Nephrol Hypertens. 2020;29(2):207-212.
- Bhagatwala J, Harris RA, Parikh SJ, et al. Epithelial sodium channel inhibition by amiloride on blood pressure and cardiovascular disease risk in young prehypertensives. J Clin Hypertens (Greenwich). 2014;16(1):47-53.
- Teiwes J, Toto RD. Epithelial sodium channel inhibition in cardiovascular disease: a potential role for amiloride. Am J Hypertens. 2007;20(1):109-117.
- Hinrichs GR, Mortensen LA, Jensen BL, Bistrup C. Amiloride resolves resistant edema and hypertension in a patient with nephrotic syndrome; a case report. Physiol Rep. 2018;6(12):e13743.
- Stæhr M, Buhl KB, Andersen RF, et al. Aberrant glomerular filtration of urokinase-type plasminogen activator in nephrotic syndrome leads to amiloride-sensitive plasminogen activation in urine. Am J Physiol Renal Physiol. 2015;309(3):F235-241.
- Lee CJ, et al. Amiloride: revisiting an old drug for resistant hypertension. Clin Hypertens. 2025;31:e42.
- AEMPS–CIMA. Ficha técnica de amilorida/hidroclorotiazida (presentaciones autorizadas en España). Consultada mayo 2025. Ficha técnica CIMA-AEMPS.
- Rodan AR, Bhave PD. Amiloride. StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2024.
- Orphanet. Síndrome de Liddle. Orphanet: Síndrome de Liddle. Consultada mayo 2025.
La amilorida (internacionalmente conocida como amiloride) es el bloqueante directo del canal de sodio epitelial (ENaC) más utilizado en la práctica clínica. Su papel en la hipertensión resistente ha quedado consolidado por el ensayo SPARE (JAMA 2025), que la sitúa como alternativa no inferior a la espironolactona con mejor perfil de tolerabilidad hormonal. En el síndrome de Liddle es el único tratamiento farmacológico eficaz, y en el síndrome nefrótico con edema resistente representa el abordaje mecanísticamente más racional. Si ya conocías la amilorida solo como protector del potasio en la combinación con tiazida, esta revisión demuestra que hay mucho más que saber sobre esta molécula clásica con indicaciones de plena vigencia en la cardiología, la nefrología y la medicina interna contemporáneas.






















