Estudio ATTRibute-CM: menos muertes a 54 meses con acoramidis en la amiloidosis por transtiretina variante

La miocardiopatía amiloide por transtiretina asociada a una variante patogénica del gen TTR es la cara menos estudiada de esta enfermedad y, a la vez, la de peor pronóstico. El estudio ATTRibute-CM incluyó a 56 de estos pacientes, y ahora publica el seguimiento de su mortalidad hasta el mes 54, abierto por subgrupo genético, incluida la variante p.Val142Ile [1]. Es el primer trabajo de fase 3 que llega tan lejos en el tiempo en la amiloidosis cardíaca por transtiretina variante.

La pregunta que responde no es si acoramidis funciona, que eso ya estaba contestado, sino algo más incómodo de mirar en la consulta: cuánto cuesta empezar tarde. En la extensión abierta todos los participantes acabaron recibiendo el fármaco, así que la comparación de los 54 meses es entre quienes lo tomaron desde el principio y quienes lo empezaron 30 meses después.

En este artículo:

  1. Lo que sabíamos hasta ahora
  2. Qué midió la extensión abierta del estudio ATTRibute-CM
  3. La mortalidad a 54 meses en la amiloidosis por transtiretina variante
  4. Qué hicieron el NT-proBNP y la transtiretina sérica
  5. Calidad de vida, seguridad y lo que estas cifras no pueden decir
  6. Qué cambia en la práctica diaria

Lo que sabíamos hasta ahora

La amiloidosis cardíaca por transtiretina se presenta en dos formas: la de tipo nativo, propia del varón mayor, y la variante, hereditaria, ligada a alguna de las más de 130 mutaciones patogénicas descritas del gen TTR. La variante supone en torno a una quinta parte de los casos y se comporta peor: aparece antes, progresa más deprisa y mata antes [6].

Dentro de la forma variante, la mutación p.Val142Ile, la que durante años se llamó V122I, es la más frecuente del mundo. La portan entre el 3% y el 4% de las personas de ascendencia africana occidental. En la mayor serie publicada, 413 pacientes seguidos en el centro nacional británico de amiloidosis, la mediana de supervivencia desde el diagnóstico fue de 31 meses, frente a 59 meses en pacientes con enfermedad de tipo nativo emparejados por edad, estadio y década de presentación. El 38% llegaba en clase funcional NYHA III o superior y la mediana de la prueba de la marcha de seis minutos era de 276 metros [5]. La biopsia y la resonancia explican por qué: hay pérdida de miocitos e infiltración miocárdica extensa, y no sólo desigualdad en el acceso a la sanidad.

Acoramidis es un estabilizador del tetrámero de transtiretina diseñado para imitar a la variante protectora T119M, que alcanza una estabilización de al menos el 90% a lo largo de todo el intervalo de dosificación. En el estudio ATTRibute-CM, 632 pacientes aleatorizados 2:1 durante 30 meses, la variable principal jerárquica de cuatro pasos favoreció al fármaco con una razón de victorias (win ratio) de 1,8 (IC 95% 1,4-2,2; p<0,001) [3]. El análisis por genotipo mostró después que el beneficio se mantenía en la forma variante: a 30 meses, el 75,0% de los asignados a placebo con enfermedad variante había muerto o ingresado por causa cardiovascular, frente al 46,2% de los tratados, y a 42 meses la razón de riesgos para mortalidad total fue de 0,41 (IC 95% 0,19-0,93) [2]. La extensión abierta de toda la población, a 42 meses, ya había apuntado que la ventaja del inicio precoz no se recuperaba del todo al empezar más tarde [4]. Lo que faltaba era ver hasta dónde aguantaba esa diferencia y si el genotipo de peor pronóstico se comportaba como el resto. Puedes repasar el conjunto de los datos en nuestra ficha de acoramidis.

Qué midió la extensión abierta del estudio ATTRibute-CM

De los 611 participantes de la población por intención de tratar modificada, 56 tenían enfermedad variante: 35 con p.Val142Ile y 21 con otras nueve mutaciones distintas. Tras los 30 meses de fase doble ciego, quienes cumplían criterios pasaron a una extensión abierta de 24 meses más en la que todos recibieron acoramidis. Entraron 27 pacientes con enfermedad variante, 22 de ellos con tratamiento continuo desde el principio (14 con p.Val142Ile y 8 sin ella) y 5 que venían de placebo.

Hay un detalle de lectura que conviene fijar antes de mirar las cifras: las tasas del mes 54 se calculan sobre todos los pacientes asignados a cada rama al aleatorizar, no sobre los que llegaron vivos a la extensión. En el subgrupo p.Val142Ile, la rama de inicio diferido llegó a la extensión con 3 de sus 12 pacientes. Leerlo al revés convertiría una mortalidad acumulada en una mortalidad de la extensión, que es una cosa muy distinta.

Los grupos no partían iguales. Al entrar en la extensión, los pacientes con p.Val142Ile en tratamiento continuo tenían una puntuación media del cuestionario de Kansas City de 68,3 frente a 87,8 en los que llevaban otras variantes, y un filtrado glomerular estimado de 54,9 frente a 66,6 mL/min/1,73 m². El NT-proBNP y la transtiretina sérica sí eran comparables. La distribución racial difería mucho, como cabía esperar: el 64,3% de los p.Val142Ile eran de raza negra, frente al 12,5% del otro subgrupo.

La mortalidad a 54 meses en la amiloidosis por transtiretina variante

La mortalidad fue claramente menor con tratamiento continuo en los dos subgrupos genéticos, con reducciones relativas del riesgo que van del 50% al 67% según el desenlace y el subgrupo. La mortalidad total incluía la muerte por cualquier causa, el trasplante cardíaco y el implante de una asistencia mecánica; la mortalidad cardiovascular reunía las muertes adjudicadas como cardiovasculares y las de causa indeterminada.

Subgrupo Desenlace a 54 meses Acoramidis continuo Inicio diferido
p.Val142Ile (n = 35) Mortalidad total 30,4% 66,7%
p.Val142Ile (n = 35) Mortalidad cardiovascular 26,1% 66,7%
Otras variantes (n = 21) Mortalidad total 14,3% 42,9%
Otras variantes (n = 21) Mortalidad cardiovascular 14,3% 28,6%
Toda la forma variante (n = 56) Mortalidad total 24,3% 57,9%
Toda la forma variante (n = 56) Mortalidad cardiovascular 21,6% 52,6%

Durante los 24 meses de extensión sólo hubo dos muertes entre los 22 pacientes que llevaban acoramidis de forma continua, y las dos fueron en el subgrupo p.Val142Ile. Dicho de otro modo: la mayor parte de la diferencia acumulada a 54 meses se construyó en los primeros 30 meses, cuando una de las dos ramas no recibía tratamiento, y la extensión la mantuvo sin ensancharla apenas.

Qué hicieron el NT-proBNP y la transtiretina sérica

En los pacientes con tratamiento continuo, el NT-proBNP se mantuvo estable en términos generales durante los 54 meses. La mediana final fue de 2.740 pg/mL en el subgrupo p.Val142Ile y de 1.954 pg/mL en el resto, con incrementos medianos desde el inicio de 598 pg/mL y 150 pg/mL, es decir, del 40,0% y del 7,0%.

Un 40% de subida en cuatro años y medio suena a progresión, y conviene ponerlo en su sitio. En la rama placebo de la enfermedad variante, el NT-proBNP se multiplicó aproximadamente por cuatro en sólo 30 meses. Y en un estudio de historia natural de la variante p.Val142Ile, subía una media de 2.678 pg/mL en doce meses. Frente a esos números, un 40% en 54 meses es otra cosa.

La transtiretina sérica se comportó como se espera de un estabilizador. Partía de 16,9 mg/dL en los p.Val142Ile y de 22,1 mg/dL en las demás variantes, valores ya de por sí bajos. En sólo 28 días había subido a 32,5 y 32,3 mg/dL, y al cabo de 54 meses seguía en 31,3 y 30,4 mg/dL: un aumento medio sostenido de 14,4 y 9,1 mg/dL respectivamente. Que ese aumento no se erosione en cuatro años y medio es un dato de adherencia y de mecanismo, no un desenlace clínico; ya explicamos en su momento por qué una transtiretina sérica baja no significa enfermedad más grave y por qué su lectura pide contexto.

Calidad de vida, seguridad y lo que estas cifras no pueden decir

La calidad de vida medida con el cuestionario de Kansas City terminó en 69,67 puntos en el subgrupo p.Val142Ile y en 79,29 en el resto, con un cambio medio de −6,17 y de +1,76 puntos respecto al inicio. Perder algo más de seis puntos en 54 meses en el genotipo más agresivo de la enfermedad, que sin tratamiento se deteriora mucho más deprisa, es un resultado favorable, aunque sigue siendo un descenso. No se identificaron señales de seguridad nuevas ni inesperadas durante la extensión.

Ahora bien, conviene decir con claridad qué tipo de datos son estos. Son análisis descriptivos, sin intervalos de confianza ni valores de p para la mortalidad por subgrupo, sobre 14 y 8 pacientes tratados de forma continua. La extensión fue abierta, sin enmascaramiento y sin un verdadero brazo control. Y la comparación de los 54 meses no enfrenta tratamiento con no tratamiento, sino tratamiento precoz con tratamiento tardío en quien sobrevivió lo suficiente para recibirlo. La dirección del efecto es consistente en los dos subgrupos y coherente con lo que ya mostraban los análisis con contraste estadístico a 30 y 42 meses, pero la magnitud exacta que ves en esa tabla no tiene precisión estadística detrás.

Qué cambia en la práctica diaria

Lo que estos datos añaden no es una indicación nueva: acoramidis ya está aprobado para la amiloidosis por transtiretina de tipo nativo y variante en adultos con miocardiopatía, a 712 mg por vía oral cada doce horas, en dos comprimidos de 356 mg, sin escalada de dosis. Lo que añaden es un argumento sobre el calendario, y ese argumento tiene tres consecuencias prácticas.

  • El estudio genético deja de ser un lujo académico. Si vas a tratar igual a un paciente con enfermedad nativa y a uno con variante, se puede discutir si conviene genotipar a todos. Pero el genotipo cambia el pronóstico basal, cambia lo que le cuentas al paciente y abre la puerta al consejo familiar. En una miocardiopatía amiloide confirmada, sobre todo si el paciente es más joven de lo esperable o de ascendencia africana, la secuenciación del gen TTR tiene consecuencias.
  • El coste de esperar es acumulativo y no se devuelve. El paciente que empieza tarde no alcanza al que empezó pronto: eso ya se veía a 42 meses en toda la población y aquí se ve a 54 meses en el subgrupo de peor pronóstico. En la práctica significa no dejar el inicio del tratamiento pendiente de una revisión dentro de tres meses cuando el diagnóstico ya está cerrado.
  • No hay motivo para tratar peor al portador de p.Val142Ile. Es el genotipo que más pronto y más deprisa se deteriora, y es también en el que más historia clínica de infradiagnóstico hay. Los datos disponibles no sugieren que el fármaco funcione peor en esta variante.

Hay que decir también qué no responde este trabajo. No compara acoramidis con tafamidis ni con los silenciadores de ARN, vutrisirán y eplontersén, y no existe ninguna comparación directa entre ellos en amiloidosis cardíaca. No dice nada sobre la combinación de estrategias. Y no aborda el problema de fondo del portador asintomático, que es lo que está estudiando un ensayo específico de prevención primaria todavía en marcha. Si te interesa seguir esta línea, tenemos reunido lo publicado en nuestra sección de amiloidosis.

Mensajes clave

  • El estudio ATTRibute-CM aporta el seguimiento de mortalidad más largo publicado en fase 3 en la amiloidosis cardíaca por transtiretina variante: 54 meses, abierto por subgrupo genético.
  • Con acoramidis continuo, la mortalidad total a 54 meses fue del 24,3% en el conjunto de la forma variante, frente al 57,9% de quienes lo iniciaron 30 meses más tarde. En el subgrupo p.Val142Ile, del 30,4% frente al 66,7%.
  • La transtiretina sérica subió una media de 14,4 mg/dL en los p.Val142Ile y de 9,1 mg/dL en el resto, y ese aumento seguía presente a los 54 meses.
  • El NT-proBNP subió un 40,0% en el subgrupo p.Val142Ile durante los 54 meses; sin tratamiento se multiplica por cuatro en 30 meses.
  • Son análisis descriptivos sobre 22 pacientes en tratamiento continuo, sin intervalos de confianza, sin enmascaramiento y sin brazo control: la dirección del efecto es consistente, la precisión no.

Relevancia y aplicación clínica

La lectura útil de este trabajo no está en la magnitud exacta de las diferencias, que con estos tamaños muestrales no se puede fijar, sino en su consistencia. En los dos subgrupos genéticos, en la mortalidad total y en la cardiovascular, la ventaja apunta siempre en la misma dirección y sobrevive a cuatro años y medio de seguimiento. Cuando eso ocurre en la variante genética que peor pronóstico tiene, con una mediana de supervivencia natural de menos de tres años, el mensaje ya no es sobre el fármaco: es sobre el reloj.

En la consulta esto se traduce en dos gestos concretos. El primero, sospechar y confirmar antes: la miocardiopatía amiloide sigue diagnosticándose tarde, y cada mes de retraso es un mes que no se recupera después. El segundo, genotipar cuando el diagnóstico está hecho, porque identificar una variante patogénica no cambia sólo el pronóstico de quien tienes delante, sino el de sus hermanos y sus hijos.

Los datos a 54 meses del estudio ATTRibute-CM refuerzan que en la amiloidosis cardíaca por transtiretina variante, incluida la p.Val142Ile, el tratamiento con acoramidis mantiene su efecto sobre la mortalidad a largo plazo y que empezarlo pronto es, hoy por hoy, la decisión con más peso pronóstico que tomas con estos pacientes.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la variante p.Val142Ile de la transtiretina y a quién afecta?
Es la mutación patogénica del gen TTR más frecuente del mundo, la que antes se conocía como V122I. La portan entre el 3% y el 4% de las personas de ascendencia africana occidental. Produce una miocardiopatía amiloide de curso rápido, con mediana de supervivencia desde el diagnóstico en torno a 31 meses sin tratamiento modificador de la enfermedad. Conviene recordar que no es exclusiva de personas de raza negra: en este seguimiento también apareció en pacientes de otros orígenes.

¿Funciona igual acoramidis en la amiloidosis hereditaria que en la de tipo nativo?
Los análisis por genotipo no han encontrado heterogeneidad significativa del efecto entre ambas formas, ni entre la variante p.Val142Ile y el resto de variantes. En términos absolutos el beneficio parece incluso mayor en la forma variante, sencillamente porque su riesgo basal es más alto, pero el número de pacientes es pequeño y esos análisis son generadores de hipótesis.

¿Merece la pena empezar el tratamiento si el paciente lleva años de evolución?
Sí, pero con expectativas ajustadas. Lo que muestran estos datos es que quien empieza tarde no llega a igualar a quien empezó pronto: la transtiretina sérica sube y los biomarcadores mejoran, pero la mortalidad acumulada de esos primeros años ya está contabilizada. Retrasar el inicio una vez confirmado el diagnóstico no tiene ninguna ventaja.

¿Hay que hacer estudio genético a todos los pacientes con miocardiopatía amiloide por transtiretina?
Identificar una variante patogénica no cambia el fármaco disponible, pero sí cambia el pronóstico esperado, el seguimiento y, sobre todo, permite ofrecer consejo genético y cribado a los familiares de primer grado. La sospecha debe ser especialmente alta en pacientes más jóvenes de lo habitual y en personas de ascendencia africana.

Bibliografía recomendada

  1. Ruberg FL, Davis MK, Cuddy SAM, Stern LK, Akinboboye O, Shah K, et al. Long-term effects of acoramidis on mortality in variant transthyretin amyloid cardiomyopathy, including p.Val142Ile: findings from the open-label extension of ATTRibute-CM. Eur J Heart Fail. 2026. PMID 42669031
  2. Alexander KM, Davis MK, Akinboboye O, Berk J, Bhatt K, Cappelli F, et al. Efficacy of acoramidis in wild-type and variant transthyretin amyloid cardiomyopathy: results from ATTRibute-CM and its open-label extension. JAMA Cardiol. 2026;11:57-67. PMID 41205147
  3. Gillmore JD, Judge DP, Cappelli F, Fontana M, Garcia-Pavia P, Gibbs S, et al. Efficacy and safety of acoramidis in transthyretin amyloid cardiomyopathy. N Engl J Med. 2024;390(2):132-42. PMID 38197816
  4. Judge DP, Gillmore JD, Alexander KM, Ambardekar AV, Cappelli F, Fontana M, et al. Long-term efficacy and safety of acoramidis in ATTR-CM: initial report from the open-label extension of the ATTRibute-CM trial. Circulation. 2025;151(9):601-11. PMID 39556242
  5. Razvi Y, Ioannou A, Patel RK, Chacko L, Karia N, Riefolo M, et al. Deep phenotyping of p.(V142I)-associated variant transthyretin amyloid cardiomyopathy: distinct from wild-type transthyretin amyloidosis? Eur J Heart Fail. 2024;26(2):383-93. PMID 37953725
  6. Lane T, Fontana M, Martinez-Naharro A, Quarta CC, Whelan CJ, Petrie A, et al. Natural history, quality of life, and outcome in cardiac transthyretin amyloidosis. Circulation. 2019;140(1):16-26. PMID 31109193

 

Dr. Ramón Bover Freire

Ramón Bover Freire

Cardiólogo en el H. Clínico San Carlos de Madrid. Coordinador Unidad de Prevención y Rehabilitación Cardiaca. Diplomado en Estadística en Ciencias de la Salud por la Universidad Autónoma de Barcelona. ESADE Executive Education “Dirección de Servicios Integrados de Salud”.

@RamonBover

Servicios y Gestión de Proyectos - Trabaja con CardioTeca

Formación

Formación

Cursos online, con certificado de asistencia y acreditados. Formación cuándo y cómo quieras.
Patrocinio

Patrocinio

Acuerdos de colaboración o esponsorización de acciones y proyectos.
Ediciones

Ediciones

eBooks con depósito legal e ISBN, PDF navegables, infografías, pósters, publicaciones digitales.