Adrenalina (epinefrina): para qué sirve, dosis en parada y anafilaxia y mecanismo de acción (2026)

Adrenalina, también llamada epinefrina: el mismo principio activo con dos nombres. La ficha técnica española de la solución de 1 mg/mL autoriza cuatro indicaciones: paro cardiaco y reanimación cardiopulmonar, tratamiento de emergencia del shock anafiláctico, alivio rápido de reacciones alérgicas a fármacos o a otras sustancias, y espasmo de las vías aéreas en el ataque agudo de asma; la jeringa precargada de 0,1 mg/mL recoge dos, la reanimación cardiopulmonar y la anafilaxia aguda en adultos. En la parada cardiaca, 1 mg, que son 10 mL de la solución 1:10.000, por vía intravenosa o intraósea, repetido cada 3-5 minutos hasta que vuelva la circulación espontánea; en niños de más de 5 kg, 10 microgramos por kilo hasta un máximo de 1 mg por dosis; la vía endotraqueal solo como último recurso, a 2 o 2,5 mg; y en el paro tras cirugía cardiaca la ficha técnica baja la dosis a 50 o 100 microgramos, con mucha precaución. En la anafilaxia, 0,5 mg intramusculares en la cara anterolateral del muslo con la solución de 1 mg/mL (1:1.000), que es la dosis del adulto de la guía EAACI 2021: la ficha técnica autoriza 0,3 a 0,5 mg por vía intramuscular o subcutánea, siendo la intramuscular más rápida y efectiva, permite subir a 1 mg en situaciones graves y repetir a los 15 o 20 minutos y después cada 4 horas, mientras que la actualización del Resuscitation Council UK de 2021 recomienda repetir a los 5 minutos si los síntomas no ceden; en niños, 0,01 mg por kilo hasta 0,5 mg. La jeringa precargada de 0,1 mg/mL no se recomienda por vía intramuscular, y la vía intravenosa de la anafilaxia se reserva al medio hospitalario y a los casos muy graves, en bolos de 0,05 mg ajustados a la respuesta. Los dispositivos precargados intramusculares comercializados en España son de 150, 300 y 500 microgramos, y solo el de 500 microgramos entrega los 0,5 mg del adulto. En el ataque agudo de asma y en las reacciones alérgicas sin shock, 0,3 a 0,5 mg por vía intramuscular o subcutánea. En perfusión, 0,05 a 0,5 microgramos por kilo y minuto en el shock, como alternativa cuando no hay respuesta a la noradrenalina según la guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca, y 2 a 10 microgramos por minuto en la bradicardia con signos de riesgo vital que no cede a la atropina, según la guía ERC 2025 de soporte vital avanzado. El mecanismo es la acción directa sobre los receptores alfa y beta, con efectos más pronunciados sobre los beta, aunque los alfa prevalecen a dosis altas: aumento de la frecuencia y de la fuerza de la contracción cardiaca, vasoconstricción y broncodilatación. La semivida plasmática es de 2 a 3 minutos y ninguna de las dos fichas técnicas fija ajuste de dosis por función renal ni hepática. La solución de 1 mg/mL contiene metabisulfito de sodio, que puede producir reacciones alérgicas graves y broncoespasmo, y la adrenalina se inactiva en soluciones alcalinas: si hay que dar también bicarbonato sódico, se inyectan por separado
CardioTeca.com · Cardiología Práctica · Ficha de fármaco · Actualización septiembre 2026
La adrenalina —epinephrine en la bibliografía internacional y epinefrina en buena parte de Latinoamérica: la misma molécula con dos nombres— es una catecolamina endógena que estimula a la vez los receptores alfa y beta, y de ahí sus tres efectos simultáneos: vasoconstricción periférica, aumento de la contractilidad y de la frecuencia cardiaca, y broncodilatación. Tiene cuatro escenarios clínicos bien separados, cada uno con su dosis y su vía: la parada cardiorrespiratoria (1 mg intravenoso o intraóseo cada 3-5 minutos), la anafilaxia (0,5 mg intramuscular en el muslo, con la solución de 1 mg/mL), el shock que no responde (perfusión de 0,05-0,5 µg/kg/min, guía ESC 2026) y la bradicardia con signos de riesgo vital que no cede a la atropina (perfusión de 2-10 µg/min, guía ERC 2025). No necesita ajuste de dosis por función renal ni hepática. En el estudio PARAMEDIC2 mejoró la supervivencia a 30 días en la parada extrahospitalaria sin mejorar el resultado neurológico, y en el estudio OptimaCC, comparada con la noradrenalina en el shock cardiogénico postinfarto, el shock refractario pasó del 7 % al 37 %. Esta ficha reúne las dosis de la ficha técnica española, lo que dicen las guías en 2026 y lo que muestran los estudios.

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Adrenalina (epinefrina): para qué sirve, dosis en parada y anafilaxia y mecanismo de acción (2026)

📌 Adrenalina de un vistazo
  • Para qué sirve (ficha técnica, AEMPS): parada cardiaca y reanimación cardiopulmonar; shock anafiláctico; alivio rápido de reacciones alérgicas a fármacos o a otras sustancias; espasmo de las vías aéreas en el ataque agudo de asma. Son las cuatro indicaciones autorizadas, y ninguna de las seis presentaciones de adrenalina sola comercializadas en España recoge la hipotensión perioperatoria. Adrenalina y epinefrina son el mismo principio activo.
  • Dosis en la parada cardiaca: 1 mg (10 mL de la solución 1:10.000) por vía intravenosa o intraósea, repetido cada 3-5 minutos hasta la recuperación de la circulación espontánea (ficha técnica y guías ERC de soporte vital avanzado). En niños de más de 5 kg, 10 µg/kg con un máximo de 1 mg por dosis. La vía endotraqueal sólo como último recurso, a 2-2,5 mg. Tras cirugía cardiaca, la ficha técnica baja la dosis a 50-100 µg con mucha precaución.
  • Dosis en la anafilaxia: 0,5 mg intramusculares en la cara anterolateral del muslo con la solución de 1 mg/mL (1:1.000). La ficha técnica autoriza 0,3-0,5 mg y permite subir a 1 mg en situaciones graves, y fija la repetición a los 15-20 minutos y después a intervalos de 4 horas; la actualización del Resuscitation Council UK de 2021 sobre el tratamiento de la anafilaxia recomienda repetir ya a los 5 minutos si los síntomas no ceden. En niños, 0,01 mg/kg con un máximo de 0,5 mg. La jeringa precargada de 0,1 mg/mL no sirve para la vía intramuscular. La vía intravenosa se reserva al medio hospitalario y a los casos muy graves, en bolos de 0,05 mg ajustados a la respuesta (ficha técnica, registro 80831).
  • Dosis en el asma y en la reacción alérgica sin shock: 0,3-0,5 mg por vía intramuscular o subcutánea, siendo la intramuscular más rápida y efectiva; en niños, 0,01 mg/kg hasta 0,5 mg (ficha técnica, registro 68552).
  • Dosis en perfusión: 0,05-0,5 µg/kg/min en el shock, como alternativa cuando no hay respuesta a la noradrenalina (guía ESC 2026, Tabla S16). En la bradicardia con signos de riesgo vital que no responde a la atropina, 2-10 µg/min (guía ERC 2025 de soporte vital avanzado): ahí la dosis va en microgramos por minuto, no por kilo y minuto.
  • Riñón e hígado: ninguna de las dos fichas técnicas fija ajuste de dosis. Se metaboliza en minutos por la COMT y la MAO y sus metabolitos, inactivos, se eliminan por la orina; su semivida plasmática es de 2-3 minutos, lo que obliga a repetir la dosis o a pasar a perfusión. En la insuficiencia renal grave la ficha técnica del registro 80831 sí avisa de un mayor riesgo de toxicidad.
  • Contraindicaciones (ficha técnica): en la emergencia vital —parada cardiaca, anafilaxia— la ficha técnica no reconoce ninguna contraindicación absoluta más allá de la hipersensibilidad a un excipiente cuando hay alternativa disponible. Fuera de la emergencia, la presentación de 1 mg/mL sí las recoge: insuficiencia o dilatación cardiaca, insuficiencia coronaria, la mayoría de las arritmias, hipertiroidismo, hipertensión arterial grave, feocromocitoma, lesiones orgánicas cerebrales, glaucoma de ángulo cerrado, anestesia con hidrocarburos halogenados o ciclopropano y el parto.
  • Vigilancia: ECG continuo y presión arterial; el riesgo son la taquicardia, las arritmias ventriculares y la isquemia miocárdica. También sube el lactato y la glucemia: un lactato elevado en un paciente con adrenalina no indica por sí solo hipoperfusión tisular.
  • Interacciones que importan (ficha técnica): anestésicos con hidrocarburos halogenados y ciclopropano, que sensibilizan el miocardio y pueden provocar arritmias graves; antidepresivos tricíclicos, con respuesta presora intensa; betabloqueantes no selectivos, con respuesta atenuada e hipertensión por efecto alfa sin oposición; corticoides, diuréticos que pierden potasio, aminofilina y teofilina, que potencian la hipopotasemia; y digoxina, cuyo riesgo de arritmia aumenta con esa hipopotasemia. De los inhibidores de la monoaminooxidasa, la ficha técnica del registro 68552 precisa que no potencian de forma marcada los efectos de la adrenalina, aunque no se aconseje asociarlos.
  • Dos avisos de producto: la solución de 1 mg/mL lleva metabisulfito de sodio (0,1 mg/mL), que puede producir reacciones alérgicas graves y broncoespasmo, y la jeringa precargada de 0,1 mg/mL no lleva sulfitos. Y la adrenalina se inactiva en soluciones alcalinas: si hay que dar también bicarbonato sódico, se inyectan por separado.
  • Guías: ERC de soporte vital avanzado —edición vigente, la de 2025—, EAACI 2021 de anafilaxia, ESC 2026 de insuficiencia cardiaca y Surviving Sepsis Campaign 2026; las clases y las fuerzas de recomendación, en el cuadro «Qué dicen las guías en 2026».
Bloque I · Práctica clínica

1 La molécula: qué es, cómo actúa y en qué escenarios se usa

La adrenalina es una catecolamina endógena y un agonista no selectivo de los receptores adrenérgicos α1, α2, β1 y β2. Produce a la vez vasoconstricción, aumento del gasto cardiaco, broncodilatación e inhibición de la degranulación del mastocito, de modo que actúa con un solo fármaco sobre los tres mecanismos de la anafilaxia grave: vasodilatación, edema de la vía aérea y broncoespasmo. Esa falta de selectividad es la razón de que la misma molécula se use en la parada cardiorrespiratoria, en la anafilaxia, en el shock y en la bradicardia, a dosis que se diferencian en un orden de magnitud y por vías distintas: el médico que la prescribe en el carro de paradas está usando la misma molécula que el paciente alérgico lleva encima en un dispositivo precargado.

Los datos que sostienen sus tres usos principales son de distinta calidad. En la parada cardiorrespiratoria, el estudio PARAMEDIC2 (2018) encontró una supervivencia a 30 días del 3,2 % con adrenalina frente al 2,4 % con placebo (odds ratio sin ajustar 1,39; IC 95 % 1,06-1,82), sin diferencia en el resultado neurológico favorable. En la anafilaxia, la guía EAACI 2021 recomienda el uso inmediato de adrenalina intramuscular como tratamiento de primera línea y que los pacientes de riesgo dispongan de un dispositivo precargado. En el shock refractario, como vasopresor e inotrópico de rescate, los datos van en contra: en el estudio OptimaCC (2018) el shock refractario apareció en el 37 % de los pacientes tratados con adrenalina frente al 7 % de los tratados con noradrenalina en el shock cardiogénico postinfarto (p = 0,008).

Ficha de la molécula · Adrenalina (epinephrine)
Grupo farmacológico

Catecolamina endógena · Agonista adrenérgico mixto (α1, α2, β1, β2) · Clasificación ATC: C01CA24

Mecanismo de acción

Estimulación directa de receptores α (vasoconstricción) y β (inotropismo, cronotropismo, broncodilatación, glucogenólisis). Dosis-dependiente: predominio β a dosis bajas, predominio α a dosis altas.

Vía de administración

IV · IO (parada cardiorrespiratoria) · IM (anafilaxia, primera línea, también con dispositivo precargado) · SC (asma y reacción alérgica; absorción más lenta que la IM) · endotraqueal (último recurso en la parada) · intracardiaca (sólo si la IV es inaccesible de forma persistente)

Dosis

Parada: 1 mg IV/IO cada 3-5 min · Anafilaxia IM adulto: 0,5 mg · Anafilaxia IM niño: 0,01 mg/kg (máx 0,5 mg) · Perfusión en el shock: 0,05-0,5 µg/kg/min (ESC 2026) · Bradicardia refractaria a atropina: 2-10 µg/min (ERC 2025)

Indicaciones aprobadas

Parada cardiaca y reanimación cardiopulmonar · Shock anafiláctico · Reacciones alérgicas agudas a fármacos o a otras sustancias · Espasmo de las vías aéreas en el ataque agudo de asma

Estudios clave

PARAMEDIC2 (2018) · OptimaCC (2018) · metaanálisis de Léopold (2018) · registro ROC Network (2018)

2 Indicaciones aprobadas y en qué paciente se usa

Las indicaciones que recoge la ficha técnica de la AEMPS para la solución de 1 mg/mL son cuatro: el paro cardiaco y la reanimación cardiopulmonar, el tratamiento de emergencia del shock anafiláctico, el alivio rápido de las reacciones alérgicas a fármacos o a otras sustancias y el espasmo de las vías aéreas en los ataques agudos de asma. La ficha técnica de la jeringa precargada de 0,1 mg/mL recoge dos: la reanimación cardiopulmonar y la anafilaxia aguda en adultos. En la práctica de cardiología y de medicina intensiva la adrenalina se usa además como vasopresor de rescate en el shock cardiogénico refractario y en el shock séptico cuando la noradrenalina resulta insuficiente, y en la bradicardia con signos de riesgo vital que no cede a la atropina: son usos recogidos en guías, no indicaciones autorizadas en la ficha técnica.

Perfil clínicoRazón principalFuente
PCR con ritmo no desfibrilable (AESP/asistolia) Único vasopresor recomendado; en el registro ROC Network, cada minuto de retraso se asoció a un 4 % menos de probabilidad de supervivencia en los adultos (odds ratio 0,96 por minuto; IC 95 % 0,95-0,98) Guía ERC de soporte vital avanzado; Hansen M, et al. Circulation 2018
Shock anafiláctico Revierte vasoplejia, broncoespasmo y degranulación mastocitaria de forma simultánea Guía ERC de circunstancias especiales (edición vigente, ERC 2025); guía EAACI 2021 de anafilaxia
Anafilaxia grave sin shock Evita la progresión a colapso; primera línea independientemente de la gravedad Guía ERC de circunstancias especiales; guía EAACI 2021 de anafilaxia
PCR con ritmo desfibrilable (FV/TVSP) refractaria Aumenta la presión de perfusión coronaria para facilitar la desfibrilación efectiva Guía ERC de soporte vital avanzado (tras la tercera descarga); estudio PARAMEDIC2
Shock séptico refractario a noradrenalina Efecto β adicional en el corazón comprometido; tercer escalón tras noradrenalina y vasopresina, o primera línea a elección con la noradrenalina si hay disfunción cardiaca (las dos, recomendación condicional y certeza muy baja) Surviving Sepsis Campaign 2026
⚕️ Perla clínica — En qué dos situaciones se indica de entrada

Dos cuadros llevan a la adrenalina sin paso intermedio: el paciente que acaba de recibir un contraste intravenoso, un antibiótico o un alimento y en diez minutos presenta urticaria, estridor e hipotensión, y el paciente que entra en parada con asistolia o actividad eléctrica sin pulso. En los dos, lo que empeora el pronóstico es el retraso en administrarla, sea por indecisión diagnóstica o por esperar a confirmar la vía venosa.

📖 Qué dicen las guías en 2026

Parada cardiorrespiratoria (guías ERC de soporte vital avanzado). En el ritmo no desfibrilable —asistolia y actividad eléctrica sin pulso— la adrenalina se administra lo antes posible, en cuanto se dispone de un acceso vascular. En el ritmo desfibrilable se administra después de la tercera descarga. La dosis es de 1 mg y se repite cada 3-5 minutos mientras dura la reanimación; así lo recoge el capítulo de soporte vital avanzado de la ERC de 2021, y la edición vigente de estas guías es la de 2025, publicada en octubre de ese año. El estudio PARAMEDIC2, con 8.014 pacientes en parada extrahospitalaria, es la base de esa recomendación y también de su matiz: la supervivencia a 30 días fue del 3,2 % con adrenalina frente al 2,4 % con placebo (odds ratio sin ajustar 1,39; IC 95 % 1,06-1,82), sin diferencia en el resultado neurológico favorable.

Bradicardia con signos de riesgo vital (guía ERC 2025 de soporte vital avanzado). El primer fármaco es la atropina, 500 µg intravenosos repetibles cada 3-5 minutos hasta un máximo de 3 mg. Si la atropina no es eficaz, la guía pasa a los fármacos de segunda línea: isoprenalina, con una dosis de inicio de 5 µg/min, y adrenalina, a 2-10 µg/min, mientras se prepara la estimulación transcutánea o el marcapasos transvenoso. Aquí la dosis se expresa en microgramos por minuto, no en microgramos por kilo y minuto como en el shock.

Anafilaxia (guía EAACI 2021). La adrenalina intramuscular es el tratamiento de primera línea y no tiene alternativa: ni los antihistamínicos ni los corticoides la sustituyen ni actúan con la rapidez necesaria. La guía recomienda además que los pacientes de riesgo dispongan de un dispositivo precargado. La dosis del adulto es de 0,5 mg en la cara anterolateral del muslo. Sobre cuándo repetirla conviven dos intervalos con fuentes distintas: la ficha técnica española permite repetir a los 15-20 minutos y después cada 4 horas, y la actualización del Resuscitation Council UK de 2021 sobre el tratamiento de la anafilaxia recomienda repetir a los 5 minutos si los síntomas no ceden. El retraso en administrarla es el factor asociado a la mortalidad.

Shock cardiogénico (guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca). El vasopresor de elección es la noradrenalina, con recomendación de clase IIb y nivel de evidencia C (Tabla de recomendaciones 9, R-071); la adrenalina aparece como alternativa, a 0,05-0,5 µg/kg/min, cuando no hay respuesta a la noradrenalina. La Tabla S16 del suplemento de esa misma guía describe la adrenalina con un potencial arritmogénico alto, un uso sobre todo de rescate o en la parada cardiaca y una semivida de eliminación de unos 2,5 minutos. El estudio OptimaCC apoya ese orden: en el shock cardiogénico postinfarto, el shock refractario apareció en 10 de 27 pacientes tratados con adrenalina (37 %) frente a 2 de 30 tratados con noradrenalina (7 %), p = 0,008, y el estudio se detuvo precozmente por seguridad. El recorrido por perfil hemodinámico está en la guía interactiva de insuficiencia cardiaca de CardioTeca.

Shock séptico (Surviving Sepsis Campaign 2026). La noradrenalina es el vasopresor de primera línea, con recomendación fuerte, por delante de la dopamina —certeza alta—, de la adrenalina y de la selepresina —certeza baja—. La adrenalina entra en dos supuestos, los dos con recomendación condicional y certeza muy baja: como tercer escalón cuando la presión arterial media sigue siendo insuficiente pese a noradrenalina y vasopresina, y como primera línea, a elección con la noradrenalina, cuando hay disfunción cardiaca acompañante. En el paciente con hipoperfusión persistente y disfunción cardiaca pese a volumen y presión adecuados, la guía sugiere añadir dobutamina a la noradrenalina o usar adrenalina sola (recomendación condicional, certeza muy baja). El objetivo inicial de presión arterial media es de 65 mmHg con recomendación fuerte, y de 60-65 mmHg a partir de los 65 años con recomendación condicional.

3 Dosificación, inicio del tratamiento y técnica de administración

En la parada cardiorrespiratoria

RitmoMomento de inicioDosis y frecuenciaVía
No desfibrilable (AESP/asistolia) Lo antes posible; primer o segundo ciclo de RCP 1 mg cada 3-5 minutos durante la RCP IV periférica o IO; lavar con 20 mL de suero fisiológico
Desfibrilable (FV/TVSP) Tras la tercera descarga (guía ERC de soporte vital avanzado) 1 mg cada 3-5 minutos durante la RCP IV periférica o IO; lavar con 20 mL de suero fisiológico
Niños Igual que adultos, según ritmo 0,01 mg/kg IV/IO (máx 1 mg) cada 3-5 min IV o IO
Fuente: ficha técnica (registros 68552 y 80831) y guías ERC de soporte vital avanzado; la pauta y el momento según el ritmo, tal como los recoge el capítulo de 2021. La edición vigente de estas guías es la ERC 2025.

En la anafilaxia

SituaciónVíaDosis adultoDosis pediátricaIntervalo
Primera línea (todos los casos) IM muslo anterolateral 0,5 mg (0,5 mL de 1 mg/mL); la ficha técnica autoriza 0,3-0,5 mg y hasta 1 mg en situaciones graves 0,01 mg/kg (máx 0,5 mg) Ficha técnica: repetir a los 15-20 min y después cada 4 h. Resuscitation Council UK 2021: repetir a los 5 min si los síntomas no ceden
Shock refractario al IM con acceso IV IV lento, diluida a 1:10.000; sólo en medio hospitalario y con ECG, pulsioximetría y presión arterial monitorizados 0,05 mg (0,5 mL de la solución 1:10.000) en bolo, ajustando según la respuesta (ficha técnica, registro 80831) La ficha técnica no fija dosis intravenosa pediátrica para la anafilaxia Ajustar según respuesta
Dispositivo precargado (autotratamiento) IM muslo anterolateral 300 o 500 µg (adultos y niños de ≥30 kg); sólo el de 500 µg entrega los 0,5 mg que fija la ficha técnica 150 µg (niños de 15-30 kg) Segunda dosis si no hay respuesta en 5-15 min

En la crisis asmática y en la reacción alérgica sin shock

La ficha técnica de la presentación de 1 mg/mL recoge entre sus indicaciones el espasmo de las vías aéreas en el ataque agudo de asma y el alivio rápido de las reacciones alérgicas a fármacos o a otras sustancias, con una dosis de 0,3-0,5 mg (0,3-0,5 mL) por vía intramuscular o subcutánea —la intramuscular es más rápida y efectiva—, repetible a los 15-20 minutos y después a intervalos de 4 horas; en situaciones graves permite subir hasta 1 mg. En niños, 0,01 mg/kg hasta un máximo de 0,5 mg, con el mismo esquema de repetición. La misma ficha técnica añade dos advertencias: debe utilizarse la dosis menor que produzca alivio, porque en el ataque de asma las dosis bajas administradas al principio son más eficaces que dosis mayores administradas después, y en los pacientes que la reciben con frecuencia puede aparecer tolerancia, con necesidad de subir la dosis y, en casos avanzados, refractariedad al efecto.

En perfusión continua (shock refractario)

Para uso como vasopresor e inotrópico en la unidad de cuidados intensivos o en hemodinámica, la adrenalina se administra en perfusión intravenosa continua a 0,05-0,5 µg/kg/min, que es el rango que recoge la Tabla S16 del suplemento de la guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca. La dosis se ajusta al objetivo de presión arterial media que corresponda: la Surviving Sepsis Campaign 2026 mantiene 65 mmHg con recomendación fuerte y sugiere 60-65 mmHg a partir de los 65 años, con recomendación condicional. Las soluciones se preparan diluyendo la adrenalina en glucosa al 5 % o en cloruro sódico al 0,9 %.

Preparación, conservación y comprobación antes de administrar

La ficha técnica de la presentación de 1 mg/mL exige diluirla antes de la administración intravenosa o intracardiaca —en agua para preparaciones inyectables, cloruro de sodio al 0,9 %, glucosa al 5 % o glucosa al 5 % en cloruro de sodio al 0,9 %, hasta 1:10.000— y usar el producto inmediatamente después de diluirlo, para evitar la degradación por la luz y la oxidación; la ampolla se conserva en su envase original para protegerla de la luz, es de un solo uso y sólo se emplea si el envase está intacto y la solución es clara. La jeringa precargada de 0,1 mg/mL se conserva por debajo de 25 °C, sin congelar y dentro de su bolsa de aluminio, que la protege de la luz y del oxígeno; la bolsa y el blíster se abren justo antes de administrarla, el contenido se usa de inmediato y la ficha técnica pide inspeccionar la solución, que sólo debe administrarse si es transparente, incolora y no tiene partículas ni precipitado. La misma ficha técnica añade que, a falta de estudios de compatibilidad, no debe mezclarse con ningún otro medicamento.

⚕️ Perla clínica — Diferencia entre la dosis intravenosa de la parada y la de la anafilaxia

Confundir la dosis de la parada (1 mg intravenoso) con la dosis intravenosa de la anafilaxia (0,05 mg, es decir 50 µg) es un error de veinte veces. La ficha técnica de la jeringa precargada fija para la anafilaxia aguda bolos intravenosos de 0,5 mL de la solución 1:10.000, que son esos 0,05 mg, ajustados según la respuesta. Si el paciente está en anafilaxia con acceso intravenoso y se decide tratar por esa vía, se prepara 1 mg en 100 mL (solución de 0,01 mg/mL, es decir 1:100.000) y se administran 5 mL en bolo lento, nunca la ampolla directa. La vía intramuscular en el muslo no tiene ese riesgo.

⚕️ Perla clínica — Técnica IM correcta

El muslo anterolateral (tercio medio de la cara externa) es el lugar de elección por su perfusión muscular y su absorción. Se puede inyectar a través de la ropa en una emergencia. Nunca en el glúteo: la ficha técnica lo prohíbe porque la vasoconstricción reduce la presión de oxígeno del tejido y facilita que Clostridium welchii, que puede estar presente en esa zona, se multiplique y llegue a producir gangrena gaseosa. Tampoco en las zonas periféricas —dedos de las manos y de los pies, lóbulo de la oreja, nariz o pene—, por el riesgo de necrosis isquémica. La misma ficha técnica advierte de que las inyecciones locales repetidas pueden producir necrosis en el punto de inyección, por lo que hay que alternarlos.

Manejo de la dosis omitida en perfusión

En perfusión continua para shock, cualquier interrupción accidental debe restaurarse de inmediato. Si la vía cae o se desconecta, la prioridad es recuperar el acceso vascular y reiniciar la perfusión lo antes posible. No se «compensa» la dosis perdida con un bolo: se reinicia la perfusión a la dosis previa y se ajusta según respuesta hemodinámica.

4 Efectos adversos y cómo gestionarlos

A dosis terapéuticas IM para la anafilaxia, los efectos adversos de la adrenalina son escasos y tolerables: palidez, temblor, palpitaciones, cefalea y ansiedad son manifestaciones del efecto β adrenérgico que remiten en 15-30 minutos. A dosis mayores o por vía IV sin dilución adecuada, el perfil de riesgo cambia de forma sustancial.

Efecto adversoFrecuenciaGravedadContexto de riesgo
Taquicardia, palpitaciones, palidez, elevación discreta de la presión arterial Frecuente (68552) Leve-moderada Toda vía; mayor con IV
Hipertensión arterial (que puede llevar a hemorragia cerebral o a insuficiencia cardiaca aguda con edema pulmonar) Poco frecuente (68552) Moderada-grave IV rápida, sobredosis
Cefalea pulsante, miedo, ansiedad, temblor, sudoración, náuseas, vómitos, mareos, disnea Frecuente (68552) Leve Toda vía; autolimitado
Arritmias ventriculares (fibrilación y taquicardia ventricular), que pueden ser mortales Poco frecuente (68552) Grave Corazón isquémico, halogenados
Angina de pecho Poco frecuente (68552) Grave Aparece incluso a dosis habituales si hay insuficiencia coronaria
Acidosis metabólica y fallo renal Poco frecuente (68552); frecuencia no conocida (80831) Moderada-grave El uso prolongado puede causar acidosis metabólica grave por la subida del lactato (ficha técnica 4.4)
Hiperglucemia Frecuencia no conocida (80831) Leve Toda vía sistémica; vigilar la glucemia, sobre todo en el paciente diabético
Hipopotasemia Frecuencia no conocida (80831) Moderada β2 activa la captación celular de K+; se potencia con corticoides, diuréticos, aminofilina y teofilina
Necrosis en el lugar de inyección e isquemia digital Poco frecuente (68552) Grave Extravasación IV; inyecciones repetidas en el mismo punto; IM en zonas distales
Miocardiopatía por estrés (takotsubo) Frecuencia no conocida (80831) Grave Descrita en la ficha técnica entre los trastornos cardiacos
Prolongación del QTc y torsades de pointes Frecuencia no conocida (80831) Muy grave Notificadas en el síndrome de QT largo congénito y en la taquicardia ventricular polimorfa catecolaminérgica
Fuente de las frecuencias: ficha técnica, apartados 4.4 y 4.8 de los registros 68552 (solución de 1 mg/mL) y 80831 (jeringa precargada de 0,1 mg/mL). La ficha técnica del registro 68552 añade que los trastornos cardiovasculares y del sistema nervioso se presentan hasta en un 10 % de los pacientes y que su incidencia es menor por vía subcutánea e intramuscular que por vía intravenosa o intracardiaca.
⚠️ Alerta — Gestión de efectos adversos cardiovasculares

La taquicardia sinusal post-adrenalina en la anafilaxia no requiere tratamiento: es esperada y autolimitada. Lo que sí exige atención inmediata es la taquicardia de complejo ancho o la elevación brusca de PA tras administración IV. Si hay arritmia ventricular, suspender la adrenalina, monitorizar ECG continuo y tratar según protocolo de arritmias. En perfusión continua, la acidosis láctica puede ser un efecto metabólico directo de la adrenalina (activación β2 de la glucogenólisis) más que un signo de hipoperfusión tisular; valorar el contexto clínico completo antes de atribuirla a fallo orgánico.

Qué hacer ante una sobredosis

La ficha técnica describe el cuadro: subida brusca de la presión arterial y taquicardia, que puede ir precedida de una bradicardia transitoria, y arritmias potencialmente mortales. Con la sobredosis o con la administración intravenosa involuntaria se han descrito hemorragia cerebral, necrosis miocárdica, edema pulmonar agudo e insuficiencia renal. Como la adrenalina se inactiva en minutos, el tratamiento es de soporte, y la ficha técnica de la jeringa precargada precisa que, con una semivida tan corta, puede no hacer falta ningún antídoto. Si hay que contrarrestar el efecto, la ficha técnica propone vasodilatadores de acción rápida, un alfabloqueante de acción rápida como la fentolamina y después un betabloqueante como el propranolol; conviene saber que en el registro español no hay ningún medicamento con fentolamina autorizado (CIMA, AEMPS, consultado el 22 de septiembre de 2026), de modo que ese paso no está disponible en España. Para el dolor anginoso, la ficha técnica indica nitroglicerina sublingual; para la fibrilación ventricular, desfibrilación; y si queda una reacción hipotensiva prolongada, otro vasopresor como la noradrenalina.

5 Contraindicaciones y precauciones relevantes

🚫 Contraindicaciones absolutas

En situaciones de extrema gravedad —parada cardiaca, anafilaxia— la ficha técnica no reconoce contraindicaciones absolutas, más allá de la hipersensibilidad a un excipiente cuando se dispone de una presentación o de un vasopresor alternativos (ficha técnica del registro 80831). Fuera de la emergencia, la ficha técnica de la solución de 1 mg/mL (registro 68552) contraindica: hipersensibilidad a la adrenalina, a los simpaticomiméticos o a los excipientes; insuficiencia o dilatación cardiaca; insuficiencia coronaria; la mayoría de las arritmias cardiacas; hipertiroidismo; hipertensión arterial grave; feocromocitoma; lesiones orgánicas cerebrales, como la arteriosclerosis cerebral; glaucoma de ángulo cerrado; el uso conjunto con anestesia con hidrocarburos halogenados (cloroformo, tricloroetileno) o ciclopropano; y el parto. La misma ficha técnica precisa que la presencia de sulfitos no impide usar el medicamento para tratar una reacción alérgica grave ni en otras urgencias.

Las precauciones relevantes son múltiples y merecen consideración individualizada:

  • Cardiopatía coronaria activa: la adrenalina aumenta el doble producto (FC × PA sistólica) y, con ello, el consumo miocárdico de O2. En el síndrome coronario agudo en curso, puede agravar la isquemia. Monitorización ECG obligatoria.
  • Miocardiopatía hipertrófica obstructiva grave: el efecto inotrópico y la taquicardia pueden agravar la obstrucción dinámica del tracto de salida.
  • Hipertensión arterial grave no controlada: riesgo de crisis hipertensiva con el efecto α. Titular con precaución.
  • Hipertiroidismo descompensado: mayor sensibilidad a los efectos cardiovasculares adrenérgicos.
  • Anestesia con halogenados: sensibilización miocárdica a arritmias ventriculares; uso solo en emergencia vital.
  • Embarazo y lactancia: la adrenalina atraviesa fácilmente la placenta y, según la ficha técnica, puede causar anoxia en el feto; su uso durante el embarazo sólo se acepta si el beneficio justifica el riesgo, y en la anafilaxia el beneficio materno lo justifica. La ficha técnica la contraindica durante el parto, porque inhibe el tono uterino y las contracciones espontáneas o inducidas por oxitocina y, a dosis altas, puede provocar una atonía uterina prolongada con hemorragia. Se excreta en la leche materna: la ficha técnica recomienda suspender la lactancia o evitar el medicamento, lo que en la práctica se plantea después de la urgencia, no durante ella.
  • Insuficiencia renal grave: la ficha técnica del registro 80831 la incluye entre las afecciones que aumentan el riesgo de toxicidad de la adrenalina, junto con el hipertiroidismo, la hipertensión arterial, la cardiopatía estructural, la insuficiencia coronaria, el feocromocitoma, la hipopotasemia, la hipercalcemia y la enfermedad cerebrovascular. No hay ajuste de dosis por función renal: la adrenalina se metaboliza por la COMT y la MAO y sus metabolitos, inactivos, se eliminan por la orina.
  • Edad avanzada: mayor susceptibilidad a efectos cardiovasculares adversos; titulación más cuidadosa.
  • Síndrome de takotsubo con obstrucción dinámica del tracto de salida del ventrículo izquierdo: el documento de posicionamiento del grupo de trabajo de takotsubo de la Heart Failure Association recomienda evitar los inotrópicos betaadrenérgicos cuando hay obstrucción dinámica del tracto de salida y recurrir, si hace falta soporte, a un vasopresor sin efecto inotrópico beta como la noradrenalina o la fenilefrina. Es la misma razón hemodinámica que en la miocardiopatía hipertrófica obstructiva. La ficha técnica del registro 80831 recoge además la miocardiopatía por estrés entre las reacciones adversas de la propia adrenalina.
  • Sulfitos en la presentación de 1 mg/mL: contiene metabisulfito de sodio, 0,1 mg por mL, que según la ficha técnica puede producir reacciones alérgicas graves y broncoespasmo. La misma ficha técnica precisa que eso no impide usarla para tratar una reacción alérgica grave, y que hay que pensar en una reacción a los sulfitos en el paciente asmático cuya función respiratoria empeora tras la administración. La jeringa precargada de 0,1 mg/mL no lleva sulfitos.

6 Combinaciones farmacológicas y perspectivas por especialidad

Interacciones farmacológicas relevantes

Antidepresivos tricíclicos: disminuyen la recaptación de adrenalina en las terminaciones adrenérgicas y producen una respuesta presora intensa (ficha técnica, registro 68552). La del registro 80831 describe lo mismo para los antidepresivos tipo imipramina y para los serotoninérgicos adrenérgicos: hipertensión arterial paroxística con posibilidad de arritmia.

Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO): la enzima metaboliza la adrenalina y la inactiva, pero la ficha técnica del registro 68552 precisa que los IMAO no potencian de forma marcada sus efectos, aunque no se aconseje administrarlos conjuntamente; la del registro 80831 describe un aumento de la acción presora normalmente moderado, y el mismo riesgo por extrapolación con los inhibidores selectivos de la MAO-A y con el linezolid. En una anafilaxia, por tanto, la adrenalina se administra igual y a la dosis habitual.

Betabloqueantes: atenúan los efectos β1 y β2 de la adrenalina. En un paciente con anafilaxia que toma betabloqueantes, la respuesta a la dosis intramuscular puede ser insuficiente y el broncoespasmo más difícil de revertir, de modo que puede hacer falta repetir la dosis antes y tener preparado glucagón, que actúa de forma independiente de los receptores β. Con los betabloqueantes cardioselectivos, según la ficha técnica, la presión arterial y la frecuencia cardiaca se modifican mínimamente.

Anestésicos halogenados (halotano, isoflurano): sensibilizan el miocardio a las arritmias ventriculares por adrenalina. En el quirófano, la comunicación con el anestesista antes de administrarla es obligatoria.

Digitálicos: la administración conjunta con glucósidos digitálicos aumenta la posibilidad de arritmias ventriculares por suma de acciones (ficha técnica). Vigilar el ECG de forma continua durante la administración.

Corticoides, diuréticos que pierden potasio, aminofilina y teofilina: la ficha técnica advierte de que potencian el efecto hipopotasemiante de la adrenalina y pide controlar de forma periódica el potasio plasmático. La hipopotasemia, a su vez, aumenta la susceptibilidad a las arritmias causadas por la digoxina y otros glucósidos cardiotónicos.

Inhibidores de la COMT (entacapona): la adrenalina se metaboliza en buena parte por esa enzima, y la ficha técnica avisa de que la asociación puede potenciar sus efectos cronotrópicos y arritmogénicos.

Bicarbonato sódico y otras soluciones alcalinas: la ficha técnica de la presentación de 1 mg/mL advierte de que la adrenalina se inactiva en soluciones alcalinas y en presencia de sustancias oxidantes —bicarbonato sódico, halógenos, permanganatos, cromatos, nitratos, nitritos y sales de hierro, cobre o zinc— y pide que, si hay que administrar adrenalina y bicarbonato sódico, se inyecten por separado. Es la incompatibilidad clásica de la reanimación, donde los dos pasan por la misma vía.

💡 Concepto — Adrenalina en el paciente betabloqueado

Cuando un paciente en tratamiento crónico con betabloqueante sufre anafilaxia, la respuesta cardiovascular a la adrenalina está parcialmente bloqueada. El efecto α —vasoconstricción y subida de la presión arterial— se preserva, mientras que el β2 —broncodilatación— puede estar atenuado, de modo que puede subir la presión arterial y persistir o empeorar el broncoespasmo. El complemento descrito en esa situación es el glucagón, que activa la adenilil ciclasa de forma independiente de los receptores β; la guía ERC 2025 de soporte vital avanzado lo recoge también en la bradicardia cuando la causa puede ser un betabloqueante o un calcioantagonista. Su dosis no consta en la ficha técnica de la adrenalina y hay que tomarla de la del propio glucagón.

Perspectiva del cardiólogo

En la práctica cardiológica, la adrenalina aparece en tres contextos. El primero es la parada cardiorrespiratoria, donde es el tratamiento farmacológico estándar del soporte vital avanzado y las preguntas abiertas son el momento de administración y cómo mejorar el resultado neurológico. El segundo es la anafilaxia perioperatoria o por contraste, donde el orden de actuación es la vía intramuscular antes de la intravenosa. El tercero es el shock cardiogénico: la adrenalina reúne efecto inotrópico y vasopresor, y los datos del estudio OptimaCC y del metaanálisis de Léopold (2018, 2.583 pacientes) asocian su uso a mayor mortalidad a corto plazo y a más shock refractario. La noradrenalina es el fármaco de primera línea en el shock cardiogénico postinfarto.

Perspectiva del especialista en urgencias e intensivista

En la unidad de cuidados intensivos y en urgencias, la Surviving Sepsis Campaign 2026 sitúa la adrenalina en dos supuestos, los dos con recomendación condicional y certeza muy baja: como tercer escalón cuando la presión arterial media sigue siendo insuficiente pese a noradrenalina y vasopresina, y como primera línea, a elección con la noradrenalina, cuando hay disfunción cardiaca acompañante. Con la salvedad de que el lactato elevado que puede observarse durante la perfusión de adrenalina tiene un componente metabólico directo (activación β2 de la glucogenólisis hepática y muscular) y no debe interpretarse siempre como signo de hipoperfusión tisular; valorar la evolución global del paciente y no solo el lactato aislado.

Perspectiva del anestesiólogo

La anafilaxia perioperatoria es la forma más grave de anafilaxia por la dificultad diagnóstica (el paciente no puede referir síntomas subjetivos) y por la proximidad de agentes con potencial de sensibilización. La adrenalina intravenosa ajustada en bolos de 0,05 mg —0,5 mL de la solución 1:10.000, que es lo que autoriza la ficha técnica para la anafilaxia aguda— es aquí la herramienta central, con vigilancia cardiovascular continua. La interacción con los halogenados obliga a reducir o suspender el agente anestésico inhalado durante la administración.

Los apartados siguientes desarrollan el mecanismo de acción y los estudios que respaldan las recomendaciones del bloque anterior.

Bloque II · Farmacología y datos de los estudios

7 Efectos más allá del mecanismo principal

La adrenalina no es solo un vasopresor y un broncodilatador. Sus efectos sistémicos durante una emergencia o una perfusión continua son mucho más amplios y tienen implicaciones clínicas concretas que no siempre se recogen en las guías de urgencias.

Factor / sistemaEfectoMagnitud / relevancia clínica
Metabolismo glucídico Glucogenólisis hepática y muscular (β2); inhibición de secreción de insulina (α2) Hiperglucemia aguda incluso en no diabéticos; no requiere tratamiento salvo hiperglucemia intensa persistente
Potasio sérico Captación celular de K+ mediada por β2 Hipopotasemia transitoria; puede favorecer arritmias en contexto de hipoperfusión
Lactato plasmático Estimulación β2 de la glucogenólisis → producción de lactato sin hipoperfusión Elevación de lactato no patológica en perfusión; no interpretarla aisladamente como fallo orgánico
Sistema mastocitario Inhibición de la degranulación (β2) y de la síntesis de mediadores Efecto clave en la anafilaxia; único fármaco que actúa sobre este mecanismo de forma inmediata
Circulación bronquial Vasoconstricción local (α1) + broncodilatación (β2) Reduce el edema de mucosa además de dilatar el bronquio; doble ventaja en el broncoespasmo alérgico
Microcirculación cerebral Vasoconstricción arteriolar (α1) con posible reducción del flujo capilar Mecanismo propuesto del daño neurológico en supervivientes de PCR tratados con adrenalina (PARAMEDIC2)
Consumo miocárdico de O2 Aumento de la frecuencia cardiaca y de la contractilidad (β1) → mayor doble producto Puede precipitar isquemia en coronarios graves; relevante en el shock cardiogénico
Sistema renina-angiotensina Estimulación de secreción de renina (β1 en células yuxtaglomerulares) Contribuye a la vasoconstricción sostenida en el shock refractario

La adrenalina altera además varias determinaciones analíticas, según la ficha técnica: aumenta la glucosa, el colesterol, el lactato y el urato, da un falso aumento de la bilirrubina y reduce la insulina. Como alrededor del 40 % de la dosis se metaboliza a ácido vanililmandélico, su administración aumenta la excreción urinaria de ese metabolito y altera la determinación de catecolaminas en orina: hay que tenerlo en cuenta al interpretar un estudio de feocromocitoma en un paciente que la ha recibido.

📊 Datos — Origen metabólico del lactato durante la perfusión de adrenalina

En el estudio OptimaCC, los pacientes en perfusión de adrenalina presentaron acidosis láctica más intensa que los del grupo de noradrenalina desde la segunda hasta la vigesimocuarta hora (p < 0,0001), con presiones arteriales e índices cardiacos similares. Parte del lactato que se observa durante la perfusión de adrenalina es, por tanto, de origen metabólico —glucogenólisis mediada por el receptor β2— y no un marcador de hipoperfusión tisular. Escalar vasopresores por un lactato de origen metabólico no corrige nada. La evolución del lactato en el tiempo, el contexto clínico y el resto de marcadores de hipoperfusión informan más que el valor puntual.

8 Mecanismo de acción en profundidad

La adrenalina actúa mediante unión directa a los receptores adrenérgicos acoplados a proteínas G. Su perfil de afinidad es el siguiente: α1 (vasoconstricción vascular, contracción músculo liso visceral), α2 (inhibición presináptica de liberación de noradrenalina, inhibición de insulina), β1 (inotropismo y cronotropismo cardiacos, secreción de renina), β2 (vasodilatación en músculo esquelético, broncodilatación, glucogenólisis, captación de K+) y β3 (lipolisis en tejido adiposo).

El efecto neto cardiovascular depende en gran medida de la dosis y la vía. A dosis bajas y por vía IV lenta, predominan los efectos β: vasodilatación muscular (β2) con aumento del gasto cardiaco (β1), que puede reducir transitoriamente la resistencia vascular sistémica. A dosis altas, los efectos α1 dominan: vasoconstricción intensa con aumento de la resistencia vascular sistémica y presión de perfusión coronaria. Este último mecanismo es el que fundamenta su uso en la PCR: la presión de perfusión coronaria durante las compresiones torácicas es el principal determinante del ROSC, y la vasoconstricción α mediada por adrenalina aumenta esa presión en una situación en la que el gasto cardiaco generado por las compresiones manuales es sólo una fracción del normal.

💡 Concepto — Efecto α1: presión de perfusión coronaria y microcirculación cerebral

La vasoconstricción α1 aumenta la presión de perfusión coronaria durante la RCP (diferencial entre presión aórtica y presión en aurícula derecha durante la relajación de la compresión torácica), lo que favorece el ROSC. Sin embargo, esa misma vasoconstricción α1 también afecta a la microcirculación cerebral, reduciendo el flujo en los capilares cerebrales durante y después de la RCP. El resultado es el hallazgo de PARAMEDIC2: más ROSC y más supervivencia a 30 días, pero sin mejora neurológica y con mayor daño neurológico grave entre los supervivientes. La investigación actual busca si es posible disociar estos efectos: adrenalina en el momento crítico para el ROSC y luego estrategias de protección cerebral (hipotermia terapéutica, optimización de la PAM post-ROSC) para minimizar el daño secundario.

La farmacocinética de la adrenalina es característica de una molécula de vida media ultracorta. La semivida plasmática es de 2-3 minutos. Se metaboliza principalmente por catecol-O-metiltransferasa (COMT) y monoaminooxidasa (MAO) en el hígado, riñón y sistema nervioso, generando metabolitos inactivos que se excretan por orina. Esta vida media tan corta justifica la repetición de dosis cada 3-5 minutos en la PCR y permite un ajuste rápido en perfusión continua.

9 El estudio PARAMEDIC2 (2018): adrenalina frente a placebo en 8.014 pacientes con parada extrahospitalaria

Diseño y población

PARAMEDIC2 (Prehospital Assessment of the Role of Adrenaline: Measuring the Effectiveness of Drug Administration in Cardiac Arrest) fue un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, realizado en cinco servicios de ambulancias del NHS del Reino Unido. Se aleatorizaron 8.014 pacientes adultos con parada cardiorrespiratoria extrahospitalaria de cualquier ritmo inicial (4.015 al grupo de adrenalina y 3.999 al grupo de placebo). La intervención fue 1 mg de adrenalina (o placebo salino) cada 3-5 minutos según el protocolo estándar de SVA. La variable principal fue la supervivencia a los 30 días.

Resultados principales

📊 Datos — Resultados de PARAMEDIC2 (NEJM, 2018)

Supervivencia a 30 días (variable principal): 130 de 4.015 pacientes (3,2 %) con adrenalina frente a 94 de 3.999 (2,4 %) con placebo; odds ratio sin ajustar 1,39 (IC 95 % 1,06-1,82; p = 0,02).
Supervivencia al alta hospitalaria con resultado neurológico favorable (escala de Rankin modificada de 3 o menos): 87 de 4.007 pacientes (2,2 %) frente a 74 de 3.994 (1,9 %); odds ratio sin ajustar 1,18 (IC 95 % 0,86-1,61), sin diferencia significativa.
Daño neurológico grave (escala de Rankin modificada de 4 o 5) entre los supervivientes al alta: 39 de 126 pacientes (31,0 %) con adrenalina frente a 16 de 90 (17,8 %) con placebo. El trabajo publica estos porcentajes sin prueba estadística.

Implicación clínica práctica

El estudio midió a la vez el beneficio y su límite: la adrenalina aumentó la recuperación de la circulación espontánea y la supervivencia a 30 días, con una diferencia absoluta de 0,8 puntos porcentuales, y no aumentó la proporción de supervivientes con buen resultado neurológico. Las guías ERC de soporte vital avanzado mantienen la recomendación de administrarla. El pronóstico neurológico depende además de otros factores: el tiempo hasta la primera compresión, la desfibrilación precoz y los cuidados posparada.

💡 Concepto — Qué mantuvieron las guías tras PARAMEDIC2

PARAMEDIC2 es el estudio aleatorizado con mayor muestra realizado en la parada extrahospitalaria. La diferencia absoluta de supervivencia a 30 días fue de 0,8 puntos porcentuales y el daño neurológico grave entre los supervivientes fue mayor en el grupo de adrenalina. Las guías ERC de soporte vital avanzado mantienen la recomendación de adrenalina porque la proporción de pacientes con buen resultado neurológico no difirió de forma significativa entre los grupos. Las líneas de investigación abiertas desde entonces son la vasopresina, las dosis más bajas, las combinaciones y los cuidados posparada.

10 El estudio OptimaCC (2018) y el metaanálisis de Léopold: adrenalina frente a noradrenalina en el shock cardiogénico

Diseño y población de OptimaCC

El estudio OptimaCC (Study Comparing the Efficacy and Tolerability of Epinephrine and Norepinephrine in Cardiogenic Shock; NCT01367743) fue un estudio prospectivo, multicéntrico, aleatorizado y doble ciego realizado en hospitales de Francia. Se aleatorizaron 57 pacientes con shock cardiogénico secundario a infarto de miocardio revascularizado a recibir perfusión de adrenalina o de noradrenalina. La variable principal de eficacia fue la evolución del índice cardiaco; la variable principal de seguridad, la incidencia de shock refractario.

Resultados

📊 Datos — Resultados de OptimaCC (JACC, 2018)

Índice cardiaco (variable principal de eficacia), de la situación basal a las 72 horas: evolución similar en los dos grupos (p = 0,43).
Presión arterial: efecto similar en los dos grupos.
Shock refractario (variable principal de seguridad): 10 de 27 pacientes (37 %) con adrenalina frente a 2 de 30 (7 %) con noradrenalina; p = 0,008. Diferencia absoluta de 30 puntos porcentuales.
Frecuencia cardiaca: aumentó de forma significativa con adrenalina de la segunda a la vigesimocuarta hora, y no cambió con noradrenalina (p < 0,0001).
Doble producto cardiaco y acidosis láctica: desfavorables para la adrenalina (p = 0,0002 y p < 0,0001).
El estudio se interrumpió precozmente por el comité de seguridad ante la magnitud de la diferencia en shock refractario.

El metaanálisis de Léopold (2018) en el shock cardiogénico

Para superar el pequeño tamaño muestral del estudio OptimaCC, Léopold y colaboradores publicaron un metaanálisis de datos individuales de 2.583 pacientes con shock cardiogénico no quirúrgico, procedentes de 14 cohortes publicadas y dos conjuntos de datos no publicados. La adrenalina se había usado en el 37 % de los pacientes (rango del 17 % al 76 %) y la mortalidad a corto plazo global fue del 49 %. El riesgo de muerte fue mayor en los tratados con adrenalina: odds ratio de 3,3 (IC 95 % 2,8-3,9) frente a otras pautas de inotrópicos o vasopresores; de 4,7 (IC 95 % 3,4-6,4) tras el ajuste, en los 1.227 pacientes tratados con adrenalina; y de 4,2 (IC 95 % 3,0-6,0) tras emparejar por puntuación de propensión dos grupos de 338 pacientes. Los autores concluyen que el uso de adrenalina para el manejo hemodinámico del shock cardiogénico se asocia a un riesgo de muerte tres veces mayor. La adrenalina reúne efecto inotrópico y vasopresor en un solo fármaco, y es ese uso el que el metaanálisis asocia a mayor mortalidad.

Implicación clínica práctica

La combinación de OptimaCC y el metaanálisis ha reforzado la posición de la noradrenalina como vasopresor de primera elección en el shock cardiogénico post-IAM. La adrenalina puede tener un papel como terapia puente hasta el soporte circulatorio mecánico (dispositivos de asistencia ventricular, contrapulsación con balón), donde la supervivencia del paciente depende de mantener una PAM mínima hasta colocar el dispositivo, y no hay tiempo para optimizar la elección del vasopresor. Pero en el shock cardiogénico estabilizable, la noradrenalina con o sin dobutamina es preferible.

💡 Concepto — Diferencias hemodinámicas entre el shock séptico y el cardiogénico

En el shock séptico, el corazón suele estar relativamente preservado y el problema es la vasoplejia; la noradrenalina restaura la resistencia periférica sin castigar demasiado al miocardio. En el shock cardiogénico post-IAM, el corazón ya está al límite: añadir un inotrópico potente como la adrenalina puede aumentar el gasto cardiaco transitoriamente, pero también aumenta el consumo miocárdico de oxígeno y la frecuencia cardiaca (doble producto), lo que en un miocardio infartado puede desencadenar más isquemia, más arritmias y más deterioro. La taquicardia inducida por adrenalina también reduce el tiempo de llenado diastólico y empeora la función cardiaca. Esa es la explicación fisiopatológica de los datos del estudio OptimaCC.

11 Cuándo administrar la adrenalina en la parada cardiorrespiratoria: lo que muestran los registros

PARAMEDIC2 comparó adrenalina con placebo, pero no comparó momentos de administración. Los datos sobre el momento proceden de registros observacionales de gran tamaño, sobre todo del ROC (Resuscitation Outcomes Consortium) Network en Norteamérica.

Un análisis del registro ROC Network (Circulation, 2018) incluyó a 32.101 pacientes de todas las edades con parada cardiorrespiratoria extrahospitalaria de ritmo inicial no desfibrilable, de los que 26.755 recibieron adrenalina —12.238 de forma precoz y 14.517 de forma tardía— y 5.346 no la recibieron. En los adultos, cada minuto de retraso desde la llegada del servicio de emergencias hasta la administración de adrenalina se asoció a un 4 % menos de probabilidad de supervivencia al alta (odds ratio ajustado 0,96 por minuto; IC 95 % 0,95-0,98). La administración en los primeros 10 minutos se asoció a mayor supervivencia que la tardía (odds ratio 0,82 para la tardía frente a la precoz; IC 95 % 0,68-0,98). En el subanálisis pediátrico (595 pacientes) la asociación fue del mismo sentido y no alcanzó significación (odds ratio 0,91 por minuto; IC 95 % 0,81-1,01).

📊 Datos — Momento de la adrenalina en los ritmos desfibrilables

En la fibrilación ventricular y en la taquicardia ventricular sin pulso, las guías ERC de soporte vital avanzado sitúan la primera dosis después de la tercera descarga, porque en esos ritmos la prioridad es restaurar el ritmo con el desfibrilador. Lo que muestran los registros sobre el retraso es lo siguiente: en el análisis de Okubo sobre el registro epidemiológico del ROC Network, en la cohorte de ritmo inicial desfibrilable la razón de riesgo de supervivencia al alta asociada a recibir adrenalina fue mayor entre los minutos 0 y 5 tras la llegada del servicio de emergencias (1,12; IC 95 % 0,99-1,26, sin alcanzar significación) y descendió un 5,5 % por cada minuto de retraso (IC 95 % 3,4-7,5; p < 0,001). En la cohorte de ritmo no desfibrilable el descenso fue del 4,4 % por minuto (IC 95 % 0,8-7,9). Son datos observacionales con emparejamiento por puntuación de propensión dependiente del tiempo, no una comparación aleatorizada de momentos de administración.

Tabla resumen

AspectoDato claveFuente
Mecanismo Agonista mixto α1, α2, β1, β2. Vasoconstricción + inotropismo + broncodilatación + estabilización mastocitaria Ficha técnica AEMPS
Indicaciones aprobadas Paro cardiaco y reanimación cardiopulmonar · Shock anafiláctico · Reacciones alérgicas agudas a fármacos o a otras sustancias · Espasmo de las vías aéreas en el ataque agudo de asma Ficha técnica, apartado 4.1 (registros 68552 y 80831)
Dosis PCR adulto 1 mg IV/IO cada 3-5 min. Ritmo no desfibrilable: lo antes posible. Ritmo desfibrilable: tras 3 desfibrilaciones Guía ERC de soporte vital avanzado (edición vigente, 2025)
Dosis anafilaxia adulto 0,5 mg IM en el muslo anterolateral (la ficha técnica autoriza 0,3-0,5 mg y hasta 1 mg en situaciones graves). Repetir a los 15-20 min según la ficha técnica, o ya a los 5 min según la actualización del Resuscitation Council UK de 2021 Ficha técnica, registro 68552; Dodd A, et al. Resuscitation 2021
Eficacia en PCR (PARAMEDIC2) Supervivencia a 30 días: 3,2 % frente a 2,4 % (odds ratio sin ajustar 1,39; IC 95 % 1,06-1,82). Sin diferencia en el resultado neurológico favorable al alta (2,2 % frente a 1,9 %) Perkins et al., NEJM 2018 (PMID 30021076)
Shock cardiogénico (OptimaCC) Shock refractario: 10 de 27 (37 %) con adrenalina frente a 2 de 30 (7 %) con noradrenalina; p = 0,008. Estudio detenido precozmente Levy et al., JACC 2018 (PMID 29976291)
Efectos adversos principales Taquicardia, HTA, arritmias ventriculares, acidosis láctica, hiperglucemia, isquemia miocárdica Fichas técnicas AEMPS
Contraindicación absoluta en emergencia Ninguna en situación de extrema gravedad, más allá de la hipersensibilidad a un excipiente cuando hay alternativa disponible Ficha técnica, apartado 4.3 (registros 68552 y 80831)
Interacciones críticas Anestésicos halogenados y ciclopropano (arritmias ventriculares, contraindicados); tricíclicos (respuesta presora intensa); betabloqueantes no selectivos (respuesta atenuada, hipertensión y bradicardia refleja); corticoides, diuréticos, aminofilina y teofilina (hipopotasemia); digoxina (arritmia favorecida por la hipopotasemia). Los IMAO no potencian de forma marcada su efecto, aunque no se aconseje asociarlos Ficha técnica AEMPS
Posición en shock cardiogénico No primera línea. Noradrenalina ± dobutamina es la opción preferida. Adrenalina: puente a soporte mecánico Guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca (Tabla de recomendaciones 9, R-071: clase IIb, nivel de evidencia C); estudio OptimaCC; metaanálisis de Léopold, 2018
Guías vigentes ERC de soporte vital avanzado (edición vigente, 2025): 1 mg IV/IO cada 3-5 min; en el ritmo no desfibrilable, cuanto antes; en el desfibrilable, tras la tercera descarga. ERC 2025, bradicardia con signos de riesgo vital que no cede a la atropina: adrenalina 2-10 µg/min o isoprenalina desde 5 µg/min. EAACI 2021: 0,5 mg IM en el muslo, primera línea de la anafilaxia, sin alternativa. ESC 2026 (insuficiencia cardiaca): en el shock cardiogénico el vasopresor preferido es la noradrenalina (clase IIb, nivel de evidencia C, R-071); la adrenalina, alternativa a 0,05-0,5 µg/kg/min si no hay respuesta. Surviving Sepsis Campaign 2026: adrenalina como tercer escalón o como primera línea si hay disfunción cardiaca, las dos con recomendación condicional. ERC 2021 y ERC 2025; EAACI 2021; ESC 2026; SSC 2026

Preguntas frecuentes sobre adrenalina

¿Para qué sirve la adrenalina?
Para tres cosas a la vez que casi ningún otro fármaco reúne: contraer el lecho vascular periférico (efecto alfa-1), aumentar la fuerza y la frecuencia del latido (beta-1) y dilatar el bronquio (beta-2). Por eso es el fármaco de la parada cardiorrespiratoria, el tratamiento de primera línea de la anafilaxia y una opción en el shock que no responde a otros vasopresores, en el broncoespasmo grave y en la bradicardia que no cede a la atropina. En la parada su papel es mantener la presión de perfusión coronaria durante las compresiones; en la anafilaxia, revertir a la vez la vasodilatación, el edema de la vía aérea y el broncoespasmo.
¿Adrenalina y epinefrina son lo mismo?
Sí, es exactamente el mismo principio activo. «Adrenalina» es la denominación común internacional que se usa en España y en la mayor parte de Europa; «epinefrina» o epinephrine es la denominación estadounidense, y es también la forma más habitual en muchos países de Latinoamérica. La confusión tiene consecuencias prácticas cuando se leen protocolos escritos en distintos países, porque las concentraciones se expresan de formas distintas: la solución 1:1.000 es la de 1 mg/mL (la de la anafilaxia, por vía intramuscular) y la 1:10.000 es la de 0,1 mg/mL (la de la parada, por vía intravenosa). Confundirlas supone un error de diez veces en la dosis.
¿Qué presentaciones de adrenalina hay en España y para qué sirve cada una?
En el registro español (CIMA, AEMPS, consultado el 22 de septiembre de 2026) hay seis presentaciones inyectables de adrenalina sola comercializadas. Una es la jeringa precargada de 0,1 mg/mL —la solución 1:10.000, 1 mg en 10 mL—, que es la de la vía intravenosa o intraósea de la parada cardiaca y que su ficha técnica desaconseja para la vía intramuscular. Las otras cinco son de 1 mg/mL —la solución 1:1.000—, en ampolla o en jeringa precargada, y son las de la vía intramuscular en la anafilaxia y en el asma aguda y, previa dilución a 1:10.000, las de la vía intravenosa. Para el autotratamiento hay dispositivos intramusculares precargados de 150, 300 y 500 µg. No hay ninguna presentación inhalada de adrenalina autorizada en España, y un pulverizador nasal de 2 mg está autorizado pero no comercializado. La adrenalina aparece además asociada a anestésicos locales —articaína, lidocaína, bupivacaína—, a concentraciones de 5 a 20 µg/mL, que no sirven para ninguna de las indicaciones de esta ficha.
¿Cuál es la dosis de adrenalina en la parada cardiorrespiratoria?
1 mg por vía intravenosa o intraósea, que corresponde a 10 mL de la solución 1:10.000, repetido cada 3-5 minutos hasta la recuperación de la circulación espontánea. En el ritmo no desfibrilable se administra en cuanto hay acceso vascular; en el desfibrilable, después de la tercera descarga. En niños de más de 5 kg la dosis es de 10 µg/kg, con un máximo de 1 mg. La jeringa precargada de 0,1 mg/mL no debe usarse por vía intravenosa en recién nacidos ni en niños de menos de 5 kg, porque no permite administrar menos de 0,5 mL. La vía endotraqueal se reserva para cuando no hay ninguna otra, a 2-2,5 mg. Tras una cirugía cardiaca, la ficha técnica recomienda empezar por 50-100 µg y ajustar.
¿Cuál es la dosis de adrenalina en la anafilaxia y por qué vía?
0,5 mg por vía intramuscular en la cara anterolateral del muslo, con la solución de 1 mg/mL. La ficha técnica autoriza un rango de 0,3-0,5 mg y permite subir a 1 mg en las situaciones graves; en niños, 0,01 mg/kg con un máximo de 0,5 mg. Sobre cuándo repetir conviven dos intervalos: la ficha técnica española permite repetir a los 15-20 minutos y después a intervalos de 4 horas, y la actualización del Resuscitation Council UK de 2021 sobre el tratamiento de la anafilaxia recomienda hacerlo ya a los 5 minutos si los síntomas no ceden. La vía intramuscular en el muslo es la de elección porque alcanza concentraciones plasmáticas más altas y más rápidas que la subcutánea o que la inyección en el deltoides. La vía intravenosa se reserva al medio hospitalario y a los casos muy graves o refractarios, en bolos de 0,05 mg —0,5 mL de la solución 1:10.000— ajustados a la respuesta y con monitorización. Lo que más pesa en el pronóstico es el tiempo hasta la primera dosis.
¿Cuál es el mecanismo de acción de la adrenalina?
Es un agonista adrenérgico mixto, sin selectividad: actúa sobre los receptores alfa-1, alfa-2, beta-1 y beta-2. El efecto alfa-1 contrae el músculo liso vascular y sube las resistencias periféricas, que es lo que mantiene la presión de perfusión coronaria durante la reanimación y lo que revierte la vasodilatación de la anafilaxia. El efecto beta-1 activa la adenilato ciclasa, sube el AMP cíclico en el miocito y aumenta la contractilidad y la frecuencia. El efecto beta-2 relaja el músculo liso bronquial y estabiliza la membrana del mastocito, frenando la liberación de mediadores. El reparto depende de la dosis: a dosis bajas domina el efecto beta y a dosis altas el alfa. Se metaboliza en minutos por la COMT y la MAO, de modo que su efecto desaparece en cuanto se para la perfusión.
¿La adrenalina mejora la supervivencia en la parada cardiaca?
Mejora la supervivencia a 30 días, pero no el resultado neurológico. El estudio PARAMEDIC2, aleatorizado y controlado con placebo en 8.014 pacientes con parada extrahospitalaria, encontró una supervivencia a 30 días del 3,2 % con adrenalina frente al 2,4 % con placebo (odds ratio sin ajustar 1,39; IC 95 % 1,06-1,82). En cambio, la supervivencia al alta con resultado neurológico favorable fue del 2,2 % frente al 1,9 %, sin diferencia significativa, y entre los supervivientes hubo más pacientes con daño neurológico grave en el grupo de adrenalina. La lectura que hacen las guías es que la adrenalina sigue recomendada y que su beneficio depende de lo que la acompañe: compresiones de calidad, desfibrilación precoz y cuidados posparada.
¿Cuándo hay que administrar la adrenalina durante la reanimación?
Depende del ritmo. En la asistolia y en la actividad eléctrica sin pulso, cuanto antes: en cuanto se consigue un acceso vascular, sin esperar a completar ciclos. En la fibrilación ventricular y en la taquicardia ventricular sin pulso, después de la tercera descarga, porque en esos ritmos la prioridad es la desfibrilación y la adrenalina precoz podría interferir con ella. Los registros observacionales de la parada extrahospitalaria muestran una asociación entre el retraso en la primera dosis y peores resultados, pero son datos observacionales y no fijan un minuto concreto.
¿La atropina y la adrenalina son lo mismo?
No: son dos fármacos con mecanismos distintos que se usan en momentos distintos. La atropina es un antimuscarínico que bloquea el efecto del vago sobre el nódulo sinusal y el nódulo auriculoventricular, y sube la frecuencia en la bradicardia de origen vagal. La adrenalina es un agonista adrenérgico que actúa sobre los receptores alfa y beta. En la bradicardia con signos de riesgo vital, la guía ERC 2025 de soporte vital avanzado empieza por atropina, 500 µg intravenosos repetibles hasta un máximo de 3 mg, y sólo si no hay respuesta pasa a adrenalina en perfusión de 2-10 µg/min o a isoprenalina desde 5 µg/min. En la parada cardiaca el orden se invierte: la adrenalina es el fármaco del algoritmo, 1 mg cada 3-5 minutos, y la atropina no figura en los algoritmos de asistolia y actividad eléctrica sin pulso, porque esos ritmos no responden a un bloqueo vagal.
¿Adrenalina o noradrenalina en el shock cardiogénico?
Noradrenalina. Antes de nada, no son el mismo fármaco, aunque los cuatro nombres se confundan: la adrenalina —epinefrina— estimula a la vez los receptores alfa-1, beta-1 y beta-2, mientras que la noradrenalina —norepinefrina, la misma molécula con otro nombre— actúa sobre todo sobre el receptor alfa-1, con un efecto beta-1 leve, de modo que sube las resistencias periféricas con menos taquicardia; así las describe la Tabla S16 del suplemento de la guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca. El estudio OptimaCC comparó las dos en el shock cardiogénico tras un infarto y se detuvo precozmente por seguridad: el shock refractario apareció en el 37 % de los pacientes con adrenalina frente al 7 % con noradrenalina, con más taquicardia, más acidosis láctica y más consumo miocárdico de oxígeno en el grupo de adrenalina. En el metaanálisis de datos individuales de Léopold, sobre 2.583 pacientes, el uso de adrenalina se asoció a un riesgo de muerte tres veces mayor. La guía ESC 2026 recoge esa preferencia —vasopresores, preferiblemente noradrenalina, clase IIb nivel de evidencia C— y deja la adrenalina como alternativa a 0,05-0,5 µg/kg/min cuando no hay respuesta. En el shock séptico con disfunción cardiaca acompañante, la Surviving Sepsis Campaign 2026 sí permite elegir entre las dos como primera línea, con recomendación condicional.
¿Qué efectos secundarios tiene la adrenalina?
Los previsibles por su mecanismo. La ficha técnica del registro 68552 los da como frecuentes —entre 1 de cada 100 y 1 de cada 10 pacientes—: taquicardia, palpitaciones, palidez, elevación discreta de la presión arterial, miedo, ansiedad, cefalea pulsante, disnea, sudoración, náuseas, vómitos, temblores y mareos. Como poco frecuentes recoge los que preocupan en el paciente cardiológico: hipertensión arterial que puede llevar a hemorragia cerebral o a insuficiencia cardiaca aguda con edema pulmonar, angina de pecho —incluso a dosis habituales si hay insuficiencia coronaria—, arritmias ventriculares, taquicardia y fibrilación ventricular, necrosis en el lugar de inyección, acidosis metabólica y fallo renal. Metabólicamente sube la glucemia y el lactato: un lactato elevado en un paciente con adrenalina no indica por sí solo hipoperfusión, porque parte de ese lactato procede de la glucogenólisis que activa el efecto beta-2. La misma ficha técnica precisa que la incidencia es menor por vía subcutánea e intramuscular que por vía intravenosa o intracardiaca.
¿Qué interacciones tiene la adrenalina?
La combinación que la ficha técnica contraindica es la de los anestésicos con hidrocarburos halogenados —cloroformo, tricloroetileno— y el ciclopropano, porque sensibilizan el miocardio y pueden provocar arritmias graves; con el halotano se exige precaución extrema. Los antidepresivos tricíclicos reducen la recaptación de adrenalina en las terminaciones adrenérgicas y producen una respuesta presora intensa. De los inhibidores de la monoaminooxidasa, la ficha técnica del registro 68552 precisa que la enzima metaboliza la adrenalina pero que estos fármacos no potencian de forma marcada sus efectos, aunque no se aconseje asociarlos; la del registro 80831 describe un aumento de la acción presora normalmente moderado. En una anafilaxia, por tanto, la adrenalina se administra igual y a la dosis habitual. Los betabloqueantes no selectivos atenúan la respuesta broncodilatadora y, al dejar sin oposición el efecto alfa, pueden producir hipertensión y bradicardia refleja; con los cardioselectivos la presión arterial y la frecuencia se modifican mínimamente. Los corticoides, los diuréticos que pierden potasio, la aminofilina y la teofilina potencian la hipopotasemia, que a su vez aumenta el riesgo de arritmia por digoxina. Los antidiabéticos pierden eficacia por el efecto hiperglucemiante.

Referencias bibliográficas principales

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La adrenalina —epinefrina o epinephrine— es el fármaco central de la parada cardiorrespiratoria y el tratamiento de primera línea de la anafilaxia, y sus dosis cambian por completo según la vía y el escenario. Esta ficha práctica de 2026 resume para qué sirve, la dosis de 1 mg intravenoso en la parada con su momento según el ritmo, la dosis de 0,5 mg intramuscular en la anafilaxia, la perfusión en el shock y en la bradicardia, las presentaciones comercializadas en España, la diferencia entre las soluciones 1:1.000 y 1:10.000, el mecanismo de acción sobre los receptores alfa y beta, los efectos secundarios, las interacciones y el manejo de la sobredosis, y lo que muestran el estudio PARAMEDIC2 en la parada extrahospitalaria y el estudio OptimaCC frente a la noradrenalina en el shock cardiogénico.

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