En lo últimos años hemos observado un incremento en los biomarcadores empleados en la practica clínica para el abordaje de la insuficiencia cardiaca. El sexo se ha relacionado con modificación de niveles basales y perfil metabólico en varios de ellos, pero su influencia en la aplicabilidad clínica no ha sido demostrada.

En esta reciente revisión (1), se analiza la influencia del sexo en los distintos biomarcadores de insuficiencia cardiaca empleados en la práctica clínica habitual. Por un lado, las diferencias relativas al sexo en la enfermedad cardiovascular se han descrito ampliamente (2), siendo conocida la protección que ejercen las diferencias hormonales en las mujeres jóvenes en cuanto al desarrollo de enfermedades cardiovasculares (3). En el caso de la insuficiencia cardiaca, se han descrito diferencias en función del sexo, siendo más frecuente en varones. La cardiopatía isquémica con afectación macrovascular fue la principal causa de insuficiencia cardiaca en hombres, mientras que la afectación microvascular, la hipertensión y las enfermedades inflamatorias lo fueron en las mujeres. Estas diferencias entre sexos se han descrito también en los patrones de remodelado cardiaco.

Por otro lado, se conoce que los diferentes tipos de biomarcadores presentan diferentes características y capacidad pronostica. Tanto los niveles basales como su incremento en los estados de insuficiencia cardiaca están influenciados por las características demográficas y clínicas de los pacientes. De esta manera, la edad, la obesidad y el sexo son factores que influyen en la interpretación de los biomarcadores (4). Las diferencias relativas al sexo se han observado en los niveles de biomarcadores por diferencias inherentes a la genética, a la respuesta hormonal o la distribución de grasa corporal.

Sin embargo, la verdadera influencia del sexo en el perfil de los biomarcadores permanece en duda. La presente revisión unifica los estudios desarrollados hasta el momento sobre los biomarcadores más relevantes en la practica clínica, la influencia del sexo en sus niveles basales y su modificación en los estados de insuficiencia cardiaca.

Se revisaron 6 biomarcadores: los péptidos natriuréticos, las troponinas, la galectina-3, el sST2, el factor de diferenciación de crecimiento-15 (GDF-15) y la osteopontina. Todos ellos presentaron diferencias en cuanto a niveles, valor pronóstico y metabolismo.

  1. Los péptidos natriuréticos, uno de los marcadores con un rol más importante en el manejo de la insuficiencia cardiaca, son también uno de los más influenciados por el sexo. En pacientes sanos son mayores en mujeres por el efecto de la testosterona en la disminución de sus niveles sanguíneos. La obesidad, que también reduce los niveles basales, ejerce menor efecto que el producido por la testosterona. El efecto de las hormonas femeninas no está claro en el metabolismo de los péptidos natriuréticos. Sin embargo, en pacientes con insuficiencia cardiaca los efectos del sexo son inapreciables, y la obesidad juega un papel más importante. A nivel pronóstico, el proBNP está fuertemente asociado con el pronóstico en insuficiencia cardiaca en hombres y en menor medida en mujeres.
  2. Troponinas: principal marcador de daño cardiaco y también un fuerte predictor de insuficiencia cardiaca. Sus niveles basales son superiores en hombres que en mujeres en los dos casos: en la población sana y en presencia de insuficiencia cardiaca. Los mecanismos de la diferencia entre mujeres y hombres son desconocidos, en cambio, se sabe que la obesidad es un factor modificante que incrementa los niveles sanguíneos de troponinas.
  3. La galactina-3 es un marcador de fibrosis tisular que está fuertemente influenciado por la presencia de tejido graso. Los niveles basales en mujeres sanas son superiores a las presentes en hombres, atribuible la mayor cantidad de grasa corporal. Sin embargo, en caso de insuficiencia cardiaca los niveles de galactina-3 aumentan y desaparece las diferencias en cuando al sexo, siendo levemente mayores los niveles en hombres.
  4. El sST2 es un marcador de inflamación relacionado con la incidencia de insuficiencia cardiaca. En adultos se observó incremento de niveles en hombres en comparación con mujeres, diferencia que se demostró en población sana y en insuficiencia cardiaca, en cambio, no se observaron diferencias en la edad infantil ni en función de la grasa corporal. La diferencia se cree debida a la relación testosterona/estrógenos, pero esta correlación no está clara.
  5. El GDF-15 se ha relacionado con la incidencia de insuficiencia cardiaca y se está investigando su empleo de forma conjunta con otros biomarcadores. A pesar de que as mujeres parecen presentar niveles superiores, no se conoce diferencia en función del sexo.
  6. La osteopontina se ha definido como un marcador pronóstico en insuficiencia cardiaca, pero la influencia del sexo es desconocida. Se han observado menores niveles en mujeres y se ha postulado el efecto de los estrógenos en la disminución de sus niveles en sangre, pero todavía no disponemos de evidencia al respecto.

Las mujeres presentan, por tanto, mayores niveles de péptidos natriuréticos, galectina-3 y GDF-15, en cambio, los niveles de troponinas, sST2 y la osteopontina parecen ser superiores en el sexo masculino. En el caso de insuficiencia cardiaca se eliminan las diferencias presentes en la población general, siendo los niveles superiores en hombres de forma generalizada. Estos resultados son contraproducentes desde el punto de vista de su utilidad clínica, ya que los marcadores con niveles superiores en hombres se mantienen en presencia de insuficiencia cardiaca, pero en cambio, los marcadores con tasas superiores en mujeres dejan de presentar esta diferencia. La influencia hormonal, la grasa corporal y la inconsistencia de los resultados complican todavía más la posible interpretación de las diferencias entre niveles de biomarcadores en hombres y mujeres.

Podemos concluir que el presente artículo representa una interesante y detallada revisión sobre los diferentes biomarcadores de insuficiencia cardiaca. Tras analizar la influencia del sexo en cada uno de los biomarcadores, se han observado diferencias importantes en hombres y mujeres, pero con escasa relación con la aplicabilidad clínica en el momento actual. Estudios futuros en los que se analice las variaciones en los niveles de biomarcadores en muestras separadas por sexos podrían servir de ayuda a la hora de obtener más información al respecto.


Referencias:

  1. Navin Suthahar1, Laura M.G. Meems1, Jennifer E. Ho2, and Rudolf A. de Boer. Sex-related differences in contemporary biomarkers for heart failure: a review. European Journal of Heart Failure (2020) 22, 775–788.
  2. Vaccarino V, Rathore SS, Wenger NK et al. Sex and racial differences in the management of acute myocardial infarction, 1994 through 2002. N Engl J Med. 2005;353:671-82.
  3. Gómez-Doblas JJ. Valvulopatías en la mujer: diferencias de sexo en España. Rev Esp Cardiol. 2008;8:42D-48D.
  4. Saenger AK. Pre-Analytical Factors and Analytical Issues Affecting Interpretation of Cardiovascular Biomarkers. Cham: Springer International Publishing; 2016.

Comentario de la Dra. Laura Varela Barca

Dra. Laura Varela Barca

Médico Adjunto de Cirugía Cardiovascular en el Hospital Universitario Son Espases en Palma de Mallorca. Periodo de formación MIR en Hospital Ramón y Cajal. En la actualidad cursando el Doctorado en Ciencias de la Salud por la Universidad de Alcalá. Experto en Metodología de la Investigación Científica por la Universidad de Alcalá. Máster en Urgencias Cardiovasculares por la Universidad de Alcalá. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid.

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