En el marco de incremento progresivo de la enfermedad cardiovascular en nuestra sociedad, el estudio publicado por Nurmohamed et al. en European Heart Journal presenta un análisis retrospectivo para estudiar la prevalencia de factores de riesgo cardiovascular, síntomas, visitas médicas y tratamiento en prevención primaria previo al primer infarto de miocardio.
Para esto se empleó una cohorte de pacientes estadounidenses, mayores de 18 años, usando datos de registros clínicos electrónicos entre 2017 y 2022. Se analizaron factores de riesgo tales como dislipemia, hipertensión, tabaco, historia familiar de infarto de miocárdico, obesidad y abuso de alcohol; junto con datos premonitorios: dolor en tórax, brazos, espalda, hombros o mandíbula; arritmias, disnea, fatiga o mareo. La medicación preventiva evaluada incluyó fármacos hipolipemiantes, antihipertensivos, antidiabéticos y agentes antitrombóticos.
Se incluyó un total de 4,6 millones de pacientes, con media de edad de 70 años y con un porcentaje de mujeres del 42,3%, siendo los hombres ligeramente más jóvenes. El 64,9% padeció un infarto sin elevación del segmento ST y el 35,1% con elevación. El 82% de los pacientes presentaban al menos uno de los factores de riesgo expuestos, siendo el más frecuente la dislipemia. En cuanto a los síntomas, se documentaron en el 49,5% de la población total; 56% del porcentaje de pacientes que presentaron factores de riesgo. Con respecto a la medicación preventiva, el 36,6% la tomaban y el fármaco más empleado fue la estatina. Previo al infarto de miocardio, el 77,8% había visitado a su médico.
Dado lo previo, cabe destacar que en la mitad de los pacientes no se documentaron síntomas previos al infarto, sobre todo en los más jóvenes (< 60 años), los cuales además tenían registradas menos visitas médicas y menor empleo de tratamiento preventivo. Junto a lo anterior, pese a que la gran parte de la población estudiada había acudido al médico previo al evento isquémico, solo un tercio recibía medicación preventiva. Estos hechos orientan a la necesidad de un cambio de paradigma desde un modelo basado en síntomas a uno centrado en la prevención. En consonancia con lo apreciado en grandes series de pacientes isquémicos, la gran parte de los sujetos presentaron factores de riesgo cardiovascular modificables. Sin embargo, un porcentaje no desdeñable no presentaron ningún de los factores clásicos, lo cual resalta la importancia de mejorar la identificación de los pacientes en riesgo con determinaciones como la lipoproteína (a), los scores poligénicos y la imagen cardíaca avanzada (calcio coronario o angio-TC coronaria), que podrían identificar pacientes de alto riesgo que no serían detectados por los algoritmos tradicionales
Por tanto, este artículo resalta la importancia de la enfermedad cardiovascular en la sociedad actual junto con la necesidad de promover un enfoque de detección de la misma basada en la prevención, puesto que una proporción significativa de pacientes que sufrirán un infarto se encuentran invisibles para el modelo actual. Por otra parte, nuevos métodos de detección de riesgo cardiovascular, como la lipoproteína (a) o el score de calcio, permitirán mejorar la clasificación de los pacientes, en especial aquellos sin factores de riesgo identificables.
Referencias:
Pablo Rodríguez Alonso


























