Con las pruebas disponibles hasta el momento, parece que la terapia hormonal cruzada (cross-sex hormone therapy, CSHT) que reciben las personas transgénero no tiene claros efectos deletéreos o beneficiosos en el plano cardiovascular. No obstante los estudios disponibles tienen limitaciones muy importantes.


El estudio que nos ocupa es una revisión narrativa de la bibliografía existente hasta este momento de los efectos que la CSHT tiene sobre la salud cardiovascular de las personas transgénero que la reciben.

Desde un punto de vista formal, si bien el estudio representa un interesante ejercicio de investigación de la literatura, al no sistematizar la recogida de resultados y agregación de los mismos es difícil extraer conclusiones claras sobre lo que se investiga. No obstante, la búsqueda de bibliografía ha sido exhaustiva y la revisión nos hace un excelente resumen de lo que hasta ahora se conoce sobre este tema. Por otro lado, el modo en el que se exponen los resultados resulta muy didáctico, haciendo de este artículo una excelente primera aproximación al asunto.

En cuanto a los resultados que se han obtenido, parece que la CSHT no tiene claros efectos sobre la salud cardiovascular de las personas que la reciben, salvo quizás en el caso de las mujeres transgénero que reciben terapia estrogénica, en las que el riesgo de enfermedad tromboembólica venosa parece claramente aumentado. Sin embargo, es difícil determinar la validez de estos resultados. La mayor parte de los estudios presentan limitaciones importantes:

  1. Ausencia prácticamente total de ensayos clínicos (la revisión sólo incluye uno). Datos provenientes en su mayoría de estudios observacionales, en muchos casos retrospectivos.
  2. Ausencia en muchos casos de un adecuado grupo control. En varios estudios los resultados de las personas transgénero se comparan con los resultados estandarizados de la población general.
  3. Inclusión de pacientes muy jóvenes, en casi la totalidad de los casos las medias/medianas de edad se encuentra muy por debajo de la quinta década. Por tanto, grupos de estudio en los que la incidencia de enfermedad cardiovascular es, per se, muy baja.
  4. Poca representación de grupos minoritarios (por ejemplo, personas negras) en un grupo de estudio que constituye en sí mismo una minoría.
  5. Unido a lo anterior, tiempos de seguimiento que acaban antes de que los pacientes alcancen una edad en la que la enfermedad cardiovascular comience a aflorar.
  6. Diferencias en factores de riesgo cardiovascular estadísticamente significativas pero clínicamente irrelevantes: apenas unos milímetros de mercurio de diferencia en cifras de presión arterial o variaciones de pocos miligramos/decilitro en lípidos.
  7. Empleo en varios estudios de variables resultado no clínicas (diámetro de arteria braquial, niveles en sangre de endotelina, etc.) difíciles de correlacionar con resultados clínicos.

En definitiva, aunque por el momento no se ha correlacionado la CSHT con peores resultados en cuanto a salud cardiovascular de las personas que la reciben, se requieren estudios mejor diseñados para poder extraer conclusiones más exactas.


Referencias:

  1. Ann Intern Med. Cardiovascular Disease Among Transgender Adults Receiving Hormone Therapy: A Narrative Review.

Comentario del Dr. José Antonio Rueda Camino

Dr. José Antonio Rueda Camino

Licenciado en Medicina por la Universidad de Sevilla. Estancia de 9 meses en la Universidad de Angers (Francia). Residente de Medicina Interna en el Hospital Universitario de Fuenlabrada.

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