Metoprolol: para qué sirve, dosis, succinato o tartrato, uso intravenoso e insuficiencia cardiaca (2026)

Metoprolol en el adulto según sus fichas técnicas españolas y CIMA. Es un betabloqueante beta-1 selectivo o cardioselectivo: bloquea los receptores beta-1 del corazón a dosis menores que las necesarias para bloquear los beta-2 de los bronquios y los vasos, no tiene actividad simpaticomimética intrínseca y reduce la frecuencia cardiaca, la contractilidad, el gasto cardiaco y la presión arterial. El tartrato oral de referencia está autorizado en la hipertensión, la profilaxis prolongada de la angina de pecho, las arritmias, en particular las taquicardias supraventriculares, el hipertiroidismo como medicación adicional y la profilaxis de la migraña; la ficha técnica del tartrato genérico añade la prevención de la muerte cardiaca y del reinfarto después de la fase aguda del infarto de miocardio, la reducción de la frecuencia ventricular en la fibrilación auricular y en las extrasístoles ventriculares y las palpitaciones sin cardiopatía; la solución inyectable, de uso hospitalario, está indicada en las arritmias, sobre todo la taquicardia supraventricular, y en el infarto de miocardio confirmado o sospechado, y la combinación con felodipino, solo en la hipertensión arterial del adulto. La insuficiencia cardiaca no figura en la ficha técnica de ningún metoprolol comercializado hoy en España; figuraba en la del succinato genérico de 95 mg, con la autorización revocada desde el 9 de octubre de 2023. Con el tartrato oral, la ficha técnica del de referencia da de 100 a 200 mg al día en la hipertensión, por la mañana o en dos tomas, y en la angina, en dos tomas, con un máximo de 400 mg al día en las dos; de 100 a 150 mg al día en dos o tres tomas en las arritmias, hasta 300 mg; de 150 a 200 mg al día en tres o cuatro tomas en el hipertiroidismo, hasta 400 mg, y 100 mg por la mañana en la profilaxis de la migraña, hasta 200 mg al día en dos tomas; se toma siempre de la misma forma respecto a las comidas. Por vía intravenosa, en las arritmias se inyectan hasta 5 mg a 1-2 mg por minuto, que pueden repetirse cada 5 minutos; suelen bastar de 10 a 15 mg en total, y es improbable que 20 mg o más añadan beneficio. En el infarto se ponen tres bolos de 5 mg separados por 2 minutos, en una unidad coronaria y tras estabilizar al paciente, y si se toleran los 15 mg se sigue, desde 15 minutos después de la última inyección, con 50 mg de tartrato oral cada 6 horas durante 48 horas. El succinato es de liberación prolongada y se toma una vez al día; 47,5, 95 y 190 mg de succinato equivalen a 50, 100 y 200 mg de tartrato. Según CIMA, a 10 de octubre de 2026 hay en España cuatro presentaciones autorizadas y las cuatro están comercializadas: el tartrato en comprimidos de 100 mg, el de referencia y un genérico; la solución inyectable de 1 mg/mL, y la combinación de liberación prolongada de felodipino 5 mg y metoprolol succinato 47,5 mg, de la que se toma un comprimido al día por la mañana, ampliable a dos. Los comprimidos de succinato de 95 mg tienen la autorización revocada, el de referencia desde el 11 de junio de 2024 y el genérico desde el 9 de octubre de 2023. No necesita ajuste de dosis en la insuficiencia renal
CardioTeca.com · Cardiología Práctica · Ficha de fármaco · Actualización octubre 2026
El metoprolol es un betabloqueante beta-1 selectivo, sin actividad simpaticomimética intrínseca, que se metaboliza sobre todo por el CYP2D6 y no necesita ajuste en la insuficiencia renal. Sus fichas técnicas españolas lo autorizan en la hipertensión arterial, la angina de pecho, las arritmias (sobre todo las taquicardias supraventriculares), la profilaxis de la migraña, el hipertiroidismo como tratamiento adicional y, por vía intravenosa, en el infarto de miocardio confirmado o sospechado; la del tartrato genérico añade la prevención de la muerte cardiaca y del reinfarto después de la fase aguda del infarto, la reducción de la frecuencia ventricular en la fibrilación auricular y las palpitaciones sin cardiopatía. Hay dos sales. El tartrato, de liberación inmediata, es el único metoprolol que se comercializa en España sin combinar, en comprimidos de 100 mg (100-200 mg al día en la hipertensión y la angina, hasta 400 mg) y en solución inyectable. El succinato, de liberación prolongada y una sola toma al día (95 mg equivalen a 100 mg de tartrato), tiene revocada la autorización de sus comprimidos de 95 mg y sólo se comercializa combinado con felodipino, para la hipertensión arterial (CIMA, 10 de octubre de 2026). La reducción de mortalidad en la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida se demostró con el succinato en el estudio MERIT-HF y la guía ESC 2026 lo incluye en su tabla de betabloqueantes, pero ninguna ficha técnica de los metoprolol que se comercializan hoy en España recoge esa indicación. Por vía intravenosa se inyectan hasta 5 mg a 1-2 mg por minuto, repetibles cada 5 minutos; en las arritmias suelen bastar 10-15 mg. Esta ficha reúne las dosis de cada sal y de la vía intravenosa, las diferencias entre succinato y tartrato, su uso en la insuficiencia cardiaca y después del infarto con los estudios de 2024 a 2026, y lo que dicen las guías en 2026.

Resumen en audio · 2 minutos

Metoprolol: para qué sirve, dosis, succinato o tartrato, uso intravenoso e insuficiencia cardiaca (2026)

📌 Metoprolol de un vistazo
  • Para qué sirve (fichas técnicas españolas): tartrato oral de referencia: hipertensión, profilaxis de la angina, arritmias (sobre todo taquicardias supraventriculares), hipertiroidismo como tratamiento adicional y profilaxis de la migraña; la ficha del tartrato genérico añade la prevención de la muerte cardiaca y del reinfarto después de la fase aguda del infarto, la reducción de la frecuencia ventricular en la fibrilación auricular y en las extrasístoles ventriculares y las palpitaciones sin cardiopatía. Combinación de felodipino y metoprolol succinato: sólo hipertensión arterial del adulto. Intravenoso: arritmias e infarto de miocardio confirmado o sospechado. La insuficiencia cardiaca no figura en la ficha técnica de ningún metoprolol comercializado hoy en España; sí figuraba en la del succinato genérico de 95 mg, con la autorización revocada desde el 9 de octubre de 2023.
  • Presentaciones en España (CIMA, 10 de octubre de 2026): 4 autorizadas y las 4 comercializadas: metoprolol tartrato 100 mg en comprimidos ranurados (el de referencia y un genérico), con receta; solución inyectable de 1 mg/mL en ampollas de 5 mL, de uso hospitalario; y una combinación de liberación prolongada de felodipino 5 mg y metoprolol succinato 47,5 mg (equivalentes a 50 mg de tartrato), con receta. Tienen la autorización revocada los comprimidos de succinato de 95 mg de liberación prolongada, el de referencia y el genérico, y otra presentación de tartrato de 100 mg (entre 2023 y 2024).
  • Dosis del tartrato (ficha técnica del de referencia): hipertensión, 100-200 mg al día por la mañana o en dos tomas, hasta 400 mg; angina, 100-200 mg en dos tomas, hasta 400 mg; arritmias, 100-150 mg en dos o tres tomas, hasta 300 mg; hipertiroidismo, 150-200 mg en tres o cuatro tomas, hasta 400 mg; migraña, 100 mg por la mañana, hasta 200 mg en dos tomas; siempre de la misma forma respecto a las comidas, que aumentan un 20-40 % su biodisponibilidad. La ficha del genérico da 100-200 mg al día en las arritmias (en dos o tres tomas) y en la migraña (en dos), 100 mg por la mañana y por la noche después del infarto, y pide tomarlo en ayunas (la comida aumenta un 40 % la biodisponibilidad).
  • Succinato y equivalencias: una toma al día; 47,5, 95 y 190 mg de succinato equivalen a 50, 100 y 200 mg de tartrato. En España sólo se comercializa en la combinación con felodipino: un comprimido al día, por la mañana y entero, que puede subirse a dos (su ficha técnica). La ficha técnica de los comprimidos de 95 mg, con la autorización revocada, daba en la hipertensión 47,5-95 mg (hasta 190 mg); en la angina, las arritmias y la migraña, 95-190 mg, y en el mantenimiento después del infarto, 190 mg.
  • Insuficiencia cardiaca (fuera de ficha técnica en España): succinato de 12,5-25 mg una vez al día hasta 200 mg, en equivalentes de tartrato (11,88-23,75 a 190 mg de la sal), según MERIT-HF y la guía ESC 2026; en España no se comercializa el succinato sin combinar. Empezar con el paciente estable y euvolémico; en el ingresado, tras estabilizarlo y descongestionarlo, idealmente antes del alta. El suplemento de la guía ESC 2026 (Tabla S6) pide consejo del especialista en la clase IV de la NYHA o la insuficiencia cardiaca avanzada, con una descompensación actual o de las 4 semanas previas, con bloqueo cardiaco o con frecuencia inferior a 50 lpm, y, si persisten la congestión o la hipotensión (sistólica inferior a 90 mmHg), intentar la euvolemia antes de empezar. Sin vigilancia estrecha, la dosis se dobla a intervalos no inferiores a 2 semanas.
  • Vía intravenosa (ficha técnica; solución de uso hospitalario): arritmias, hasta 5 mg a 1-2 mg/min, repetibles cada 5 minutos; suelen bastar 10-15 mg y es improbable que 20 mg o más añadan beneficio; con sistólica <100 mmHg, sólo con precauciones especiales, porque la presión puede bajar más. Infarto, tres bolos de 5 mg cada 2 minutos en la unidad coronaria, tras estabilizar al paciente; si tolera los 15 mg, 50 mg de tartrato oral cada 6 horas durante 48 horas, desde 15 minutos después, y si no los tolera, el tratamiento oral se empieza con precaución y a una dosis más baja. No se pone la segunda ni la tercera dosis con frecuencia cardiaca <40 lpm, sistólica <90 mmHg, PQ >0,26 s, más disnea o sudor frío.
  • Preparación y conservación del inyectable: no se diluye; para perfundirlo, 40 mL (8 ampollas, 40 mg) pueden añadirse a 1.000 mL de cloruro sódico al 0,9 %, glucosa al 5 % o al 10 % o Ringer, entre otras soluciones, y la mezcla se usa en 12 horas. No se mezcla con la solución de dextrano 70 que nombra su ficha técnica. Conservar por debajo de 25 °C.
  • Riñón e hígado: sin ajuste en la insuficiencia renal (se excreta inalterado alrededor del 5 %). En la hepática, la ficha del tartrato de referencia pide empezar con dosis bajas y subir despacio; las del tartrato genérico, del inyectable y del succinato no ajustan la dosis en la cirrosis y plantean reducirla sólo si la alteración es grave, por ejemplo con derivación portocava; la de la combinación con felodipino tampoco la ajusta en la cirrosis, pero con una alteración hepática grave no admite más de un comprimido al día, y en el anciano dice que normalmente basta un comprimido al día.
  • Contraindicaciones (fichas técnicas): hipersensibilidad, también a otros betabloqueantes; bloqueo auriculoventricular de segundo o tercer grado; insuficiencia cardiaca descompensada e inestable o tratamiento inotrópico con agonistas beta; bradicardia sinusal clínicamente relevante; síndrome del seno enfermo sin marcapasos (la ficha del tartrato de referencia no prevé la excepción del marcapasos); shock cardiogénico; trastorno arterial periférico grave; sospecha de infarto con frecuencia <45 lpm, PQ >0,24 s o sistólica <100 mmHg. La ficha del tartrato de referencia añade la hipotensión, el feocromocitoma no tratado y el asma grave o los antecedentes de broncoespasmo grave; la del genérico, la hipotensión y la bradicardia sintomática; y la de la combinación con felodipino, el embarazo, el infarto agudo, la angina inestable y la obstrucción valvular o dinámica del tracto de salida.
  • Interacciones y retirada: no debe darse verapamilo intravenoso a un paciente con betabloqueante; verapamilo o diltiazem orales, amiodarona y otros antiarrítmicos, digoxina e ivabradina (esta última, según el suplemento de la guía ESC 2026) suman bradicardia o bloqueo, y la ficha del tartrato genérico pide evitar la propafenona, que multiplicó por 2-5 las concentraciones de metoprolol, y los antiarrítmicos de clase I si hay enfermedad del seno o conducción auriculoventricular patológica; los inhibidores potentes del CYP2D6 (fluoxetina, paroxetina, sertralina, bupropión, quinidina, terbinafina o difenhidramina, entre otros), la cimetidina y la hidralazina aumentan sus concentraciones, y la rifampicina las reduce; los antiinflamatorios no esteroideos reducen su efecto antihipertensivo; con otros betabloqueantes, también en colirio, y con inhibidores de la monoaminooxidasa se vigila al paciente, y los anestésicos inhalados aumentan el efecto cardiodepresor; reduce el aclaramiento de la lidocaína; con insulina o sulfonilureas se vigila la glucemia; si se retira la clonidina, el betabloqueante se suspende varios días antes. La combinación con felodipino no debe darse con inhibidores ni inductores potentes del CYP3A4, que alteran las concentraciones de felodipino (su ficha técnica). Las demás interacciones de las fichas técnicas (simpaticomiméticos, ergotamina, prazosina, nitroglicerina, tacrólimus con la combinación), en el apartado 6. No se suspende de golpe: la ficha del tartrato de referencia pide retirarlo en 1-3 semanas; las del inyectable y del tartrato genérico, en unas 2 semanas, hasta una dosis final de 25 mg; la de la combinación con felodipino, reduciendo la dosis o dándola cada dos días durante 10-14 días.
  • Sobredosis (fichas técnicas): los primeros signos aparecen entre 20 minutos y 2 horas después de la ingesta: bradicardia, bloqueo auriculoventricular, hipotensión, insuficiencia cardiaca, shock y broncoespasmo; la ficha del tartrato de referencia pide vigilar al menos 4 horas incluso una sobredosis pequeña sin síntomas. Atropina, estimulantes adrenérgicos o marcapasos para la bradicardia; volumen, glucagón y dobutamina intravenosos para la hipotensión y el shock, y valorar el calcio intravenoso. Es poco probable que la hemodiálisis lo elimine. Detalle en el apartado 4.
  • Guías: ESC 2026 de insuficiencia cardiaca, ESC 2023 de síndromes coronarios agudos, ESC 2024 de síndromes coronarios crónicos, de fibrilación auricular y de hipertensión, ESC 2023 de miocardiopatías, ESC 2025 de embarazo y ESC 2018 de síncope, y el documento de consenso HFA/ESC 2026 de amiloidosis cardiaca por transtiretina; detalle en el cuadro «Qué dicen las guías en 2026».
Bloque I · Práctica clínica

1 La molécula: grupo, mecanismo y sales del metoprolol

El metoprolol es un betabloqueante de segunda generación cardioselectivo: bloquea los receptores β1 adrenérgicos del corazón de forma competitiva y reversible, a dosis mucho menores que las necesarias para bloquear los β2 bronquiales y vasculares (fichas técnicas); según la del tartrato genérico, esa selectividad puede disminuir al aumentar la dosis. Esta selectividad relativa, combinada con una lipofilia moderada y la ausencia de actividad simpaticomimética intrínseca, lo distingue del propranolol (no selectivo de primera generación) y lo sitúa en el mismo escalón farmacológico que el bisoprolol, aunque con un perfil farmacocinético diferente. Existe bajo dos formas de sal con formulaciones y pautas distintas: el tartrato de liberación inmediata y el succinato de liberación prolongada.

Su uso clínico se apoya en tres grupos de datos: en insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida (IC-rFEVI), el succinato redujo la mortalidad total un 34% y la muerte súbita un 41% frente a placebo en MERIT-HF (3.991 pacientes, Lancet 1999); en hipertensión arterial, reduce la presión arterial en bipedestación y en decúbito (ficha técnica del tartrato de referencia); y en el control de frecuencia en fibrilación auricular, es uno de los fármacos de primera línea recomendados por las guías ESC 2024. A estos tres grupos se añade su papel en la angina estable, la prevención secundaria post-infarto y, más recientemente, un debate activo sobre su utilidad en el infarto con FEVI preservada.

Las secciones siguientes recogen la titulación, los efectos adversos y las situaciones que más dudas generan en la práctica (el paciente con EPOC leve, el infarto con FEVI conservada, la combinación con amiodarona, la cirugía y la sobredosis); el Bloque II reúne el mecanismo de acción y los estudios.

Ficha de la molécula · Metoprolol
Grupo farmacológico

Betabloqueante β1-selectivo de 2.ª generación. ATC: C07AB02

Mecanismo de acción

Bloqueo competitivo y selectivo de receptores β1 adrenérgicos cardíacos; reduce FC, gasto cardíaco y PA. Sin actividad simpaticomimética intrínseca

Vía de administración

Oral: tartrato de liberación inmediata, en una a cuatro tomas al día según la indicación; succinato de liberación prolongada, una vez al día (en España, sólo en la combinación con felodipino; los comprimidos de 95 mg tienen la autorización revocada). Intravenosa: tartrato 1 mg/mL, de uso hospitalario

Dosis de inicio y máxima

Tartrato (ficha técnica del de referencia): HTA y angina, 100-200 mg/día, hasta 400 mg; arritmias, 100-150 mg/día, hasta 300 mg. Succinato: en la combinación con felodipino, un comprimido al día, hasta dos; los comprimidos de 95 mg (autorización revocada) daban en la HTA 47,5-95 mg/día, hasta 190 mg, y en la angina y las arritmias, 95-190 mg/día. IC: succinato de 11,88 a 190 mg/día (MERIT-HF y ESC 2026; indicación que no figura en la ficha técnica de ningún metoprolol comercializado)

Indicaciones aprobadas (España)

Tartrato oral: HTA, angina, arritmias (sobre todo supraventriculares), hipertiroidismo como tratamiento adicional y profilaxis de la migraña; el genérico añade la prevención tras la fase aguda del infarto, la frecuencia ventricular en la FA y las palpitaciones sin cardiopatía. Felodipino con metoprolol succinato: sólo HTA. Intravenoso: arritmias e infarto confirmado o sospechado. Succinato de 95 mg: autorización revocada (la ficha del genérico incluía la insuficiencia cardiaca). La insuficiencia cardiaca no figura en la ficha técnica de ningún metoprolol comercializado

Estudios clave

MERIT-HF (IC), COMET (IC; frente a carvedilol), COMMIT (fase aguda del infarto), METOCARD-CNIC y EARLY-BAMI (antes de la angioplastia primaria), POISE (cirugía no cardiaca), REDUCE-AMI, REBOOT y BETAMI-DANBLOCK (después del infarto), ABYSS y su análisis conjunto con SMART-DECISION (retirada años después del infarto), MAPLE-HCM (miocardiopatía hipertrófica obstructiva) y los metaanálisis de datos individuales de 2025 y 2026

2 Indicaciones aprobadas y perfiles de paciente

En España se comercializan cuatro presentaciones, con fichas técnicas e indicaciones distintas (CIMA, 10 de octubre de 2026). El metoprolol tartrato 100 mg de liberación inmediata (el de referencia y un genérico) está indicado en la hipertensión, la profilaxis prolongada de la angina, las arritmias (en particular las taquicardias supraventriculares), el hipertiroidismo como medicación adicional y la profilaxis de la migraña; la ficha técnica del genérico añade la prevención de la muerte cardiaca y del reinfarto después de la fase aguda del infarto de miocardio, la reducción de la frecuencia ventricular en la fibrilación auricular y en las extrasístoles ventriculares, y las palpitaciones sin cardiopatía. La solución inyectable de tartrato de 1 mg/mL, de uso hospitalario, está indicada en las arritmias, especialmente la taquicardia supraventricular, y en el infarto de miocardio confirmado o sospechado. La combinación fija de felodipino 5 mg y metoprolol succinato 47,5 mg de liberación prolongada sólo está indicada en la hipertensión arterial del adulto. Los comprimidos de metoprolol succinato 95 mg de liberación prolongada tienen la autorización revocada: el de referencia desde el 11 de junio de 2024 y el genérico desde el 9 de octubre de 2023, y las fichas técnicas de los dos siguen publicadas en CIMA. La del de referencia los indicaba en la hipertensión arterial esencial, la angina de pecho, las arritmias cardíacas, el tratamiento de mantenimiento después del infarto de miocardio, los trastornos cardíacos funcionales con palpitaciones y la profilaxis de la migraña; la del genérico, con indicaciones parecidas, incluía además la insuficiencia cardiaca sintomática crónica estable con función sistólica del ventrículo izquierdo dañada y, de los 6 a los 18 años, la hipertensión. Ninguna de las fichas técnicas de los metoprolol que se comercializan hoy en España incluye la insuficiencia cardiaca: la reducción de mortalidad en la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida se demostró con el succinato en el estudio MERIT-HF, y la guía ESC 2026 lo recoge con esa formulación.

Perfil clínicoRazón principal para prescribir metoprololEstudio o guía de soporte
IC con FEVI reducida estable y sintomática (en MERIT-HF, FEVI ≤40 % y NYHA II-IV; en la ESC 2026, FEVI <50 %) Reducción mortalidad total 34%, muerte súbita 41% (con el succinato). Betabloqueante recomendado en la IC con FEVI reducida estable y sintomática: clase I, nivel A (guía ESC 2026). No figura en la ficha técnica de ningún metoprolol comercializado en España MERIT-HF
FA con respuesta ventricular rápida Control de la frecuencia; primera línea en la IC con FEVI reducida estable Guía ESC 2024 de fibrilación auricular: control de la frecuencia (clase I, nivel B); guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca: primera línea con FEVI reducida estable (clase I, nivel C)
HTA + coronariopatía o IC Efecto antihipertensivo + antiisquémico + cardioprotector Guía ESC 2024 de hipertensión: betabloqueante combinado si hay indicación de peso (clase I, nivel A); MERIT-HF (IC)
Angina estable Reduce consumo de O₂ miocárdico, aumenta perfusión diastólica, disminuye episodios Guía ESC 2024 de síndromes coronarios crónicos: betabloqueante o calcioantagonista de inicio (clase I, nivel B)
Post-IAM con FEVI 40-49% Metaanálisis de datos individuales de cuatro estudios (1.885 pacientes sin insuficiencia cardiaca): menos muerte, infarto o insuficiencia cardiaca con betabloqueante (HR 0,75; IC 95 % 0,58-0,97). Guía ESC 2026: betabloqueante en el estadio B con FEVI <50 % (clase I, nivel B1) Metaanálisis de Rossello et al. (Lancet 2025); guía ESC 2026
Profilaxis de migraña Indicación autorizada en las fichas técnicas del tartrato (100 mg por la mañana, hasta 200 mg en dos tomas, en la del de referencia) Fichas técnicas (CIMA, registros 54503 y 82000)
⚕️ Perla clínica — Succinato o tartrato en la insuficiencia cardiaca

La reducción de mortalidad en la IC-rFEVI se demostró con metoprolol succinato de liberación prolongada en el estudio MERIT-HF (clase NYHA II-IV, fracción de eyección ≤0,40), y la guía ESC 2026 lo recoge en su tabla de dosis junto con el bisoprolol, el carvedilol y el nebivolol. En España no se comercializa el succinato sin combinar —los comprimidos de 95 mg tienen la autorización revocada y el único succinato comercializado va combinado con felodipino, autorizado sólo en la hipertensión—, y ninguna ficha técnica de los metoprolol que se comercializan incluye la insuficiencia cardiaca. El tartrato de liberación inmediata, el que se comercializa sin combinar, se comparó con el carvedilol en el estudio COMET, a una dosis objetivo de 50 mg dos veces al día, y tuvo más mortalidad (40 % frente a 34 %). Si además hay FA, la guía ESC 2026 recomienda el betabloqueante como primera línea para controlar la frecuencia en la IC-rFEVI estable (clase I, nivel C).

📖 Qué dicen las guías en 2026

Insuficiencia cardiaca (guía ESC 2026). Un betabloqueante está recomendado en la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida estable y sintomática para reducir las hospitalizaciones y la muerte (clase I, nivel A), y también en el estadio B —disfunción sin síntomas— con FEVI inferior al 50 % (clase I, nivel B1). En esta guía, la fracción de eyección reducida llega hasta el 50 % y la categoría ligeramente reducida desaparece; al pie de la recomendación señala que no se ha hecho ningún ensayo aleatorizado grande con betabloqueantes sólo en pacientes con FEVI del 41 % al 49 %. Su tabla de dosis recoge el bisoprolol, el carvedilol, el metoprolol succinato (CR/XL), de 12,5-25 mg a 200 mg una vez al día, y el nebivolol, con una nota que lo señala como tratamiento que no ha demostrado reducir la muerte (o que sólo ha demostrado no ser inferior a uno que sí lo hace). La guía recomienda subir el tratamiento de base al menos cada 1-2 semanas (clase I, nivel C) y, tras un ingreso, iniciarlo y ajustarlo deprisa antes del alta y en visitas frecuentes durante 6 semanas (clase I, nivel B2). Recomienda también mantenerlo a la dosis más alta tolerada en todos los pacientes, incluidos los que quedan asintomáticos o mejoran la FEVI (clase I, nivel C); su retirada gradual, con vigilancia clínica, analítica y de imagen frecuente, sólo puede considerarse en pacientes muy seleccionados, asintomáticos, con normalización completa de la función y los volúmenes del ventrículo izquierdo y de los péptidos natriuréticos tras tratar una causa reversible, si el paciente lo prefiere (clase IIb, nivel C). Con fibrilación auricular y fracción de eyección reducida estable, el betabloqueante es la primera línea para controlar la frecuencia (clase I, nivel C), y con inestabilidad hemodinámica puede considerarse la amiodarona o la digoxina intravenosas para estabilizar al paciente y controlar la frecuencia (clase IIb, nivel C); en la embarazada con fracción de eyección reducida, el betabloqueante no selectivo se cambia por uno beta-1 selectivo, metoprolol o bisoprolol (clase I, nivel C); y en la insuficiencia cardiaca avanzada con hipoperfusión debe considerarse reducirlo o suspenderlo (clase IIa, nivel C). En España no se comercializa metoprolol succinato sin combinar —los comprimidos de 95 mg tienen la autorización revocada y el único succinato comercializado va combinado con felodipino, autorizado en la hipertensión— y ninguna ficha técnica de los metoprolol que se comercializan incluye la insuficiencia cardiaca (sí la incluía la del succinato genérico de 95 mg, con la autorización revocada desde el 9 de octubre de 2023). El recorrido está en la guía interactiva de insuficiencia cardiaca de CardioTeca.

Síndrome coronario agudo (guía ESC 2023). En el infarto con elevación del ST que va a angioplastia primaria, el betabloqueante intravenoso —preferiblemente metoprolol— debe considerarse en el momento de la presentación si no hay signos de insuficiencia cardiaca aguda, la sistólica es superior a 120 mmHg y no hay otras contraindicaciones (clase IIa, nivel A). El betabloqueante está recomendado con FEVI ≤40 %, haya o no síntomas de insuficiencia cardiaca (clase I, nivel A), y debe considerarse de forma rutinaria en todo síndrome coronario agudo, con independencia de la FEVI (clase IIa, nivel B). Si en el síndrome coronario agudo hay una fibrilación auricular que necesita control de la frecuencia, el betabloqueante intravenoso está recomendado cuando no hay insuficiencia cardiaca aguda ni hipotensión (clase I, nivel C) y, con insuficiencia cardiaca aguda sin hipotensión, la amiodarona intravenosa (clase I, nivel C); en la taquicardia ventricular polimórfica o la fibrilación ventricular, el betabloqueante intravenoso, la amiodarona o los dos están recomendados salvo contraindicación (clase I, nivel B). La guía es anterior a los estudios REDUCE-AMI, ABYSS, REBOOT y BETAMI-DANBLOCK. La guía interactiva de CardioTeca muestra, junto a esas clases, el estudio REBOOT y los dos metaanálisis de datos individuales de 2025 y 2026. Postura de CardioTeca, no de la guía: con FEVI ≥50 % y revascularización completa, los datos publicados después de la guía ESC 2023 no muestran reducción de la mortalidad, el reinfarto ni la insuficiencia cardiaca (metaanálisis de datos individuales de cinco estudios con FEVI ≥50 %, 17.801 pacientes: HR 0,97; IC 95 % 0,87-1,07), y el betabloqueante se reserva para una indicación específica, como la angina, la fibrilación auricular o la hipertensión. El recorrido está en la guía interactiva de síndrome coronario agudo de CardioTeca.

Síndrome coronario crónico (guía ESC 2024). En la angina, el tratamiento inicial con betabloqueante o calcioantagonista, o con los dos, para controlar la frecuencia y los síntomas está recomendado en la mayoría de los pacientes (clase I, nivel B); si no basta con uno, debe considerarse la combinación de betabloqueante y calcioantagonista dihidropiridínico (clase IIa, nivel B). En la angina de Prinzmetal, la ficha técnica del tartrato de referencia advierte de que los betabloqueantes pueden aumentar el número y la duración de las crisis, y admite los relativamente beta-1 selectivos, como el metoprolol, con sumo cuidado; la guía interactiva de CardioTeca pide evitar los betabloqueantes en el vasoespasmo puro, sin enfermedad coronaria obstructiva asociada, y en la angina vasoespástica pone en primera línea los calcioantagonistas (clase I, nivel A). En la angina microvascular por déficit de vasodilatación, la guía interactiva pone el betabloqueante en primera línea (clase IIa, nivel B) y nombra el bisoprolol y el metoprolol succinato; en España, el metoprolol succinato sólo se comercializa combinado con felodipino, autorizado en la hipertensión, y el metoprolol que se comercializa sin combinar es el tartrato (CIMA, 10 de octubre de 2026). El recorrido está en la guía interactiva de síndrome coronario crónico de CardioTeca.

Fibrilación auricular (guía ESC 2024). El control de la frecuencia está recomendado como tratamiento inicial en la fase aguda, como complemento del control del ritmo o como estrategia única (clase I, nivel B), con un objetivo inicial laxo de menos de 110 lpm en reposo (clase IIa, nivel B). La guía interactiva de CardioTeca da para el metoprolol 25-100 mg cada 12 horas por vía oral y bolos intravenosos de 2,5-5 mg hasta un máximo de 15 mg, y recuerda que no se combina con diltiazem ni con verapamilo. El recorrido está en la guía interactiva de fibrilación auricular de CardioTeca.

Hipertensión arterial (guía ESC 2024). Los antihipertensivos de primera línea son los IECA, los ARA-II, los calcioantagonistas dihidropiridínicos y los diuréticos tiazídicos o afines (clase I, nivel A). Un betabloqueante se recomienda combinado con cualquiera de ellos cuando hay una indicación de peso —angina, infarto previo, insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida o control de la frecuencia cardiaca— (clase I, nivel A), y a partir de los 85 años o con fragilidad moderada o grave debe evitarse salvo indicación específica (clase IIa, nivel B). La guía interactiva de CardioTeca toma de la tabla S7 del suplemento de la guía ESC 2024 los intervalos de dosis del metoprolol: succinato de 25 a 100 mg al día en una toma y tartrato de 25 a 200 mg al día en dos tomas; las fichas técnicas del tartrato dan de 100 a 200 mg al día. Entre las combinaciones de calcioantagonista dihidropiridínico y betabloqueante para el hipertenso con cardiopatía isquémica, nombra la de felodipino y metoprolol, que en España es el único metoprolol succinato comercializado (felodipino 5 mg y metoprolol succinato 47,5 mg); el succinato sin combinar no se comercializa (CIMA, 10 de octubre de 2026). El recorrido está en la guía interactiva de hipertensión arterial de CardioTeca.

Miocardiopatía hipertrófica (guía ESC 2023). En la forma obstructiva sintomática, los betabloqueantes no vasodilatadores, ajustados hasta la dosis máxima tolerada, están recomendados como primera línea para mejorar los síntomas (clase I, nivel B); la guía interactiva de CardioTeca nombra el metoprolol succinato y el bisoprolol y pide evitar los betabloqueantes vasodilatadores, como el carvedilol y el nebivolol. En España el único metoprolol succinato que se comercializa va combinado con felodipino, y la ficha técnica de esa combinación la contraindica en la obstrucción dinámica del tracto de salida y en la obstrucción valvular con repercusión hemodinámica; el metoprolol que se comercializa sin combinar es el tartrato (CIMA, 10 de octubre de 2026). En la forma no obstructiva con dolor anginoso, la guía da al betabloqueante o al calcioantagonista una clase IIa, nivel C. El recorrido está en la guía interactiva de miocardiopatía hipertrófica de CardioTeca.

Amiloidosis cardiaca por transtiretina (documento de consenso HFA/ESC 2026). Según la guía interactiva de amiloidosis de CardioTeca, que sigue este consenso, con FEVI superior al 40 % los betabloqueantes no se usan de rutina y cabe valorar su retirada activa, sobre todo con frecuencia cardiaca baja; con FEVI inferior al 40 %, el consenso los sitúa como «puede ser apropiado», a dosis baja; y en la fibrilación auricular, para controlar la frecuencia, prefiere los betabloqueantes, con la digoxina como alternativa, a dosis bajas, con vigilancia frecuente y evitando las frecuencias bajas. Según su resumen, el consenso se apoya sobre todo en la opinión de expertos y en estudios retrospectivos, por la falta de estudios aleatorizados. El recorrido está en la guía interactiva de amiloidosis cardiaca de CardioTeca.

Embarazo (guía ESC 2025 de cardiopatía y embarazo). El metoprolol está recomendado, junto con el labetalol y los calcioantagonistas dihidropiridínicos, para tratar la hipertensión en el embarazo; los betabloqueantes beta-1 selectivos, salvo el atenolol, se recomiendan para controlar la frecuencia en las arritmias; y en la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida se usan el metoprolol o el bisoprolol (clase I, nivel C en la guía interactiva de CardioTeca). Las fichas técnicas del metoprolol sin combinar piden no usarlo en el embarazo salvo que sea imprescindible, con vigilancia materno-fetal, porque los betabloqueantes reducen la perfusión placentaria, y la de la combinación con felodipino lo contraindica. En la lactancia, las fichas técnicas del inyectable, del succinato y del tartrato genérico piden no usarlo salvo que sea imprescindible, aunque la cantidad que recibe el lactante es pequeña, y se vigilan en él los signos de betabloqueo; la guía interactiva de CardioTeca lo considera seguro en la lactancia. Detalle en la guía interactiva de fármacos en el embarazo y la lactancia de CardioTeca.

Síncope (guía ESC 2018). Los betabloqueantes no están indicados en el síncope vasovagal (clase III, nivel A). En la hipotensión ortostática, la guía interactiva de CardioTeca pone en primer lugar revisar y reducir o retirar los fármacos hipotensores (clase IIa, nivel B), señala que los betabloqueantes y las tiazidas se asocian más a ella que los IECA, los ARA-II y los calcioantagonistas, y en el mayor frágil con riesgo de caídas pide evitar los betabloqueantes. Detalle en la guía interactiva de síncope de CardioTeca.

Lo que aportan los estudios: insuficiencia cardiaca y miocardiopatía hipertrófica. En el estudio MERIT-HF (3.991 pacientes con insuficiencia cardiaca en clase NYHA II-IV y fracción de eyección ≤0,40), el metoprolol succinato de liberación prolongada frente a placebo redujo la mortalidad total (145 frente a 217 muertes; riesgo relativo 0,66; IC 95 % 0,53-0,81), la muerte súbita (riesgo relativo 0,59; IC 95 % 0,45-0,78) y la muerte por empeoramiento de la insuficiencia cardiaca (riesgo relativo 0,51; IC 95 % 0,33-0,79), con un seguimiento medio de 1 año; el estudio se detuvo antes de tiempo por recomendación del comité independiente de seguridad. En su subgrupo en clase III-IV con fracción de eyección <0,25 (795 pacientes), la mortalidad total bajó un 39 % (45 frente a 72 muertes). En el estudio COMET (3.029 pacientes, 58 meses de duración media), la mortalidad fue del 34 % con carvedilol y del 40 % con metoprolol tartrato a una dosis objetivo de 50 mg dos veces al día (HR 0,83; IC 95 % 0,74-0,93). En la clasificación de la ESC 2026, los pacientes de los dos estudios pertenecen a la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida. En la miocardiopatía hipertrófica obstructiva sintomática, el estudio MAPLE-HCM (175 pacientes) comparó aficamten y metoprolol (50-200 mg al día) en monoterapia: a las 24 semanas, el consumo pico de oxígeno aumentó 1,1 mL/kg/min con aficamten y bajó 1,2 mL/kg/min con metoprolol (diferencia 2,3; IC 95 % 1,5-3,1), con más mejoría de la clase NYHA, del gradiente y del NT-proBNP con aficamten; según sus autores, los efectos adversos parecieron similares en los dos grupos. En España, CIMA registra el aficamten como autorizado, de diagnóstico hospitalario, y no comercializado (10 de octubre de 2026).

Lo que aportan los estudios: fase aguda del infarto. En el estudio COMMIT (45.852 pacientes con sospecha de infarto en las primeras 24 horas; el 93 % con elevación del ST o bloqueo de rama), el metoprolol, hasta 15 mg intravenosos seguidos de 200 mg al día por vía oral durante el ingreso, frente a placebo no redujo de forma significativa ninguno de sus dos objetivos principales, la muerte, el reinfarto o la parada cardiaca (9,4 % frente a 9,9 %; OR 0,96; IC 95 % 0,90-1,01) y la muerte (7,7 % frente a 7,8 %); con metoprolol hubo menos reinfartos (2,0 % frente a 2,5 %) y menos fibrilación ventricular (2,5 % frente a 3,0 %), y más shock cardiogénico (5,0 % frente a 3,9 %; OR 1,30; IC 95 % 1,19-1,41), sobre todo el día del ingreso y el siguiente; según su resumen, hubo un perjuicio neto considerable en los pacientes con inestabilidad hemodinámica y un beneficio neto moderado en los relativamente estables, sobre todo pasados esos dos días. Sus autores concluyen que puede ser prudente empezar el betabloqueante en el hospital cuando el estado hemodinámico se haya estabilizado. La ficha técnica del inyectable recoge, de un estudio de 46.000 pacientes con infarto agudo, un shock cardiogénico del 2,3 % con metoprolol y del 1,9 % con placebo en el subgrupo de bajo riesgo de shock, que es el de los pacientes en los que se recomienda el metoprolol en el infarto agudo. Antes de la angioplastia primaria, en el estudio METOCARD-CNIC (270 pacientes con infarto anterior con elevación del ST, en clase Killip I-II y en las primeras 6 horas), el metoprolol intravenoso antes de la reperfusión, frente a no darlo, redujo el tamaño del infarto medido por resonancia magnética a los 5-7 días (25,6 frente a 32,0 g; diferencia ajustada −6,52 g; IC 95 % −11,39 a −1,78), y la FEVI fue mayor (diferencia ajustada de 2,67 puntos; IC 95 % 0,09-5,21); a los 6 meses, la FEVI fue del 48,7 % frente al 45,0 % y la FEVI ≤35 %, del 11 % frente al 27 %, y con una mediana de 2 años el objetivo combinado de muerte, ingreso por insuficiencia cardiaca, reinfarto o arritmias malignas fue del 10,8 % frente al 18,3 % (HR 0,55; IC 95 % 0,26-1,04; p=0,065), con menos ingresos por insuficiencia cardiaca (HR 0,32; p=0,046). En el estudio EARLY-BAMI (683 pacientes con infarto con elevación del ST de menos de 12 horas, en clase Killip I-II y sin bloqueo auriculoventricular), dos bolos de 5 mg de metoprolol intravenoso antes de la angioplastia primaria, frente a placebo, no redujeron el tamaño del infarto en la resonancia a los 30 días (15,3 % frente a 14,9 % del ventrículo izquierdo); las arritmias malignas fueron del 3,6 % frente al 6,9 % (p=0,050) y los acontecimientos adversos no difirieron.

Lo que aportan los estudios: después del infarto. En el estudio REDUCE-AMI (5.020 pacientes con FEVI ≥50 % y coronariografía precoz, mediana de 3,5 años), la muerte o el nuevo infarto se dieron en el 7,9 % con betabloqueante y el 8,3 % sin él (HR 0,96; IC 95 % 0,79-1,16). En el estudio REBOOT (8.438 pacientes analizados con FEVI >40 %, en España e Italia, mediana de 3,7 años), la muerte, el reinfarto o la hospitalización por insuficiencia cardiaca no difirieron (HR 1,04; IC 95 % 0,89-1,22). En el estudio BETAMI-DANBLOCK (5.574 pacientes con FEVI ≥40 %, mediana de 3,5 años), la muerte o los eventos cardiovasculares mayores fueron del 14,2 % con betabloqueante y del 16,3 % sin él (HR 0,85; IC 95 % 0,75-0,98), y el nuevo infarto, del 5,0 % frente al 6,7 % (HR 0,73; IC 95 % 0,59-0,92). En el metaanálisis de datos individuales de cinco estudios con FEVI ≥50 % (17.801 pacientes), la muerte, el infarto o la insuficiencia cardiaca no difirieron (HR 0,97; IC 95 % 0,87-1,07); en el de cuatro estudios con fracción de eyección ligeramente reducida, del 40 % al 49 % (1.885 pacientes), ese mismo objetivo fue menos frecuente con betabloqueante (HR 0,75; IC 95 % 0,58-0,97). En la clasificación de la ESC 2026, esa franja del 40 % al 49 % pasa a la fracción de eyección reducida. Para retirar el betabloqueante años después de un infarto con FEVI ≥40 %, el estudio ABYSS (3.698 pacientes) no demostró que interrumpirlo fuera no inferior a mantenerlo (eventos, 23,8 % frente a 21,1 %; HR 1,16; IC 95 % 1,01-1,33), y la interrupción no pareció mejorar la calidad de vida; el análisis conjunto de ABYSS y SMART-DECISION (6.238 pacientes) sí cumplió la no inferioridad con su margen en el objetivo principal (HR 1,09; IC 95 % 0,97-1,24) y en el secundario principal de muerte, infarto u hospitalización por insuficiencia cardiaca (6,5 % frente a 6,4 %; HR 1,01; IC 95 % 0,83-1,23), y sus autores advierten de que el objetivo principal pesaba sobre todo en hospitalizaciones.

3 Dosificación, inicio del tratamiento y técnica de administración

Escalada de dosis en insuficiencia cardiaca (metoprolol succinato, según MERIT-HF y la guía ESC 2026)

FaseDosis de succinato (equiv. tartrato)Duración mínima antes de subir
Inicio NYHA II 23,75 mg/día (≈ 25 mg tartrato) 2 semanas
Inicio NYHA III-IV 11,88 mg/día (≈ 12,5 mg tartrato) y, al doblarla, 23,75 mg/día (≈ 25 mg tartrato) 2 semanas en cada dosis
Escalada 1.ª 47,5 mg/día (≈ 50 mg tartrato) 2 semanas
Escalada 2.ª 95 mg/día (≈ 100 mg tartrato) 2 semanas
Dosis objetivo 190 mg/día (≈ 200 mg tartrato) Mantenimiento a largo plazo
Escalada según el protocolo de MERIT-HF (12,5 o 25 mg una vez al día hasta 200 mg, en 6-8 semanas) y la tabla de dosis de la guía ESC 2026 (de 12,5-25 mg a 200 mg una vez al día); 12,5, 25 y 200 mg de tartrato equivalen a 11,88, 23,75 y 190 mg de la sal succinato. Sin vigilancia estrecha, la dosis se dobla a intervalos no inferiores a 2 semanas; en el hospital o con vigilancia estrecha puede subirse más deprisa (suplemento de la guía ESC 2026, Tabla S6), y la guía recomienda ajustar el tratamiento de base al menos cada 1-2 semanas (clase I, nivel C). La ficha técnica de los comprimidos de succinato de 95 mg de referencia, con la autorización revocada desde el 11 de junio de 2024, no incluía la insuficiencia cardiaca y su comprimido no permitía dosis inferiores a 95 mg; la del genérico, revocado desde el 9 de octubre de 2023, sí la incluía, con una pauta que empezaba por 23,75 mg (clase II) u 11,88 mg (clase III-IV) una vez al día y la doblaba, en general cada 2 semanas, hasta 190 mg. En España no se comercializa el succinato sin combinar. Dosis ajustada individualmente según FC, PA y tolerancia clínica.

Dosis del succinato de 95 mg en otras indicaciones (ficha técnica de un medicamento con la autorización revocada)

IndicaciónDosis habitualDosis máxima
Hipertensión arterial 47,5–95 mg/día (1 toma); la ficha técnica añade que este comprimido no es adecuado para dosis inferiores a 95 mg 190 mg/día
Angina de pecho 95–190 mg/día (1 toma) 190 mg/día
Arritmias cardíacas 95–190 mg/día (1 toma) 190 mg/día
Post-IAM (preventivo) 190 mg/día (1 toma) 190 mg/día
Profilaxis migraña 95–190 mg/día (1 toma) 190 mg/día
Trastornos funcionales con palpitaciones 95 mg/día (1 toma) 190 mg/día

Dosis del tartrato, el metoprolol oral que se comercializa sin combinar (ficha técnica del de referencia)

IndicaciónDosis habitualDosis máxima
Hipertensión arterial 100–200 mg/día por la mañana o en dos tomas 400 mg/día
Angina de pecho (profilaxis prolongada) 100–200 mg/día en dos tomas 400 mg/día
Arritmias cardíacas 100–150 mg/día en dos o tres tomas 300 mg/día
Hipertiroidismo (tratamiento adicional) 150–200 mg/día en tres o cuatro tomas 400 mg/día
Profilaxis migraña 100 mg/día en una toma por la mañana 200 mg/día en dos tomas
Infarto, después del metoprolol IV 50 mg cada 6 horas durante 48 horas, desde 15 minutos después de la última dosis IV Mantenimiento: 100 mg dos veces al día
Ficha técnica del metoprolol tartrato 100 mg comprimidos de referencia (CIMA, registro 54503) y, para el infarto, de la solución inyectable (registro 56989). El comprimido se traga sin masticar, siempre de la misma forma respecto a las comidas. Sin ajuste en la insuficiencia renal ni por la edad; en la hepática, empezar con dosis bajas y subir de forma gradual. La ficha técnica del tartrato genérico (registro 82000) da 100-200 mg al día en las arritmias, en dos o tres tomas, y en la migraña, en dos; 100 mg por la mañana y por la noche después del infarto; 50 mg tres o cuatro veces al día en la tirotoxicosis, que pueden subirse a 100 mg tres o cuatro veces al día; y 100 mg al día en una toma en las palpitaciones sin cardiopatía; pide tomarlo en ayunas y no ajusta la dosis en la cirrosis.

Instrucciones de administración

El comprimido de tartrato se traga sin masticar con un vaso de agua; el de 100 mg está ranurado, y la ficha técnica del genérico dice que se puede dividir en dosis iguales. Respecto a las comidas, las dos fichas técnicas del tartrato difieren: la del de referencia pide tomarlo siempre de la misma forma, porque la comida aumenta un 20-40 % su biodisponibilidad, y la del genérico, en ayunas, porque con alimentos aumenta un 40 %. La combinación con felodipino se toma por la mañana, entera, sin partirla, triturarla ni masticarla, sin comida o después de una comida ligera pobre en grasas e hidratos de carbono (su ficha técnica), y no con zumo de pomelo ni con otros inhibidores o inductores potentes del CYP3A4 (su ficha técnica y su prospecto; lista en el apartado 6). El comprimido de succinato de 95 mg, con la autorización revocada, podía partirse para tragarlo, pero no para dividir la dosis. Tomarlo siempre a la misma hora ayuda a recordarlo (prospecto del tartrato de referencia). Si se olvida una dosis, ese prospecto indica tomarla en cuanto se recuerde y, si falta poco para la siguiente, saltarla y seguir con la pauta, sin tomar nunca una dosis doble; el de la combinación con felodipino, tomarla si faltan 12 horas para la siguiente, y su ficha técnica añade que el olvido de dosis aisladas no tiene consecuencias.

⚕️ Perla clínica — Cuándo y cómo iniciar en IC descompensada

El metoprolol no se inicia durante una descompensación aguda de IC: las fichas técnicas lo contraindican en la insuficiencia cardiaca descompensada e inestable (edema pulmonar, hipoperfusión o hipotensión) y piden tratar la descompensación antes y durante el tratamiento. La guía ESC 2026 indica en su suplemento (Tabla S6) empezar el betabloqueante en el paciente ingresado una vez estabilizado y descongestionado, idealmente antes del alta, y recomienda (Tabla de recomendaciones 8) una estrategia de inicio y ajuste rápidos del tratamiento de base antes del alta y en visitas frecuentes durante las 6 semanas siguientes (clase I, nivel B2). Si el paciente ya tomaba betabloqueante y aumenta la congestión, la Tabla S6 del suplemento aconseja subir el diurético o, si no basta, reducir el betabloqueante a la mitad, y no suspenderlo de forma brusca salvo que sea imprescindible, por el riesgo de rebote isquémico y arrítmico. La Tabla S6 añade además que, si el betabloqueante se interrumpió menos de 14 días, en la mayoría de los pacientes estables puede reanudarse directamente a la dosis que toleraban, con el paciente euvolémico; que durante el inicio y el ajuste el paciente se pese cada día y suba el diurético si el peso aumenta más de 1,5-2,0 kg al día durante más de 2 días; y que, con un dispositivo implantado (sobre todo de resincronización), si la bradicardia era lo que impedía llegar a la dosis objetivo, a menudo puede subirse después del implante, vigilando que no aumente la estimulación del ventrículo derecho.

⚕️ Perla clínica — Ajuste de la dosis en las primeras semanas

Según el suplemento de la guía ESC 2026 (Tabla S6), al empezar o al subir la dosis puede haber un empeoramiento transitorio de los síntomas, y la mejoría puede tardar de 3 a 6 meses o más. Durante el ajuste se vigilan la frecuencia cardiaca, la presión arterial y el estado clínico (síntomas, signos de congestión y peso); con menos de 50 lpm y empeoramiento de los síntomas, se baja la dosis. El objetivo es la dosis de los estudios —200 mg una vez al día expresados como tartrato, 190 mg de la sal succinato— o, si no se alcanza, la máxima tolerada; la misma tabla recuerda que algo de betabloqueante es preferible a no tomar ninguno.

4 Efectos adversos y cómo gestionarlos

Según la ficha técnica del tartrato genérico, las reacciones adversas aparecen en aproximadamente el 10 % de los pacientes y suelen estar relacionadas con la dosis. La mayoría son extensiones farmacológicas predecibles del bloqueo β1.

Efecto adversoFrecuenciaGravedad
Bradicardia sinusal Frecuente (≥1/100) Leve a grave (dependiente de dosis)
Hipotensión ortostática Frecuente (≥1/100) en las fichas del inyectable, del succinato, del tartrato de referencia y de la combinación; no figura en la del tartrato genérico Leve a moderada
Fatiga, cansancio Muy frecuente (≥1/10) en las fichas del inyectable, del succinato, del tartrato genérico y de la combinación con felodipino; frecuente en la del tartrato de referencia Leve, a menudo transitoria
Manos y pies fríos Frecuente (≥1/100) en las fichas del inyectable, del succinato, del tartrato genérico y de la combinación; el fenómeno de Raynaud es raro en la del tartrato de referencia Leve
Insomnio, pesadillas, depresión Poco frecuente (≥1/1.000) en las fichas del inyectable, del succinato, del tartrato genérico y de la combinación; raro en la del tartrato de referencia Leve a moderada
Bloqueo auriculoventricular (1.º-3.º grado) Poco frecuente el de primer grado (≥1/1.000) y raras las demás alteraciones de la conducción en las fichas del inyectable, del succinato y de la combinación; rara la prolongación de la conducción auriculoventricular en la del tartrato genérico y muy raros los trastornos de la conducción en la del tartrato de referencia Moderada a grave
Broncoespasmo Poco frecuente en las fichas del inyectable, del succinato, del tartrato genérico y de la combinación; raro en la del tartrato de referencia; la selectividad beta-1 puede disminuir al subir la dosis Potencialmente grave en asma
Enmascaramiento de hipoglucemia Sin frecuencia en las fichas técnicas (advertencia del apartado 4.4); relevante en DM insulinizada Moderada (sin taquicardia de aviso)
Disfunción eréctil Rara (succinato, inyectable y combinación); muy rara (tartrato de referencia) Leve; reversible al ajustar dosis
Alopecia, psoriasis (exacerbación) Rara la alopecia (muy rara en la ficha del tartrato de referencia); muy raro el empeoramiento de la psoriasis (raro en la del tartrato genérico) Leve
Edema periférico, cefalea y rubefacción (sólo con la combinación con felodipino) Muy frecuente el edema periférico (≥1/10) y frecuentes la cefalea y la rubefacción, atribuidos al felodipino; muy rara la hiperplasia gingival (ficha técnica de la combinación) Dependen de la dosis, aparecen al empezar o al subir la dosis y suelen ser transitorios (ficha técnica de la combinación)
⚠️ Gestión de los efectos adversos más relevantes
  • Bradicardia: si la frecuencia baja de 50-55 lpm, la ficha técnica del tartrato de referencia pide reducir la dosis gradualmente o suspenderlo despacio, nunca de forma brusca. En la insuficiencia cardiaca con FEVI reducida, el suplemento de la guía ESC 2026 (Tabla S6) baja la dosis si hay menos de 50 lpm con empeoramiento de los síntomas, pide un ECG para descartar bloqueo y revisar otros fármacos que bajan la frecuencia, y reserva la suspensión para el deterioro grave.
  • Fatiga y sensación de cansancio: puede empeorar de forma transitoria al empezar o al subir la dosis; en la IC, si es marcada, el suplemento de la guía ESC 2026 (Tabla S6) aconseja reducir el betabloqueante a la mitad (rara vez necesario), revisar al paciente en 1-2 semanas y advertirle de que no lo suspenda sin consultar.
  • Hipotensión: según el suplemento de la guía ESC 2026 (Tabla S6), en la insuficiencia cardiaca la hipotensión asintomática no suele obligar a cambiar el tratamiento; si es sintomática (mareo, aturdimiento o confusión), pide replantear y, si se puede, reducir o retirar los nitratos, los calcioantagonistas y otros vasodilatadores, bajar el diurético si no hay congestión y, si no basta, pedir consejo del especialista. En el infarto, la ficha técnica del tartrato de referencia pide interrumpir el metoprolol si aparece una hipotensión significativa y evaluar con cuidado el estado hemodinámico y la isquemia.
  • Extremidades frías: verifica que no haya isquemia periférica crítica. En claudicación moderada, valora si el beneficio cardiovascular supera el riesgo; en isquemia crítica, contraindicado.
  • Insomnio, pesadillas y síntomas depresivos o de ansiedad: las fichas técnicas recogen el insomnio, las pesadillas y la depresión como poco frecuentes (raros en la del tartrato de referencia). En un subestudio preespecificado del estudio BETAMI-DANBLOCK (4.733 pacientes con infarto y FEVI ≥40 %; el metoprolol fue el betabloqueante del 95,6 % de los asignados a betabloqueante, con una dosis mediana de 50 mg al día), la diferencia entre grupos en el cambio de la puntuación de depresión de la escala hospitalaria de ansiedad y depresión (HADS) fue de 0,30 puntos a los 1-6 meses y de 0,20 a los 12 meses, frente a una diferencia mínima clínicamente importante de 1,7 puntos; la de ansiedad y la proporción de pacientes con síntomas clínicamente significativos no difirieron. Sus autores concluyen que el betabloqueante a dosis moderadas no tuvo un efecto clínicamente relevante sobre la depresión ni la ansiedad, y advierten de que el estudio era abierto. Si un efecto adverso no cardiaco es inaceptable a dosis bajas, el suplemento de la guía ESC 2026 (Tabla S6) aconseja probar otro betabloqueante, porque los efectos adversos difieren entre ellos.
  • Enmascaramiento de hipoglucemia en DM: según la ficha técnica del tartrato de referencia, el betabloqueante puede enmascarar la taquicardia de la hipoglucemia, mientras que el mareo y la sudoración pueden persistir, y la sudoración, aumentar; la del tartrato genérico pide aconsejar al paciente diabético que vigile de cerca la glucemia.
💡 Retirada del metoprolol y cirugía

La retirada brusca de cualquier betabloqueante genera una hiperactividad adrenérgica de rebote, especialmente peligrosa en pacientes coronarios (puede precipitar angina inestable o infarto) y en IC (riesgo de descompensación aguda y arritmias). La ficha técnica del tartrato de referencia pide reducir la dosis gradualmente durante 1-3 semanas; las del inyectable y del tartrato genérico, retirarlo en unas 2 semanas hasta una dosis final de 25 mg; la de la combinación con felodipino, reducir la dosis o darla cada dos días durante 10-14 días; y la de los comprimidos de succinato de 95 mg, hoy con la autorización revocada, retirarlo durante al menos dos semanas hasta 11,88 mg, mantenidos al menos 4 días. Si aparecen síntomas, la retirada debe ser más lenta. Antes de una cirugía, las fichas técnicas piden informar al anestesista y no recomiendan suspender el betabloqueante; si hay que retirarlo, la del tartrato de referencia pide hacerlo de forma gradual, terminar unas 48 horas antes de la anestesia general y usar el anestésico con menor efecto cardiodepresor. Las fichas técnicas del inyectable y del tartrato genérico advierten además de que debe evitarse empezar el metoprolol de forma aguda y a dosis altas antes de una cirugía no cardiaca, porque se ha asociado a bradicardia, hipotensión e ictus, con casos mortales, en pacientes con factores de riesgo cardiovascular. En el estudio POISE (8.351 pacientes con enfermedad aterosclerótica o con riesgo de tenerla), el metoprolol succinato de liberación prolongada, empezado 2-4 horas antes de una cirugía no cardiaca y mantenido 30 días, redujo frente a placebo el objetivo principal de muerte cardiovascular, infarto no mortal o parada cardiaca no mortal (5,8 % frente a 6,9 %; HR 0,84; IC 95 % 0,70-0,99) y el infarto (4,2 % frente a 5,7 %), y aumentó la mortalidad total (3,1 % frente a 2,3 %; HR 1,33; IC 95 % 1,03-1,74) y el ictus (1,0 % frente a 0,5 %; HR 2,17; IC 95 % 1,26-3,74).

Sobredosis

Según las fichas técnicas, los primeros signos aparecen entre 20 minutos y 2 horas después de la ingesta, y los efectos de una sobredosis masiva pueden durar varios días aunque bajen las concentraciones plasmáticas. Predominan los cardiovasculares: bradicardia, bloqueo auriculoventricular de primer a tercer grado, asistolia, hipotensión, mala perfusión periférica, insuficiencia cardiaca y shock cardiogénico y, de forma excepcional, prolongación del QT; en niños y adolescentes pueden predominar la depresión del sistema nervioso central y la respiratoria. Puede haber además broncoespasmo, confusión o pérdida de conciencia, convulsiones, hipoglucemia (sobre todo en niños) o hiperglucemia e hiperpotasemia, y el alcohol, los antihipertensivos, la quinidina y los barbitúricos agravan el cuadro. La ficha técnica del tartrato genérico recoge en adultos una intoxicación moderada con 1,4 g, grave con 2,5 g y mortal con 7,5 g. El tratamiento se hace en un centro con medios de soporte, monitorización y supervisión; la ficha del tartrato de referencia pide ingresar al paciente, en general en cuidados intensivos, y vigilar al menos 4 horas incluso una sobredosis pequeña sin síntomas. Si está justificado, lavado gástrico o carbón activado; es poco probable que la hemodiálisis elimine el metoprolol. La bradicardia y los trastornos de la conducción se tratan con atropina, estimulantes adrenérgicos o marcapasos; la hipotensión, la insuficiencia cardiaca aguda y el shock, con expansión de volumen, una inyección de glucagón seguida, si hace falta, de una perfusión intravenosa, y dobutamina intravenosa, con un agonista alfa-1 añadido si hay vasodilatación; puede considerarse el calcio intravenoso, y el broncoespasmo suele revertir con broncodilatadores. La ficha del tartrato genérico pide indicar con amplitud la intubación y la ventilación asistida y avisa de que, tras una parada circulatoria, la reanimación puede tener que durar varias horas; la del de referencia, de que después puede aparecer un fenómeno de retirada del betabloqueante. Las fichas técnicas del metoprolol no fijan la dosis de glucagón ni la de dobutamina; la del propranolol, otro betabloqueante, da para su sobredosis un bolo intravenoso de 10 mg de glucagón, que puede repetirse o seguirse de una perfusión de 1-10 mg/hora, y dobutamina de 2,5 a 10 µg/kg/min, más si la intoxicación es grave. En España el glucagón inyectable que se comercializa es de 1 mg (CIMA, 10 de octubre de 2026). Ante una ingesta accidental, los prospectos remiten al Servicio de Información Toxicológica, teléfono 91 562 04 20.

5 Contraindicaciones y precauciones relevantes

🚫 Contraindicaciones absolutas
  • Bloqueo auriculoventricular de segundo o tercer grado (las fichas técnicas no prevén excepciones; el suplemento de la guía ESC 2026 lo contraindica en ausencia de marcapasos permanente).
  • Síndrome del nodo sinusal enfermo (sin marcapasos permanente, según las fichas técnicas del inyectable, del succinato, del tartrato genérico y de la combinación; la del tartrato de referencia contraindica la enfermedad del nodo sinusal sin prever esa excepción).
  • Bradicardia sinusal clínicamente relevante (<45-50 lpm en la ficha técnica del tartrato de referencia; la del genérico contraindica la bradicardia sintomática).
  • Insuficiencia cardiaca descompensada e inestable (edema pulmonar, hipoperfusión o hipotensión), shock cardiogénico o tratamiento inotrópico continuo o intermitente con agonistas beta.
  • Trastornos graves de la circulación arterial periférica (isquemia crítica de extremidades).
  • Asma bronquial grave y antecedentes de broncoespasmo grave (ficha técnica del tartrato de referencia; las del inyectable, del tartrato genérico, del succinato y de la combinación con felodipino no lo contraindican y piden asociar un agonista beta-2 o un broncodilatador).
  • Feocromocitoma no tratado (ficha técnica del tartrato de referencia; las demás piden asociar un alfabloqueante).
  • Hipersensibilidad al principio activo, a otros betabloqueantes o a los excipientes.
  • Hipotensión (fichas técnicas del tartrato).
  • Con la combinación de felodipino y metoprolol succinato, además: embarazo, infarto agudo de miocardio, angina inestable, obstrucción valvular con repercusión hemodinámica y obstrucción dinámica del tracto de salida (su ficha técnica).
  • Sospecha de infarto agudo de miocardio con frecuencia cardíaca <45 lpm, intervalo PQ >0,24 s o presión arterial sistólica <100 mmHg; la ficha técnica del tartrato de referencia lo contraindica en el infarto con frecuencia <45-50 lpm, PR >0,24 s, sistólica <100 mmHg o insuficiencia cardiaca grave.

Precauciones clínicamente relevantes: en la EPOC, la ficha técnica del tartrato de referencia admite usarlo con precaución en las enfermedades broncoespásticas leves o moderadas que no responden a otros tratamientos o no los toleran, con un agonista beta-2 y a la dosis más baja posible, y la del genérico pide asociar un broncodilatador. En la insuficiencia cardiaca, el suplemento de la guía ESC 2026 (Tabla S6) recuerda que la EPOC no es una contraindicación y considera el asma una contraindicación relativa: si está indicado un betabloqueante cardioselectivo, el asma no es una contraindicación absoluta, pero sólo se usa bajo supervisión estrecha de un especialista, sopesando riesgos y beneficios; y la nota c de la Tabla de recomendaciones 16 de la guía ESC 2024 de síndromes coronarios crónicos contraindica en la enfermedad pulmonar obstructiva sólo los betabloqueantes no cardioselectivos. En la diabetes, informa al paciente de que el betabloqueante puede enmascarar la taquicardia de la hipoglucemia; con insulina, la hipoglucemia puede ser mayor o más prolongada (ficha del tartrato de referencia), con sulfonilureas la ficha del tartrato genérico advierte de más riesgo de hipoglucemia grave, y puede hacer falta ajustar los antidiabéticos orales. Con un betabloqueante, las reacciones anafilácticas pueden ser más graves y no responder a las dosis habituales de adrenalina; la ficha técnica del tartrato de referencia pide evitarlo, siempre que se pueda, en pacientes con riesgo aumentado de anafilaxia. En la enfermedad arterial periférica, las fichas técnicas advierten de que puede agravar los síntomas de los trastornos circulatorios arteriales periféricos, como la claudicación intermitente.

En el embarazo, los betabloqueantes se han asociado a retraso del crecimiento intrauterino (fichas técnicas); la guía interactiva de fármacos en el embarazo de CardioTeca toma el metoprolol como comparador de las cifras de crecimiento fetal del registro ROPAC, con una OR de 2,3 para el atenolol y de 0,2 para el labetalol frente al metoprolol. Las fichas técnicas del metoprolol sin combinar piden no usarlo salvo que se considere imprescindible, con monitorización materno-fetal, porque los betabloqueantes reducen la perfusión placentaria y pueden causar bradicardia en el feto y el recién nacido; la del tartrato de referencia pide la dosis más baja posible e interrumpirlo 2-3 días antes del parto, la del genérico, retirarlo de forma gradual 48-72 horas antes del parto programado, y la de la combinación con felodipino lo contraindica en el embarazo. La guía ESC 2025 de cardiopatía y embarazo recomienda el metoprolol, junto con el labetalol y los calcioantagonistas dihidropiridínicos, para tratar la hipertensión en el embarazo (clase I, nivel C). En la lactancia, las fichas técnicas del inyectable, del succinato y del tartrato genérico piden no usarlo salvo que se considere imprescindible; pasa a la leche (menos de 1 mg al día para un lactante que tome un litro de leche, según la ficha del tartrato de referencia; la del genérico señala una concentración en la leche unas tres veces la del plasma materno y un riesgo para el lactante que parece bajo) y se vigilan en el lactante los signos de betabloqueo. La guía interactiva de fármacos en el embarazo y la lactancia de CardioTeca lo considera seguro en la lactancia.

En la insuficiencia hepática grave, la metabolización puede estar reducida, aunque la baja unión a proteínas plasmáticas (5-10%) hace que la cirrosis no suela requerir ajuste de dosis, según las fichas técnicas del inyectable, del succinato y de la combinación con felodipino; la del tartrato genérico tampoco ajusta la dosis en la cirrosis, sin dar ese motivo, y la de la combinación no admite más de un comprimido al día con una alteración hepática grave. La del tartrato de referencia pide empezar con dosis bajas en la insuficiencia hepática y subirlas de forma gradual. No se requiere ajuste renal. En el anciano, la ficha del tartrato de referencia pide precaución, porque un descenso excesivo de la presión o de la frecuencia puede reducir el riego de órganos vitales. Enmascara algunos signos de la tirotoxicosis: en quien la tiene o puede tenerla, esa ficha pide vigilar de cerca la función tiroidea y la cardiaca; según la misma ficha, el hipertiroidismo puede aumentar el aclaramiento presistémico del metoprolol, y la del tartrato genérico señala que en la tirotoxicosis puede hacer falta una dosis ligeramente superior a la habitual. En niños la experiencia es limitada: según la ficha del tartrato de referencia, no se han establecido su seguridad ni su eficacia, y su prospecto dice que no debe darse a menores de 18 años; la ficha de la combinación con felodipino no admite su uso en niños. Las fichas técnicas piden comprobar la reacción al fármaco antes de conducir, por el posible mareo o cansancio, y las del tartrato de referencia, del inyectable y de la combinación, avisar a los deportistas de que puede dar positivo en un control de dopaje.

La ficha técnica del tartrato de referencia pide además precaución en el bloqueo auriculoventricular de primer grado y, si aparecen síntomas aislados del síndrome oculomucocutáneo, como la sequedad ocular o la erupción cutánea (el síndrome completo no se ha comunicado con este medicamento), vigilarlos y considerar la suspensión. Según las fichas técnicas (apartado 5.1), el metoprolol puede aumentar ligeramente los triglicéridos y, en algunos casos, bajar algo el colesterol HDL, menos que los betabloqueantes no selectivos, y en un estudio de varios años el colesterol total bajó; la del tartrato de referencia añade que el tratamiento prolongado puede reducir la sensibilidad a la insulina. La ficha técnica de la combinación con felodipino advierte de que, como otros antihipertensivos, puede causar hipotensión y, con ella, isquemia miocárdica en pacientes predispuestos, y de un aumento leve de las encías en pacientes con gingivitis o periodontitis marcadas, que se evita o revierte con una higiene dental cuidadosa.

⚕️ Perla clínica — Metoprolol y angina de Prinzmetal

La angina de Prinzmetal figura entre las precauciones de las fichas técnicas. Según la del tartrato genérico, la frecuencia y la intensidad de las crisis pueden aumentar por la vasoconstricción coronaria mediada por receptores alfa; por eso los betabloqueantes no selectivos no deben usarse en estos pacientes y los selectivos beta-1, como el metoprolol, se usan con precaución. La guía interactiva de síndrome coronario crónico de CardioTeca pide evitar los betabloqueantes en el vasoespasmo puro, sin enfermedad coronaria obstructiva asociada, porque pueden agravarlo al favorecer la vasoconstricción mediada por receptores alfa no bloqueados, y en la angina vasoespástica pone en primera línea los calcioantagonistas (clase I, nivel A), con los nitratos de acción prolongada como tratamiento añadido (clase IIa, nivel B).

6 Combinaciones farmacológicas y perspectivas por especialidad

Combinaciones habituales en IC-rFEVI

El metoprolol succinato es uno de los cuatro betabloqueantes de la tabla de dosis de la guía ESC 2026 para la IC-rFEVI; en España no se comercializa sin combinar y ninguna ficha técnica de los metoprolol que se comercializan incluye la insuficiencia cardiaca (apartado 2). Su combinación con un inhibidor del SRAA (IECA, ARA-II o sacubitrilo/valsartán) es sinérgica: el IECA reduce la poscarga y la activación neurohumoral, mientras el metoprolol atenúa directamente la hiperactividad simpática cardíaca. Ambos mecanismos actúan sobre el remodelado ventricular por vías complementarias. Añadir un antagonista del receptor mineralocorticoide (espironolactona, eplerenona) al IECA o ARA-II y al betabloqueante reduce aún más la mortalidad. La guía ESC 2026 recomienda en la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida sintomática el IECA o el sacubitrilo/valsartán y, si está estable, el betabloqueante, y en toda insuficiencia cardiaca sintomática el antagonista del receptor mineralocorticoide y el inhibidor del SGLT2 (dapagliflozina o empagliflozina), los cuatro con clase I, nivel A.

Metoprolol e ivabradina

La combinación de metoprolol con ivabradina (inhibidor selectivo de la corriente If del nodo sinusal) tiene sentido en pacientes en ritmo sinusal con IC-rFEVI, FEVI ≤35 % y FC en reposo >70 lpm a pesar de la dosis máxima tolerada de betabloqueante (guía ESC 2026: clase IIa, nivel B1). Ambos fármacos reducen la frecuencia por mecanismos distintos: la ivabradina no es inotrópica negativa, lo que la hace complementaria. La combinación requiere monitorización de la FC, ya que la bradicardia excesiva puede aparecer con más facilidad que en monoterapia. Si el betabloqueante no se tolera, la guía ESC 2026 considera la ivabradina en la IC-rFEVI sintomática con FEVI ≤35 % y ritmo sinusal, con el resto del tratamiento de base (clase IIa, nivel C).

Metoprolol y amiodarona

La combinación suma el control de la respuesta ventricular en la FA y el riesgo de bradicardia y bloqueo auriculoventricular. Las fichas técnicas advierten de que el metoprolol puede potenciar los efectos inotrópico y dromotrópico negativos de la amiodarona, y la del tartrato genérico la incluye entre las combinaciones que pueden requerir un ajuste de la dosis: recoge un caso de bradicardia sinusal pronunciada y recuerda que, por la semivida de la amiodarona (unos 50 días), la interacción puede aparecer mucho después de suspenderla. Si se asocian, se vigilan la frecuencia cardiaca y el ECG.

Otras interacciones recogidas en las fichas técnicas

Además de las del cuadro de un vistazo, las fichas técnicas recogen estas. Entre los inhibidores del CYP2D6 que pueden aumentar las concentraciones de metoprolol nombran también la fluvoxamina, la clomipramina, la desipramina, la clorpromazina, la flufenazina, el haloperidol, la tioridazina, la hidroxicloroquina, el ritonavir y el celecoxib, y la ficha del tartrato genérico advierte de que, al empezar uno de ellos, puede tener que reducirse la dosis de metoprolol. La nitroglicerina puede aumentar su efecto hipotensor; el metoprolol puede potenciar la hipotensión ortostática de la primera dosis de prazosina y la acción vasoconstrictora de los alcaloides del cornezuelo de centeno, como la ergotamina, y con un inhibidor irreversible de la monoaminooxidasa la ficha del tartrato de referencia advierte de una posible hipertensión significativa hasta 14 días después de suspenderlo. Los simpaticomiméticos —adrenalina, noradrenalina, isoprenalina, efedrina, fenilefrina o fenilpropanolamina, también en antitusígenos, gotas nasales o colirios— pueden aumentar la respuesta presora, con menos probabilidad con un beta-1 selectivo a dosis terapéuticas que con uno no selectivo; la ficha del tartrato genérico recoge hipertensión grave con bradicardia tras la adrenalina, también la de la anestesia local si pasa a la circulación, descrita con betabloqueantes no selectivos y con un riesgo considerablemente menor con los cardioselectivos. Con la combinación con felodipino, su ficha técnica pide evitar los inhibidores potentes del CYP3A4 (cimetidina, eritromicina, itraconazol, ketoconazol, inhibidores de la proteasa del VIH como el ritonavir y zumo de pomelo), que aumentan las concentraciones de felodipino, y los inductores potentes (fenitoína, carbamazepina, rifampicina, barbitúricos, efavirenz, nevirapina e hipérico o hierba de San Juan), que las reducen; el felodipino puede aumentar las concentraciones de tacrólimus, que deben vigilarse.

Perspectiva del cardiólogo de IC

El metoprolol succinato es el betabloqueante del estudio MERIT-HF (3.991 pacientes, seguimiento medio de 1 año, interrumpido antes de tiempo por recomendación del comité de seguridad). El estudio COMET comparó el carvedilol con el tartrato, no con el succinato. La guía ESC 2026 recomienda un betabloqueante en la IC-rFEVI estable y sintomática (clase I, nivel A), y su tabla de dosis recoge el bisoprolol, el carvedilol, el metoprolol succinato y el nebivolol; su suplemento aconseja probar otro betabloqueante si aparecen efectos adversos no cardiacos inaceptables a dosis bajas. En España no se comercializa el metoprolol succinato sin combinar: los comprimidos de 95 mg tienen la autorización revocada y el único succinato comercializado va combinado con felodipino, autorizado sólo en la hipertensión. La decisión práctica suele depender de la tolerancia y el perfil de comorbilidades.

Perspectiva del cardiólogo de arritmias

En FA, el metoprolol (tartrato oral, el que se comercializa sin combinar; tartrato IV en urgencias) es uno de los betabloqueantes que la guía interactiva de fibrilación auricular de CardioTeca propone para controlar la frecuencia (25-100 mg cada 12 horas por vía oral); con fracción de eyección reducida, esa guía propone el bisoprolol o el carvedilol. La guía ESC 2024 de FA recomienda el control de frecuencia como tratamiento inicial en la fase aguda, como complemento del control del ritmo o como estrategia única (clase I, nivel B), con un objetivo inicial de menos de 110 lpm en reposo (clase IIa, nivel B). En las taquicardias supraventriculares, como la taquicardia por reentrada nodal, que son la indicación que destaca la ficha técnica del inyectable, el metoprolol IV (tartrato) se da en bolos de hasta 5 mg a 1-2 mg por minuto, repetibles cada 5 minutos; según esa ficha técnica suelen bastar 10-15 mg. La taquicardia sinusal no figura como tal en las fichas técnicas del metoprolol; la del tartrato genérico autoriza el metoprolol oral en las palpitaciones sin cardiopatía, con 100 mg al día en una toma. En la taquicardia sinusal el betabloqueante actúa sobre el síntoma, y la causa —anemia, fiebre, hipertiroidismo, hipovolemia— se busca antes de pautarlo (criterio de CardioTeca).

Perspectiva del internista y el médico de familia

En atención primaria, entre sus indicaciones autorizadas están la hipertensión, la profilaxis de la migraña y, en la ficha del tartrato genérico, las palpitaciones sin cardiopatía (100 mg al día en una toma). En hipertensión, la guía ESC 2024 recomienda como primera línea los IECA, los ARA-II, los calcioantagonistas dihidropiridínicos y los diuréticos tiazídicos o afines (clase I, nivel A), y combinar un betabloqueante con cualquiera de ellos cuando hay una indicación de peso: angina, infarto previo, insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida o control de la frecuencia cardiaca (clase I, nivel A). A partir de los 85 años o con fragilidad moderada o grave, aconseja evitarlo salvo indicación específica (clase IIa, nivel B).

Presentaciones comercializadas en España y condición de prescripción

En CIMA constan, a 10 de octubre de 2026, cuatro presentaciones autorizadas de metoprolol, y las cuatro están comercializadas: dos de tartrato 100 mg en comprimidos recubiertos con película (una genérica), con receta; la solución inyectable de 1 mg/mL, de uso hospitalario; y una combinación de felodipino 5 mg y metoprolol succinato 47,5 mg (equivalentes a 50 mg de tartrato) en comprimidos de liberación prolongada, con receta, cuya única indicación autorizada es la hipertensión arterial en adultos y que es el único metoprolol succinato comercializado. Tienen la autorización revocada los comprimidos de metoprolol succinato 95 mg de liberación prolongada (el de referencia, desde el 11 de junio de 2024, y el genérico, desde el 9 de octubre de 2023) y otra presentación de tartrato 100 mg en comprimidos (desde el 8 de abril de 2024). La ficha técnica del succinato de referencia sigue publicada en CIMA, y de ella sale la posología del succinato de 95 mg que da esta ficha.

A partir de aquí: la ciencia que sustenta todo lo anterior. Las secciones siguientes desarrollan el mecanismo de acción en profundidad y revisan los estudios clínicos que respaldan cada una de las recomendaciones prácticas del Bloque I. Si ya conoces la molécula y los estudios, puedes ir directamente a la tabla resumen al final del artículo.
Bloque II · Farmacología y evidencia

7 Efectos más allá del bloqueo β1: remodelado inverso y muerte súbita

La reducción de la mortalidad con metoprolol en IC-rFEVI no se explica únicamente por el enlentecimiento de la frecuencia cardíaca. La activación crónica del sistema nervioso simpático en la IC desencadena un ciclo patológico que incluye desregulación de los receptores β-adrenérgicos, apoptosis de cardiomiocitos, fibrosis intersticial, hipertrofia ventricular y arritmias. El bloqueo sostenido del eje β1-adrenérgico interrumpe este ciclo y permite lo que los cardiólogos llaman remodelado inverso.

FactorEfecto del metoprololFuente y magnitud estimada
Muerte súbita Reducción 41% MERIT-HF frente a placebo; riesgo relativo 0,59 (IC 95 % 0,45-0,78)
Frecuencia cardíaca basal Reducción Fichas técnicas (apartado 5.1)
Presión arterial Reducción en bipedestación y en decúbito Fichas técnicas del tartrato (apartado 5.1)
Densidad de receptores beta miocárdicos Regulación al alza (aumento de densidad y sensibilidad) Estudio de Heilbrunn (Circulation 1989): en 14 pacientes con miocardiopatía dilatada tratados 6 meses con metoprolol (dosis media de 105 mg al día), la densidad de receptores beta miocárdicos pasó de 39 a 80 fmol/mg (medida en 9; p<0,05), y el aumento de la dP/dt máxima con dobutamina, del 21 % al 74 % (medido en 7)
Episodios de angina Menos episodios, más cortos y menos graves; más capacidad de esfuerzo Fichas técnicas (apartado 5.1)
Migraña Profilaxis de las crisis Fichas técnicas (indicación autorizada)
📊 La muerte súbita en MERIT-HF

En MERIT-HF hubo 79 muertes súbitas con metoprolol succinato y 132 con placebo (riesgo relativo 0,59; IC 95 % 0,45-0,78). Recuerda que la muerte súbita en IC-rFEVI tiene un componente arrítmico importante (FV, TV monomórfica); según las fichas técnicas, el metoprolol reduce las extrasístoles ventriculares y, en el infarto, la reducción de la mortalidad se debe sobre todo a la de la muerte súbita, presumiblemente en parte por la prevención de la fibrilación ventricular. En el subgrupo de MERIT-HF con IC grave (NYHA III-IV, FEVI <0,25), la muerte súbita también se redujo de forma significativa (22 frente a 39 muertes; reducción del 45 %; IC 95 % 7-67 %).

8 Mecanismo de acción en profundidad (metoprolol)

El metoprolol es un antagonista competitivo y reversible de los receptores β1-adrenérgicos. Estos receptores pertenecen a la superfamilia de receptores acoplados a proteínas G y son, en condiciones fisiológicas, el principal mediador de la respuesta cardíaca a las catecolaminas endógenas (adrenalina y noradrenalina). Cuando se estimulan, activan la proteína Gs, que a su vez aumenta el AMPc intracelular a través de la adenilato ciclasa. El AMPc activa la proteína cinasa A (PKA), que fosforila canales iónicos y proteínas contráctiles: el canal de calcio tipo L aumenta la entrada de Ca²⁺ (efecto inotrópico positivo) y el fosfolamban se fosforila acelerando la recaptura de Ca²⁺ por el retículo sarcoplásmico (efecto lusitrópico positivo); en el nodo sinusal, el AMPc se une directamente al canal HCN4 y acelera la despolarización diastólica (efecto cronotrópico positivo).

Al bloquear el receptor β1, el metoprolol impide esta cascada. La consecuencia inmediata es una reducción de la frecuencia cardíaca (efecto cronotrópico negativo), la contractilidad (efecto inotrópico negativo) y la velocidad de conducción auriculoventricular (efecto dromotrópico negativo). Esto se traduce en menor consumo de oxígeno miocárdico y mayor tiempo de llenado diastólico, lo que mejora la perfusión subendocárdica, especialmente relevante en la coronariopatía.

En la IC-rFEVI, el contexto fisiopatológico es diferente: el sistema nervioso simpático está crónicamente activado como mecanismo compensador ante la caída del gasto cardíaco. Esta activación sostenida produce niveles elevados de noradrenalina circulante, que ejercen un efecto cardiotóxico directo: inducen apoptosis en cardiomiocitos, promueven hipertrofia y fibrosis, y generan arritmias por alteración del manejo del calcio intracelular. La estimulación adrenérgica crónica también produce una regulación a la baja de los receptores β1: disminuye su densidad en la membrana de los cardiomiocitos.

💡 Concepto clave — Por qué el beneficio tarda en verse

Al iniciar el metoprolol en IC, el efecto inotrópico negativo inmediato puede producir un leve deterioro hemodinámico transitorio durante las primeras semanas. El beneficio a largo plazo viene del remodelado inverso y de la regulación al alza de los receptores β1: al retirar el estímulo adrenérgico crónico, el corazón recupera gradualmente la sensibilidad a las catecolaminas y la densidad de receptores aumenta. Según el suplemento de la guía ESC 2026 (Tabla S6), al empezar o al subir la dosis puede haber un empeoramiento transitorio de los síntomas, y la mejoría puede tardar de 3 a 6 meses o más.

El metoprolol no posee actividad simpaticomimética intrínseca ni estabilización de membrana significativa a dosis terapéuticas. Su metabolismo es hepático, principalmente a través del CYP2D6; los metabolizadores lentos (alrededor del 7 % de la población caucásica y menos del 1 % de la oriental) presentan concentraciones plasmáticas varias veces más altas que los metabolizadores rápidos, aunque según la ficha técnica del tartrato de referencia este polimorfismo parece tener poco o ningún efecto en la seguridad o la tolerabilidad del fármaco. Los inhibidores potentes del CYP2D6 (fluoxetina, paroxetina, bupropión, quinidina o propafenona, entre otros) pueden imitar el fenotipo de metabolizador lento. La biodisponibilidad oral de la forma de liberación inmediata es del 50% por efecto de primer paso hepático; el succinato de liberación prolongada alcanza concentraciones pico más bajas pero más sostenidas, con menor variación pico-valle y bloqueo β1 más estable a lo largo de las 24 horas.

9 El estudio MERIT-HF (1999): metoprolol succinato frente a placebo en 3.991 pacientes con insuficiencia cardiaca y FEVI ≤40 %

Diseño y población

MERIT-HF (Metoprolol CR/XL Randomised Intervention Trial in Congestive Heart Failure) fue un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo publicado en Lancet en 1999. Incluyó 3.991 pacientes en 313 centros de 14 países. Los criterios de inclusión eran IC crónica sintomática (NYHA II-IV), FEVI ≤0,40 y estabilización con el tratamiento estándar óptimo. El fármaco estudiado fue metoprolol succinato CR/XL, iniciado a 12,5 mg/día (NYHA III-IV) o 25 mg/día (NYHA II) y titulado a una dosis objetivo de 200 mg/día durante 6-8 semanas. El seguimiento medio fue de aproximadamente 1 año. El estudio se detuvo antes de tiempo, tras un análisis intermedio, por recomendación del comité independiente de seguridad.

Resultados principales

📊 Resultados de MERIT-HF
  • Mortalidad total: 145 frente a 217 muertes (7,2 % frente a 11,0 % por paciente-año de seguimiento), reducción del 34 % frente a placebo (riesgo relativo 0,66; IC 95 % 0,53-0,81; p=0,00009, o p=0,0062 ajustada por los análisis intermedios). El estudio se detuvo precozmente por recomendación del comité independiente de seguridad.
  • Muerte súbita cardíaca: 79 frente a 132 muertes, reducción del 41 % (riesgo relativo 0,59; IC 95 % 0,45-0,78; p=0,0002).
  • Muerte u hospitalización por cualquier causa (segundo objetivo principal): 641 frente a 767 eventos, reducción del riesgo del 19 % (IC 95 % 10-27 %; p<0,001).
  • Hospitalizaciones por empeoramiento de la IC: 317 frente a 451 (p<0,001), con 3.401 frente a 5.303 días de ingreso (p<0,001); muerte u hospitalización por empeoramiento de la IC, 311 frente a 439 eventos (reducción del riesgo del 31 %; IC 95 % 20-40 %).
  • Síntomas y bienestar: mejoraron la clase NYHA, valorada por el médico (p=0,003), y la valoración global del tratamiento por el paciente (escala McMaster Overall Treatment Evaluation; p=0,009). En el subgrupo en clase III-IV con fracción de eyección <0,25, las hospitalizaciones por empeoramiento de la IC bajaron un 45 % (p<0,0001) y la clase NYHA también mejoró (p=0,0031).
  • Tolerabilidad: el resumen del estudio lo describe como bien tolerado; en el subgrupo en clase III-IV con fracción de eyección <0,25 hubo un 31 % menos de retiradas de la medicación por cualquier causa que con placebo (p=0,027).
  • Subgrupo con IC grave (NYHA III-IV, FEVI <0,25, n=795): reducción significativa de todos los objetivos de mortalidad predefinidos (mortalidad total, 45 frente a 72 muertes), con un beneficio similar al de la cohorte global.

Implicación clínica práctica

En el estudio MERIT-HF, el metoprolol succinato, un fármaco que reduce la contractilidad a corto plazo, redujo la mortalidad total en la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección ≤0,40 y clase NYHA II-IV, con un seguimiento medio de 1 año; en su subgrupo en clase III-IV con fracción de eyección <0,25 (795 pacientes), la reducción de la mortalidad fue similar a la de la cohorte global. La guía ESC 2026 recomienda un betabloqueante en la IC con FEVI reducida estable y sintomática (clase I, nivel A) y recoge en su tabla de dosis la pauta del metoprolol succinato de MERIT-HF (de 12,5-25 a 200 mg una vez al día), junto con el bisoprolol, el carvedilol y el nebivolol.

10 El estudio COMET (2003): carvedilol frente a metoprolol tartrato en la insuficiencia cardiaca con FEVI <35 %

Diseño y población

COMET (Carvedilol or Metoprolol European Trial, Lancet 2003) comparó carvedilol (dosis objetivo 25 mg dos veces al día) con metoprolol tartrato (dosis objetivo 50 mg dos veces al día) en 3.029 pacientes con IC-rFEVI (NYHA II-IV, FEVI <0,35 e ingreso previo por causa cardiovascular), en un ensayo doble ciego. Duración media del estudio: 58 meses.

Resultados principales

📊 Resultados de COMET
  • Mortalidad total: 34 % con carvedilol y 40 % con metoprolol tartrato (HR 0,83; IC 95 % 0,74-0,93; p=0,0017), una reducción relativa del 17 % con carvedilol.
  • Muerte u hospitalización por cualquier causa (segundo objetivo principal): 74 % con carvedilol y 76 % con metoprolol tartrato (HR 0,94; IC 95 % 0,86-1,02).
💡 Formulación y dosis del metoprolol en COMET

COMET comparó carvedilol con metoprolol tartrato, no con metoprolol succinato. La dosis objetivo de COMET, 50 mg de tartrato dos veces al día (100 mg al día), es la mitad de la de MERIT-HF, 200 mg al día de succinato en equivalentes de tartrato (190 mg de la sal succinato), y el tartrato tiene más variación pico-valle. La guía ESC 2026 de IC recomienda un betabloqueante en la IC-rFEVI estable y sintomática (clase I, nivel A) y su tabla de dosis recoge el bisoprolol, el carvedilol, el metoprolol succinato y el nebivolol.

11 El estudio REDUCE-AMI (2024): betabloqueante frente a ningún betabloqueante después del infarto con FEVI ≥50 %

Diseño y población

REDUCE-AMI (Randomized Evaluation of Decreased Usage of Beta-blockers After Acute Myocardial Infarction, NEJM 2024) fue un ensayo aleatorizado, abierto y de grupos paralelos, en 45 centros de Suecia, Estonia y Nueva Zelanda; según su artículo de diseño, se apoyaba en los registros nacionales, de los que se obtenían los eventos, sin adjudicación central. Incluyó 5.020 pacientes con infarto agudo de miocardio —de tipo 1, según el artículo de diseño— y FEVI conservada (≥50 %) a los que se había hecho una coronariografía precoz; el 95,4 % procedía de Suecia. Se aleatorizaron 1:1 a betabloqueante oral a largo plazo (metoprolol o bisoprolol) o a ningún betabloqueante; el protocolo recomendaba el metoprolol succinato como primera opción y animaba a alcanzar al menos 100 mg al día de metoprolol o 5 mg de bisoprolol. Seguimiento mediano: 3,5 años.

Resultados principales

📊 Resultados de REDUCE-AMI
  • Objetivo principal (muerte por cualquier causa o nuevo infarto): 7,9 % con betabloqueante frente a 8,3 % sin él (HR 0,96; IC 95 % 0,79-1,16; p=0,64).
  • Muerte por cualquier causa: 3,9 % frente a 4,1 %.
  • Hospitalización por insuficiencia cardiaca: 0,8 % frente a 0,9 %.
  • Seguridad: hospitalización por bradicardia, bloqueo auriculoventricular de segundo o tercer grado, hipotensión, síncope o implante de marcapasos, 3,4 % frente a 3,2 %; por asma o EPOC, 0,6 % en los dos grupos.

Implicación clínica práctica

Según sus autores, la mayoría de los estudios que mostraron beneficio del betabloqueante después del infarto incluyeron infartos extensos y se hicieron antes del diagnóstico con biomarcadores y de la angioplastia, los antitrombóticos, las estatinas de alta intensidad y los antagonistas del sistema renina-angiotensina-aldosterona actuales. En pacientes con IAM sometidos a coronariografía precoz y FEVI ≥50 %, el betabloqueante no redujo la muerte ni el nuevo infarto.

12 El estudio BETAMI-DANBLOCK (2025): betabloqueante frente a ningún betabloqueante después del infarto con FEVI ≥40 %

Diseño y población

BETAMI-DANBLOCK fue la combinación de dos estudios con protocolos casi idénticos (el noruego BETAMI y el danés DANBLOCK), publicada en el NEJM en 2025. Diseño PROBE (prospectivo, aleatorizado, abierto, con evaluación ciega de eventos). Incluyó 5.574 pacientes con infarto de miocardio y FEVI ≥40 %, aleatorizados 1:1 a betabloqueante (n=2.783) o a ningún betabloqueante (n=2.791) en los 14 días siguientes al infarto. Seguimiento mediano: 3,5 años.

Resultados principales

📊 Resultados de BETAMI-DANBLOCK (NEJM 2025)
  • Objetivo principal (muerte o eventos cardiovasculares mayores: nuevo infarto, revascularización coronaria no planificada, ictus isquémico, insuficiencia cardiaca o arritmia ventricular maligna): 14,2 % con betabloqueante frente a 16,3 % sin betabloqueante (HR 0,85; IC 95 % 0,75-0,98; p=0,03). Muerte por cualquier causa, 4,2 % frente a 4,4 %; nuevo infarto, 5,0 % frente a 6,7 % (HR 0,73; IC 95 % 0,59-0,92); revascularización no planificada, 3,9 % en ambos; ictus isquémico, 1,6 % frente a 1,3 %; insuficiencia cardiaca, 1,5 % frente a 1,9 %; arritmias ventriculares malignas, 0,5 % frente a 0,6 %.
  • Betabloqueante utilizado: en un subestudio de 4.733 de sus pacientes, publicado en 2026, el metoprolol fue el betabloqueante del 95,6 % de los asignados a betabloqueante, con una dosis mediana de 50 mg al día; el subestudio no detalla la sal. En esa misma cohorte, el 91,7 % había recibido una angioplastia durante el ingreso, el 2,1 % cirugía coronaria y el 6,9 % no se había revascularizado; el 77,1 % tenía FEVI ≥50 % y el 48,7 % había tenido un infarto con elevación del ST.
  • Seguridad: no se observaron diferencias aparentes entre los grupos (resumen del estudio).
💡 Diferencias entre los estudios BETAMI-DANBLOCK y REDUCE-AMI

Los dos estudios difieren en varios puntos de diseño: (1) REDUCE-AMI incluyó solo pacientes con FEVI ≥50 %, mientras BETAMI-DANBLOCK incluyó FEVI ≥40 %; (2) el objetivo principal era diferente: REDUCE-AMI usó muerte o nuevo infarto, mientras BETAMI-DANBLOCK añadió cuatro componentes más (revascularización no planificada, ictus isquémico, insuficiencia cardiaca y arritmias ventriculares malignas), y de ellos el nuevo infarto fue el que se redujo (5,0 % frente a 6,7 %; HR 0,73); (3) la tasa del objetivo principal fue del 14,2 % y el 16,3 % en BETAMI-DANBLOCK, frente al 7,9 % y el 8,3 % en REDUCE-AMI, con un objetivo que sumaba más componentes; (4) en BETAMI-DANBLOCK casi todos los pacientes tratados recibieron metoprolol (el 95,6 % en un subestudio de 4.733 pacientes), mientras REDUCE-AMI incluyó también bisoprolol. En el metaanálisis de datos individuales de cinco estudios con FEVI ≥50 %, que incluye a los pacientes de REDUCE-AMI, BETAMI y DANBLOCK con esa FEVI, el betabloqueante no redujo la muerte, el infarto ni la insuficiencia cardiaca (apartado 13).

13 Los metaanálisis de datos individuales (2025 y 2026): betabloqueante frente a ningún betabloqueante después del infarto con FEVI del 40 al 49 % y con FEVI ≥50 %

Diseño

Son dos metaanálisis de datos individuales de pacientes. El publicado en el NEJM (N Engl J Med. 2026;394:540-550) combinó cinco estudios aleatorizados y abiertos (REBOOT, 7.459 pacientes; REDUCE-AMI, 4.967; BETAMI, 2.441; DANBLOCK, 2.277, y CAPITAL-RCT, 657), con un total de 17.801 pacientes con infarto reciente, sin otra indicación de betabloqueante y FEVI ≥50 %; el objetivo principal fue muerte por cualquier causa, infarto o insuficiencia cardiaca, y la mediana de seguimiento, 3,6 años. El publicado en The Lancet en 2025 analizó a los 1.885 pacientes con FEVI ligeramente reducida, del 40 al 49 %, y sin antecedentes ni signos de insuficiencia cardiaca de cuatro de esos estudios (REBOOT, 979; BETAMI, 422; DANBLOCK, 430, y CAPITAL-RCT, 54), con el mismo objetivo principal.

Resultados principales

📊 Resultados de los dos metaanálisis
  • FEVI ≥50 % (NEJM, 17.801 pacientes), objetivo principal (muerte por cualquier causa, infarto o insuficiencia cardiaca): 8,1 % con betabloqueante frente a 8,3 % sin él (HR 0,97; IC 95 % 0,87-1,07; p=0,54).
  • FEVI ≥50 %, componentes: muerte, 335 frente a 326 pacientes (HR 1,04; IC 95 % 0,89-1,21); infarto, 360 frente a 407 (HR 0,89; IC 95 % 0,77-1,03); insuficiencia cardiaca, 75 frente a 87 (HR 0,87; IC 95 % 0,64-1,19).
  • FEVI 40-49 % (Lancet, 1.885 pacientes), mismo objetivo principal: 32,6 frente a 43,0 eventos por 1.000 pacientes-año (HR 0,75; IC 95 % 0,58-0,97; p=0,031).
  • Sin heterogeneidad significativa entre estudios en el metaanálisis de la FEVI 40-49 % (p de interacción=0,95).

Implicación clínica práctica

En pacientes con infarto reciente y FEVI ≥50 %, sin otra indicación de betabloqueante, el tratamiento no redujo la muerte, el infarto ni la insuficiencia cardiaca; con FEVI del 40 al 49 % y sin insuficiencia cardiaca, se asoció a menos eventos del objetivo combinado. La guía ESC 2023 de síndromes coronarios agudos, anterior a estos datos, dice que el betabloqueante debe considerarse de forma rutinaria en todo síndrome coronario agudo con independencia de la FEVI (clase IIa, nivel B) y lo recomienda con FEVI ≤40 % (clase I, nivel A). La guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca, que ya no distingue la FEVI ligeramente reducida, recomienda el betabloqueante en el estadio B con FEVI <50 % (clase I, nivel B1).

Tabla resumen general

AspectoDato claveFuente
Mecanismo Bloqueo competitivo y selectivo de receptores β1 adrenérgicos cardíacos; sin actividad simpaticomimética intrínseca Ficha técnica AEMPS
Formulación con evidencia en IC La reducción de la mortalidad frente a placebo se demostró con el metoprolol succinato CR/XL (liberación prolongada), el de MERIT-HF; con el tartrato, en el estudio COMET, la mortalidad fue mayor que con el carvedilol (40 % frente a 34 %). En España ninguna ficha técnica de los metoprolol comercializados incluye la insuficiencia cardiaca, y el succinato sólo se comercializa en la combinación con felodipino, autorizada en la hipertensión MERIT-HF; COMET; ESC 2026; CIMA (10/10/2026)
Eficacia principal (IC-rFEVI) Reducción mortalidad total 34%; muerte súbita 41%; hospitalizaciones por empeoramiento de la IC, 317 frente a 451 MERIT-HF (Lancet 1999; JAMA 2000)
Dosis inicio IC (NYHA II) 23,75 mg de succinato/día (≈ 25 mg tartrato) MERIT-HF; ESC 2026 (no figura en la ficha técnica de ningún metoprolol comercializado)
Dosis inicio IC (NYHA III-IV) 11,88 mg de succinato/día (≈ 12,5 mg tartrato) MERIT-HF; ESC 2026 (no figura en la ficha técnica de ningún metoprolol comercializado)
Dosis objetivo IC 190 mg de succinato/día (≈ 200 mg tartrato). Doblar la dosis a intervalos no inferiores a 2 semanas si se tolera (más deprisa con vigilancia estrecha) MERIT-HF; ESC 2026 (no figura en la ficha técnica de ningún metoprolol comercializado)
Post-IAM con FEVI ≥50% Sin reducción de la muerte, el infarto ni la insuficiencia cardiaca en la era contemporánea (REDUCE-AMI; metaanálisis de datos individuales de 17.801 pacientes: HR 0,97; IC 95 % 0,87-1,07) REDUCE-AMI (NEJM 2024); metaanálisis NEJM 2026
Post-IAM con FEVI 40-49% Menos muerte, infarto o insuficiencia cardiaca con betabloqueante en el metaanálisis de datos individuales de 1.885 pacientes sin insuficiencia cardiaca (HR 0,75; IC 95 % 0,58-0,97) Metaanálisis de Rossello et al. (Lancet 2025)
Efectos adversos principales Bradicardia, hipotensión ortostática, fatiga, manos y pies fríos; insomnio y pesadillas, poco frecuentes (raros con el tartrato de referencia) Fichas técnicas (apartado 4.8)
Contraindicaciones absolutas BAV 2.º-3.º grado, síndrome del seno enfermo sin MP (la del tartrato de referencia no prevé la excepción del MP), bradicardia sinusal clínicamente relevante (<45-50 lpm en la del tartrato de referencia; sintomática en la del genérico), IC descompensada, shock cardiogénico, tratamiento inotrópico con agonistas beta, arteriopatía periférica grave; hipotensión, en las fichas del tartrato; feocromocitoma no tratado y asma grave o broncoespasmo grave, sólo en la del tartrato de referencia; en la sospecha de infarto, FC <45 lpm, PQ >0,24 s o PAS <100 mmHg (en el infarto, FC <45-50 lpm, PR >0,24 s, PAS <100 mmHg o IC grave, en la del tartrato de referencia); con felodipino, además, embarazo, infarto agudo, angina inestable y obstrucción valvular o dinámica del tracto de salida Ficha técnica AEMPS
Estudios clave MERIT-HF (1999), COMET (2003), COMMIT (2005), POISE (2008), METOCARD-CNIC (2013), EARLY-BAMI (2016), REDUCE-AMI (2024), ABYSS (2024), REBOOT (2025), BETAMI-DANBLOCK (2025), MAPLE-HCM (2025) y los metaanálisis de datos individuales (2025 y 2026) Apartados 4 y 9 a 13 y cuadro de guías
Guías 2018-2026 ESC 2026 (IC): betabloqueante en la IC con FEVI reducida estable y sintomática (clase I, nivel A), con metoprolol succinato de 12,5-25 a 200 mg al día; estadio B con FEVI <50 % (clase I, nivel B1); primera línea en la FA con IC-rFEVI estable (clase I, nivel C); mantener la dosis más alta tolerada aunque mejore la FEVI (clase I, nivel C). ESC 2023 (SCA): metoprolol IV en la ICP primaria con PAS >120 mmHg y sin IC aguda (clase IIa, nivel A); FEVI ≤40 % (clase I, nivel A); rutinario con cualquier FEVI (clase IIa, nivel B); betabloqueante IV en la FA sin IC aguda ni hipotensión (clase I, nivel C); betabloqueante IV, amiodarona o los dos en la TV polimórfica o la FV (clase I, nivel B). ESC 2024: angina, betabloqueante o calcioantagonista de inicio (clase I, nivel B); FA, control de frecuencia (clase I, nivel B); HTA, combinado si hay indicación de peso (clase I, nivel A). ESC 2023: primera línea en la MCH obstructiva (clase I, nivel B). ESC 2025: embarazo (clase I, nivel C). ESC 2018: no indicado en el síncope vasovagal (clase III, nivel A). Køber et al. 2026; Byrne et al. 2023; Vrints et al. 2024; Van Gelder et al. 2024; McEvoy et al. 2024; Arbelo et al. 2023; De Backer et al. 2025; Brignole et al. 2018

Preguntas frecuentes sobre metoprolol

¿Para qué sirve el metoprolol?
Es un betabloqueante beta-1 selectivo que baja la frecuencia cardiaca y la presión arterial y reduce el consumo de oxígeno del corazón. En España, sus fichas técnicas lo autorizan en la hipertensión arterial, la prevención de la angina de pecho, las arritmias, sobre todo las taquicardias supraventriculares, el hipertiroidismo como tratamiento añadido y la profilaxis de la migraña. La del tartrato genérico añade la prevención de la muerte cardiaca y del reinfarto después de la fase aguda del infarto, la reducción de la frecuencia ventricular en la fibrilación auricular y en las extrasístoles ventriculares y las palpitaciones sin cardiopatía; la combinación de liberación prolongada con felodipino sólo está autorizada en la hipertensión arterial del adulto, y la forma intravenosa se usa en las arritmias y en el infarto confirmado o sospechado. Fuera de las fichas técnicas de los metoprolol que se comercializan en España, el metoprolol succinato es uno de los betabloqueantes de la guía ESC 2026 para la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida (falla cardiaca), por el estudio MERIT-HF. La ansiedad no figura entre sus indicaciones autorizadas (la ficha técnica del propranolol, otro betabloqueante, sí recoge los síntomas periféricos de la ansiedad, como la taquicardia y el temblor), y en el síncope vasovagal la guía ESC 2018 considera que los betabloqueantes no están indicados (clase III, nivel A).
¿Qué es el metoprolol y a qué familia pertenece? ¿Es un diurético?
Pertenece a la familia de los betabloqueantes y, dentro de ella, es un bloqueante beta-1 selectivo o cardioselectivo (código ATC C07AB02), sin actividad simpaticomimética intrínseca. No es un diurético. Bloquea de forma competitiva los receptores beta-1 del corazón, con lo que baja la frecuencia cardiaca, la contractilidad y la velocidad de conducción auriculoventricular y, con ellas, la presión arterial y el consumo de oxígeno del miocardio. Su selectividad no es absoluta, y por eso las fichas técnicas piden precaución en el asma y asociar un agonista beta-2. Comparte grupo con el bisoprolol; el propranolol y el carvedilol no son selectivos. Existe como tartrato de liberación inmediata y como succinato de liberación prolongada.
¿Qué dosis de metoprolol se usa y cuál es la dosis máxima?
Depende de la sal, de la vía y de la indicación. Con el tartrato oral, la ficha técnica del de referencia indica 100-200 mg al día en la hipertensión (por la mañana o en dos tomas), hasta 400 mg; 100-200 mg en dos tomas en la angina, hasta 400 mg; 100-150 mg en dos o tres tomas en las arritmias, hasta 300 mg; 150-200 mg en tres o cuatro tomas en el hipertiroidismo, hasta 400 mg; y 100 mg por la mañana en la profilaxis de la migraña, hasta 200 mg en dos tomas. La del tartrato genérico da 100-200 mg al día en las arritmias y en la migraña y, después del infarto, 100 mg por la mañana y por la noche. La combinación de liberación prolongada con felodipino se toma a razón de un comprimido al día, que puede subirse a dos, y con los comprimidos de succinato de 95 mg, hoy con la autorización revocada, la dosis máxima de su ficha técnica era de 190 mg al día. Por vía intravenosa, en las arritmias se inyectan hasta 5 mg a 1-2 mg por minuto, repetibles cada 5 minutos; suelen bastar 10-15 mg y es improbable que 20 mg o más aporten beneficio; en el infarto, la dosis intravenosa completa es de 15 mg. En la insuficiencia cardiaca, la dosis objetivo de la guía ESC 2026 es de 200 mg una vez al día de metoprolol succinato, expresados como tartrato (190 mg de la sal succinato). No se ajusta en la insuficiencia renal ni por la edad.
¿Qué diferencia hay entre metoprolol succinato y metoprolol tartrato?
Son dos sales del mismo principio activo con formulaciones distintas. El tartrato es de liberación inmediata: alcanza el pico en 1,5-2 horas, tiene una semivida de 3-4 horas y se toma en una a cuatro tomas al día según la indicación; la ficha técnica del de referencia pide tomarlo siempre de la misma forma respecto a las comidas, que aumentan un 20-40 % su biodisponibilidad, y la del genérico, en ayunas. El succinato de liberación prolongada lleva cientos de microgránulos que liberan el fármaco durante unas 20 horas y dan concentraciones uniformes durante 24 horas con una sola toma, con o sin alimentos; su biodisponibilidad es un 20-30 % menor, pero el efecto sobre la frecuencia cardiaca es el mismo, según su ficha técnica. En dosis, 95 mg de succinato equivalen a 100 mg de tartrato. La reducción de mortalidad en la insuficiencia cardiaca se demostró con el succinato en el estudio MERIT-HF; en el estudio COMET, el tartrato, con una dosis objetivo de 50 mg dos veces al día, tuvo más mortalidad que el carvedilol. En España el tartrato se comercializa en comprimidos de 100 mg y en solución inyectable; los comprimidos de succinato de 95 mg tienen la autorización revocada, y el único succinato que se comercializa va combinado con felodipino (47,5 mg de succinato), con la hipertensión arterial del adulto como única indicación (CIMA, 10 de octubre de 2026).
¿Qué presentaciones de metoprolol hay en España? ¿Para qué sirven los comprimidos de 95 mg y de 50 mg?
Según CIMA, a 10 de octubre de 2026 hay cuatro presentaciones autorizadas y las cuatro están comercializadas: dos de metoprolol tartrato 100 mg en comprimidos ranurados, una de ellas genérica; la solución inyectable de 1 mg/mL, de uso hospitalario; y una combinación de liberación prolongada de felodipino 5 mg y metoprolol succinato 47,5 mg. Los comprimidos de 95 mg eran de metoprolol succinato de liberación prolongada, equivalentes a 100 mg de tartrato; la ficha técnica del de referencia los autorizaba en la hipertensión esencial, la angina, las arritmias, el mantenimiento después del infarto, las palpitaciones funcionales y la profilaxis de la migraña, y la del genérico añadía la insuficiencia cardiaca crónica estable con función sistólica reducida; el de referencia tiene la autorización revocada desde el 11 de junio de 2024 y el genérico desde el 9 de octubre de 2023. En España no hay comprimidos de metoprolol solo de 50 mg. Esa cifra aparece en dos sitios: es la dosis de tartrato que las fichas técnicas del inyectable y del tartrato genérico indican cada 6 horas durante 48 horas después del metoprolol intravenoso en el infarto, que se obtiene con medio comprimido de 100 mg (la ficha técnica del genérico dice que se puede dividir en dosis iguales); y es el metoprolol de la combinación con felodipino, que lleva 47,5 mg de succinato, equivalentes a 50 mg de tartrato, y cuya única indicación es la hipertensión arterial del adulto, con un comprimido al día por la mañana que puede subirse a dos.
¿Cómo se usa el metoprolol en la insuficiencia cardiaca?
Con el metoprolol succinato de liberación prolongada, que es la formulación del estudio MERIT-HF y la que recoge la guía ESC 2026: se empieza con 12,5-25 mg una vez al día y se sube hasta 200 mg, la dosis objetivo, o hasta la máxima tolerada; 12,5, 25 y 200 mg de tartrato equivalen a 11,88, 23,75 y 190 mg de la sal succinato. Según el suplemento de la guía, el paciente debe estar estable y euvolémico; en el ingresado se empieza tras estabilizarlo, idealmente antes del alta; con vigilancia estrecha puede subirse deprisa y, si no, la dosis se dobla a intervalos no inferiores a 2 semanas; y la mejoría de los síntomas puede tardar de 3 a 6 meses o más. Si aumenta la congestión, se sube el diurético o, si no basta, se reduce el betabloqueante a la mitad; con menos de 50 lpm y empeoramiento, se baja la dosis. En España hay dos limitaciones: no se comercializa el succinato sin combinar —los comprimidos de 95 mg tienen la autorización revocada y el único succinato comercializado va combinado con felodipino, autorizado en la hipertensión— y ninguna ficha técnica de los metoprolol que se comercializan hoy en España incluye la insuficiencia cardiaca (sí la incluía la del succinato genérico de 95 mg, con la autorización revocada desde el 9 de octubre de 2023), así que el uso del metoprolol en esta indicación queda fuera de ficha técnica. Con el tartrato, en el estudio COMET, la mortalidad fue mayor que con el carvedilol. Los otros betabloqueantes de la tabla de la guía son el bisoprolol, el carvedilol y el nebivolol, y los tres tienen la insuficiencia cardiaca en su ficha técnica española: el bisoprolol, la crónica estable con función sistólica reducida; el carvedilol, la sintomática de moderada a grave, y el nebivolol, la estable de leve a moderada desde los 70 años.
¿Cómo se administra el metoprolol intravenoso?
Se usa la solución inyectable de metoprolol tartrato de 1 mg/mL, en ampollas de 5 mL, que es de uso hospitalario. En las arritmias, sobre todo las taquicardias supraventriculares, se inyectan hasta 5 mg a 1-2 mg por minuto, repetibles cada 5 minutos hasta obtener respuesta; suelen bastar 10-15 mg. Con sistólica inferior a 100 mmHg, la ficha técnica sólo admite la vía intravenosa con precauciones especiales, porque la presión puede bajar más. En el infarto de miocardio se dan tres bolos de 5 mg separados 2 minutos, en una unidad coronaria y tras estabilizar al paciente, vigilando la hemodinámica después de cada uno; la segunda y la tercera dosis no se ponen con frecuencia cardiaca inferior a 40 lpm, sistólica inferior a 90 mmHg, PQ superior a 0,26 s, más disnea o sudor frío. Si se toleran los 15 mg, se sigue con 50 mg de tartrato oral cada 6 horas durante 48 horas, desde 15 minutos después de la última inyección; si no se toleran, el tratamiento oral se empieza con precaución y a una dosis más baja. Su ficha técnica lo contraindica en el bloqueo auriculoventricular de segundo o tercer grado, la bradicardia sinusal clínicamente relevante, el síndrome del seno enfermo sin marcapasos permanente, la insuficiencia cardiaca descompensada e inestable (edema pulmonar, hipoperfusión o hipotensión), el tratamiento inotrópico continuo o intermitente con agonistas beta, el shock cardiogénico y el trastorno arterial periférico grave, y en la sospecha de infarto mientras la frecuencia sea inferior a 45 lpm, el PQ superior a 0,24 s o la sistólica inferior a 100 mmHg; no debe darse verapamilo intravenoso a un paciente con betabloqueante, y en la fibrilación auricular con síndrome de Wolff-Parkinson-White la guía interactiva de fibrilación auricular de CardioTeca contraindica todos los fármacos de control de la frecuencia, también los betabloqueantes. La guía ESC 2023 considera el metoprolol intravenoso en el infarto con elevación del ST que va a angioplastia primaria, sin insuficiencia cardiaca aguda y con sistólica superior a 120 mmHg (clase IIa, nivel A); en el síndrome coronario agudo recomienda el betabloqueante intravenoso para controlar la frecuencia de la fibrilación auricular si no hay insuficiencia cardiaca aguda ni hipotensión (clase I, nivel C) y, junto con la amiodarona o en su lugar, en la taquicardia ventricular polimórfica o la fibrilación ventricular, salvo contraindicación (clase I, nivel B). En el estudio COMMIT, con metoprolol intravenoso y después oral desde las primeras 24 horas del infarto, el shock cardiogénico fue más frecuente que con placebo (5,0 % frente a 3,9 %), sobre todo el día del ingreso y el siguiente. No se diluye; para perfundirlo, 40 mL (40 mg) se añaden a 1.000 mL de cloruro sódico al 0,9 % o de glucosa al 5 %, entre otras soluciones, y la mezcla se usa en 12 horas; no se mezcla con la solución de dextrano 70 que nombra su ficha técnica.
¿Cuál es el mecanismo de acción del metoprolol?
Es un antagonista competitivo de los receptores beta-1 adrenérgicos, sin actividad simpaticomimética intrínseca. Al impedir que la noradrenalina y la adrenalina activen esos receptores, reduce la formación de AMP cíclico en el miocardio y en el tejido de conducción: bajan la frecuencia cardiaca, la contractilidad y la conducción auriculoventricular, con lo que disminuyen el consumo de oxígeno del miocardio y la presión arterial y se alarga la diástole. Se metaboliza en el hígado, sobre todo por el CYP2D6; alrededor del 7 % de los caucásicos son metabolizadores lentos, con concentraciones varias veces más altas, aunque según la ficha técnica del tartrato de referencia este polimorfismo parece tener poco o ningún efecto en la seguridad o la tolerabilidad. Su semivida es de unas 3,5 horas, y la formulación de liberación prolongada mantiene concentraciones uniformes durante 24 horas. Se une poco a las proteínas plasmáticas (5-10 %) y se excreta inalterado por la orina alrededor del 5 %.
¿Qué equivalencia hay entre metoprolol y bisoprolol?
Ni las fichas técnicas del metoprolol ni la tabla de dosis de la guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca establecen una equivalencia miligramo a miligramo entre el metoprolol y el bisoprolol: cada uno tiene sus dosis propias. En la insuficiencia cardiaca, esa tabla da las de inicio y objetivo de los estudios: bisoprolol de 1,25 a 10 mg una vez al día y metoprolol succinato de 12,5-25 a 200 mg una vez al día (200 mg expresados como tartrato, 190 mg de la sal succinato). En la hipertensión, la tabla S7 del suplemento de la guía ESC 2024, que usa la guía interactiva de hipertensión de CardioTeca, da bisoprolol de 2,5 a 20 mg al día, metoprolol succinato de 25 a 100 mg al día en una toma y metoprolol tartrato de 25 a 200 mg al día en dos tomas. La guía interactiva de síndrome coronario crónico usa, en la angina, bisoprolol de 2,5 a 10 mg al día y metoprolol succinato de 25 a 200 mg al día, y con FEVI inferior al 40 %, de 1,25 a 10 mg y de 12,5 a 200 mg. En España, el metoprolol que se comercializa sin combinar es el tartrato de 100 mg, cuya ficha técnica da de 100 a 200 mg al día en la hipertensión y la angina, y el succinato sólo se comercializa combinado con felodipino (CIMA, 10 de octubre de 2026). Ninguna de estas fuentes da un factor de conversión; durante el ajuste de cualquier betabloqueante, el suplemento de la guía ESC 2026 pide vigilar la frecuencia cardiaca, la presión arterial y el estado clínico.
¿Qué dosis de metoprolol se usa en la fibrilación auricular?
Para el control de la frecuencia, la guía interactiva de fibrilación auricular de CardioTeca, basada en la guía ESC 2024, da 25-100 mg de metoprolol cada 12 horas por vía oral y, por vía intravenosa, bolos de 2,5-5 mg hasta un máximo de 15 mg. La ficha técnica del tartrato de referencia indica en las arritmias 100-150 mg al día en dos o tres tomas, hasta 300 mg; la del tartrato genérico, que nombra expresamente la reducción de la frecuencia ventricular en la fibrilación auricular, 100-200 mg al día en dos o tres tomas; y la del inyectable, hasta 5 mg a 1-2 mg por minuto, repetibles cada 5 minutos; suelen bastar 10-15 mg en total. La guía ESC 2024 recomienda el control de la frecuencia como tratamiento inicial, como complemento del control del ritmo o como estrategia única (clase I, nivel B), con un objetivo inicial de menos de 110 lpm en reposo (clase IIa, nivel B), y, si un fármaco no basta, considera combinar dos, como betabloqueante y digoxina, evitando la bradicardia (clase IIa, nivel C). La guía interactiva advierte de que no se combina con diltiazem ni con verapamilo, por el riesgo de bradicardia grave y bloqueo, y de que en el síndrome de Wolff-Parkinson-White los fármacos de control de la frecuencia están contraindicados; las fichas técnicas prohíben el verapamilo intravenoso en un paciente con betabloqueante y advierten de que el verapamilo y el diltiazem orales suman efectos inotrópico y cronotrópico negativos, y la del tartrato genérico pide evitar la combinación con verapamilo. Con flecainida o propafenona, la guía considera añadir un frenador del nodo auriculoventricular, como un betabloqueante, para evitar la conducción 1:1 si la fibrilación se transforma en flutter (clase IIa, nivel C); la ficha técnica del tartrato genérico pide evitar el metoprolol con propafenona, que multiplicó por 2-5 sus concentraciones. Con insuficiencia cardiaca y fracción de eyección reducida estable, la guía ESC 2026 hace del betabloqueante la primera línea (clase I, nivel C) y considera añadir digoxina si la frecuencia sigue alta (clase IIa, nivel C); con FEVI reducida, la guía interactiva de fibrilación auricular propone bisoprolol o carvedilol. Las fichas técnicas contraindican el metoprolol en la insuficiencia cardiaca descompensada e inestable (edema pulmonar, hipoperfusión o hipotensión) y en el shock cardiogénico. Con insuficiencia cardiaca descompensada, fibrilación auricular con frecuencia rápida e inestabilidad hemodinámica, la guía ESC 2026 recomienda la cardioversión urgente para restaurar el ritmo sinusal (clase I, nivel C), y con fracción de eyección reducida e inestabilidad hemodinámica considera la amiodarona o la digoxina intravenosas para estabilizar al paciente y controlar la frecuencia (clase IIb, nivel C). La guía interactiva de fibrilación auricular de CardioTeca propone el landiolol intravenoso con FEVI deprimida e inestabilidad hemodinámica (clase IIb, nivel B), y en el síndrome coronario agudo con insuficiencia cardiaca aguda sin hipotensión la guía ESC 2023 recomienda la amiodarona intravenosa (clase I, nivel C). La amiodarona, la digoxina y el landiolol se comercializan en España por vía intravenosa; la amiodarona y el landiolol, como medicamentos de uso hospitalario (CIMA, 10 de octubre de 2026).
¿Hay que dar o mantener metoprolol después de un infarto con la FEVI conservada?
Depende de la FEVI y de si hay otra indicación. La guía ESC 2023 de síndromes coronarios agudos, anterior a los estudios recientes, recomienda el betabloqueante con FEVI ≤40 % (clase I, nivel A) y dice que debe considerarse de forma rutinaria con cualquier FEVI (clase IIa, nivel B). Después, con FEVI ≥50 %, el estudio REDUCE-AMI y el metaanálisis de datos individuales de cinco estudios (17.801 pacientes; HR 0,97; IC 95 % 0,87-1,07 para muerte, infarto o insuficiencia cardiaca) no mostraron beneficio, y el estudio REBOOT, con FEVI superior al 40 %, tampoco; el estudio BETAMI-DANBLOCK, con FEVI ≥40 % (5.574 pacientes), redujo la muerte o los eventos cardiovasculares mayores (HR 0,85; IC 95 % 0,75-0,98), con menos infartos. Con FEVI del 40 al 49 %, el metaanálisis de cuatro estudios (1.885 pacientes) mostró menos muerte, infarto o insuficiencia cardiaca con betabloqueante (HR 0,75; IC 95 % 0,58-0,97), y la guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca recomienda el betabloqueante en el estadio B con FEVI inferior al 50 % (clase I, nivel B1). Para retirarlo años después del infarto, el estudio ABYSS no demostró que la interrupción fuera no inferior a mantenerlo, y el análisis conjunto de ABYSS y SMART-DECISION sí cumplió la no inferioridad. Postura de CardioTeca, no de la guía: con FEVI ≥50 % y revascularización completa, el betabloqueante se reserva para una indicación específica, como la angina, la fibrilación auricular o la hipertensión.
¿Qué efectos adversos y contraindicaciones tiene? ¿Se puede usar en el asma, la EPOC o el embarazo?
Según las fichas técnicas, el cansancio es muy frecuente con el inyectable, el succinato, el tartrato genérico y la combinación con felodipino, y frecuente con el tartrato de referencia, y en todas son frecuentes la bradicardia, el mareo, la cefalea, las náuseas, el dolor abdominal y la disnea de esfuerzo. La hipotensión ortostática es frecuente en todas salvo en la del tartrato genérico, que no la recoge; las manos y los pies fríos, las palpitaciones y la diarrea o el estreñimiento son frecuentes en todas salvo en la del tartrato de referencia, que da como raros las palpitaciones, la diarrea y el estreñimiento; y el empeoramiento de la insuficiencia cardiaca, la depresión, el insomnio y las pesadillas son poco frecuentes, salvo en esa misma ficha, que los da como raros. El bloqueo auriculoventricular de primer grado es poco frecuente en las fichas del inyectable, del succinato y de la combinación. Está contraindicado en el bloqueo auriculoventricular de segundo o tercer grado, la insuficiencia cardiaca descompensada, el tratamiento inotrópico con agonistas beta, la bradicardia sinusal relevante, el síndrome del seno enfermo sin marcapasos (la ficha del tartrato de referencia no prevé esa excepción), el shock cardiogénico (choque cardiogénico), el trastorno arterial periférico grave y la sospecha de infarto con frecuencia inferior a 45 lpm, PQ superior a 0,24 s o sistólica inferior a 100 mmHg; la ficha del tartrato de referencia añade la hipotensión, el feocromocitoma no tratado y el asma grave; la del tartrato genérico, la hipotensión y la bradicardia sintomática; y la de la combinación con felodipino, el embarazo, el infarto agudo, la angina inestable y la obstrucción valvular o dinámica del tracto de salida. En el asma no grave, las fichas técnicas permiten usarlo con precaución y con un agonista beta-2 o un broncodilatador; en la insuficiencia cardiaca, el suplemento de la guía ESC 2026 (Tabla S6) considera el asma una contraindicación relativa —si está indicado un betabloqueante cardioselectivo, se usa sólo bajo supervisión estrecha de un especialista— y dice que la EPOC no es una contraindicación. En el embarazo, las fichas técnicas del metoprolol sin combinar piden usarlo sólo si es imprescindible, con vigilancia materno-fetal, y la de la combinación con felodipino lo contraindica; la guía ESC 2025 lo recomienda en la hipertensión del embarazo (clase I, nivel C). En la lactancia, las fichas técnicas del inyectable, del succinato y del tartrato genérico piden no usarlo salvo que sea imprescindible; pasa a la leche en cantidades pequeñas, y la guía interactiva de fármacos en el embarazo y la lactancia de CardioTeca lo considera seguro. No debe suspenderse de golpe.

Referencias bibliográficas principales

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El metoprolol es un betabloqueante beta-1 selectivo con formas oral e intravenosa comercializadas en España. Esta ficha práctica de 2026 resume para qué sirve el metoprolol, qué es y a qué familia pertenece, la dosis y la dosis máxima de cada sal, la diferencia entre metoprolol succinato y tartrato y sus equivalencias, para qué sirven los comprimidos de 95 mg y de 50 mg, qué presentaciones se comercializan en España, el metoprolol intravenoso en las arritmias y el infarto, la sobredosis, el mecanismo de acción, la equivalencia con el bisoprolol, las dosis en la fibrilación auricular, su uso en la insuficiencia cardiaca con el estudio MERIT-HF, el estudio MAPLE-HCM frente a aficamten, la cirugía con el estudio POISE y, en el infarto, los estudios COMMIT, METOCARD-CNIC, EARLY-BAMI, REDUCE-AMI, REBOOT, BETAMI-DANBLOCK y ABYSS, junto con lo que dicen las guías ESC en 2026.

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