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Levosimendán: para qué sirve, dosis, dilución, mecanismo de acción y cuidados de enfermería (2026)
- Para qué sirve (ficha técnica): tratamiento a corto plazo de la descompensación aguda grave de la insuficiencia cardiaca crónica cuando el tratamiento convencional no es suficiente o cuando se considera apropiado un soporte inotrópico. Sólo de uso hospitalario, en una unidad con monitorización y experiencia con inotrópicos.
- Presentación: vial de 5 mL de concentrado de 2,5 mg/mL, es decir 12,5 mg por vial, de un solo uso, en envases de 1, 4 y 10 viales (ficha técnica, apartados 2, 6.5 y 6.6). Siempre se diluye, y para preparar la dilución de 0,05 mg/mL hacen falta 10 mL, es decir dos viales. En España hay 12 presentaciones autorizadas y 8 comercializadas, 7 de ellas genéricas, todas concentrado de 2,5 mg/mL; la única presentación en polvo autorizada no está comercializada, y no hay ninguna forma oral (CIMA, 29 de septiembre de 2026).
- Dosis (ficha técnica): carga de 6-12 µg/kg en 10 minutos —6 µg/kg si ya recibe vasodilatadores o inotrópicos intravenosos— y perfusión de 0,1 µg/kg/min durante 24 horas. Si la respuesta es excesiva (hipotensión, taquicardia), 0,05 µg/kg/min o suspender; si se tolera y hace falta más efecto, 0,2 µg/kg/min. Se evalúa la respuesta a los 30-60 minutos de cada cambio.
- Lo que cambia la guía ESC 2026: no recomienda la carga, por la hipotensión y las arritmias iniciales; perfusión estándar de 0,1 µg/kg/min ajustada a 0,05 o 0,2 según la presión arterial y la respuesta.
- Dilución: 5 mL en 500 mL de glucosa al 5 % (0,025 mg/mL) o 10 mL en 500 mL (0,05 mg/mL); no concentrar por encima de 0,05 mg/mL, porque aparecen opalescencia y precipitación. La glucosa al 5 % es el único diluyente autorizado: el apartado 6.2 de la ficha técnica prohíbe mezclarlo con cualquier otro medicamento o diluyente que no sean los de su apartado 6.6, así que el cloruro sódico al 0,9 % no vale. Vía periférica o central. Compatible en línea conectada con furosemida 10 mg/mL, digoxina 0,25 mg/mL y nitroglicerina 0,1 mg/mL.
- Conservación: viales en nevera (2-8 °C), sin congelar; el concentrado puede volverse anaranjado sin perder potencia. La dilución es estable 24 horas a 25 °C. La ficha técnica no pide protegerlo de la luz.
- Monitorización: electrocardiograma, presión arterial, frecuencia cardiaca y diuresis durante la perfusión y al menos 3 días después, o al menos 5 días con insuficiencia renal o hepática leve o moderada (ficha técnica, apartado 4.2). El apartado 4.4 de la misma ficha técnica es más exigente: monitorización no invasiva durante al menos 4 o 5 días tras el final de la perfusión, mantenida hasta que el descenso de la presión arterial haya alcanzado su máximo y la presión empiece a subir otra vez; puede hacer falta más de 5 días si el descenso persiste, y menos si el paciente está clínicamente estable. Corregir antes la hipovolemia grave y el potasio bajo, y vigilar el potasio, la hemoglobina y el hematocrito.
- Duración del efecto: el OR-1896 alcanza su máximo unos 2 días después de terminar la perfusión y tiene una semivida de 75-80 horas; los efectos hemodinámicos duran de 7 a 9 días.
- Contraindicaciones (ficha técnica): hipersensibilidad; hipotensión grave y taquicardia; obstrucción mecánica significativa al llenado o al vaciado ventricular; insuficiencia renal grave (aclaramiento <30 mL/min) e insuficiencia hepática grave; antecedente de torsade de pointes.
- No estudiado: en el shock cardiogénico, la miocardiopatía restrictiva o hipertrófica, la insuficiencia mitral grave, la rotura miocárdica, el taponamiento y el infarto de ventrículo derecho.
- Guías: ESC 2026 de insuficiencia cardiaca; las clases, en el cuadro «Qué dicen las guías en 2026».
1Qué es el levosimendán y qué hace
El levosimendán, conocido internacionalmente como levosimendan, es un inodilatador de clase farmacológica propia: el único sensibilizador del calcio aprobado para uso clínico en Europa y en España. Mientras todos los demás inotrópicos disponibles, las catecolaminas y los inhibidores de la fosfodiesterasa, actúan incrementando las concentraciones intracelulares de calcio o de AMPc para generar más contractilidad, el levosimendán se une a la troponina C y aumenta la sensibilidad del aparato contráctil al calcio que ya está presente. Según la ficha técnica, así aumenta la fuerza de contracción sin afectar a la relajación ventricular, y esos beneficios se consiguen sin un aumento significativo del consumo de oxígeno del miocardio. A esto se suma su acción vasodilatadora sistémica y pulmonar a través de la apertura de canales de potasio sensibles al ATP en el músculo liso vascular.
Los efectos hemodinámicos son dosis-dependientes. Comparado con placebo, la ficha técnica describe que el levosimendán aumenta el gasto cardiaco, el volumen de eyección, la fracción de eyección y la frecuencia cardiaca, y reduce la presión arterial sistólica y diastólica, la presión capilar pulmonar de enclavamiento, la presión de la aurícula derecha y la resistencia vascular periférica (apartado 5.1). En el estudio LIDO, el objetivo principal —un aumento del gasto cardiaco del 30 % o más con un descenso simultáneo de la presión capilar pulmonar de más del 25 % a las 24 horas— se alcanzó en el 28 % de los pacientes con levosimendán y en el 15 % con dobutamina (p=0,022), y la mortalidad a 180 días fue del 26 % frente al 38 %. En el programa REVIVE, la estancia hospitalaria fue más corta que con placebo (p=0,009). En el estudio LION-HEART, las perfusiones periódicas redujeron la hospitalización por insuficiencia cardiaca (HR 0,25; IC 95 % 0,11-0,56; p=0,001).
Inodilatador: sensibilizador del calcio y abridor de canales K-ATP. En la ficha técnica, «otros estimulantes cardiacos (sensibilizadores del calcio)», código ATC C01CX08
Unión a troponina C (aumento sensibilidad al Ca²⁺) + apertura canales K-ATP vasculares (vasodilatación). Metabolito activo OR-1896 (t½ 75-80h)
Intravenosa (perfusión), vía central o periférica. Solo hospitalario con monitorización
Carga: 6-12 µg/kg en 10 min. Mantenimiento: 0,1 µg/kg/min (rango 0,05-0,2). Duración: 24 h
Tratamiento a corto plazo de la descompensación aguda grave de la IC crónica cuando el tratamiento convencional es insuficiente
LIDO (2002), RUSSLAN (2002), SURVIVE (2007), REVIVE I y II (2013), LEVO-CTS y LICORN (cirugía cardiaca), LION-HEART (2018), LeoDOR (2023), LEVOECMO (2026)
2Indicación autorizada y perfiles de paciente en los que se ha estudiado
La indicación aprobada en ficha técnica por la AEMPS es única: tratamiento a corto plazo de la descompensación aguda grave de la insuficiencia cardiaca crónica en situaciones donde el tratamiento convencional no es suficiente o en casos donde se considere apropiado un soporte inotrópico. Es, por tanto, un fármaco de rescate en el escenario de la IC descompensada con bajo gasto cardiaco, no un fármaco de primera línea ni para el manejo ambulatorio.
La guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca sitúa a los inotrópicos, levosimendán incluido, en clase IIb con nivel de evidencia C: pueden considerarse en el paciente con presión arterial sistólica inferior a 90 mmHg y datos de hipoperfusión que no responde al tratamiento habitual, incluida la prueba de sobrecarga de volumen, para mejorar la perfusión. Las tres condiciones van juntas. Lo que sí distingue a levosimendán del resto es que su mecanismo no depende de los receptores betaadrenérgicos: la ficha técnica recoge que puede usarse en pacientes que reciben betabloqueantes sin pérdida de eficacia. La guía ESC 2026 mantiene a los inotrópicos en clase IIb, nivel C, con sistólica <90 mmHg e hipoperfusión que no responde al tratamiento habitual.
| Perfil clínico | Razón principal | Estudio o fuente |
|---|---|---|
| IC aguda descompensada con betabloqueantes | El efecto inotrópico no se atenúa con los betabloqueantes, porque el mecanismo no pasa por los receptores beta | Ficha técnica, apartado 4.5; guía ESC 2026, apartado 7.5.8 (prosa, sin clase); subanálisis de SURVIVE (Mebazaa, 2009) |
| IC aguda con presión arterial sistólica en el límite bajo | Se usa la dosis de carga mínima de 6 µg/kg o se suprime, y la guía ESC 2026 no recomienda el bolo. La ficha técnica advierte de que en el análisis posterior del programa REVIVE la sistólica basal inferior a 100 mmHg y la diastólica inferior a 60 mmHg fueron factores que aumentaban el riesgo de mortalidad, que REVIVE II excluyó a los pacientes con sistólica igual o inferior a 90 mmHg, y que en SURVIVE los pacientes con presión arterial basal baja murieron más en los dos grupos | Ficha técnica, apartados 4.2, 4.4 y 5.1; guía ESC 2026, Tabla S15 del suplemento |
| IC avanzada: puente a trasplante o a asistencia ventricular | Perfusiones periódicas, fuera de la indicación autorizada. La ficha técnica recoge que no se han observado signos de tolerancia ni efecto rebote tras suspender la perfusión, y advierte de que la experiencia con la administración repetida, y con el paciente en espera de trasplante cardiaco, es limitada | LION-HEART (2018); ficha técnica, apartados 4.2 y 4.4; guía ESC 2026, Tabla S15 |
| Disfunción ventricular derecha aguda | Descenso de las resistencias vasculares pulmonares e inotropismo derecho | Estudios observacionales y series de casos, fuera de la indicación autorizada |
| Shock cardiogénico | La ficha técnica dice que el uso del levosimendán no se ha estudiado en el shock cardiogénico y contraindica la hipotensión grave. En el estudio LEVOECMO no redujo el tiempo hasta la retirada con éxito de la asistencia circulatoria extracorpórea y hubo más arritmias ventriculares | Ficha técnica, apartados 4.3 y 4.4; LEVOECMO (2026) |
La ficha técnica sitúa el levosimendán en la descompensación aguda grave de la insuficiencia cardiaca crónica cuando el tratamiento convencional no basta, y recoge que la perfusión puede usarse en el paciente que recibe betabloqueantes sin pérdida de eficacia, porque su mecanismo no pasa por los receptores beta (apartado 4.5). La presión arterial manda en la dosis y en el riesgo: el análisis posterior del programa REVIVE identificó la sistólica basal inferior a 100 mmHg y la diastólica inferior a 60 mmHg como factores que aumentan el riesgo de mortalidad, REVIVE II excluyó a los pacientes con sistólica igual o inferior a 90 mmHg, y en SURVIVE los pacientes con presión arterial basal baja tuvieron mayores tasas de mortalidad en los dos grupos de tratamiento (apartado 5.1). Con presión arterial sistólica y diastólica basal baja, o en riesgo de episodios hipotensivos, la ficha técnica pide un régimen de dosificación más conservador (apartado 4.4), y la guía ESC 2026 no recomienda el bolo.
Insuficiencia cardiaca descompensada (guía ESC 2026). Los inotrópicos pueden considerarse en el paciente con presión arterial sistólica inferior a 90 mmHg y datos de hipoperfusión que no responde al tratamiento habitual, incluida la prueba de sobrecarga de volumen, para mejorar la perfusión (clase IIb, nivel C). Las tres condiciones van juntas. Si hay shock cardiogénico, puede considerarse además un vasopresor, preferiblemente noradrenalina (clase IIb, nivel C). En la tabla de fármacos del suplemento, la guía da para el levosimendán una perfusión estándar de 0,1 µg/kg/min ajustable a 0,05 o 0,2 según la presión arterial y la respuesta, no recomienda el bolo por la hipotensión y las arritmias iniciales, y señala que su riesgo de arritmias es menor que el de la dobutamina y que el efecto del metabolito activo, con una semivida de 70-90 horas, puede durar semanas; la ficha técnica da para el OR-1896 una semivida de 75-80 horas y efectos hemodinámicos observados hasta 9 días después de una perfusión de 24 horas. En el texto de la guía, apartado 7.5.8, la ESC 2026 añade que, por su mecanismo de acción, el levosimendán o los inhibidores de la fosfodiesterasa III pueden preferirse a la dobutamina en los pacientes que toman betabloqueantes; es prosa del documento, no una tabla de recomendaciones, y por eso no lleva clase ni nivel de evidencia.
Insuficiencia cardiaca avanzada. Los inotrópicos en perfusión continua deben considerarse en la insuficiencia cardiaca avanzada con fracción de eyección reducida, bajo gasto e hipoperfusión o disfunción de órganos, como puente a la decisión, al trasplante o a una asistencia mecánica de larga duración (clase IIa, nivel C). Es un cambio de clase: la tabla de recomendaciones nuevas y modificadas de la ESC 2026 recoge que los inotrópicos en perfusión continua como puente pasan de clase IIb, nivel C, en 2021, a clase IIa, nivel C. La guía menciona que el levosimendán se considera también para el tratamiento intermitente por la duración de su metabolito, y define la dependencia de inotrópicos con levosimendán como la necesidad de una nueva perfusión antes de 10 días desde la anterior. La ficha técnica recuerda que la experiencia con la administración repetida es limitada. El recorrido de la descompensación y de la insuficiencia cardiaca avanzada está en la guía interactiva de insuficiencia cardiaca de CardioTeca.
Lo que aportan los estudios. En el estudio LIDO (203 pacientes con bajo gasto grave), la mejoría hemodinámica a las 24 horas se alcanzó en el 28 % con levosimendán y el 15 % con dobutamina, y la mortalidad a 180 días fue del 26 % y el 38 % (HR 0,57). En el estudio REVIVE II (600 pacientes), más pacientes mejoraron y menos empeoraron que con placebo, con más hipotensión y arritmias durante la perfusión, y en el conjunto de REVIVE I y II murieron a los 90 días 49 de 350 pacientes con levosimendán y 40 de 350 con placebo (p=0,29). En el estudio SURVIVE (1.327 pacientes), la mortalidad a 180 días no difirió de la de la dobutamina (26 % frente a 28 %; HR 0,91; IC 95 % 0,74-1,13; p=0,40), y su subanálisis en los 669 pacientes que tomaban betabloqueantes dio una mortalidad al día 5 del 1,5 % frente al 5,1 % (HR 0,29; IC 95 % 0,11-0,78; p=0,01). En el estudio LION-HEART (69 pacientes ambulatorios con insuficiencia cardiaca avanzada), las perfusiones de 6 horas cada 2 semanas redujeron el NT-proBNP y las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca (HR 0,25); en el estudio LeoDOR (145 pacientes tras un ingreso), no hubo diferencias en el objetivo principal y los eventos clínicos fueron más frecuentes con levosimendán a las 14 semanas (HR 2,94). En el estudio LEVOECMO (205 pacientes en shock cardiogénico con asistencia circulatoria extracorpórea), la retirada con éxito a 30 días fue del 68,3 % en los dos grupos, con más arritmias ventriculares con levosimendán (17,8 % frente a 8,7 %).
3Dosificación, inicio del tratamiento y técnica de administración
Levosimendán se administra exclusivamente en unidades con monitorización continua y experiencia en el uso de inotrópicos. El esquema de dosificación que describe la ficha técnica consta de dos fases: una dosis de carga y una perfusión de mantenimiento de 24 horas.
| Fase | Dosis | Duración / Velocidad | Notas |
|---|---|---|---|
| Dosis de carga | 6-12 µg/kg | 10 minutos | La ficha técnica la incluye, con 6 µg/kg si hay vasodilatadores o inotrópicos IV al inicio; la guía ESC 2026 no la recomienda, por la hipotensión y las arritmias iniciales |
| Perfusión de inicio | 0,1 µg/kg/min | Continua | Evaluar respuesta a los 30-60 min |
| Reducción por tolerabilidad | 0,05 µg/kg/min | Si hipotensión o taquicardia | O suspender si la respuesta es excesiva |
| Aumento por efecto insuficiente | 0,2 µg/kg/min | Si se tolera la dosis inicial y se necesita mayor respuesta | Dosis máxima; mayor riesgo de efectos adversos hemodinámicos |
| Duración total recomendada | Perfusión continua | 24 horas | Los efectos hemodinámicos persisten 7-9 días por OR-1896 |
Preparación y administración
El levosimendán se presenta como concentrado de 2,5 mg/mL en viales de 5 mL, es decir 12,5 mg por vial, de un solo uso, en envases de 1, 4 y 10 viales (ficha técnica, apartados 2, 6.5 y 6.6). Para preparar la dilución de 0,05 mg/mL hacen falta 10 mL, es decir dos viales. Debe diluirse antes de su administración, en glucosa al 5 %, que es el único diluyente autorizado: el apartado 6.2 de la ficha técnica prohíbe mezclarlo con cualquier otro medicamento o diluyente que no sean los que enumera su apartado 6.6, y allí sólo figura la glucosa al 5 %, de modo que el cloruro sódico al 0,9 % no vale. Se lleva a una concentración de 0,025 o 0,05 mg/mL, sin superar esta última porque aparecen opalescencia y precipitación, y hay que inspeccionar la solución diluida antes de administrarla. Puede administrarse por vía periférica o central. La ficha técnica no pide protegerla de la luz: los viales se conservan en nevera (2-8 °C) y la dilución es estable 24 horas a 25 °C. La dosis se calcula por peso (ejemplo: 20,16 mg en 24 horas para un paciente de 70 kg a 0,2 µg/kg/min).
Manejo de la dosis olvidada o interrupción
Al tratarse de una perfusión hospitalaria continua de 24 horas, el contexto de dosis olvidada no aplica en el sentido tradicional. Si se interrumpe por error o por efecto adverso, los efectos hemodinámicos persisten varias horas por la vida media del fármaco original (alrededor de 1 hora) y días por el metabolito OR-1896. La ficha técnica recoge que no se han observado signos de desarrollo de tolerancia ni efecto rebote después de suspender la perfusión (apartado 4.2).
La dosis de carga acelera el inicio del efecto hemodinámico, pero también es responsable de la hipotensión transitoria más frecuente en las primeras horas. La guía ESC 2026 no recomienda el bolo, por la hipotensión y las arritmias iniciales (Tabla S15 del suplemento). La ficha técnica sí lo recoge, y pide la dosis de carga mínima de 6 µg/kg en el paciente que ya recibe vasodilatadores intravenosos, inotrópicos o ambos al comienzo de la perfusión; dentro del rango de 6 a 12 µg/kg, las dosis de carga superiores producen una respuesta hemodinámica más intensa, que puede ir acompañada de un aumento transitorio de las reacciones adversas (apartado 4.2). Con presión arterial sistólica y diastólica basal baja, o en riesgo de episodios hipotensivos, la ficha técnica pide un régimen de dosificación más conservador (apartado 4.4).
Los efectos hemodinámicos persisten al menos 24 horas y se han observado hasta 9 días después de una perfusión de 24 horas, por el metabolito OR-1896 (ficha técnica, apartados 4.2 y 5.2); en su apartado 4.4, la ficha técnica los da como de 7 a 10 días. Esa duración es la razón por la que pide mantener la monitorización del electrocardiograma, la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la diuresis al menos 3 días después del final de la perfusión, o al menos 5 días si hay insuficiencia renal o hepática leve o moderada (apartado 4.2), y la monitorización no invasiva al menos 4 o 5 días, hasta que el descenso de la presión arterial haya alcanzado su máximo y la presión empiece a subir otra vez: puede hacer falta más de 5 días si el descenso persiste, y menos si el paciente está clínicamente estable (apartado 4.4). Es también la duración que se ha aprovechado para estudiar la administración periódica en la insuficiencia cardiaca avanzada, fuera de la indicación autorizada.
4Efectos adversos y cómo gestionarlos
Los efectos adversos más frecuentes son consecuencia directa de la vasodilatación (hipotensión, cefalea) y del aumento del gasto cardiaco (taquicardia). Las arritmias son frecuentes: la ficha técnica clasifica la taquicardia ventricular como muy frecuente y la nombra la primera entre las reacciones adversas comunicadas en el programa REVIVE y en el estudio SURVIVE, y tras la comercialización se ha notificado fibrilación ventricular (apartado 4.8). La Tabla S15 del suplemento de la guía ESC 2026 sitúa su riesgo de arritmias por debajo del de la dobutamina, y la ficha técnica recoge que aumenta la contractilidad sin un aumento significativo del consumo de oxígeno del miocardio (apartado 5.1).
| Efecto adverso | Frecuencia | Mecanismo |
|---|---|---|
| Hipotensión | Muy frecuente (>10%) | Vasodilatación sistémica por apertura de canales K-ATP |
| Cefalea | Muy frecuente (>10%) | Vasodilatación cerebral y sistémica |
| Taquicardia sinusal | Frecuente (1-10%) | Reflejo barorreceptor ante vasodilatación; efecto directo sobre nodo sinusal |
| Fibrilación auricular (nueva) | Frecuente (1-10%) | Posiblemente relacionada con la taquicardia sinusal y la vasodilatación |
| Taquicardia ventricular / extrasístoles ventriculares | Muy frecuente la taquicardia ventricular (>10 %); frecuentes las extrasístoles | Acción sobre canales K-ATP miocárdicos; menor que con catecolaminas |
| Náuseas, vómitos | Frecuente (1-10%) | Efecto vasodilatador esplácnico |
| Hipopotasemia | Frecuente | Apertura de canales K-ATP; vigilar especialmente con diuréticos concomitantes |
| Descenso de hemoglobina | Frecuente | Hemodilución por vasodilatación |
Hipotensión: es el efecto hemodinámico inicial más frecuente y el motivo habitual de ajuste. Si la respuesta se considera excesiva, con hipotensión o taquicardia, la ficha técnica pide reducir la velocidad de perfusión a 0,05 µg/kg/min o suspenderla, y evaluar la respuesta a los 30-60 minutos de cada ajuste (apartado 4.2). La hipovolemia grave se corrige antes de la perfusión, y si se observan cambios excesivos en la presión arterial o en la frecuencia cardiaca hay que reducir o suspender la perfusión (apartado 4.4). En el shock cardiogénico, la guía ESC 2026 considera un vasopresor, preferiblemente noradrenalina, para subir la presión arterial y la perfusión de los órganos vitales (clase IIb, nivel de evidencia C).
Taquicardia: la ficha técnica no fija un techo de frecuencia cardiaca. Pide precaución en el paciente con taquicardia, con fibrilación auricular de respuesta ventricular rápida o con arritmias potencialmente mortales (apartado 4.4), y señala que las dosis de 0,4 µg/kg/min o superiores y las perfusiones de más de 24 horas aumentan la frecuencia cardiaca y a veces se asocian a prolongación del intervalo QT (apartado 4.9). El betabloqueante habitual no se retira: la perfusión puede usarse en el paciente que recibe betabloqueantes sin pérdida de eficacia (apartado 4.5).
Hipopotasemia: la perfusión puede producir una disminución de la concentración de potasio sérico, así que el potasio bajo se corrige antes de administrarlo y se monitoriza durante el tratamiento; la ficha técnica no da un objetivo numérico (apartado 4.4). Hay que vigilar también la hemoglobina y el hematocrito, con precaución especial si coinciden enfermedad cardiovascular isquémica y anemia.
La ficha técnica describe la sobredosis como hipotensión y taquicardia (apartado 4.9). En los estudios, la hipotensión se trató con éxito con vasopresores —dopamina en pacientes con insuficiencia cardiaca congestiva y noradrenalina en pacientes tras cirugía cardiaca— y los descensos excesivos de las presiones de llenado, que pueden limitar la respuesta al fármaco, con fluidos parenterales. Las dosis de 0,4 µg/kg/min o superiores y las perfusiones de más de 24 horas aumentan la frecuencia cardiaca y a veces se asocian a prolongación del intervalo QT: de ahí el techo de 0,2 µg/kg/min y la duración de 24 horas. Ante una sobredosis, la ficha técnica pide monitorización electrocardiográfica continua, determinaciones repetidas de los electrolitos séricos y monitorización hemodinámica invasiva, y advierte de que la sobredosis eleva las concentraciones plasmáticas del metabolito activo, con un efecto sobre la frecuencia cardiaca más intenso y más prolongado, por lo que el periodo de observación tiene que alargarse.
En el estudio RUSSLAN, 504 pacientes con fallo ventricular izquierdo que complicaba un infarto agudo de miocardio, y en los que se determinó que requerían soporte inotrópico, recibieron levosimendán a dosis de 0,1 a 0,4 µg/kg/min o placebo durante 6 horas. El objetivo principal era la hipotensión o la isquemia miocárdica clínicamente significativas, juzgadas por un comité de seguridad independiente: su incidencia fue similar en todos los grupos de tratamiento (p=0,319) y sólo el grupo de la dosis más alta tuvo más. El riesgo de muerte o de empeoramiento de la insuficiencia cardiaca fue menor con levosimendán durante las 6 horas de perfusión (2,0 % frente a 5,9 %; p=0,033) y a las 24 horas (4,0 % frente a 8,8 %; p=0,044), y la mortalidad fue menor a los 14 días (11,7 % frente a 19,6 %; HR 0,56; IC 95 % 0,33-0,95; p=0,031) y a los 180 días en un seguimiento retrospectivo (22,6 % frente a 31,4 %; HR 0,67; IC 95 % 0,45-1,00; p=0,053). Sus autores concluyen que a 0,1-0,2 µg/kg/min no indujo hipotensión ni isquemia. La ficha técnica describe el mismo estudio y añade que en un análisis retrospectivo de LIDO y RUSSLAN no se observaron efectos adversos sobre la supervivencia en los 6 meses evaluados (apartado 5.1).
5Contraindicaciones y precauciones relevantes
— Hipersensibilidad al levosimendán o a cualquiera de los excipientes (incluido el contenido en etanol del concentrado).
— Hipotensión grave y taquicardia (ficha técnica, apartado 4.3).
— Obstrucciones mecánicas significativas que afecten al llenado o al vaciado ventricular o a ambos (ficha técnica, apartado 4.3). La ficha técnica no enumera cuáles; entran en esa descripción la estenosis aórtica o mitral graves y la obstrucción dinámica del tracto de salida, porque el aumento del gasto cardiaco con vasodilatación simultánea puede agravar el gradiente. De la miocardiopatía hipertrófica, el apartado 4.4 de la propia ficha técnica dice que no hay información disponible.
— Insuficiencia renal grave (aclaramiento de creatinina <30 mL/min): acumulación de metabolitos activos y mayor riesgo de toxicidad.
— Insuficiencia hepática grave: metabolismo hepático reducido, acumulación del fármaco y metabolitos.
— Antecedentes de torsades de pointes: riesgo de arritmias ventriculares graves. Con QT largo de cualquier causa o fármacos que lo alargan, la ficha técnica pide precaución y monitorización electrocardiográfica estricta.
Precauciones clínicamente relevantes
- Presión arterial sistólica y diastólica basal baja, o riesgo de episodios hipotensivos: la ficha técnica pide un régimen de dosificación más conservador, y la dosis de carga mínima de 6 µg/kg si el paciente ya recibe vasodilatadores o inotrópicos intravenosos al comienzo de la perfusión (apartados 4.2 y 4.4). La guía ESC 2026 no recomienda el bolo.
- Insuficiencia renal leve o moderada: se usa con precaución y se vigila la función renal, porque el deterioro renal puede elevar las concentraciones de los metabolitos activos y hacer el efecto hemodinámico más intenso y más prolongado (ficha técnica, apartados 4.2 y 4.4). Con aclaramiento de creatinina inferior a 30 mL/min no se debe utilizar.
- Hemodiálisis: el área bajo la curva de los metabolitos OR-1855 y OR-1896 es un 170 % superior en la insuficiencia renal grave y en los pacientes en hemodiálisis. El levosimendán no es dializable; sus metabolitos sí lo son, pero el aclaramiento en diálisis es bajo, de 8 a 23 mL/min, y el efecto neto de una sesión de 4 horas sobre la exposición global a esos metabolitos es bajo: no se puede contar con la diálisis para retirar el fármaco (ficha técnica, apartado 5.2).
- Insuficiencia hepática leve-moderada: no requiere ajuste de dosis, pero monitorización estrecha.
- Taquicardia, fibrilación auricular con respuesta ventricular rápida o arritmias potencialmente mortales: la ficha técnica pide precaución en los tres casos (apartado 4.4); valorar el control de la frecuencia antes de iniciar, porque el fármaco puede aumentar la frecuencia cardiaca de forma refleja.
- Enfermedad cardiovascular isquémica y anemia coincidentes: la ficha técnica pide precaución especial, porque las perfusiones pueden acompañarse de descensos de la hemoglobina y el hematocrito (apartado 4.4).
- Hipovolemia: corregir antes de iniciar la infusión; la vasodilatación sobre un volumen circulante inadecuado agrava la hipotensión.
- Hipopotasemia: corregir el potasio bajo antes de administrarlo y monitorizarlo durante el tratamiento, porque la perfusión puede reducir la concentración de potasio sérico; la ficha técnica no da un objetivo numérico (apartado 4.4).
- Vasodilatadores IV concomitantes: mayor riesgo de hipotensión; usar la dosis de carga mínima o suprimirla.
- Embarazo y lactancia: en el embarazo, sólo si el beneficio para la madre supera el riesgo para el feto; los metabolitos pasan a la leche al menos 14 días, y la mujer tratada no debe amamantar (ficha técnica).
- Pediatría: la ficha técnica indica que no se debe administrar a niños ni a adolescentes menores de 18 años, porque la experiencia de uso en ellos es muy limitada (apartados 4.2 y 4.4). Los únicos datos que recoge son farmacocinéticos: tras una dosis única, la farmacocinética del levosimendán entre los 3 meses y los 6 años es similar a la del adulto, y la del metabolito activo no se ha investigado en niños (apartado 5.2).
- Shock cardiogénico: no se ha estudiado (ficha técnica, apartado 4.4).
- Etanol: el concentrado contiene 785 mg de etanol por mL, de modo que cada vial de 5 mL lleva 3.925 mg, equivalentes a unos 99,2 mL de cerveza o 41,3 mL de vino. La ficha técnica lo declara perjudicial para las personas con adicción al alcohol y pide tenerlo en cuenta en las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, en los niños y en los grupos de alto riesgo, como los pacientes con hepatopatía o epilepsia; advierte de que esa cantidad de alcohol puede alterar el efecto de otros medicamentos, y de que, al administrarse lentamente a lo largo de 24 horas, sus efectos pueden verse reducidos (apartados 2 y 4.4). Los excipientes son povidona, ácido cítrico y etanol anhidro (apartado 6.1), dato que importa por la contraindicación de hipersensibilidad a cualquiera de ellos.
- Sustratos sensibles del CYP2C8 (loperamida, pioglitazona, repaglinida, enzalutamida): evitar la combinación siempre que sea posible (ficha técnica, apartado 4.5).
- Interacciones comprobadas como ausentes: los estudios de interacción realizados en humanos con warfarina, felodipino e itraconazol confirmaron que el levosimendán no inhibe el CYP3A4 ni el CYP2C9 y que su metabolismo no se altera con los inhibidores del CYP3A (ficha técnica, apartado 5.2). Tampoco se han visto interacciones farmacocinéticas en el análisis de los pacientes que recibían digoxina, que es además el único inotrópico con el que la ficha técnica no califica de limitada la experiencia de uso simultáneo (apartados 4.2 y 4.5).
6Combinaciones farmacológicas y perspectivas por especialidad
Levosimendán y betabloqueantes
Cuando un paciente con insuficiencia cardiaca tratado con betabloqueantes se descompensa, el betabloqueante no se retira. La ficha técnica recoge que la perfusión de levosimendán puede usarse en el paciente que recibe betabloqueantes sin pérdida de eficacia, porque su mecanismo no pasa por los receptores beta (apartado 4.5). El texto de la guía ESC 2026, en su apartado 7.5.8, añade que, por su mecanismo de acción, el levosimendán o los inhibidores de la fosfodiesterasa III pueden preferirse a la dobutamina en los pacientes que toman betabloqueantes; es prosa del documento, no una tabla de recomendaciones, y por eso no lleva clase ni nivel de evidencia. El subanálisis del estudio SURVIVE en los 669 pacientes que tomaban betabloqueantes antes de la perfusión dio una mortalidad al día 5 del 1,5 % con levosimendán y del 5,1 % con dobutamina (HR 0,29; IC 95 % 0,11-0,78; p=0,01); es un análisis por subgrupos, y sus autores lo presentan como preliminar. La ficha técnica, por su parte, da la ventaja del día 5 en el conjunto del estudio como numérica, del 4 % con levosimendán frente al 6 % con dobutamina, y más marcada en quienes habían recibido betabloqueantes de partida (apartado 5.1).
Levosimendán y vasodilatadores (nitratos)
La ficha técnica pide usar el levosimendán con precaución cuando se administre con otros medicamentos vasoactivos intravenosos, por el posible incremento del riesgo de hipotensión, y recomienda la dosis de carga mínima de 6 µg/kg si el paciente recibe vasodilatadores o inotrópicos intravenosos al comienzo de la perfusión (apartados 4.2, 4.4 y 4.5). De los nitratos, la ficha técnica documenta que la administración conjunta de mononitrato de isosorbida y levosimendán en voluntarios sanos potenció de forma significativa la respuesta hipotensora ortostática (apartado 4.5). En líneas intravenosas conectadas, los medicamentos que la ficha técnica admite simultáneamente son furosemida 10 mg/mL, digoxina 0,25 mg/mL y nitroglicerina 0,1 mg/mL (apartado 6.6).
Levosimendán y vasopresores (noradrenalina, dopamina)
En el shock cardiogénico, la guía ESC 2026 considera un vasopresor, preferiblemente noradrenalina (clase IIb, nivel C), y la ficha técnica recuerda que el levosimendán no se ha estudiado en el shock cardiogénico. La combinación permite mantener la presión de perfusión con el vasopresor mientras el levosimendán aumenta el gasto cardiaco y reduce las resistencias vasculares. La ficha técnica pide precaución cuando se administra con otros medicamentos vasoactivos intravenosos, por el posible incremento del riesgo de hipotensión (apartado 4.5).
Perspectiva del cardiólogo de insuficiencia cardiaca avanzada
En la insuficiencia cardiaca avanzada, el levosimendán se ha estudiado en perfusiones periódicas como puente a la decisión o al trasplante, fuera de la indicación autorizada. Las pautas que usaron los estudios fueron de 6 horas a 0,2 µg/kg/min cada 2 semanas en el estudio LION-HEART, y esa misma o una de 24 horas a 0,1 µg/kg/min cada 3 semanas, a elección del centro, en el estudio LeoDOR. La guía ESC 2026 recoge en la Tabla S15 de su suplemento que el levosimendán se considera también para el tratamiento intermitente por la duración de su metabolito activo, y en la Tabla S18 define la dependencia de inotrópicos con levosimendán como la necesidad de una nueva perfusión antes de 10 días desde la anterior; sus inotrópicos en perfusión continua en la insuficiencia cardiaca avanzada tienen clase IIa con nivel de evidencia C. La ficha técnica recuerda que la experiencia con la administración repetida es limitada (apartado 4.2). El debate es si hacerlo en hospital de día o en domicilio, y con qué frecuencia, preguntas que los estudios LION-HEART y LeoDOR han abordado con resultados contrapuestos (ver Bloque II).
Perspectiva del intensivista cardiovascular
En la UCI cardiovascular, el levosimendán se usa fundamentalmente en dos escenarios: el shock cardiogénico de causa potencialmente reversible (miocarditis, aturdimiento post-IAM, postcardiotomía) y la disfunción ventricular derecha aguda. En el estudio LEVOECMO (JAMA 2026), la administración precoz de levosimendán no redujo el tiempo hasta la retirada con éxito de la asistencia circulatoria extracorpórea frente a placebo. En la disfunción ventricular derecha se ha usado fuera de la indicación autorizada, por su efecto sobre las resistencias vasculares pulmonares y sobre el inotropismo del ventrículo derecho, con estudios observacionales y series de casos como respaldo.
Levosimendán en cirugía cardiaca
La cirugía cardiaca no está entre las indicaciones autorizadas, y el apartado 5.1 de la ficha técnica recoge dos estudios aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo, los dos neutros en su objetivo principal. En el estudio LEVO-CTS, 882 pacientes sometidos a cirugía cardiaca con una fracción de eyección preoperatoria igual o inferior al 35 % recibieron levosimendán (0,2 µg/kg/min durante 60 minutos y después 0,1 µg/kg/min durante 23 horas) o placebo desde la inducción de la anestesia: la variable principal de cuatro componentes —muerte hasta el día 30, terapia de sustitución renal hasta el día 30, infarto de miocardio perioperatorio hasta el día 5 o uso de asistencia cardiaca mecánica hasta el día 5— se alcanzó en el 24,5 % de los dos grupos (odds ratio ajustada 1,00; IC 99 % 0,66-1,54), y la de dos componentes en el 13,1 % frente al 11,4 % (odds ratio ajustada 1,18; IC 96 % 0,76-1,82). A los 90 días habían muerto el 4,7 % con levosimendán y el 7,1 % con placebo. Hubo hipotensión en el 36 % frente al 33 % y fibrilación auricular en el 38 % frente al 33 %. En el estudio LICORN, 336 pacientes con fracción de eyección igual o inferior al 40 % programados para revascularización coronaria, con o sin cirugía valvular, recibieron 0,1 µg/kg/min durante 24 horas sin dosis de carga tras la inducción: la variable principal compuesta —perfusión de catecolaminas más allá de las 48 horas, necesidad de asistencia circulatoria mecánica posoperatoria o necesidad de tratamiento de sustitución renal— se alcanzó en el 52 % frente al 61 % (diferencia absoluta de riesgo −7 %; IC 95 % −17 % a 3 %), a expensas sobre todo de la necesidad de catecolaminas a las 48 horas. La mortalidad a 180 días fue del 8 % frente al 10 %, con hipotensión en el 57 % frente al 48 % y fibrilación auricular en el 50 % frente al 40 %.
Condición de prescripción y presentaciones en España
La ficha técnica establece que el levosimendán es solo de uso hospitalario y que se debe administrar en una unidad de hospitalización donde existan instalaciones de monitorización y experiencia con el uso de inotrópicos (apartado 4.2). En CIMA constan 12 presentaciones autorizadas y 8 comercializadas, 7 de ellas genéricas, todas concentrado de 2,5 mg/mL para solución para perfusión; la única presentación en polvo autorizada no está comercializada, y no hay ninguna forma oral (CIMA, 29 de septiembre de 2026).
7Efectos más allá del mecanismo principal
Además del aumento del gasto cardiaco y del descenso de las presiones de llenado, se han descrito otros efectos del levosimendán sobre canales iónicos y sobre la biología celular miocárdica y vascular. Se recogen a continuación, cada uno con su fuente.
| Factor | Efecto | Fuente y magnitud estimada |
|---|---|---|
| Péptidos natriuréticos | Descenso del péptido natriurético tipo B mayor que con dobutamina en el estudio SURVIVE, y del NT-proBNP con las perfusiones periódicas del estudio LION-HEART; efecto sostenido por OR-1896 | Estudio SURVIVE: descenso significativo del péptido natriurético tipo B a las 24 horas, mantenido hasta los 5 días (p<0,001 en todos los momentos de medida), frente a dobutamina |
| Disfunción ventricular derecha | Reducción de resistencias vasculares pulmonares + inotropismo del VD; mejora del acoplamiento VD-AP | Estudios observacionales y series; efecto sobre RVSP y PAP media documentado |
| Aturdimiento miocárdico | La ficha técnica recoge que el levosimendán activa el miocardio aturdido en pacientes que han sufrido angioplastia coronaria transluminal percutánea o trombolisis | Ficha técnica, apartado 5.1. En cirugía cardiaca, los dos estudios controlados con placebo que describe la ficha técnica no alcanzaron su objetivo principal (apartado 6 de esta ficha) |
| Inflamación sistémica | Modulación de citocinas proinflamatorias; reducción de TNF-alfa en algunos estudios | Estudios mecanísticos pequeños; magnitud clínica incierta |
| Tono intestinal / perfusión esplácnica | Vasodilatación esplácnica y mesentérica; potencial mejora de la perfusión intestinal en el shock | Datos experimentales; sin impacto clínico confirmado en estudios |
El metaanálisis de Gong y colaboradores, publicado en 2015, reunió 25 estudios aleatorizados y 5.349 pacientes que compararon el levosimendán con dobutamina o con placebo en la insuficiencia cardiaca descompensada. La mortalidad total fue del 17,1 % con levosimendán y del 20,8 % con el comparador (RR 0,84; IC 95 % 0,75-0,94). Frente a dobutamina, el riesgo relativo de muerte en el último seguimiento fue de 0,86 (IC 95 % 0,76-0,97; p=0,02); frente a placebo, de 0,75 (IC 95 % 0,56-1,01; p=0,06). El levosimendán se asoció a mejoría de los parámetros cardiacos hemodinámicos y ecocardiográficos, y a más extrasístoles (RR 1,88; IC 95 % 1,26-2,81), más hipotensión (RR 1,33; IC 95 % 1,15-1,53) y más cefalea o migraña (RR 1,94; IC 95 % 1,54-2,43). Su resumen no recoge ningún resultado de creatinina ni de filtrado glomerular.
8Mecanismo de acción en profundidad
El levosimendán (derivado de la dinitrilopiridazinona) actúa a través de dos mecanismos moleculares independientes que convergen en el mismo resultado funcional: más gasto cardiaco con menos consumo de oxígeno miocárdico y menor resistencia vascular.
Mecanismo 1: sensibilización del calcio a la troponina C
Durante la contracción miocárdica, el calcio intracelular libre se une a la subunidad C de la troponina (troponina C), lo que desencadena el deslizamiento de los filamentos de actina y miosina y genera fuerza contráctil. En el miocardio insuficiente, la afinidad de la troponina C por el calcio está reducida: el corazón necesita más calcio para generar la misma fuerza, lo que significa mayor consumo de energía y mayor riesgo de sobrecargar el retículo sarcoplásmico. Levosimendán se une a la troponina C en presencia de calcio y estabiliza el cambio conformacional que permite la interacción actina-miosina, aumentando así la sensibilidad del aparato contráctil al calcio disponible sin necesidad de elevar su concentración intracelular. La unión de levosimendán a la troponina C es dependiente del calcio, de modo que el efecto inotrópico se potencia en la sístole, cuando el calcio es alto, y se libera en la diástole, cuando el calcio baja. La ficha técnica lo resume diciendo que aumenta la fuerza de contracción pero sin afectar a la relajación ventricular, y sin afectar de forma negativa a la función diastólica (apartado 5.1), que es el problema de otros sensibilizadores del calcio.
Mecanismo 2: apertura de canales K-ATP vasculares
En el músculo liso vascular, levosimendán abre los canales de potasio sensibles al ATP (canales K-ATP). La apertura de estos canales hiperpolariza la membrana celular, reduce la entrada de calcio a través de los canales de calcio voltaje-dependientes y provoca relajación del músculo liso vascular. El efecto se produce en las arterias sistémicas, las venas (reducción de la precarga), las arterias pulmonares (reducción de la postcarga del ventrículo derecho) y las arterias coronarias (mejora de la perfusión miocárdica). El resultado hemodinámico es la vasodilatación arterial y venosa, que reduce tanto la postcarga como la precarga del ventrículo izquierdo, facilitando el vaciado ventricular y reduciendo las presiones de llenado.
El metabolito OR-1896: el responsable del efecto prolongado
La vida media plasmática del levosimendán es de alrededor de 1 hora. Alrededor del 5 % de la dosis se metaboliza en el intestino por reducción a OR-1855, que tras reabsorberse se metaboliza por la N-acetiltransferasa hasta el metabolito activo OR-1896. El grado de acetilación está determinado genéticamente: en los acetiladores lentos predomina el OR-1855 y en los rápidos el OR-1896, con una exposición total similar y sin diferencias en los efectos hemodinámicos a las dosis recomendadas (ficha técnica, apartado 5.2). El OR-1896 comparte el mecanismo sensibilizador del calcio y la capacidad de abrir canales K-ATP, y su semivida de eliminación es de 75-80 horas: el efecto prolongado se debe a él, y no al fármaco original, cuya semivida es de alrededor de 1 hora. La inhibición selectiva de la fosfodiesterasa III demostrada in vitro es del propio levosimendán, y la ficha técnica advierte de que no está clara su importancia a concentraciones terapéuticas (apartado 5.1); la Tabla S15 del suplemento de la guía ESC 2026 recoge esa inhibición entre los mecanismos de acción del levosimendán.
Los betabloqueantes actúan sobre receptores betaadrenérgicos de la membrana celular y reducen la producción de AMPc, el segundo mensajero que activa la proteína quinasa A y, en última instancia, aumenta la entrada de calcio al miocito. Levosimendán actúa directamente sobre la troponina C y sobre los canales K-ATP, mecanismos completamente independientes de la cascada AMPc-PKA. Por eso la ficha técnica recoge que la perfusión de levosimendán puede usarse en el paciente que recibe betabloqueantes sin pérdida de eficacia (apartado 4.5). El texto de la guía ESC 2026, en su apartado 7.5.8, dice que, por su mecanismo de acción, el levosimendán o los inhibidores de la fosfodiesterasa III pueden preferirse a la dobutamina en los pacientes que toman betabloqueantes; es prosa del documento, sin clase ni nivel de evidencia.
9El estudio LIDO (2002): levosimendán frente a dobutamina en la insuficiencia cardiaca grave de bajo gasto
Diseño y población: el estudio LIDO (Levosimendan Infusion versus Dobutamine), publicado en The Lancet en 2002, fue un ensayo multicéntrico, aleatorizado, doble ciego y con doble simulación. Incluyó 203 pacientes con fallo cardiaco grave asociado a bajo gasto —fracción de eyección inferior a 0,35, índice cardiaco inferior a 2,5 L/min/m² y presión capilar pulmonar de enclavamiento superior a 15 mmHg— con necesidad de soporte inotrópico. Los criterios mayores de exclusión fueron una presión arterial sistólica por debajo de 90 mmHg y una frecuencia cardiaca por encima de 120 latidos por minuto. La etiología era isquémica en el 47 % de los pacientes y el 45 % tenían una miocardiopatía dilatada idiopática (ficha técnica, apartado 5.1). Comparó levosimendán (carga de 24 µg/kg en 10 minutos y perfusión de 0,1 a 0,2 µg/kg/min durante 24 horas) frente a dobutamina (5 µg/kg/min, sin dosis de carga, con la velocidad doblada si la respuesta era inadecuada a las 2 horas).
Resultados principales: el objetivo principal fue la mejoría hemodinámica, definida como un aumento del gasto cardiaco del 30 % o más junto con un descenso de la presión capilar pulmonar de enclavamiento del 25 % o más a las 24 horas. Lo alcanzaron 29 de los 103 pacientes con levosimendán (28 %) y 15 de los 100 con dobutamina (15 %): HR 1,9 (IC 95 % 1,1-3,3); p=0,022. La mortalidad a 180 días fue del 26 % con levosimendán y del 38 % con dobutamina (HR 0,57; IC 95 % 0,34-0,95; p=0,029). La ficha técnica añade que la mortalidad por cualquier causa a los 31 días fue del 7,8 % con levosimendán y del 17 % con dobutamina, que mejoraron la disnea el 68 % y el 59 % de los pacientes sintomáticos y los parámetros de fatiga el 63 % y el 47 %, respectivamente (apartado 5.1).
La mortalidad a 180 días fue del 26 % con levosimendán y del 38 % con dobutamina (HR 0,57; IC 95 % 0,34-0,95; p=0,029), en un estudio de 203 pacientes cuyo objetivo principal era hemodinámico a las 24 horas y no la mortalidad. La dobutamina se administró a 5 µg/kg/min, con la velocidad doblada si la respuesta era inadecuada a las 2 horas, y la duración del efecto del levosimendán, por su metabolito activo, supera la del comparador. Sus autores concluyen que el levosimendán mejoró el rendimiento hemodinámico más que la dobutamina y que el beneficio se acompañó de menor mortalidad hasta los 180 días. El estudio SURVIVE, con 1.327 pacientes, no encontró después diferencias de mortalidad frente a dobutamina.
Implicación clínica: el estudio LIDO midió un objetivo hemodinámico a las 24 horas, que alcanzó el 28 % de los pacientes con levosimendán y el 15 % con dobutamina, y su diferencia de mortalidad a 180 días fue un resultado secundario en 203 pacientes. Los estudios posteriores con más pacientes no la reprodujeron. La dobutamina partió de 5 µg/kg/min y su velocidad se dobló sólo si la respuesta era inadecuada a las 2 horas.
10Los estudios REVIVE I y REVIVE II (2013): levosimendán frente a placebo en la insuficiencia cardiaca aguda descompensada
Diseño y población: los estudios REVIVE (Randomized Multicenter Evaluation of Intravenous Levosimendan Efficacy) compararon levosimendán más tratamiento estándar frente a placebo más tratamiento estándar en la descompensación aguda de la insuficiencia cardiaca. REVIVE I fue un estudio piloto de 100 pacientes; REVIVE II, el estudio pivotal, incluyó 600 pacientes hospitalizados con insuficiencia cardiaca aguda descompensada, fracción de eyección del ventrículo izquierdo igual o inferior al 35 % en los 12 meses previos y disnea en reposo que persistía tras los diuréticos intravenosos. Quedaron excluidos los pacientes con obstrucción grave del tracto de salida ventricular, shock cardiogénico, presión arterial sistólica igual o inferior a 90 mmHg, frecuencia cardiaca de 120 latidos por minuto o más, o necesidad de ventilación mecánica (ficha técnica, apartado 5.1). El objetivo principal fue un objetivo clínico compuesto que valoraba el cambio del estado clínico en los 5 primeros días (mejoría, sin cambios, empeoramiento).
Resultados principales: En REVIVE II, significativamente más pacientes mejoraron y menos empeoraron en el grupo levosimendán (p=0,015 en el objetivo compuesto). La estancia hospitalaria fue más corta en el grupo levosimendán (p=0,009). El péptido natriurético tipo B descendió de forma significativa a las 24 horas y durante los 5 días siguientes (p=0,001; ficha técnica, apartado 5.1). Sin embargo, la mortalidad a 90 días fue numéricamente mayor con levosimendán en el conjunto de REVIVE I y II (49 de 350 frente a 40 de 350; p=0,29) y se registró un aumento de hipotensión, taquicardia y taquiarritmias en el grupo levosimendán.
En el estudio REVIVE II mejoraron en los tres momentos previstos —a las 6 horas, a las 24 horas y a los 5 días— 58 pacientes con levosimendán frente a 44 con placebo, y empeoraron 58 frente a 82 (p=0,015), con menos intensificación del tratamiento añadido en el grupo de levosimendán (45 frente a 79 pacientes). La estancia hospitalaria fue más corta (p=0,009) y el péptido natriurético bajó más. Hubo más hipotensión y más arritmias cardiacas durante el periodo de perfusión, y en el conjunto de REVIVE I y II murieron a los 90 días 49 de 350 pacientes con levosimendán y 40 de 350 con placebo (p=0,29). Sus autores concluyen que, a la dosis usada en el estudio, el levosimendán se asoció a un aumento del riesgo de acontecimientos cardiovasculares adversos.
Implicación clínica: REVIVE II confirma que levosimendán mejora la situación clínica a corto plazo y reduce la estancia, pero introduce la advertencia de que los efectos adversos hemodinámicos (hipotensión, taquicardia) son reales y clínicamente relevantes. El efecto sobre mortalidad, objetivo que REVIVE no tenía poder estadístico para demostrar, quedó pendiente para SURVIVE.
11El estudio SURVIVE (2007): mortalidad a 180 días con levosimendán frente a dobutamina en 1.327 pacientes
Diseño y población: el estudio SURVIVE (Survival of Patients with Acute Heart Failure in Need of Intravenous Inotropic Support), publicado en JAMA en 2007, es el estudio aleatorizado más grande realizado con levosimendán en la insuficiencia cardiaca aguda: un ensayo aleatorizado y doble ciego con 1.327 pacientes hospitalizados con insuficiencia cardiaca aguda descompensada que requerían tratamiento adicional tras una respuesta inadecuada a los diuréticos intravenosos o a los vasodilatadores, en 75 centros de 9 países, que comparó levosimendán (664 pacientes) frente a dobutamina (663). El objetivo principal fue la mortalidad por cualquier causa a 180 días. La ficha técnica describe a estos pacientes como, en términos generales, similares a los de REVIVE II, con la diferencia de que se incluyeron pacientes sin antecedente de insuficiencia cardiaca y pacientes que necesitaban ventilación mecánica, y de que alrededor del 90 % entró en el estudio por disnea en reposo (apartado 5.1).
Resultados principales: La mortalidad a 180 días fue del 26% con levosimendán frente al 28% con dobutamina (HR 0,91; IC 95 % 0,74-1,13; p=0,40). El descenso del péptido natriurético tipo B fue mayor con levosimendán que con dobutamina a las 24 horas y se mantuvo hasta los 5 días (p<0,001 en todos los momentos de medida). No hubo diferencias en los demás objetivos secundarios: mortalidad por cualquier causa a 31 días, días vivo y fuera del hospital, valoración global del paciente, valoración de la disnea a las 24 horas y mortalidad cardiovascular a 180 días. Hubo más fibrilación auricular, hipopotasemia y cefalea con levosimendán, y más insuficiencia cardiaca con dobutamina.
El subanálisis de SURVIVE en los 669 pacientes que tomaban betabloqueantes antes de la perfusión, publicado aparte en 2009, dio una mortalidad al día 5 del 1,5 % con levosimendán y del 5,1 % con dobutamina (HR 0,29; IC 95 % 0,11-0,78; p=0,01). En los pacientes con antecedente de insuficiencia cardiaca crónica, la mortalidad fue del 3,4 % frente al 5,8 % al día 5 (HR 0,58; IC 95 % 0,33-1,01; p=0,05) y del 7,0 % frente al 10,3 % al día 14 (HR 0,67; IC 95 % 0,45-0,99; p=0,045). Sus autores califican los hallazgos de preliminares. Esos 669 pacientes son algo más de la mitad de los 1.327 del estudio, una proporción menor que la de la práctica actual. La ficha técnica da la ventaja del día 5 en el conjunto del estudio como numérica, del 4 % con levosimendán frente al 6 % con dobutamina, mantenida a los 31 días (12 % frente a 14 %) y más marcada en quienes habían recibido betabloqueantes de partida (apartado 5.1).
Tres diferencias de diseño separan a los dos estudios. En SURVIVE la dobutamina no tenía el techo de dosis del LIDO. SURVIVE reclutó entre marzo de 2003 y diciembre de 2004, cuando el tratamiento crónico de la insuficiencia cardiaca era menos intensivo, e incluyó pacientes sin antecedente de insuficiencia cardiaca y pacientes con ventilación mecánica, que el LIDO no tenía. Y su objetivo principal era la mortalidad por cualquier causa a 180 días, mientras el del LIDO era hemodinámico a las 24 horas. En SURVIVE la mortalidad a 180 días fue del 26 % con levosimendán y del 28 % con dobutamina (HR 0,91; IC 95 % 0,74-1,13; p=0,40); el estudio comparó la mortalidad entre los dos fármacos y no se diseñó para demostrar no inferioridad, así que de ese resultado no se sigue una conclusión sobre el efecto del levosimendán en la supervivencia.
Implicación clínica: en el conjunto de los pacientes, la mortalidad a 180 días con levosimendán no difirió de la de la dobutamina, y el estudio no se diseñó para demostrar no inferioridad. El péptido natriurético tipo B bajó más con levosimendán. El subanálisis de los pacientes que tomaban betabloqueantes es un análisis por subgrupos, que sus autores califican de preliminar.
12El estudio LION-HEART (2018): perfusiones periódicas de levosimendán frente a placebo en pacientes ambulatorios con insuficiencia cardiaca avanzada
Diseño y población: El estudio LION-HEART (Levosimendan Intermittent administration in Outpatients: effects on Natriuretic peptides in advanced Chronic Heart fAiluRe and venTricular function), publicado en European Journal of Heart Failure en 2018, fue el primer ensayo aleatorizado que evaluó las infusiones periódicas de levosimendán en ambulatorio. Incluyó 69 pacientes ambulatorios con insuficiencia cardiaca crónica avanzada, de 12 centros, aleatorizados 2:1 a levosimendán o a placebo. El tratamiento fue una infusión de 6 horas (0,2 µg/kg/min, sin bolo) cada 2 semanas durante 12 semanas.
Resultados principales: El objetivo principal fue el área bajo la curva de NT-proBNP durante el período de tratamiento. Los niveles de NT-proBNP fueron significativamente menores en el grupo levosimendán (AUC 344 × 10³ frente a 535 × 10³ pg·día/mL; p=0,003). Como objetivo secundario destacado, la tasa de rehospitalizaciones por IC fue un 75% menor con levosimendán (HR 0,25; IC 95 % 0,11-0,56; p=0,001). Las tasas de acontecimientos adversos fueron similares en los dos grupos de tratamiento, y los pacientes que recibieron levosimendán tuvieron menos probabilidad de sufrir un deterioro clínicamente significativo de la calidad de vida relacionada con la salud (p=0,022).
La tasa de hospitalización por insuficiencia cardiaca fue menor con levosimendán que con placebo (HR 0,25; IC 95 % 0,11-0,56; p=0,001), en 69 pacientes de 12 centros y con un objetivo principal que era el área bajo la curva del NT-proBNP, no un objetivo clínico. Sus autores lo describen como un estudio piloto pequeño y escriben que la eficacia y la seguridad de la intervención deben confirmarse en estudios más grandes. El estudio LeoDOR se diseñó para hacerlo.
Implicación clínica: el estudio LION-HEART es el estudio aleatorizado que respalda las perfusiones periódicas en la insuficiencia cardiaca avanzada, con 69 pacientes y un objetivo principal de biomarcador. Sus propios autores piden confirmarlo en estudios más grandes, y el estudio LeoDOR, diseñado para eso, no encontró diferencias en su objetivo principal.
13El estudio LeoDOR (2023): perfusiones repetidas de levosimendán frente a placebo tras un ingreso por insuficiencia cardiaca
Diseño y población: El estudio LeoDOR (Repetitive LevosimenDan infusions fOR patients with advanced chronic heart failure), publicado en European Journal of Heart Failure en 2023, fue un ensayo multicéntrico, doble ciego y controlado con placebo, diseñado para confirmar los resultados del estudio LION-HEART. Incluyó 145 pacientes con IC avanzada (FEVI ≤30%) aleatorizados al final de una hospitalización por IC aguda, con seguimiento de 12 semanas. La intervención fue levosimendán frente a placebo, con la pauta elegida por cada centro: perfusión de 6 horas a 0,2 µg/kg/min cada 2 semanas, o de 24 horas a 0,1 µg/kg/min cada 3 semanas. La pandemia de COVID-19 impidió reclutar el número de pacientes previsto: el análisis final por intención de tratar modificada incluyó 145 pacientes (93 en el brazo combinado de levosimendán y 52 en el de placebo), lo que redujo al 60 % la potencia estadística para detectar una reducción del 20 % del riesgo en el objetivo principal.
Resultados principales: el objetivo principal fue una puntuación global por rangos formada por tres grupos jerárquicos, valorada a las 14 semanas, y no difirió entre los grupos (puntuación media de 72,55 con levosimendán frente a 73,81 con placebo; p=0,863). La incidencia de los componentes clínicos individuales del objetivo principal fue mayor en el grupo levosimendán que en placebo a las 14 semanas (HR 2,94; IC 95 % 1,12-7,68; p=0,021), y dejó de ser significativa a las 26 semanas (HR 1,64; IC 95 % 0,87-3,11; p=0,122).
Tres diferencias separan a los dos estudios. La primera es el momento de la aleatorización: LeoDOR aleatorizó al final de un ingreso por insuficiencia cardiaca aguda, en la fase vulnerable posterior al alta, y LION-HEART reclutó pacientes ambulatorios estables. La segunda es la pauta: LION-HEART usó una sola, 6 horas a 0,2 µg/kg/min cada 2 semanas, que aporta 72 µg/kg por perfusión, mientras que en LeoDOR cada centro elegía entre esa misma pauta y una de 24 horas a 0,1 µg/kg/min cada 3 semanas, que aporta 144 µg/kg por perfusión pero una perfusión menos cada seis semanas, de modo que la dosis acumulada y su reparto en el tiempo no fueron los mismos para todos los pacientes. La tercera es que la pandemia dejó a LeoDOR con 145 pacientes y una potencia del 60 % para detectar una reducción del 20 % del riesgo. Con esa potencia, el resultado del objetivo principal no separa la ausencia de efecto de la falta de pacientes para detectarlo; la mayor incidencia de los componentes clínicos a las 14 semanas sí alcanzó significación estadística.
Implicación clínica: en el estudio LeoDOR, las perfusiones periódicas de levosimendán en el periodo posterior al alta no mejoraron la estabilidad clínica, según la conclusión de sus autores, y los componentes clínicos del objetivo principal fueron más frecuentes con levosimendán a las 14 semanas. El estudio quedó con 145 pacientes y una potencia del 60 %. La perfusión periódica sigue fuera de la indicación autorizada de la ficha técnica, que recoge una experiencia limitada con la administración repetida (apartado 4.2).
14El estudio LEVOECMO (2026): retirada de la asistencia circulatoria extracorpórea en el shock cardiogénico
Diseño y población: El estudio LEVOECMO, publicado en JAMA en enero de 2026, es un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en pacientes con shock cardiogénico grave pero potencialmente reversible con asistencia circulatoria extracorpórea venoarterial. Incluyó 205 pacientes adultos con shock cardiogénico agudo que habían iniciado ECMO-VA en las 48 horas previas, en 11 UCI de Francia. Los pacientes fueron aleatorizados 1:1 a levosimendán (0,15 µg/kg/min, aumentado a 0,20 µg/kg/min a las 2 horas) o a placebo; la dosis se subió a 0,20 µg/kg/min en el 93 % de los que recibieron levosimendán y en el 96 % de los que recibieron placebo. Las principales causas de shock fueron postcardiotomía (38,5%), IAM (27,3%) y miocarditis (13,7%).
Resultados principales: el objetivo principal fue el tiempo hasta la retirada con éxito de la asistencia circulatoria extracorpórea en los 30 días siguientes a la aleatorización. Se consiguió en 69 de 101 pacientes con levosimendán (68,3 %) y en 71 de 104 con placebo (68,3 %): diferencia de riesgo 0,0 % (IC 95 % −12,8 % a 12,7 %); HR de subdistribución 1,02 (IC 95 % 0,74-1,39); p=0,92. Tampoco difirieron la duración de la asistencia (mediana de 5 días, rango intercuartílico 4-7, frente a 6 días, rango intercuartílico 4-11; p=0,53), la estancia en cuidados intensivos (18 días, desviación estándar 15, frente a 19 días, desviación estándar 15; p=0,42) ni la mortalidad a 60 días (27,7 % frente a 25,0 %; diferencia de riesgo 2,7 %, IC 95 % −9,0 % a 15,3 %; p=0,78). Las arritmias ventriculares fueron más frecuentes con levosimendán: 18 pacientes (17,8 %) frente a 9 (8,7 %), con una diferencia absoluta de riesgo del 9,2 % (IC 95 % 0,4 %-18,1 %).
La retirada con éxito de la asistencia circulatoria extracorpórea a 30 días se consiguió en 69 de 101 pacientes con levosimendán (68,3 %) y en 71 de 104 con placebo (68,3 %): diferencia de riesgo 0,0 % (IC 95 % −12,8 % a 12,7 %) y HR de subdistribución 1,02 (IC 95 % 0,74-1,39; p=0,92). El intervalo de confianza de la diferencia va de −12,8 % a 12,7 %, así que el estudio no descarta diferencias de ese tamaño en uno u otro sentido. Sus autores concluyen que la administración precoz de levosimendán no redujo de forma significativa el tiempo hasta la retirada con éxito de la asistencia frente a placebo. Las arritmias ventriculares fueron más frecuentes con levosimendán (17,8 % frente a 8,7 %; diferencia absoluta de riesgo 9,2 %; IC 95 % 0,4 %-18,1 %).
Implicación clínica: en el estudio LEVOECMO, la administración precoz de levosimendán no redujo el tiempo hasta la retirada con éxito de la asistencia circulatoria extracorpórea en el shock cardiogénico grave pero potencialmente reversible. La ficha técnica recuerda que el uso del levosimendán no se ha estudiado en el shock cardiogénico.
Tabla resumen
| Aspecto | Dato clave | Fuente |
|---|---|---|
| Mecanismo de acción | Sensibilización del calcio a la troponina C + apertura de canales K-ATP vasculares. Dual e independiente de receptores betaadrenérgicos | Ficha técnica AEMPS; revisiones mecanísticas |
| Metabolito activo | OR-1896 (t½ 75-80h): mantiene el efecto hemodinámico 7-9 días tras la infusión de 24h | Ficha técnica; estudios farmacocinéticos |
| Indicación aprobada (AEMPS) | Descompensación aguda grave de la IC crónica cuando el tratamiento convencional es insuficiente. Solo hospitalario | CIMA-AEMPS |
| Dosis inicio | Carga de 6-12 µg/kg en 10 minutos en la ficha técnica, que la guía ESC 2026 no recomienda; perfusión de 0,1 µg/kg/min | Ficha técnica AEMPS |
| Dosis máxima | 0,2 µg/kg/min. Dosis mínima: 0,05 µg/kg/min. Duración recomendada: 24h | Ficha técnica AEMPS |
| Eficacia hemodinámica | Aumento del GC >30% en 28% de pacientes frente al 15% con dobutamina (p=0,022) | Estudio LIDO (Follath, Lancet 2002) |
| Pacientes con betabloqueantes | Mortalidad al día 5 del 1,5 % con levosimendán y del 5,1 % con dobutamina en los 669 pacientes que tomaban betabloqueantes (HR 0,29; IC 95 % 0,11-0,78; p=0,01); análisis por subgrupos. En el conjunto del estudio, la ficha técnica da la ventaja del día 5 como numérica (4 % frente a 6 %) | Subanálisis de SURVIVE (Mebazaa, Eur J Heart Fail 2009); ficha técnica, apartado 5.1 |
| Rehospitalizaciones (IC avanzada) | HR 0,25 (IC 95 % 0,11-0,56; p=0,001) para la hospitalización por insuficiencia cardiaca con perfusiones periódicas frente a placebo, en 69 pacientes; el objetivo principal era de biomarcador | LION-HEART (Comín-Colet, EJHF 2018) |
| IC post-hospitalización | Sin diferencias en el objetivo principal (p=0,863); más componentes clínicos con levosimendán a las 14 semanas (HR 2,94; IC 95 % 1,12-7,68; p=0,021), con una potencia reducida al 60 % | LeoDOR (Pölzl, EJHF 2023) |
| Destete ECMO-VA | Retirada con éxito a 30 días del 68,3 % en los dos grupos (HR de subdistribución 1,02; IC 95 % 0,74-1,39; p=0,92); más arritmias ventriculares con levosimendán (17,8 % frente a 8,7 %) | LEVOECMO (Combes, JAMA 2026) |
| Efectos adversos principales | Muy frecuentes: taquicardia ventricular, hipotensión y cefalea. Frecuentes: hipopotasemia, insomnio, mareo, fibrilación auricular, taquicardia, extrasístoles ventriculares, empeoramiento de la insuficiencia cardiaca, isquemia miocárdica, náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y descenso de la hemoglobina. Tras la comercialización se ha notificado fibrilación ventricular | Ficha técnica, apartado 4.8 |
| Guías 2026 | ESC 2026 (insuficiencia cardiaca): inotrópicos con sistólica <90 mmHg e hipoperfusión que no responde al tratamiento habitual, incluida la sobrecarga de volumen (clase IIb, nivel C); inotrópicos continuos en la IC avanzada como puente (clase IIa, nivel C, frente a clase IIb, nivel C, en 2021); levosimendán 0,1 µg/kg/min ajustable a 0,05-0,2, sin bolo (Tabla S15 del suplemento). En el texto de la guía, apartado 7.5.8, el levosimendán o los inhibidores de la fosfodiesterasa III pueden preferirse a la dobutamina con betabloqueantes; es prosa, sin clase ni nivel. | Køber et al. Eur Heart J 2026 |
Preguntas frecuentes sobre levosimendán
Referencias bibliográficas principales
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- Packer M, Colucci W, Fisher L, Massie BM, Teerlink JR, Young J, et al. Effect of levosimendan on the short-term clinical course of patients with acutely decompensated heart failure. JACC Heart Fail. 2013;1(2):103-111. doi:10.1016/j.jchf.2012.12.004 REVIVE II.
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