Lercanidipino y amlodipino: ¿es lo mismo?, equivalencia de dosis, dosis máxima y edema (2026)

Lercanidipino en el adulto según la ficha técnica y el estudio COHORT. Su única indicación autorizada es la hipertensión esencial de leve a moderada en adultos: no está autorizado en la angina, ni en la insuficiencia cardiaca, ni en la crisis hipertensiva. La dosis recomendada es de 10 mg por vía oral una vez al día, al menos 15 minutos antes de las comidas y preferiblemente antes del desayuno, y se puede incrementar a 20 mg al día según la respuesta individual del paciente; el aumento debe ser gradual porque pueden transcurrir unas 2 semanas hasta que se manifieste el efecto antihipertensivo máximo. Por encima de 20 mg al día no se sube, por las dos razones que da la ficha técnica: la curva dosis-respuesta es escalonada, con una meseta entre las dosis de 20 y 30 mg, y la cinética no es lineal, de modo que al pasar de 10 a 20 mg la exposición se multiplica por cuatro. Los comprimidos de 10 y de 20 mg llevan ranura, pero el apartado 3 precisa que sirve para fraccionar y facilitar la deglución y no para dividir en dosis iguales: no se obtiene una dosis de 5 mg partiendo el comprimido de 10 mg ni una de 10 mg partiendo el de 20. El lercanidipino es un calcioantagonista dihidropiridínico, código ATC C08CA13, y no un diurético: relaja directamente el músculo liso vascular y reduce la resistencia periférica total. El lercanidipino y el amlodipino no son lo mismo y no existe equivalencia de dosis autorizada entre ellos: el amlodipino tiene el código ATC C08CA01, está autorizado además en la angina de pecho crónica estable y en la vasoespástica y su semivida de eliminación es de 35 a 50 horas, mientras la vida media terminal del lercanidipino es de 8 a 10 horas y su actividad terapéutica se prolonga 24 horas por su elevada afinidad por la membrana lipídica. Lo más parecido a una equivalencia es la Tabla S7 del suplemento de la guía ESC 2024 de hipertensión arterial, que escalona el lercanidipino en 10 mg de dosis baja, 10 a 20 mg de dosis estándar y 20 mg de dosis alta, y el amlodipino en 5, 5 a 10 y 10 mg, los dos en una sola toma diaria: es una correspondencia de escalones, no una dosis equivalente. El estudio COHORT, doble ciego y de grupos paralelos, aleatorizó 828 hipertensos de 60 años o más a lercanidipino 10 mg al día, amlodipino 5 mg al día o lacidipino 2 mg al día y duró una media de 12 meses: el edema apareció en el 9 % de los tratados con lercanidipino y en el 19 % de los tratados con amlodipino, las retiradas precoces por edema fueron del 2,1 % y del 8,5 %, y la presión arterial bajó por igual en los tres grupos. En el metaanálisis de 2009, frente a las dihidropiridinas de primera generación como grupo, que eran amlodipino, felodipino y nifedipino, el edema periférico apareció en 52 de 742 pacientes tratados con lercanidipino, el 7,0 %, frente a 88 de 627, el 14,0 %, con un riesgo relativo de 0,44 e intervalo de confianza del 95 % de 0,31 a 0,62; frente a las de segunda generación no hubo diferencia estadística. La ficha técnica clasifica el edema periférico como reacción adversa frecuente, de 1 de cada 100 a 1 de cada 10 pacientes. El lercanidipino está contraindicado con filtración glomerular inferior a 30 mL/min, incluidos los pacientes en diálisis, y en la insuficiencia hepática grave
CardioTeca.com · Cardiología Práctica · Ficha de fármaco · Actualización septiembre 2026
El lercanidipino es un calcioantagonista dihidropiridínico, código ATC C08CA13, y no un diurético: su ficha técnica lo describe como un antagonista del calcio que inhibe la entrada de calcio a través de la membrana en el músculo liso y cardiaco, con un efecto relajante directo sobre el músculo liso vascular que reduce la resistencia periférica total. Su única indicación autorizada es la hipertensión esencial de leve a moderada en adultos. La dosis es de 10 mg una vez al día, al menos 15 minutos antes de las comidas, con subida a 20 mg según la respuesta; ésa es la dosis máxima, porque la curva dosis-respuesta tiene una meseta entre 20 y 30 mg y por encima es poco probable que la eficacia aumente mientras los efectos secundarios pueden hacerlo. Está contraindicado con filtrado glomerular inferior a 30 mL/min, incluida la diálisis, y en la insuficiencia hepática grave; en la insuficiencia renal o hepática leve o moderada la ficha técnica pide especial cuidado al iniciar, precaución al subir a 20 mg y, en la hepática, considerar un ajuste de dosis. El lercanidipino y el amlodipino no son lo mismo y no existe equivalencia de dosis autorizada entre ellos: comparten mecanismo y tienen una eficacia antihipertensiva que no se diferenció estadísticamente en los estudios comparativos, y se separan en la farmacocinética y en el edema periférico. Esta ficha reúne las dosis, los ajustes por riñón e hígado, las contraindicaciones y las interacciones de la ficha técnica, las cifras medidas del edema frente al amlodipino, lo que dicen las guías en 2026 y lo que mostraron los estudios ELYPSE, DIAL, ZAFRA, COHORT, ELLE, LAURA y TOLERANCE y el metaanálisis de tolerabilidad de 2009.

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Lercanidipino y amlodipino: ¿es lo mismo?, equivalencia de dosis, dosis máxima y edema (2026)

📌 Lercanidipino de un vistazo
  • Grupo y mecanismo: calcioantagonista dihidropiridínico, código ATC C08CA13. Según la ficha técnica, inhibe el flujo de entrada de calcio a través de la membrana al músculo liso y cardiaco, y su efecto antihipertensivo se debe a la relajación directa del músculo liso vascular, que reduce la resistencia periférica total. No es un diurético y no aumenta la diuresis. La misma ficha técnica añade que, a pesar de su corta vida media en plasma, tiene una actividad antihipertensiva prolongada por su alto coeficiente de reparto en la membrana, y que carece de efectos inotrópicos negativos por su elevada selectividad vascular.
  • Para qué sirve (ficha técnica): una sola indicación, la hipertensión esencial de leve a moderada en adultos. No tiene indicación en la angina, ni en la insuficiencia cardiaca, ni en la crisis hipertensiva.
  • Presentaciones en España (CIMA, 28 de septiembre de 2026): 65 autorizadas y 57 comercializadas. De lercanidipino solo, 38 presentaciones comercializadas —19 de 10 mg y 19 de 20 mg—, todas comprimidos recubiertos con película; no hay ninguna otra dosis ni ninguna forma inyectable. Los comprimidos de 10 y de 20 mg llevan una ranura en una cara, y el apartado 3 de la ficha técnica precisa que esa ranura «sirve para fraccionar y facilitar la deglución pero no para dividir en dosis iguales». Hay además 19 presentaciones comercializadas de la combinación fija con enalaprilo, cuyo nombre en CIMA lleva primero la dosis de enalaprilo (código ATC C09BB02, «Enalapril y lercanidipino»): enalaprilo/lercanidipino 10 mg/10 mg, 20 mg/10 mg y 20 mg/20 mg, es decir, lercanidipino 10 mg con enalaprilo 10 mg, lercanidipino 10 mg con enalaprilo 20 mg y lercanidipino 20 mg con enalaprilo 20 mg. No existe en España la combinación de lercanidipino 20 mg con enalaprilo 10 mg.
  • Dosis (ficha técnica): 10 mg una vez al día por vía oral, al menos 15 minutos antes de las comidas y preferiblemente antes del desayuno; se puede subir a 20 mg al día según la respuesta individual. El aumento debe ser gradual porque pueden pasar unas 2 semanas hasta que se manifieste el efecto antihipertensivo máximo. Por encima de 20 mg al día no se sube. La ficha técnica no emplea la expresión «dosis máxima»: dice que la dosis recomendada es de 10 mg y que «se puede incrementar a 20 mg dependiendo de la respuesta individual del paciente». Da dos razones para no pasar de ahí. La curva dosis-respuesta es escalonada, con una meseta entre las dosis de 20 y 30 mg: por encima es poco probable que la eficacia aumente, mientras los efectos secundarios pueden incrementarse. Y la cinética no es lineal: tras 10, 20 y 40 mg las concentraciones plasmáticas máximas estuvieron en proporción 1:3:8 y las áreas bajo la curva en proporción 1:4:18, por saturación progresiva del metabolismo de primer paso, de modo que al pasar de 10 a 20 mg la exposición se multiplica por cuatro. La Tabla S7 del suplemento de la guía ESC 2024 da también 20 mg al día como dosis alta del lercanidipino (dosis baja 10 mg, estándar 10-20 mg), en una toma.
  • Con las comidas: la biodisponibilidad absoluta es de alrededor del 10 % en el paciente que ha comido y se reduce a un tercio en ayunas, por el intenso metabolismo de primer paso; tomado hasta dos horas después de una comida rica en grasas la disponibilidad oral se multiplica por cuatro. De ahí la instrucción de tomarlo al menos 15 minutos antes de comer. Con pomelo o zumo de pomelo está contraindicado.
  • Riñón: contraindicado por debajo de 30 mL/min, incluidos los pacientes en diálisis. La ficha técnica escribe ese umbral de dos maneras, que en el mismo paciente no dan el mismo número: como aclaramiento de creatinina inferior a 30 mL/min en su apartado 4.2 y como filtración glomerular inferior a 30 mL/min en sus apartados 4.3 y 4.4. En la insuficiencia renal leve o moderada, especial cuidado al iniciar el tratamiento y precaución al subir a 20 mg al día. Los pacientes con disfunción renal grave o dependientes de diálisis muestran niveles del principio activo alrededor del 70 % más altos. La ficha técnica advierte además de que el lercanidipino se ha asociado a efluyente peritoneal turbio en diálisis peritoneal, por aumento de los triglicéridos del efluyente, que puede confundirse con una peritonitis infecciosa.
  • Hígado: contraindicado en la insuficiencia hepática grave. En la leve o moderada, especial cuidado al iniciar y precaución al subir a 20 mg; el efecto antihipertensivo puede incrementarse y, en consecuencia, la ficha técnica pide considerar un ajuste de la dosis. Se metaboliza extensamente por el CYP3A4, se transforma predominantemente en metabolitos inactivos y alrededor del 50 % de la dosis se excreta por la orina; no se encuentra principio activo en orina ni en heces.
  • Contraindicaciones (ficha técnica): hipersensibilidad al principio activo o a los excipientes; obstrucción del tracto de salida del ventrículo izquierdo; insuficiencia cardiaca congestiva no tratada; angina de pecho inestable o infarto de miocardio reciente (durante el mes anterior); insuficiencia hepática grave; insuficiencia renal grave con filtrado inferior a 30 mL/min, incluida la diálisis; y la administración conjunta con inhibidores potentes del CYP3A4, con ciclosporina y con pomelo o zumo de pomelo.
  • Precauciones (ficha técnica): patología del seno cardiaco sin marcapasos; disfunción del ventrículo izquierdo; enfermedad isquémica coronaria, donde pide precaución porque algunas dihidropiridinas pueden producir raramente dolor precordial o angina, muy raramente aumentar la frecuencia, la duración o la gravedad de las crisis en quien ya tiene angina, y se han observado casos aislados de infarto de miocardio; inductores del CYP3A4 (fenitoína, carbamazepina, rifampicina), que reducen su eficacia; y alcohol, que hay que evitar. Sobre la conducción y el manejo de máquinas, la ficha técnica califica su influencia de pequeña y pide precaución de todos modos, porque puede producir mareos, astenia, fatiga y raramente somnolencia; la presentación consultada no lleva pictograma de conducción en CIMA. No se ha establecido la seguridad ni la eficacia en menores de 18 años y no se dispone de datos.
  • Reacciones adversas frecuentes (ficha técnica, entre 1 de cada 100 y 1 de cada 10 pacientes): cefalea, taquicardia, palpitaciones, rubefacción y edema periférico. En los estudios controlados con placebo la incidencia de edema periférico fue del 0,9 % con 10-20 mg y del 0,83 % con placebo, y alcanzó el 2 % en la población global incluidos los estudios a largo plazo. La misma ficha técnica señala que el lercanidipino no parece influir de forma adversa en la glucemia ni en los lípidos séricos.
  • Interacciones que cambian la prescripción (ficha técnica): el ketoconazol multiplica por 15 el área bajo la curva y por 8 la concentración máxima del eutómero S; la ciclosporina administrada a la vez multiplica por 3 los niveles de lercanidipino y por 21 el área bajo la curva de la propia ciclosporina; el metoprolol reduce a la mitad la biodisponibilidad del lercanidipino, de modo que la asociación con un betabloqueante es segura pero exige ajustar la dosis; con digoxina la concentración máxima de ésta sube un 33 % sin cambios sustanciales del área bajo la curva ni del aclaramiento renal, y hay que vigilar los signos de toxicidad; con simvastatina 40 mg, el área bajo la curva de la estatina sube un 56 % y la de su metabolito activo un 28 %, sin relevancia esperada si el lercanidipino se toma por la mañana y la estatina por la noche.
  • Embarazo y lactancia (ficha técnica): no hay datos en embarazadas y no se recomienda durante el embarazo ni en mujeres en edad fértil que no usen anticoncepción. Se desconoce si el lercanidipino o sus metabolitos se excretan en la leche materna, no puede excluirse un riesgo para el lactante y no debe utilizarse durante la lactancia.
  • Guías: ESC 2024 de hipertensión arterial y, para lo que no cubre, ESC 2026 de insuficiencia cardiaca; detalle en el cuadro «Qué dicen las guías en 2026». Comparación con el amlodipino, en la ficha de amlodipino de CardioTeca.
Bloque I · Práctica clínica

1 La molécula: grupo farmacológico, mecanismo y farmacocinética

Lercanidipino pertenece a la familia de los antagonistas del calcio dihidropiridínicos, el grupo que incluye a amlodipino y nifedipino, pero ocupa un lugar diferenciado dentro de ella. La revisión de Hajdys y col. (2023) lo clasifica como dihidropiridínico de tercera generación, por su alta lipofilia y su alta selectividad vascular; la ficha técnica no emplea esa clasificación y la revisión de Meredith (1999) lo describe como un nuevo derivado 1,4-dihidropiridínico. Esa lipofilia hace que el lercanidipino se deposite en la bicapa fosfolipídica de la membrana celular del músculo liso vascular, desde donde se libera de forma lenta y sostenida hacia los canales de calcio tipo L. El resultado es una vasodilatación gradual, sin el pico plasmático brusco que desencadena la taquicardia refleja característica del nifedipino de liberación inmediata de primera generación. La ficha técnica sitúa la vida media terminal en 8 a 10 horas y añade que la actividad terapéutica se prolonga 24 horas por la elevada afinidad del fármaco por la membrana lipídica, lo que permite una sola toma al día.

Lo que está medido con lercanidipino se resume en cuatro puntos, cada uno con su fuente. Primero, la eficacia antihipertensiva no se diferenció estadísticamente de la de otras dihidropiridinas en el metaanálisis de 2009, y en el estudio DIAL la presión arterial sistólica y diastólica bajó de forma significativa tanto con lercanidipino como con ramipril (p < 0,0001 en los dos), sin que el estudio publique la comparación entre grupos. Segundo, el edema periférico fue del 7,0 % (52 de 742 pacientes) frente al 14,0 % (88 de 627) con las dihidropiridinas de primera generación —amlodipino, felodipino y nifedipino— en ese mismo metaanálisis, con un riesgo relativo de 0,44 (IC 95 % 0,31-0,62). Tercero, la tasa de excreción de albúmina bajó lo mismo que con ramipril en los 180 pacientes aleatorizados del estudio DIAL, con diabetes tipo 2 y microalbuminuria. Y cuarto, el aclaramiento de creatinina subió de 41,8 a 45,8 mL/min (p = 0,019) en el estudio ZAFRA, abierto y sin grupo control, al añadirlo al bloqueo del sistema renina-angiotensina en la insuficiencia renal crónica. A esto se suma que la ficha técnica describe una elevada selectividad vascular y afirma que el fármaco carece de efectos inotrópicos negativos; en la enfermedad isquémica coronaria, sin embargo, esa misma ficha técnica pide precaución.

Los apartados que siguen recogen la posología y la técnica de administración, los ajustes por riñón e hígado, las reacciones adversas con la frecuencia de la ficha técnica, las contraindicaciones y las interacciones, y las combinaciones disponibles. El bloque II desarrolla el mecanismo y los estudios que sostienen cada cifra.

Ficha de la molécula · Lercanidipino
Grupo farmacológico

Antagonista del calcio dihidropiridínico, de tercera generación según la revisión de Hajdys et al., 2023. Código ATC: C08CA13

Mecanismo de acción

Bloqueo de canales de calcio tipo L en músculo liso vascular. Alta lipofilia: depósito en membrana celular con liberación lenta y sostenida. Alta selectividad vascular.

Vía de administración

Oral. En España, comprimidos recubiertos con película de 10 mg y de 20 mg: 38 presentaciones de lercanidipino solo comercializadas en CIMA el 28 de septiembre de 2026 —19 de cada dosis—, y ninguna otra dosis ni forma. Al menos 15 minutos antes de las comidas, preferiblemente antes del desayuno. No con pomelo ni zumo de pomelo, que están contraindicados.

Dosis

Inicio: 10 mg al día. Máxima: 20 mg al día. Subida gradual, porque el efecto antihipertensivo máximo puede tardar unas 2 semanas en manifestarse. La curva dosis-respuesta es escalonada, con una meseta entre las dosis de 20 y 30 mg.

Indicaciones aprobadas

Hipertensión esencial de leve a moderada en adultos (ficha técnica AEMPS)

Estudios clave

Estudios ELYPSE (2002) y LAURA (2006) en práctica clínica, DIAL (2004) en la diabetes tipo 2 con microalbuminuria, ZAFRA (2005) en la insuficiencia renal crónica, y COHORT (2002), ELLE (2003) y TOLERANCE (2008) y el metaanálisis de 2009 en tolerabilidad frente a otras dihidropiridinas

2 Indicación autorizada y perfiles en los que se ha estudiado

La indicación autorizada en la ficha técnica es una sola: el tratamiento de la hipertensión esencial de leve a moderada en adultos. No tiene indicación en la angina, ni en la insuficiencia cardiaca, ni en la crisis hipertensiva. La propia ficha técnica añade que algunos pacientes no controlados con un solo antihipertensivo pueden beneficiarse de añadir lercanidipino a un betabloqueante (atenolol), a un diurético (hidroclorotiazida) o a un inhibidor de la enzima de conversión de la angiotensina (captopril o enalaprilo). El control completo se logró en una minoría: en el estudio ELYPSE, con 9.059 hipertensos tratados con lercanidipino 10 mg al día durante 3 meses, el 64 % alcanzó una presión diastólica inferior a 90 mmHg, pero el control completo por debajo de 140/90 mmHg se logró sólo en el 32 %.

La ficha técnica no define en mmHg qué es «de leve a moderada»; el metaanálisis de tolerabilidad de 2009, que reunió los estudios comparativos del lercanidipino, tomó como hipertensión leve la de 140-159/90-99 mmHg y como moderada la de 160-179/100-109 mmHg. Su apartado 5.1 describe la base de estudios: 1.200 pacientes con lercanidipino y 603 con placebo en doble ciego, y 3.676 hipertensos en estudios a largo plazo, la mayoría con hipertensión esencial de leve a moderada —incluidos pacientes de edad avanzada y diabéticos—, con lercanidipino solo o asociado a un IECA, a un diurético o a un betabloqueante. Por encima de ese rango, el mismo apartado recoge un estudio pequeño, aleatorizado y no controlado en hipertensión grave (presión arterial diastólica media de 114,5 ± 3,7 mmHg), en el que la presión arterial se normalizó en el 40 % de 25 pacientes con 20 mg una vez al día y en el 56 % de 25 pacientes con 10 mg dos veces al día; la pauta de dos tomas diarias no está en la posología autorizada del apartado 4.2, que es de una sola toma al día. Y recoge un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en hipertensión sistólica aislada, en el que la presión arterial sistólica bajó de una media de 172,6 ± 5,6 mmHg a 140,2 ± 8,7 mmHg.

Perfil clínicoLo que está medido en ese perfilEstudio de soporte
Hipertenso que desarrolló edema con amlodipino u otra dihidropiridina Edema periférico en el 7,0 % frente al 14,0 % con las dihidropiridinas de primera generación (riesgo relativo 0,44; IC 95 % 0,31-0,62), y eficacia antihipertensiva sin diferencia estadística Metaanálisis de tolerabilidad de 2009 (Makarounas-Kirchmann et al.); estudios COHORT y TOLERANCE
Diabético tipo 2 con hipertensión y microalbuminuria Reducción de la tasa de excreción de albúmina sin diferencia estadística frente a ramipril (−17,4 ± 65 frente a −19,7 ± 52,5 µg/min) Estudio DIAL, 2004 (180 pacientes aleatorizados)
Hipertenso con insuficiencia renal crónica y filtrado glomerular de 30 mL/min o más (por debajo, y en diálisis, el fármaco está contraindicado; el estudio ZAFRA no puso ese límite y su aclaramiento medio fue de 41,8 ± 16,0 mL/min) Aclaramiento de creatinina de 41,8 a 45,8 mL/min (p = 0,019) añadido al bloqueo del sistema renina-angiotensina; con proteinuria superior a 500 mg al día, reducción del 33 % a los 6 meses con la dosis de 20 mg Estudio ZAFRA, 2005 (abierto, sin grupo control); Robles et al., 2010
Persona mayor con hipertensión esencial de grado 1 o 2 Reducción de presión arterial y tolerabilidad medidas en mayores de 60 años (el 60 % de los 9.059 pacientes de ELYPSE), en 828 pacientes de 60 años o más (COHORT) y en pacientes de 65 años o más (ELLE) Estudios ELYPSE, COHORT y ELLE
Hipertenso con cardiopatía isquémica crónica estable La ficha técnica afirma que carece de efectos inotrópicos negativos por su elevada selectividad vascular, y pide precaución en la enfermedad isquémica coronaria; contraindicado en la angina inestable y en el mes siguiente a un infarto Ficha técnica, apartados 4.3, 4.4 y 5.1
Hipertenso con síndrome metabólico Reacciones adversas en el 60,1 % frente al 73,1 % con amlodipino 10 mg o nifedipino GITS 60 mg en los 337 pacientes con síndrome metabólico del estudio TOLERANCE (p = 0,003); la ficha técnica añade que no parece influir de forma adversa en la glucemia ni en los lípidos séricos Estudio TOLERANCE, 2008; ficha técnica, apartado 4.8
⚕️ Perla clínica — En qué pacientes se ha estudiado

Los dos perfiles con datos renales propios son el hipertenso con diabetes tipo 2 y microalbuminuria (estudio DIAL) y el hipertenso con insuficiencia renal crónica que ya toma un IECA o un ARA-II y sigue por encima del objetivo (estudio ZAFRA, con una edad media de 63,9 ± 11,9 años). En el segundo, el aclaramiento de creatinina subió y la creatinina plasmática no cambió; la reducción de proteinuria se midió en un trabajo aparte, con la dosis de 20 mg al día. El tercer perfil, el más frecuente en la consulta, es el paciente que abandonó una dihidropiridina por edema maleolar: ahí las cifras comparativas del metaanálisis de 2009 y del estudio COHORT son lo único medido. Ninguno de estos estudios midió mortalidad, infarto ni ictus.

📖 Qué dicen las guías en 2026

Hipertensión arterial (guía ESC 2024). Los calcioantagonistas dihidropiridínicos son uno de los grupos de primera línea, con clase I y nivel de evidencia A (Recommendation Table 16, fila 1). La guía recomienda el grupo y no distingue una molécula como referencia dentro de él: la elección entre lercanidipino, amlodipino, nifedipino o felodipino queda en manos del médico. En la hipertensión confirmada (presión arterial de 140/90 mmHg o más), la estrategia de inicio es la combinación de dos fármacos, clase I y nivel de evidencia B (fila 4), que el algoritmo de la Figura 18 pauta a dosis bajas (clase I, sin nivel de evidencia), y las parejas preferidas son el bloqueante del sistema renina-angiotensina con un calcioantagonista dihidropiridínico o con un diurético tiazídico o afín, las dos al mismo nivel; si la pareja no controla la presión arterial se completa la triple combinación, también clase I y nivel de evidencia B (fila 6), y la guía pide usar el comprimido único siempre que sea posible, clase I y nivel de evidencia B (fila 5) —el lercanidipino tiene comprimido único con enalaprilo en tres dosis—. Las excepciones que enumera esa misma fila son la presión arterial elevada —sistólica de 120-139 mmHg o diastólica de 70-89 mmHg— con una indicación concomitante de tratamiento, la edad de 85 años o más, la hipotensión ortostática sintomática y la fragilidad moderada-grave; para la edad avanzada y la fragilidad, la guía prefiere empezar con un solo fármaco, calcioantagonista dihidropiridínico de acción prolongada o bloqueante del sistema renina-angiotensina, con clase IIa y nivel de evidencia B (Recommendation Table 23, fila 5, y Figura 18). Tras un ictus o un accidente isquémico transitorio, el bloqueante del sistema renina-angiotensina con un calcioantagonista o con un tiazídico-afín está recomendado al mismo nivel, clase I y nivel de evidencia A (Recommendation Table 28, fila 1). La Tabla S9 del suplemento deja vacía la celda de contraindicación absoluta de este grupo y recoge como precauciones la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida en clase funcional III-IV, la taquiarritmia y el edema grave previo de miembros inferiores. El recorrido por perfil de paciente está en la guía interactiva de hipertensión arterial de CardioTeca.

Objetivo de presión arterial (guía ESC 2024). Es la cifra contra la que se juzga si hay que subir el lercanidipino de 10 a 20 mg o añadir un segundo fármaco. El objetivo estándar es una presión arterial sistólica de 120-129 mmHg si el tratamiento se tolera bien, clase I y nivel de evidencia A (Recommendation Table 18); si ese objetivo no es alcanzable o se tolera mal, el objetivo pasa a ser la presión arterial más baja que sea razonablemente alcanzable. La diastólica de 70-79 mmHg no es un objetivo general: cuando la sistólica ya está en 120-129 mmHg y la diastólica sigue en 80 mmHg o más, puede considerarse intensificar el tratamiento para llevarla a ese rango, clase IIb y nivel de evidencia C (Recommendation Table 18, fila 5). El mismo objetivo de 120-129 mmHg rige en la diabetes, clase I y nivel de evidencia A (Recommendation Table 25), y en la enfermedad renal crónica moderada o grave con filtrado glomerular estimado superior a 30 mL/min/1,73 m², clase I y nivel de evidencia A (Recommendation Table 26, fila 2); con un filtrado por debajo de ese valor, o con un trasplante renal, la guía recomienda un objetivo individualizado, un supuesto que no alcanza al lercanidipino, porque su ficha técnica lo contraindica por debajo de 30 mL/min —umbral que su apartado 4.2 escribe como aclaramiento de creatinina y sus apartados 4.3 y 4.4 como filtración glomerular—. Con 85 años o más, o con hipotensión ortostática sintomática antes de tratar, debe considerarse un objetivo individualizado y más laxo, por ejemplo una sistólica por debajo de 140 mmHg, clase IIa y nivel de evidencia C (Recommendation Table 18, fila 3); con fragilidad moderada-grave clínicamente significativa a cualquier edad, o con una esperanza de vida inferior a 3 años, puede considerarse un objetivo por debajo de 140/90 mmHg, clase IIb y nivel de evidencia C (fila 4). Las cifras de control que recogen los estudios de esta ficha se midieron frente a objetivos anteriores: menos de 140/90 mmHg en el estudio ELYPSE (2002) y menos de 130/85 mmHg en el estudio ZAFRA (2005), que era entonces el objetivo recomendado en la insuficiencia renal crónica.

Origen africano subsahariano (guía ESC 2024). En esta población la respuesta al bloqueo del sistema renina-angiotensina en monoterapia es menor, y la guía cambia la base del tratamiento: debe considerarse una combinación que incluya un calcioantagonista con un diurético tiazídico o con un bloqueante del sistema renina-angiotensina, clase IIa y nivel de evidencia B (Recommendation Table 29, que tiene una sola fila y dice «calcioantagonista», sin especificar dihidropiridínico, y «diurético tiazídico», sin añadir los afines). La guía interactiva de hipertensión arterial de CardioTeca añade que el bloqueante del sistema renina-angiotensina vuelve a ser de primera elección si hay proteinuria, enfermedad renal crónica, diabetes o insuficiencia cardiaca.

Fibrilación auricular (guía ESC 2024). El calcioantagonista dihidropiridínico baja la presión arterial y no controla la frecuencia cardiaca en la fibrilación auricular: de eso se encargan el betabloqueante y los calcioantagonistas no dihidropiridínicos, el diltiazem y el verapamilo. En el hipertenso con fibrilación auricular, la guía interactiva de hipertensión arterial de CardioTeca sitúa el dihidropiridínico como tercer fármaco, una vez controlada la frecuencia. La Tabla S9 del suplemento de la ESC 2024 recoge la taquiarritmia entre las precauciones del grupo.

Cardiopatía isquémica (guía ESC 2024). En el paciente con angina sintomática que necesita tratamiento antihipertensivo se recomiendan betabloqueantes o calcioantagonistas, o los dos, como parte de ese tratamiento, clase I y nivel de evidencia A (Recommendation Table 27, fila 2); con infarto de miocardio previo, betabloqueante y bloqueante del sistema renina-angiotensina, también clase I y nivel de evidencia A (fila 1). La guía habla del grupo, y el calcioantagonista de esa fila se elige por su indicación autorizada: el lercanidipino no la tiene en la angina, su ficha técnica lo contraindica en la angina de pecho inestable y en el mes siguiente a un infarto de miocardio, y pide precaución en la enfermedad isquémica coronaria. En el hipertenso con cardiopatía isquémica, la guía interactiva de hipertensión arterial de CardioTeca sitúa el calcioantagonista dihidropiridínico en el tercer escalón, detrás del betabloqueante y del IECA.

Enfermedad renal crónica e hipertensión (guía ESC 2024). La fila 1 de la Recommendation Table 16 pone en el mismo plano, con clase I y nivel de evidencia A, cuatro grupos de primera línea —IECA, ARA-II, calcioantagonistas dihidropiridínicos y diuréticos—, y no jerarquiza ninguno, tampoco en la enfermedad renal crónica. Lo que prioriza al bloqueante del sistema renina-angiotensina en este perfil es otra recomendación, de otra tabla y con otra clase: con microalbuminuria o proteinuria, el IECA o el ARA-II deben considerarse como parte de la estrategia de tratamiento por su mayor eficacia frente a otros antihipertensivos para reducir la albuminuria, clase IIa y nivel de evidencia B (Recommendation Table 26, fila 4). El calcioantagonista dihidropiridínico es el segundo fármaco, y la guía no asigna a ninguna molécula del grupo una ventaja renal propia: los datos renales del lercanidipino son de estudios, no de una recomendación de guía. No se combinan IECA y ARA-II, clase III y nivel de evidencia A (Recommendation Table 16, fila 9).

Insuficiencia cardiaca (guía ESC 2026). Ni las 28 tablas de recomendaciones ni el suplemento de la guía nombran el lercanidipino. El suplemento dice, en las tablas de manejo de la hipotensión sintomática, que los calcioantagonistas deben retirarse salvo que sean absolutamente necesarios, y que el diltiazem y el verapamilo son potencialmente perjudiciales en la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida por su efecto inotrópico negativo. Esa frase está en el manejo de la hipotensión sintomática y no es una retirada general del grupo: la fracción de eyección cambia la decisión. Con fracción de eyección preservada, la Tabla S9 del suplemento de la ESC 2024 no pone al grupo ninguna contraindicación absoluta, y la Recommendation Table 27, que es la tabla de la ESC 2024 que trata la insuficiencia cardiaca, no incluye al dihidropiridínico entre los fármacos recomendados: ahí la guía recomienda el inhibidor de SGLT2, clase I y nivel de evidencia A (fila 4), y admite el ARA-II o el antagonista del receptor mineralocorticoide cuando la presión arterial está por encima del objetivo, clase IIb y nivel de evidencia B (fila 7). El dihidropiridínico puede formar parte de la triple combinación del hipertenso, clase I y nivel de evidencia B (Recommendation Table 16, fila 6), que es una recomendación general y no está particularizada para este fenotipo. Con fracción de eyección reducida no figura entre los antihipertensivos recomendados, pero la Tabla S9 del suplemento de la ESC 2024 deja vacía la celda de contraindicación absoluta del grupo y recoge como precaución la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida en clase funcional III-IV: en clase funcional I-II puede mantenerse si hace falta para el control de la presión arterial, vigilando la aparición de congestión. La ficha técnica del lercanidipino lo contraindica en la insuficiencia cardiaca congestiva no tratada y pide precaución en la disfunción del ventrículo izquierdo. El recorrido está en la guía interactiva de insuficiencia cardiaca de CardioTeca.

Embarazo y lactancia (guía ESC 2024). Su ficha técnica no lo recomienda durante el embarazo ni en mujeres en edad fértil que no utilicen métodos anticonceptivos, y dice que no debe utilizarse durante la lactancia. Lo que recomienda la guía para el tratamiento que ocupa su lugar: iniciar tratamiento farmacológico en la hipertensión gestacional y en la hipertensión crónica del embarazo con una presión arterial de consulta confirmada de 140 mmHg de sistólica o 90 mmHg de diastólica o más, clase I y nivel de evidencia B (Recommendation Table 22, filas 1 y 2); bajar la presión arterial por debajo de 140/90 mmHg sin bajar la diastólica de 80 mmHg, clase I y nivel de evidencia C (fila 3); y, en cuanto a la elección del fármaco, los calcioantagonistas dihidropiridínicos —preferentemente el nifedipino de liberación prolongada—, el labetalol y la metildopa como primera línea, clase I y nivel de evidencia C (fila 4). Los bloqueantes del sistema renina-angiotensina no están recomendados en el embarazo, clase III y nivel de evidencia B (fila 8), y con una presión arterial de 160 mmHg de sistólica o 110 mmHg de diastólica o más debería considerarse la hospitalización inmediata, clase IIa y nivel de evidencia C (fila 6). Dentro del grupo de los dihidropiridínicos, la guía interactiva de fármacos cardiovasculares en el embarazo y la lactancia de CardioTeca recoge ficha propia del nifedipino de liberación prolongada y del amlodipino, y no recoge el lercanidipino.

Lo que aportan los estudios. En el estudio ELYPSE, 9.059 hipertensos esenciales de grado 1 o 2 en los que su médico había decidido prescribir una dihidropiridina recibieron lercanidipino 10 mg al día durante 3 meses: edad 63 ± 11 años, 58 % mujeres, 60 % mayores de 60 años, 56 % de grado 2 y 69 % ya tratados con otro antihipertensivo. La presión arterial pasó de 160,1 ± 10,2/95,6 ± 6,6 mmHg a 141,4 ± 11,3/83,1 ± 6,9 mmHg y la frecuencia cardiaca de 77,3 ± 9,3 a 75,2 ± 8,2 latidos por minuto (p < 0,001 frente a la basal); el 64 % alcanzó una presión diastólica inferior a 90 mmHg, pero el control completo por debajo de 140/90 mmHg se logró sólo en el 32 %, y entre los 1.269 diabéticos sólo el 16,4 % bajó de 130/85 mmHg. La incidencia global de efectos adversos fue del 6,5 %: cefalea 2,9 %, edema de tobillo 1,2 %, rubefacción 1,1 % y palpitaciones 0,6 %, con una tasa de retirada inferior al 1 %. En el estudio LAURA, 3.175 hipertensos leves-moderados de 63 ± 10 años, 51 % mujeres, recibieron lercanidipino 10 mg al día con subida a 20 mg durante 6 meses en un estudio multicéntrico, prospectivo, abierto y sin comparador —237 pacientes de riesgo cardiovascular bajo, 1.396 de riesgo medio, 722 de riesgo alto y 820 de riesgo muy alto—: la presión arterial pasó de 159,5 ± 11,7/95,2 ± 7,4 mmHg a 136,0 ± 9,7/79,7 ± 6,8 mmHg, con una presión arterial basal progresivamente más alta a medida que subía el riesgo cardiovascular y descensos acordes (−18,5/−13,8 mmHg en el riesgo bajo y −27,4/−17,4 mmHg en el muy alto); los autores concluyen que la eficacia y la tolerabilidad del lercanidipino fueron independientes del grado de riesgo cardiovascular. Los efectos adversos más frecuentes fueron edema 5,1 %, cefalea 3,3 %, rubefacción 2,5 % y astenia 1 %, con un 1,7 % de retiradas. En el estudio DIAL, un ensayo multicéntrico, aleatorizado, doble ciego y controlado con fármaco activo en grupos paralelos, se incluyeron 277 pacientes con hipertensión esencial leve-moderada, diabetes tipo 2 y microalbuminuria persistente, de los que 180 se aleatorizaron a lercanidipino 10-20 mg al día o a ramipril 5-10 mg al día durante 9-12 meses: la tasa de excreción de albúmina bajó −17,4 ± 65 µg/min con lercanidipino y −19,7 ± 52,5 µg/min con ramipril (p < 0,05 en los dos frente a la basal), sin diferencia estadística entre grupos, y la presión arterial sistólica y diastólica bajó significativamente en los dos (p < 0,0001). En el estudio ZAFRA, prospectivo, abierto, multicéntrico y sin grupo control, 203 pacientes con insuficiencia renal crónica —creatinina superior a 1,4 mg/dL en varones o a 1,2 mg/dL en mujeres, o aclaramiento inferior a 70 mL/min— que ya tomaban un IECA (63,4 %) o un ARA-II (36,6 %) y seguían por encima de 130/85 mmHg añadieron lercanidipino 10 mg al día y, cuando fue necesario, un tercer fármaco, excluidos los diuréticos; 175 fueron evaluables: la presión arterial bajó de 162 ± 17/93 ± 8,3 mmHg a 132 ± 12/78 ± 6 mmHg, el 58,1 % alcanzó un control por debajo de 130/85 mmHg, el aclaramiento de creatinina subió de 41,8 ± 16,0 a 45,8 ± 18,0 mL/min (p = 0,019) con creatinina plasmática sin cambios, el colesterol total bajó de 221 ± 46 a 211 ± 35 mg/dL (p = 0,001), hubo efectos no deseados en 7 pacientes (3,4 %) y no se detectó ningún caso de edema. La reducción de la proteinuria viene de otro trabajo del mismo grupo: en 68 pacientes con proteinuria superior a 500 mg al día en tratamiento con IECA (51,4 %) o ARA-II (48,6 %), añadir lercanidipino 20 mg al día redujo la proteinuria basal de 1,63 ± 1,34 g al día un 23 % al mes, un 37 % a los 3 meses y un 33 % a los 6 meses (p < 0,001), sin cambios en la creatinina ni en su aclaramiento. Sobre el edema periférico, el metaanálisis de 2009 reunió 8 estudios aleatorizados de al menos 4 semanas en hipertensión leve o moderada: la eficacia para bajar la presión arterial no se diferenció estadísticamente del resto de dihidropiridinas, y frente a las de primera generación (amlodipino, felodipino y nifedipino) el lercanidipino tuvo menos edema periférico —52 de 742 pacientes (7,0 %) frente a 88 de 627 (14,0 %); riesgo relativo 0,44, IC 95 % 0,31-0,62—, menos retiradas por edema (riesgo relativo 0,24; IC 95 % 0,12-0,47) y menos retiradas por cualquier efecto adverso (riesgo relativo 0,51; IC 95 % 0,33-0,77), sin diferencias en rubefacción ni cefalea; frente a las de segunda generación (lacidipino y manidipino) no hubo diferencia estadística en ninguno de los tres. En el estudio COHORT, multicéntrico y doble ciego, 828 hipertensos de 60 años o más se aleatorizaron 2:1:1 a lercanidipino 10 mg al día (n = 420), amlodipino 5 mg al día (n = 200) o lacidipino 2 mg al día (n = 208) y se trataron una media de 12 meses: el edema fue del 19 % con amlodipino frente al 9 % con lercanidipino y al 4 % con lacidipino, y las retiradas precoces por edema del 8,5 % frente al 2,1 % y al 1,4 % (p < 0,001); los síntomas relacionados con el edema —hinchazón y pesadez de las extremidades inferiores— fueron del 50 % y el 45 % con amlodipino, del 35 % y el 33 % con lercanidipino y del 34 % y el 31 % con lacidipino (p < 0,01), la mayoría en los 6 primeros meses, y la presión arterial bajó por igual en los tres grupos. En el estudio ELLE, los comparadores fueron otros: pacientes de 65 años o más con hipertensión leve-moderada se aleatorizaron a lercanidipino 5 mg, lacidipino 2 mg o nifedipino GITS 30 mg durante 24 semanas, doblando la dosis a las 2 semanas en quien no respondía; a las 24 semanas el descenso de presión sistólica fue similar en los tres, el de diastólica fue de −18,3 mmHg con lercanidipino, −17,7 con nifedipino y −16,6 con lacidipino, y las reacciones adversas fueron del 19,4 % con lercanidipino, del 27,1 % con lacidipino y del 28,4 % con nifedipino, con edema en el 2,8 %, el 7,5 % y el 10,1 %. En el estudio TOLERANCE, observacional y en condiciones normales de uso, de 650 pacientes tratados al menos un mes con lercanidipino 20 mg, amlodipino 10 mg o nifedipino GITS 60 mg, 337 cumplían criterios de síndrome metabólico (233 con lercanidipino y 104 con amlodipino o nifedipino GITS): las reacciones adversas fueron del 60,1 % con lercanidipino frente al 73,1 % con las otras dos dihidropiridinas (p = 0,003), y las relacionadas con la vasodilatación —edema, hinchazón, rubefacción y cefalea— fueron menos frecuentes con lercanidipino (todas con p < 0,01). Para el manejo del edema, el metaanálisis de Makani en The American Journal of Medicine (2011), con 25 estudios aleatorizados y 17.206 pacientes, midió que añadir un bloqueante del sistema renina-angiotensina a un calcioantagonista reduce la incidencia de edema un 38 % (riesgo relativo 0,62; IC 95 % 0,53-0,74) y las retiradas por edema un 62 % (riesgo relativo 0,38; IC 95 % 0,22-0,66), con ventaja del IECA sobre el ARA-II en comparación indirecta (cociente de riesgos relativos 0,74; IC 95 % 0,64-0,84). Lo que no hay: ningún estudio de resultados duros —mortalidad, infarto, ictus— con lercanidipino frente a otro antihipertensivo; todo lo medido que lo diferencia de los demás es de presión arterial, de albuminuria o proteinuria y de tolerabilidad.

3 Dosificación, inicio del tratamiento y técnica de administración

FaseDosisDuración mínima antes de ajusteObservaciones
Inicio 10 mg/día en dosis única matutina 2 semanas El efecto máximo puede tardar 2 semanas en manifestarse. No evaluar respuesta antes.
Ajuste 20 mg/día en dosis única matutina 2 semanas hasta el efecto máximo La curva dosis-respuesta es escalonada, con meseta entre las dosis de 20 y 30 mg: por encima de 20 mg es poco probable que la eficacia aumente, mientras los efectos secundarios pueden incrementarse (ficha técnica). La misma ficha técnica describe una cinética no lineal por saturación progresiva del metabolismo de primer paso: tras 10, 20 y 40 mg las concentraciones plasmáticas máximas estuvieron en proporción 1:3:8 y las áreas bajo la curva en proporción 1:4:18, de modo que al pasar de 10 a 20 mg la exposición se multiplica por cuatro. La ficha técnica no fija un intervalo para revaluar después de la subida.
La dosis máxima recomendada en ficha técnica es 20 mg/día. No se recomienda superar esta dosis.

Instrucciones de administración

Lercanidipino se toma por vía oral una vez al día, en la misma hora cada día, preferiblemente por la mañana. El aspecto crítico es la relación con las comidas: el comprimido debe ingerirse al menos 15 minutos antes de las comidas con un vaso de agua. La razón es farmacológica y está en la ficha técnica: la biodisponibilidad absoluta es de alrededor del 10 % en el paciente que ha comido y se reduce a un tercio de esa cifra en ayunas, por el intenso metabolismo de primer paso; y si el comprimido se toma hasta dos horas después de una comida rica en grasas, la disponibilidad oral se multiplica por cuatro, con el riesgo de hipotensión que eso conlleva. Del mismo modo, el alcohol potencia el efecto vasodilatador y debe evitarse, especialmente en las primeras semanas.

Si el paciente olvida una dosis, el prospecto indica limitarse a tomar el comprimido siguiente como de costumbre y no tomar una dosis doble para compensar la olvidada. El mismo prospecto advierte de que, si se interrumpe el tratamiento, la presión arterial puede volver a subir, y pide consultar antes de dejarlo.

Conservación. La ficha técnica pide no conservar el medicamento por encima de 25 °C y mantenerlo en el embalaje original para protegerlo de la luz, con un periodo de validez de 3 años; es una instrucción que el pastillero semanal no cumple. Sobre los excipientes, hace constar que el comprimido contiene menos de 23 mg de sodio (1 mmol), esto es, que está esencialmente exento de sodio.

⚕️ Perla clínica — La toma, 15 minutos antes de comer

Un error frecuente es que el paciente tome lercanidipino en el desayuno sin reparar en que ese desayuno incluye tostadas con aceite, aguacate o embutido. En ese caso, la biodisponibilidad puede cuadruplicarse. Conviene explicarle al paciente que el comprimido va primero, con agua, y que espere al menos 15 minutos antes de desayunar; la ficha técnica indica tomarlo al menos 15 minutos antes de las comidas porque la disponibilidad oral se multiplica por cuatro si se toma hasta dos horas después de una comida rica en grasas.

⚕️ Perla clínica — Dos semanas antes de subir la dosis

El lercanidipino se deposita en la membrana celular y ejerce su efecto de forma gradual. La ficha técnica pide que el aumento de dosis sea gradual porque pueden transcurrir aproximadamente 2 semanas hasta que se manifieste el efecto antihipertensivo máximo: subir de 10 a 20 mg antes de ese plazo es duplicar la dosis sobre un efecto que todavía no ha llegado a su máximo.

Poblaciones especiales y ajuste de dosis

En pacientes de edad avanzada y en insuficiencia renal o hepática leve o moderada, el comportamiento farmacocinético del lercanidipino es similar al del resto de los pacientes, y la ficha técnica no pide ajustar la dosis diaria por la edad, pero sí especial cuidado al iniciar el tratamiento en las personas de edad avanzada. En la disfunción renal o hepática leve o moderada pide, además de ese cuidado al iniciar, precaución al subir la dosis a 20 mg al día. En la insuficiencia hepática hay una cautela más: el efecto antihipertensivo puede incrementarse y, en consecuencia, la ficha técnica pide considerar un ajuste de la dosis. Con insuficiencia renal grave —filtrado glomerular inferior a 30 mL/min, incluidos los pacientes en diálisis— y con insuficiencia hepática grave, el lercanidipino está contraindicado (ver apartado 5); en el primer grupo los niveles del principio activo son alrededor del 70 % más altos. No se ha establecido la seguridad ni la eficacia en menores de 18 años y no se dispone de datos.

Qué se vigila en el seguimiento

La ficha técnica no pide ninguna analítica de control propia del lercanidipino, y la guía interactiva de hipertensión arterial de CardioTeca lo recoge así para el grupo de los dihidropiridínicos: en cada visita, la presión arterial y la frecuencia cardiaca —el fármaco no es bradicardizante— y la búsqueda del edema maleolar, que es el motivo habitual de abandono. La propia ficha técnica añade dos vigilancias concretas. La primera: si se asocia un inductor del CYP3A4 —fenitoína, fenobarbital, carbamazepina o rifampicina—, hay que controlar la presión arterial más a menudo de lo habitual, porque el efecto antihipertensivo puede reducirse. La segunda: en quien toma digoxina hay que hacer un seguimiento riguroso de los signos de toxicidad digitálica, porque su concentración máxima sube un 33 %. Cuando el lercanidipino acompaña a un IECA o a un ARA-II, el potasio y la creatinina se controlan por el bloqueante del sistema renina-angiotensina: la guía interactiva de hipertensión arterial de CardioTeca los sitúa en el momento basal y a las 2-4 semanas del inicio, y de nuevo tras cada subida de dosis.

4 Efectos adversos y cómo gestionarlos

La ficha técnica evaluó la seguridad del lercanidipino a 10-20 mg al día en estudios doble ciego controlados con placebo, con 1.200 pacientes tratados y 603 con placebo, y en estudios controlados y no controlados a largo plazo con 3.676 hipertensos en total. Las reacciones adversas más frecuentes que recoge son el edema periférico, la cefalea, la rubefacción, la taquicardia y las palpitaciones, todas consecuencia del mecanismo vasodilatador. En práctica clínica, la incidencia global de efectos adversos fue del 6,5 % en el estudio ELYPSE —cefalea 2,9 %, edema de tobillo 1,2 %, rubefacción 1,1 % y palpitaciones 0,6 %, con menos del 1 % de retiradas— y, en el estudio LAURA, el edema apareció en el 5,1 %, la cefalea en el 3,3 %, la rubefacción en el 2,5 % y la astenia en el 1 %, con un 1,7 % de retiradas por efectos adversos.

Efecto adversoFrecuenciaMecanismoGestión clínica
Edema periférico (maleolar) Frecuente en la ficha técnica (de 1 de cada 100 a 1 de cada 10): 0,9 % frente al 0,83 % con placebo en los estudios controlados, y 2 % en la población global. En los comparativos, 7,0 % frente al 14,0 % de las dihidropiridinas de primera generación (metaanálisis de 2009) y 9 % frente al 19 % del amlodipino (estudio COHORT) Vasodilatación arteriolar sin compensación venular equivalente; aumento de presión hidrostática capilar Rara vez obliga a retirar el fármaco: las retiradas precoces por edema fueron del 2,1 % en el estudio COHORT. Bajar la dosis y, sobre todo, asociar un IECA o un ARA-II, que en el metaanálisis de Makani (2011) redujo la incidencia de edema un 38 %. La elevación de las extremidades no tiene respaldo medido para este edema: la ficha técnica la recoge en el tratamiento de la hipotensión por sobredosis
Cefalea Frecuente (de 1 de cada 100 a 1 de cada 10): 2,9 % en ELYPSE y 3,3 % en LAURA Vasodilatación cefálica Aparece al inicio del tratamiento. Analgesia simple si hace falta. La ficha técnica no da la duración: en el estudio ELYPSE la cefalea apareció en el 2,9 % de 9.059 pacientes y la tasa de retirada del tratamiento fue inferior al 1 %
Rubefacción Frecuente (de 1 de cada 100 a 1 de cada 10): 1,1 % en ELYPSE y 2,5 % en LAURA Vasodilatación cutánea facial Transitorio. Puede disminuir con el tiempo. No requiere retirada.
Palpitaciones / taquicardia Las dos, frecuentes en la ficha técnica (de 1 de cada 100 a 1 de cada 10); palpitaciones en el 0,6 % en ELYPSE Activación simpática refleja leve; menos intensa que con las dihidropiridinas de primera generación por su inicio de acción lento (revisión de Meredith, 1999) Si hay taquicardia sintomática, valorar la combinación con un betabloqueante, que la ficha técnica admite; hay que ajustar la dosis, porque con metoprolol la biodisponibilidad del lercanidipino se redujo un 50 %.
Mareo / hipotensión Poco frecuentes en la ficha técnica (entre 1 de cada 1.000 y 1 de cada 100) Reducción de la presión arterial, sobre todo con comidas ricas en grasa, que elevan la biodisponibilidad Recordar al paciente que el comprimido se toma al menos 15 minutos antes de las comidas
⚠️ Alerta — Gestión del edema periférico

El edema maleolar es el efecto adverso que más retiradas provocó en los estudios comparativos de las dihidropiridinas: en el estudio COHORT, las retiradas precoces por edema fueron del 8,5 % con amlodipino, del 2,1 % con lercanidipino y del 1,4 % con lacidipino (p < 0,001), y en el metaanálisis de 2009 el lercanidipino tuvo menos retiradas por edema que las dihidropiridinas de primera generación (riesgo relativo 0,24; IC 95 % 0,12-0,47). Con lercanidipino aparece menos —9 % frente al 19 % del amlodipino en ese estudio; 7,0 % frente al 14,0 % de las dihidropiridinas de primera generación en el metaanálisis de 2009—, pero aparece en los dos. Lo que está medido cuando aparece: en el metaanálisis de Makani en The American Journal of Medicine (2011), con 25 estudios aleatorizados y 17.206 pacientes, añadir un bloqueante del sistema renina-angiotensina al calcioantagonista redujo la incidencia de edema un 38 % (riesgo relativo 0,62; IC 95 % 0,53-0,74) y las retiradas por edema un 62 % (riesgo relativo 0,38; IC 95 % 0,22-0,66), y el inhibidor de la enzima de conversión fue más eficaz que el antagonista del receptor en comparación indirecta (cociente de riesgos relativos 0,74; IC 95 % 0,64-0,84). La explicación que se propone es que el bloqueo del sistema renina-angiotensina produce una vasoconstricción venular que compensa la vasodilatación arteriolar del calcioantagonista y reduce el gradiente de presión hidrostática. En España, el lercanidipino tiene comprimido único con enalaprilo en las dosis de enalaprilo/lercanidipino 10 mg/10 mg, 20 mg/10 mg y 20 mg/20 mg —es decir, lercanidipino 10 mg con enalaprilo 10 o 20 mg, y lercanidipino 20 mg con enalaprilo 20 mg—. Añadir un diurético con esta indicación no está respaldado por esos datos: el edema del calcioantagonista no es retención de sodio ni de agua.

⚕️ Perla clínica — Frecuencia cardiaca y taquicardia refleja

La propia ficha técnica, en su apartado 5.1, dice que, dado que la vasodilatación inducida por el lercanidipino tiene un inicio gradual, raramente se ha observado hipotensión aguda con taquicardia refleja en los pacientes hipertensos. La revisión de Meredith (1999) lo describe igual: el lercanidipino no se asocia ni a taquicardia refleja ni a actividad cardiodepresora, y lo relaciona con su inicio de acción lento y con su reparto en la bicapa lipídica de la membrana. En el estudio ELYPSE, con 9.059 pacientes, la frecuencia cardiaca bajó de 77,3 ± 9,3 a 75,2 ± 8,2 latidos por minuto a los 3 meses. Conviene, aun así, tener presente que la ficha técnica clasifica la taquicardia y las palpitaciones entre las reacciones adversas frecuentes, es decir, entre 1 de cada 100 y 1 de cada 10 pacientes, y que en la enfermedad isquémica coronaria pide precaución.

5 Contraindicaciones y precauciones relevantes

🚫 Contraindicaciones absolutas

Las nueve del apartado 4.3 de la ficha técnica, con sus palabras:

1. Hipersensibilidad al principio activo o a alguno de los excipientes.
2. Obstrucción del tracto de salida del ventrículo izquierdo (la ficha técnica no da ejemplos; en la práctica, la estenosis aórtica grave o la miocardiopatía hipertrófica obstructiva).
3. Insuficiencia cardiaca congestiva no tratada.
4. Angina de pecho inestable o infarto de miocardio reciente (durante el mes anterior).
5. Insuficiencia hepática grave.
6. Insuficiencia renal grave, con filtración glomerular inferior a 30 mL/min, incluidos los pacientes sometidos a diálisis.
7. Inhibidores potentes del CYP3A4, que la ficha técnica nombra a título de ejemplo («p. ej.»): ketoconazol, itraconazol, ritonavir, eritromicina, troleandomicina o claritromicina; con ketoconazol el área bajo la curva del eutómero S-lercanidipino se multiplicó por 15 y su concentración máxima por 8. Cuáles de ellos pueden aparecer en una receta española, comprobado en CIMA el 28 de septiembre de 2026: del ketoconazol hay 8 presentaciones comercializadas y ninguna por vía oral —cremas, geles y óvulos vaginales—, de modo que su cifra describe el mecanismo y no una asociación posible aquí; del itraconazol hay 12 cápsulas orales, de la claritromicina 23 presentaciones orales, de la eritromicina 2 y del ritonavir 7, entre ellas dos combinaciones fijas, la combinación con lopinavir y la combinación con nirmatrelvir, que es el antiviral oral de la COVID-19: ahí es donde esta contraindicación aparece en un hipertenso.
8. Ciclosporina: los dos fármacos no deben administrarse juntos; a la vez, los niveles plasmáticos de lercanidipino se multiplicaron por 3 y el área bajo la curva de la ciclosporina por 21.
9. Pomelo o zumo de pomelo, que inhiben su metabolismo y elevan su disponibilidad y su efecto hipotensor.

El embarazo no figura entre las contraindicaciones del apartado 4.3: el 4.6 dice que no se recomienda tomar lercanidipino durante el embarazo ni en mujeres en edad fértil que no utilicen métodos anticonceptivos. En la lactancia el lercanidipino no debe utilizarse, y la razón que da la ficha técnica es que se desconoce si el fármaco o sus metabolitos se excretan en la leche materna y no puede excluirse un riesgo para el lactante.

Precauciones clínicamente relevantes

Insuficiencia renal leve o moderada. La ficha técnica pide especial cuidado al iniciar el tratamiento y precaución al subir la dosis a 20 mg al día; la posología habitual de 10 mg al día suele tolerarse. Vigilar la función renal al inicio y en cada subida, sobre todo en combinación con un IECA o un ARA-II.

Insuficiencia hepática leve o moderada. La ficha técnica no la contraindica, pero pide especial cuidado al iniciar el tratamiento, precaución al subir a 20 mg al día y, además, considerar un ajuste de la dosis, porque el efecto antihipertensivo puede incrementarse. Conviene distinguir los dos grados: en el deterioro hepático leve el comportamiento farmacocinético del lercanidipino fue similar al del resto de los pacientes, mientras que en el moderado —y en el grave, donde está contraindicado— la ficha técnica dice que es probable que aumente la biodisponibilidad sistémica, porque el principio activo se metaboliza normalmente en el hígado en gran medida.

Sustratos del CYP3A4 y fármacos que suman efecto hipotensor. La ficha técnica pide precaución al prescribir lercanidipino con otros sustratos del CYP3A4, como la terfenadina, el astemizol o los antiarrítmicos de clase III (amiodarona, quinidina, sotalol), y avisa de que los alfabloqueantes urológicos, los antidepresivos tricíclicos y los neurolépticos aumentan su efecto hipotensor, mientras los corticosteroides lo reducen. El pomelo y el zumo de pomelo, la eritromicina y la claritromicina no son precauciones: están entre las asociaciones contraindicadas del apartado anterior. El verapamilo y el diltiazem no figuran en el apartado de interacciones de esta ficha técnica. Y tres de los fármacos que ese apartado nombra no están autorizados en España, comprobado en CIMA el 28 de septiembre de 2026: la terfenadina, el astemizol y la troleandomicina no devuelven ninguna presentación, ni comercializada ni autorizada; de los sustratos del CYP3A4 que la ficha técnica nombra, los que se dispensan aquí son los antiarrítmicos de clase III, la amiodarona, la quinidina y el sotalol.

Midazolam. Administrado por vía oral junto con 20 mg de lercanidipino a voluntarios de edad avanzada, la absorción del lercanidipino se incrementó un 40 % y su velocidad de absorción descendió, con un tiempo hasta la concentración máxima que pasó de 1,75 a 3 horas; las concentraciones de midazolam no variaron.

Fluoxetina. Un estudio de interacción con fluoxetina, que inhibe el CYP2D6 y el CYP3A4, realizado en voluntarios de 65 ± 7 años, mostró una modificación de la farmacocinética del lercanidipino que la ficha técnica califica de no clínicamente relevante.

Inhibición enzimática por el propio lercanidipino. Los estudios in vitro con microsomas hepáticos humanos muestran cierto grado de inhibición del CYP3A4 y del CYP2D6, pero a concentraciones 160 y 40 veces, respectivamente, por encima de las que se alcanzan tras una dosis de 20 mg. En humanos, el lercanidipino no modificó los niveles plasmáticos del midazolam, sustrato del CYP3A4, ni los del metoprolol, sustrato del CYP2D6. La ficha técnica concluye que, a la dosis terapéutica de lercanidipino, no es previsible que se produzca inhibición de la biotransformación de los principios activos que se metabolizan por esas dos vías.

Inductores del CYP3A4. La ficha técnica nombra los anticonvulsivantes —fenitoína, fenobarbital y carbamazepina— y la rifampicina: reducen los niveles plasmáticos de lercanidipino, su eficacia antihipertensiva puede ser menor de la esperada y hay que controlar la presión arterial más a menudo de lo habitual. La hierba de San Juan no figura en esta ficha técnica.

Digoxina. La ficha técnica describe que 20 mg de lercanidipino en pacientes tratados de forma crónica con beta-metildigoxina no mostraron interacción farmacocinética, pero sí un aumento medio del 33 % en la concentración máxima de digoxina, sin cambios sustanciales del área bajo la curva ni del aclaramiento renal. Pide hacer un seguimiento riguroso de los signos de toxicidad por digoxina.

Simvastatina. La administración simultánea de 20 mg de lercanidipino con 40 mg de simvastatina aumenta el área bajo la curva de la simvastatina un 56 % y la de su metabolito activo un 28 %. No se considera clínicamente relevante si se administran en momentos distintos del día (lercanidipino por la mañana, estatina por la noche), que es además la pauta habitual de cada uno de estos fármacos.

Alcohol. La ficha técnica pide evitarlo, porque puede potenciar el efecto de los antihipertensivos vasodilatadores.

Patología del seno cardiaco sin marcapasos. El lercanidipino se debe administrar con precaución en estos pacientes.

Disfunción del ventrículo izquierdo. Aunque los estudios hemodinámicos controlados no revelaron alteraciones de la función ventricular, la ficha técnica pide tener cuidado también en estos pacientes.

Diálisis peritoneal. El lercanidipino se ha asociado al desarrollo de efluyente peritoneal turbio, por un aumento de la concentración de triglicéridos en el efluyente. El mecanismo se desconoce y la turbidez tiende a resolverse poco después de retirar el fármaco. La ficha técnica lo califica de asociación importante, porque ese efluyente turbio se puede confundir con una peritonitis infecciosa y llevar a un ingreso y a unos antibióticos innecesarios.

Población pediátrica. No se ha establecido la seguridad ni la eficacia en menores de 18 años y no se dispone de datos.

Conducción y manejo de máquinas. La ficha técnica califica de pequeña la influencia del lercanidipino sobre la capacidad para conducir y utilizar máquinas, y pide no obstante precaución, porque puede producir mareos, astenia, fatiga y raramente somnolencia. En CIMA, la presentación consultada (registro 71633) no lleva el pictograma de la conducción.

Sobredosis. Se han notificado casos con dosis comprendidas entre 30-40 mg y 800 mg, incluidos informes de intento de suicidio. Al igual que con otras dihidropiridinas, la sobredosis puede provocar una dilatación vascular periférica excesiva y taquicardia refleja y, con dosis muy elevadas, perderse la selectividad periférica y aparecer bradicardia y efecto inotrópico negativo; las reacciones adversas más frecuentes notificadas son hipotensión, mareo, cefalea y palpitaciones. En el tratamiento, la ficha técnica pide apoyo cardiovascular activo cuando la hipotensión es clínicamente significativa —supervisión frecuente de la función respiratoria y cardiaca, elevación de las extremidades y atención al volumen de líquidos en circulación y al volumen de orina—, supervisar el estado cardiovascular durante al menos 24 horas por el efecto farmacológico prolongado, y prevé que los pacientes con sobredosis de moderada a grave se mantengan en observación en un entorno de cuidados intensivos. Advierte además de que la diálisis podría no resultar efectiva por los elevados niveles de fijación a proteínas del fármaco.

⚕️ Perla clínica — Cardiopatía isquémica: lo que dice la ficha técnica

El lercanidipino está contraindicado en la angina de pecho inestable y en el mes siguiente a un infarto de miocardio. En la cardiopatía isquémica crónica no está contraindicado, pero la ficha técnica no lo da por seguro: recoge que se ha sugerido que algunas dihidropiridinas de vida media corta pueden asociarse a un riesgo cardiovascular elevado en pacientes con enfermedad isquémica coronaria y pide precaución también con el lercanidipino, que es de acción prolongada. Añade que algunas dihidropiridinas pueden producir raramente dolor precordial o angina de pecho, que muy raramente los pacientes con angina preexistente pueden experimentar un aumento de la frecuencia, la duración o la gravedad de las crisis, y que se pueden observar casos aislados de infarto de miocardio. El lercanidipino no tiene indicación autorizada en la angina.

6 Combinaciones farmacológicas y perspectivas por especialidad

Lercanidipino + inhibidor de la ECA (combinación fija disponible)

La combinación de lercanidipino con enalaprilo está comercializada en España como comprimido único (código ATC C09BB02, «Enalapril y lercanidipino») en tres dosis, que en CIMA se nombran con la dosis de enalaprilo delante: enalaprilo/lercanidipino 10 mg/10 mg, 20 mg/10 mg y 20 mg/20 mg, es decir, lercanidipino 10 mg con enalaprilo 10 mg, lercanidipino 10 mg con enalaprilo 20 mg y lercanidipino 20 mg con enalaprilo 20 mg, con 19 presentaciones comercializadas en CIMA el 28 de septiembre de 2026; no existe lercanidipino 20 mg con enalaprilo 10 mg. La guía ESC 2024 recomienda el comprimido único siempre que sea posible con clase I y nivel de evidencia B. Los mecanismos son complementarios: vasodilatación directa del calcioantagonista y reducción de la angiotensina II. Sobre el edema periférico hay una cifra medida, aunque no para esta pareja concreta: en el metaanálisis de Makani (2011), con 25 estudios aleatorizados y 17.206 pacientes, añadir un bloqueante del sistema renina-angiotensina a un calcioantagonista redujo la incidencia de edema un 38 % (riesgo relativo 0,62; IC 95 % 0,53-0,74), con ventaja del inhibidor de la enzima de conversión sobre el antagonista del receptor en comparación indirecta. En el paciente diabético con microalbuminuria, cada componente tiene sus propios datos de albuminuria; la combinación como tal no se ha estudiado en esa variable.

Lercanidipino + betabloqueante (atenolol)

La ficha técnica recoge esta asociación con una condición: el lercanidipino «puede administrarse de forma segura con fármacos bloqueantes de receptores β-adrenérgicos, pero se requerirá un ajuste de la dosis». El motivo es farmacocinético: administrado con metoprolol, la biodisponibilidad del lercanidipino se redujo un 50 %, probablemente por la reducción del flujo sanguíneo hepático que producen los betabloqueantes, y el efecto puede darse con otros fármacos de la clase. El betabloqueante compensa además la taquicardia y las palpitaciones, que la ficha técnica clasifica como reacciones adversas frecuentes del lercanidipino. Lo que no se puede afirmar es que la pareja aporte protección cardiovascular en la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida: el lercanidipino está contraindicado en la insuficiencia cardiaca congestiva no tratada, la ficha técnica pide cuidado en la disfunción del ventrículo izquierdo, y la Tabla S9 del suplemento de la guía ESC 2024 recoge la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida en clase funcional III-IV como precaución de los dihidropiridínicos.

Lercanidipino + diurético (hidroclorotiazida)

También recogida en la ficha técnica, que nombra la hidroclorotiazida. Los mecanismos son complementarios: el diurético actúa sobre la volemia y el lercanidipino reduce las resistencias vasculares periféricas. Lo que el diurético no hace es corregir el edema del calcioantagonista, que es un fenómeno hemodinámico local y no retención de sodio ni de agua: para eso, lo medido es añadir un bloqueante del sistema renina-angiotensina. Vigilar la hipopotasemia y la hipotensión, sobre todo en personas mayores. La guía ESC 2024 no nombra la hidroclorotiazida al citar ejemplos de su clase: la fila 1 de la Recommendation Table 16 pone a las tiazidas y a los diuréticos afines juntos como primera línea, con clase I y nivel de evidencia A, y los ejemplos que menciona son la clortalidona y la indapamida. En una prescripción nueva se prefieren esas dos; si el control con hidroclorotiazida ya es bueno, no hay que cambiarla.

Triple combinación

El lercanidipino puede formar parte de la triple terapia —calcioantagonista, bloqueante del sistema renina-angiotensina y diurético— que la guía ESC 2024 recomienda completar cuando la combinación de dos fármacos no controla la presión arterial, con clase I y nivel de evidencia B (Recommendation Table 16, fila 6), y que hay que llevar a dosis máximas toleradas antes de hablar de hipertensión resistente. Dentro del grupo, lo medido es que el lercanidipino tiene menos edema periférico y menos retiradas por edema que las dihidropiridinas de primera generación —amlodipino, felodipino y nifedipino— en el metaanálisis de 2009; frente a las de segunda generación, el lacidipino y el manidipino, ese mismo metaanálisis no encontró diferencia estadística, y en el estudio COHORT el edema fue del 4 % con lacidipino frente al 9 % con lercanidipino y al 19 % con amlodipino.

Perspectiva del nefrólogo

Para el nefrólogo, el lercanidipino es uno de los pocos calcioantagonistas dihidropiridínicos con datos renales propios —la revisión de Robles (2017) lo nombra junto al efonidipino—, y son tres: reducción de la tasa de excreción de albúmina comparable a la del ramipril en el estudio DIAL, aumento del aclaramiento de creatinina en el estudio ZAFRA y reducción de la proteinuria con 20 mg al día en el trabajo de Robles de 2010, siempre sobre un IECA o un ARA-II ya establecido. El mecanismo que se propone, según la revisión de Robles (2017), es que los dihidropiridínicos nuevos —«como el lercanidipino o el efonidipino»— actúan tanto sobre los vasos posglomerulares como sobre los preglomerulares, con lo que la fracción de filtración disminuye. Que las dihidropiridinas convencionales dilaten preferentemente la arteriola aferente y puedan elevar la presión intraglomerular es la explicación clásica del grupo, y el resumen de esa revisión no la recoge. Los dos límites son éstos: la guía ESC 2024 recomienda el grupo de los dihidropiridínicos sin atribuir a ninguna molécula una ventaja renal propia, y el lercanidipino está contraindicado con filtrado glomerular inferior a 30 mL/min, incluida la diálisis.

Perspectiva del cardiólogo

En cardiología, el lercanidipino comparte con el resto del grupo el mismo nivel de recomendación: la guía ESC 2024 de hipertensión arterial sitúa a los calcioantagonistas dihidropiridínicos entre los antihipertensivos de primera línea con clase I y nivel de evidencia A (Recommendation Table 16, fila 1) y recomienda la clase sin nombrar una molécula como referencia dentro de ella. En el paciente con angina sintomática que necesita tratamiento antihipertensivo, la misma guía recomienda betabloqueantes o calcioantagonistas, o los dos, como parte de ese tratamiento, con clase I y nivel de evidencia A (Recommendation Table 27, fila 2), y con infarto de miocardio previo, betabloqueante y bloqueante del sistema renina-angiotensina, también clase I y nivel de evidencia A (fila 1); el calcioantagonista de esa fila se elige por su indicación autorizada, y el lercanidipino no la tiene en la angina, su ficha técnica lo contraindica en la angina inestable y en el mes siguiente a un infarto, y pide precaución en la enfermedad isquémica coronaria. Lo que separa al lercanidipino de los demás está medido en tolerabilidad y no en resultados clínicos: menos edema periférico y menos retiradas por edema que las dihidropiridinas de primera generación en el metaanálisis de 2009 y que el amlodipino en el estudio COHORT. No hay ningún estudio de resultados duros —mortalidad, infarto, ictus— que compare el lercanidipino con el amlodipino ni con ningún otro antihipertensivo, de modo que la diferencia entre ellos no puede llevarse a ese terreno.

Perspectiva del endocrinólogo

En el paciente con diabetes tipo 2, el dato propio del lercanidipino es el del estudio DIAL: frente a ramipril, la tasa de excreción de albúmina bajó lo mismo en los dos grupos, sin diferencia estadística. El estudio aleatorizó tratamiento basado en lercanidipino frente a tratamiento basado en ramipril, no midió el efecto de añadir lercanidipino a un bloqueante del sistema renina-angiotensina ya establecido, que es la situación habitual en la consulta, y la guía ESC 2024 mantiene el IECA o el ARA-II como primer fármaco en la enfermedad renal crónica con albuminuria, con clase IIa y nivel de evidencia B por su mayor eficacia para reducir la albuminuria. Como segundo fármaco, el calcioantagonista dihidropiridínico no produce hiperpotasemia ni el deterioro agudo de función renal que puede seguir a un segundo bloqueante del sistema renina-angiotensina —que la guía además contraindica, clase III y nivel de evidencia A—. Sobre el metabolismo, la ficha técnica dice que el lercanidipino no parece influir de forma adversa en la glucemia ni en los lípidos séricos.

💡 Concepto — Presentaciones y condiciones de prescripción en España

En CIMA, el 28 de septiembre de 2026, el lercanidipino tiene 65 presentaciones autorizadas y 57 comercializadas. De las comercializadas, 38 son de lercanidipino solo —19 comprimidos de 10 mg y 19 de 20 mg, la mayoría genéricos— y 19 son la combinación fija con enalaprilo; entre las autorizadas, 42 son monocomponentes y 23 la combinación. El nombre de la combinación en CIMA lleva primero la dosis de enalaprilo (código ATC C09BB02, «Enalapril y lercanidipino»): enalaprilo/lercanidipino 10 mg/10 mg, 20 mg/10 mg y 20 mg/20 mg, es decir, lercanidipino 10 mg con enalaprilo 10 mg, lercanidipino 10 mg con enalaprilo 20 mg y lercanidipino 20 mg con enalaprilo 20 mg; no existe lercanidipino 20 mg con enalaprilo 10 mg. No hay ninguna otra dosis de lercanidipino ni ninguna forma inyectable. La presentación consultada (registro 71633) está clasificada en CIMA como medicamento genérico sujeto a prescripción médica y comercializado. CIMA no publica ni la financiación por el Sistema Nacional de Salud ni el visado, de modo que esta ficha no afirma nada sobre ninguno de los dos.

Las secciones siguientes desarrollan el mecanismo de acción y los estudios que sostienen cada cifra del bloque I. La tabla resumen está al final.
Bloque II · Farmacología y datos

7 Efectos descritos fuera del bloqueo del calcio: datos experimentales de dos revisiones

La alta lipofilia del lercanidipino, que explica su farmacocinética particular, se asocia también a efectos que van más allá del bloqueo del calcio vascular. La revisión de Hajdys y col. (2023) recoge, en estudios experimentales y no en pacientes, efectos antiproliferativos sobre el músculo liso vascular, acción antioxidante, reducción de la inflamación tisular y reducción de la fibrosis tubulointersticial. La revisión de Robles y col. (2017) atribuye efectos pleiotrópicos de posible protección renal a los calcioantagonistas como clase. Ninguno de estos efectos figura en la ficha técnica.

FactorEfecto documentadoMagnitud / Fuente
Microalbuminuria Reducción comparable a ramipril en DM tipo 2 con microalbuminuria −17,4 ± 65 µg/min con lercanidipino y −19,7 ± 52,5 µg/min con ramipril, sin diferencia estadística (estudio DIAL, 180 aleatorizados de 277 incluidos, 9-12 meses)
Aclaramiento de creatinina Mejora en la insuficiencia renal crónica, añadido al bloqueo del sistema renina-angiotensina De 41,8 ± 16,0 a 45,8 ± 18,0 mL/min (p = 0,019), con creatinina plasmática sin cambios (estudio ZAFRA, 203 reclutados y 175 evaluables, 6 meses, abierto y sin grupo control)
Proteinuria Reducción del 23 % al mes, del 37 % a los 3 meses y del 33 % a los 6 meses sobre una proteinuria basal de 1,63 ± 1,34 g al día (p < 0,001), con lercanidipino 20 mg al día sobre un IECA o un ARA-II Robles et al., 2010 (68 pacientes con proteinuria >500 mg/día). El resumen del estudio ZAFRA no recoge la proteinuria entre sus resultados
Proliferación de músculo liso vascular Disminución de la proliferación celular; la revisión de Hajdys lo describe como prevención del engrosamiento de la pared vascular, que es lo que estrecha la luz Revisión de Hajdys et al., 2023, sobre estudios experimentales
Efecto antioxidante Efecto antioxidante y aumento de la expresión de moléculas implicadas en la reparación de los tejidos dañados Revisión de Hajdys et al., 2023, sobre estudios experimentales
Fibrosis tubulointersticial renal Reducción de la inflamación tisular y de la fibrosis tubulointersticial, con descenso de la proteinuria en modelos experimentales Revisión de Hajdys et al., 2023 (Int J Mol Sci)
Perfil lipídico Descenso del colesterol total en los dos estudios renales, y ausencia de efecto adverso sobre glucemia y lípidos según la ficha técnica Estudio ZAFRA: colesterol de 221 ± 46 a 211 ± 35 mg/dL (p = 0,001). Robles et al., 2010: colesterol de 210 ± 48 a 192 ± 34 mg/dL (p < 0,001) y triglicéridos de 151 ± 77 a 134 ± 72 mg/dL (p = 0,022)
Frecuencia cardiaca La ficha técnica (apartado 5.1) dice que, por el inicio gradual de la vasodilatación, raramente se ha observado hipotensión aguda con taquicardia refleja; la revisión de Meredith lo describe igual. La misma ficha técnica clasifica la taquicardia y las palpitaciones como reacciones adversas frecuentes Ficha técnica, apartados 4.8 y 5.1. Meredith, 1999. Estudio ELYPSE: frecuencia cardiaca de 77,3 ± 9,3 a 75,2 ± 8,2 latidos por minuto a los 3 meses, y palpitaciones en el 0,6 %
📊 Datos — Lo que midió el estudio ZAFRA en la función renal

El estudio ZAFRA declaró dos objetivos: el principal, evaluar la seguridad del lercanidipino en la insuficiencia renal crónica; el secundario, estudiar el efecto protector del calcioantagonista sobre la función renal en pacientes tratados previamente con un IECA o un ARA-II. De los 203 reclutados, 175 fueron evaluables: el aclaramiento de creatinina subió de 41,8 ± 16,0 a 45,8 ± 18,0 mL/min a los 6 meses (p = 0,019) y la creatinina plasmática no cambió (1,9 ± 0,5 frente a 1,9 ± 0,6 mg/dL). El estudio no recoge la proteinuria: ese dato viene del trabajo posterior del mismo grupo, con 20 mg al día. Se trata de un estudio abierto y sin grupo control, de modo que la variación del aclaramiento no puede atribuirse al fármaco con la seguridad de un ensayo aleatorizado. La revisión de Robles (2017) sitúa el efecto renal en el conjunto de los dihidropiridínicos nuevos, y nombra el lercanidipino y el efonidipino.

8 Mecanismo de acción: lipofilia, depósito en membrana y canales de calcio tipo L y tipo T

El lercanidipino es un derivado 1,4-dihidropiridínico con una cadena lateral lipofílica voluminosa, y de ahí le vienen las dos propiedades que lo separan del resto de la clase: una lipofilia muy alta y la existencia de dos enantiómeros. La ficha técnica llama eutómero al S-lercanidipino y precisa que los dos enantiómeros tienen un perfil de concentraciones plasmáticas similar, con el mismo tiempo hasta el pico, con una concentración máxima y un área bajo la curva 1,2 veces mayores de media para el enantiómero (S) y con vidas medias de eliminación esencialmente iguales; no se observó interconversión de enantiómeros in vivo.

El mecanismo primario es el bloqueo de los canales de calcio tipo L en las células del músculo liso vascular: la ficha técnica, en su apartado 5.1, dice que el lercanidipino inhibe el flujo de entrada del calcio a través de la membrana al músculo liso y cardiaco. Al impedir la entrada de calcio extracelular, se inhibe la contracción del músculo liso, se produce vasodilatación de las arteriolas periféricas y desciende la resistencia vascular sistémica, con la consiguiente reducción de la presión arterial. Hasta aquí, igual que cualquier dihidropiridina. La diferencia es cómo llega lercanidipino a esos canales.

Por su alta lipofilia, el lercanidipino penetra con facilidad en la bicapa fosfolipídica de la membrana celular del músculo liso vascular y se acumula en ella formando un depósito. Desde ese depósito se libera de forma lenta y sostenida para alcanzar el sitio de unión del canal de calcio. Este depósito en la membrana tiene tres consecuencias clínicas:

Primera: inicio lento. La vasodilatación se establece gradualmente, sin el pico plasmático brusco que produce el nifedipino de liberación inmediata. La ficha técnica, en su apartado 5.1, lo dice así: dado que la vasodilatación tiene un inicio gradual, raramente se ha observado hipotensión aguda con taquicardia refleja en los pacientes hipertensos. La explicación que se propone es que el barorreflejo no percibe un cambio brusco de presión; ni la ficha técnica ni la revisión de Meredith (1999) la formulan así.

Segunda: larga duración a pesar de la semivida corta. La ficha técnica sitúa la vida media terminal en 8 a 10 horas —la revisión de Meredith (1999) explica que con métodos menos sensibles se había descrito una semivida de eliminación de 2 a 5 horas— y añade que la actividad terapéutica se prolonga 24 horas por la elevada afinidad del fármaco por la membrana lipídica, lo que permite una sola toma al día. La misma ficha técnica señala que no se ha observado acumulación después de administraciones repetidas. La revisión de Meredith (1999) añade dos observaciones de la misma línea: en los modelos animales que revisa no hubo indicios de tolerancia tras el tratamiento oral repetido, y en los estudios clínicos que reúne el perfil de efectos adversos fue comparable al del placebo a las dosis más bajas, con una incidencia baja de palpitaciones y de edema de tobillo.

Tercera: alta selectividad vascular. La ficha técnica lo dice con estas palabras: el lercanidipino «carece de efectos inotrópicos negativos debido a su elevada selectividad vascular». Eso no lo convierte en una opción indicada cuando la función sistólica está deprimida: la misma ficha técnica lo contraindica en la insuficiencia cardiaca congestiva no tratada y pide cuidado en la disfunción del ventrículo izquierdo, aunque los estudios hemodinámicos controlados no revelaran alteraciones de la función ventricular.

💡 Concepto — Semivida plasmática corta y acción de 24 horas

La vida media terminal del lercanidipino es de 8 a 10 horas según su ficha técnica, y la semivida plasmática de eliminación final del amlodipino, de 35 a 50 horas según la suya; los dos se toman una vez al día. La explicación que da la ficha técnica del lercanidipino es el depósito en la membrana: su actividad antihipertensiva se prolonga por su alto coeficiente de reparto en la membrana, no por la permanencia del fármaco en el plasma.

Canales de calcio tipo L y tipo T: el efecto sobre la arteriola renal

La revisión de Hajdys y col. (2023) describe que el lercanidipino inhibe de forma reversible tanto los canales de calcio tipo L como los de tipo T, y atribuye a esa acción sobre los dos tipos de canal los efectos renales; no señala al tipo T por separado. La revisión de Robles y col. (2017) lo formula desde el lado hemodinámico: los dihidropiridínicos nuevos, «como el lercanidipino o el efonidipino», pueden actuar tanto sobre los vasos posglomerulares como sobre los preglomerulares, con lo que la fracción de filtración disminuye; las dihidropiridinas convencionales dilatan preferentemente la arteriola aferente, y esa vasodilatación sin compensación en la eferente puede elevar la presión intraglomerular. Ésta es la explicación farmacológica que se propone para los resultados renales de los estudios DIAL y ZAFRA. Dos precisiones: la ficha técnica del lercanidipino no menciona los canales de tipo T, y ninguna guía convierte este mecanismo en una recomendación a favor de una molécula concreta del grupo.

9 El estudio ELYPSE (2002): lercanidipino 10 mg en 9.059 hipertensos de consulta

Diseño y población

El ELYPSE (Eficacia de Lercanidipino y su Perfil de Seguridad) fue un estudio prospectivo observacional en condiciones de práctica clínica real llevado a cabo en España. Incluyó 9.059 pacientes con hipertensión esencial grado 1 o 2 (presión arterial sistólica/diastólica 160,1 ± 10,2/95,6 ± 6,6 mmHg en la visita basal) en los que el médico consideraba indicada una dihidropiridina. La edad media fue de 63 ± 11 años; el 58 % eran mujeres; el 60 % tenía más de 60 años; el 56 % eran hipertensos de grado 2. El 69 % ya había recibido otro antihipertensivo previamente. Se administró lercanidipino 10 mg/día durante 3 meses, con seguimiento.

Resultados principales

La presión arterial descendió ya al primer mes, con descensos adicionales pequeños en los dos siguientes. A los 3 meses era de 141,4 ± 11,3/83,1 ± 6,9 mmHg y la frecuencia cardiaca de 75,2 ± 8,2 latidos por minuto, frente a 160,1 ± 10,2/95,6 ± 6,6 mmHg y 77,3 ± 9,3 latidos al principio (p < 0,001 frente a la basal). El 64 % de los pacientes alcanzó una presión arterial diastólica inferior a 90 mmHg, pero el control completo por debajo de 140/90 mmHg se logró sólo en el 32 %, y en el subgrupo de 1.269 diabéticos el control por debajo de 130/85 mmHg se alcanzó únicamente en el 16,4 %. La incidencia global de efectos adversos fue del 6,5 %, con cefalea en el 2,9 %, edema de tobillo en el 1,2 %, rubefacción en el 1,1 % y palpitaciones en el 0,6 %, y la tasa de retirada del tratamiento fue inferior al 1 %. Un subgrupo de 1.267 pacientes (el 14 %) se había incluido precisamente por haber presentado reacciones adversas con otros fármacos, y en ellos la eficacia y la tolerabilidad fueron similares a las del conjunto.

Implicación clínica

El ELYPSE describe qué pasa con lercanidipino 10 mg al día en la consulta, sin grupo de comparación: los autores concluyen que los datos de eficacia y tolerabilidad son concordantes con los de los estudios aleatorizados. Las dos cifras de control son éstas: con 10 mg al día, que es la dosis de inicio, el 68 % de los pacientes quedó por encima de 140/90 mmHg, y más del 83 % de los diabéticos por encima de 130/85 mmHg. Es coherente con lo que recomienda la guía ESC 2024, que en la hipertensión confirmada parte de una combinación de dos fármacos, con clase I y nivel de evidencia B.

📊 Datos — ELYPSE en cifras

9.059 pacientes · Edad media 63 ± 11 años · 58 % mujeres · 60 % mayores de 60 años · 56 % de grado 2 · 69 % ya tratados con otro antihipertensivo · Lercanidipino 10 mg al día, 3 meses · Presión arterial de 160,1 ± 10,2/95,6 ± 6,6 a 141,4 ± 11,3/83,1 ± 6,9 mmHg (p < 0,001) · 64 % con diastólica <90 mmHg, 32 % con presión <140/90 mmHg y 16,4 % de los 1.269 diabéticos con <130/85 mmHg · Efectos adversos en el 6,5 % (cefalea 2,9 %, edema de tobillo 1,2 %, rubefacción 1,1 %, palpitaciones 0,6 %) · Retiradas <1 %.

10 El estudio DIAL (2004): lercanidipino frente a ramipril en la diabetes tipo 2 con microalbuminuria

Diseño y población

El DIAL (Diabete, Ipertensione, Albuminuria, Lercanidipina) fue un ensayo multicéntrico, aleatorizado, doble ciego, controlado activo, en grupos paralelos. Se incluyeron 277 pacientes con hipertensión esencial leve-moderada, diabetes tipo 2 y microalbuminuria persistente, y de ellos 180 fueron aleatorizados a recibir lercanidipino 10-20 mg al día o ramipril 5-10 mg al día, con un seguimiento de 9 a 12 meses. La variable principal fue el cambio en la tasa de excreción de albúmina respecto a la basal.

Resultados principales

Tras 9-12 meses de seguimiento, los dos grupos tuvieron una reducción significativa de la tasa de excreción de albúmina respecto a la basal: −17,4 ± 65 µg/min con lercanidipino (p < 0,05) y −19,7 ± 52,5 µg/min con ramipril (p < 0,05). La diferencia entre los dos grupos no fue estadísticamente significativa. La presión arterial sistólica y diastólica bajó de forma significativa en los dos grupos (p < 0,0001); el estudio no publica la comparación de presión arterial entre grupos.

Implicación clínica

La conclusión que firman los autores es doble: el tratamiento con lercanidipino 10-20 mg al día no empeora la albuminuria en el paciente con diabetes tipo 2, hipertensión y microalbuminuria, y tanto el lercanidipino como el ramipril redujeron la tasa de excreción de albúmina sin diferencia estadísticamente significativa entre los dos. El estudio tiene dos límites al trasladarlo a la consulta. El primero es que aleatorizó tratamiento basado en lercanidipino frente a tratamiento basado en ramipril, y no midió qué ocurre al añadir lercanidipino a un IECA o un ARA-II ya establecido, que es la situación habitual. El segundo es que la variable fue la excreción de albúmina, no la progresión de la enfermedad renal: la guía ESC 2024 mantiene el bloqueante del sistema renina-angiotensina como primer fármaco en la enfermedad renal crónica con albuminuria, con clase IIa y nivel de evidencia B por su mayor eficacia frente a otros antihipertensivos para reducirla.

📊 Datos — DIAL en cifras

277 pacientes incluidos y 180 aleatorizados · Ensayo multicéntrico, aleatorizado, doble ciego, controlado con fármaco activo y en grupos paralelos · Lercanidipino 10-20 mg al día frente a ramipril 5-10 mg al día · 9-12 meses de seguimiento · Tasa de excreción de albúmina: −17,4 ± 65 µg/min con lercanidipino (p < 0,05) y −19,7 ± 52,5 µg/min con ramipril (p < 0,05) · Sin diferencia estadísticamente significativa entre grupos · Descenso significativo de la presión sistólica y diastólica en los dos grupos (p < 0,0001).

💡 Concepto — El comparador activo del estudio DIAL

El DIAL no se comparó con placebo, sino con ramipril 5-10 mg al día. El resumen sitúa ese comparador diciendo que datos recientes sugerían que el bloqueo del sistema renina-angiotensina frena la progresión de la nefropatía diabética, mientras los resultados con los calcioantagonistas eran contradictorios; no describe el diseño como de no inferioridad y no declara ningún margen de no inferioridad: lo que recoge es una comparación de dos grupos paralelos cuya diferencia en la variable principal no alcanzó significación estadística. Eso permite decir únicamente que la reducción de la excreción de albúmina fue del mismo orden con los dos fármacos en esos 180 pacientes. La ausencia de diferencia estadística en un estudio de este tamaño no equivale a equivalencia demostrada.

11 El estudio ZAFRA (2005): lercanidipino añadido al bloqueo del sistema renina-angiotensina en la insuficiencia renal crónica

Diseño y población

El ZAFRA fue un estudio prospectivo, abierto, multicéntrico, realizado en España. Reclutó 203 pacientes con insuficiencia renal crónica definida por creatinina >1,4 mg/dL en varones o >1,2 mg/dL en mujeres, o aclaramiento de creatinina <70 mL/min. Todos los pacientes estaban ya en tratamiento con inhibidores de la ECA (63,4 %) o antagonistas del receptor de angiotensina II (36,6 %) pero mantenían una presión arterial por encima del objetivo recomendado (>130/85 mmHg). Se añadió lercanidipino 10 mg/día y, cuando fue necesario, un tercer fármaco, excluidos los diuréticos; los pacientes se evaluaron clínicamente al mes, a los 3 meses y a los 6 meses, con muestras de orina y de sangre en cada visita; el aclaramiento de creatinina se midió con recogida de orina de 24 horas. El resumen no recoge la proteinuria entre sus resultados.

Resultados principales

De los 203 reclutados, 175 resultaron evaluables (edad 63,9 ± 11,9 años, 52,9 % varones). La presión arterial bajó de 162 ± 17/93 ± 8,3 mmHg a 132 ± 12/78 ± 6 mmHg: el 89,2 % de los pacientes tuvo un descenso significativo y el 58,1 % alcanzó un control óptimo por debajo de 130/85 mmHg. En la función renal, la creatinina plasmática no cambió (1,9 ± 0,5 frente a 1,9 ± 0,6 mg/dL) y el aclaramiento de creatinina subió de 41,8 ± 16,0 a 45,8 ± 18,0 mL/min en la visita final (p = 0,019). El colesterol plasmático descendió de 221 ± 46 a 211 ± 35 mg/dL (p = 0,001). Siete pacientes (3,4 %) presentaron efectos no deseados, las reacciones adversas por vasodilatación fueron tres (1,48 %) y no se detectó ningún caso de edema. El estudio no recoge la proteinuria entre sus resultados: ese dato procede de un trabajo posterior del mismo grupo, con la dosis de 20 mg al día.

Implicación clínica

Los autores concluyen que el lercanidipino tuvo un efecto antihipertensivo alto en la insuficiencia renal crónica, con buena tolerabilidad, un efecto sobre los lípidos plasmáticos y una mejoría de la función renal medida por el aclaramiento de creatinina. Dos cautelas para leer esa conclusión: el estudio es abierto y sin grupo control, de modo que el cambio del aclaramiento no se puede atribuir al fármaco con la seguridad de un ensayo aleatorizado, y el aclaramiento de creatinina medido con recogida de orina de 24 horas es una variable intermedia, no la progresión de la enfermedad renal. De los tres trabajos con datos renales del lercanidipino, el ZAFRA es el único que midió la función renal en la insuficiencia renal crónica ya establecida, y lo hizo sin grupo control. El límite práctico está en la propia ficha técnica: por debajo de 30 mL/min de filtrado glomerular, y en diálisis, el lercanidipino está contraindicado.

📊 Datos — ZAFRA en cifras

203 reclutados y 175 evaluables · Estudio prospectivo, abierto, multicéntrico y sin grupo control · Creatinina >1,4 mg/dL en varones o >1,2 mg/dL en mujeres, o aclaramiento <70 mL/min · Todos con IECA (63,4 %) o ARA-II (36,6 %) y ninguno con diurético · Lercanidipino 10 mg al día y, si hacía falta, un tercer fármaco que no fuera un diurético, 6 meses · Presión arterial de 162 ± 17/93 ± 8,3 a 132 ± 12/78 ± 6 mmHg, con el 58,1 % por debajo de 130/85 mmHg · Aclaramiento de creatinina de 41,8 ± 16,0 a 45,8 ± 18,0 mL/min (p = 0,019) con creatinina plasmática sin cambios · Colesterol de 221 ± 46 a 211 ± 35 mg/dL (p = 0,001) · Efectos no deseados en el 3,4 % y ningún caso de edema.

12 Estudios de tolerabilidad comparativa: el edema periférico frente a otras dihidropiridinas

El metaanálisis de 2009: lercanidipino frente a otras dihidropiridinas en 8 estudios aleatorizados

El metaanálisis de Makarounas-Kirchmann, Glover-Koudounas y Ferrari, publicado en Clinical Therapeutics en 2009, reunió los estudios aleatorizados, simple o doble ciego, de al menos 4 semanas de duración, que comparaban la tolerabilidad del lercanidipino con la de otras dihidropiridinas en pacientes con hipertensión leve (140-159/90-99 mmHg) o moderada (160-179/100-109 mmHg). Cumplieron los criterios 8 estudios; según el propio metaanálisis, 6 de ellos usaron dihidropiridinas de primera generación —amlodipino, felodipino y nifedipino— y 4 de segunda generación —lacidipino y manidipino—, de modo que algunos aportaron las dos comparaciones. La eficacia antihipertensiva no se diferenció estadísticamente del lercanidipino en ninguna de las dos comparaciones. Frente a las de primera generación, el lercanidipino tuvo menos edema periférico: 52 de 742 pacientes (7,0 %) frente a 88 de 627 (14,0 %), con un riesgo relativo de 0,44 (IC 95 % 0,31-0,62), menos retiradas del estudio por edema periférico (riesgo relativo 0,24; IC 95 % 0,12-0,47) y menos retiradas por cualquier efecto adverso (riesgo relativo 0,51; IC 95 % 0,33-0,77); en cambio, la rubefacción y la cefalea no se diferenciaron. Frente a las de segunda generación, la frecuencia de edema periférico, de rubefacción y de cefalea no se diferenció estadísticamente, y tampoco las retiradas: la conclusión de los autores es que la ventaja de tolerabilidad del lercanidipino se ve frente a las dihidropiridinas de primera generación, no frente a las otras lipofílicas.

El estudio COHORT (2002): lercanidipino, amlodipino y lacidipino en 828 hipertensos de 60 años o más

El COHORT fue un estudio multicéntrico, doble ciego y de grupos paralelos que aleatorizó 828 hipertensos de 60 años o más, en una proporción 2:1:1, a lercanidipino 10 mg al día (420 pacientes), amlodipino 5 mg al día (200) o lacidipino 2 mg al día (208); si el control era insuficiente —presión arterial de 140/90 mmHg o más— se doblaba la dosis del fármaco a ciego y, como paso siguiente, se añadía enalaprilo o atenolol, con un diurético si hacía falta. El tratamiento duró una media de 12 meses. La presión arterial bajó por igual en los tres grupos. Lo que se diferenció fue la tolerabilidad: el edema apareció en el 19 % de los tratados con amlodipino, en el 9 % de los tratados con lercanidipino y en el 4 % de los tratados con lacidipino, y las retiradas precoces del estudio por edema fueron del 8,5 %, del 2,1 % y del 1,4 % respectivamente (p < 0,001). Los síntomas relacionados con el edema —hinchazón y pesadez de las extremidades inferiores— fueron del 50 % y el 45 % con amlodipino, del 35 % y el 33 % con lercanidipino y del 34 % y el 31 % con lacidipino (p < 0,01). La mayoría de los casos de edema apareció en los 6 primeros meses, con una diferencia entre tratamientos visible desde el principio, y el resto de los efectos adversos relacionados con el fármaco no se diferenció entre los tres grupos.

El estudio ELLE (2003): lercanidipino, lacidipino y nifedipino GITS en pacientes de 65 años o más

El ELLE (ELderly and LErcanidipine) tuvo otros comparadores: aleatorizó a pacientes de 65 años o más con hipertensión leve-moderada a recibir lercanidipino 5 mg, lacidipino 2 mg o nifedipino GITS 30 mg durante 24 semanas, doblando la dosis a las 2 semanas en quien no respondía. No incluyó amlodipino. A las 24 semanas la presión arterial había bajado significativamente en los tres grupos y el descenso de la sistólica fue similar; el de la diastólica fue de −18,3 mmHg con lercanidipino, comparable al del nifedipino (−17,7 mmHg) y mayor que el del lacidipino (−16,6 mmHg). Las reacciones adversas fueron menos frecuentes con lercanidipino (19,4 %) que con nifedipino (28,4 %) o lacidipino (27,1 %), y el edema fue del 2,8 % con lercanidipino, del 7,5 % con lacidipino y del 10,1 % con nifedipino.

El estudio TOLERANCE (2008): dosis altas de lercanidipino, amlodipino y nifedipino GITS en el síndrome metabólico

El TOLERANCE (TOlerabilidad de LERcanidipino 20 mg frente a Amlodipino y Nifedipino en CondicionEs normales de uso) fue un estudio observacional en condiciones normales de uso: incluyó hipertensos esenciales de 18 años o más tratados durante al menos un mes con lercanidipino 20 mg, amlodipino 10 mg o nifedipino GITS 60 mg, después de al menos otro mes con la mitad de esa dosis. De los 650 pacientes del estudio, 337 cumplían criterios de síndrome metabólico: 233 (69,1 %) tomaban lercanidipino y 104 (30,9 %), amlodipino o nifedipino GITS. En ese subgrupo, la proporción de pacientes con reacciones adversas fue del 60,1 % con lercanidipino frente al 73,1 % con las otras dos dihidropiridinas (p = 0,003), y las reacciones adversas relacionadas con la vasodilatación más habituales —edema, hinchazón, rubefacción y cefalea— fueron menos frecuentes con lercanidipino, todas con p < 0,01. Al ser un estudio observacional, la asignación del fármaco no fue aleatoria: los grupos pueden diferir en características no medidas.

Qué dosis de estos estudios se pueden dispensar hoy en España

Tres de las dosis que comparan estos estudios no existen en el registro español, comprobado en CIMA el 28 de septiembre de 2026. La dosis de inicio del estudio ELLE, lercanidipino 5 mg, no se puede dispensar: de las 57 presentaciones comercializadas de lercanidipino, ninguna baja de 10 mg. El lacidipino, comparador del estudio ELLE y del estudio COHORT a 2 mg, está comercializado sólo en comprimidos de 4 mg, el doble de esa dosis (3 presentaciones autorizadas y 3 comercializadas). Y del nifedipino sólo hay dos presentaciones comercializadas —un comprimido de liberación prolongada de 30 mg y una solución oral de 5 mg/mL—, de modo que el nifedipino de liberación prolongada de 60 mg con el que se comparó el estudio TOLERANCE no está comercializado en España, aunque sí lo esté el de 30 mg del estudio ELLE. Sí están comercializadas las dos dihidropiridinas de segunda generación frente a las que el metaanálisis de 2009 no encontró diferencia en el edema periférico: el lacidipino y el manidipino, éste en comprimidos de 10 y de 20 mg.

📊 Datos — Edema periférico en cifras comparativas

Ficha técnica: edema periférico frecuente (de 1 de cada 100 a 1 de cada 10); 0,9 % con 10-20 mg frente al 0,83 % con placebo en los estudios controlados, y 2 % en la población global incluidos los estudios a largo plazo. · Metaanálisis de 2009 frente a dihidropiridinas de primera generación: 52 de 742 (7,0 %) frente a 88 de 627 (14,0 %); riesgo relativo 0,44 (IC 95 % 0,31-0,62); retiradas por edema, riesgo relativo 0,24 (IC 95 % 0,12-0,47). Frente a las de segunda generación, sin diferencia estadística. · Estudio COHORT (828 pacientes de 60 años o más): edema en el 9 % con lercanidipino, el 19 % con amlodipino y el 4 % con lacidipino; retiradas precoces por edema, 2,1 %, 8,5 % y 1,4 % (p < 0,001). · Estudio ELLE (pacientes de 65 años o más, sin amlodipino): edema en el 2,8 % con lercanidipino, el 7,5 % con lacidipino y el 10,1 % con nifedipino GITS. · Manejo, metaanálisis de Makani (2011): añadir un bloqueante del sistema renina-angiotensina reduce la incidencia de edema un 38 % (riesgo relativo 0,62; IC 95 % 0,53-0,74).

Tabla resumen

AspectoDato claveFuente
Clase farmacológica Antagonista del calcio dihidropiridínico, de tercera generación según la revisión de Hajdys et al., 2023. Alta lipofilia y alta selectividad vascular. Ficha técnica, apartado 5.1; Meredith 1999; Hajdys et al., 2023
Mecanismo diferencial Depósito en la membrana celular por su alto coeficiente de reparto: inicio lento y actividad terapéutica prolongada 24 horas con una vida media terminal de 8 a 10 horas. Inhibición reversible de los canales de calcio tipo T además de los tipo L, según las revisiones; la ficha técnica no menciona los de tipo T. Ficha técnica, apartados 5.1 y 5.2; revisiones de Hajdys et al., 2023, y Robles et al., 2017
Indicación aprobada España Una sola: hipertensión esencial de leve a moderada en adultos. Sin indicación en la angina, en la insuficiencia cardiaca ni en la crisis hipertensiva. En España, comprimidos de 10 y de 20 mg (38 presentaciones comercializadas) y comprimido único con enalaprilo, en las dosis de enalaprilo/lercanidipino 10/10, 20/10 y 20/20 mg (19 presentaciones); 57 comercializadas de 65 autorizadas Ficha técnica, apartado 4.1; CIMA, 28 de septiembre de 2026
Dosis de inicio 10 mg/día, vía oral, ≥15 min antes de las comidas Ficha técnica AEMPS
Dosis más alta 20 mg al día. La ficha técnica no usa la expresión «dosis máxima»: dice que la dosis recomendada es de 10 mg y que se puede incrementar a 20 mg según la respuesta individual, y da dos razones para no pasar de ahí, la meseta de la curva dosis-respuesta entre 20 y 30 mg y la cinética no lineal (áreas bajo la curva en proporción 1:4:18 para 10, 20 y 40 mg). «Dosis alta: 20 mg/día» es lo que dice la Tabla S7 del suplemento de la guía ESC 2024 Ficha técnica, apartados 4.2 y 5.2; guía ESC 2024, Tabla S7 del suplemento
Eficacia antihipertensiva Sin diferencia estadística frente a las dihidropiridinas de primera y de segunda generación en el metaanálisis de 2009; en el estudio COHORT la presión arterial bajó por igual en los tres grupos, lercanidipino, amlodipino y lacidipino. En el estudio ELYPSE, con lercanidipino 10 mg al día, el 64 % alcanzó una diastólica <90 mmHg y el 32 % una presión <140/90 mmHg Metaanálisis de 2009; estudios COHORT y ELYPSE (Barrios et al., 2002)
Nefroprotección en DM2 Tasa de excreción de albúmina: −17,4 ± 65 µg/min con lercanidipino y −19,7 ± 52,5 µg/min con ramipril, sin diferencia estadística entre grupos, en 180 pacientes aleatorizados de los 277 incluidos Estudio DIAL (Dalla Vestra et al., 2004)
Nefroprotección en ERC Aclaramiento de creatinina de 41,8 a 45,8 mL/min (p = 0,019) añadido a un IECA o un ARA-II, en un estudio abierto y sin grupo control. La reducción de proteinuria —33 % a los 6 meses— es de otro trabajo, con la dosis de 20 mg al día. Contraindicado por debajo de 30 mL/min y en diálisis Estudio ZAFRA (Robles et al., 2005); Robles et al., 2010; ficha técnica, apartado 4.3
Edema periférico Frecuente en la ficha técnica (0,9 % frente al 0,83 % con placebo en los estudios controlados; 2 % en la población global). En los comparativos: 7,0 % frente al 14,0 % de las dihidropiridinas de primera generación (riesgo relativo 0,44; IC 95 % 0,31-0,62) y 9 % frente al 19 % del amlodipino. Añadir un bloqueante del sistema renina-angiotensina lo reduce un 38 % (riesgo relativo 0,62; IC 95 % 0,53-0,74) Ficha técnica, apartado 4.8; metaanálisis de 2009 (Makarounas-Kirchmann et al.); estudio COHORT; metaanálisis de Makani, 2011
Taquicardia refleja La ficha técnica (apartado 5.1) dice que, por el inicio gradual de la vasodilatación, raramente se ha observado hipotensión aguda con taquicardia refleja, y la revisión de Meredith lo describe igual, por su inicio de acción lento; en el estudio ELYPSE la frecuencia cardiaca bajó de 77,3 a 75,2 latidos por minuto y hubo palpitaciones en el 0,6 %. La misma ficha técnica clasifica la taquicardia y las palpitaciones entre las reacciones adversas frecuentes Ficha técnica, apartados 4.8 y 5.1; Meredith, 1999; estudio ELYPSE
Contraindicaciones absolutas Hipersensibilidad; obstrucción del tracto de salida del ventrículo izquierdo; insuficiencia cardiaca congestiva no tratada; angina de pecho inestable o infarto de miocardio en el mes anterior; insuficiencia hepática grave; insuficiencia renal grave con filtrado <30 mL/min, incluida la diálisis; inhibidores potentes del CYP3A4, ciclosporina y pomelo o zumo de pomelo. El embarazo no figura entre las contraindicaciones: la ficha técnica dice que no se recomienda, y en la lactancia que no debe utilizarse Ficha técnica, apartados 4.3 y 4.6
Interacción crítica Contraindicadas: inhibidores potentes del CYP3A4 (con ketoconazol, área bajo la curva del eutómero S ×15 y concentración máxima ×8), ciclosporina (niveles de lercanidipino ×3 y área bajo la curva de la propia ciclosporina ×21) y pomelo. Ajuste de dosis: con un betabloqueante, porque el metoprolol reduce a la mitad la biodisponibilidad del lercanidipino Ficha técnica, apartados 4.3 y 4.5
Combinación clave Lercanidipino con enalaprilo en comprimido único, comercializado en España en las dosis de enalaprilo/lercanidipino 10/10, 20/10 y 20/20 mg —lercanidipino 10 mg con enalaprilo 10 o 20 mg, y lercanidipino 20 mg con enalaprilo 20 mg— (19 presentaciones en CIMA el 28 de septiembre de 2026). La guía ESC 2024 recomienda el comprimido único siempre que sea posible, clase I y nivel de evidencia B. Añadir un bloqueante del sistema renina-angiotensina reduce el edema del calcioantagonista un 38 %; la combinación como tal no se ha estudiado en variables renales CIMA, 28 de septiembre de 2026; ESC 2024, Recommendation Table 16, fila 5; metaanálisis de Makani, 2011
Guías 2024-2026 ESC 2024 (hipertensión arterial): objetivo de presión arterial sistólica de 120-129 mmHg si el tratamiento se tolera bien, clase I, nivel de evidencia A (Recommendation Table 18), con diastólica de 70-79 mmHg sólo como intensificación a considerar cuando la sistólica ya está en rango, clase IIb, nivel de evidencia C (fila 5); el mismo objetivo en la diabetes (Recommendation Table 25) y en la enfermedad renal crónica con filtrado superior a 30 mL/min/1,73 m² (Recommendation Table 26, fila 2), las dos clase I, nivel de evidencia A. Los calcioantagonistas dihidropiridínicos son uno de los cuatro grupos de primera línea que la fila 1 de la Recommendation Table 16 pone en el mismo plano, sin jerarquía entre ellos, clase I, nivel de evidencia A, y la guía recomienda el grupo sin nombrar una molécula como referencia dentro de él; combinación inicial de dos fármacos en la hipertensión confirmada, clase I, nivel de evidencia B (fila 4) —a dosis bajas según el algoritmo de la Figura 18, clase I, sin nivel de evidencia—, con el bloqueante del sistema renina-angiotensina más calcioantagonista entre las parejas preferidas; comprimido único siempre que se pueda, clase I, nivel de evidencia B (fila 5); triple combinación si la pareja no basta, clase I, nivel de evidencia B (fila 6); a partir de 85 años o con fragilidad moderada-grave, inicio en monoterapia con dihidropiridínico de acción prolongada o bloqueante del sistema renina-angiotensina, clase IIa, nivel de evidencia B (Recommendation Table 23, fila 5); en la enfermedad renal crónica con albuminuria, el IECA o el ARA-II deben considerarse como parte de la estrategia por su mayor eficacia para reducir la albuminuria, clase IIa, nivel de evidencia B (Recommendation Table 26, fila 4), con el dihidropiridínico como segundo fármaco; la Tabla S9 del suplemento deja vacía la celda de contraindicación absoluta del grupo y recoge como precauciones la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida en clase funcional III-IV, la taquiarritmia y el edema grave previo de miembros inferiores; en la insuficiencia cardiaca, la tabla que la trata es la Recommendation Table 27, y el dihidropiridínico no figura entre sus fármacos recomendados ni con fracción de eyección preservada ni con fracción de eyección reducida; lo que sí puede es formar parte de la triple combinación del hipertenso, clase I, nivel de evidencia B (Recommendation Table 16, fila 6), que es una recomendación general. Con angina sintomática se recomiendan betabloqueantes o calcioantagonistas, o los dos, clase I, nivel de evidencia A (Recommendation Table 27, fila 2), y el lercanidipino no tiene indicación autorizada en la angina. En el paciente de origen africano subsahariano debe considerarse una combinación con un calcioantagonista y un diurético tiazídico o un bloqueante del sistema renina-angiotensina, clase IIa, nivel de evidencia B (Recommendation Table 29). En el embarazo, la primera línea son los dihidropiridínicos —preferentemente el nifedipino de liberación prolongada—, el labetalol y la metildopa, clase I, nivel de evidencia C (Recommendation Table 22, fila 4), y la ficha técnica del lercanidipino no lo recomienda ni en el embarazo ni en la lactancia. ESC 2026 (insuficiencia cardiaca): no nombra el lercanidipino ni en sus tablas ni en su suplemento, que pide retirar los calcioantagonistas salvo que sean imprescindibles en el manejo de la hipotensión sintomática. ESC 2024; ESC 2026

Preguntas frecuentes sobre lercanidipino

¿Lercanidipino y amlodipino son lo mismo?
No son lo mismo. Son dos moléculas distintas del mismo grupo, los calcioantagonistas dihidropiridínicos: el amlodipino tiene el código ATC C08CA01 y el lercanidipino el C08CA13, y comparten el mecanismo de bloqueo de la entrada de calcio en el músculo liso vascular. Se diferencian en tres cosas. La primera es la farmacocinética: la ficha técnica del amlodipino da una semivida plasmática de eliminación final de 35 a 50 horas, que por sí sola sostiene la toma única diaria, mientras que la del lercanidipino describe una vida media terminal de 8 a 10 horas y explica que su actividad terapéutica se prolonga 24 horas por su elevada afinidad por la membrana lipídica, no por la permanencia del fármaco en plasma. La segunda es la indicación: el amlodipino está autorizado en la hipertensión arterial, en la angina crónica estable y en la angina vasoespástica, y el lercanidipino sólo en la hipertensión esencial de leve a moderada. La tercera es el edema periférico, donde las cifras medidas favorecen al lercanidipino (ver la pregunta siguiente). Sobre la eficacia antihipertensiva, la única comparación cara a cara es la del estudio COHORT, donde la presión arterial bajó por igual en los tres grupos; el metaanálisis de 2009 tampoco encontró diferencia estadística, pero comparó el lercanidipino con las dihidropiridinas de primera generación como grupo —amlodipino, felodipino y nifedipino— y con las de segunda generación como grupo, sin dar cifras por comparador individual.
¿Hay una equivalencia de dosis entre lercanidipino y amlodipino?
No existe una equivalencia de dosis autorizada entre los dos, y ninguna ficha técnica ni ninguna guía la establece. En España el amlodipino se comercializa en comprimidos de 5 y de 10 mg y el lercanidipino en comprimidos de 10 y de 20 mg (CIMA, 28 de septiembre de 2026), de modo que el cambio de uno a otro se hace ajustando por respuesta y por tolerancia, no por conversión de miligramos. Como referencia de los rangos comparados en los estudios: en el estudio COHORT se enfrentaron lercanidipino 10 mg al día y amlodipino 5 mg al día, doblando la dosis si el control era insuficiente, y la presión arterial bajó por igual en los dos grupos; en el estudio TOLERANCE los pacientes ya tomaban lercanidipino 20 mg, amlodipino 10 mg o nifedipino GITS 60 mg, es decir, las dosis altas de cada uno. La guía ESC 2024 de hipertensión arterial recomienda el grupo de los dihidropiridínicos con clase I y nivel de evidencia A y no nombra una molécula como referencia dentro de él. Lo más parecido a una equivalencia que puede leerse en esa guía está en la Tabla S7 de su suplemento, la de dosis de los antihipertensivos de primera línea, que coloca en las mismas tres columnas al lercanidipino —dosis baja 10 mg al día, dosis estándar 10-20 mg, dosis alta 20 mg— y al amlodipino —dosis baja 5 mg al día, dosis estándar 5-10 mg, dosis alta 10 mg—, los dos en una sola toma diaria: es una correspondencia de escalones de dosis, no una dosis equivalente.
¿Cuál es la dosis máxima de lercanidipino? ¿Y la de inicio?
Por encima de 20 mg al día no se sube. La ficha técnica no emplea la expresión «dosis máxima»: dice que la dosis recomendada es de 10 mg una vez al día y que «se puede incrementar a 20 mg dependiendo de la respuesta individual del paciente», en una sola toma —su apartado 4.2 pide administrarlo preferiblemente por la mañana y su apartado 5.1 habla de «dosis únicas diarias de 10-20 mg una vez al día»—. La dosis de inicio es, por tanto, de 10 mg una vez al día. El aumento debe ser gradual, porque pueden transcurrir aproximadamente 2 semanas hasta que se manifieste el efecto antihipertensivo máximo: no tiene sentido juzgar la respuesta antes de ese plazo. Las dos razones que da la ficha técnica para no pasar de 20 mg son éstas: la curva dosis-respuesta es escalonada, con una meseta entre las dosis de 20 y 30 mg, de modo que es poco probable que la eficacia aumente con dosis más altas mientras los efectos secundarios pueden incrementarse; y la cinética no es lineal, porque tras 10, 20 y 40 mg las concentraciones plasmáticas máximas estuvieron en proporción 1:3:8 y las áreas bajo la curva en proporción 1:4:18 por saturación progresiva del metabolismo de primer paso, de modo que al pasar de 10 a 20 mg la exposición se multiplica por cuatro. La Tabla S7 del suplemento de la guía ESC 2024 da igualmente 20 mg al día como dosis alta del lercanidipino. Además, en España no existe ninguna presentación por encima de 20 mg: las 38 presentaciones comercializadas de lercanidipino solo son comprimidos de 10 mg o de 20 mg, 19 de cada dosis (CIMA, 28 de septiembre de 2026). Y no se llega a una dosis de 5 mg partiendo el comprimido de 10 mg, ni a una de 10 mg partiendo el de 20: el apartado 3 de la ficha técnica dice que la ranura de los dos comprimidos «sirve para fraccionar y facilitar la deglución pero no para dividir en dosis iguales». En personas de edad avanzada la ficha técnica no pide ajustar la dosis diaria, pero sí especial cuidado al iniciar el tratamiento; en la insuficiencia renal o hepática leve o moderada, precaución al subir a 20 mg.
¿Lercanidipino o amlodipino? ¿Cuándo se cambia uno por otro?
La guía ESC 2024 de hipertensión arterial no elige entre ellos: recomienda el grupo de los calcioantagonistas dihidropiridínicos con clase I y nivel de evidencia A y deja la molécula al criterio del médico. Lo que sí está medido es la diferencia de tolerabilidad, y es el motivo habitual del cambio: en el estudio COHORT, con 828 hipertensos de 60 años o más, el edema apareció en el 19 % de los tratados con amlodipino y en el 9 % de los tratados con lercanidipino, y las retiradas precoces por edema fueron del 8,5 % frente al 2,1 % (p < 0,001); en el metaanálisis de 2009, frente a las dihidropiridinas de primera generación el lercanidipino tuvo edema en el 7,0 % frente al 14,0 % (riesgo relativo 0,44; IC 95 % 0,31-0,62). En sentido contrario pesan tres hechos: el amlodipino tiene indicación autorizada en la angina y el lercanidipino no; la ficha técnica del amlodipino recomienda las dosis normales en la insuficiencia renal, sin fijar un límite de filtrado, porque sus concentraciones plasmáticas no se correlacionan con el grado de insuficiencia renal, y advierte de que el amlodipino no es dializable, mientras el lercanidipino está contraindicado por debajo de 30 mL/min, incluida la diálisis; y el amlodipino no depende de la relación con las comidas, mientras el lercanidipino hay que tomarlo al menos 15 minutos antes de comer. No hay ningún estudio de resultados duros que compare los dos. El detalle del amlodipino está en su ficha de CardioTeca.
¿El lercanidipino es un diurético?
No. El lercanidipino es un calcioantagonista dihidropiridínico, código ATC C08CA13, y su ficha técnica lo describe como un antagonista del calcio que inhibe el flujo de entrada de calcio a través de la membrana al músculo liso y cardiaco; baja la presión arterial por un efecto relajante directo sobre el músculo liso vascular que reduce la resistencia periférica total, no aumentando la eliminación de agua ni de sodio por el riñón. Los diuréticos son otro grupo: las tiazidas y los diuréticos afines, como la hidroclorotiazida, la clortalidona o la indapamida, y los diuréticos de asa, como la furosemida o la torasemida. La confusión tiene dos motivos. Uno es que la ficha técnica recoge la poliuria y la polaquiuria entre sus reacciones adversas poco frecuentes y raras. El otro es que en hipertensión el calcioantagonista se asocia a menudo a un diurético —es una de las combinaciones que recoge la propia ficha técnica, con hidroclorotiazida—, pero son dos fármacos con mecanismos distintos.
¿Por qué hay que tomarlo 15 minutos antes de las comidas?
Por el efecto de la comida sobre la absorción, con cifras de la ficha técnica. La biodisponibilidad absoluta del lercanidipino es de alrededor del 10 % en el paciente que ha comido, y se reduce a un tercio de esa cifra cuando se administra en ayunas, porque el fármaco sufre un intenso metabolismo de primer paso. Y si se toma hasta dos horas después de una comida rica en grasas, la disponibilidad oral se multiplica por cuatro. Por eso la ficha técnica indica tomarlo por vía oral al menos 15 minutos antes de las comidas, preferiblemente por la mañana antes del desayuno: así la absorción es la prevista y se evita el pico de concentración que puede seguir a una comida grasa. Conviene explicarle al paciente que el comprimido va primero, con agua, y el desayuno después. El pomelo y el zumo de pomelo están contraindicados, porque inhiben el metabolismo del fármaco y elevan su disponibilidad y su efecto hipotensor. El alcohol hay que evitarlo, porque potencia el efecto de los antihipertensivos vasodilatadores. Si el paciente olvida una dosis, el prospecto indica tomar el comprimido siguiente como de costumbre y no doblar la dosis para compensar.
¿Cuánto edema maleolar produce el lercanidipino y qué se hace con él?
La ficha técnica clasifica el edema periférico como reacción adversa frecuente, es decir, entre 1 de cada 100 y 1 de cada 10 pacientes, y da dos cifras propias: en los estudios doble ciego controlados con placebo la incidencia fue del 0,9 % con 10-20 mg de lercanidipino y del 0,83 % con placebo, y alcanzó el 2 % en la población global del estudio incluidos los estudios a largo plazo. En los estudios comparativos las cifras son más altas, y son las que miden la diferencia con las dihidropiridinas de primera generación: 7,0 % (52 de 742 pacientes) frente al 14,0 % (88 de 627) del metaanálisis de 2009, y 9 % frente al 19 % del amlodipino en el estudio COHORT. Qué hacer cuando aparece, con respaldo medido: bajar la dosis y, sobre todo, asociar un bloqueante del sistema renina-angiotensina, que en el metaanálisis de Makani (2011), con 25 estudios aleatorizados y 17.206 pacientes, redujo la incidencia de edema un 38 % (riesgo relativo 0,62; IC 95 % 0,53-0,74) y las retiradas por edema un 62 % (riesgo relativo 0,38; IC 95 % 0,22-0,66), con ventaja del IECA sobre el ARA-II en comparación indirecta. En España existe el comprimido único con enalaprilo, y en CIMA su nombre lleva primero la dosis de enalaprilo: enalaprilo/lercanidipino 10 mg/10 mg, 20 mg/10 mg y 20 mg/20 mg, es decir, lercanidipino 10 mg con enalaprilo 10 mg, lercanidipino 10 mg con enalaprilo 20 mg y lercanidipino 20 mg con enalaprilo 20 mg; la combinación de lercanidipino 20 mg con enalaprilo 10 mg no existe. Añadir un diurético por este motivo no está respaldado por esos datos: el edema del calcioantagonista es un fenómeno hemodinámico local y no retención de sodio ni de agua.
¿Se puede usar lercanidipino en la insuficiencia renal? ¿Y en diálisis?
En la insuficiencia renal leve o moderada sí, con dos cautelas de la ficha técnica: especial cuidado al iniciar el tratamiento y precaución al subir la dosis a 20 mg al día. En la insuficiencia renal grave, no: la ficha técnica lo contraindica con filtrado glomerular inferior a 30 mL/min, incluidos los pacientes en diálisis, entre otras razones porque en ese grupo los niveles del principio activo son alrededor del 70 % más altos y porque la unión a proteínas plasmáticas, superior al 98 %, hace que la fracción libre aumente cuando las proteínas plasmáticas bajan. Esa misma unión a proteínas explica que la diálisis pueda no ser efectiva en caso de sobredosis. La ficha técnica recoge además una advertencia específica: el lercanidipino se ha asociado al desarrollo de efluyente peritoneal turbio en pacientes en diálisis peritoneal, por un aumento de los triglicéridos del efluyente, que se resuelve poco después de retirar el fármaco y que puede confundirse con una peritonitis infecciosa, con ingreso y antibióticos innecesarios.
¿Protege el riñón el lercanidipino? ¿Qué mostraron DIAL y ZAFRA?
Hay tres estudios con variables renales intermedias, y ninguna guía convierte esos datos en una recomendación propia para esta molécula. En el estudio DIAL, un ensayo aleatorizado y doble ciego con comparador activo, se incluyeron 277 pacientes con hipertensión esencial leve-moderada, diabetes tipo 2 y microalbuminuria persistente y se aleatorizaron 180 a lercanidipino 10-20 mg al día o a ramipril 5-10 mg al día durante 9-12 meses: la tasa de excreción de albúmina bajó −17,4 ± 65 µg/min con lercanidipino y −19,7 ± 52,5 µg/min con ramipril, las dos significativas frente a la basal (p < 0,05) y sin diferencia estadística entre grupos. En el estudio ZAFRA, abierto y sin grupo control, 203 pacientes con insuficiencia renal crónica que ya tomaban un IECA o un ARA-II añadieron lercanidipino 10 mg al día; de los 175 evaluables, el aclaramiento de creatinina subió de 41,8 ± 16,0 a 45,8 ± 18,0 mL/min (p = 0,019) con creatinina plasmática sin cambios. Y en un tercer trabajo del mismo grupo, 68 pacientes con proteinuria superior a 500 mg al día en tratamiento con IECA o ARA-II redujeron la proteinuria un 23 % al mes, un 37 % a los 3 meses y un 33 % a los 6 meses con lercanidipino 20 mg al día (p < 0,001). El mecanismo que se propone tiene dos piezas. La revisión de Hajdys (2023) describe que el lercanidipino inhibe de forma reversible los canales de calcio tipo L y tipo T, y atribuye a esa acción sobre los dos tipos de canal los efectos renales, sin señalar al tipo T por separado. La revisión de Robles (2017) lo añade desde el lado hemodinámico, sin mencionar los canales de tipo T: los dihidropiridínicos nuevos pueden actuar tanto sobre los vasos posglomerulares como sobre los preglomerulares, con lo que la fracción de filtración disminuye. La ficha técnica no menciona los canales de tipo T. Lo que no hay: ningún estudio que mida progresión a enfermedad renal terminal, duplicación de creatinina ni mortalidad.
¿Qué efectos adversos tiene el lercanidipino y con qué frecuencia?
Según la ficha técnica, son frecuentes (entre 1 de cada 100 y 1 de cada 10 pacientes) la cefalea, la taquicardia, las palpitaciones, la rubefacción y el edema periférico. Son poco frecuentes (entre 1 de cada 1.000 y 1 de cada 100) el mareo, la hipotensión, la dispepsia, las náuseas, el dolor en la zona superior del abdomen, la erupción, el prurito, la mialgia, la poliuria, la astenia y la fatiga. Son raras (entre 1 de cada 10.000 y 1 de cada 1.000) la hipersensibilidad, la somnolencia, el síncope, la angina de pecho, los vómitos, la diarrea, la urticaria, la polaquiuria y el dolor torácico. Con frecuencia no conocida figuran la hipertrofia gingival, el efluyente peritoneal turbio, la elevación de transaminasas y el angioedema, las cuatro procedentes de notificaciones espontáneas después de la comercialización. Estos datos proceden de 1.200 pacientes tratados con lercanidipino y 603 con placebo en estudios doble ciego, y de 3.676 hipertensos en estudios a largo plazo. En la práctica clínica las cifras medidas fueron del 6,5 % de efectos adversos en el estudio ELYPSE (cefalea 2,9 %, edema de tobillo 1,2 %, rubefacción 1,1 %, palpitaciones 0,6 %) y del 5,1 % de edema, 3,3 % de cefalea, 2,5 % de rubefacción y 1 % de astenia en el estudio LAURA. La ficha técnica añade que el lercanidipino no parece influir de forma adversa en la glucemia ni en los lípidos séricos.
¿Con qué no se puede tomar lercanidipino?
La ficha técnica contraindica tres asociaciones. Los inhibidores potentes del CYP3A4 —ketoconazol, itraconazol, ritonavir, eritromicina, troleandomicina, claritromicina—: con ketoconazol, el área bajo la curva del eutómero S se multiplicó por 15 y la concentración máxima por 8. La ciclosporina: administrada a la vez, los niveles plasmáticos de lercanidipino se multiplicaron por 3 y el área bajo la curva de la propia ciclosporina por 21; si la ciclosporina se daba 3 horas después, los niveles de lercanidipino no variaban pero el área bajo la curva de la ciclosporina subía un 27 %. Y el pomelo o el zumo de pomelo, que inhiben su metabolismo y aumentan su disponibilidad y su efecto hipotensor. No se recomienda tampoco asociarlo a inductores del CYP3A4 —fenitoína, fenobarbital, carbamazepina, rifampicina—, que reducen el efecto antihipertensivo y obligan a controlar la presión arterial más a menudo, ni consumir alcohol. Exigen precaución o ajuste: los sustratos del CYP3A4, incluidos los antiarrítmicos de clase III como la amiodarona, la quinidina o el sotalol; el metoprolol y, por extensión, otros betabloqueantes, que reducen a la mitad la biodisponibilidad del lercanidipino; la digoxina, cuya concentración máxima sube un 33 %; la cimetidina por encima de 800 mg al día; y los alfabloqueantes urológicos, los antidepresivos tricíclicos y los neurolépticos, que suman efecto hipotensor. Con diuréticos e IECA la ficha técnica dice que se ha administrado con seguridad.
¿Se puede usar en el embarazo y en la lactancia? ¿Necesita visado?
En el embarazo la ficha técnica no lo recomienda: no hay datos sobre su uso en mujeres embarazadas y, aunque los estudios en animales no mostraron efectos teratogénicos con lercanidipino, sí se han observado con otros compuestos dihidropiridínicos; la recomendación se extiende a las mujeres en edad fértil que no utilicen métodos anticonceptivos. Lo que la guía ESC 2024 de hipertensión arterial recomienda en su lugar son los calcioantagonistas dihidropiridínicos —preferentemente el nifedipino de liberación prolongada—, el labetalol y la metildopa, como primera línea de la hipertensión del embarazo, clase I y nivel de evidencia C (Recommendation Table 22, fila 4); dentro de ese grupo, la guía interactiva de fármacos cardiovasculares en el embarazo y la lactancia de CardioTeca tiene ficha propia del nifedipino de liberación prolongada y del amlodipino, y no del lercanidipino. En la lactancia no debe utilizarse: se desconoce si el lercanidipino o sus metabolitos se excretan en la leche materna y no puede excluirse un riesgo para el recién nacido o el lactante. Sobre la fertilidad no hay datos clínicos con lercanidipino, y la ficha técnica recoge que en algunos pacientes tratados con calcioantagonistas se han comunicado cambios bioquímicos reversibles en la cabeza de los espermatozoides que pueden dificultar la fecundación, algo a considerar ante fallos repetidos de fecundación in vitro sin otra explicación. En cuanto a las condiciones de dispensación, CIMA clasifica la presentación consultada (registro 71633) como medicamento genérico sujeto a prescripción médica y comercializado. CIMA no publica ni la financiación por el Sistema Nacional de Salud ni el visado, de modo que esta ficha no afirma nada sobre ninguno de los dos.

Referencias bibliográficas principales

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  11. Ficha técnica de lercanidipino 10 mg comprimidos recubiertos con película. CIMA (Centro de Información online de Medicamentos), Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, registro 71633. Consultada el 28 de septiembre de 2026. Ficha técnica
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El lercanidipino es un calcioantagonista dihidropiridínico autorizado en España sólo para la hipertensión esencial de leve a moderada en adultos, en comprimidos de 10 y de 20 mg y en comprimido único con enalaprilo. Esta ficha responde si el lercanidipino y el amlodipino son lo mismo y si existe una equivalencia de dosis entre ellos, cuál es la dosis máxima de lercanidipino y cuál la de inicio, por qué se toma 15 minutos antes de las comidas, si el lercanidipino es un diurético, cuánto edema maleolar produce y qué se hace con él, cómo se usa en la insuficiencia renal y por qué está contraindicado en la diálisis, qué mostraron los estudios DIAL, ZAFRA, ELYPSE, LAURA, COHORT, ELLE y TOLERANCE y el metaanálisis de tolerabilidad de 2009, con qué fármacos y alimentos no se puede tomar, qué dice la ficha técnica en el embarazo y en la lactancia, y qué recomienda la guía ESC 2024 de hipertensión arterial sobre los calcioantagonistas dihidropiridínicos.

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