En el caso de la parada cardiaca extrahospitalaria las mujeres tienen menos probabilidad de ser reanimadas por lo testigos del evento y cuando son resucitadas tienen menos tasas de supervivencia, esta brecha, en cierta cuantía se podría explicar por una menor frecuencia de ritmo desfibrilable.

Las diferencias en cuanto al sexo son ampliamente reconocidas en los síntomas y la patofisiología de la enfermedad cardiovascular, así mismo existen diferencias en cuanto a la utilización y beneficio de los sistemas de salud. Sin embargo, la relación entre el sexo y la parada cardiaca extrahospitalaria no está clarificada.

Múltiples estudios han señalado diferencia en cuanto al sexo en lo que se refiere a la tasa de supervivencia, aunque también existen estudio que no establecen diferencias. Estas discrepancias se pueden explicar por diferentes criterios de inclusión, o ser limitados a un subtipo de población (ritmos desfibrilables, grupos etarios, incluir solo paradas cardiacas o paradas cardiacas y no cardiacas), también las tasas de supervivencia se reportan en distintas etapas del tratamiento de la parada cardiorrespiratoria extrahospitalaria. Muchos estudios no reportan las diferencias en cuanto al sexo en la parada cardiaca extrahospitalaria, así como de la utilización de los servicios de emergencias médicas y de los servicios de testigos de la parada cardiaca. Por esta razón los autores pretenden obtener una visión comprensiva de las diferencias en cuanto al sexo de la provisión de cuidado y pronóstico de la parada cardiaca extrahospitalaria.

Se trata de un estudio de cohorte basado en la población realizado en los Países Bajos, se obtuvieron los datos del registro ARREST (Amsterdan Resuscitation Study), registro prospectivo de todos los intentos de reanimación de la parada cardiaca extrahospitalaria realizada por el servicio de emergencias médicas de la región.

Se incluyeron los datos de las paradas cardiacas en mayores de 20 años entre enero del 2006 y diciembre del 2012. Se considero intento de reanimación cuando el personal del servicio de emergencia realiza la desfibrilación o aplica masajes cardiacos. Todos los casos se consideraban paradas cardiacas a menos que hubiera evidencia inequívoca de causa no cardiaca. La incidencia anual de presuntas paradas cardiacas extrahospitalarias fue 14,8% menor en mujeres que en hombres.

Se tomaron 5900 presuntas paradas cardiacas extrahospitalarias, 1637 fueron mujeres y 4263 fueron hombres y se excluyeron 183 por no dar el consentimiento. En las parada cardiacas incluidas se observó significativamente que tenían peor pronóstico las mujeres porque tenían mayor edad, la parada cardiaca extrahospitalaria ocurría menos frecuente en lugares públicos, las paradas cardiacas en las mujeres tenían menos testigos, también los testigos reanimaban con menos frecuencia a las mujeres aun cuando la parada cardiaca tenía testigos, además las mujeres tenían menos probabilidad de tener un ritmo desfibrilable (solo 34% de las mujeres tenían ritmo desfibrilable).

Durante el ingreso a las mujeres se les diagnostico con menos frecuencia de infarto de miocardio agudo como causa de la parada y a su vez se les trata con menos frecuencia con revascularización quirúrgica o percutánea.

Cuando se evaluó las comorbilidades algunas fueron más frecuentes en mujeres como la fibrilación auricular, insuficiencia cardiaca, EPOC, Hipertensión, Ictus, Patología valvular, diabetes tipo II y cualquier tipo de enfermedad neoplásica maligna. Algunas enfermedades como la diabetes, el ictus y algunas neoplasias malignas estaban asociadas a menor tasa de ritmos desfibrilables. Aun así, se encontró que las mujeres tenían menos tasas de ritmo desfibrilables incluso con ajuste multivariable.

Se observa que las mujeres en el grupo estudiado tenían menos probabilidad (43%menor que los hombres) de supervivencia al momento del alta hospitalaria, menor probabilidad (12% menor que los hombres) de supervivencia desde la parada hasta el ingreso al hospital y menos supervivencia (51 menor que los hombres) % desde el ingreso al hospital hasta el alta hospitalaria. Esta diferencia se mantenía cuando la parada cardiaca era presenciada y reanimada por el testigo. El pronóstico neurológico era similar en ambos sexos.

Cuando se analizó por características de la reanimación se observó que la diferencias eran por la presencia de ritmo desfibrilable y por el lugar de la parada cardiaca (publico vs no publico). Cuando se analiza solo el grupo de ritmo desfibrilable no había diferencias en la supervivencia, incluso en la etapa prehospitalaria la supervivencia era mayor en las mujeres aunque la fase hospitalaria la supervivencia fue menor en las mujeres (ingreso al alta) , a las pacientes que se les realizaba la revascularización quirúrgica o percutánea la supervivencia fue similar.

Los resultados son evidentes las mujeres tienen menos oportunidades para ser reanimadas incluso cuando la parada es presenciada por testigos, esto se refleja en la menor supervivencia al alta, antes del ingreso y durante el ingreso, estas diferencias se podrían explicar porque las mujeres tienen un 50% menos de posibilidades de tener un ritmo desfibrilable.

La menor presencia de ritmo desfibrilable en las mujeres del estudio al parecer no tuvo que ver con el tiempo de respuesta del sistema de emergencias médicas, posibles explicaciones podrían ser un reconocimiento no precoz de la parada cardiaca por el primer testigo o por factores biológicos, la rápida transición a asistolia de las mujeres.

En otros estudios también se evidencia que las mujeres tienen más alta la probabilidad de que no se les reconozca la parada cardiaca, esto podría tener las siguientes explicaciones.

  • La falta de reconocimiento de las propias mujeres de síntomas centinelas, probablemente debido a la presencia de síntomas diferentes al dolo torácico.
  • Otra explicación podría ser que una mayor proporción de mujeres viven solas.
  • La menor proporción de mujeres con enfermedad cardiaca estructural, aunque en el estudio fue lo contrario.
  • Mayor tasa de comorbilidades no cardiacas que contribuyan a una menor presencia de ritmos desfibrilables.
  • Cambios en el potencial de acción de membrana cardiaco durante la isquemia que se podrían explicar por la menor presencia de canales de potasio o acortamiento del potencial de acción o presencia de isquemia miocárdica enlentecida.

Estudios previos no establecían diferencias en la supervivencia en cuanto al sexo, pero recientes estudios sí. Las diferencias se podrían deber a la selección de pacientes o edad de los pacientes.

Las limitaciones del estudio son:

  • 181 paciente no dieron el consentimiento y fueron incluidos en el estudio.
  • Los datos de 27.1% de pacientes dele estudio se perdieron.
  • La obtención de datos del certificado de defunción lo que podría condicionar datos erróneos.
  • El número de pacientes en determinados grupos de edad fue escaso.
  • No se tuvo acceso a datos sobre la sintomatología previa a la parada.
  • No se incluyeron datos sobre la condición socioeconómica o el grupo étnico.

La Fortaleza del estudio se basa en que los datos se obtuvieron del registro ARREST que fue diseñado con el propósito de determinar la incidencia, fatores determinantes y el pronóstico de la parada cardiaca extrahospitalaria.

En el editorial de Hyman MC. Y Deo R. sugieren que se deberían tomar estrategias respecto a la educación de la población para reducir la brecha y que se deberían plantear estudio que definan la variación de la incidencia de ritmos desfibrilables entre los hombres y las mujeres con ayuda de la tecnología de la proteómica y de la genómica.

En conclusión, las mujeres tienen menos oportunidades que los hombres para ser reanimadas por testigos y que su supervivencia es menor que los hombres, esto podría deberse a menor incidencia de ritmos desfibrilables y a factores biológicos no resueltos


Referencias:

  1. Eur Heart J. Women have lower chances than men to be resuscitated and survive out-of-hospital cardiac arrest.

Comentario del Dr. Elvis Amao Ruiz

Dr. Elvis Amao Ruiz

Licenciado en Medicina por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Médico Especialista en Medicina Interna y Cardiología. Máster en Insuficiencia Cardiaca (SEC, SEMI y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo) y Máster en Cuidados Intensivos Cardiacos Agudos y Perioperatorios. (Hospital Clinic y Universidad de Barcelona). Actualmente trabajo como Cardiólogo Clínico en el Hospital Virgen de la Cinta de Tortosa en Tarragona-España.

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