- Para qué sirve (ficha técnica): hipertensión arterial, en monoterapia o combinada; edema por insuficiencia cardiaca crónica estable de clase II-III de la NYHA, por insuficiencia renal o por ascitis de la cirrosis hepática en pacientes estables; prevención en adultos de cálculos de oxalato cálcico recurrentes con hipercalciuria idiopática normocalcémica; y diabetes insípida nefrogénica cuando no esté indicada la hormona antidiurética.
- Qué es: un diurético tiazídico, benzotiadiazina y sulfamida no antibiótica (código ATC C03AA03), que inhibe la reabsorción de sodio y de cloro en el túbulo contorneado distal. No es un diurético de asa ni un ahorrador de potasio: aumenta la pérdida urinaria de potasio.
- Presentaciones en España (CIMA, 20 de septiembre de 2026): de hidroclorotiazida sola hay dieciséis presentaciones comercializadas: una de 12,5 mg, nueve de 25 mg y seis de 50 mg. Hay además combinaciones fijas que llevan 12,5 mg de hidroclorotiazida con cilazapril, enalapril, fosinopril, lisinopril, quinapril o ramipril; con candesartán, eprosartán, irbesartán, losartán, olmesartán, telmisartán o valsartán; con nebivolol; y en comprimido triple con amlodipino. La combinación con captopril solo existe como 50 mg de captopril con 25 mg de hidroclorotiazida, la de bisoprolol como 10 mg con 25 mg y la de amilorida como 5 mg de amilorida con 50 mg de hidroclorotiazida.
- Dosis en hipertensión: intervalo clínicamente útil de 12,5 a 50 mg al día; inicio con 12,5 o 25 mg una vez al día. El efecto completo de una dosis dada llega a las 3 o 4 semanas. Si con 25 o 50 mg al día la presión no baja lo suficiente, no se sube la dosis —aumenta la pérdida de potasio sin bajar más la presión—: se combina con otro antihipertensivo.
- Otras dosis: en el edema, la dosis eficaz más baja y durante periodos limitados, sin pasar de 50 mg al día; en la hipercalciuria, 25 a 50 mg al día; en la diabetes insípida nefrogénica se han usado dosis iniciales de hasta 100 mg en adultos.
- Cómo se toma: por vía oral, con o sin alimento, en una toma o en dos tomas divididas; cuando se prescribe una sola dosis diaria, por la mañana junto al desayuno. Los comprimidos pueden tomarse enteros, partidos o triturados.
- Riñón: no hace falta ajustar la dosis inicial en la insuficiencia renal de leve a moderada. Con un filtrado glomerular inferior a 30 mL/min hay que usarla con precaución: las tiazidas pueden producir azoemia y son ineficaces en monoterapia, aunque pueden ser útiles combinadas con un diurético de asa. Contraindicada en la anuria.
- Contraindicaciones (ficha técnica, 4.3): hipersensibilidad al principio activo o a los excipientes; anuria; e hipertensión durante el embarazo. La guía ESC 2024 añade la gota activa como contraindicación absoluta de los diuréticos tiazídicos y análogos (Tabla S9 del suplemento).
- Vigilancia: potasio al empezar y a las 3-4 semanas, y después de forma periódica, junto al magnesio; sodio con regularidad, sobre todo en personas mayores, en cirróticos con ascitis y en el síndrome nefrótico. Hipopotasemia y aumento de los lípidos en sangre son reacciones muy frecuentes, sobre todo a dosis mayores.
- Cáncer de piel: la ficha técnica recoge un aumento del riesgo de cáncer de piel no melanoma dependiente de la dosis acumulada (con 50.000 mg o más, odds ratio 1,29 para el carcinoma basocelular y 3,98 para el escamoso) y pide informar al paciente, revisar la piel y limitar la exposición solar y a los rayos ultravioleta.
- Guías: ESC 2024 de hipertensión arterial y ESC 2026 de insuficiencia cardiaca; detalle en el cuadro «Qué dicen las guías en 2026».
1 La molécula: quién es, qué hace y por qué importa
La hidroclorotiazida pertenece a la clase de los diuréticos tiazídicos y lleva en activo desde 1959, cuando se autorizó en Estados Unidos un año después de la primera tiazida sintetizada, la clorotiazida (1958). Durante décadas fue el antihipertensivo más prescrito del mundo, y aunque la guía ESC 2024 nombra la clortalidona y la indapamida como ejemplos de análogos de las tiazidas dentro de la misma recomendación de primera línea que las tiazidas (clase I, nivel A), la hidroclorotiazida mantiene su protagonismo gracias a un perfil de seguridad bien conocido, una disponibilidad ubiqua y una posición insustituible como tercera pata de las combinaciones fijas de doble y triple terapia. En el estudio DCP, hecho en el sistema de salud de los Veterans Affairs de Estados Unidos, 12.781 de los 13.523 participantes (94,5 %) tomaban hidroclorotiazida a 25 mg al día al entrar en el estudio.
Sus tres virtudes clínicas fundamentales, con la cifra clave de cada una, son las siguientes. Primero, la bajada de la presión arterial: en el estudio cruzado de Ernst y colaboradores, la hidroclorotiazida de 25 mg titulada a 50 mg bajó la sistólica ambulatoria de 24 horas 7,4 mmHg y la sistólica de consulta 10,8 mmHg a las 8 semanas; y en el metaanálisis de datos individuales del BPLTTC de 2021, cada 5 mmHg de descenso de la sistólica, con cualquier clase, se acompañó de un 9 % menos de eventos cardiovasculares mayores en prevención primaria (HR 0,91; IC 95 % 0,89-0,94) y de un 11 % menos en prevención secundaria (HR 0,89; IC 95 % 0,86-0,92). Segundo, su papel en las combinaciones: la guía ESC 2024 recomienda empezar el tratamiento de la mayoría de los pacientes con hipertensión confirmada (≥140/90 mmHg) con dos fármacos, y entre las combinaciones preferidas está la de un bloqueante del sistema renina-angiotensina con un diurético (clase I, nivel B), preferiblemente en un solo comprimido (clase I, nivel B). Tercero, la capacidad de reducir la excreción urinaria de calcio, en la que se apoya su indicación autorizada para prevenir los cálculos de oxalato cálcico recurrentes en adultos con hipercalciuria idiopática normocalcémica.
Si ya prescribes hidroclorotiazida, las secciones que siguen te ayudarán a optimizar la dosis, anticipar y manejar sus efectos adversos metabólicos y elegir las combinaciones con mayor respaldo de evidencia. Si aún dudas entre ella y clortalidona o indapamida, el bloque de evidencia (especialmente el DCP de 2022) dará respuesta a esa pregunta con los datos más robustos disponibles hasta la fecha.
Diurético tiazídico. Derivado de la benzotiadiazina. Sulfonamida no antibiótica.
Inhibición de la reabsorción de sodio y de cloro en el túbulo contorneado distal (código ATC C03AA03). La ficha técnica afirma que el mecanismo antihipertensivo se desconoce: la presión baja primero por la reducción del volumen plasmático y del gasto cardiaco y, cuando el gasto cardiaco vuelve a la normalidad, quedan reducidas las resistencias periféricas.
Oral. Una toma al día por la mañana junto al desayuno, o dos tomas divididas. En España, de hidroclorotiazida sola hay comercializados comprimidos de 12,5 mg, de 25 mg y de 50 mg; hay además combinaciones fijas con 12,5 mg y con 25 mg de hidroclorotiazida (CIMA, 20 de septiembre de 2026).
Hipertensión: intervalo clínicamente útil de 12,5 a 50 mg al día, con una dosis inicial de 12,5 o 25 mg una vez al día; si con 25 o 50 mg al día la presión no baja lo suficiente, la ficha técnica pide no subir la dosis y combinar con otro antihipertensivo. En la tabla S7 del suplemento de la guía ESC 2024, 12,5 mg es la dosis baja, 25 mg la estándar y 50 mg la alta. Edema: la dosis eficaz más baja, durante periodos limitados y sin pasar de 50 mg al día. Hipercalciuria: 25 a 50 mg al día.
Hipertensión arterial, en monoterapia o combinada · Edema por insuficiencia cardiaca crónica estable de clase II-III de la NYHA, por insuficiencia renal o por ascitis de la cirrosis hepática en pacientes estables · Prevención en adultos de cálculos de oxalato cálcico recurrentes con hipercalciuria idiopática normocalcémica · Diabetes insípida nefrogénica cuando no esté indicada la hormona antidiurética.
Con hidroclorotiazida: DCP — Diuretic Comparison Project (N Engl J Med 2022) y ACCOMPLISH (N Engl J Med 2008). Con clortalidona, no con hidroclorotiazida: ALLHAT (2002) y SHEP (1991).
2 Indicaciones aprobadas y perfil del candidato ideal
La ficha técnica aprobada por la AEMPS recoge estas indicaciones, y solo estas: tratamiento de la hipertensión arterial, como monoterapia o en combinación con otros antihipertensivos; tratamiento del edema de origen específico —edema por insuficiencia cardiaca crónica estable de grado leve a moderado (clases II y III de la NYHA), edema por insuficiencia renal y ascitis por cirrosis hepática en pacientes estables bajo estrecho control médico—; prevención en adultos de cálculos de oxalato cálcico recurrentes en pacientes con hipercalciuria idiopática normocalcémica; y tratamiento de la diabetes insípida nefrogénica cuando no esté indicado el tratamiento con hormona antidiurética. No figuran entre las indicaciones autorizadas el edema del síndrome nefrótico ni el inducido por corticosteroides o estrógenos.
| Perfil clínico | Razón principal | Ensayo / base de evidencia |
|---|---|---|
| Hipertenso anciano con HTA sistólica aislada | Volumen plasmático expandido, renina baja, alta sensibilidad al sodio. El estudio SHEP (4.736 personas de 60 años o más, con sistólica de 160-219 mmHg y diastólica inferior a 90 mmHg) redujo el ictus total un 36 % (riesgo relativo 0,64; p=0,0003), pero con clortalidona de 12,5-25 mg como primer escalón, no con hidroclorotiazida. | SHEP (1991), hecho con clortalidona; metaanálisis del BPLTTC de 2021 |
| Paciente de origen subsahariano o afroamericano | Mayor prevalencia de hipertensión dependiente de volumen con renina baja. La guía ESC 2024 recomienda considerar en este grupo una terapia combinada que incluya un calcioantagonista con un diurético tiazídico o con un bloqueante del sistema renina-angiotensina (clase IIa, nivel B). | Guía ESC 2024, Recommendation Table 29 |
| Hipertenso en tercer escalón (triple terapia) | Tercer fármaco natural junto a IECA/ARA2 + BCC. Disponible en combinaciones fijas de tres fármacos como comprimido único. | Guía ESC 2024, Recommendation Table 16 (clase I, nivel B) |
| Litiasis cálcica recurrente / hipercalciuria idiopática | Reduce la excreción urinaria de calcio. La ficha técnica la autoriza para prevenir en adultos los cálculos de oxalato cálcico recurrentes en la hipercalciuria idiopática normocalcémica, con 25 a 50 mg al día. | Ficha técnica (4.1 y 4.2) |
| Hipertenso con edema leve crónico | Control simultáneo de PA y estado de volumen. Útil cuando no hay IC avanzada (que requeriría diurético de asa). | Ficha técnica (4.1): edema por insuficiencia cardiaca crónica estable de clase II-III de la NYHA |
El paciente que más se beneficia de añadir hidroclorotiazida es el hipertenso de más de 60 años, sin diabetes ni gota activa, con función renal conservada —la ficha técnica pide precaución por debajo de 30 mL/min, donde las tiazidas son ineficaces en monoterapia— y PA mal controlada con un IECA o ARA2 en dosis adecuada. Para ese paciente, la guía ESC 2024 recomienda una combinación de un bloqueante del sistema renina-angiotensina con un diurético (clase I, nivel B), preferiblemente en un solo comprimido (clase I, nivel B); en la Tabla S7 de su suplemento, 12,5 mg al día es la dosis baja de hidroclorotiazida y 25 mg la estándar.
Hipertensión arterial (guía ESC 2024). Los inhibidores de la enzima convertidora, los antagonistas del receptor de la angiotensina II, los calcioantagonistas dihidropiridínicos y los diuréticos —tiazidas y análogos de las tiazidas, con la clortalidona y la indapamida como ejemplos en el texto de la recomendación— son los fármacos de primera línea, porque son los que más han reducido la presión arterial y los eventos cardiovasculares (clase I, nivel A). En la mayoría de los pacientes con hipertensión confirmada (≥140/90 mmHg) se recomienda empezar con una combinación de dos fármacos, y entre las combinaciones preferidas está la de un bloqueante del sistema renina-angiotensina con un calcioantagonista dihidropiridínico o con un diurético (clase I, nivel B), en un solo comprimido (clase I, nivel B). Si dos fármacos no bastan, se pasa a tres, habitualmente bloqueante del sistema renina-angiotensina, calcioantagonista dihidropiridínico y diurético tiazídico o análogo, preferiblemente en un solo comprimido (clase I, nivel B); si con tres no se controla, debe considerarse añadir espironolactona (clase IIa, nivel B). El objetivo es una sistólica de 120-129 mmHg si el tratamiento se tolera (clase I, nivel A); a partir de los 85 años o con hipotensión ortostática sintomática previa al tratamiento debe considerarse un objetivo personalizado y más laxo, por ejemplo inferior a 140 mmHg (clase IIa, nivel C). En la tabla de dosis del suplemento (Tabla S7), la hidroclorotiazida figura con 12,5 mg al día como dosis baja, 25 mg como dosis estándar y 50 mg como dosis alta, en una toma. En la tabla de contraindicaciones (Tabla S9), la gota activa es contraindicación absoluta de los diuréticos tiazídicos y análogos, y el síndrome metabólico, la intolerancia a la glucosa, el embarazo, la hipercalcemia, la hipopotasemia, el antecedente de gota y la incontinencia urinaria piden precaución. El recorrido por perfil de paciente está en la guía interactiva de hipertensión arterial de CardioTeca.
Situaciones concretas (guía ESC 2024). Para prevenir la recurrencia del ictus, la estrategia recomendada es un bloqueante del sistema renina-angiotensina con un calcioantagonista o con un diurético análogo de las tiazidas (clase I, nivel A): la recomendación nombra el análogo de las tiazidas, no la tiazida. En personas de raza negra procedentes del África subsahariana que requieren tratamiento antihipertensivo debe considerarse una combinación que incluya un calcioantagonista con un diurético tiazídico o con un bloqueante del sistema renina-angiotensina (clase IIa, nivel B). A partir de los 85 años o con fragilidad moderada o grave a cualquier edad, al iniciar el tratamiento deben considerarse primero un calcioantagonista dihidropiridínico de acción prolongada o un bloqueante del sistema renina-angiotensina, seguidos si hace falta de un diurético a dosis baja si se tolera (clase IIa, nivel B); el tratamiento se mantiene de por vida, también después de los 85 años, si se tolera (clase I, nivel A). La hipertensión se define como resistente cuando una estrategia que incluya medidas de estilo de vida y dosis máximas o máximas toleradas de un diurético tiazídico o análogo, un bloqueante del sistema renina-angiotensina y un calcioantagonista no baja la presión de consulta por debajo de 140 mmHg de sistólica o de 90 mmHg de diastólica, y esas cifras no controladas se confirman con medidas fuera de consulta, en domicilio o con monitorización ambulatoria (Tabla 10 de la guía).
Insuficiencia cardiaca (guía ESC 2026). En la insuficiencia cardiaca descompensada con sobrecarga de volumen, los diuréticos de asa intravenosos se recomiendan en todos los pacientes ingresados para mejorar los síntomas (clase I, nivel A), y en quien ya venía tratado con diuréticos de asa debe considerarse añadir acetazolamida intravenosa o hidroclorotiazida oral durante un periodo corto para reducir la congestión (clase IIa, nivel B1). En la insuficiencia cardiaca crónica, la dosificación dinámica e individualizada del diurético de asa según el estado de volumen se recomienda en los pacientes con signos o síntomas de congestión (clase I, nivel A). La tabla práctica de diuréticos del suplemento de esa guía sitúa a los diuréticos de asa como primera elección, da a la hidroclorotiazida una dosis de inicio de 25 mg y un intervalo habitual de 12,5 a 100 mg, y advierte de que debe evitarse el uso prolongado de tiazidas, porque provoca a menudo alteraciones electrolíticas graves que pueden pasar desapercibidas en el ámbito ambulatorio. Ante una resistencia diurética, esa misma tabla propone combinar el diurético de asa con una tiazida o con metolazona; ante un deterioro de la función renal con un diurético de asa y una tiazida a la vez, retirar la tiazida; y ante una hiponatremia con hipovolemia, suspender la tiazida o cambiarla por un diurético de asa. El recorrido completo está en la guía interactiva de insuficiencia cardiaca de CardioTeca.
Embarazo y lactancia. La ficha técnica española contraindica la hidroclorotiazida para tratar la hipertensión durante el embarazo: las tiazidas no previenen ni modifican el curso de la preeclampsia, atraviesan la placenta, pueden producir hipoperfusión placentaria y se asocian a riesgo de ictericia o trombocitopenia; para otras indicaciones, su uso en el embarazo debe evitarse. Para tratar la hipertensión del embarazo, la guía ESC 2024 recomienda como primera línea los calcioantagonistas dihidropiridínicos, preferiblemente el nifedipino de liberación prolongada, el labetalol y la metildopa (clase I, nivel C), y no recomienda los bloqueantes del sistema renina-angiotensina (clase III, nivel B). En las tablas de recomendaciones de la guía ESC 2025 de cardiopatía y embarazo, la hidroclorotiazida no aparece con clase ni nivel propios: los diuréticos figuran, sin nombrar el fármaco, para la estenosis mitral y las lesiones regurgitantes con síntomas congestivos; el detalle está en la guía interactiva de fármacos en el embarazo y la lactancia de CardioTeca. En la lactancia, la ficha técnica indica evitarla, porque la hidroclorotiazida se excreta por la leche y puede inhibir la lactancia; la Tabla S11 del suplemento de la guía ESC 2024, en cambio, la incluye entre los diuréticos considerados seguros durante la lactancia, junto a la furosemida y la espironolactona.
Lo que aportan los estudios. En el estudio DCP (13.523 veteranos de 65 años o más, edad media de 72 años, que ya tomaban hidroclorotiazida de 25 o 50 mg al día y fueron aleatorizados a seguir con ella o a cambiar a clortalidona de 12,5 o 25 mg), el objetivo primario combinado ocurrió en el 10,4 % del grupo de clortalidona y en el 10,0 % del de hidroclorotiazida (HR 1,04; IC 95 % 0,94-1,16; p=0,45), sin diferencias en ninguno de sus componentes y con más hipopotasemia en el grupo de clortalidona (6,0 % frente a 4,4 %; p<0,001). Su análisis renal prespecificado (12.265 participantes, duración media del estudio de 3,9 años) tampoco mostró diferencia en la progresión de la enfermedad renal crónica (HR 0,94; IC 95 % 0,81-1,08; p=0,37), y el análisis por protocolo de los 8.047 adherentes estimó a 5 años una razón de riesgos de 1,36 (IC 95 % 0,96-2,12) para la clortalidona, sin significación estadística. En el estudio ACCOMPLISH (11.506 pacientes hipertensos de alto riesgo, 36 meses de media), la combinación de benazepril con amlodipino redujo el objetivo primario frente a la de benazepril con hidroclorotiazida (9,6 % frente a 11,8 %; HR 0,80; IC 95 % 0,72-0,90; p<0,001), con cifras de presión arterial similares en los dos grupos. El estudio ALLHAT (33.357 hipertensos de 55 años o más) y el estudio SHEP (4.736 personas de 60 años o más con hipertensión sistólica aislada) se hicieron con clortalidona, no con hidroclorotiazida: en el ALLHAT no hubo diferencias en el objetivo primario entre clortalidona, amlodipino y lisinopril, y sí más insuficiencia cardiaca con amlodipino (10,2 % frente a 7,7 %; riesgo relativo 1,38; IC 95 % 1,25-1,52) y con lisinopril (8,7 % frente a 7,7 %; riesgo relativo 1,19; IC 95 % 1,07-1,31); en el SHEP, la clortalidona redujo el ictus total un 36 % (riesgo relativo 0,64; p=0,0003). En el metaanálisis de datos individuales del BPLTTC (344.716 participantes de 48 ensayos aleatorizados), cada 5 mmHg de descenso de la sistólica se acompañó de un 9 % menos de eventos cardiovasculares mayores en prevención primaria (HR 0,91; IC 95 % 0,89-0,94) y de un 11 % menos en prevención secundaria (HR 0,89; IC 95 % 0,86-0,92).
3 Dosificación, inicio del tratamiento y técnica de administración
| Fase | Dosis | Duración mínima antes de reevaluar | Objetivo |
|---|---|---|---|
| Inicio en HTA | 12,5 o 25 mg/día en una toma (ficha técnica) | 3-4 semanas (efecto completo de una dosis dada) | Respuesta tensional inicial; detectar hipopotasemia o hiponatremia basales tras inicio |
| Escalada si no hay control | 25-50 mg/día (dosis alta en la Tabla S7 de la guía ESC 2024: 50 mg/día) | 3-4 semanas | Si con 25 o 50 mg al día la presión no baja lo suficiente, la ficha técnica pide no subir la dosis —aumenta la pérdida de potasio sin bajar más la presión— y combinar con otro antihipertensivo |
| Edema (agudo o mantenimiento) | La dosis eficaz más baja, durante periodos limitados y sin pasar de 50 mg/día (ficha técnica) | Valoración clínica periódica | Control del estado de volumen; evitar deshidratación y alteraciones electrolíticas |
| Hipercalciuria / litiasis cálcica | 25-50 mg/día (ficha técnica) | 3-6 meses (control de calciuria) | Prevención en adultos de la recurrencia de cálculos de oxalato cálcico en la hipercalciuria idiopática normocalcémica (ficha técnica, 4.1) |
Instrucciones de administración
La hidroclorotiazida se administra por vía oral, y, cuando se prescribe una única dosis diaria, la ficha técnica indica tomarla por la mañana junto al desayuno. Puede tomarse con o sin alimento; el alimento retrasa la velocidad de absorción un 10 % y reduce su magnitud un 20 %. La dosis diaria puede administrarse en una sola toma o en dos tomas divididas, y los comprimidos pueden tomarse enteros, partidos o triturados con un poco de agua u otra bebida no alcohólica.
Dosis olvidada: si el paciente recuerda el olvido el mismo día, puede tomar la dosis en ese momento. Si ya ha pasado al día siguiente, no se dobla la dosis; simplemente se continúa con la pauta habitual. Dado que la duración de acción diurética es de 6-12 horas, el olvido ocasional no suele comportar un rebote hipertensivo significativo.
Según la ficha técnica, la actividad diurética de la hidroclorotiazida empieza unas 2 horas después de la toma, es máxima a las 4 horas y se mantiene de 6 a 12 horas. Si el paciente la toma a mediodía o por la tarde, el pico diurético coincide con la noche, generando nicturia que deteriora el sueño y la adherencia. Este es uno de los motivos más frecuentes de abandono espontáneo que pasan desapercibidos en consulta. Pregunta directamente: «¿a qué hora tomas la pastilla de la tensión?». Cambiar la hora de administración es, en muchos casos, suficiente para recuperar la adherencia sin modificar la medicación.
La ficha técnica admite empezar con 12,5 mg o con 25 mg al día y pide, como con todos los diuréticos, iniciar el tratamiento con la menor dosis posible; también recuerda que la pérdida urinaria de potasio depende de la dosis y clasifica la hipopotasemia como reacción adversa muy frecuente, sobre todo a dosis mayores. El efecto completo de una dosis dada llega a las 3 o 4 semanas. En la Tabla S7 del suplemento de la guía ESC 2024, 12,5 mg al día es la dosis baja, 25 mg la estándar y 50 mg la alta. Un apunte de disponibilidad: en España hay comprimidos de hidroclorotiazida sola de 12,5 mg, de 25 mg y de 50 mg, y los 12,5 mg están también dentro de varias combinaciones fijas (CIMA, 20 de septiembre de 2026).
Monitorización asociada al tratamiento
Antes de iniciar el tratamiento, conviene disponer de ionograma basal (sodio, potasio, magnesio), creatinina con filtrado glomerular estimado y glucemia. La ficha técnica pide comprobar el potasio al empezar el tratamiento crónico y de nuevo a las 3 o 4 semanas, y después de forma periódica, junto al magnesio; el sodio se controla también con regularidad, con especial atención en personas mayores, en pacientes con ascitis por cirrosis hepática y en el edema del síndrome nefrótico. En tratamientos crónicos estables, el control analítico anual es suficiente salvo que aparezcan síntomas o se modifique otra medicación. En pacientes con potasio en el límite inferior de la normalidad (3,5-3,8 mEq/L) antes de iniciar, considera desde el principio la combinación con un IECA o ARA2, que reducen la kaliuresis inducida por el diurético.
4 Efectos adversos y cómo gestionarlos
| Efecto adverso | Frecuencia | Gravedad | Consideración clave |
|---|---|---|---|
| Hipopotasemia | Muy frecuente, sobre todo a dosis mayores (ficha técnica) | Moderada-alta | Mayor riesgo con dosis altas, dieta pobre en potasio, uso concomitante de corticoides o anfotericina |
| Aumento de los lípidos en sangre | Muy frecuente, sobre todo a dosis mayores (ficha técnica) | No graduada en la ficha técnica | La ficha técnica recoge que las tiazidas pueden aumentar el colesterol y los triglicéridos en sangre; no dice que el efecto revierta al retirar el fármaco |
| Hiponatremia | Frecuente | Moderada-alta | Especialmente en mujeres ancianas de bajo peso con polifarmacia (antidepresivos, antiepilépticos) |
| Hipomagnesemia | Frecuente | Moderada | Agrava y perpetúa la hipopotasemia; su corrección es un prerrequisito para normalizar el potasio |
| Hiperuricemia / gota | Frecuente | Moderada | La gota activa no figura entre las contraindicaciones de la ficha técnica, que advierte de que la hidroclorotiazida puede aumentar el ácido úrico y producir gota en pacientes susceptibles; la guía ESC 2024 sí la considera contraindicación absoluta de los diuréticos tiazídicos y análogos (Tabla S9 del suplemento) |
| Hiperglucemia / empeoramiento DM | Rara (ficha técnica) | Leve-moderada | La ficha técnica advierte de que las tiazidas pueden alterar la tolerancia a la glucosa; vigilar en DM o prediabetes y ajustar hipoglucemiantes si es necesario |
| Hipercalcemia | Rara | Variable | Puede desenmascarar hiperparatiroidismo primario no conocido; controlar calcemia si aparece |
| Cáncer piel no melanoma (carcinoma basocelular, espinocelular) | Frecuencia no conocida (dosis acumulada) | Alta a largo plazo | Riesgo dosis-dependiente avalado por EMA/AEMPS 2018; ver sección 5 para manejo |
| Fotosensibilización | Rara (ficha técnica) | Leve-moderada | Base mecanística del riesgo de cáncer cutáneo; protección solar permanente recomendada |
| Hipotensión ortostática | Frecuente (ficha técnica) | Moderada | Especialmente al inicio del tratamiento, en ancianos o en situaciones de deshidratación concomitante; puede agravarse con alcohol, anestésicos o sedantes (ficha técnica) |
| Impotencia | Frecuente (ficha técnica) | Leve-moderada | Preguntar de forma activa: es causa frecuente de abandono no declarado |
| Urticaria y otras formas de erupción | Frecuente (ficha técnica) | Leve-moderada | Las reacciones de hipersensibilidad son más frecuentes en pacientes con alergias y asma |
| Disminución del apetito, náuseas leves y vómitos | Frecuente (ficha técnica) | Leve | Molestias abdominales, estreñimiento y diarrea son raros; la pancreatitis, muy rara |
| Síndrome de dificultad respiratoria aguda | Muy rara (ficha técnica) | Alta | Edema pulmonar entre minutos y horas tras la toma, con disnea, fiebre e hipotensión: retirar el fármaco y no volver a administrarlo nunca a quien lo haya presentado |
| Derrame coroideo, miopía aguda y glaucoma de ángulo cerrado | Frecuencia no conocida (ficha técnica) | Alta | Reacción idiosincrática de las sulfamidas, entre horas y semanas desde el inicio, con pérdida de agudeza visual o dolor ocular: suspender cuanto antes. El antecedente de alergia a sulfamidas o a penicilina es factor de riesgo |
Si K⁺ < 3,5 mEq/L: (1) Reduce la dosis de hidroclorotiazida si está a 50 mg o 25 mg. (2) Añade un ahorrador de potasio (espironolactona 25-50 mg o amilorida 5-10 mg), especialmente si el paciente no toma ya un IECA o ARA2. (3) Si ya toma IECA o ARA2 y el potasio sigue bajo, considera que puede haber una causa concurrente (diarrea crónica, hiperaldosteronismo secundario, uso de corticoides). Potasio < 3,0 mEq/L requiere corrección activa oral o intravenosa antes de reintroducir el diurético. En pacientes con digoxina, incluso hipopotasemias leves (K⁺ 3,5-4,0 mEq/L) aumentan el riesgo de toxicidad digitálica: en este grupo mantén el potasio estrictamente por encima de 4,0 mEq/L y monitoriza con frecuencia. La ficha técnica añade tres reglas: valorar una sal de potasio por vía oral en quien recibe digitálicos, en quien tiene síntomas de enfermedad coronaria salvo que tome un inhibidor de la enzima convertidora, en quien recibe dosis altas de un agonista beta-adrenérgico y en todos los casos con un potasio plasmático inferior a 3,0 mmol/L; interrumpir la hidroclorotiazida si la hipopotasemia se acompaña de signos clínicos, como debilidad muscular, paresia o alteraciones del ECG; y evitar el tratamiento combinado con una sal de potasio o con un diurético ahorrador de potasio en quien ya recibe un inhibidor de la enzima convertidora, un antagonista del receptor de la angiotensina II o un inhibidor directo de la renina.
Desde 2018, la ficha técnica de la hidroclorotiazida incluye la advertencia de la EMA sobre cáncer cutáneo no melanoma. Con dosis acumuladas superiores a 50.000 mg (equivalente a 12,5 mg/día durante aproximadamente 11 años), el riesgo de carcinoma basocelular se multiplica por 1,3 y el de carcinoma espinocelular por 4. En la práctica: (1) Advierte a todos los pacientes sobre protección solar durante todo el año, independientemente de la estación. (2) Revisa la piel anualmente en pacientes con tratamiento crónico. (3) Si el paciente tiene antecedentes de cáncer cutáneo no melanoma, la ficha técnica indica que puede ser necesario reconsiderar el uso de hidroclorotiazida. Las cifras proceden del estudio danés de casos y controles que recoge la propia ficha técnica (71.533 casos de carcinoma basocelular y 8.629 de carcinoma escamoso): con 50.000 mg acumulados o más, la odds ratio ajustada fue de 1,29 (IC 95 % 1,23-1,35) para el basocelular y de 3,98 (IC 95 % 3,68-4,31) para el escamoso, con relación dosis-respuesta clara; en la categoría de dosis más alta (200.000 mg o más), de 1,54 y 7,38. El segundo estudio danés, sobre cáncer de labio (633 casos y 63.067 controles), dio una odds ratio de 2,1 (IC 95 % 1,7-2,6), que sube a 7,7 (IC 95 % 5,7-10,5) con la dosis acumulada más alta. Sobre el melanoma, la ficha técnica española no dice nada; un metaanálisis de 2022 con 17,8 millones de participantes encontró asociación de la hidroclorotiazida con el melanoma (odds ratio 1,11; IC 95 % 1,02-1,20), incluidos los subtipos de extensión superficial, nodular y lentigo maligno, solo en países no asiáticos.
5 Contraindicaciones y precauciones relevantes
La ficha técnica española recoge tres contraindicaciones, y solo tres (apartado 4.3): hipersensibilidad al principio activo o a alguno de los excipientes; anuria; e hipertensión durante el embarazo. No figuran como contraindicación el filtrado glomerular inferior a 30 mL/min, la hipopotasemia o la hiponatremia graves, la gota activa ni la alergia a otras sulfamidas. Lo que sí dice la ficha técnica de cada una de ellas: con enfermedad renal grave (filtrado glomerular inferior a 30 mL/min) hay que usarla con precaución, porque las tiazidas pueden producir azoemia y son ineficaces en monoterapia, aunque pueden ser útiles combinadas con un diurético de asa; la hipopotasemia y la hipomagnesemia coexistentes deben corregirse antes de empezar, y hay que interrumpir el tratamiento si la hipopotasemia se acompaña de debilidad muscular, paresia o alteraciones del ECG; las tiazidas solo deben usarse tras corregir cualquier depleción previa de volumen o de sodio; y la hidroclorotiazida puede aumentar el ácido úrico y producir gota en pacientes susceptibles. La guía ESC 2024 sí recoge la gota activa como contraindicación absoluta de los diuréticos tiazídicos y análogos, y como precauciones el síndrome metabólico, la intolerancia a la glucosa, el embarazo, la hipercalcemia, la hipopotasemia, el antecedente de gota y la incontinencia urinaria (Tabla S9 del suplemento). La ficha técnica añade una prohibición más: no debe administrarse a quien haya presentado un síndrome de dificultad respiratoria aguda tras tomar hidroclorotiazida.
Precauciones clínicamente relevantes: la hidroclorotiazida requiere vigilancia especial en insuficiencia renal moderada (FG 30-60 mL/min), donde puede usarse con monitorización analítica pero pierde eficacia progresivamente; insuficiencia hepática avanzada o cirrosis, ya que un desequilibrio electrolítico puede precipitar encefalopatía hepática; diabetes mellitus o prediabetes, por el efecto hiperglucémico dosis-dependiente; pacientes con hiperuricemia asintomática y antecedentes de gota, donde el balance riesgo-beneficio debe valorarse individualmente; pacientes en tratamiento con digoxina, por el riesgo aumentado de arritmias ante hipopotasemia; mujeres ancianas de bajo peso, con especial susceptibilidad a la hiponatremia; uso simultáneo con AINEs, que reducen el efecto antihipertensivo y aumentan la nefrotoxicidad; y el embarazo, donde la ficha técnica va más lejos que una precaución: la hipertensión durante el embarazo es una contraindicación —las tiazidas no previenen ni modifican el curso de la preeclampsia, atraviesan la placenta, pueden producir hipoperfusión placentaria y se asocian a riesgo de ictericia o trombocitopenia— y, para otras indicaciones, su uso en el embarazo debe evitarse. En la lactancia, la ficha técnica indica evitarla, porque la hidroclorotiazida se excreta por la leche y puede inhibir la lactancia; la Tabla S11 del suplemento de la guía ESC 2024, en cambio, la incluye entre los diuréticos considerados seguros durante la lactancia. Hay que contar además con el lupus eritematoso, que las tiazidas pueden activar; con la hipercalcemia, porque la hidroclorotiazida disminuye la excreción urinaria de calcio y puede elevar la calcemia; con la lactosa de los comprimidos; y con que puede producir un resultado positivo en los controles antidopaje.
La combinación de hidroclorotiazida + antidepresivo ISRS + mujer anciana de bajo peso es el escenario de mayor riesgo de hiponatremia grave, a veces con presentación aguda como confusión, convulsiones o incluso coma. Ante este perfil, controla el sodio sérico a las 2-4 semanas del inicio del tratamiento. Si el sodio basal ya es limítrofe (<137 mEq/L), considera desde el inicio una alternativa diurética o plantéate si el diurético es realmente necesario en ese momento.
Litio. Los diuréticos aumentan los niveles de litio en sangre, que se deben monitorizar en quien toma litio e hidroclorotiazida a la vez. Cuando el litio induce poliuria, los diuréticos pueden ejercer un efecto antidiurético paradójico.
Resinas de intercambio iónico. La colestiramina y el colestipol disminuyen la absorción de la hidroclorotiazida; escalonar las tomas —la hidroclorotiazida al menos 4 horas antes o de 4 a 6 horas después de la resina— reduce la interacción.
Calcio y vitamina D. Las sales de calcio pueden producir hipercalcemia al aumentar la reabsorción tubular de calcio, y la vitamina D puede potenciar el aumento del calcio en sangre.
Alopurinol y ciclosporina. Las tiazidas pueden aumentar la incidencia de reacciones de hipersensibilidad al alopurinol; con ciclosporina aumenta el riesgo de hiperuricemia y de complicaciones del tipo de la gota.
Electrolitos. El efecto hipopotasemiante se suma al de otros diuréticos caliuréticos, los corticosteroides, la ACTH, la anfotericina, la carbenoxolona, la penicilina G, los derivados del ácido salicílico y los antiarrítmicos; el efecto hiponatremiante se intensifica con antidepresivos, antipsicóticos y antiepilépticos, con precaución si se administran a largo plazo. La hipopotasemia y la hipomagnesemia inducidas por tiazidas pueden favorecer las arritmias por digitálicos.
Otras. Los AINE y los inhibidores selectivos de la COX-2 pueden debilitar el efecto antihipertensivo y diurético, y con hipovolemia concurrente pueden inducir un fallo renal agudo. Los antineoplásicos como la ciclofosfamida y el metotrexato ven reducida su excreción renal, con más mielosupresión. El diazóxido ve potenciado su efecto hiperglucémico. Con metildopa se han notificado casos de anemia hemolítica. Los anticolinérgicos aumentan la biodisponibilidad de las tiazidas y los procinéticos la disminuyen. El alcohol, los barbitúricos y los narcóticos potencian la hipotensión ortostática. Puede ser necesario ajustar la dosis de insulina y de los antidiabéticos orales, y la hidroclorotiazida potencia la acción de otros antihipertensivos y de los relajantes musculoesqueléticos, y reduce la respuesta a las aminas presoras.
6 Combinaciones farmacológicas y perspectivas por especialidad
Hidroclorotiazida + IECA o ARA2: la combinación más prescrita
La combinación de hidroclorotiazida con un IECA o un ARA2 es la más frecuente en práctica clínica y la que ofrece mayor sinergia mecanística. El bloqueante del SRAA contrarresta el aumento reactivo de renina y angiotensina II inducido por la depleción de volumen del diurético, potenciando el efecto antihipertensivo de ambos. Además, el IECA o ARA2 retienen potasio a nivel tubular, compensando parcialmente la hipopotasemia que induce la hidroclorotiazida. En España hay combinaciones fijas comercializadas con 6, 12,5, 25 y 50 mg de hidroclorotiazida: con inhibidores de la enzima convertidora (captopril, cilazapril, enalapril, fosinopril, lisinopril, quinapril y ramipril), con antagonistas del receptor de la angiotensina II (candesartán, eprosartán, irbesartán, losartán, olmesartán, telmisartán y valsartán), con betabloqueantes (bisoprolol y nebivolol), con amilorida y en comprimido triple con amlodipino (con candesartán, olmesartán, ramipril o valsartán). Llevan 12,5 mg de hidroclorotiazida las combinaciones con cilazapril, enalapril, fosinopril, lisinopril, quinapril y ramipril, las de los siete antagonistas del receptor de la angiotensina II, la de nebivolol y los cuatro comprimidos triples; la de captopril solo existe como 50 mg de captopril con 25 mg de hidroclorotiazida, la de bisoprolol como 10 mg con 25 mg y la de amilorida como 5 mg con 50 mg, y con enalapril hay además una de 20 mg con 6 mg. De los 851 medicamentos con hidroclorotiazida autorizados en CIMA el 20 de septiembre de 2026, 610 están comercializados, y dieciséis de esos comercializados llevan hidroclorotiazida sola: uno de 12,5 mg, nueve de 25 mg y seis de 50 mg.
Triple combinación: ARA2 + hidroclorotiazida + bloqueante de canales de calcio
Las guías ESC 2024 avalan la triple terapia como escalón lógico en hipertensión resistente o de alto riesgo con PA no controlada con doble terapia. La combinación de ARA2 + hidroclorotiazida + BCC dihidropiridínico actúa sobre tres mecanismos distintos (sistema SRAA, volumen y resistencia vascular periférica) y está disponible como comprimido único, lo que mejora documentadamente la adherencia. Esta triple combinación en dosis bajas es preferible a dosis altas de dos fármacos en la mayoría de los escenarios clínicos habituales.
El ensayo ACCOMPLISH demostró que benazepril + amlodipino fue significativamente superior a benazepril + hidroclorotiazida en la reducción de eventos cardiovasculares mayores (552 eventos, 9,6 %, frente a 679, 11,8 %; HR 0,80; IC 95 % 0,72-0,90; p<0,001) en hipertensos de alto riesgo, con cifras de presión arterial similares en los dos grupos tras el ajuste de dosis (131,6/73,3 frente a 132,5/74,4 mmHg). Esto no significa que la combinación con hidroclorotiazida sea ineficaz, sino que en el paciente de alto riesgo cardiovascular, el bloqueante del calcio es preferible a la tiazida como segundo fármaco. La hidroclorotiazida queda entonces posicionada preferentemente como tercer escalón o en pacientes que también requieren control de volumen.
Perspectiva del cardiólogo
En el paciente con hipertensión y enfermedad coronaria o insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada (ICFEp), la hidroclorotiazida puede formar parte de la terapia antihipertensiva combinada. Sin embargo, en la IC con fracción de eyección reducida (ICFEr), los diuréticos de asa son la primera elección para el control de la sobrecarga hídrica. La guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca recomienda los diuréticos de asa intravenosos en todos los pacientes ingresados por descompensación con sobrecarga de volumen (clase I, nivel A) y añade que, en quien ya venía tratado con diuréticos de asa, debe considerarse añadir acetazolamida intravenosa o hidroclorotiazida oral durante un periodo corto para reducir la congestión (clase IIa, nivel B1). Su suplemento da a la hidroclorotiazida una dosis de inicio de 25 mg y un intervalo habitual de 12,5 a 100 mg, y advierte de que debe evitarse el uso prolongado de tiazidas, porque provoca a menudo alteraciones electrolíticas graves que pueden pasar desapercibidas en el ámbito ambulatorio. En la HTA resistente con IC, la espironolactona o la eplerenona son preferibles por su doble acción (antialdosterónica y ahorradora de potasio), aunque algunos pacientes se benefician de la adición de una tiazida como complemento.
Perspectiva del nefrólogo
En la ERC estadio 3 (FG 30-60 mL/min), la hidroclorotiazida puede contribuir al control tensional, pero su eficacia diurética es progresivamente menor. Por debajo de FG 30, los diuréticos de asa son imprescindibles para el manejo del volumen. El edema del síndrome nefrótico no está entre las indicaciones autorizadas de la ficha técnica, que pide usar la hidroclorotiazida en esa situación solo bajo estrecha supervisión, en pacientes normopotasémicos y sin síntomas de depleción de volumen ni hipoalbuminemia grave. En la hipercalciuria idiopática normocalcémica, la prevención en adultos de los cálculos de oxalato cálcico recurrentes es una de las indicaciones autorizadas de su ficha técnica, con una dosis diaria de 25 a 50 mg.
Perspectiva del internista y médico de familia
Para el internista, la hidroclorotiazida es un fármaco de manejo cotidiano, presente en decenas de combinaciones fijas. El valor añadido de las combinaciones de dosis fija radica en la mejora documentada de la adherencia terapéutica, uno de los principales determinantes del control tensional en la práctica real. Simplificar el esquema de un paciente polimedicado a dos comprimidos (o incluso uno con triple combinación) puede marcar la diferencia entre el control y el no control. La revisión anual del ionograma, la creatinina y, en pacientes con tratamiento prolongado, el estado de la piel constituyen los pilares del seguimiento a largo plazo.
El 20 de septiembre de 2026 había en CIMA 610 medicamentos comercializados en España que contienen hidroclorotiazida, 427 de ellos genéricos. Sobre cómo usarlos, la guía ESC 2024 recomienda que, en los pacientes que reciben tratamiento combinado, la combinación sea de dosis fija en un solo comprimido (clase I, nivel B), y que, si la presión no se controla con dos fármacos, se pase a tres —habitualmente un bloqueante del sistema renina-angiotensina con un calcioantagonista dihidropiridínico y un diurético tiazídico o análogo—, también preferiblemente en un solo comprimido (clase I, nivel B). Sus tablas de recomendaciones no recogen ningún análisis de coste por año de vida ajustado por calidad.
7 Efectos más allá de la diuresis: el perfil pleiotrópico de la hidroclorotiazida
La hidroclorotiazida no es solo un fármaco que «quita líquido». Sus efectos sobre el sistema cardiovascular y metabólico trascienden la reducción de volumen y el descenso de presión. Aunque su perfil pleiotrópico es menos llamativo que el de otras clases farmacológicas, hay efectos relevantes que el clínico debe conocer para anticiparlos y manejarlos.
| Factor | Efecto | Fuente y magnitud estimada |
|---|---|---|
| Presión arterial | En el estudio cruzado de Ernst y colaboradores, la hidroclorotiazida de 25 mg titulada a 50 mg bajó la sistólica ambulatoria de 24 horas 7,4 mmHg y la sistólica de consulta 10,8 mmHg a las 8 semanas | Ernst 2006, Hypertension (medida directa). El metaanálisis del BPLTTC de 2021 no mide la bajada de cada fármaco, sino el efecto por cada 5 mmHg de descenso de la sistólica |
| Calciuria / calcemia | Reduce la excreción urinaria de calcio; leve aumento de la calcemia | Ficha técnica (4.4 y 5.1): las tiazidas disminuyen la excreción urinaria de calcio y pueden producir un leve aumento de la calcemia; con hipercalcemia, usarla con precaución |
| Resistencias periféricas | La ficha técnica describe una primera fase de reducción del volumen plasmático y del líquido extracelular, con caída del gasto cardiaco, y después, cuando el gasto cardiaco vuelve a la normalidad y los volúmenes quedan algo por debajo del inicial, unas resistencias periféricas reducidas | Ficha técnica (5.1), que afirma que se desconoce el mecanismo antihipertensivo de la hidroclorotiazida y no menciona los canales de potasio dependientes de voltaje |
| Uricemia | Aumento del ácido úrico sérico por competición en la secreción tubular proximal | Ficha técnica: hiperuricemia frecuente, por disminución del aclaramiento del ácido úrico; puede producir gota en pacientes susceptibles |
| Perfil lipídico | Aumento del colesterol y de los triglicéridos en sangre, sobre todo a dosis mayores | Ficha técnica: el aumento de los lípidos en sangre es reacción adversa muy frecuente, sobre todo a dosis mayores; las tiazidas pueden aumentar el colesterol y los triglicéridos en sangre |
| Glucemia / insulinorresistencia | Puede alterar la tolerancia a la glucosa; la hiperglucemia, la glucosuria y el empeoramiento del estado diabético metabólico figuran como reacciones adversas raras | Ficha técnica (4.4 y 4.8), que no atribuye el efecto a la hipopotasemia intracelular |
| Fotosensibilización cutánea | Aumento de la sensibilidad de la piel a la radiación ultravioleta; mecanismo del riesgo de cáncer cutáneo no melanoma | Estudios epidemiológicos daneses; evaluación PRAC-EMA 2018 |
El metaanálisis de datos individuales del BPLTTC —la colaboración internacional que reúne los ensayos aleatorizados de descenso de la presión arterial— que cita esta ficha (Lancet 2021: 344.716 participantes de 48 ensayos aleatorizados, mediana de seguimiento de 4,15 años) midió el efecto por cada 5 mmHg de descenso de la presión sistólica. El evento cardiovascular mayor —ictus mortal o no, infarto de miocardio o cardiopatía isquémica mortal o no, e insuficiencia cardiaca mortal o que obliga a ingresar— bajó un 9 % en quienes no tenían enfermedad cardiovascular previa (HR 0,91; IC 95 % 0,89-0,94) y un 11 % en quienes sí la tenían (HR 0,89; IC 95 % 0,86-0,92), sin diferencias según la presión arterial de partida ni según el antecedente cardiovascular. Los diuréticos tiazídicos y análogos de las tiazidas figuran entre los cuatro grupos de primera línea de la guía ESC 2024 (clase I, nivel A).
8 Mecanismo de acción en profundidad: hydrochlorothiazide y el cotransportador NCC
La hidroclorotiazida ejerce su acción principal en el túbulo contorneado distal (TCD) de la nefrona, donde inhibe de forma competitiva y reversible el cotransportador Na⁺-Cl⁻ (NCC, también denominado SLC12A3). Este cotransportador es responsable de la reabsorción de aproximadamente el 5-10 % del sodio filtrado, un porcentaje que puede parecer modesto pero que, por ser el «último ajuste fino» antes del túbulo colector, resulta crucial para el balance sodio-agua corporal. La inhibición del NCC impide que el sodio pase del lumen tubular al intersticio, generando natriuresis, cloruresis y, secundariamente, diuresis osmótica.
El mecanismo antihipertensivo de las tiazidas opera en dos fases temporalmente distintas. En las primeras semanas, la reducción del volumen plasmático (estimada en un 5-7%) explica la mayor parte del descenso tensional. Sin embargo, a largo plazo, el volumen plasmático se recupera en parte gracias a la activación compensatoria del SRAA, pero la presión arterial se mantiene reducida. La ficha técnica española describe esa secuencia sin atribuirla a un mecanismo vascular: la presión baja primero por la reducción del volumen plasmático y del líquido extracelular, con la consiguiente caída del gasto cardiaco; cuando el gasto cardiaco vuelve a la normalidad y los volúmenes quedan algo por debajo del inicial, las resistencias periféricas están reducidas y con ellas la presión arterial. La propia ficha técnica afirma que se desconoce el mecanismo antihipertensivo de la hidroclorotiazida y que puede estar relacionado con la excreción y la redistribución del sodio del organismo; no menciona los canales de potasio dependientes de voltaje. También recoge que el efecto hipotensor tarda unos 3 o 4 días en aparecer, mientras que la actividad diurética empieza a las 2 horas, es máxima a las 4 y se mantiene de 6 a 12 horas.
En la ERC, la hidroclorotiazida pierde eficacia diurética porque necesita llegar al lumen tubular mediante secreción proximal para inhibir el NCC. Con FG bajo, la secreción tubular está deteriorada y la concentración luminal no alcanza niveles inhibitorios. La ficha técnica lo formula de otro modo: con un filtrado glomerular inferior a 30 mL/min las tiazidas pueden perder su efecto diurético y son ineficaces en monoterapia en la enfermedad renal grave, pero pueden ser útiles, usadas con la debida precaución, combinadas con un diurético de asa, también por debajo de ese filtrado. No hace falta ajustar la dosis inicial en la insuficiencia renal de leve a moderada, y la hidroclorotiazida está contraindicada en la anuria.
La hipopotasemia inducida por las tiazidas tiene también un mecanismo dual que el clínico debe comprender para manejarla eficazmente. En el TCD, la inhibición del NCC aumenta el flujo distal de sodio hacia el túbulo colector, donde el canal epitelial de sodio (ENaC) lo reabsorbe a expensas de la secreción de potasio e hidrógeno, generando hipopotasemia e hipocloremia con tendencia a la alcalosis metabólica. Además, el aumento reactivo de aldosterona (por activación del SRAA secundaria a la reducción de volumen) amplifica la excreción de potasio. La pérdida concomitante de magnesio agrava y perpetúa la hipopotasemia, porque el magnesio intracelular inhibe los canales de potasio apicales que secretan K⁺ hacia el lumen tubular: sin magnesio, esos canales quedan sin freno. Esta es la razón por la que la hipopotasemia por tiazidas no se corrige eficazmente sin corregir antes la hipomagnesemia.
9 ALLHAT (2002): los tiazídicos como primera línea — el ensayo que cambió las guías
Diseño y población: el ensayo ALLHAT (Antihypertensive and Lipid-Lowering Treatment to Prevent Heart Attack Trial) fue un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, multicéntrico, que incluyó 33.357 pacientes hipertensos de 55 años o más con al menos otro factor de riesgo cardiovascular, reclutados en 623 centros de Norteamérica, en un ensayo realizado entre febrero de 1994 y marzo de 2002, con un seguimiento medio de 4,9 años. El análisis publicado en 2002 comparó clortalidona a 12,5-25 mg al día (15.255 participantes) con amlodipino a 2,5-10 mg al día (9.048) y con lisinopril a 10-40 mg al día (9.054): esos tres grupos son los 33.357 participantes de la cifra anterior.
Resultados principales: para el objetivo primario (cardiopatía coronaria fatal o IM no fatal), no hubo diferencias entre clortalidona y amlodipino (tasas a 6 años del 11,5 % y del 11,3 %; riesgo relativo 0,98; IC 95 % 0,90-1,07) ni entre clortalidona y lisinopril (11,4 %; riesgo relativo 0,99; IC 95 % 0,91-1,08), y la mortalidad total tampoco difirió. En los objetivos secundarios, la insuficiencia cardiaca a 6 años fue más frecuente con amlodipino que con clortalidona (10,2 % frente a 7,7 %; riesgo relativo 1,38; IC 95 % 1,25-1,52) y con lisinopril que con clortalidona (8,7 % frente a 7,7 %; riesgo relativo 1,19; IC 95 % 1,07-1,31); con lisinopril fueron también más frecuentes el objetivo cardiovascular combinado (33,3 % frente a 30,9 %; riesgo relativo 1,10; IC 95 % 1,05-1,16) y el ictus (6,3 % frente a 5,6 %; riesgo relativo 1,15; IC 95 % 1,02-1,30). La extrapolación posterior de los resultados de ALLHAT (donde se usó clortalidona) a la clase tiazídica completa fue el fundamento para incluir la hidroclorotiazida en las estrategias de primera línea, validado posteriormente por el DCP de 2022.
La conclusión del ALLHAT fue categórica: los diuréticos tiazídicos son superiores en la prevención de una o más formas principales de enfermedad cardiovascular y son más económicos; deben preferirse como tratamiento antihipertensivo de primer escalón. La guía ESC 2024 mantiene los diuréticos —tiazidas y análogos de las tiazidas— entre los cuatro grupos de primera línea, junto a los inhibidores de la enzima convertidora, los antagonistas del receptor de la angiotensina II y los calcioantagonistas dihidropiridínicos (clase I, nivel A). El seguimiento pasivo de hasta 23 años del ALLHAT, publicado en JAMA Network Open en 2023 (32.804 participantes, seguimiento medio de 13,7 años), encontró una mortalidad cardiovascular similar en los tres grupos (HR ajustado 0,97; IC 95 % 0,89-1,05 para el calcioantagonista frente al diurético, y 1,06; IC 95 % 0,97-1,15 para el inhibidor de la enzima convertidora), con un 19 % más de mortalidad por ictus y un 11 % más de ictus mortal o con ingreso en el grupo del inhibidor de la enzima convertidora frente al del diurético.
Implicación clínica práctica: aunque el ALLHAT usó clortalidona y no hidroclorotiazida directamente, sus resultados consolidaron el estatus de primera línea de la clase tiazídica. La relevancia del ALLHAT reside en el mensaje de clase: los tiazídicos son, junto a IECA/ARA2 y bloqueantes del calcio, la columna vertebral del tratamiento antihipertensivo y no deben desplazarse de esa posición sin evidencia de superioridad de otra clase en resultados duros.
10 DCP — Diuretic Comparison Project (N Engl J Med 2022): hidroclorotiazida frente a clortalidona en resultados cardiovasculares
Diseño y población: el Diuretic Comparison Project (DCP) fue un estudio pragmático aleatorizado que comparó directamente hidroclorotiazida y clortalidona en resultados cardiovasculares. Incluyó 13.523 veteranos de 65 años o más con hipertensión que ya recibían hidroclorotiazida, y se realizó entre el 1 de junio de 2016 y el 1 de junio de 2022 en instalaciones del Veterans Affairs de Estados Unidos. Los participantes fueron aleatorizados a continuar con hidroclorotiazida (25 o 50 mg/día) o a cambiar a clortalidona a dosis comparables (12,5 o 25 mg/día). El diseño fue pragmático, integrado en la historia clínica electrónica, sin visitas adicionales al circuito asistencial ordinario. El 96,8 % de los participantes era hombre (dato del análisis renal) y la edad media, de 72 años; la sistólica media de partida era de 139 mmHg en los dos grupos, y 12.781 participantes (94,5 %) tomaban 25 mg al día al entrar.
Resultados principales: el objetivo primario compuesto (infarto de miocardio no mortal, ictus, insuficiencia cardiaca con ingreso, revascularización coronaria urgente por angina inestable y muerte no oncológica) ocurrió en 702 pacientes del grupo de clortalidona (10,4 %) y en 675 del grupo de hidroclorotiazida (10,0 %), sin diferencia entre los dos (HR 1,04; IC 95 % 0,94-1,16; p=0,45, clortalidona frente a hidroclorotiazida). No hubo diferencias estadísticamente significativas en ninguno de los componentes individuales del objetivo primario. El análisis secundario prespecificado sobre resultados renales (progresión de la enfermedad renal crónica, definida como duplicación de la creatinina sérica, filtrado glomerular estimado final inferior a 15 mL/min o inicio de diálisis), publicado en JAMA Network Open en diciembre de 2024, con seguimiento extendido hasta el 31 de diciembre de 2023 y una duración media del estudio de 3,9 años en 12.265 participantes, tampoco mostró superioridad de la clortalidona (6,0 % frente a 6,4 %; HR 0,94; IC 95 % 0,81-1,08; p=0,37). En cambio, la clortalidona sí produjo significativamente más hipopotasemia (6,0% vs 4,4%; p<0,001).
Clortalidona frente a hidroclorotiazida: HR del objetivo primario 1,04 (IC 95 % 0,94-1,16; p=0,45), sin diferencia en eventos cardiovasculares mayores ni en ninguno de sus componentes. En el análisis renal prespecificado, con una duración media del estudio de 3,9 años, tampoco hubo diferencia (HR 0,94; IC 95 % 0,81-1,08; p=0,37). La hipopotasemia fue más frecuente con clortalidona: 6,0 % frente a 4,4 % (p<0,001) en el estudio principal y 8,9 % frente a 6,9 % en el análisis renal. En el único estudio aleatorizado de comparación directa, con 13.523 pacientes, la clortalidona no redujo los eventos cardiovasculares mayores ni las muertes no oncológicas respecto a la hidroclorotiazida a las dosis de uso habitual.
Limitaciones y controversia abierta: el DCP tiene limitaciones que el clínico debe conocer. El 96,8 % de la población era masculina, lo que limita la extrapolación a mujeres. Las dosis de clortalidona del DCP —12,5 o 25 mg al día— son las mismas que usaron el ALLHAT (12,5 a 25 mg al día) y el SHEP (12,5 mg al día titulados a 25 mg); lo que no se exploró fueron dosis mayores de hidroclorotiazida, porque el 94,5 % de los participantes entró tomando 25 mg al día. El seguimiento fue de 2,4 años de mediana, corto para detectar diferencias en enfermedades crónicas. Hubo falta de adherencia al tratamiento asignado en 5.476 participantes (40 %), lo que puede haber diluido diferencias reales entre grupos. El análisis por protocolo de los 8.047 adherentes (J Am Heart Assoc 2026) estimó a 5 años una razón de riesgos de 1,36 (IC 95 % 0,96-2,12) para la clortalidona frente a la hidroclorotiazida en el objetivo primario, sin significación estadística. Con esas limitaciones, la conclusión de sus autores es que quienes recibieron clortalidona no tuvieron menos eventos cardiovasculares mayores ni menos muertes no oncológicas que quienes recibieron hidroclorotiazida, a las dosis de uso habitual en la práctica clínica.
Durante décadas, la superioridad teórica de la clortalidona se basó en estudios observacionales y en la extrapolación del ALLHAT. El argumento era que su semivida más larga —la ficha técnica de la clortalidona le da una semivida de eliminación de 50 horas de promedio (CIMA, registro 45843), y la de la hidroclorotiazida, una semivida plasmática de 5 a 25 horas, con una media de 5 a 15 horas en ayunas, y una semivida de eliminación de 2,5 horas con función renal normal— garantizaba un control tensional nocturno más sostenido y, por ende, menor activación simpática y menor presión de pulso nocturna. Este razonamiento es fisiopatológicamente sólido, y es probable que existan diferencias en subpoblaciones específicas aún no bien identificadas. Pero la extrapolación a resultados clínicos duros en la práctica clínica real no ha podido confirmarse en el único ensayo aleatorizado disponible, que usó las dosis habitualmente prescritas en la consulta.
11 ACCOMPLISH (NEJM 2008): cuando la combinación importa más que el diurético solo
Diseño y población: el ensayo ACCOMPLISH (Avoiding Cardiovascular Events Through Combination Therapy in Patients Living With Systolic Hypertension) fue un ensayo aleatorizado, doble ciego, multicéntrico, con 11.506 pacientes hipertensos de alto riesgo cardiovascular (con enfermedad cardiovascular establecida, enfermedad renal crónica o diabetes mellitus), seguidos durante una media de 36 meses. Comparó dos combinaciones fijas: benazepril (IECA) + amlodipino (BCC) frente a benazepril (IECA) + hidroclorotiazida (tiazídico), con las mismas dosis de IECA en ambos brazos. El estudio fue interrumpido prematuramente por superioridad del brazo IECA + BCC al alcanzar los límites de eficacia predefinidos.
Resultados principales: el objetivo primario compuesto (muerte de causa cardiovascular, infarto de miocardio no mortal, ictus no mortal, hospitalización por angina, reanimación tras una parada cardiaca súbita y revascularización coronaria) ocurrió en 552 pacientes del grupo de IECA + BCC (9,6 %) y en 679 del grupo de IECA + hidroclorotiazida (11,8 %), con una reducción absoluta del riesgo del 2,2 % y relativa del 19,6 % (HR 0,80; IC 95 % 0,72-0,90; p<0,001). Las presiones medias tras el ajuste de dosis fueron de 131,6/73,3 mmHg y de 132,5/74,4 mmHg. En el objetivo secundario de muerte cardiovascular, infarto no mortal e ictus no mortal, el HR fue de 0,79 (IC 95 % 0,67-0,92; p=0,002).
Benazepril + amlodipino vs benazepril + hidroclorotiazida: HR 0,80 (IC 95% 0,72-0,90; p<0,001). Reducción relativa del 19,6% en el objetivo primario compuesto a favor de la combinación con BCC. Dado que la reducción de PA fue similar en ambos grupos, la diferencia parece atribuirse a efectos pleiotrópicos del amlodipino sobre la aterosclerosis y/o a los efectos metabólicos desfavorables de la hidroclorotiazida en pacientes de alto riesgo (hipopotasemia, empeoramiento del perfil lipídico y glucémico).
Implicación clínica práctica: el ACCOMPLISH impactó directamente en las guías de hipertensión. En el paciente hipertenso de alto riesgo cardiovascular, si hay que elegir un segundo fármaco para añadir a un IECA o ARA2, el bloqueante de canales de calcio es preferible a la hidroclorotiazida. La hidroclorotiazida queda reposicionada como tercer escalón ideal (en triple combinación con el bloqueante del SRAA y el BCC) más que como segundo escalón en pacientes de alto riesgo. En hipertensos de riesgo bajo o moderado que ya toman un bloqueante del SRAA, la hidroclorotiazida sigue siendo una elección completamente válida y coste-efectiva como segundo fármaco.
La hipótesis más aceptada es doble. Por un lado, el amlodipino aporta efectos antiateroscleróticos vasculares independientes de la PA (reducción de la oxidación de LDL, efectos antiinflamatorios endoteliales) que la hidroclorotiazida no posee. Por otro lado, los efectos metabólicos adversos de la hidroclorotiazida a las dosis usadas en ACCOMPLISH (hipopotasemia, empeoramiento del perfil glucémico y lipídico), aunque modestos, podrían contrarrestar parte del beneficio de la reducción tensional en un paciente de alto riesgo basal. El diseño del ACCOMPLISH no permite discriminar cuál de los dos mecanismos predomina, y probablemente ambos contribuyen en paralelo.
Tabla resumen · Hidroclorotiazida en la práctica clínica
| Aspecto | Dato clave | Fuente |
|---|---|---|
| Mecanismo | Inhibición de la reabsorción de sodio y de cloro en el túbulo contorneado distal (código ATC C03AA03). El mecanismo antihipertensivo se desconoce, según la propia ficha técnica: reducción inicial del volumen plasmático y del gasto cardiaco y, al normalizarse este, resistencias periféricas reducidas | Ficha técnica (AEMPS), apartado 5.1 |
| Eficacia antihipertensiva | Sistólica ambulatoria de 24 horas −7,4 mmHg y sistólica de consulta −10,8 mmHg a las 8 semanas con 25 mg titulados a 50 mg. El efecto completo de una dosis dada se alcanza a las 3-4 semanas. | Ernst 2006, Hypertension; ficha técnica (4.2) |
| Vs clortalidona (resultados CV) | Sin diferencia en eventos cardiovasculares mayores (HR 1,04; IC 95 % 0,94-1,16; p=0,45 para la clortalidona frente a la hidroclorotiazida) ni en resultados renales (HR 0,94; IC 95 % 0,81-1,08; p=0,37; duración media del estudio, 3,9 años), a las dosis de uso habitual. Más hipopotasemia con clortalidona | DCP, N Engl J Med 2022; análisis renal, JAMA Netw Open 2024; análisis por protocolo, J Am Heart Assoc 2026 |
| Vs BCC (en combinación con IECA) | La combinación de IECA con amlodipino redujo el objetivo primario frente a la de IECA con hidroclorotiazida en hipertensos de alto riesgo (9,6 % frente a 11,8 %; HR 0,80; IC 95 % 0,72-0,90; p<0,001) | ACCOMPLISH, NEJM 2008 |
| Indicaciones aprobadas (España) | Hipertensión arterial · Edema por insuficiencia cardiaca crónica estable de clase II-III de la NYHA, por insuficiencia renal o por ascitis de la cirrosis hepática · Prevención en adultos de cálculos de oxalato cálcico recurrentes con hipercalciuria idiopática normocalcémica · Diabetes insípida nefrogénica | Ficha técnica (AEMPS), apartado 4.1 |
| Dosis inicio / máxima (HTA) | Intervalo clínicamente útil en hipertensión: 12,5-50 mg/día; inicio con 12,5 o 25 mg en una toma. Si con 25 o 50 mg al día la presión no baja lo suficiente, no se sube la dosis: se combina con otro antihipertensivo. Dosis baja 12,5 mg, estándar 25 mg y alta 50 mg en la Tabla S7 de la guía ESC 2024 | Ficha técnica (4.2); guía ESC 2024, Tabla S7 |
| Efectos adversos principales | Muy frecuentes, sobre todo a dosis mayores: hipopotasemia y aumento de los lípidos en sangre. Frecuentes: hiponatremia, hipomagnesemia, hiperuricemia, urticaria y otras erupciones, disminución del apetito, náuseas y vómitos, hipotensión ortostática e impotencia. Frecuencia no conocida: cáncer de piel no melanoma | Ficha técnica (AEMPS), apartado 4.8 |
| Alerta de seguridad relevante | Cáncer de piel no melanoma: con 50.000 mg acumulados o más, odds ratio 1,29 (IC 95 % 1,23-1,35) para el carcinoma basocelular y 3,98 (IC 95 % 3,68-4,31) para el escamoso, con relación dosis-respuesta. Posible mecanismo: fotosensibilización. Sobre el melanoma, la ficha técnica no dice nada y un metaanálisis de 2022 encontró asociación en países no asiáticos (odds ratio 1,11; IC 95 % 1,02-1,20) | Ficha técnica (4.4 y 5.1); Pedersen 2018, J Am Acad Dermatol; Shao 2022, BMC Med |
| Contraindicaciones absolutas | Solo tres: hipersensibilidad al principio activo o a los excipientes · anuria · hipertensión durante el embarazo. El filtrado glomerular <30 mL/min es precaución, no contraindicación; la gota activa es contraindicación absoluta en la guía ESC 2024 (Tabla S9), no en la ficha técnica | Ficha técnica (AEMPS), apartado 4.3; guía ESC 2024, Tabla S9 |
| Posición en guías ESC 2024 | Primera línea en hipertensión junto a IECA/ARA-II y calcioantagonistas dihidropiridínicos (clase I, nivel A), en la misma recomendación que los análogos de las tiazidas; parte habitual de la triple combinación si dos fármacos no bastan (clase I, nivel B). Para prevenir la recurrencia del ictus, la recomendación nombra el diurético análogo de las tiazidas (clase I, nivel A) | Guía ESC 2024 (McEvoy JW et al., Eur Heart J 2024), Recommendation Tables 16 y 28 |
| Guías 2024-2026 | ESC 2024 (hipertensión): tiazidas y análogos de las tiazidas entre los cuatro grupos de primera línea (clase I, nivel A); inicio con dos fármacos en la mayoría de los pacientes con hipertensión confirmada, con un bloqueante del sistema renina-angiotensina más un calcioantagonista dihidropiridínico o un diurético (clase I, nivel B), en un solo comprimido (clase I, nivel B); triple terapia con bloqueante del sistema renina-angiotensina, calcioantagonista dihidropiridínico y diurético tiazídico o análogo si dos no bastan (clase I, nivel B); objetivo de sistólica 120-129 mmHg si se tolera (clase I, nivel A); tras un ictus, bloqueante del sistema renina-angiotensina con calcioantagonista o diurético análogo de las tiazidas (clase I, nivel A); dosis baja 12,5 mg, estándar 25 mg y alta 50 mg al día (Tabla S7); gota activa, contraindicación absoluta (Tabla S9). ESC 2026 (insuficiencia cardiaca): en la descompensación con sobrecarga de volumen previamente tratada con diuréticos de asa, debe considerarse añadir acetazolamida intravenosa o hidroclorotiazida oral durante un periodo corto (clase IIa, nivel B1); el uso prolongado de tiazidas debe evitarse (suplemento). | ESC 2024 HTA; ESC 2026 IC |
Preguntas frecuentes sobre hidroclorotiazida
Referencias bibliográficas principales
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